El ungüento y las píldoras Holloway

En otra entrada nos ocupamos del Compuesto vegetal de Lydia Pinkham. Hoy traemos otro producto similar que llegó a tener una enorme popularidad tanto en el siglo XIX como en parte del XX, no solo en el Reino Unido sino en otros países como España: el ungüento y las píldoras Holloway. Se dice que incluso la reina Victoria los utilizó. Sin subestimar el efecto placebo, estas sustancias no podían curar lo que prometían. Sin embargo, llegaron a proporcionar cuantiosos beneficios a sus creadores.

Thomas Holloway nació el 22 de septiembre de 1800 en Devonport, Plymouth. Su madre se llamaba Mary y su padre Thomas. Tenían una panadería. La familia cambió varias veces de domicilio. Cuando su padre murió Thomas abrió una tienda de comestibles con su madre y su hermano en el mercado.

holloway

Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

En 1828 Thomas marchó durante un tiempo a Roubaix, Francia. Regresó a Inglaterra en 1831. Trabajó como secretario y traductor en Londres para una familia de importadores y exportadores. Más tarde, en 1836, se instaló en la Broad Street como agente comercial. Fue en esta época cuando empezó a hacer ungüentos y píldoras. La fórmula –según decía– procedía de un tal Felix Albinolo de Turín, vendedor de sanguijuelas y del ungüento de San Cosme y San Damián. Thomas lo presentó a las autoridades del St Thomas’ Hospital como inventor de una medicina, pero no mostraron demasiado interés igual que no lo hizo la Inglaterra protestante. Sin embargo creyó que un producto de similares características podía ser aceptado por el público. Algunos opinan que Thomas le robó la fórmula a Albinolo. Surgió así el Ungüento de Holloway que, en 1837, fabricaba en la cocina de su casa.

En 1840 Thomas contrajo matrimonio con Jane Pearce Driver que le ayudó a fabricar el ungüento y las píldoras, que creó más tarde. Durante un tiempo añadió a su nombre el título de “profesor” como estratagema comercial. Thomas Holloway también tenía claro que el éxito de sus productos no podía lograrse sin publicidad. Hoy se diría que fue un gran emprendedor. Acompañaba sus píldoras y ungüento con panfletos que prometían la curación de varias enfermedades.

En 1837 aparecieron en los periódicos los primeros anuncios. Apenas cinco años después el gasto en publicidad estaba en las 5.000 libras anuales. Acabó endeudándose y pasó por la cárcel. Una vez en la calle reanudó su negocio y la publicidad de sus productos. Siguió insertando anuncios pero de forma más selectiva. Al final de su vida la cifra se había disparado a las 50.000 libras esterlinas y no solo se anunciaba en la prensa sino que también lo hizo en forma de postales, tarjetas, juegos, folletos y carteles entre otros. En 1864 el volumen de ventas superaba las 250.000 libras anuales.

También visitaba los muelles de Plymouth, donde promocionaba sus productos entre los capitanes y la tripulación de los barcos que viajan a todas partes del mundo, consciente de que sus medicinas llegarían a otros países.

Se rumoreaba asimismo que mandaba a su hermano a las principales tiendas de la ciudad preguntando por las famosas píldoras de Holloway. Si no disponían de ellas simulaba un gran enfando. Después pasaba el propio Thomas para ofrecerles sus productos para la venta.

de_holloway

Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

Holloway se fue a vivir en 1869 a Tittenhurst Park, una casa de campo georgiana de 29 hectáreas, London Road en Beggar’s Bush, cerca de Ascot. En 1898 fue adquirida por Thomas Hermann Lowinsky, gerente de unas minas de carbón de la India. En 1969 se convirtió en el hogar de John Lennon y su esposa Yoko Ono. Después vivió allí Ringo Starr con su familia hasta finales de la década de los ochenta. Después fue adquirida por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Fue en esta casa donde Holloway falleció el 24 de diciembre de 1883 a la edad de 83 años. Su esposa lo había hecho en junio de 1876. El negocio continuó dirigido por su sobrino George Martin Holloway. En 1929 la compañía se llamaba Hollowys Oill Ltd.

Holloway se convirtió en uno de los hombres más rico de Gran Bretaña. No tuvo hijos. Fue un gran filántropo. Creó el Sanatorio Holloway en Virginia Water y el Royal Holloway College para mujeres, integrado en la Universidad de Londres. En vez del College, su idea era construir un hospital para enfermos incurables, pero su mujer lo persuadió para que hiciera algo para las mujeres en un momento en que su acceso a la educación superior era algo controvertido. Ambos edificios fueron diseñados por el arquitecto William Henry Crossland. También donó a la Universidad una excelente colección de arte, especialmente de pinturas.

Los productos Holloway aseguraban curar todo tipo de dolencias. Estaban compuestos de jengibre, cardamomo, azafrán, canela, raíz de ruibarbo y “confección de rosas”, aunque la fórmula era secreta. Tras su muerte se vio que algunos no contenían ningún principio activo. Su popularidad descendió progresivamente hasta que la competencia “Píldoras de Beecham” compró el negocio en 1930. Durante muchos años sus productos se vendieron no sólo en Gran Bretaña sino en multitud de países, entre ellos España.

En la imagen se puede ver la publicidad insertada en El Áncora (Barcelona) en octubre de 1850

holloway_unguento

Otro de los anuncios deja bien claro las enfermedades que puede curar:

“Este inestimable específico, compuesto enteramente de yerbas medicinales, no contiene mercurio ni alguna otra sustancia deletérea. Benigno a la niñez más tierna y a la complexión más delicada, e igualmente pronto y seguro para desarraigar el mal en la complexión más robusta, es enteramente inofensivo en sus operaciones y efectos, mientras busca y remueve las enfermedades de cualquiera especie, y en cualquier grado, por antiguas y arraigadas que sean.

Entre los millares de personas curadas con esta medicina, muchas que ya estaban a las puertas de la muerte, perseverando en su uso, han llegado a recobrar su salud y sus fuerzas, después de haber tentado inútilmente todos los otros remedios.

Los más afligidos no deben entregarse a la desesperación ; hagan un competente ensayo de los eficaces efectos de esata asombrosa medicina, y pronto recobrará n el beneficio de la salud.

