Philip Drinker (1894-1972)

Hemos insertado en la sección ‘Epónimos y biografías médicas‘ de historiadelamedicina.org, una oticia biográfica de Philip Drinker (1894-1972).

Estudió química e ingeniería química. Desde el principio se ocupó de la higiene industrial. Trabajó en la Escuela de Salud pública de la Universidad de Harvard. Se le conoce por haber inventado el pulmón de acero en 1928. Durante la epidemia de polio de los años treinta y cuarenta ayudó a salvar muchas vidas. Autor de dos obras clásicas: Industrial medicine, publicada con W. Irving Clark, e Industrial Dust, con Theodore Hatch.

Drinker demostró los excelentes resultados que podía dar la colaboración entre la medicina y la ingeniería.

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Homenaje a Darwin de los estudiantes de medicina de Valencia (1909). Parte 25

Viene de aquí, Parte 24

Insertamos, a continuación, la última parte de la segunda conferencia que pronunció Unamuno en Valencia. Lo hizo para el Ateneo Científico, pero el acto se celebró en el Paraninfo de la Universidad.

Civilización viene de ‘cives’, ciudad, y lo contrario de civilización es ruralización. Hay que acabar con el espíritu rural, y en vez de que se metan los campos en las ciudades, es el espíritu de las ciudades el que hay que llevar a los campos. Para acabar el fermento de discordia, la barbarie y el procedimiento instintivo, hay que extender el espíritu de las ciudades a los campos. Esta mañana, viendo desde lo alto de la torre esta ciudad como una especie de rebaño esparcida, me hacían notar, y es cierto, que así como en otra parte, en Castilla por ejemplo, donde termina la ciudad empieza bruscamente el campo, desde que un núcleo de casas interrumpe, luego viene la campiña, aquí se va difuminando, se va poco a poco, y no se sabe dónde termina el campo y dónde empieza la ciudad, y entonces yo pensaba: ahora lo que hace falta es saber una cosa que yo no sé, y si esto también se repite en el orden espiritual, si esto significa que es es la ciudad la que va hacia el campo o es el campo el que va viniendo y se mete en la ciudad. Si esto es lo segundo, no hay movimiento de cultura posible, y siento tener que herir acaso sentimientos de campesinos. Ea es la verdad.

La ciudad es en todas partes el núcleo de la región, y si aquí ha de haber región, lo que primero hace falta es que haya ciudad con propia conciencia colectiva y con ciudadanía. La ciudad ha sido el origen de la civilización en todas partes y aquí como en todas partes tiene que serlo.

Afortunadamente, parece que va poco a poco haciéndose, no lo bastante; aquí no sólo tenéis una ciudad, sino tenéis también una ciudad universitaria; yo no lo sé, no hago más que dirigiros una pregunta, y cada uno se la contestará.— Esta institución, esto que llamamos universidad, y que debe ser más que una fábrica de licenciados en Derecho, en Medicina, o lo que quiera, porque mientras que no sea más que fábrica de esto, seguirá sujeta al régimen de las fábricas, ésta, ¿tiene alguna influencia en la ciudad? ¿Llega de alguna manera al pueblo? ¿Es una cosa popular? ¿Hace o contribuye hacer conciencia?

Si no contribuye a hacer conciencia está perdido esto, no vive, vegeta la vida más triste y es una oficina como puede serlo la Delegación de Hacienda, en la que uno tiene el ‘negociado’ de Historia, otro tiene el negociado de Patología, otro tiene el negociado de Derecho Mercantil, y cada uno tiene su negociado, despacha, y andando. Eso no es Universidad.

Siempre que he llegado a una ciudad universitaria, y os lo dice un universitario, que se jacta y se gloria de serlo, siempre que he llegado a una ciudad universitaria, he procurado hacer una visita a las librerías y saber si se venden muchos o pocos libros y qué clase de libros se venden. Claro que excluyo los libros de texto, esos no son libros generalmente. (Ovación). Siempre me he dicho: “Si esta institución no ha conseguido que se desarrolle aquí el culto al libro que se compren, que se lean, ¿qué es lo que ha conseguido? Porque hora es ya de entrar en un terreno absolutamente práctico. Una de las cosas que más hacen falta en España es instituir un poco el culto al libro. Que no haya el horror tan grande que hay al libro. Y cuando se ha hecho algo en este sentido no han sido estas instituciones, no hemos sido nosotros siquiera, los universitarios, ha sido algún modesto editor que ha tenido un poco de acierto y capital, y un poco de arrojo, el que ha hecho esta obra.

El culto al libro es una de las cosas que más hay que desarrollar. El saber leer y escribir importa poco, si la gente no sabe lo que lee y lo que escribe, o lee y escribe cosas que lo mismo da que no las leyera ni las escribiera.

Y hay un horror tal al libro, tan grande, que yo conozco a una persona que estando en Madrid va al teatro todas, todas absolutamente todas las noches. Una vez se encontró acatarrado, no pudo salir de casa, pero su catarro no le impedía leer; en fin, estaba hasta levantado. Cualquiera diría que un señor que se gastaba dos, tres y cuatro pesetas cada noche en el teatro, ya que no podía salir, que se comprara un libro que le costara tres pesetas y tenía distracción para tres noches. No, señor, no lo compraba y se pasaba el tiempo echado encima de la cama. Le dije: “Hombre, ¿por qué no compra usted un libro?”. Y me dio la contestación más peregrina: “Y luego de leerlo, ¿qué hago yo con él?”.

Al hombre le dolía hacer el gasto, y luego ¿dónde colocaba el libro?

