El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez

Insertamos el guión del vídeo El Atlas antómico de Crisóstomo Martínez, después de subir uno nuevo al canal Medicina, historia y sociedad de Youtube.

En un vídeo anterior sobre la Historia de la Ilustración anatómica, dije que iba a ocuparme de Crisóstomo Martínez en otra ocasión. Pues bien, voy a hacerlo ahora. Como dice Juan Pimentel, se trata de uno de los tesoros sumergidos de la ciencia española.

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Voy a tratar de ser lo más sintético posible para ajustarme a los tiempos. Esto significa que quedarán cosas en el tintero, pero para quien quiera ampliar dejaré en el blog bibliografía para ello.

Parece que el primero que puso a Martínez en el lugar que le corresponde fue Joseph Rodrigues en su Biblioteca Valentina, anterior a 1700. Contribuyó con una biografía más extensa Marcos Antonio de Orellana en su Biografía pictórica Valentina. González de Velasco fue el primero en dedicar un artículo a la figura de Martínez en El Anfiteatro Anatómico Español en 1877. También podemos mencionar el discurso de José Vives Císcar y el artículo de Faustino Barberá publicado en la Revista Valenciana de Ciencias Médicas en 1902. Finalmente, R. Pérez Contel realizó un estudio en 1955. También ha habido estudios franceses y alemanes

José M. López Piñero publicó toda la obra de Martínez acompañada de un profundo estudio en 1964, que se ha reeditado dos veces. Luego ha habido aportaciones de aspectos concretos de la vida y obra de Martínez como las de Felipe Jerez y M. López Terrada, Juan Bordes o Velasco Morgado.

Crisóstomo Martínez Sorlí nació en Valencia en 1638. Se formó como grabador y pintor. Uno de sus maestros fue Jerónimo Espinosa, discípulo del conocido Ribalta.

Como grabador quedan unas pocas obras: lo que demandaba el público entonces: estampas religiosas, retratos, etc.

Los estudios de medicina en Valencia gozaban todavía de cierto renombre, especialmente en lo que a morfología se refiere, aunque se había vuelto a un inmovilismo doctrinal. Sin embargo, el número de disecciones aumentó. En 1624 se construyó un anfiteatro anatómico que se amplió en 1637. El movimiento novator surgía también en la ciudad. En 1696 el renovador Tomás Longas ocupaba la cátedra de anatomía y, desde 1661 a 1681, la de herbes estaba en manos de Bautista Gil de Castelldases, quien después ocupó la de Prima. Martínez comenzó a realizar un atlas anatómico que sirviera tanto para los médicos como para los artistas con el apoyo del claustro de profesores, especialmente de este último.

Martínez decía: “como vivimos en un siglo tan ilustrado, en el que parece que las Ciencias y las Bellas Artes han llegado a su perfección, es justo que los que han adquirido algunos talentos en su estado comuniquen al público el fruto de sus trabajos y desvelos”.

En 1685 el Ayuntamiento de Valencia, el claustro de la Facultad de Medicina y los diputados de la Generalitat solicitaron una ayuda económica a Carlos II para que Martínez completara ese atlas en París. Se le concedieron 800 libras pagaderas en anualidades de 200 según fuera entregando el trabajo. Hubo dificultades para cobrar porque tuvo problemas para completar el encargo.

El viaje a París tenía la finalidad de conocer y familiarizarse con las técnicas de grabado e impresión más adelantadas. También para consultar las últimas obras anatómicas. Dejó en Valencia a su esposa y cuatro hijos.

Llegó a la capital de Francia el 19 de julio de 1687. Residió en el Colegio Montaigu. Durante su estancia escribió tres cartas a Castelldases. En la primera le anunciaba y justificaba el retraso que iba a sufrir su trabajo. Necesitaba tiempo para ponerse al día, para aprender las nuevas técnicas y aplicarlas. También se vio obligado a reducir su atlas a un tratado de osteología.

Contactó con el anatomista Guichard-Joseph du Verney  (1648-1730 y con el ambiente científico de la Académie des Sciences, el más avanzado en el París de la época y enfrentado al más tradicional de los catedráticos de Medicina de la Sorbona. Se relacionó con Jean Audran y Etienne Defrochers, grabadores reales de Luis XIV.  Allí pudo ver las estampas grabadas por Bidloo (1649-1713) y se convenció de lo mucho que le quedaba por aprender e investigar: “estudiar y especular de nuevo, por lo que en estos tiempos últimos se ha suptiliçado esta materia, no solamente en Francia y en especial París, pero en Suecia, en Holanda, en Inglaterra y otras partes…”·

En la segunda carta informaba de sus dos años en París y de su dedicación a la investigación anatómica. También da noticia de los problemas que le causaba la gota que sufría. Mencionaba las dos láminas grandes que había grabado durante este tiempo.

En París también se familiarizó con el uso de microscopio y poder penetrar en la estructura de las formas.

Aquí vemos una reproducción del microscopio que utilizó realizada por Vicente Zorrilla

En la tercera y última carta escrita con posterioridad a septiembre de 1689 siguió informando de su labor y de una de las grandes láminas.

Allí publicó las láminas XVIII y XVII (si no contamos la lámina repetida). La XVIII, de 1689, se dedica a las proporciones del cuerpo humano. A la derecha de los tres cuerpos masculinos (con perspectiva dorsal, frontal y lateral) figura el esqueleto de un niño. Se aprecia cómo las proporciones se mantienen a distintas edades. Se reeditó dos veces, en Frankfurt-Leipzig en 1692, y en 1740 en París junto con la lámina XVII y un Élogue de autor desconocido. Más tarde la Real Academia de París compró las planchas y publicó en 1780 la reimpresión de las dos grandes láminas y los folletos que las acompañaban.

La lámina XVII reúne las visiones macro y microscópica, los objetos tratados de forma aislada en el resto de las láminas. Se trata de una imagen sintética, de una visión de conjunto que ayuda a ubicar cada parte y no perder la perspectiva. En el plano superior figuran 14 (o 12 según algunos) esqueletos en diferentes posiciones. Cada uno de ellos presenta un elemento de las representaciones de las vanidades. En el inferior se muestran los huesos de las extremidades y algunos sueltos del cráneo y tórax abiertos en su interior, ofreciendo al espectador los tejidos óseos, las membranas y observaciones microscópicas. En su explicación de grabado subyace un trasfondo religioso que, sin embargo, aparece sólo en los símbolos. Habla de la vida y de la muerte, del destino del hombre, de la miseria humana y del pecado. Sin embargo, parece que llega a considerar la Naturaleza como la que rige la mecánica del mundo y, de alguna manera, reemplaza a Dios. En esta lámina se mezcla la mentalidad barroca que se escinde entre la idea moderna y racional de la ciencia y un mundo donde lo patético es un elemento cotidiano. Ciencia, filosofía, arte y religión.

Sólo con estas dos láminas consiguió prestigio en la historia del grabado, la anatomía y el arte europeo del siglo XVII.

Martínez aún realizó cuatro láminas nuevas, las dedicadas a los huesos del cráneo, el fémur y la tibia. Con todas estas láminas podemos decir que su mejor trabajo fue la investigación de la estructura fina de los huesos especialmente con el microscopio. De esta forma se puede afirmar que pertenece a la primera generación de microscopistas europeos junto a sus coetáneos Marcello Malpighi, Van Leeuwenhoek y Robert Hooke. Asimismo imprimió a su trabajo las características del dinamismo e infinitismo propias del siglo XVII.

Aparte de las láminas XVII y XVIII, los restantes aguafuertes con retoque de buril se conservan en el Archivo municipal de Valencia junto con siete manuscritos que contienen la explicación de seis de ellos y el texto titulado Generalidades acerca de los huesos

La guerra entre Francia y la Liga Augsburgo, de la que España formaba parte, le supuso dificultades como la de ser acusado de espía y tener que abandonar París en 1690 y trasladarse a la región de Flandes. Moría allí pocos años después en 1694.

Crisóstomo fue consciente del cambio de las cosas durante el periodo ilustrado y de que la ciencia estaba cobrando prestigio. Su Atlas puede considerarse como un estudio artístico y también científico. Dejó una obra muy superior a las que se publicaron con imágenes anatómicas en España en el siglo XVI y también de la mayoría del siglo XVIII.

Nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Barberá Martínez, F. (1902). Valencianos ilustres. Crisóstomo Martínez. Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 4, pp. 291-336.

Bordes, J. (Ed.) (2006). El cuerpo humano. Crisóstomo Martínez. Valencia, Diputación.

López Piñero J.M. (2001). El atlas anatómico de Crisóstomo Martínez, 3ª ed. Valencia, Ayuntamiento de Valencia.

López Terrada, M.J.; Jerez Moliner, F. (1994). El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de Vanitas. Boletín del Museo e Instituto Camon Aznar, nº 56, pp. 5-34.

Orellana, M.A. de (1930). Biografía pictórica valentina o vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos. Madrid, Gráficas Marinas.

Rodriguez, J. (1747). Biblioteca Valentina / compuesta por … Josef Rodriguez … del Orden de la SS. Trinidad … ; por su muerte interrumpida su impresion, aora continuada y aumentada con el prologo y originales del mismo autor … ; juntase la continuacion de la misma obra hecha por … Ignacio Savallas … En la misma [Valencia], por Joseph Thomas Lucas … se hallará en la sacristia del Real Convento del Remedio

Velasco Morgado, R. (2012). Nuevas aportaciones documentales sobre el grabador Crisóstomo Martínez y su Atlas de Anatomía. Asclepio, vol. 64, nº 1, pp. 189-212.

Vives Císcar, J. (1890). Bosquejo biográfico del pintor y grabador valenciano Crisóstomo Martínez y Sorlí. Discurso leído en la sesión pública que celebró la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con motivo de la apertura del curso oficial de estudios de 1890 a 1891 […], [Valencia, Real Academia de Bellas Artes de San Carlos], p. 35.

¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Hemos subido al canal Youtube Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo: Monumento al doctor Cortezo. Como siempre vamos a transcribir el guión del anterior: ¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Dedicábamos el último vídeo a la Materia médica de Dioscórides y a su transmisión hasta la actualidad, con especial detenimiento en las traducciones renacentistas y la aparición de la imprenta.

Una de las características de la medicina del Renacimiento europeo fue la incorporación de los productos americanos al arsenal terapéutico. Sabemos que los textos colombinos y otros escritos relacionados con los descubrimientos contenían las primeras noticias de los productos curativos del Nuevo Mundo, pero ninguno redactado con una intención científica.