No se perderá tiempo en tomar este remedio para cualquiera de las enfermedades siguientes:

Accidentes epilépticos
Almorranas
Asma
Calenturas biliosas
Calenturas intermitentes
Calenturas de toda especie
Cólicos
Debilidad o extenuación
Debilidad o falta de fuerzas por cualquier causas
Disentería
Dolor de garganta
Dolor de vientre
Erisipela
Enfermedades del hígadoçEnfermedades venéreas
Gota
Hidropesía
Ictericia
Indigestiones
Inflamaciones
Irregularidad de la menstruación
Jaqueca
Lamparones
Lombrices de toda especie
Lumbago o dolor de riñones
Mal de piedra
Manchas en el cutis
Obstrucción de vientre
Retención de orina
Reumatismo
Síntomas secundarios
Tic-doloroso
Tisis o conunción pulmonar
Tumores
Úlceras

Estas píldoras se venden en el establecimiento general de Londres, 244, Strand, y en casa de todos los farmacéuticos, droguistas y otras personas encargadas de la venta en toda América del Sur, La Habana y la España.

Las cajitas se venden a 1fr. 60 cént, 4 fr. 20 cts, y 6 fr. 40 cént. Cada cajita contiene una instrucción en español para explicar la manera de hacer uso de estyas píldoras”.

Otro anuncio más breve, publicado esta vez en Las Provincias en 1913 dice:

“Diario de Avisos. Ungüento y Píldoras Holloway.– Para la curación de las úleras, de las quemaduras y las heridas de toda clase, el célebre Ungüento Holloway se encuentra sin rival. En el momento en que él se aplica a la parte afectada, sus virtudes balsámicas alivian el dolor, protegen los nervios expuestos contra el aire, dan a los vasos el vigor necesario para que sane la llaga, y purifica de tal modo la sangre, que cuanta carne crece, en lugar de la destruida es perfectamente sana. Las Píldoras Holloway, si se toman al mismo tiempo que se usa el Ungüento, aumentan considerablemente el poder depurativo y refrigerante de este último. Unidas dichas medicinas, obran como por encanto. Ningún enfermo que las haya ensayado ha dejado de librarse de su enfermedad, o por lo menos, de ser mitigadas sus penas”.

 

Bibliografía

–Bingham, C. (1987). The History of Royal Holloway College, (1886-1986). London: Constable.
–Harrison-Barbet, A. (1990). Thomas Holloway, victorian Philanthropist: a biographical Essay. London: Lyfrow Trelispen.
–Homan, P.G.; Hudson, B.; Rowe, R.C. (2008). Popular Medicines. An illustrated History. London-Chicago: Pharmaceutical Press.

 

Anuncios

El Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham

El Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham fue tanto en los Estados Unidos como en España y otros países uno de los remedios más populares de finales del siglo XIX y de buena parte del XX.

compuesto_pinkham1

Frasco de Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham (Colección Fresquet)

Lydia Pinkham nació en Lynn, Massachusetts (USA), el 9 de febrero de 1819. Su madre se llamaba Rebeca. Su padre, William Estes, comenzó como zapatero, fue propietario de unas salinas, se dedicó a la transacción de bienes inmuebles y se hizo rico. El origen de su familia fue un cuáquero que emigró al continente americano en 1676.

Lydia se graduó en la Lynn Academia y fue maestra de escuela mientras permaneció soltera. Su familia era abolicionista y pertenecían a la Lynn Female Anti-Slavery Society. El líder Frederick Douglass era vecino y amigo. La casa de los Estes servía de lugar de reunión. En 1843 fue elegida secretaria del Freeman’s Institute. Allí conoció al que después sería su marido Isaac Pinkham, un viudo de 29 años fabricante de zapatos. Tuvieron cinco hijos de los que sobrevivieron cuatro: Charles (1844), Daniel (1848), William (1852) y Aroline (1857).

Isaac no era un buen hombre de negocios. Inició varios pero ninguno tuvo éxito y perdió casi toda su fortuna en 1873. No llegó a recuperarse y falleció en 1889. Según dicen algunos, en 1875 se les ocurrió vender los remedios que su madre tenía para las dolencias propias de las mujeres. La idea parece que procedió de su hijo Daniel. Otros aseguran que años antes Isaac recibió una fórmula como pago parcial de una deuda.

pinkham_lydia2

Postal de publicidad del Compuesto vegetal Lydia E. Pinkham. (Colección Fresquet)

La cuestión es que Lydia siempre se había interesado en los remedios vegetales caseros, especialmente aquellos que procedían del The American Dispensatory de John King. Preparó unas botellas, las llenó con su producto y las regaló a sus amistades como remedio contra “los problemas de las mujeres”. En esta época este tipo de panaceas era habitual y la gente los prefería a visitar a un médico y pagar el elevado precio que costaba una consulta. Por otro lado, la mayor parte de los medicamentos que utilizaban los profesionales tampoco eran muy eficaces.

En los inicios Lydia preparaba en su casa el remedio, pero el aumento de la demanda obligó a trasladar su producción a una fábrica. Se trataba del compuesto vegetal que llevaba su nombre. Parece que la idea de la publicidad, de recibir cartas de las clientas con dudas y preguntas, y de contestarlas, fue de la propia Lydia. La cuestión es que el preparado acabó convirtiéndose en uno de los “medicamentos” de patente más conocidos del siglo XIX en los Estados Unidos. Uno de los puntos fuertes de su éxito fue que la publicidad se dirigía directamente a las mujeres. Esta táctica también se utilizó en España años después, ya en el siglo XX. El rostro de Lydia solía figurar en las etiquetas y los anuncios en la prensa y se acompañaba de testimonios positivos de mujeres que lo habían probado. Esta forma de presentar y comercializar el preparado también fue del agrado de las feministas. Habían logrado que se hablara abiertamente de temas tabú como la menstruación en una etapa en la que los médicos no solían prestarles la atención que merecían.

Lydia murió en 1883. Las consultas de miles de mujeres siguieron recibiendo respuesta incluso décadas después del fallecimiento de su creadora. Los escritos hablaban con franqueza de los problemas de la mujer, les daban consejos y, por supuesto, les recomendaban el preparado vegetal.

pinkham2

La esposa de su hijo Charles, Jennie Pinkham, se convirtió en la cabeza visible de la compañía. Daniel y William fallecieron en 1881. También participó Arolina, casada con Will Gove. Cuando Charles falleció en 1900 los Goves tomaron el control de la firma y Will Gove fue su presidente y manager general. Arthur, el hijo de Jennies, insistió en que las cartas dirigidas la Sra Pinkham debían ser entregadas a su madre, no a la fábrica. Crearon una compañía rival que vendía exactamente el mismo compuesto vegetal con el nombre “Regulador Delmac del hígado”. En la etiqueta había una retrato de Charles Pinkham. Sin embargo, al final hubo un acuerdo para no comercializar el nuevo producto a cambio de que Arthur se convirtiera en miembro de la junta directiva de Pinkham.

Tras la muerte de Gove en 1920 y después de nuevas disputas, el equipo directivo de la empresa estuvo formado por tres Pinhams y tres Govers. Los problemas continuaron y en 1937 se obtuvo un mandato por el que se prohibía a los Govers interferir en el negocio. En 1968 la empresa fue vendida a Cooper Laboratories que desplazaron la producción a Puerto Rico. Hoy siguen fabricándose y vendiéndose varios productos Lydia Pinkham.