Es lo mismo, le dije, que si cuando me llama usted  a comer y me trae una chuleta le digo: “No, no como, porque luego de haberla comido ¿qué hago de ella?” Por una parte el cultivo del libro y por otra —y en esto me dirijo a los jóvenes— una especie de amor, a lo que en el sentido no abstracto de la palabra, se puede llamar lo clásico, a la lectura y conocimiento de quellas obras fundamentales del espíritu humano, de aquellas cosas que no son como los hitos de la historia. Tengo observado en la mayor parte de los muchachos, lo he visto constantemente, que se pasan el tiempo leyendo el último libro del último muchacho que ha salido de Madrid, y leen las cosas de aquellos que conocen por el retrato que llevan en la portada del libro, y saben lo que ha publicado Juan Pérez, José Fernández, el muchacho de allá y el de más allá, y llegan a cierta edad, por ejemplo, tienen afición a la literatura, o dicen tenerla, y no han leído a Homero ni a Virgilio ni al Dante, ni a Shakespeare, ¿qué se yo? una porción de las cosas que no se pueden ignorar y con el horror a las lecturas de ese género, se pasan el tiempo en la comparación que a mí se me ocurre hacer.

Se pasan el tiempo comiendo aceitunas y toda clase de aperitivos, se estropean el estómago y luego no comen nada, porque pretenden vivir de aperitivos. Y esta falta de vida en nuestras ciudades que es una cosa que realmente da pena, porque casi todas las ciudades de provincias de España, y creo que esta no es excepción, lo demás sería una cosa exagerada, en el orden intelectual, en el orden del espíritu, están si no muertas, moribundas, no tienen apenas vida intelectual ninguna y una de las desgracias más grandes de España esta especie de centralización de la cultura, yo que en otras cosas soy muy centralista, cada vez más, en ésta lo lamento.

La poca cultura que hay aquí, poca o mucha hay que decir la verdad está concentrada en Madrid. Y esta es una desventaja muy grande y una grande dificultad. Los intelectuales de provincias casi todos emigran a Madrid y se olvidan de su provincia con el tiempo y se da el caso de quien ha nacido campesino, se va a Madrid, se mete a escritor y a los cinco años de estar en Madrid escribiendo, no sabe distinguir el trigo de la cebada.

Una de las cosas que indudablemente da hoy más fisonomía, más vida de cultura, más intensidad al movimiento intelectual italiano, es la descentralización de su cultura. En una porción de ciudades, no ya grandes, no ya en Florencia, Turín, Nápoles, en ciudades pequeñas, se encuentran siempre algunos hombres que trabajan, hay un núcleo de hombres, ya en literatura ya en ciencias, que tienen una pequeña revista, revista que vive, que se sostiene y en todas partes dicen: “en tal parte está Zutano y en tal otra Mengano, en otra está el de más allá”. Aquí si hay alguien muere en medio de la soledad y de la tristeza, aislado, sin espíritu de solidaridad, sin ambiente de ninguna clase. No puedo creer que no haya aquí, por ejemplo, dos, cuatro, seis, siete personas, ocho, veinte, acaso de buena voluntad, de inteligencia y de un cierto entusiasmo inicial para el estudio de la ciencia, el cultivo de las artes.

Observad, porque eso lo observamos todos, que en cuanto estos hombres han pasado de la cuarentena ya están vencidos, ya están viejos de espíritu, no hacen nada, están completamente tristes, no han sabido unirse, no han sabido tener solidaridad, no se han juntado para hacer una obra común, y, sobre todo, no han encontrado ambiente.

Conviene que os dediquéis a este estudio, debéis crear una especie de ambiente a eso, y si aquí hay una institución de enseñanza o de cultura, y ella por su parte, por una u otra razón, por un peso mortal de tradición, por una inercia de los individuos, no va a vosotros, id vosotros a ella y obligadla a salir de aquí y desamortizar la ciencia oficial. Yo creo que una de las cosas más necesarias es que un día las gentes irrumpan y se metan en las cátedras, hay quien no le gusta, hay quien no tiene un verdadero horror a los oyentes, le vienen a perturbar; pero ¡ojalá que la gente entre en las cátedras, que una porción de gente cambie completamente el curso de lo que se estaba diciendo?

Aquí tenéis una ciudad; esta ciudad es, en mayor o menor grado, una ciudad universitaria, y esa labor de hacer una conciencia colectiva, si a alguien obliga, es precisamente a un centro como este en que estoy hablando; y si el elemento que aquí enseña no tiene ninguna simpatía por el pueblo, acaso por temor, por vergonzosidad y miedo, creo que se le debe obligar a salir de esta especie de torre de marfil en que vive encerrado. Sólo de esta manera, haciendo una obra de cultura, tratando de hacer una conciencia en la ciudad y de hacer cada uno de vosotros una conciencia y darse cuenta de cada cosa, podréis no matar, que eso no conviene nunca, sino encauzar, dar vida a todos esos instintos, a todas esas pasiones, a esa especie de concepción emocional, estética y artística que os habrá llevado alguna vez, acaso, a excesos que han hecho esa especie de noción de la Valencia de los de fuera que como dicen, acaso no es la de vosotros, ni acaso tampoco es la verdadera.

Si con estas cosas puramente descosidas, sin orden, un poco así al desbaste, he conseguido, en uno siquiera de los que me oyen, encender un poco o avivarle un sentimiento que ya tenía, moverle a esta obra, me daré por satisfecho. Si yo volviera a esta ciudad — y ojalá pudiera ser ello —y al volver me encontrara con que había una cierta vida, de otro modo, con que se había desamortizado esta especie de ciencia oficial, que mientras es oficial no es ciencia, creo que diría: “Si en algo, si en las más pequeña partícula pude contribuir en un momento, no a la obra, a excitar a los que estaban dispuestos a emprenderla, me doy por muy bien venido, y por muy satisfecho de haberlos conocido.

(Grande ovación. Los señores que ocupan el estrado felicitan al orador).