Después comenzaron a aparecer con esta intención. ¿Es posible que encontremos alguno en la traducción de la Materia médica de Dioscórides por Andrés Laguna en 1555?

Veamos.

[INTRO]

Está claro que Dioscórides no conoció ninguno de estos productos. Vimos que durante el Renacimiento se buscaron las fuentes originales y se volvieron a traducir. Con la ayuda de la imprenta estos conocimientos comenzaron a difundirse a gran escala. Pero también es característica de esta época, de esa forma de ser, de comentar aspectos no demasiado claros, de corregir errores y de añadir información. Todo ello convenientemente separado del texto original.

A mediados del siglo XVI sólo unos pocos productos americanos habían merecido la atención de los médicos y cirujanos. Unas veces no conocían su existencia, otras no sabían sus usos y casi siempre no sabían cómo encajarlos en las teorías galénicas entonces vigentes en Europa.

No sabemos muy bien por qué Laguna incluyó productos americanos en su traducción. Quizás el guayaco hubiera sido la única excepción porque era un producto que se estaba introduciendo contra el morbo gálico promocionado por los banqueros Függer, lo que les supuso cuantiosos ingresos.

Vamos a comentar cuales fueron estos productos.

PIMIENTA DE INDIAS (Cap. V Libro I)
En el capítulo dedicado al cardamomo del que dice que hay tres tipos, al final habla de que en su época unos confundieron esta planta con el siliquastro o Pimienta de Indias.

El cardamomo, de procedencia oriental, son plantas de los géneros amomum y elettaria.

Hubo durante mucho tiempo bastante confusión con las pimientas.

Laguna se refiere a los que hablaban de Siliquastro como el cardamomo, llamada por otros pimienta de Indias.

Parece que se refiere a la pimienta negra o Piper nigrum. En el siglo XIX Mérat señaló que el siliquastro y la pimienta oriental era lo mismo.

Sin embargo otros, como Schneider, hablan de ‘semen siliquastri’ como ‘semen piperis’, Capsici, etc.

La presencia de la especie Capsicum (pimiento) de la que Monardes decía que ya era conocida en toda España, introduce confusión.

Hoy el siliquastro es el Cercis siliquastrum o árbol del amor del que en España, por lo menos en Valencia, lo encontramos en algunas calles.

Laguna dedica el capítulo 148 del Libro II a la pimienta negra y dice que hay confusión porque su aspecto varía según el autor que hable de ella. No ofrece imagen.

En resumen, la pimienta negra que venía de Oriente y el Capsicum que lo hacía de Occidente. En el siglo XIX hallaron en el Capsicum o en los pimientos y chiles una sustancia activa: la capsaicina.

LOS  BÁLSAMOS (Libro I, cap. 18)
El bálsamo era para Dioscórides un árbol del que se obtenía un licor que tenía numerosas propiedades. Después dice que había sido falsificado con otros productos y que prácticamente ya no existía en el mercado.

Lo identificaron en el siglo XVIII con la especie Commiphora opobalsmum L. o Commiphora gileadensis o árbol del bálsamo de Arabia.

Aquí Laguna introduce un nuevo bálsamo que procedía de la Nueva España que se trataba, según él, del aceite de estoraque purísimo. (En realidad procede del Liquidambar styraciflua).

Por tanto Laguna no lo tiene claro, pero ya venían diferentes bálsamos de América: El bálsamo del Perú (Myroxylon Balsamum L. Harms var. Pereirae y el de Tolú (Myroxylon balsamum L. Harms variedad balsamum).

COCO ÍNDICO (Libro I cap. 141)
Laguna parece que se refiere al Cocus nucifera. Aunque se encontraron en abundacia en América no pueden considerarse en rigor como americanos.

Laguna lo recomienda comido aunque dice que se digiere con dificultad. Acrecienta el esperma y hace engordar. Su aceite es bueno para el dolor de las hemorroides. También se refiere al uso de las fibras que los envuelven (para hacer tapices) y al uso de la cáscara de las que se hacían vasos para beber.

Garcia de Orta y Cristóbal de Acosta que escriben libros sobre los productos que proceden de las Indias orientales, también lo mencionan y describen con detalle.

ESTORAQUE (Libro I, cap. 64)
Laguna parece que se referiere sin ninguna duda al obtenido del Styrax officinalis. Se usaba en fumigaciones para enfermedades del aparato respiratorio acompañadas de expectoración abundante. En polvo se utilizaba en las artralgias, neuralgias reumáticas y como antiparasitario.

Al final del capítulo menciona “un aceite de estoraque que traen de Nueva España” que produce un fuerte dolor de cabeza y que muchos no quieren utilizar. Se refiere al aceite Styracino que procede del Liquidambar styraciflua.

Por tanto habría dos tipos de liquidámbar: el orientalis, que crece en los países ribereños del Mar Rojo y el Liquidambar Styraciflua L. que procedía de América central y septentrional. Había una variedad mexicana que era el copalme. Éste último se confundía con el Styrax officinalis porque tenía un aspecto y virtudes parecidas.

Todos llevan ácido benzoico y cinámico. Son excitantes del sistema mucoso y se usan en afecciones catarrales de vías respiratorias, urinarias, intestinales, etc. Por su poder antiséptico se han empleado para llagas y heridas.

El comercio del estoraque oriental fue desplazado poco a poco por el americano.

GUAYACO
En el capítulo 109 dedicado al ébano se ocupa del Guayaco. Concedida la exclusiva de su importación a los Függer, clan familiar financiero alemán, contribuyó a su popularidad la obra de Ulrich von Hutten De guaiaci et morbo gallico liber unus (1519).

El hecho de que tanto la enfermedad como el remedio vinieran de América fue interpretado como que la divina providencia no abandonaba a los seres humanos en sus problemas graves. Claro, a los que tenían estas ideas hay que incluirlos en el grupo de los que pensaban que el morbo gálico procedía de América. Hubo otro grupo de científicos que pensaron lo contrario, que se originó en Europa. Se trata de una vieja polémica que todavía en algún lugar sigue arrastrándose.

Laguna distingue, incluso, varias especies de leño. Confiesa que no conoce el árbol y manifiesta dudas al describirlo.

En este mismo capítulo habla de la raíz de China y las zarzaparrillas que “desaparecieron” con el guayaco. La raíz de China o Smilax china L. procede de Asia oriental y la introdujeron los portugueses. La zarzaparrilla es la Smilax aspera o zarzaparrilla europea. No obstante, muchos prefirieron la zarzaparrilla procedente de Honduras porque consideraban que tenía mejor calidad.

Mientras ganaban dinero con el guayaco y sabiendo que otros autores usaban el mercurio contra el morbo galico, ordenaron comprar las minas de cinabrio españolas.

En el siglo XIX se llegó a la conclusión de que los sudoríficos, lo eran porque se administraban en infusiones muy calientes que hacían sudar, pero que no tenían ningún efecto sobre la sífilis.

MAÍZ (Libro II, capítulo 88)
La imagen es inequívoca y todos sabemos que el maíz procede de América. Lo incluye en el capítulo del mijo y al final del mismo dice que

“Hállase a cada paso una suerte de mijo llamado Turquesco, que produce unas cañas muy grandes, y en ellas ciertas mazorcas llenas de muchos granos amarillos o rojos, y tamaños como garbanzos: de los cuales molidos hacen pan la ínfima gente, y éste es el maíz de las Indias, por donde méritamente le llamo Milium Indicum Plinio”

Está claro que el maíz americano ya se había extendido tanto por Europa que la gente no sabía su procedencia.

PHASIOLOS O PHASIOLOS TURQUESCOS (Libro II, cap. 99)
Se trata de los Phaseolos vulgaris L. o frijoles americanos, pero Laguna los confunde con los Smilace hortense, frisoles o judihuelos de los que habla en el cap. 135

CALABAZA (Libro II, cap. 123)
Había más de media docena de especies de cucurbitáceas en la América precolombina que se utilizaban como hortalizas  o verduras.

Laguna describe tres tipos: luengas, redondas y llanas. Con la calabaza, especialmente la Cucurbita pepo L. pasó como con el maíz, que su cultivo se extendió por Europa con gran rapidez, confundiéndose con otras europeas más antiguas que pertenecen a la misma familia.

Su uso médico fue perdiéndose excepto las semillas como vermífugos.

COCHINILLAS (Libro IV, cap. 49)
En el capítulo dedicado a la Grana de tintoreros se refiere a una grana que traen el Perú que nace en unas plantas pequeñas a manera de uvillas salvajes que se llama cochinilla. Él la compara con el Cocco Gnidio de Dioscórides y que la denominación se corrompió en “cochinilla”. No obstante dice que esta cochinilla es de inferior calidad que el torvisco o cocco gnidio español que tiñe mucho mejor.

Para aclararnos un poco, en Europa se usaba la grana quermes procedente del Lecanium ilicis que vive sobre la coscoja o Quercus coccifera L. y la cochinilla de Polonia Porphyfora poloniaca L. que vive sobre raíces de diversas plantas de Polonia, Alemania y Rusia.

La cochinilla americana sería la Coccus cacti, originaria de México, que vive sobre las Opuntias. No comprendemos cómo Laguna relaciona la cochinilla con el torvisco o Daphne gnidium L. que da unos frutos rojos muy purgantes.

La cochinillas apenas se utilizaron. Laguna recomienda la que viene de la Quercus cocifera L. majada con vinagre aplicada a heridas recientes y lesiones de los nervios.

ESMERALDA DEL PERÚ (Libro V, cap. 114 dedicado al Saphir)
Dice que tienen menos virtud que las que vienen de Oriente y que no deben administrarse por boca.

Poco más. Se desconocía la composición de piedras, minerales, rocas, etc. Se utilizaban más por cuestiones mágicas que empíricas. En el siglo XIX se vio que los minerales de aluminio tenían la capacidad de coagular la albúmina y eran antipútridos. Se usaron como tópico en oftalmias ligeras y ulceraciones corneales, inflamación de encías, aftas bucales, leucorrea y prurito vulvar.

Se trata de un mineral ciclosilicato de berilio y aluminio

NOPAL (Libro I cap 145)
Se trata de una cactácea y se denomina Opuntia sp. En México el nombre se aplicaría al fruto y a la planta se le llama nopal. Se expandió pronto por determinadas zonas de España.

El líquido de las palas era vesicante y se usaba en el XIX contra la gota y dolores de muelas. Las palas, frescas y calentadas se usaban como emolientes.

