Exposiciones sobre el registro sonoro

El pasado mes de enero tuve la ocasión de visitar la exposición 1, 2, 3… ¡Grabando! Una historia del registro musical. Se trataba de una extensa, completa y bien realizada muestra sobre la historia del registro musical y su reproducción a través de los tiempos, “un viaje fascinante que se inicia en los albores del registro sonoro con piezas como el fonógrafo de Scott de Martinville o el fonógrafo de Thomas A. Edison”.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

Las exposiciones de la Fundación Telefónica no suelen defraudar como las que a menudo organizan diletantes que consisten, casi siempre, en la aburrida lectura de paneles. Deberían comprender que eso pertenece al pasado, cuando la gente no tenía acceso a los libros, no existían los documentales ni tampoco la potente Web.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

En esta ocasión quiero traer aquí una exposición de la Europeana que aborda un tema parecido:  Recording and Playing Machines (Aparatos de reproducción y grabación). Al visitante se le proponen cinco recorridos: cilindros y discos de cera, medios magnéticos y digitales, discos de pasta y de vinilo, receptores y radio, y tocar la pianola.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

La exposición virtual recoge piezas de colecciones de nueve grandes instituciones reunidas en el proyecto Europeana Sound. Ofrece una selección de aparatos que ilustran una amplia gama de técnicas y de tecnologías. Desde los días del fonógrafo hasta los aparatos digitales actuales, pretende ofrecer una visión completa de la evolución de los instrumentos para registrar y reproducir sonidos.

Cada sección contiene una serie de imágenes y textos explicativos cortos. Pinchando sobre la “i” de aquéllas aparece una página con los datos de la misma, derechos de autor y códigos. Lástima que las imágenes no se puedan agrandar para poder ver detalles.

La exposición contiene información interesante y no es difícil moverse entre las distintas secciones. No obstante, uno espera algo más de la Europeana. Tampoco nadie se ha molestado en traducirla a otros idiomas que no sean el inglés.

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Captura de pantalla de la exposición Recording and Playing Machines (Europeana)

 

Curso sobre extremófilos

La diversidad de nuestro planeta es evidente a la vista, pero cuando utilizamos un microscopio se accede a un mundo todavía más diverso, el de los microorganismos. Están estos en todas partes. Si bien son conocidos los que producen enfermedades, otros desempeñan un papel importante en el mantenimiento de nuestro entorno. 

El curso que ofrece la Universidad de Kyoto explora los microorganismos que prosperan en los ambientes más extremos, los que se conocen como “extremófilos”. Se desarrollan en condiciones en las que se pensaba que la vida era incompatible, como concentraciones salinas muy altas, oscuridad absoluta, aguas congeladas, altas temperaturas, etc.

El curso descubre cómo la vida en nuestro planeta es más diversa de lo que pensamos. Se enseña a clasificar estos organismos, se revisan ejemplos de ambientes extremos y se profundiza en los microorganismos que prosperan en estas duras condiciones. Se incide, sobre todo, en los termófilos, extremófilos que crecen en altas temperaturas y cómo sus proteínas son capaces de mantener su estructura y función.

El curso se estructura en cuatro unidades: evolución y diversidad de la vida; la vida en agua hirviendo; la diversidad de los extremófilos; y secuencia del genoma.

El objetivo es que el estudiante aprenda los principios básicos de la evolución, a econocer la diversidad de la vida, los métodos para clasificar organismos, conocimientos básicos de los extremófilos, y los principios que rigen la estabilidad de las proteínas.

Está impartido por Haruyuki Atomi, de la Universidad de Kyoto. Está diseñado para realizarse en cuatro semanas, pero el estudiante puede ir a su ritmo. Es gratuito, pero se puede obtener un certificado si se abonan 49 $.

 

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Aklilu Lemma (1934-1997)

Se ha incluido en la sección de Biografías y epónimos de historiadelamedicina.org la de Aklilu Lemma (1934-1997).