El Pueblo, 24 de febrero de 1909.

unamuno_leyendo

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Equipamiento de un consultorio médico-quirúrgico en 1898

He encontrado el anuncio de un consultorio médico-quirúrgico en El Imparcial de 27 de octubre de 1898. Está en la página de publicidad (la cuarta y últma). Lo recojo porque es interesante la descripción que hace de los servicios, aparatos e instrumentos de que dispone. Este es el anuncio:

Consultorio Médico Quirúrgico Internacional
Dedicado exclusivamente a las enfermedades crónicas y operaciones quirúrgicas en general, dirigido por los profesores especialistas:
Ayza Mendes— D. Valentín.
Busacca y Somma— D. Manuel.
Cavazuzuti de Bosacca— Dña. Aurelia
Farinós y Marqués— D. Felipe.
García y Muñoz—D.  José.
Rivera y Fernández — D.  Manuel
Uldaca y Vargas — D.  Constantino.
Valentín Torres—D.  Eduardo.
Wenceslao García Nogués—D.  Jaime.

Para el efecto disponen de los medios más eficaces y modernos de investigación diagnóstica, co-
mo son: microscopios para la inspección de esputos, orina y demás secreciones; hemactoespectroscopios para apreciar la hemoglobina, y oxihemoglobina en la sangre; galactómetros, urinoscopios, oftalmoscopios, pneumómetros, espirómetros, laringoscopios y reflectores eléctricos para la inspección de cavidades y el más reciente y poderoso aparato de radioscopia y radiografía (rayos X), y los curativos, tales como la máquina electro-estática del Dr.  Artois, dieléctrica de Carré (gran modelo) para baño, soplo y chispa en la neurastenia, clorosis, polisarcia (obesidad), pila eléctrica de cien elementos Callaud; miliamperómetro Trouvé para corrientes continuas contra las parálisis, atrofias, catarro y atonía de la matriz, catarro y úlceras del estómago, y para electrolisis y cataforesis contra estrecheces y tumores; corrrientes farádicas (triple carrete Chardin) contra parálisis locales, impotencia, espermatorrea, sordera, atonía; productores de ozono de varios sistemas para las afecciones del aparato respiratorio (Academia de Medicina de París, 1839); inhalaciones antisépticas; oxigenógeno de Valdemburg, vaporarios con presión para las afecciones de la garganta y de la piel, ídem tricógeno contra la calvicie, alopecia, evitar la caída del cabello y extinguir la caspa; duchas hidroeléctricas filiformes oculares, nasales, auriculares, uretrales, endo-uterinas, vesicales con toda clase de medicamento**s apropiados; seroterapia, hipodermia; aparatos ozonizadores para enfermos y para médicos, con el nuevo tratamiento para las afecciones venéreas y sifilíticas por el suero de carnero.
Y de un completo arsenal quirúrgico para llevar a cabo, en la más perfecta antisepsia, toda clase de operaciones.

Dos patentes de invención por las dentaduras de níquel y aluminio sobredorado, las más higiénicas, ligeras y económicas; y el auto-moto-eléctrico, un aparato para la curación de toda clase de hernias, del cual posee su inventor, el Sr. Bussacca, privilegio de invención por veinte años.

Consulta por correo. Horas de nueve a doce y de dos a seis. Gratis a los pobres; consultas y operaciones de ocho y media a diez.

Arenal 1, Principal. Madrid”.

Rayos lumínicos curativos

La imagen no tiene nada que ver con el Consultorio. Sólo es ilustrativa.

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Peter J. Safar (1924-2003)

Hemos insertado en la sección ‘Epónimos y biografías médicas’ de historiadelamedicina.org una noticia biográfica de Peter J. Safar (1924-2003).

Se le conoce como el padre de la reanimación CPR. Nacido en Viena en 1924, estudió en su Universidad y marchó después a los Estados Unidos para especializarse. Dada la situación europea de entonces se quedó en los Estados Unidos donde llegó a ser catedrático y director del Departamento de Anestesiología de la Universidad de Pittsburgh. Creó un Departamento interdisciplinar de reanimación y cuidados intensivos, que hoy se conoce como el ‘Safar Centre for Resuscitation Research’.

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Maniquí para la enseñanza de las maniobras de reanimación

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Samuel Wilks (1824-1911)

Hemos insertado en historiadelamedicina.org, una noticia biográfica de Sir Samuel Wiks (1824-1911). Nacido en Londres, trabajó toda su vida en el Guy’s Hospital, uno de los escenarios en los que se desarrolló la anatomía patológica microscópica en Gran Bretaña. Entre sus maestros figuran Bright, Addison y Hodkin. Hizo que las autopsias fueran rutina y relacionó los hallazgos de éstas con los datos clínicos. Sus contribuciones se sitúan en los campos de la neurología, la sífilis y las inflamaciones intestinales. Dejó aquí los enlaces:

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La circulación electrónica de los datos clínicos de los pacientes

La manera en que los ciudadanos buscamos y obtenemos información ha cambiado de forma radical en los últimos años. Es de sentido común creer que la forma en la que se guardan y circulan nuestros datos clínicos, también. De hecho, en algunos casos las historias clínicas se digitalizaban antes de que apareciera Internet. La ‘historia clínica’, importantísimo documento que forma parte de nuestra medicina desde casi siempre, también se ha actualizado. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten que esta información pueda circular con gran rapidez y estar disponible, por ejemplo, para un médico que atiende por vez primera a un enfermo o en una situación de urgencia médica. Nadie duda de los beneficios que esto puede suponer, pero se trata de una información delicada y muy sensible que requiere un tratamiento especial, incluso una legislación ad hoc. ¿Qué saben de esto los ciudadanos de nuestras comunidades autonómicas?

Algunos países llevan tiempo desarrollando este tipo de sistemas de transmisión de la información clínica. Estados Unidos está en ello. Nos ha llamado la atención un artículo que se publica en el Journal of Medical Internet Research (vol 11, número 3, Julio-Septiembre, 2009) y que puede consultarse en red. Sus autores son Steven R Simon, J Stewart Evans, Alison Benjamin, David Delano, y David W Bates. Su título es “Patients’ Attitudes Toward Electronic Health Information Exchange: Qualitative Study“.