Laguna la describe así:

En pocos años acá se halla en Italia una planta llamada higuera de la india, la cual en lugar de ramos, produce a manera de palas unas hojas muy anchas, y gruesas y encaramadas y enxeridas unas sobre otras, y por todo su redondez armada de sutiles espinas. El fruto de esta planta es a manera de breva, muy dulce, y muy desabrida. Son pegajosas sus hojas, y en el sabor se parecen a la mayor siempreviva: Por donde juzgo que son frías y húmidas.

Se trata de una cactácea que proviene de América aunque en España formaron parte del paisaje muy pronto.

Conclusión
A pesar de que se trata de una traducción de la Materia médica de Dioscórides, aparecen pocas plantas nuevas. Concede más poder a las orientales y europeas.

Hay confusión en su descripción porque o bien se habían extendido ya o bien no las conocían directamente

Durante tiempo se siguieron utilizando los antidotarios clásicos y conocidos que no incorporaban nuevos pruductos.

Bibliografía
–Fresquet Febrer, J.L. (1992). Terapéutica y materia médica americana de la obra de Andrés Laguna (1555). Asclepio, vol. 44, nº 2, pp.53-82. DOI: https://doi.org/10.3989/asclepio.1992.v44.2.504

Dorothy Mary Crowfoot-Hodgkin (1910-1994) 

Hemos incluido en la sección de «Biografías y epónimos médicos» de historiadelamedicina.org, la de la química Dorothy Mary Crowfoot-Hodgkin.

* Imagen: Retrato de Jessica Augarde Photography. Dorothy Hodgkin (1910-1994), CC BY-SA 2.0

Dorothy Crowfoot-Hodgkin fue una mujer que se dedicó toda su vida a la investigación científica con la singularidad de que le gustaban los temas difíciles que sus colegas creían inaccesibles. Combinó la investigación con ser madre, con una enfermedad incapacitante y con una actividad social fuera de lo común. Fue, además, discreta, característica de la que carecen muchos que dedican gran parte del tiempo a autopromocionarse y trepar valiéndose de actuaciones deshonestas. La ciencia no escapa a estas situaciones.

Fue una mujer que creyó en la justicia social. La primera guerra mundial, su visita a Sudán de niña y a Palestina antes de asentarse en Oxford, la guerra civil española y la gravedad de la amenaza fascista de Hitler y Mussolini le llevaron a ser profundamente antimilitarista. Después de la segunda guerra mundial creyó en la necesidad de seguir en contacto con la Unión Soviética y otros países socialistas. Sin embargo, estas posturas no impedían que se relacionara con naturalidad con personas de ideas contrarias a las suyas. Estaba a favor del diálogo entre oriente y occidente y entre norte y sur. Estuvo excluida de visitar los Estados Unidos entre 1953 y 1957. Con su colega y maestro Bernal, en cambio, pudo conocer la Unión Soviética, su sociedad y su ciencia. No obstante, ya tenía noticia de los abusos de Stalin y la desaparición de científicos rusos y visitantes de otros países. Se le dio una larga lista de desaparecidos para ver si podía averiguar algo.

Dorothy nació en El Cairo, cuando era colonia del Imperio británico, el 12 de mayo de 1910. Sin embargo, vivió casi siempre en Londres. Su padre, John Winter Crowfoot, trabajaba en el Servicio de Educación de Egipto. Comenzó los estudios de química en el Somerville College de Oxford en 1828. Dorothy decidió realizar su tesis de doctorado en Cambridge en el laboratorio de Bernal. Consiguió determinar la estructura tridimensional de las siguientes biomoléculas: la penicilina en 1945, la vitamina B12 en 1954, y la insulina en 1969, entre otras.

Recibió el premio Nobel de Química en 1964. Después empezó a organizar un Laboratorio en Oxford parecido al que se acababa de crear en Cambridge bajo la dirección de Bragg. También pensó en David Chilton Phillips (1924-1999) que conoció en Canadá en 1952 y que en 1956 regresó a Gran Bretaña para trabajar con Bragg en la Royal Institution para que llevara la sección de Biofísica molecular.

Preocupada por la paz y la amenaza de una guerra llegó a ser un miembro muy activo de la organización científica por el desarme que surgió del manifiesto de Bertarnd Russell y Albert Einstein, la Conferencia Pugwash; fue su presidenta entre 1976-1988. Recibió numerosas distinciones y premios a los largo de su vida. Trabajó e impartió conferencias hasta el último momento.

Dorothy murió el 29 de julio de 1994 a los 84 años de edad de una hemorragia cerebral.

Breve historia de la digital

Subimos el guión del vídeo Breve historia de la digital después de insertar otro nuevo en el canal Medicina, historia y sociedad.

INTRO
Empezaremos esta tercera temporada con la historia de una planta que ha rendido grandes servicios a la humanidad: la digital.

En el camino nos referiremos a otras que han sido utilizadas por diferentes culturas a lo largo de la historia para enfermedades del corazón o que han sido evitadas por contener venenos que afectan gravemente a este órgano.

También nos referiremos a sus usos populares y cómo algunos han trascendido al cine o a la interpretación de la pintura de Vincent van Gogh.

[TÍTULO]

Una de las primeras plantas que se utilizó en las enfermedades del corazón fue la conocida como escila o Urginea marítima, Drimia marítima, muy abundante en las zonas costeras del Mediterráneo, cuyo bulbo se emplea en terapéutica desde el periodo inicial de la medicina clásica griega. Es uno de los escasos remedios medicamentosos que se citan explícitamente en las historias clínicas del siglo V aC. reunidas en el Corpus Hippocraticum. Uno de sus principios activos es el escilirósido, aislada posiblemente por Stoll y Suter en 1927.

Esta planta aparece mencionada en la Materia médica de Dioscórides entre otras cosas para resolver edemas. Con toda seguridad la conocieron los egipcios y otras sociedades de la Antigüedad.

El muguete o lirio de los valles (Convallaria majalis) es otra planta que crece abundantemente en el centro de Europa. En España es rara. Las hojas y flores contienen glucósidos cardiotónicos.

Igualmente el Ojo de perdiz o Adonis vernalis, procedentes de Oriente medio, se distribuyen por Europa, Asia y norte de África. Contiene varios principios activos, entre ellos heterósidos cardiotónicos. Se ha usado mucho en farmacia.

Muy conocida en nuestro ambiente por su abundancia es la adelfa o Nerium oleander. Se ha distribuido prácticamente por todo el mundo como planta ornamental. Contiene heterósidos cardiotónicos. La oleandrina, de estructura esteroide, es muy similar química y farmacológicamente a la oubaína y digoxina.

Propia del África tropical es el estrofanto (Strophantus kombe y algunas otras especies). Liana o arbusto trepador leñoso que segrega un líquido lechoso cuando se rompe. Contiene glucósidos cardíacos basados en la aglicona estrofantidina. En medicina parece que fue introducido por Thomas Fraser (1841-1920).

En 1889 y 1890 informó sobre un veneno para flechas utilizado en las zonas costeras de Kenia y Nigeria y analizó el frijol Calabar altamente venenoso y Strophanthus hispidus.

LA DIGITAL
Y llegamos a la digital o Digitalis purpurea, que aparece recogida por Fuchs (1501-1566) en su Nuevo herbario (1543) como “Von Finger-hutkraut (flores en forma de dedal), con propiedades descongestionantes viscerales. También la recoge Hieronymus Bock.

La leyenda (porque no sabemos cuánto hay de verdad y de fantasía) cuenta que una señora o posible curandera de Shropshire utilizaba una mezcla de plantas que daba a las personas que presentaban edemas o hidropesía y que, en algunos casos, funcionaba bien. Enterado el médico William Withering, que también era botánico, se hizo con la mezcla y empezó a analizar e identificar las distintas plantas del conjunto. Finalmente llegó a la conclusión de que era la digital o foxglove o dedalera o Digitalis purpurea la que producía esos efectos.

Si hoy pasara algo parecido, ¿algún científico se pondría a investigar el fenómeno? En esos tiempos la mayor parte de medicamentos procedían de las plantas y los médicos solían ser buenos conocedores de ellas. Por tanto, aquí tendríamos un ejemplo del paso de un uso popular a un uso científico.

La digital es una planta nativa de Europa, noroeste de África y Asia central y occidental.

Withering trabajó diez años para poder ajustar las dosis y lograr los efectos deseados. Descubrió que eran las hojas las que tenían los principios activos. Administró “la infusión” en varias concentraciones y observó que podía lograr una buena diuresis sin llegar al vómito, indicio de intoxicación. Determinó qué situaciones patológicas mejoraban: por ejemplo, el hidrotórax que a menudo se debían a insuficiencia cardíaca congestiva. Reconoció asimismo que tenía efectos sobre el corazón. Describió la intoxicación: vómitos, alteraciones de la visión (verde, amarillo, violeta) y bradicardia. Alguien ha llegado a decir que las pinturas de van Gohg representan muy bien las visiones en esos colores. La toxicidad de la digital (intoxicación digitálica) es el resultado de una sobredosificación y produce una visión amarilla (xantopsia) y la aparición de visión de perfiles desdibujados (halos), además de bradicardia en casos extremos.

En 1785 publicó The Foxglove and some of its Medical Uses. with practical remarks on the dropsy, and some other diseases [Un estudio de la Dedalera y algunos de sus usos médicos con observaciones prácticas sobre la hidropesía y otras enfermedades].

En España aparece en el volumen 5 de la Flora Española (1784) a la que se atribuyen propiedades diferentes (vomitiva, purgante, vulneraria, etc.).

Withering analizó 163 casos. Algunos ocupan páginas y otros apenas unas líneas. Este análisis, por supuesto, estaría lejos de una estudio actual aleatorio, prospectivo y doble ciego.

Sucedía esto en el tránsito de lo que llamamos “materia médica” a farmacología experimental. Todavía no se habían aislados sus principios activos, pero en Dinamarca, ya se fabricaba polvo de digital estandarizado que se usó en tabletas, infusiones y tinturas.

El Comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud en 1949, estableció un preparado patrón internacional de polvo desecado de hojas de Digitalis purpurea, consistente en una mezcla de polvos de distinta procedencia. De tal forma, que una unidad internacional es la actividad de 76 mg del preparado estándar’

En 1868 el farmacéutico francés Claude Nativelle obtuvo la digitalina cristalizada pura prácticamente igual que la digitoxina aislada por Schmiedeberg  en 1874. Las hojas contienen digitalina. Las hojas, flores y semillas contienen también digitoxina y digoxina halladas posteriormente.

Actúan inhibiendo la bomba sodio-potasio ATPasa por lo que incrementa el calcio intracelular. Esto produce efecto inotrópico positivo. También se produce un efecto vagal en el parasimpático, razón por la que se regulan las arritmias y se enlentecen las contracciones del ventrículo en la fibrilación ventricular.