El compuesto vegetal era una mezcla que contenía extractos vegetales en alcohol, una especie de “vino fortificado”. Se vendía como “una cura segura para el prolapso de útero y la caída de matriz”, y para “cualquier debilidad de los órganos reproductivos”. Originalmente contenía raíz de unicornio auténtica o de la Aletris farinosa, planta originaria de los Estados Unidos, utilizada por varias tribus de indios por sus efectos sobre la dismenorrea, el prolapso uterino, la congestión pélvica y para mejorar la función ovárica; la raíz de Senecio aureus L., que es un tónico uterino de uso tradicional, diurético, antiinflamatorio y emenagogo utilizado popularmente contra la amenorrea o la dismenorrea; alholva o Trigonella foenum-graecum con acción vulnerable, antiinflamatoria, antiespasmódica, tónica, emenagoga, galactogoga e hipotensora; “black cohosh”, cimífuga o Actaea racemosa o Cimífuga racemosa empleada en el síndrome premenstrual, menopausia e infertilidad, entre otras. Hay que tener en cuenta, además, el alcohol y sus correspondientes efectos. El lector puede seguir la historia del uso de estas plantas. Han sido analizadas en muchos casos, se han justificado algunos de sus usos y se han hallado nuevos efectos. Una de las más ensayadas ha sido el cohosh negro. La fórmula del producto ha ido cambiando con el tiempo.

Un anuncio insertado en Mundo Gráfico de 1921 decía: “Todas las mujeres que sufren dolores, irregularidades, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor de riñones, dolor en el bajo vientre, desmayos, síncopes, vahídos, frecuentes indigestiones, inflamaciones, úlceras, desplazamientos, irritabilidad, esterilidad y cualquier otro síntoma que pueda atribuirse directa o indirectamente a su condición de mujer, deben recordar que hay un remedio para sus males, y que este es el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham”.

Continúa diciendo que su eficacia queda demostrada por la infinidad de cartas de mujeres agradecidas que “recibimos todos los días”: “El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham es un remedio compuesto únicamente de plantas y raíces medicinales, cuya acción curativa para las enfermedades de la mujer lo demuestra la infinidad de cartas…”.

pinkham3

Durante el primer tercio del siglo XX el producto se vendió en España y se insertaron anuncios publicitarios en la prensa diaria y en las revistas. Veamos algunos ejemplos:
En el siguiente se identifica fácilmente con tipografía de gran tamaño el destinatario: las mujeres, las madres. Se lee ¡MADRES! Vuestras hijas necesitan… En fuente de tamaño normal se explica: “de vuestros cuidados; tenéis obligación de velar por su salud, vigilando que sus funciones se desarrollen con toda regularidad. / Si la niña se queja de dolores de cabeza, de espalda o en las piernas; si se siente apática y no piensa muy deprisa o bien si está nerviosa, malhumorada, son pruebas evidentes que toda madre debe conocer, y ha llegado el momento en que su hija necesita la más estrecha vigilancia y los más asiduos cuidados, pues de ellos depende su salud y su felicidad de toda la vida. Recordad que /” “El compuesto Vegetal / de Lydia E. Pinkham / es el tónico de la mujer /” (esto último destacado) “Tomándolo vuestra hija, fortalecerá con rapidez, abrirá su apetito y facilitará tanto su desarrollo, que su paso a mujer lo efectuará con la mayor facilidad y sin ninguna molestia, alejando cualquier peligro que pudiera sobrevenir / Todas las mujeres que en la época del desarrollo han tomado esta medicina están hoy sanas, fuertes y felices /” “Compuesto Vegetal / de Lydia E. Pinkham / LYDIA E. PINKHAM MEDICINE CO., LYNN, MASS.”

Otro anuncio, insertado el La Correspondencia de España en 1920, contiene el testimonio de una mujer que había obtenido beneficios con el compuesto:

“SUFRÍ DURANTE 7 SIETE AÑOS/”. “Por fin curé todas mis dolencias gracias al Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham/”. Philadelphia Pa.– “Sufría durante siete años de fuertísimos dolores de espalda y costado. Fui visitada por muchos médicos que no lograron ni aliviar mi mal. Leí algo referente al Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y decidí probarlo, y al poco tiempo me encontré muy mejorada y pronto completamente curada, y sin dolor ni molestia alguna. Varias de mis amigas han probado también el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, todas con éxito” Srta. MARGARET NESS, 1846, E. Hazzard St., Philadelphia Pa. U.S.A. /”. “Las mujeres que sufren de desplazamientos, irregularidades, inflamaciones, úlceras, dolor de espalda, dolor de costado, dolor de cabeza, tristeza, melancolía, mal humor, irritabilidad, deben tomar la famosa medicina de hierbas y raíces llamada Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham /”. “La vende su farmacéutico./ De venta en todas las farmacias”. El anuncio se acompaña de un dibujo de línea que representa a una mujer hasta la línea superior de la rodilla con uno de los brazos en jarra, que parece dirigirse a la lectora.

Otro ejemplo. Este anuncio contiene también un testimonio y se encabeza con la siguiente frase: “MI VIDA ERA / INSOPORTABLE”. “Sufrí durante dos años de enfermedades y desarreglos propios de mi sexo. No podía andar, salir de casa, ni aun en coche, cualquiera ejercicio me era absolutamente imposible. Si probaba de andar o hacer algún trabajo, enseguida sentía los efectos de mi enfermedad. Estaba siempre triste y lánguida y sin energías y la vida se me hacía insoportable hasta a los que me rodeaban. Estuve bajo los cuidados de un buen médico durante algunos meses y probé toda clase de remedios. Leí un anuncio del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y decidí probarlo, después de tomar doce botellas me encontré completamente curada, tanto y tal efecto me produjo, que tomé seis más para asegurar mi curación. Nunca más he vuelto a sufrir de mi enfermedad. Ahora estoy dedicada a toda clase de trabajo sin sentir absolutamente ninguna molestia. Soy enfermera del hospital del Estado y me siento perfectamente bien. He recomendado el / Compuesto Vegetal / Lydia E. Pinkham / a docenas de amigas y siempre lo haré”. (La Correspondencia de España, 1920).

En ambos anuncios se habla de problemas que no resuelve el médico y que sí ha solucionado el Compuesto Pinkham. En el segundo, además, la que habla es enfermera. Llama la atención también que el número de frascos que consume la interesada es elevado, doce, que completa con otros seis.