Se trata de un estudio cualitativo que trata de explorar a los pacientes en relación con el tema del intercambio electrónico de información clínica y que se ha desarrollado en una comunidad de Massachusetts. Aunque los datos que se obtienen son de sentido común, lo que me parece importante es que pone de relieve la necesidad de implicar a los usuarios de los sistemas de salud o a los pacientes. Dicho de otra manera: darles la oportunidad de que participen en el proceso.

Parecen indudables los beneficios del intercambio de información de los datos de salud sobre los pacientes. Puede mejorar la asistencia, la reducción de errores y el ahorro económico en atención sanitaria; por ejemplo, un mejor seguimiento de las enfermedades infecciosas o de los pacientes con afecciones crónicas. En los Estados Unidos las que se llaman Organizaciones Regionales de Información Sanitaria (RHIOs – regional health information organizations) han surgido como el modelo principal que facilita el intercambio electrónico de información clínica de los pacientes entre los médicos de familia y otras organizaciones que proporcionan atención sanitaria. El objetivo es garantizar que los médicos y otros proveedores de salud tengan acceso a la información completa del paciente en tiempo real, es decir, que estén atendiéndole en la sala de exploración, en la consulta, en un servicio de urgencias, en una clínica, etc.  Este modelo difiere del utilizado en otros países, como el Reino Unido, que se basa en una sola “columna vertebral”.

Según informan los autores del trabajo, en estos momentos en los Estados Unidos hay problemas para desarrollar este tipo de sistemas por limitaciones de tipo técnico y económico. Recordemos que los modelos de asistencia de los Estados Unidos y de otros países, como la mayoría de los europeos, es completamente distinta. Allí se considera la posibilidad de negocio o rentabilidad detrás de cualquier iniciativa, por eso se formulan la pregunta de ¿quién sufragará los gastos que ocasiona el intercambio de información? No obstante, parece que se están superando ambos tipos de dificultades, las técnicas y las financieras. Llega, pues, el momento de pedir la participación de los pacientes y conocer sus opiniones y preocupaciones al respecto. Uno de los temas importantes es la seguridad de los datos y la confidencialidad.

Ante el lanzamiento de un sistema electrónico de intercambio de datos, los autores han reunido a las distintas partes con el fin de abordar aspectos clave como: ¿conocen los pacientes el valor que puede tener el intercambio de información? ¿en qué medida aopyan la iniciativa de transmisión electrónica de información clínica entre los distintos proveedores de salud? ¿cuáles son sus dudas y preocupaciones sobre el tema? ¿cómo se informa a los pacientes?

Los temas que surgieron durante los encuentros fueron: (1) preocupación por la privacidad y la seguridad, (2) el beneficio potencial para la salud de una persona, y (3) el deseo de obtener más información acerca del proceso de consentimiento.

Parece que la población está dispuesta a dar su consentimiento para el intercambio de información (no se observan diferencias en cuanto a la edad, el sexo y otras circunstancias), a pesar de los posibles problemas de seguridad y privacidad (por ejemplo, en el Reino Unido se perdieron varios CDs con información de unos 25 millones de personas). Sin embargo, sí quiere garantías de que puedan hacer preguntas y de obtener información antes de dar el consentimiento oportuno. En este último punto los que participaron en el estudio proporcionaron mucha ayuda con el objetivo de mejorar los consentimientos y los folletos informativos.

Vale la pena leer el artículo, que no es muy largo, y echar un vistazo a los documentos que le acompañan, como los folletos informativos.

Los datos clínicos electrónicos

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William Richard Gowers (1845-1915)

Hemos insertado en historiadelamedicina.org la biografía de William R. Gowers (1845-1915).

Siguiendo el esquema de profesionalización entonces vigente en Inglaterra, se formó junto al médico Thomas Simpson y después con William Jenner, y en el University College Hospital. Aquí obtuvo el grado de bachiller en medicina y también el de doctor. Trabajó en esta institución, donde llegó a ser profesor de clínica hasta 1888. Realizó su obra en el National Hospital for the Paralysed and Epileptic, donde permaneció hasta su jubilación en 1910. Discípulo de Jackson, fue uno de los creadores de la neurología contemporánea.

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Artículo sobre Ferrán de José J. Landerer (1885)

Inserto el artículo completo que en 1885 —el año del cólera y el de la vacunación Ferrán— publicó otro científico valenciano, el geólogo y astrónomo José Joaquín Landerer Climent (1841-1922)  en La Ilustración Española y Americana del 30 de mayo de 1885, pp. 322-323. Landerer nunca cursó de forma oficial ninguna carrera. Conocedor de varios idiomas, sus trabajos se publicaron en varias revistas extranjeras. Una de sus principales obras fue Principios de Geología y Paleontología (Barcelona, Librería religiosa, 1878).

«Cuando las cien trompetas de la Fama llevan la de Ferrán a todos los ámbitos de la tierra, fuera en La Ilustración, hasta cierto punto, faltar a la misión que se impone de dar a conocer en sus columnas las celebridades contemporáneas, y delito de lesa amistad en el autor de estas líneas el no contribuir a hacer resaltar, ante el mundo selecto de sus lectores en ambos hemisferios, la figura del eminente médico tortosino.

El asunto de que se trata es ya del dominio público, merced a la prensa, que se ha encargado de divulgarlo. Ferran está tan cerca de haber encontrado el medio de resistir los embates del terrible microbio colerígeno, que bien puede decirse que de las cien partes del camino para llegar a la posesión de la verdad lleva ya andadas las noventa y nueve y nueve décimas. Tiene ya en su favor la sanción de la lógica; sólo le falta la del tiempo.