Se descubrió después la Digitalis lanata que contiene gran cantidad de digoxina. Ralentiza la conducción aurículo ventricular para que los latidos del corazón se ralenticen  y aumente poco el poder de contracción. Mejora la circulación, los riñones funcionan mejor, estimula el flujo de orina, reduce el volumen de sangre y reduce la carga sobre el corazón. En 1875 Oswald Schmiedeberg identificó la digoxina de la planta y Sidney Smith la aisló en la década de los años 30 del siglo XX.

Posee efectos secundarios graves. Se sigue usando la planta porque la extracción de ésta es más barata que la síntesis. Hoy la digoxina está siendo reemplazada por medicamentos como los bloqueadores beta, los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, así como agentes bloqueadores del canal de calcio. Otros señalan que fue el suizo Stoll el que descubrió la digoxina.

De la digitalis lanata también se extrae el lanatósido C, glucósido cardíaco utilizado para la insuficiencia cardíaca congestiva y arritmia cardíaca. Se administra vía oral o intravenosa

El uso de estos productos no era bien visto por algunos médicos. Corvisart, por ejemplo, cita la escila pero no la digital. Laennec pone reparos ante la dificultad que supone su manejo. Reconoce que tiene un efecto diurético y cierto poder sedante sobre el corazón aunque la acción no suele ser constante.

Jean Bouillaud, en su Traité clinique des maladies du coeur (1835) por el contrario sí la recomienda.

La reputación de la digital en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) se ha visto afectada en los últimos años. En las directrices de 2005 de la American Heart Association y el American College of Cardiology para el tratamiento de la ICC, la digital apenas se menciona ya.

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Opoterapia II

Insertamos el guión del vídeo «Opoterapia II» con su correspondiente bibliografía, al haber subido un nuevo vídeo al Canal Medicina, historia y sociedad.

«La farmacología y la terapéutica del siglo XIX sufrireron grandes cambios después de los descubrimientos de la química y de la fisiología. Se aislaron los principios activos de los productos naturales y se comprendió mejor su acción y efectos sobre el organismo. Esto hizo posible también la aparición de nuevos medicamentos mediante síntesis, lo que Paul Ehrlich denominó quimioterapia.

Pero nosotros vamos a centrarnos en este segundo vídeo en la opoterapia, con el que cerraremos la también segunda temporada del canal “Medicina, historia y sociedad”.

[INTRO]

En la historia de la opoterapia hay un nombre importante: Charles Brown-Sequard (1817-1894), discípulo de Claude Bernard que le sucedió en el College de France. Se formó en París donde fue profesor de fisiología. Marchó después a los Estados Unidos donde también fue profesor de fisiología en la Universidad de Richmond desde 1854. Mas tarde, desde 1864 fue profesor en Harvard y en 1869 fue encargado del curso de patología experimental y comparada de la Universidad de París. En 1872 regresó a los Estados Unidos. Cuando murió Claude Bernard le sucedió en el Collège de France.

Glándula suprarrenales

Brown-Sequard demostró la acción a distancia de los productos segregados por las glándulas suprarrenales. El llamado síndrome de Addison (hipotensión, astenia, anorexia, pigmentación cutánea) se presentaba también en perros, conejos y gatos.

John J. Abel y Albert C. Crawford, igual que hicieron los alemanes S. Fränkel y Otto von Fürtth (de forma separada) aislaron productos cuyos efectos eran parecidos. En 1900 el químico japonés Jokichi Takamine consiguió purificar más el extracto y que llamó “adrenalina” a la sustancia cristalina. Sin embargo, ésta no era suficiente para curar el Addison.

La investigación demostró la secreción de otra hormona por la corteza suprarrenal. Cuando se administraban extractos de ésta mejoraba la enfermedad. Poco a poco fueron descubriéndose 26 esteroides. Edward Calvin Kendall (1886-1972) y su equipo de la Clínica Mayo aislaron varios compuestos. Finalmente halló uno que aliviaba la artritis reumatoide al que llamó cortisona. De Parke Davis recibió extractos de suprarrenal de buey de los que entre 1933 y 1936 logró aislar 30 compuestos de los que logró purificar 5. En 1936 Seyle relacionó estas sustancias con el concepto de “reacción de alarma” o adaptación del organismo al estrés.

Durante la Segunda guerra mundial se trabajó de forma intensiva en lograr la síntesis de estas sustancias. El profesor F.C Kuch de la Universidad de Chicago, logró con Kendall mostrar que se trataba de un esteroide. Con la ayuda de las compañías Merck, Armoury y el laboratorio Upjohn, se comenzó la producción de la cortisona por vía parenteral. En mayo de 1949 Upjohn pudo lograr la presentación oral. Tadeus Reichstein, Edward Kendall y el médico Phillip Hench recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1950.

A partir de ahí se abrieron nuevos horizontes terapéuticos para varias enfermedades.

La testosterona

Brown-Sequard también fue conocido por haber utilizado extractos de órganos como el del testículo. Utilizó este último en personas que habían perdido la vitalidad o en personas mayores. Llegó a inyectarse por vía subcutánea una mezcla acuosa de jugo de testículo con sangre de los vasos espermáticos con el fin de “Mantener una juventud eterna”, una quimera como pronto se dieron cuenta.

Las sustancias que el testículo vertía a la sangre controlaban la aparición de los caracteres sexuales secundarios. En 1902 Bayliss y Starling pusieron el nombre de hormona a estas sustancias. También vieron, entre otras cosas que, mezclando alimentos parcialmente digeridos con ácido clorhídrico, activaba una sustancia química en el duodeno que llamaron secretina debido a la secreción del jugo pancreático.

Más tarde en 1935, Ernst Laqueur (Ámsterdam) aisló la testosterona y Adolf Butenandt (Gdansk) y Leopold Ruzicka (Zürich) la sintetizaron luego. Esto se logró en los albores de la Segunda Guerra Mundial, gracias al apoyo de las farmacéuticas. En este trabajo participaron científicos nazis que posteriormente pudieron seguir trabajando en sus laboratorios.

Podríamos hablar de los usos y abusos de las hormonas androgénicas, pero no lo haremos porque es un tema conocido y no disponemos de tiempo para hacerlo.

La secreción excesiva de la tiroides se propuso también como enfermedad: el bocio o bocio exoftálmico (hipertrofia tiroidea acompañada de exoftalmia, anemia e hiperfuncionalismo.

La glándula tiroides

En el año 1656 Thomas Wharton, un anatomista inglés, describió la tiroides a la que se atribuían diversas secreciones y funciones. Tanto el bocio (hipertrofia de la glándula) como el cretinismo (atrofia, ausencia de la glándula) se trataron con sales marinas. William Gull fue quizás de los primeros en describir el mixedema con el nombre de “condición cretinoide en el adulto” (1873) relacionando la enfermedad con el tiroides. No fue la primera, pero sí fue la pionera en atribuir las causas clínicas al tiroides.

Cirujanos como Theodor Kocher que extirpaban el tiroides vieron que algunos pacientes desarrollaban cretinismo (niños) o mixedema (adultos). William Miller Ord (1834-1902) dirigió un comité que revisó numerosas historias clínicas y las consecuencias de tiroidectomías en animales. Después Moritz Schiff (1823-1896) describió la tetania en perros cuando se les extirpaba la glándula tiroides experimentalmente; en 1884 descubrió que podía prevenirse si se injertaba tejido tiroideo en el abdomen.  Utilizó con éxito extracto de tiroides para tratar a los humanos.

Victor Horsley (1857-1916), que trabajó con monos, se mostró partidario del injerto tiroideo como tratamiento de la hipofunción tiroidea, específicamente de tiroides de oveja para tratar el mixedema y el cretinismo. Antonio Maria Bettencourt Rorigues (1854-1933) y José Antonio Serrano (1851-1904) de Lisboa, hicieron el experimento, insertando la mitad de la tiroides de una oveja por vía subcutánea en la región inframamaria a cada lado de uno de sus pacientes. Descubrieron que el injerto funcionó de inmediato, antes de que pudiera haberse vascularizado, y concluyeron que su efecto probablemente se debió a la simple absorción de jugo de la glándula injertada, una conclusión de extraordinaria importancia. Después utilizaron inyecciones hipodérmicas de extracto de tiroides. 

Sus hallazgos fueron eclipsados ​​por el artículo posterior de George R. Murray (1865-1939) publicado en el más conocido British Medical Journal. También utilizó inyecciones de extracto de tiroides de oveja. Más tarde se pasó a la vía oral. 

Los efectos producidos en casos de mixedema por una cantidad relativamente minúscula de extracto de tiroides, la rapidez con la que desaparecen todos los síntomas característicos y la extraordinaria mejoría, tanto en la condición física como mental, de los cretinos esporádicos, son muy importantes.

La tiroxina fue aislada en 1915 por Edward Calvin Kendall (1886-1972) (en realidad, el día de Navidad de 1914). Su estructura química fue determinada en 1926 por Charles Harington, y fue sintetizada por Harington y George Barger en 1927. Sin embargo, pasó mucho tiempo antes de que fuera sintetizado sobre una base comercial. Al principio, se necesitaban 3 toneladas de tiroides de cerdo para aislar solo 33 gramos de tiroxina pura. Incluso cuando la tiroxina estuvo disponible comercialmente en Glaxo en 1949, las tabletas de extracto de tiroides desecado siguieron siendo la principal fuente de tratamiento durante muchos años.

La triyodotironina (T3) fue identificada, aislada y sintetizada en 1952/53 por Jack Gross, de Canadá, y Rosalind Pitt-Rivers, de Londres) pero, hasta hace relativamente poco tiempo, se utilizaba sólo en el tratamiento del coma mixoedematoso. 

La secreción excesiva de la tiroides se propuso también como enfermedad: el bocio o bocio exoftálmico (hipertrofia tiroidea acompañada de exoftalmia, anemia e hiperfuncionalismo cardíaco, caracterizada por temblor, irritabilidad mental, debilidad muscular y otros transtornos generales orgánicos). Descrito por Robert Graves y Carl von Basedow

En España, tal como ha estudiado Carla Aguirre el primer artículo que se publicó sobre el tratamiento del mixedema se debe a Martín Salazar en la Revista de Sanidad Militar en 1893. Más tarde Lobo Regidor publicó otro y Muga Machado lo incluyó como capítulo en su libro Idea general del método de Brown-Sequard.

Un texto clásico que se tradujo al castellano es el de los Medicamentos animales, de Paul Carnot, de la Biblioteca Terapéutica de Gilbert y Carnot.