Se trata de un científico etíope que estudió ciencias en su país, un máster en Wisconsin y realizó el doctorado en la John Hopkins University de los Estados Unidos. Por entonces ya estaba preocupado por una enfermedad muy frecuente en su país, la esquistosomiasis. A su regreso observó a unas mujeres que lavaban la ropa en cursos de agua dulce con bayas de endod como sustituto de jabón. Se trata de una planta popular en África que crece en las zonas montañosas cuyo nombre científico es la Phytolacca dodecandra. También advirtió que en el lugar flotaban caracoles muertos. Relacionó ambos hechos: el uso de endod y los caracoles muertos. Dedicó gran parte de su vida a investigar el tema y en 1989 compartió con Wolde-Yohannes el llamado premio nobel alternativo (Right Livelihood Award. También trabajó en las Naciones UNidas y en UNICEF. Creó en su país un centro de Patobiología que lleva su nombre, ligado a la Universidad de Addis Abeba.

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El ungüento y las píldoras Holloway

En otra entrada nos ocupamos del Compuesto vegetal de Lydia Pinkham. Hoy traemos otro producto similar que llegó a tener una enorme popularidad tanto en el siglo XIX como en parte del XX, no solo en el Reino Unido sino en otros países como España: el ungüento y las píldoras Holloway. Se dice que incluso la reina Victoria los utilizó. Sin subestimar el efecto placebo, estas sustancias no podían curar lo que prometían. Sin embargo, llegaron a proporcionar cuantiosos beneficios a sus creadores.

Thomas Holloway nació el 22 de septiembre de 1800 en Devonport, Plymouth. Su madre se llamaba Mary y su padre Thomas. Tenían una panadería. La familia cambió varias veces de domicilio. Cuando su padre murió Thomas abrió una tienda de comestibles con su madre y su hermano en el mercado.

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Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

En 1828 Thomas marchó durante un tiempo a Roubaix, Francia. Regresó a Inglaterra en 1831. Trabajó como secretario y traductor en Londres para una familia de importadores y exportadores. Más tarde, en 1836, se instaló en la Broad Street como agente comercial. Fue en esta época cuando empezó a hacer ungüentos y píldoras. La fórmula –según decía– procedía de un tal Felix Albinolo de Turín, vendedor de sanguijuelas y del ungüento de San Cosme y San Damián. Thomas lo presentó a las autoridades del St Thomas’ Hospital como inventor de una medicina, pero no mostraron demasiado interés igual que no lo hizo la Inglaterra protestante. Sin embargo creyó que un producto de similares características podía ser aceptado por el público. Algunos opinan que Thomas le robó la fórmula a Albinolo. Surgió así el Ungüento de Holloway que, en 1837, fabricaba en la cocina de su casa.

En 1840 Thomas contrajo matrimonio con Jane Pearce Driver que le ayudó a fabricar el ungüento y las píldoras, que creó más tarde. Durante un tiempo añadió a su nombre el título de “profesor” como estratagema comercial. Thomas Holloway también tenía claro que el éxito de sus productos no podía lograrse sin publicidad. Hoy se diría que fue un gran emprendedor. Acompañaba sus píldoras y ungüento con panfletos que prometían la curación de varias enfermedades.

En 1837 aparecieron en los periódicos los primeros anuncios. Apenas cinco años después el gasto en publicidad estaba en las 5.000 libras anuales. Acabó endeudándose y pasó por la cárcel. Una vez en la calle reanudó su negocio y la publicidad de sus productos. Siguió insertando anuncios pero de forma más selectiva. Al final de su vida la cifra se había disparado a las 50.000 libras esterlinas y no solo se anunciaba en la prensa sino que también lo hizo en forma de postales, tarjetas, juegos, folletos y carteles entre otros. En 1864 el volumen de ventas superaba las 250.000 libras anuales.

También visitaba los muelles de Plymouth, donde promocionaba sus productos entre los capitanes y la tripulación de los barcos que viajan a todas partes del mundo, consciente de que sus medicinas llegarían a otros países.

Se rumoreaba asimismo que mandaba a su hermano a las principales tiendas de la ciudad preguntando por las famosas píldoras de Holloway. Si no disponían de ellas simulaba un gran enfando. Después pasaba el propio Thomas para ofrecerles sus productos para la venta.