Pero sobre esto de que le falta la sanción del tiempo habría mucho que decir, porque interpretándolo en el sentido en que el vulgo de nuestro país lo hace, parecería indicar que la solución del trascendental problema dista todavía mucho de ser real. Este fenómeno de interpretacion, tan general en España, reconoce por causa la falta de instrucción científica, porque aquí, donde cada cual entiende á su manera el remedio de nuestro atraso intelectual, es consiguiente que la opinión ande siempre desorientada. Mientras unos abogan en discursos admirables por el fomento de la instrucción política, otros aseguran, en obras monumentales, que «los pueblos mueren por la lengua», y hacen converger toda la atención sobre la pureza del lenguaje; ¡como si la decadencia de las sociedades fuese un proceso filológico! Todo el mundo se anda, como suele decirse, por las ramas, y nadie para mientes en el tronco, en la necesidad de un plan de enseñanza exento de absurdideces; resultando de tal desbarajuste lo que no puede menos de suceder, que marchemos á la cola de todo progreso, y que en más de una ocasión merezcamos á la culta Europa deplorable concepto, como se colige del informe que la Academia de Ciencias de París ha dado no ha mucho, calificando benignamente de insignificantes o inútiles los procedimientos para curar el cólera, descritos en doscientas treinta y tantas cartas que, procedentes de España, le han sido dirigidas. Idéntico concepto le habremos merecido, sin duda, cuando supo que bien cortadas plumas españolas lanzaban á los cuatro vientos de la publicidad, y con insistencia digna de mejor causa, el resultado de una observación piramidal, a saber: que los microbios resistían a la acción de los ácidos enérgicos, incluso el agua regia.

Lo único que le falta a la doctrina de Ferran es corroborarse en vastas epidemias. De la que pudiera llamarse experiencia menor ha salido triunfante, o lo que es lo mismo, los resultados de la experimentación en los animales y la interpretación racional de los hechos observados en las comarcas donde la enfermedad sienta hoy sus reales, conspiran todos á robustecerla. Lo sensible del caso es que el docto observador tenga que tropezar con una nueva dificultad, pues hasta se pone en duda que la enfermedad que reina en dichas comarcas sea realmente la que intenta combatir. Parecería imposible que, aun prescindiendo del cuadro de síntomas generales, y fijándose principalmente en la marcha evolutiva del microorganismo que en ello interviene, pueda existir divergencia de apreciación en lo tocante al diagnóstico, aunque tuviera que hacerse, si fuese necesario, la parte que a la acción modificante del clima y de la estación corresponden en alguna variante de detalle, procediendo asi con la lógica impuesta por el estudio de la evolución morfológica a través de las edades todas de la fase orgánica del globo terrestre. Parecería imposible, repito, semejante discrepancia de pareceres, a no poderse atribuir en gran parte a lo poco estudiada que entre nosotros está todavía la doctrina panspermista y al escaso aprecio en que se tienen sus procedimientos de investigación y de examen. Y sin embargo, así es y así será hasta que los trabajos de Tyndall, de Pastear, de Pierre Miquel, de Duclaux, operen a expensas sólo del tiempo, ya que falla el impulso director en nuestra patria, una revolución en los espíritus, e informen el criterio de cuantos combaten las nuevas ideas. No sé quién ha dicho que “de la discusión brota la luz”, pero no debe ser verdad muy general, porque de la controversia que ahora se sustenta no brotan sino la oscuridad y las tinieblas, hasta el punto de que el público no sabe a qué atenerse.

Es de advertir que la gloria de Ferrán no consiste sólo en haber descubierto la eficacia de la vacunación colérica, o de la colerizacion, hablando con propiedad, sino en haber sido el primero que ha puesto de manifiesto todas las fases de la evolución del microbio, del baccillus virgula, descubierto por Koch. Inteligencia clara para discurrir en lo que a la ciencia se contrae, ha comprendido que lo uno era complemento necesario de lo otro, y ha querido descifrar todos los enigmas que tan compleja cuestión envuelve. No cabe duda de que lo ha conseguido totalmente, y de ello da tantas pruebas, y razones tan adecuadas y convincentes, que no hay más remedio que rendirse á la evidencia. El que estas lineas suscribe es amigo suyo, y por virtud de esa amistad, y no por propia suficiencia, comprende lo que Vale y cuánto pudiera su ánimo decaer ante las escabrosidades de investigación tan profunda, y más de una vez ha solido decirle: «Adelante, Ferran: V. ha de ser el Pasteur español, y no tendría disculpa si no continuase estos trabajos.)». Confieso que no esperaba menos, y apelo de mi aserto á su propio testimonio.

Iniciado en la severidad de experimentación que Claudio Bernard y Pasteur establecieran, encanta la técnica que ha seguido hasta llegar a fundar su doctrina, y el rigorismo con que ha procedido en los detalles más minuciosos. Las preparaciones microscópicas, los cultivos y los conejillos sometidos a múltiples pruebas, son los elementos de la órbita que recorre noche y dia nuestro infatigable microbiólogo. Las conquistas se suceden una tras otra; el terrible microbio se domestica en sus manos, y al fin llega al coronamiento de la obra, a adquirir la certidumbre de que domina el ciclo completo del temido organismo, la atenuación de su actividad patogenética y la inmunidad que, respecto de nuevas inoculaciones de cultivo, contraen los seres vivos previamente inoculados. Entonces es cuando se decide a inocularse, y él y su compañero don Inocente Pauli, que tanto ha contribuido con su perspicuidad y con sus luces a hacerle la labor menos ingrata,
Se inoculan del cólera, sufren un remedo de la enfermedad en su forma más benigna, y, por consiguiente, resisten; nuevas inoculaciones apenas les producen efecto, y queda demostrado en circulo, estrecho, es verdad, pero tangible, que el árbol de la teoría, cultivado con tanto trabajo de estudio, de tiempo y de dinero, daba sazonado fruto, el fruto práctico suspirado. Posteriormente nuevas experiencias
han venido a confirmar de una manera brillante aquel resultado.