El texto se refiere a:

A) Productos fisiológicos naturales que se encuentran en animales normales y son fabricados por el organismo en el curso de su funcionamiento normal.

B) Productos de reacción o anormales que proceden de animales preparados especialmente y que se fabrican de forma artificial para luego usarlos terapéuticamente.

Del grupo A):

1.Alimentos, secreciones externas (jugo gástrico, bilis, etc.) y secreciones internas.

–Directamente activas como los extractos de cápsula y de médula suprarrenal, de tiroides, etc.

–Secreciones internas excitantes de las glándulas sinérgicas (hormonas) como la secreción interna del ovario, de la placenta, etc.

2. Complementos que se encargan de activar un producto orgánico por sí mismo inactivo como la enteroquinasa que activa el jugo pancreático.

3.Productos antagónicos como la adrenalina para aumentar la presión arterial.

del grupo B)

1.Anticuerpos para provocar inmunidad pasiva

2.Anacuerpos para reforzar la acción nociva de los microbios y de sus productos tóxicos.

Hoy las cosas habrían cambiado bastante. Se hablaría de «Farmacología endocrinológica» que contendría estos apartados:

  1. Opoterapiao el estudio de las hormonas elaboradas por las glándulas de secreción interna.
  2. Introducción de modificaciones estructurales en la molécula de la hormona natural para facilitar su uso sustitutivo o para conseguir una selectividad de efectos.
  3. Sustancias que modifiquen farmacológicamente el equilibrio hormonal normal o perturbado del organismo.

Ejemplos de medicamentos de opoterapia: Se muestran los siguientes:

Hepatina (extracto de hígado)

Polihormina (Instituto Llorente) (ovario, testículo, hipófisis, tiroides, suprarrenal

Hipofisina (Instituto Llorente): Hipófisis desecada, para el crecimiento, el tono vascular, diuresis, metabolismo de los hidratos de carbono, adiposis, etc.

Tiro-Ovarina: ovario seco y tiroides seco

Orquina (Instituto Llorente): Extracto glicérico del testículo

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Opoterapia I

Insertamos el guión del vídeo Opoterapia I que se subió al canal Historia, medicina y sociedad, de Youtube, hace unas semanas.

Durante milenios la especie humana ha dispuesto de productos procedentes del reino vegetal, animal y mineral para curarse o protegerse de las enfermedades.

Hoy nos ocuparemos de la opoterapia, es decir, del uso de productos procedentes de los animales. Como el tema es extenso, presentaremos el tema en dos partes.

[INTRO]

En alguna tablilla sumeria del tercer milenio a. C. se habla de una serie de productos para tratar enfermedades. Entre estos se mencionan la leche, la piel de serpiente y la concha de tortuga.
 
Reginal Campbell Thompson, estudioso de la medicina mesopotámica, recogió una receta a base de productos animales: “mezcla de estiércol, de palomo, de cantáridas, harina de trigo y excrementos de gacela en la cerveza kurunnu; «extiende la mezcla sobre un lienzo, líalo sobre su pecho y la base de los pulmones, déjalo colocado durante tres días y curará”. Utilizaban estos productos por su propio valor intrínseco o bien por razones de tipo mágico. Este último tipo de uso perdura en nuestros días.
 
En el Egipto arcaico se utilizaron la bilis, la sangre, el cerebro, los excrementos y la carne de animales de especies indeterminadas y de otras como el asno, el murciélago, el gato, el cocodrilo, el pato, de algunos peces, etcétera.

En el Corpus hipocráticum encontramos también recetas que contienen productos procedentes de los animales; por ejemplo, se administraba como diurético una infusión de vino y miel con cantáridas a las que se quitaban las alas y las patas. La bilis de buey, en suspensión con miel, era un medicamento contra el “engurgitamiento intestinal”. La leche y el suero en los que se diluía cal, eran recomendados contra las diarreas.
 
De la época romana destacaremos, como no, la Materia médica de Dioscórides. En su libro segundo dice: “trataremos acerca de los animales, de la miel, de la leche, de la grasa y de los llamados cereales, también de las hortalizas, añadiendo a estas materias cuantas hierbas se usan de virtud aguda, porque tienen afinidad con ellas, como los ajos, las cebollas y la mostaza, para que no se separen la virtud de las cosas homogéneas”. Sus capítulos se ocupan de cosas tan distintas como el escorpión, los mejillones, la víbora, los chinches, los gusanos y partes de animales como el testículo de castor, el hígado de cabra o de asno, la pezuña de las cabras, el cuerno de ciervo, etc.

De aquí saltamos al Renacimiento, época en la que se revisaron los textos clásicos, como el de Dioscórides, y se añadieron sustancias procedentes de las Indias orientales, especialmente por los portugueses–, y de las occidentales –,especialmente aquellos que les enseñaron o aprendieron de los indígenas y los que los españoles adaptaron a los principios de la medicina de su tiempo, es decir, el galenismo.

La obra de Monardes, Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras indias occidentales, contiene, sobre todo, la descripción de productos vegetales, pero menciona también el armadillo, la piedra que se formaba en el buche de los caimanes y las que se encontraban en la cabeza de los tiburones. Más importancia se les concede a las piedras bezoares, concreciones calculosas que se forman en el aparato digestivo de los rumiantes. Se solían usar como contravenenos. También mencionó las alpacas, ciertos cangrejos, arañas, papagallos y unos gusanos que “sacaban de bajo tierra, los engordaban con hojas de maíz y después los cocían”.  Así elaboraban una especie de pasta que servía para curar el “fuego en el rostro” o “encendimiento de la sangre con picazón”.

Entre los siglos XIX y XX se recomendó en todos los estadíos y formas de tisis pulmonar exceptuando las febriles, en los catarros crónicos; en la escrofulosis, acompañada o no de lesiones diversas; en el raquitismo; hemeralopia epidémica (Disminución de la capacidad de visión durante el día o cuando hay luz muy intensa); clorosis; reumatismo crónico; estados de caquexia; y en convalecencias. Por vía externa en la lepra y diversas dermatosis.
 
Había de diversos colores, desde el casi transparente al marrón oscuro. Hacia mediados del siglo XIX se realizaron análisis químicos de los distintos tipos, determinando que el de color marrón claro era más terapéutico. Dependía de la temperatura y técnica de extracción.

John Hughes Bennett en 1841 publicó un tratado sobre el uso terapéutico del aceite de hígado de bacalao. Se trataba de un anatomopatólogo que describió la leucemia al mismo tiempo que lo hizo Virchow y la relacionó con la sangre y también describió la aspergilosis.
 
Ludovicus J. De Jongh también publicó un texto sobre las características de los distintos aceites. Viajó a Noruega con el fin de poder obtener el aceite más puro posible. De esta forma comenzó a comercializarse en toda Europa y a exportarse a los Estados Unidos el “Dr. Johngh’s light-brown Cod Liver Oil”. The most efficacious remedy for diseases of the chest, throat, debility, gout, rheimatism, rickets…”.

Sin embargo no pudo evitar el sabor y olor nauseabundo del preparado. En 1873 Alfred B. Scott vio la oportunidad de un nuevo negocio con la creciente demanda del aceite. En Nueva York comenzó a buscar con su socio Samuel Bowne una versión que tuviera mejor sabor. Mediante emulsión lograron un nuevo producto que cumplía con estos requisitos y que bautizaron como “Emulsión Scott”. La imagen de la marca era un hombre que llevaba un pez colgando en la parte posterior. En los ochenta ya se distribuía en toda América, Europa y Asia. En los primeros años del siglo XX era habitual que los niños tomaran una cucharada diaria de este aceite para tener un crecimiento saludable.
 
En 1879 la marca Scott y Bowne incluía las inciales PPP: perfecto, permanente y agradable al paladar. Las pequeñas gotas de aceite se cubrían con la glicerina que les confería el sabor dulce de ésta. Se vendía como un producto con el mismo paladar que la leche.

Por estas fechas, en 1890, los franceses Armand Gautier y Louis Mourgues publicaron su trabajo Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Lograron aislar la butilamina, amilamina, hexilamina, la dihidrolutidina, asellina y la morrhuina.
 
En 1912 el bioquímico Casimer Funk (1884-19678) acuñó el término vitamina para referirse a algún nutriente que faltaba en ciertas enfermedades como el beriberi, la pelagra, el escorbuto y el raquitismo. Se investigó entre otras sustancias el aceite de hígado de bacalao. Elmer McCollum y Marguerite Davis, en la Universidad de Wisconsin, demostraron la existencia de un nutriente esencial en este aceite: la vitamina liposoluble A. Más tarde la vitamina liposoluble D. El descubrimiento de las vitaminas supuso un nuevo empuje para la venta de este producto. En 1927 Casimir Funk y Harry Dubin cuando trabajaban para los laboratorios HA Metz patentaron un procedimiento de extracción de las vitaminas A y D.
 
La síntesis química de las sustancias puso de nuevo en peligro al aceite de hígado de bacalao. En 1970 el médico danés Jorn Dyerburg estudió las dietas de los Inuit de Groenlandia y observó la baja incidencia en ellos de enfermedades coronarias. Se relacionó con el consumo de pescado. Esto abrió el camino a futuros estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega 3. Los laboratorios Glaxo-Smith-Kleine, propietarios actuales de la patente de la Emulsión de Scott, volvieron a la ofensiva destacando las bondades de su producto en especial en lo que se refería a los efectos de los ácidos grasos Omega 3.
 
La emulsión Scott, pues, ha sobrevivido a sus creadores Scott y Beane que fallecieron en 1908 y 1910 respectivamente.


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Historia de la ilustración anatómica II

Como siempre, al subir un nuevo vídeo al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, incluimos en este blog la transcripción del guión del anterior. Éste hace referencia a la segunda parte de la Historia de la ilustración anatómica.

[Intro]

Seguimos en este vídeo la historia de la ilustración anatómica que iniciamos en el inmediato anterior y cuyo enlace pueden encontrar aquí arriba (señalando)

Decíamos que el potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta el último periodo.

Mostrábamos alguna de las extraordinarias láminas de Paulo Mascagni (1755-1815), prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, como la del ‘tórax explotado’. Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.

A continuación hablaremos del último periodo, de las reconstrucciones anatómicas por planos, de la divulgación de la anatomía y de los avances proporcionados por las nuevas tecnologías.

[Títulos]

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.

Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.

La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery. 

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió culminar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor.

Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaban durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.

Aquí podemos contemplar unas láminas del primer volumen dedicado a la Osteología y Sindesmología (huesos, articulaciones y ligamentos). Aquí otras del segundo volumen sobre Miología, es decir, músculos, tendones y fascias.