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Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

Holloway se fue a vivir en 1869 a Tittenhurst Park, una casa de campo georgiana de 29 hectáreas, London Road en Beggar’s Bush, cerca de Ascot. En 1898 fue adquirida por Thomas Hermann Lowinsky, gerente de unas minas de carbón de la India. En 1969 se convirtió en el hogar de John Lennon y su esposa Yoko Ono. Después vivió allí Ringo Starr con su familia hasta finales de la década de los ochenta. Después fue adquirida por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Fue en esta casa donde Holloway falleció el 24 de diciembre de 1883 a la edad de 83 años. Su esposa lo había hecho en junio de 1876. El negocio continuó dirigido por su sobrino George Martin Holloway. En 1929 la compañía se llamaba Hollowys Oill Ltd.

Holloway se convirtió en uno de los hombres más rico de Gran Bretaña. No tuvo hijos. Fue un gran filántropo. Creó el Sanatorio Holloway en Virginia Water y el Royal Holloway College para mujeres, integrado en la Universidad de Londres. En vez del College, su idea era construir un hospital para enfermos incurables, pero su mujer lo persuadió para que hiciera algo para las mujeres en un momento en que su acceso a la educación superior era algo controvertido. Ambos edificios fueron diseñados por el arquitecto William Henry Crossland. También donó a la Universidad una excelente colección de arte, especialmente de pinturas.

Los productos Holloway aseguraban curar todo tipo de dolencias. Estaban compuestos de jengibre, cardamomo, azafrán, canela, raíz de ruibarbo y “confección de rosas”, aunque la fórmula era secreta. Tras su muerte se vio que algunos no contenían ningún principio activo. Su popularidad descendió progresivamente hasta que la competencia “Píldoras de Beecham” compró el negocio en 1930. Durante muchos años sus productos se vendieron no sólo en Gran Bretaña sino en multitud de países, entre ellos España.

En la imagen se puede ver la publicidad insertada en El Áncora (Barcelona) en octubre de 1850

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Otro de los anuncios deja bien claro las enfermedades que puede curar:

“Este inestimable específico, compuesto enteramente de yerbas medicinales, no contiene mercurio ni alguna otra sustancia deletérea. Benigno a la niñez más tierna y a la complexión más delicada, e igualmente pronto y seguro para desarraigar el mal en la complexión más robusta, es enteramente inofensivo en sus operaciones y efectos, mientras busca y remueve las enfermedades de cualquiera especie, y en cualquier grado, por antiguas y arraigadas que sean.

Entre los millares de personas curadas con esta medicina, muchas que ya estaban a las puertas de la muerte, perseverando en su uso, han llegado a recobrar su salud y sus fuerzas, después de haber tentado inútilmente todos los otros remedios.

Los más afligidos no deben entregarse a la desesperación ; hagan un competente ensayo de los eficaces efectos de esata asombrosa medicina, y pronto recobrará n el beneficio de la salud.

No se perderá tiempo en tomar este remedio para cualquiera de las enfermedades siguientes:

Accidentes epilépticos
Almorranas
Asma
Calenturas biliosas
Calenturas intermitentes
Calenturas de toda especie
Cólicos
Debilidad o extenuación
Debilidad o falta de fuerzas por cualquier causas
Disentería
Dolor de garganta
Dolor de vientre
Erisipela
Enfermedades del hígadoçEnfermedades venéreas
Gota
Hidropesía
Ictericia
Indigestiones
Inflamaciones
Irregularidad de la menstruación
Jaqueca
Lamparones
Lombrices de toda especie
Lumbago o dolor de riñones
Mal de piedra
Manchas en el cutis
Obstrucción de vientre
Retención de orina
Reumatismo
Síntomas secundarios
Tic-doloroso
Tisis o conunción pulmonar
Tumores
Úlceras

Estas píldoras se venden en el establecimiento general de Londres, 244, Strand, y en casa de todos los farmacéuticos, droguistas y otras personas encargadas de la venta en toda América del Sur, La Habana y la España.

Las cajitas se venden a 1fr. 60 cént, 4 fr. 20 cts, y 6 fr. 40 cént. Cada cajita contiene una instrucción en español para explicar la manera de hacer uso de estyas píldoras”.