Otro anuncio (Mundo Gráfico, 1921) muestra a Lydia E. Pinkham en un escenario dirigiéndose al público exclusivamente femenino que se representa en el patio de butacas: “YO NO QUIERO QUE LAS MUJERES SUFRAN”. Más adelante se dice “La sociedad moderna, la agitación de la vida en nuestros tiempos, han llevado a la mujer a ocupar un sitio en esta actividad mundial, obligándola a trabajos y ocupaciones demasiado fuertes y agitadas. Esto ha ocasionado en su delicado organismo desarreglos que se manifiestan en las más variadas formas y cuyo origen siempre es siempre el mismo…” . Aquí se pone de manifiesto que se trata de un problema del sexo femenino, cuyo papel en el mundo está cambiando, resuelto por una mujer.

Un anuncio de Las Provincias (1921) muestra en este caso una escena en la que aparece un hombre. Se trata de un farmacéutico (de pie) que le está enseñando el Compuesto de Lydia E. Pinkham a una señora que por su vestimenta parece ser de clase alta (sentada) al otro lado del mostrador. Se dice, además, que “Se cuentan por millones las mujeres de las cinco partes del mundo que deben su bienestar, su felicidad, su salud y muchas la vida a nuestro Compuesto Vegetal…”. Obsérvese la cadena de palabras: “bienestar, felicidad, salud, vida”. Por otro lado se deja constancia de que el éxito del producto lo había llevado a los cinco continentes.

pinkham4

Otro reclamo iba dirigido a las mujeres casadas que no habían podido tener hijos: “MUJERES SIN HIJOS” que se acompañaba de algún testimonio supuestamente real: “… Hacía diez y seis años que estaba casada y no había tenido el placer de tener un hijo, ahora tengo uno gordo y sano y al cual llamamos nuestro Pinkham, porque al Compuesto Vegetal lo debemos. El Doctor estaba preocupado de mi caso, pues tenía cuarenta y un años cuando nació mi hijo, pero gracias al Compuesto Vegetal lo tuve con toda felicidad…” (Las Provincias, 1922).

La publicidad y el Compuesto Vegetal iba dirigido a cualquier tipo de mujer, rica o pobre. En un inserto en Las Provincias de 1931 se lee bajo el rótulo “La vida trata a todas igual”: “Mansiones donde vivir, limousines para pasear, criados que la aguarden a Vd., cada deseo satisfecho y falta de salud, es vivir? / La Naturaleza favorece por igual a pobre y a rica. Ambas están favorecidas por la misma salud y alegrías y están sujetas a los mismos dolores y enfermedades…”.

También se utilizó en ocasiones el anuncio que simulaba una noticia real con un titular llamativo como éste: “UNA MODISTA / QUE SE SALVA / DE UNA OPERACIÓN” «Ithaca, N.Y.–“Hace tres años estuve sufriendo de dolores en mi costado derecho tan fuertes, que no podía levantar mis pies del suelo. Los dolores siguieron por la espalda hasta las piernas, el médico dijo que tenía un abceso. Estuve en cama dos semanas con una bolsa de hielo en mi costado esperando que cualquier día me tendría que marchar al hospital para sufrir una operación. Una amiga mía me vino a ver y me habló de su medicina el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. Empecé a tomarlo, y a las seis botellas me encontré bien y fuerte, hoy puedo trabajar en mi oficio de modista sin ninguna molestia. Nunca podré alabar bastante su medicina y recomendarla a las demás mujeres que sufren. Parece enviada por Dios para aliviar los sufrimientos de las mujeres».– Sra. PERMILLA HULSIZER, 218, E. Fall St. Ithaca, N.Y.”.

Bibliografía

–Danna, S.M. (2015). Lydia Pinkham. The Face that Launched a Thousand ADS. Lanham-Boulder-New York-London: Rowman & Littlefield.
–Homan, P.G.; Hudson, B.; Rowe, R.C. (2008). Popular Medicines. An illustrated History. London-Chicago: Pharmaceutical Press.
–Lamphier, P.A.; Welch, R. (Eds.) (2017). Women in American History. A social, Political, and Cultural Encyclopedia and Document Collection. ABC-CLIO.
–Lydia Pinkham, en Wikipedia. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Lydia_Pinkham. Consultado el 8/1/2017.

 

Alumnos internos de la Facultad de Medicina de Valencia en 1919

Hemos encontrado en la revista Oro de ley de diciembre de 1919 una fotografía (de Cabedo) que reúne a los alumnos internos de la Facultad de Medicina de Valencia, en un banquete, en el que se festejaba a los nuevos compañeros ingresados en las últimas oposiciones.

La figura del “alumno interno” comenzó a declinar a mediados del siglo pasado, especialmente en los años sesenta, cuando las promociones estaban formadas por un alto número de estudiantes y cuando desapareció su oficialidad. Todavía en los años setenta algún compañero mío preparó un largo temario para acceder al puesto de alumno interno de lo que entonces se llamaban cátedras. Personalmente también estuve como tal con otros tres compañeros en una de las cátedras, pero ya sin valor en el expediente.

El puesto del alumno interno era una forma de garantizarse prácticas, de profundizar en una de las ramas de la medicina o de iniciarse en una de las especialidades. En épocas de escasez de profesorado los internos colaboraban en las clases prácticas para el resto de estudiantes. Las cosas han cambiado mucho, pero grandes celebridades de la medicina española han sido alumnos internos mientras estudiaron la licenciatura.

Como tantas cosas, la figura del “alumno interno”, en una universidad totalmente burocratizada, ha acabado por borrarse por completo.

Alumnos internos de la Facultad de Medicina de Valencia (1919)

El Instituto Médico Valenciano en 1928

Hasta finales de enero de 1928 llegan las Actas del Instituto Médico Valenciano que están localizadas. A partir de aquí se produce un hueco que se prolonga hasta después de la guerra civil. Sin embargo, podemos recurrir a otras fuentes para conocer la actividad de la Corporación.

Información en las Actas

Junta directiva del 19 de enero de 1928

La Secretaría dio lectura a varias comunicaciones y también a la relación de trabajos presentados al Concurso de premios, un total de doce. [No constan].

Se acordó convocar Junta general con el fin de designar los ponentes que deberían dictaminar acerca de los trabajos presentados.