Del tercer volumen consagrado a la Neurología (sistema nervioso central, periférico y vegetativo, así como los órganos de los sentidos) podemos observar estas láminas.

La Angiología (corazón, arterias, venas y sistema linfático) constituye el cuarto volumen. He aquí unas láminas del mismo.

Estas otras láminas son una muestra del quinto volumen dedicado a la Esplacnología constituido por las vísceras abdominales, aparatos digestivo y genitourinario.

Y estas otras lo son del sexto volumen sobre Anatomía quirúrgica o topográfica.

Estas lo son del séptimo volumen, también consagrado a la anatomía quirúrgica, que contiene interesantes láminas de procedimientos quirúrgicos con sus instrumentos. Por último, estas láminas son un ejemplo del octavo volumen dedicado a la Embriología, Anatomía comparada y Anatomía microscópica.

Todas las láminas del Traité se realizaron e imprimieron mediante la litografía, que significa “escritura o dibujo en piedra”. Esta técnica nació en Praga entre 1796 y 1798. Su descubrimiento supuso una auténtica revolución, ya que hasta entonces el único medio para reproducir una imagen era el grabado en hueco especialmente sobre cobre o en relieve sobre madera.

La litografía y su coste reducido significó que el número de litógrafos y de imprentas que la utilizaban creciera.

En un principio sólo se imprimió en blanco y negro. Las láminas de la primera edición se iluminaron a mano. En 1837 G. Engelmann registró la patente de la litografía en color (uso del rojo, amarillo, azul y negro). El procedimiento seguía siendo largo y costoso.

La segunda edición del Tratado se imprimió utilizando ya la cromolitografía. Se iban entregando a los suscriptores en grupos de 8 láminas y 8 hojas.

Por último señalar que cada volumen de láminas se acompañaba de un volumen de texto.

Por otro lado, el anatomista escocés John Bell, prefería y reivindicó un estilo sencillo adaptado a las necesidades de la enseñanza y la cirugía, frente a las pretensiones de los libros anteriores. La conocida Anatomía de Henry Gray de 1858, ilustrada por Henry Vandyke Carter, aspiró a un modo descriptivo simple.

La Grey’s Anatomy se editó y reeditó a lo largo de los años por sucesivos profesores. La primera edición es de 1858 con 363 dibujos. Apenas hay estilo, poco modelado en luces y sombras, ningún intento de colocar figuras en poses elegantes y sin fondos evocadores

En 1923, cuando se alcanzaron 22 ediciones, el libro había ganado 1378 páginas con 1256 ilustraciones, muchas en color. De las ediciones actuales queda poco de Gray.

A finales del siglo XIX las imágenes anatómicas se convirtieron en parte integral de la enseñanza de la anatomía.

Los cambios tecnológicos, sociales y culturales y otras circunstancias favorables permitieron el surgimiento de los ilustradores anatómicos profesionales. Aunque algunos de ellos no tenían formación anatómica solían adquirir conocimientos de esta y otras disciplinas médicas como la fisiología, la cirugía, la ginecología, etc.

Un ejemplo lo tenemos en el alemán Max Brödel que trabajó en la Escuela de Medicina de la John Hopkins University. Creó técnicas nuevas como la de polvo de carbón y tablero punteado para reproducir el tejido de forma más vívida. Incorporó el realismo de los tejidos con la anatomía transversal. Desarrolló un patrón instructivo y didáctico de ilustración médica y muchos le consideran el padre de la ilustración médica moderna.

Otro ejemplo es el también conocido Frank H. Netter, cirujano estadounidense y célebre ilustrador médico. Pronto se dedicó a esta última profesión en exclusiva. En su opinión, una ilustración médica tenía poco valor si no aclaraba bien los aspectos médicos que pretendía mostrar o explicar. Su obra cumbre fue su Colección de ilustraciones médicas (1948) para CIBA en un solo volumen. Después se amplió a 13 volúmenes con 4.000 ilustraciones.

De las ilustraciones anatómicas se compuso su Atlas de Anatomía (1989). Rápidamente se convirtió en uno de los preferidos de los estudiantes de muchos países. Se edita en 16 idiomas.

Aquí hojeamos el volumen 3, parte segunda dedicada al aparato digestivo.

También mostramos aquí un atlas de anatomía para que sea coloreado por el estudiante (Netter].

También queremos poner de relieve los textos que contienen láminas iluminadas, recortadas y superpuestas.

Aquí tenemos un ejemplo del texto G.A. Kuhff, doctor en medicina y preperador del Laboratorio de Antropología de la École des Hautes Études, ilustrado por Edouard Cuyer. Traducido y publicado en España por Baillière en 1880. Necesita restauración.

Esta idea se ha repetido después mucho antes de la aparición de las imágenes 3D generadas por ordenador. Yo como estudiante lo conocí con el nombre de Belorcio o una reconstrucción o atlas del cuerpo humano por planos. Muchos venían en bruto y el estudiante tenía que recortarlos, coloréalos y armarlos como complemento a las prácticas de anatomía.

Aquí vemnos reunidos los Belorcios de la Escuela anatómica de Escolar, utilizados en la enseñanza de la anatomía en Valencia bajo la dirección de Víctor Smith Agreda.

Esta idea se integró con facilidad en los libros desplegables –que hoy con la invasión del inglés llaman pop-up– y que muestran de forma más sencilla la estructura del cuerpo humano para niños. Los hay más cercanos a la realidad y los hay que explotan más los aspectos artísticos.

Los adelantos tecnológicos han contribuido a mejorar cada vez más las imágenes anatómicas. Los rayos X, la angiografía, la ecografía (la ecocardiografía, por ejemplo), la tomografía axial computerizada, la Resonancia magnética, la utilización de estas dos últimas con la ayuda de potentes ordenadores que permiten obtener imágenes 3D mediante reconstrucción volumétrica. Igualmente con el TAC y la Resonancia en combinación con la tomografía por emisión de positrones PET, se están desarrollando nuevas generaciones de imágenes digitales que representan los detalles estructurales en 3D de la anatomía viva.

No olvidemos la fotografía y la fotografía estereoscópica. A finales del siglo XX el cadáver de un condenado a muerte y el de una mujer desconocida que permanecían congelados en una mezcla de agua y gelatina sirvieron para hacer cortes transversales de 1 mm que luego se fotografiaron. Estas se usaron para crear modelos completos de cuerpos humanos masculinos femeninos. Las imágenes pasaron a formar parte de la National Library of Medicine que emprendió en 1989 el The Visible human project.

Aquí termina la síntesis de la Historia de la ilustración anatómica que hemos visto a través de dos vídeos. Por supuesto podría ampliarse a muchos más, pero nuestra intención es ofrecer una primera toma de contacto.

¡Hasta el próximo!

Bibliografía

–Hernández-Mansilla, J.M. (Juan Valverd de Amusco, a hombros de gigantes. Disponible en https://www.institutoeticaclinica.org/wp-content/uploads/Juan-Valverde-de-Amusco-a-hombros-de-gigantes.pdf Consultado el 12 de mayo de 2021.

–Choulant, L.; Frank, M.; Garrison, F.H.; Streeter, E.C. (1917)). History and Bibliography of Anatomic Illustration: In Its Relation to Anatomic Science and the Graphic Arts. Chicago,  University of Chicago Press.

–Choulant, L. (1852). Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst, Leipzig, Rudolph Weigel.

–Hansen, J.T. /2019). Netter. Cuaderno de Anatomía para colorear. 2ª ed., Barcelona, Elsevier.

–Kemp, M. (2010). Style and non-style in anatomical illustration: From Renaissance Humanism to Henry Gray. Journal of Anatomy, vol. 216, nº 2, pp. 192-208.

–Moreno Egea, A.; De la Torre Sánchez, J.A. (2016). Giulio Cesare Casseri (1552-1616): el Anatomista de Padua ensombrecido por la historia. International Journal of Morphology, vol. 34, nº 4, pp. 1322-1327.

–Netter, F.H. (1962). The CIBA Collection of Medical Illustrations. Vol. 3: Digestive System. Part II: Lower Digestive Tract. New York, CIBA.

–Parent, A. (2019). Berengario da Carpi and the Renaissance of Brain Anatomy. Frontiers in Neuroanatomy; 13, 11. doi: 10.3389/fnana.2019.00011.

–Pearce, J.M.S. (2017). Samuel Thomas Soemmerring (1755-1830): The Naming of Cranial Nerves. European Neurology, vol. 77, pp. 303-306.

­–Roberts, K.B.; Tomlinson, J.D.W. (1992). The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration. Clarendon Press.

–Tsiaras, A. (2009). El Cuerpo humano. La maravilla del cuerpo humano revelada. Barcelona, Editorial Paidotribo.

Historia de la ilustración anatómica I

Hemos insertado en el canal Youtube Medicina, historia y sociedad la segunda parte de La ilustración anatómica. Como es habitual a continuación ofrecemos la transcripción de la primera parte. La bibliografía se incluirá en el siguiente vídeo (La ilustración anatómica II).

[Intro]

A pesar de su importancia, el estudio de la ilustración anatómica, se ha realizado de forma parcial y desde puntos de vista diferentes.  

Un clásico es el libro Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst (Historia y bibliografía de la ilustración anatómica: en su relación con la ciencia anatómica y las artes visuales), que fue escrito por Choulant en 1857.  

Uno mucho más reciente es el de Roberts y Tomlinson,  The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration, de 1992.

Se trata de un mundo complejo en el que coinciden médicos, artesanos como escultores, pintores, dibujantes, grabadores, imprentas y editores de libros, comerciantes…  

En esta ocasión no me voy a referir al periodo anterior a la aparición de la imprenta ni a las obras que no iban destinadas a las distintas ramas sanitarias.      

[Título]

Algunos autores, como el historiador de la medicina Charles Singer, establecen diferentes etapas en la ilustración anatómica, en las que nos vamos a basar aunque sea sólo en parte.  

La primera, la más larga, que abarcaría desde la Antigüedad hasta los precursores de Vesalio y que, como hemos dicho, no vamos a ver.  

La segunda, por el contrario, sería muy corta (unos veinte años). Comenzaría en 1521 con Berengario da Carpi y terminaría en 1543 con la publicación de la Fabrica.  

Se caracterizó por el uso de xilografías que llegaron a tener gran precisión en la época, sobre todo las realizadas por alemanes e italianos. Entre sus características está la representación preferente de todo el cuerpo en vez de sus partes aisladas, el uso de fondos paisajísticos, un diseño de las figuras que parecen vivas y no cadáveres, etc.    