Otro anuncio más breve, publicado esta vez en Las Provincias en 1913 dice:

“Diario de Avisos. Ungüento y Píldoras Holloway.– Para la curación de las úleras, de las quemaduras y las heridas de toda clase, el célebre Ungüento Holloway se encuentra sin rival. En el momento en que él se aplica a la parte afectada, sus virtudes balsámicas alivian el dolor, protegen los nervios expuestos contra el aire, dan a los vasos el vigor necesario para que sane la llaga, y purifica de tal modo la sangre, que cuanta carne crece, en lugar de la destruida es perfectamente sana. Las Píldoras Holloway, si se toman al mismo tiempo que se usa el Ungüento, aumentan considerablemente el poder depurativo y refrigerante de este último. Unidas dichas medicinas, obran como por encanto. Ningún enfermo que las haya ensayado ha dejado de librarse de su enfermedad, o por lo menos, de ser mitigadas sus penas”.

 

Bibliografía

–Bingham, C. (1987). The History of Royal Holloway College, (1886-1986). London: Constable.
–Harrison-Barbet, A. (1990). Thomas Holloway, victorian Philanthropist: a biographical Essay. London: Lyfrow Trelispen.
–Homan, P.G.; Hudson, B.; Rowe, R.C. (2008). Popular Medicines. An illustrated History. London-Chicago: Pharmaceutical Press.

 

Hipólito Ruiz y la ratania

En la conversión de la materia médica en farmacología experimental jugó un papel importante el aislamiento de los principios activos de plantas ya conocidas y de otras que seguían incorporándose al arsenal terapéutico. En la tarea colaboraron en buena medida los farmacéuticos y los químicos, lo que sucedió de forma especial en Francia. A gran distancia por las condiciones políticas y sociales de nuestro país, Hipólito Ruiz López jugó ese papel.

Ruiz nació en Belorado (Burgos) en 1752 y murio en Madrid en 1816. A los catorce años se trasladó a Madrid para estudiar bajo la tutela de su tío el farmacéutico Manuel López. Se fue formando en lógica, física experimental, química y farmacia. Asistió más tarde a los cursos del Jardín Botánico donde fue discípulo de Casimiro Gómez Ortega y de Antonio Palau Verdera.

En 1777, cuando Carlos III ordenó que se organizara una expedición a América meridional (Virreinato del Perú) para el estudio de sus producciones naturales, Hipólito Ruiz fue nombrado director de la misma. Como segundo botánico, José Pavón Jiménez (1754-1844). Los jóvenes farmacéuticos, desde que partieron de Cádiz y a lo largo de una década, recogieron ejemplares, datos y dibujos de las plantas del Nuevo Mundo, con la colaboración de los dibujantes Joseph Brunete e Isidro Gálvez, y con la ayuda del naturalista francés Joseph Dombey que estuvo con ellos durante seis años. A su regreso en 1788, dejaron grupos de investigación que prolongaron sus estudios por espacio de un cuarto de siglo.

 

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El resultado final de la expedición “la sitúa entre las más importantes del siglo XVIII desde el punto de vista científico”. Las colecciones llegaron a Cádiz a finales de 1788 y se depositaron porteriormente en el Gabinete de Historia natural y en el Jardín Botánico de Madrid. Este material significó la incorporación de ciento cuarenta y un géneros nuevos y de más de un millar de especies hasta entonces desconocidas.

Hipólito Ruiz terminó sus estudios de boticario en 1790 lo que le permitió establecer su propia oficina de farmacia. En 1798 fue elegido primer secretario del Colegio de Boticarios de Madrid, cargo que ocupó hasta 1804. Fue nombrado académico numerario de la Real Academia Médica Matritense en 1805. Aunque se retrasó en presentarc el discurso, al final presentó la memoria preceptiva que en este caso fue la ratania. Fue socio de la Academia Médica de Montpellier y de la de Amigos especuladores de la naturaleza, de Berlín. Tras la contienda con Francia fue designado por el Protomedicato visitador de las farmacias de Madrid. Entre sus publicaciones destacan la Quinología o Tratado del árbol de la quina (1792) y Flora peruvianae et chilensis Prodromus (1794) que publicó con José Pavón. Pretendían establecer la prioridad de las descripciones de 136 géneros nuevos frente a las publicadas por Cavanilles basándose en datos de segunda mano o de ejemplares desecados. Una versión ampliada del Prodromus se editó en Roma en 1797. La Quinología fue traducida al italiano, alemán e inglés y motivó una polémica con los botánicos de Nueva Granada, encabezados por José Celestino Mutis. Ruiz y Pavón le contestaron en un Suplemento de la Quinología (1801).