Junta general de 28 de enero de 1928

El Secretario dio lectura a la relación de trabajos presentados:

1) ”Estudio de la Belladona”, para el premio ofrecido por el Dr. Gamir

2) ”Servicios desconocidos en el Continente europeo”, para el premio tema libre de la Fundación Roël

3) ”Topografía médica de Masanasa”, para el premio de la Fundación Roël

4) ”Topografía médica de Alquàs”, para el premio de la Fundación Roël

5) ”El cateterismo duodenal: su importancia clínica”, para el premio asunto libre de la Fundación Roël

6) El que lleva por lema “L.V. Bethoven”, sin título, para el premio de la Sección de Otorrinolaringología

7) Tema “Investigaciones anatómicas acerca del seno maxilar en relación al etmoides y al seno frontal”, para el premio del asunto libre de la Fundación Roël

8) Trabajo con el lema “Laboranti, opem ferre”, para el premio de la Sección de Obstetricia y Ginecología

9) Tema “Importancia clínica de la valoración de urea en la saliva”, para el premio de asunto libre de la Fundación Roël

10) Tema “Contribución al estudio del serodiagnóstico de la sífilis [No se indica para qué premio]

11) Trabajo con el lema “Lipiodol”, sin título, para el premio de la Sección de radiología

12) Trabajo con el lema “Mare nostrum”, sin título, para el premio de la Sección de neurología

A continuación se nombraron las comisiones que debían juzgar los trabajos presentados.

-Para el trabajo nº 1, Agustín Trigo Mezquita, Joaquín Más Guindal y Carlos Pau.

– Para los trabajos nº 3 y nº 4, Manuel Martí Sanchis, Salvador Cervero Ballester e Isidoro Peris Gómez.

– Para juzgar los trabajos números 2, 5, 7, 9 y 10, Rafael Pastor González, Vicente Pallarés Iranzo, Rafael Campos Fillol, Rafael Colvee Reig y Augusto Cervera Moltó.

-Para juzgar el trabajo nº 6, Tomás Barona Moragues, Angelino Faus Cabrera y Julio Porres Tarrasó.

-Para juzgar el trabajo nº 11, José Vilar Martínez, Arturo Ortigosa Barroso y Mariano Catalá Guasp.

-Para juzgar el trabajo nº 8, Vicente Navarro Gil, José Pizazo Pérez y José Ballester Brugger.

-Para juzgar el trabajo nº 12, Pablo Colvée Reig, Fernando Domingo Simó y Rafael Climent Pardo.

Se facultó al Presidente para nombrar sustitutos en el caso de que los citados rechazaran formar parte de las comisiones.

El Contador dio lectura al Proyecto de Presupuesto para 1928:

A) Ingresos: producidos por las cuotas de 1.134 socios a razón de 50 cétimos mensuales_ 6.804 pesetas. Ingresos imprevistos de 1.000 pesetas.

B) Gastos:

–Biblioteca, impresión de discursos, memoria y folletos: 2.000 pesetas

–Adquisición de mobiliario para la Biblioteca: 1.500 pesetas

–Conferencias científicas: 1.000 pesetas

— Boletín del Instituto Médico Valenciano: 500 pesetas

–Oficial de secretaría: 1.500 pesetas

–Cobrador: 270 pesetas

–Oficial de Biblioteca y Archivo: 1.800 pesetas

–Sección de Beneficencia: 100 pesetas

–Material de escritorio: 200 pesetas

–Gastos menores y de franqueo: 200 pesetas

–Imprevistos: 150 pesetas

Se acordó que el Presupuesto quedara redactado de la siguiente forma:

“Ingresos: Por mil cuotas mensuales a 50 céntimos cada una del Colegio Oficial de Médicos, 6.000 pesetas; por 250 cuotas mensuales de colegiado a 50 céntimos del Colegio Oficial de Farmacéuticos, 1.500 pesetas; por los ingresos imprevistos, 950 pesetas.

Gastos: Imprenta, 250 pesetas; revistas para la Biblioteca, 1.500 pesetas; libros para la Biblioteca, 500 pesetas; mobiliario, 1.750 pesetas; conferencias científicas, 500 pesetas; oficial de secretaría, 1.500 pesetas; oficial de la Biblioteca, 1.800 pesetas; sección de Beneficencia,, 100 pesetas; material de escritosio, 200 pesetas; gastos menores y franqueo, 200 pesetas; imprevistos, 150 pesetas”.

El Presidente propuso a la Junta general que se aumentara el haber del oficial de Secretaría a 1.800 pesetas y que la diferencia se cargara al capítulo de mobiliario y al de imprevistos. Se aprobó por unanimidad.

Referencias de lo publicado en el Boletín del Instituto Médico Valenciano en 1928

-La labor del Instituto Médico Valenciano. Trabajos de la Sección de Pediatría. El debate sobre las Denticinas.- Conclusiones, BIMV, 1928; 9(90-82): 39-40

-Labor de las secciones. Curso 1927-28. BIMV, 1928; 9(90-82): 40-41

-Los libros nuevos de nuestra biblioteca. BIMV, 1928; 9(90-82): 41-43

-Relación de trabajos presentados al Concurso de premios del año actual.BIMV, 1928; 9(90-82): 44

-Rodríguez Fornos, F. La reforma de los estudios en las Facultades de Medicina… conferencia en la Semana del Estudiante… BIMV, 1928; 9(93-83): 17-26

-Concurso de premios de “Levante Médico” para 1928. BIMV, 1928; 9(93-83): 26

-El Ingreso de nuestro presidente en la Real Academia de Medicina. Solemne recepción del Dr. D. Pedro Tamarit. BIMV, 1928; 9(94-84): 41

-Concursos… Real Academia de Medicina de Murcia. BIMV, 1928; 9(94-84): 42

-García Donato, J.; García Donato, V. Veinte casos de hipertrofia prostática tratadas por radioterapia profunda… conferencia sección de electro-radiología del Instituto Médico… el 31 de marzo de 1928. BIMV, 1928; 9(94-84): 44-52

-Programa de premios extraordinarios para el concurso de 1929 organizados por el Instituto. BIMV, 1928; 9(95-85): 29-30

-…Dictámenes de las ponencias designadas… Concurso de premios para 1928. BIMV, 1928; 9(95-85): 31-33

-IV Congreso Nacional de Pediatría. BIMV, 1928; 9(95-85): 34-35

-García Donato, J; García Donato, V. Veinte casos de hipertrofia prostática tratadas por radioterapia profunda… conferencia sección de electro-radiología del Instituto Médico… el 31 de marzo de 1928. BIMV, 1928; 9(95-85): 36-39

-Fallo del Concurso de Premios del Instituto Médico Valenciano. BIMV, 1928; 9(95-85): 40

-Concursos de trabajos… Real Academia Nacional de Medicina. Programa 1928-2. BIMV, 1928; 9(96-86): 35-39

-González Beltrán, F. La Revista “Paidoterapia” de Barcelona y el IV Congreso Nacional de Pediatría.  BIMV, 1928; 9(96-86): 40

-Notas para el Catálogo de la Biblioteca del Instituto Médico Valenciano. BIMV, 1928; 9(97-87): 37-40

-Concurso de trabajos científicos de Medicina y Farmacia, organizado por la Real Academia de Santa Cruz de Tenerife. BIMV, 1928; 9(97-87): 40