Berengario, que lo ubicamos siempre en la “anatomía prevesaliana”, se graduó en medicina en Bolonia en 1489 y fue catedrático de cirugía en 1502 donde enseñó durante veinticinco años. Fue de los primeros anatomistas en utilizar ilustraciones basadas en la observación. Anatomistas y artistas (dibujantes y a veces dibujantes y grabadores) comenzaron una larga etapa de relación que perduró siglos.  

Las láminas que vemos pertenecen al Isagogae breves de Berengario de 1525. Se cree que el artista fue Hugo da Carpi (1455-1523).  

La siguiente fase, la tercera, duraría ochenta años. Comenzaría con Vesalio y terminaría en 1627.  

En un vídeo anterior (aquí arriba aparece el enlace) repasábamos la importancia que tuvo la edición de la Fabrica de Vesalio con sus ilustraciones. De alguna manera no sólo comenzó a cambiar los contenidos anatómicos sino que influyó también en la ilustración anatómica basada en la observación directa. Las xilografías que contiene marcaron la pauta de lo que vendría posteriormente durante muchos años.  

Una buena parte de las ilustraciones fueron hechas por Johannes Stephanus de Calcar (ca1499-1546), discípulo del artista veneciano Tiziano. Los grabados se llevaron a Basilea para que los imprimiera Joannis Oporini, un destacado editor que eligió una excelente tipografía y realizó una maquetación impecable, entre otros aciertos. Vesalio supervisó las tareas.

Sus ilustraciones fueron muy copiadas especialmente por reconocimiento de una gran obra pero también por plagio.  

De los posvesalianos mencionaremos la Historia de la composición del cuerpo humano (1556), del castellano Juan Valverde de Amusco, que goza de características propias.  

A diferencia de Vesalio, que publicó su obra en un exquisito latín, Valverde usó la lengua vulgar, en este caso el castellano (después fue traducida al italiano) que acercó la anatomía a sus verdaderos destinatarios, los cirujanos quienes socialmente estaban en un nivel inferior a los médicos y tenían formación artesanal. No nos referimos aquí a los médicos-cirujanos, una excepción que se dio en Italia y España.  

La calidad de sus imágenes es extraordinaria ya que se utilizó la calcografía, es decir, planchas metálicas. El autor fue Gaspar Becerra (1520-1568), artista nacido en Baeza que se formó en Roma con mucha influencia de Miguel Angel.  Nicolás Beatriced o Beatrizius (ca 1507-1570) fue el grabador.  

Esta lámina, la del cuerpo que se despelleja a sí mismo (conócete a ti mismo), tiene sus similitudes con esta otra de la Capilla sixtina. Determinados autores señalan otro periodo importante (el cuarto): el que marcó el grabado y aguafuerte en plancha de cobre entre 1627 y 1730.  

Ejemplos: la Anatomia anatomicæ de Giulio Casseri, que nació en Piacenza en 1552, estudió en Padua y fue ayudante de Acquapendente aunque sus relaciones no fueron siempre buenas.    

Su tercera gran obra Tabulae Anatomicae LXXIIX  visa omnes novae nec ante hac fue  publicada 11 años después de su muerte y fue editada en 16 ocasiones desde 1627.

A finales del siglo XVII se sacrificó en ocasiones la precisión científica por cuestiones artísticas.  Las láminas de la anatomía de Godefridi Bidloo, dibujadas por Gérard de Lairesse, son magníficas obras de arte y, sin embargo, contienen numerosas inexactitudes anatómicas.  Los diseños de Gerard de Lairesse son una desviación total de la tradición idealista inaugurada por las xilografías vesalianas.  

Las figuras se muestran con realismo y sensualidad cotidianos, contrastando las partes crudas y disecadas del cuerpo con las superficies suaves y llenas de carne sin cortar que las rodean. Aparecen figuras atadas y desolladas en ropa de dormir o ropa de cama ordinaria; así como objetos (un libro, un frasco, una mosca…)  

De lactibus (1627) de Gaspare Aselli  (ca 1581-1626)), que no sólo anunció el descubrimiento de los vasos quilíferos, sino que también representa el primer intento de utilizar el color para distinguir diferentes partes del cuerpo, en este caso estos vasos de los vasos sanguíneos y las vísceras, con la ayuda de un xilografía de claroscuro impresa en color. También fue durante este período cuando las espléndidas planchas grabadas de Bartolomeeo Eustachi (ca 1500-1574), que habían estado perdidas durante 162 años, fueron redescubiertas y publicadas por primera vez en 1714 por Giovanni Maria Lancisi a expensas del papa Clemente XI.  

Aquí quiero colocar también el Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez. Valenciano de nacimiento, fue coetáneo de Marcelo Malpighi, Lorenzo Bellini y Antony Leeuwenkoek. Aprendió y luego ejerció en Valencia de pintor, grabador y decorador de muebles. Hacia 1680 comenzó a realizar un Atlas para lo que recibió una ayuda que el Ayuntamiento y de los diputados de la Generalitat solicitaron a Carlos II. Realizó parte del mismo en París. Destaca el detalle del estudio textural del tejido óseo. Dedicaremos un vídeo para hablar del mismo.  

El quinto periodo abarcaría de 1730 a 1778 y estaría marcado por la obra de  Bernhard Siegfried Albinus (1697-1770)   Anatomista conocido por sus Tabulae sceleti et musculorum corporis humani, un volumen ilustrado, que se publicó por primera vez en Leiden en 1747.   Contrató a un gran artista, Jan Wandelaar (1690-1759), para ejecutar los dibujos bajo su estrecha supervisión. Las placas resultantes, que combinan una gran precisión científica con logros artísticos, se convirtieron en la nueva norma que eventualmente reemplazó a las imágenes vesalianas que habían sido el pilar de la ilustración anatómica durante más de doscientos años.  

También podemos mencionar las placas preparadas por el pintor y grabador Jan van Rymsdyk (ca 1700/1730-1788/1790) para la Anatomia uteri humani gravidi de William Hunter (1774) (hermano del conocido cirujano John Hunter) y para los atlas anatómicos de otros autores.   

El papel vital del artista, más que el del anatomista solo, comienza a ser reconocido cada vez más, y los nombres del artista e incluso de los grabadores a veces ocupan un lugar destacado bien en las portadas bien en la parte dedicada a las cuestiones preliminares.  

El gran potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta un período posterior.  

Aquí tenemos Ilustración de vísceras humanas de Paulo Mascagni (1755-1815) ‘tórax explotado’, prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, lo que significaba que era responsable de dirigir la disección para la demostración y la investigación.   Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.    

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.   Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.   La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.  

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery.   

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió completar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor. Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaron durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.   Las espectaculares litografías coloreadas a mano y de tamaño natural son extraordinarias por su claridad, color y atractivo estético, ya que reflejan una combinación de observación directa en laboratorio e investigación ilustrativa.  

Medir la presión arterial. Historia (II)

Hemos añadido un nuevo vídeo en el canal Medicina, historia y sociedad. Así, pues, incluimos el guión del anterior, segunda parte de la historia de la medida de la presión arterial.

Después del aparato de Riva-Rocci, que vimos en el vídeo anterior, siguieron perfeccionándose este tipo de aparatos.

Por un lado mejoró el brazalete y el manguito compresor, así como el indicador de las variaciones de la pulsación arterial en el curso de las compresiones y descompresiones.

Respecto al manómetro, las preferencias se inclinaron por los metálicos mas que por los de mercurio (fácil transporte).

Respecto a los manguitos se idearon los de bolsa doble pero dispuestos como si fueran de bolsa única.

Hoy se clasifican los esfigmomanómetros de la siguiente manera:

  1. Por el metodo de insuflación del manguito: en manuales y automáticos.
  2. Por el metodo en que se visualiza el resultado: en una columna de mercurio, aneroide o análogo en una escala con aguja; y, finalmente, digital, en pantalla.
  3. Por el método de determinación de la presión sistólica y diastólica: en auscultatorio (uso de los sonidos de Korotkov) y oscilométrico.

Vamos a ver algunos de éstos:

Método oscilométrico

Oscilómetro de Pachon

Creado por Michel Victor Pachon (1867-1938) en 1909 junto con un ingeniero de la Compañía de Caminos de Hierro de París. Fabricado por la empresa Boulitte.

Las oscilaciones de presión en la arteria debajo del manguito se transfieren a un aneroide en la carcasa hermética del oscilómetro metálico. Tiene dos escalas: una para leer la amplitud de las oscilaciones (de 0 a 20) y la otra para determinar la presión arterial (de 0 a 30 cm de Hg).

Se registran primero las oscilaciones de baja amplitud, luego oscilaciones crecientes cuyo inicio corresponde a la tensión máxima, y ​​finalmente oscilaciones decrecientes cuyo inicio refleja la presión mínima o diastólica. No requiere fonendoscopio.

El brazalete empleado con este oscilómetro fue diseñado por el cardiólogo francés Louis Gallavardin (1875-1957). El manguito de presión arterial incorpora dos vejigas de goma que se inflan de forma independiente, una superpuesta a la otra.

Oscilometro de Von Recklinhausen

Recoge directamente las oscilaciones de las paredes arteriales en el mismo lugar de la compresión. La parte neumática está conectada con una pera que se utiliza para inflar el manguito y con un oscilómetro que registra de forma continua la presión.

Se abre ligeramente la válvula y al descomprimirse el manguito en el momento de aparecer las primeras oscilaciones evidentes se lee la presión sistólica. Siguen las oscilaciones crecientes y al presentarse la primera oscilación decreciente se lee la presión arterial diastólica. Para finalizar se abre completamente la válvula de la pera de goma y se desinfla el manguito

Método palpatorio

Sólo nos proporciona la tensión sistólica. Se utiliza un esfigmomanómetro. Se infla el brazalete 10 o 20 mm de Hg más que la presión sistólica estimada al desaparecer las pulsaciones de la arteria radial del canal del pulso. Después se va desinflando poco a poco el brazalete o manguito hasta que aparece el pulso radial. El valor que se lee en ese momento a través del manómetro es el correspondiente a la presión arterial sistólica.

Método auscultatorio

El esfigmotensiófono de Boulitte constan de brazalete con su manómetro y un fonendoscopio que se aplica bajo el manguito para auscultar la arteria más próxima inmediatamente por debajo del manguito; la humeral en el pliegue del codo si se coloca el brazalete en el brazo; la braquial si se utiliza el manguito antibraquial.