La obra principal en la que Ruiz y Pavón se proponían exponer los hallazgos botánicos de la expedición fue la Flora peruviana et chilensis, de la que se publicaron los cuatro primeros volúmenes entre 1798 y 1802. Sólo aparecieron estos, de los ocho o doce previstos. Todavía hoy muchos materiales de esta expedición permanecen inéditos.

En forma de folletos o en las Memorias de la Real Academia publicó varios estudios monográficos: Memoria de las virtudes y usos de la raíz de la planta llamada Yallhoy en el Perú (1805), Memoria sobre las virtudes y usos de la llamada planta bejuco de la estrella (1805), Disertaciones sobre la raíz de la ratánhia, de la calaguala y de la china y acerca de la yerba llamada canchalagua (Se publicaron en la Memorias en 1797 y de forma independiente en una sola obra en 1796). En 1821 todavía apareció la Memoria sobre las virtudes y usos de la raíz de Purhampuy o China peruana. Esta fue la gran contribución de Hipólito Ruiz a la investigación española sobre plantas americanas. En términos generales, se ocupó de su descripción botánica, hábitat, recolección, desecación, encajonamiento y transporte, virtudes y usos medicinales, farmacotecnia, química y ensayos clínicos.

La ratania
Hipólito Ruiz dijo de ella “… los indios del Perú usaban desde tiempo inmemorial de esta raiz como de un remedio y específico poderoso para afirmar la dentadura, trayéndola de continuo en la boca todas las veces que la notaban poco firme, y descarnadas o llagadas las encías…”… “posee la virtud de colorear los labios y la de mantenerlos sonrosados todo el día…”. Ignoraban, según él, otros empleos. Tenía una virtud estíptica superior a la de otros vegetales. Podía utilizarse para teñir. El extracto mezclado con resinas o gomas medias y aplicado en parches era un poderoso restrictivo para “consolidar las relajaciones y ciactrizar las úlceras mundificadas, y aplicado en polvo sobre las heridas recientes restaña prontamente la sangre”. Admirable para curar llagas de la boca y constreñir las encías. La infusión de la raíz se utiliza para contener los flujos de sangre.

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Los tratados de farmacognosia actuales dicen que la ratania es la especie Krameria triandra Ruiz y Pav., de la familia de las Krameriáceas. Es originaria de las montañas andinas de Perú, Bolivia y Chile. Es un arbusto con ramas jóvenes recubiertas de un bello fino y hojas también bellosas. Las flores son de color rojo y la raíz, muy desarrollada, está formada por una raíz principal y numerosas secundarias.En lo que se refiere a su composición química destaca entre un 10 y un 15 por ciento de taninos condensados. El conjunto de taninos es el ácido ratanitánico.

Respecto a su acción, es astringente con efecto antidiarréico y antiinflamatorio local. Indicada en el tratamiento de las hemorroides. Asimismo posee propiedades hemostásicas y antisépticas. También se ha utilizado en ginecología por su efecto hemostásico en casos de menstruación excesiva y en las vaginitis. En cuanto a su forma de uso se emplea por vía oral en infusión, decocto, polvo encapsulado y extracto fluido. En supositorios y pomadas por vía rectal. Por vía externa en forma de gargarismos y enjuagues bucofaríngeos para la gingivitis, faringitis, amigdalitis, etc.