-Notas para el Catálogo de la Biblioteca del Instituto Médico Valenciano. BIMV, 1928; 9(98-88): 37-39

-Los libros nuevos de nuestra Biblioteca. BIMV, 1928; 9(98-88): 39-40

-Notas para el Catálogo de la Biblioteca del Instituto Médico Valenciano. BIMV, 1928; 9(99-89): 39-42

-Los libros nuevos de nuestra Biblioteca. BIMV, 1928; 9(99-89): 43-44

El Instituto Médico Valenciano en el diario Las Provincias 

-Instituto Médico Valenciano. La lucha contra el cáncer. El Dr. Luis Bartual habla acerca del concepto histopatológico del cáncer. Las Provincias, 28 de enero de 1928, p. 5

-Instituto Médico Valenciano. Debate sobre las denticinas. Las Provincias, 31 de enero de 1928, p. 4

-En el Instituto Médico. [El espíritu de la cirugía moderna, por José Segovia]. Las Provincias, 10 de marzo de 1928, p. 5
-El Dr. Rodríguez Fornos en el Instituto Médico Valenciano. Los problemas que la reforma universitaria plantea a la Facultad de Medicina. Si Valencia quiere su Facultad necesita cooperar a su engrandecimiento. Las Provincias, 15 de marzo de 1928, p. 1

-Instituto Médico Valenciano. Conversación científica del Doctor Pérez Feliu. Las Provincias, 31 de marzo de 1928, p. 5

-El Instituto Médico Valenciano. [Blanco Soler, de Madrid, hablará de Diabetes y cirugía, algunas aplicaciones quirúrgicas de la insulina]. Las Provincias, 29 de abril de 1928, p. 5

-Los premios del Instituto Médico Valenciano [Los doctores R. Vilar Sancho y F. Alfonso Ferrer]. Las Provincias, 20 de junio de 1928, p. 1

-Instituto Médico Valenciano. Conferencia del Dr. Vilar Fiol [Razón anatómica de la frecuencia de las sinusitis frontomaxilares y de sus recidivas. Consecuencias clínicas y quirúrgicas]. Las Provincias, 17 de noviembre de 1928, p. 5

Programa de premios para 1928

Premio: Título de Socio Honorario al autor o autores  de la Memoria que mejor desarrolle un tema de los propuestos por las distintas Secciones:

-Sección de Medicina: “El cateterismo duodenal como medio diagnóstico y como terapéutico”

-Sección de Cirugía: “Simpatectomía: fundamento, indicaciones y resultados”

-Sección de Oftalmología: “Aplicaciones del radium en Oftalmología”

-Sección de Farmacia: Asunto de interés general para la Farmacia

-Sección de Obstetricia y Ginecología: “Patogenia y tratamiento de las metropatías hemorrágicas”

-Sección de Pediatría: “Particularidades que ofrecen en la Región Valenciana las diarreas estivales. Juicio crítico de los diversos tratamientos de las mismas”

-Sección de Cancereología: “Indicaciones de la operabilidad en el cáncer de útero”

-Sección de Neurología y Psiquiatría: “Verdadero valor de los transtornos pupilares en clínica general y especial”

-Sección de Otorrinolaringología: Ruidos de oído, su etiología, clasificación y tratamiento”

-Sección de Electrorradiología: “Diagnóstico radiológico de las afecciones tráqueo bronquiales”

FUNDACIÓN ROËL

-Premio: Mil pesetas en metálico y título de Socio Honorario:

-Tema: “Asunto libre de investigación personal referente a las Ciencias Médicas o a sus auxiliares directas”

-Premio: Dos mil pesetas en metálico y título de Socio honorario

-Tema: Topografía médica de uno de los Municipios de las provincias de Valencia, Castellón de la Plana o Alicante, con exclusión de los de Alicante, Rótova, Manuel, Meliana, Ribarroja, Biar, Villavieja de Nules, Utiel, Castellón de la Plana, Sax, Onda, Requena, Alberique, Burjasot y Tabernes de Valldigna, cuyas monografías han sido ya premiadas por la Fundación Roël y si alguna lo fuera en el presente Concurso.

Resultado del Concurso de Premios

-Sección de Obstetricia y Ginecología: Desierto

-Sección de Neurología y Psiquiatría: Premio para el trabajo “Verdadero valor de los transtornos pupilares en clínica general y especial”, de Santiago Larregla (Madrid) (único presentado).

-Sección de Otorrinolaringología: Premio al trabajo “Ruidos de oído, su etiología, clasificación y tratamiento”, de Rafael Vilar Sancho y Ernesto Alonso Ferrer (único presentado).

-Sección de Electrorradiología: Premio para el trabajo “Diagnóstico radiológico de las afecciones tráqueo-bronquiales”, de Emilio Damiá Maiques (único presentado).

-Premio extraordinario de D. Aurelio Gamir: Premio para el único trabajo presentado: “Estudio de la Belladona”, de Ángel Terrel Cuevas, farmacéutico de Covaleda (Soria)..

-Fundación Roël Asunto libre: Premio para el trabajo “El cateterismo duodenal; su importancia clínica”, de Francisco Reig Cerdá y también Premio para el trabajo “Investigaciones anatómicas acerca del seno maxilar en relación al etnoides y al seno frontal”, de Rafael Fiol Vilar.

Portada del Boletín del Instituto Médico Valenciano de mayo de 1928

Junta del Instituto Médico Valenciano (1928)

Junta directiva

Presidente: Pedro Tamarit Olmos
Vicepresidente 1º: Francisco Antolí Candela
Vicepresidente 2º: Saturnino Villarroya Marqués
Secretario general: Juan Bautista Marco Navarro
Secretario de Actas y Vicesecretario general: Francisco Reig Cerdá.
Tesorero: Francisco Reig Pastor.
Contador: Daniel Fenollosa Aloy
Bibliotecario: Tomás Alcober Alafont

Secciones del Instituto Médico Valenciano (1917)

– Sección de Medicina. Presidente: Francisco Reig Pastor; Secretario: Mariano Ximénez Aloy
– Sección de Cirugía. Presidente: Nicasio Benlloch Giner; Secretario: Francisco Ferrero Bolinches
– Sección de Obstetricia y Ginecología: Presidente: Miguel Martí Pastor; Secretario: Antonio Ricart Montés
– Sección de Oftalmología: Presidente: José Serra Bort; Secretario: Lorenzo Rubio Huerta
– Sección de Pediatría: Presidente: Dámaso Rodriguez Pérez; Secretario: Alejandro García Brustenga
– Sección de Farmacia: Presidente: Agustín Trigo Mezquita; Secretario: Ramón Moreno Botella
– Sección de Cancerología: Presidente: Enrique López Sancho; Secretario: Salvador Monmenéu Jorro
– Sección de Electrorradiología: Presidente: Enrique Olaso Jordán; Secretario: José García Donato
– Sección de Estomatología: Presidente: Agustín Campos Igual; Secretario: Ernesto Martí López

Labor de las Secciones. Conferencias

-24 Noviembre 1927: José Chabás Bordehore: “Conversaciones terapéuticas, especialmente de tuberculosis pulmonar”.