Adquirida la seguridad de que la colerizacion es inofensiva, nada menos expuesto que generalizar su valor de innunidad con respecto a los embates del cólera formal y mortífero, como las vacunas de la viruela y de la fiebre amarilla preservan de la enfermedad. Es cuestión de paralelismo de causas y de efectos que el ojo avizor y el criterio ilustrado vislumbran en lontananza. Asi se explica que desde aquel día memorable sea inmenso el número de personas colerizadas, como que hasta la fecha se eleva ya a siete mil. Ni un solo caso desgraciado es garantía creciente de lo inofensivo del procedimiento, obteniendo á cambio y a tan poca costa todas las apetecibles de preservación. Las poblaciones del vasto llano que se extiende al Oeste de Valencia lo han comprendido tan bien, que se someten, en su mayor parte, a la vacunación, practicada en primer término por el mismo doctor Ferrán, que ha volado allá, como era natural, al solo anuncio de que el huésped del Ganges había aparecido en aquellas comarcas, en  donde hace de las suyas, si bien, para consuelo de las gentes, bajo la forma de casos sospechosos, aunque acordonables. Por lo visto, vuelve a practicarse el sistema impopular de los cordones. ¿No fuera más práctico y eficaz establecer que cada población sana se cuide de no dejar entrar nada que proceda de puntos infestados? La cuestión es gravísima bajo muchos conceptos y merece meditarse por quien corresponda.

Después de la rápida reseña que antecede, no puede menos de despertarse en el lector la curiosidad de conocer a nuestro sabio, y nada más justo que satisfacerla.

Don Jaime Ferran nació en Corbera (Tarragona), el 1 de Febrero de 1852; cursó la segunda enseñanza en los Institutos de Tortosa y Tarragona, y en la F’acultad de medicina de Barcelona hizo todos los estudios de la carrera, que terminó en Diciembre de 1873, instalándose un año después en Tortosa, en donde ha ejercido y ejerce con lucimiento su profesión, y cuenta con una clientela respetable por su número y calidad, a la que atiende con verdadero interés. Es muy amante de su familia y amigo de sus amigos, y su carácter bondadoso, desinteresado y por todo extremo complaciente, le ha granjeado muchas simpatías.

Espíritus amplios como el suyo no pueden acomodarse a la estrecha cuadrícula trazada por las atenciones fijas de su cargo, y una vez cumplidos con conciencia los deberes que éstas imponen, Ferrán aprovecha todos los momentos hábiles para dedicarse a otros estudios afines con la Medicina; y como no sólo es hombre de ciencia, sino artista, hasta encuentra tiempo para cultivar la fotografía y dominar el asunto más allá de lo imaginable, y pintar cuadros de historia y retratos al óleo de un perfecto parecido, como lo demuestra el que ha hecho del que estas líneas suscribe. Cuando se hallaba en el apogeo de sus aficiones pictóricas, me decía: «Desengáñese V.; he errado la vocación; yo nací para el arte» «No— le contesté; — V. ha nacido para la ciencia; y si no, al tiempo».Poco después se enamora de mi microscopio para el estudio de las rocas, me hace encargar a Nachet uno para estudios histológicos, y aquí comienza a entrar en relaciones con los pequeños organismos y a apoderarse de sus secretos. Para las necesidades de su técnica le he visto improvisar aparatos con los medios más rudimentarios; él mismo se ha ideado las estufas para los cultivos de microbios, y soplado los tubos y las bolas de vidrio, de que se hace tanto consumo en esta experimentación; en una palabra, es el hombre habilidoso por excelencia.

Ferrán no es rico; y como en el verano pasado se presentase ocasión de estudiar a fondo las cuestiones relativas al cólera en el Mediodía de Francia, y sus recursos habían quedado harto quebrantados por los gastos que entrañan los libros e instrumentos necesarios en estos estudios, acudió al concurso que a la sazón abria el Municipio de Barcelona, obteniendo el cargo de naturalista microbiólogo de la comision nombrada para estudiar la enfermedad en Tolón y Marsella. De este viaje regresó sin otra ganancia que la mayor instrucción, por los datos recogidos y las ideas atesoradas, ideas que han germinado lentamente durante el invierno en el laboratorio de su entendimiento y fructificado en el de su casa, produciendo, por último, los resultados que el público conoce.

JOSÉ J. LANDERER»

Jaime Ferrán (Grabado. La Ilustración española y americana, 1885)

Noticias sobre Amalio Gimeno en ‘La Ilustración Española y Americana’

Inserto la transcripción de dos noticias aparecidas en La Ilustración Española y Americana, que pueden ser de interés.

Ingreso en la Academia de San Fernando de Amalio Gimeno Cabañas
La Ilustración Española y Americana, 30 de junio de 1916, pp. 3 y 4

Don Amalio Gimeno utilizó su puesto en la política para trabajar por la enseñanza y la cultura patrias, como lo demostraron su paso por el ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, en los Gabinetes de López Domínguez, del marqués de la Vega de Armijo y del infortunado D.José Canalejas. A él se debe la creación del Curso normal, luego convertido en Escuela Superior de Estudios
del Magisterio, déla Junta para ampliación de estudios é investigaciones científicas, de la Inspección médica escolar y de las Bibliotecaí populares.

Como ministro de Marina, es autor del proyecto de Escuadra y Bases navales, que mereció la general aprobación y el aplauso de los técnicos y de nuestros marinos.

Este nuevo académico de la de Bellas Artes de San Fernando, lo es ya de la Real de Medicina, y posee la Encomienda de Isabel la Católica, y las grandes cruces de Alfonso XII, Carlos III y Mérito Naval, y varias grandes cruces y Órdenes extranjeras, y en la actualidad desempeña la cartera de Estado, para cuyo elevado puesto ha sido nombrado en las difíciles y delicadas circunstancias presentes.