Bibliografía
–Bruneton, J. (1991). Elementos de fitoquimica y de farmacognosia. Zaragoza: Editorial Acribia SA.
–Kuklinski, C. (2000). Farmacognosia. Barcelona: Ediciones Omega.
–Ruiz López, Hipólito (1799). Disertación sobre la raíz de la Ratánhia, específico singular contra los fluxos de sangre que se insertó en el primer tomo de las Memorias de la Real Academia Médica de Madrid... Madrid: Imprenta de la Viuda e Hijo de Marín.
–Ruiz López, Hipólito (2007). Relación del viaje hecho a los reinos del Perú y Chile por botánicos y… Introducción, transcripción y notas de Raúl Rodríguez Nozal y Antonio González Bueno. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
–Steele, A.R. (1982). Flores para el rey. La expedición de Ruiz y Pavón y la “Flora del Perú” (1777-1788). Barcelona: Ediciones del Serbal.

 

Desigualdades en la vacunación infantil. Informe de la OMS

Según la OMS la inmunización previene cada año entre 2 y 3 millones de defunciones por difteria, tétanos, tosferina y sarampión. No obstante, si se mejorara la cobertura vacunal mundial, se podrían evitar otros 1,5 millones. Se estima que 19,4 millones de lactantes de todo el mundo aún no reciben las vacunas básicas.

“La inmunización previene enfermedades, discapacidades y defunciones por enfermedades prevenibles mediante vacunación, tales como el cáncer cervical, la difteria, la hepatitis B, el sarampión, la paroditis, la tos ferina, la neumonía, la poliomielitis, las enfermedades diarreicas por rotavirus, la rubéola y el tétanos”.

Este año la OMS ha publicado State of inequal Childhood immunization. Contiene (1) una introducción; (2) el contexto; (3) los métodos; (4) los resultados (estado de la desigualdad entre países, estado de desigualdad en los países –estatus económico del hogar, educación de la madre, lugar de residencia, por sexo– estado de desigualdad entre países prioritarios); (4) Discusión y comentarios, aparte de diferentes apéndices y algunas tablas complementarias.

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El informe se plantea dos preguntas: ¿Cuáles son las desigualdades en la cobertura de vacunación infantil en los países de ingresos bajos y medianos? y ¿cómo han cambiado las desigualdades en la inmunización infantil en los últimos 10 años? Para responder estas preguntas el estudio se basa en datos de cinco indicadores de inmunización infantil, desglosados por cuatro dimensiones de desigualdad que abarcan 69 países: por la situación económica del hogar, por la educación de la madre, por el lugar de residencia y por sexo. 

Las conclusiones de este informe indican que hay menos desigualdad ahora que hace 10 años. Se han realizado mejoras mundiales con patrones variables de cambio entre países y por indicador y dimensión de la desigualdad. La situación actual en muchos países demuestra que es necesario mejorar aún más para reducir las desigualdades. En particular, las desigualdades relacionadas con la situación económica de los hogares y la educación de la madre. Este informe se acompaña de imágenes interactivas electrónicas, lo que facilita una exploración exhaustiva y personalizable de los datos.

Rafael Mollá Rodrigo (1862-1930)

Se ha insertado en la sección de Epónimos y biografías de historiadelamedicina.org una nueva biografía, la de Rafael Mollá Rodrigo.

Nació en Vinalesa (Valencia) en 1862 y falleció en Madrid en 1930. Se formó en su ciudad natal durante el periodo que se conoce como “Edad de plata de la Medicina valenciana”. Obtuvo el doctorado en Madrid con la tesis Tallas y litotricias, y ocupó la cátedra de Patología quirúrgica de Valencia y, a partir de 1911, una de las tres que había en Madrid. Se le considera la figura en torno a la cual se constituyó la Urología como especialidad en Valencia. Contribuyó también a que así fuera en el resto de España. Entre sus publicaciones destacan Resumen práctico de diagnóstico y terapéutica médico-quirúrgica de las afecciones de las vías urinarias (Valencia, 1894), y las dos ediciones de Lecciones clínicas de Urología (Madrid 1913 y 1921). Publicó gran número de artículos en varias revistas y creó un centro operatorio en la zona de Chamartín, de Madrid.

Rafael Mollá Rodrigo, (1862-1930)

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