-30 Noviembre, 1927: Jorge Comín Vilar: “Criterio actual sobre la clasificación de los transtornos nutritivos del lactante”.

-1 Diciembre, 1927: Manuel Portaceli: “Los nuevos fórceps de Demelin – 8 y Zweifel; juicio crítico”.

-2 Diciembre, 1927: Faustino D. Gazulla: Los directores del Manicomio de Sta. María de los Inocentes, precursores de Felipe Pinel en la aplicación del tratamiento moral a los enfermos de la mente”.

-6 Diciembre, 1927: José Chabás Bordehore: “Conversaciones terapéuticas, especialmente de tuberculosis pulmonar”.

-17 Enero, 1928: Luis Valencia y Dr. Gay Méndez: “El uso y abuso de las mal llamadas denticinas ‘Medicina de la baba’”.

-19 Enero, 1928: José Chabás Bordehore: “Inutilidad y mercantilismo de la medicación recalcificante” y “La irracional y funesta práctica de la sobrealimentación en los tuberculosos”.

-26 Enero, 1928: Luis Bartual Vicens: “Criterio histopatológico del cáncer”.

-27 Enero, 1928: José Chabás Bordehore: “Medicación balsámica; estudios propios; los grandes abusos y comercios de tal terapéutica; irracionalidad de las fórmulas en las que el gomenol se mezcla con eucaliptol, guayacol, etc.”, “Medicación fosforada, su escasa o nula acción”.

-10 Marzo, 1928: José Segovia: El espíritu de la cirugía moderna

-15 Marzo, 1928: Fernando Rodríguez Fornos: Los problemas que la reforma universitaria plantea a la Facultad de Medicina. Si Valencia quiere su Facultad necesita cooperar a su engrandecimiento

-31 Marzo, 1928: Conversación científica del Doctor Pérez Feliu.

-31 Marzo, 1928: García Donato, J.; García Donato, V. Veinte casos de hipertrofia prostática tratadas por radioterapia profunda

-29 Abril, 1928: Blanco Soler, de Madrid: Diabetes y cirugía, algunas aplicaciones quirúrgicas de la insulina

-17 Noviembre, 1928: Vilar Fiol: Razón anatómica de la frecuencia de las sinusitis frontomaxilares y de sus recidivas. Consecuencias clínicas y quirúrgicas

La visita de Charles Mayo a Valencia en 1925

Charles Horace Mayo (1865-1939) visitó Valencia el 26 de mayo de 1925 acompañado del hispanista Runcie. Sin duda su presencia en Valencia se debió a la amistad y a las gestiones realizadas por Rodríguez Fornos. La jornada fue intensa. Tras su llegada a la ciudad procedente de Barcelona, se trasladó al Hotel Reina Victoria donde desayunó y se aseó. Visitó después el Hospital Provincial y recibió el título de miembro de honor del Cuerpo Provincial de Beneficencia.

A continuación se trasladó al Museo de Bellas Artes, situado entonces en El Carmen. Después fue a la casa de José Benlliure, su director. De ahí al Museo Paleontológico, en el Almudín, y a la Lonja.

Se hizo la foto oficial de la visita en el estudio de fotografía de Novella. A mediodía se fue la comitiva al Palacio de la Exposición, donde 100 médicos valencianos estaban invitados al banquete homenaje. A los postres el doctor Mayo anunció que ofrecía una beca «de estancia de tres años en mis clínicas a un graduado valenciano», noticia que fue acogida con grandes aplausos.

Foto oficial vista Dr. Mayo a Valencia (1925) en el Estudio Novella

De pie de izquierda a derecha: Dr. Vila Barberá, el Secretario del Dr. Mayo, (Runcie), López Trigo y Muñoz Carbonero.
Sentados de izquierda a derecha: Francisco López Vicent, Charles Mayo y Fernando G. Rodríguez Fornos.

Después se dirigieron a los Jardines de Viveros. Formaban parte de la comitiva el presidente del Instituto Médico Valenciano, Dr. Tamarit Olmos; el decano de la Facultad, Dr. Bartual; y los Dres. Gil y Morte, Vicente Navarro, Campos Fillol, Rincón de Arellano, Cogollos, Pérez Feliu y Nicasio Benlloch.

A continuación marcharon al Sanatorio de la Malvarrosa. Su director, el Dr. López Trigo, le informó sobre la atención clínica prestada a los 40 niños con deficiencias físicas que allí se albergaban. De la Malvarrosa a la Asociación Valenciana de Caridad, donde esperaban los doctores Francisco y Enrique Sanchis Bergón, hijos del fundador.

Finalmente, antes de tomar el tren nocturno hacia Madrid, el Instituto Médico Valenciano celebró una sesión de homenaje al eminente médico. Le fue concedido el Diploma de Socio de Mérito. Este se conserva en el Museo de la Clínica Mayo.

Al acabar el día tomó el tren nocturno a Madrid acompañado por el Dr. Rodríguez Fornos. En la capital también también fue objeto de numerosos homenajes.

Imagen del Acta y la Medalla del IMV que se guarda en el Museo de la Clínica Mayo

He aquí la convocatoria que hizo la Facultad de Medicina para aspirar a dicha Pensión:

“Pensión para ampliación de estudios en la “Mayo Foundation” en Rochester (Minnesota – E.U.A.)

Habiendo concedido el doctor Charles Mayo, de Rochester, a esta Facultad de Medicina, una plaza en la Fundación que lleva su nombre para ampliación de estudios, se anuncia su provisión con arreglo a las bases siguientes:

1ª. Será condición precisa haber realizado los estudios de la licenciatura en la Facultad de Medicina de Valencia y estar en posesión del título de licenciado y doctor.

2ª. Es requisito indispensable que los solictantes hayan practicado, después de la licenciaturta y durante una año como mínimo, estudios clínicos o de laboratorio en la Facultad de Medicina de Valencia.

3ª. Los solictantes presentarán certificación del Instituto de Idiomas, en la que conste que están capacitados para hablar y escribir el inglés.

4ª. Presentarán su expediente académico personal y hoja de méritos y servicios que aporten al concurso.

5ª. Harán constar las clases de estudios que desean realizar en la “Mayo Foundation”.