Con el fonendoscopio sobre la arteria braquial debajo del manguito, se insufla aire hasta el nivel máximo.  Luego se abre la pera de insuflación de forma que el mercurio descienda a razón de 2 mm por segundo. Hay que fijarse en la escala cuando se producen los sonidos de Kortokov (fase 1 a la 5). La fase 1 corresponde a la presión sistólica y la fase 5 a la diastólica.

Fase 1: aparace el sonido al desinflar el manguito

Fase 2: el ruido pierde intensidad, se escucha un soplo

Fase 3: un ruido sordo más suave

Fase 4: el sonido se va apagando progresivamente

Fase 5: se deja de escuchar el sonido

El método oscilatorio solía dar 10 mm de más y los palpatorios de 5 a 10 mm de menos.

Esfigmógrafos automáticos

Los esfigmomanómetro automáticos (denominados también digitales) pueden ser de brazalete aplicable a la muñeca, al brazo o incluso a un dedo. Cuanto más distal es el punto de medida de la tensión arterial, mayor es la influencia de la vasoconstricción periférica sobre los resultados de la medición. El funcionamiento básico de este dispositivo es similar: posee su brazalete y su manómetro; a veces incorpora un compresor eléctrico para inflar el brazalete. Contienen también una pequeña computadora que dispone de memoria y reloj. El brazalete dispone además en su interior de sensores capaces de detectar los sonidos de Korotkoff, permitiendo conocer el intervalo de presión diastólica y sistólica. 

Generalmente, este tipo de aparatos contiene un sistema auscultatorio y otro oscilométrico. El sistema auscultatorio se fundamenta en un micrófono ubicado en el brazalete y que interpreta los ruidos de Korotkoff, mientras que los dispositivos oscilométricos analizan la transmisión de vibración de la pared arterial. No requieren de un estetoscopio adicional.

Hay otras formas de medir la tensión arterial como, por ejemplo, ultrasonidos, métodos de los que no nos ocupamos por ser más raros.

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¡Hasta pronto!

La medida de la presión arterial. Historia (I)

Insertamos el guión del vídeo La medida de la presión arterial. Historia (I) que se subió al canal Medicina, historia y sociedad hace tres semanas.

Se suele decir que la medición real de la presión arterial procede del siglo XVIII con los experimentos de Stephen Hales (1677-1761).

Para Johannes Müller, destacado fisiólogo alemán, el descubrimiento de la presión arterial fue más importante, incluso, que el de la circulación.

Veamos una síntesis de esta historia.

INTRO

Hales nació en Bekesbourne, Kent, el 7 de septiembre de 1677. En 1696 ingresó en la Universidad de Cambridge. Allí se interesó por la historia natural y por la astronomía. Fue elegido miembro de la Royal Society en 1718.

Fue capaz de insertar un tubo en una arteria de una yegua y observó que la sangre subía o bajaba con las pulsaciones del corazón. Describió la importancia del volumen sanguíneo en la regulación de la presión arterial. Acuñó el concepto de presión arterial y demostró la capacidad de bombeo del músculo cardíaco. Fueron las primeras mediciones que se hicieron. Sin embargo, se requería un tubo de más de dos metros de longitud y evitar que la sangre se coagulara pronto.            

Un siglo después, en 1828, Jean Léonard Marie Poiseuille (1797-1869) introdujo un manómetro de mercurio. Nació en 1797. Obtuvo la licenciatura en 1828. Igual que Magendie y Claude Bernard, se dedicó a la investigación sin hacer clínica y tener contacto con enfermos. En 1828 leyó su tesis sobre el uso del manómetro de mercurio para medir la presión arterial, con lo que ganó la Medalla de oro de la Real Academia de Medicina. El manómetro iba conectado a una cánula llena de carbonato potásico que actuaba como anticoagulante que se insertaba en una arteria del animal. Llegó a insertar cánulas en vasos de 2mm demostrando que en estas arterias tan pequeñas se mantenía la presión.

Estos hallazgos permitieron al fisiólogo Karl Ludwig idear el quimógrafo, del que ya hemos hablado en otro vídeo. Con el mismo creó la recogida de datos fisiológicos mediante gráficas.

Usó la cánula y el manómetro. Introdujo un sistema para que una punta fuera dibujando una gráfica en un tambor giratorio. A partir de ahí se diseñaron instrumentos similares que registraban otros parámetros fisiológicos.

En otro vídeo vimos cómo Vierordt con su esfigmógrafo medía la contrapresión que era necesaria para hacer que cesara la pulsación en una arteria. Etienne Jules Marey mejoró considerablemente el esfigmógrafo de Vierordt en 1860 y mejoró la precisión para establecer la presión arterial en los pacientes. Sin embargo, para que midiera la presión arterial había que complicar el aparato tanto que no fue útil. Eso sí, quedó para registrar las pulsaciones.

Pierre Charles Édouard Potain (1825-1901) señaló que, al medir la presión, había que tener en cuenta también la resistencia de la pared arterial.

La primera estimación precisa de la presión arterial en las personas fue realizada por el cirujano J. Faivre, en 1856. Durante la realización de una amputación de miembro inferior conectó un tubo de manómetro en forma de U con una cánula de latón, directamente a la arteria del paciente. Pudo obtener lecturas directas. Encontró que la presión arterial de la arteria femoral era de 120 mm Hg y la presión de la arteria braquial entre 115 y 120 mm Hg. Estas y otras lecturas directas fueron de gran valor para establecer un rango normal de presión arterial. Sin embargo, este método era obviamente impracticable para las mediciones de rutina.

Fue Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch (1837-1905) quien finalmente prescindió de la punción arterial y del registro directo de la presión arterial.

Von Basch nació en Praga en 1837 y se graduó en Viena en 1862. El método de Von Basch utilizaba una bolsa de goma inflable que se llenaba de agua. Los bordes de la bolsa estaban apretados alrededor del cuello del bulbo manométrico que estaba lleno de mercurio. Una columna hueca subía desde el bulbo, de modo que cualquier presión creada en la bolsa de agua se transmitiría al bulbo, el mercurio subía por el tubo y, por lo tanto, se podría registrar la presión.

Usó un manguito estrecho de solo 5 cm de ancho. Esto provocó que se formara un ángulo agudo entre los bordes superior e inferior del manguito y la piel, lo que provocó que se acumularan áreas locales de alta presión y que la lectura no fuera exacta. Este error fue detectado y corregido por von Recklinghausen en 1901, quien reemplazó la anilla estrecha por una de unos 12 cm de ancho.

Algunos médicos aceptaron la introducción del esfigmomanómetro en la medicina clínica como una valiosa ayuda para el diagnóstico, pero otros sostuvieron la opinión de que al usar el esfigmomanómetro «empobrecemos nuestros sentidos y debilitamos la agudeza clínica». A pesar de estas acusaciones, Potain hizo su segunda contribución para hacer que el medidor de esfigmomanómetro fuera más apto para uso clínico cuando, en 1889, reemplazó el agua por aire para la compresión. El dispositivo de Potain consistió en un braalete que se utilizó para la compresión de la arteria. Este se inflaba por medio de una segunda perilla y la presión se registraba con un manómetro aneroide portátil.

Con el esfigmomanómetro de Ritter se obtenía bien la presión sistólica, pero no la diastólica. Los médicos comenzaron a utilizar el método oscilatorio. Esto implicó observar las oscilaciones que se transmitían al mercurio en el manómetro desde la arteria, ya que cuando la presión del manguito era igual a la presión arterial, la arteria comprimida latía, provocando así pequeñas fluctuaciones regulares en la presión del manguito. La aparición de oscilaciones claras definió la presión sistólica y la transición de oscilaciones grandes a pequeñas, la presión diastólica.

En Inglaterra, Hill y Barnard inventaron un dispositivo que tenía un manómetro de aguja que era lo suficientemente sensible para registrar la fase diastólica. Su aparato era portátil y fácil de usar. El esfigmomanómetro de Hill y Barnard se ideó en la década de 1890 Sir Leonard Hill (1866-1952), un fisiólogo británico, y Harold Barnard (1868-1908), un cirujano británico. Contribuyó mucho a mejorar la medición de la presión arterial

Scipione Riva-Rocci (1863-1937) publicó » Un nuevo esfigmomanómetro «, el 15 de diciembre de 1896, y el segundo, «La técnica esfigmomanométrica“, En 1897 en la Gazzetta Medica de Torino. Utilizó una bolsa de goma inflable guardada en una pulsera de material no expandible. Se comprimía toda la circunferencia del brazo mientras se inflaba la bolsa de goma con aire a través de una pera de goma conectada a ella. La presión dentro del brazalete se registraba a través de un manómetro de mercurio. Palpando el pulso, Riva Rocci podía conocer la tensión arterial sistólica al notar la desaparición del mismo cuando inflaba el brazalete, o su reaparición cuando lo desinflaba. La banda inicial era muy angosta: medía solo 5 cm. Heinrich von Recklinghausen hijo del conocido Friedrich Daniel von Recklinhausen, solucionó este problema llevando el ancho del brazalete a 12 cm. Riva-Rocci dirigió el Hospital de Varese y dio clases en la Universidad de Pavía. Murió por una encefalitis letárgica.

Otros atribuyen la lectura de la presión diastólica al ruso Nikolai Korotkov. Nació en 1874 y se graduó de médico en Moscú en 1898. Estuvo de cirujano en diversas guerras y acompañó al ejército ruso a Siberia, Japón y Singapur. Ejerció en la Academia Militar de San Petersburgo como cirujano asistente. Su centro de interés fue la cirugía vascular. Medir la presión como forma de definir la magnitud del daño vascular era entonces una necesidad obvia. Al empleo del esfigmomanómetro Korotkov sumó la colocación de un estetoscopio para niños sobre la arteria braquial, debajo del brazalete. Cuando el mismo se inflaba por encima de la presión arterial máxima la circulación en la arteria braquial se detenía. Al desinflar lentamente el brazalete, se podía auscultar en un momento determinado un ruido: la sangre volvía a circular y ese primer tono correspondía a la presión sistólica. Se escuchaban mientras se seguía desinflando el brazalete murmullos y luego ruidos coincidentes con los latidos, hasta que todo sonido desaparecía. El último ruido escuchado correspondía como sabemos con el momento en que la sangre circulaba libremente por la arteria, porque la presión en el interior del vaso había superado la ejercida por la banda, y la medición señalaba la presión arterial diastólica. Presentó su hallazgo ante la Academia Militar de San Petersburgo en un informe de una sola página en 1905. Murió muy joven, a los 46 años, de tuberculosis.

Su técnica ha resistido la prueba del tiempo, ya que se ha utilizado durante más de medio siglo sin prácticamente ningún cambio.