Siluetas de Personalidades ilustres: Don Amalio Gimeno
La Ilustración Española y Americana
, 8 de marzo de 1919, pp. 132-133

Entre las más poderosas mentalidades que avaloran la intelectualidad española contemporánea irradia su luz
propia la resallante personalidad del Excmo. Sr. D. Amalio Gimeno y Cabañas, hombre de ciencia respetadísimo, cuya sólida autoridad aquilató en brillante actuación de clínico y de publicista; dibujante meritísimo, faceta ésta eclipsada por el esplendente fulgor de las otras de su proteico talento, pero que bastaría por si sola para dar noble realce a toda una vida, y, político insigne de verbo ateniense y preparación vasta y profunda que patentizó luminosamente lo mismo en el Parlamento que en los diversos departamentos ministeriales por él regentados.

Don Amalio Gimeno y Cabañas nació en el año 1857 [?], en Cartageaa, donde estaba de guarnición su señor padre, pundonoroso militar, trasladándose aún muy niño a Valencia, de donde era su familia.

En la Atenas del Mediterráneo cursó los estudios de primera y segunda enseñanza, dando comienzo a los de Medicina, que terminó en 1872 en la Facultad de San Carlos, de Madrid. Su hoja de estudios, brillantísima, fué coronada al graduarse de doctor, en 1874, con el premio extraordinario.

Su ardiente vocación por el sacerdocio médico le llevó, en 1873, a ocupar la plaza de médico titular en Puzol (Valencia), en cuyo lindo pueblo no dejó anquilosar sus alas por el aletargador ambiente rural, que tantas inteligencias malogró, y, simultaneando los enfermos con los libros estudió sañudamente, obteniendo, en 1875, en reñidas oposiciones, el cargo de catedrático de la Facultad de Medicina en la Universidad de Santiago, de la que pasó a la de Valladolid y más tarde a la de Valencia hasta llegar a la de Madrid en la que explica actualmente la cátedra de Patología general.

No fué nuestro ilustre biografiado de aquellos que ya en la Capua del profesorado piensan sólo en vegetar. El éxito le alentó, y también por depuradora oposición alcanzó una plaza de médico director de baños, que hoy le lleva a dirigir el importantísimo balneario de Cestona.

En tanto escalaba con propios méritos estas cumbres, iba tejiendo una labor científica notabilísima con incalculable número de discursos, opúsculos y obras rreferidas a cuestiones de Medicina, cuya enumeración daria inusitada extensión a estas breves notas tomadas a vuela pluma, por lo que mencionaremos sólo sus magistrales obras Patología general y Tratado de Terapéutica, cuya segunda obra fué adoptada como texto en todas las Universidades españolas y en muchas de la América latina.

Lugar culminante de su vida profesional ocupa la campaña que realizó en 1885 en defensa de las inoculaciones anticoléricas del doctor Ferrán. Asiduo y entusiasta colaborador de éste en sus trabajos de laboratorio fué más tarde elocuente expositor de sus teorías y puso su actividad y su palabra al servicio de la idea que encarnaba difundiéndola en Academias, Sociedades y Centros de cultura de todo género, entre ellos el Ateneo de Madrid, donde dio varias notabilísimas conferencias ensalzando los procedimientos por él preconizados, que entonces parecieron a muchos erróneos y que hoy han sido universalmente confirmados. En colaboración del doctor Ferrán redactó las notas presentadas a la Academia de Medicina de París, y el libro La inoculación anticolérica que con posterioridad se tradujo al francés.

Su actuación en la Medicina universal abunda en hechos importalísimos: En 1891 ostentó la representación del Gobierno de España en Berlín, con motivo del descubrimiento de la tubercuiina de Koch. En 1894 obtuvo la Delegación en la Conferencia Internacional de París sobre profilaxis del cólera a consecuencia de las peregrinaciones a la Meca, siendo digno de mención el hecho de ser el doctor D. Amalio Gimeno el primer médico español nombrado plenipotenciario. El mismo año asistió con igual carácter de delegado especial de España al Congreso internacional de Higiene celebrado en Budapest, y entre otros honrosísimos actos, organizó, como secretario general, en 1898, el IX Congreso Internacional de Higiene y Demografía que se celebró en Madrid.

Son numerosas las Academias y Sociedades nacionales y extanjeras que se honran contando en su seno al doctor Gimeno; entre ellas la Real Academia de Medicina, en cuya solemne recepción leyó su admirable discurso «La lucha contra la vejez». De la de Bellas Artes de San Fernando es también académico de número.

Con ser tan abrumadora la actividad desplegada en el campo de la Medicina, no soló se agotó las energías de su privilegiado talante, sino que éste dio y está dando en el sector de la política óptimos frutos.

Don Amalio Ciimeno y Cabanas fué elegido en 1886 diputado a Cortes por Alcira (Valencia), dejando poco después este cargo por el de senador por la Universidad valentina, en el que fué reelegido ocho veces, hasta su nombramiento de senador vitalicio.

Sus excepcionales facultades de hombre cultísimo y decidido campeón de la enseñanza quedaron demostradas en el desempeño del cargo de ministro de Instrucción pública y Bellas Artes, para el que fué designado en julio de 1906 hasta fin de noviembre, en el Gabinete de López Domínguez; y en diciembre del mismo año hasta fin de enero de 1907 en el del Marqués de la Vega de Armijo. Creó entonces el Curso normal, que después sa transformó en la Escuela Superior de Estudios del Magisterio. También fué obra suya ta creación de la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas, con todas sus derivaciones, y la implantación de la enseñanza nocturna de adultos.