6ª. El pensionado recibirá como sueldo de la “Mayo Foundation” 800 dólares el primer año, 900 el segundo y 1.000 el tercero, si se dedica a las ramas de la clínica. Si se dedica a trabajos de Fisiología, Laboratorio o Anatomía patológica, su sueldo será de 900 dólares el primer año, 1.200 el segundo y 1.500 el tercero.

7ª. El pensionado queda obligado a residir en Rochester durante el tiempo que dure su pensión y bajo las órdenes de la “Mayo Foundation”.

8ª. El pensionado queda obligado a presentar anualmente a esta Facultad de Medicina una Memoria sobre los trabajos realizados en la Institución.

9ª. La duración de la pensión es de un año obligatorio y dos años más potestativos.

10. El plazo de admisión de solicitudes comenzará el 31 de Mayo y terminará el 15 de Octubre.

11. Las solicitudes serán dirigidas al señor Decano de esta Facultad de Medicina.

12. Terminado el plazo de admisión de instancias, La Facultad, en caso de duda, podrá exigir de los aspirantes las pruebas de competencia que considere oportunas para la mejor provisión.

13. Para mejor información acerca de métodos de trabajo, división de los cursos y reglamento de la “Mayo Foundation”, dirigirse a la secretaría de la Facultad de Medicina.

Imágenes de la inauguración de la Unión Sanitaria Valenciana (1919)

Hemos encontrado en la revista Oro de ley de 21 de diciembre de 1919, número 129, la reseña del acto de inauguración de la Unión Sanitaria Valenciana. Transcribimos la noticia:

El pasado martes inauguróse oficialmente y con gran solemnidad el local social de la nueva entidad Unión Sanitaria Valenciana. Al acto concurrieron representaciones de todas las autoridades. El Dr. Chabás, que ocupaba la presidencia, la cedió al Dr. Pulido, quien pronunció un elocuente discurso y elogió el entusiasmo de todos los elementos componentes de la Unión Sanitaria.

Como detalle curioso, debe indicarse que se descubrió una lápida en el salón de sesiones con la siguiente inscripción: “Gobernadores civiles que ampararon los derechos de la Unión Sanitaria Valenciana: D. Rafael Durán Martín”.

Nada más grato que esta tendencia a formar núcleos profesionales cohesionados a crear ambientes de defensa y comunidad social. Precisamente la dispersión de los afines y los excesos de individualismo han servido en gran parte para favorecer el actual caótico estado de tantas cosas, muchas de ellas declaradas en bancarrota.

Cuando el espíritu cristiano informaba la vida de las naciones, constituyéronse aquellas hermandades y cofradías, aquellos gremios y corporaciones que regularon la política y la economía en los pueblos, enalteciendo la jerarquía y concediendo a cada cual lo que equitativamente le correspondía.

Quizá no esté lejano el momento en que deban intervenir otra vez en los organismos del gobierno las corporaciones profesionales. Conviene, pues, estimular estas tendencias de solidaridad social, como la que representa la Unión Sanitaria Valenciana, y que los católicos, por su parte, procuren conducir estos movimientos incorporándose, siempre que sea lícito y conveniente, a ellos, para orientarles con fortaleza y prudencia hacia lo que para nosotros es norte perenne”.

En otras entradas ya hemos dado noticia de la creación de esta Unión. El Instituto Médico Valenciano en 1919 (I) y El Instituto Médico Valenciano en 1920 (I).  El 17 de diciembre de 1919 se inauguraba la Unión Sanitaria Valenciana en su domicilio social, un magnífico edificio de la céntrica calle de la Paz. Por fin disponían todos de un amplio local adecuado a ‘los tiempos modernos’, el  Colegio Médico, el Instituto Médico, el Colegio de Farmacéuticos, el Colegio de Veterinarios, el Colegio de Matronas, el Colegio de Practicantes, la Sociedad de Odontología y la Real Academia de Medicina. La Unión duró casi una década.

Acto inaugural de la Unión Sanitaria Valenciana (diciembre de 1919)

Banquete de la Unión Sanitaria Valenciana (diciembre de 1919)

Las conferencias del padre Vitoria sobre química en la Valencia de 1915

Cuando revisamos la actividad del Instituto Médico Valenciano entre 1898 y 1922, en la entrada correspondiente a 1915 (I), hicimos referencia a que a la Corporación se le escapó la posibilidad de invitar al jesuita Eduardo Vitoria , doctor en ciencias y director del Laboratorio Químico del Ebro. Se adelantaron los estudiantes, aunque el Instituto acabó participando. Recordemos que entonces la presidencia del Instituto estaba en manos de Manuel Martí Sanchis, que supo aunar a médicos, farmacéuticos y veterinarios y darle vida, especialmente a través de cursos y conferencias de extraordinaria calidad.

Eduardo Vitoria nació en Alcoy el 25 de agosto de 1864. Comenzó el noviciado en 1886 como religioso de la Compañía de Jesús. En 1892 se le envió al Colegio de San José de Valencia como profesor de física y matemáticas. Mientras tanto realizó los estudios de Ciencias químicas en la Universidad de Valencia. Hizo el doctorado en la Universidad de Lovaina bajo la dirección de Louis Henry. Posteriormente se le encargó la creación de un laboratorio químico en Tortosa y en 1905 se inauguró el Laboratorio Químico del Ebro en Roquetes. En 1916 se trasladó a Sarriá y pasó a llamarse Instituto Químico de Sarriá. Durante la república se cerró y Vitoria logró huir a Génova con un pasaporte colombiano cuando empezó la guerra civil. En 1938 regresó a España y en 1939 se reabrió el Instituto de Sarriá. Vitoria murió el 22 de septiembre de 1958 en Barcelona.

Las conferencias del padre Vitoria se desarrollaron entre los días 23 y 28 de noviembre de 1915 en el Paraninfo de la Universidad y en el Centro Escolar y Mercantil de Valencia. El título genérico era La Ciencia química y la vida social. Conferencias de vulgarización científica. Se impartieron seis sesiones cuyos títulos fueron:

La Ciencia química y la vida nacional

La Ciencia química y la ciencia de los explosivos

La Ciencia química y la terapéutica

La Ciencia química y la industria valenciana

La Ciencia química y la agricultura valenciana

La Ciencia química y la vida doméstica

Las conferencias aparecieron impresas un año después en Barcelona por la Tipografía Católica Pontificia, con el título La Ciencia química y la vida social. Ocupan 269 páginas con un prólogo de Leopoldo Trénor, con varios grabados y fotografías.

El padre Vitoria en el Paraninfo de la Universidad de Valencia (1915)

El padre Vitoria en el Paraninfo de la Universidad de Valencia (1915)

El padre Vitoria en el Centro Escolar y Mercantil (Valencia, 1915)

El padre Vitoria en el Centro Escolar y Mercantil (Valencia, 1915)