Siendo presidente del Consejo de ministros el Sr. Canalejas, fué llamdao el Sr. Gimeno en 1911 por tercera vez al Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, donde continuó su patriótica labor pedagógica. Creadas por el señor Burell las Escuelas del Hogar, Nacional de Artes Gráficas, de Cerámica artística y Central de Idiomas, pero sin llegar a dar principio su funcionamiento, el Sr. Gimeno puso en
marcha, con sus atinadas disposiciones, todos estos Centros que tan excelentes resultados están dando en la actualidad.

Obras asimismo del Sr. Gimeno son la iniciación de las Bibliotecas populares y la fundación de la Mutualidad Escolar de España entre otras culturales.

Después del nunca bastante anatematizado asesinato del Sr. Canalejas y encargado por S. M. el Rey para que formase Gobierno el excelentísimo señor conde de Romanones, éste designó al Sr. Gimeno para el cargo de ministro de Marina, del que tomó posesión en enero de 1913 y en cuyo alto cargo tuvo indiscutibles éxitos, tales como el de su proyecto de Escuadra y Bases navales, que merecieron la general aprobación y aplauso de los técnicos, despertando el Sr. Gimeno entre los marineros y patriotas excepcionales simpatías.

Más tarde, en plena guerra mundial y siempre bajo la jefatura del sagaz estadista señor conde de Romanones, el Sr. Gimeno pasó, en marzo de 1916, a ocupar la cartera de Estado, en cuyo delicado puesto dio evidentes pruebas de su exquisito tacto, amplia y sólida cultura e inmaculado patriotismo, resolviendo vidriosos problemas.

Finado el Gobierno del señor conde de Romanones, por las razones que él adujo y que no son de glosar ahora, y formado el primer Gobierno heterogéneo, en marzo de 1918, el Sr. Gimeno perteneció a él, en representación de su ilustre jefe, ocupando la cartera de Marina, donde prosiguió su patriótica labor con el beneplácito general.

Más tarde, y después de la disgregación del llamado Gobierno nacional presidido por el Sr.Maura, tornó al Poder en noviembre de 1918 el conde de Romanones, desempeñando en este Gobierno el Sr. Gimeno la cartera de Gobernación, en la que patentiza sus conocimientos sociales en los diversos difíciles problemas planteados y labora en cuestiones de sanidad muy acertadamente.

El número de condecoraciones con que don Amalio Gimeno y Cabañas ha sido distinguído por sus excepcionales méritos es grande, estando en posesión de la Encomienda de Isabel la Católica, grandes cruces de Alfonso XII, Carlos III y Mérito Naval, Gran cordón de la Legión de Honor e innumerables más españolas y extranjeras.

Tal es a grandes rasgos la silueta biográfica del insigne patricio Excmo. Sr D. Amalio Gimeno y Cabañas, formada con datos que son como flores arrancadas del jardín de su vida, y que como las otras flores, sólo pueden dar una idea somera al formar «bouquet» de la bella grandiosidad del vergel de donde proceden.

Firma: Saint-Martin

El Centro di Documentazione di Storia della Psichiatria ‘San Lazzaro’

Quiero presentar el sitio web italiano del Centro de Documentación de Historia de la Psiquiatría que se fundó en 1991 en el antiguo Instituto Neuro-psiquiátrico de San Lázaro, de Reggio Emilia, uno de los más antiguos de Italia.

El sitio web, según se dice, se ha creado para dar a conocer a la comunidad científica el resultado de quince años de trabajo de investigación y de intervención del patrimonio. Por otro lado, proporcionar tanto a los especialistas de medicina, psicología, psicoanálisis como a los científicos sociales, materiales que se actualicen con periodicidad.

La navegación se puede realizar mediante un amplio menú horizontal superior que contiene dos niveles. El primero reúne las siguientes secciones: ‘Página principal’, ‘San Lázaro’ (se ofrece una noticia histórica del Instituto Neuro-psiquiátrico), ‘El Centro’ (descripción de la razón de ser del mismo y de sus actividades desde 1992 a 2008), ‘La Biblioteca’, ‘Novedades’, ‘Cómo contactar’.

El núcleo originario de la Biblioteca es un millar de volúmenes procedentes de la Biblioteca privada del Dr. Zani, director de la Institución entre 1871 y 1873.  Después se han ido añadiendo fondos de otras donaciones y adquisiciones, hasta completar catorce mil títulos, así como una colección de más de setecientos cincuenta títulos de publicaciones periódicas. Entre estos figura la Rivista Sperimentale di Freniatria, fundada en la propia Institución en 1875.

En el menú de segundo nivel se accede al Catálogo de la Biblioteca, al Catálogo del fondo antiguo, al catálogo de revistas antiguas y al de revistas vivas. Alguno de estos se puede descargar en formato pdf.

Otro enlace nos lleva a una página que nos proporciona información sobre el importante fondo de archivo de Historias clínicas. Otro nos acerca a los instrumentos médicos y a medios de contención. Esta sección es muy interesante por las imágenes y su descripción, como la que se ofrece en la que lleva por título “Laboratorio científico”. Las imágenes, que no son en color, se pueden agrandar para una mejor visualización.
Otra sección nos muestra una selección de fotografías a través de las cuales se puede descubrir el día a día de la Institución psiquiátrica. El fondo completo contiene mil setecientas cincuenta fotografías.

La sección “Opere dei Ricoverati” contiene una selección de imágenes de obras de los propios internos recogidas durante los cien años que estuvo activo el Instituto. El fondo está constituido por unas cuatro mil piezas.

Finalmente lo que llaman “Archivo de la memoria” y una sección dedicada a recoger media, vídeos incluidos, de las actividades, que lleva a cabo el centro.

El sitio web, sencillo, pero eficaz, es una excelente carta de presentación del Centro que puede atraer a investigadores. También es testimonio de la excelente labor que se ha llevado a cabo para salvaguardar un importante patrimonio para la historia de la medicina. Para contactar, los datos están todos en la sección “Come contattarci”.

Captura de pantalla del sitio web

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