Historia de la ilustración anatómica I

Hemos insertado en el canal Youtube Medicina, historia y sociedad la segunda parte de La ilustración anatómica. Como es habitual a continuación ofrecemos la transcripción de la primera parte. La bibliografía se incluirá en el siguiente vídeo (La ilustración anatómica II).

[Intro]

A pesar de su importancia, el estudio de la ilustración anatómica, se ha realizado de forma parcial y desde puntos de vista diferentes.  

Un clásico es el libro Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst (Historia y bibliografía de la ilustración anatómica: en su relación con la ciencia anatómica y las artes visuales), que fue escrito por Choulant en 1857.  

Uno mucho más reciente es el de Roberts y Tomlinson,  The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration, de 1992.

Se trata de un mundo complejo en el que coinciden médicos, artesanos como escultores, pintores, dibujantes, grabadores, imprentas y editores de libros, comerciantes…  

En esta ocasión no me voy a referir al periodo anterior a la aparición de la imprenta ni a las obras que no iban destinadas a las distintas ramas sanitarias.      

[Título]

Algunos autores, como el historiador de la medicina Charles Singer, establecen diferentes etapas en la ilustración anatómica, en las que nos vamos a basar aunque sea sólo en parte.  

La primera, la más larga, que abarcaría desde la Antigüedad hasta los precursores de Vesalio y que, como hemos dicho, no vamos a ver.  

La segunda, por el contrario, sería muy corta (unos veinte años). Comenzaría en 1521 con Berengario da Carpi y terminaría en 1543 con la publicación de la Fabrica.  

Se caracterizó por el uso de xilografías que llegaron a tener gran precisión en la época, sobre todo las realizadas por alemanes e italianos. Entre sus características está la representación preferente de todo el cuerpo en vez de sus partes aisladas, el uso de fondos paisajísticos, un diseño de las figuras que parecen vivas y no cadáveres, etc.    

Berengario, que lo ubicamos siempre en la “anatomía prevesaliana”, se graduó en medicina en Bolonia en 1489 y fue catedrático de cirugía en 1502 donde enseñó durante veinticinco años. Fue de los primeros anatomistas en utilizar ilustraciones basadas en la observación. Anatomistas y artistas (dibujantes y a veces dibujantes y grabadores) comenzaron una larga etapa de relación que perduró siglos.  

Las láminas que vemos pertenecen al Isagogae breves de Berengario de 1525. Se cree que el artista fue Hugo da Carpi (1455-1523).  

La siguiente fase, la tercera, duraría ochenta años. Comenzaría con Vesalio y terminaría en 1627.  

En un vídeo anterior (aquí arriba aparece el enlace) repasábamos la importancia que tuvo la edición de la Fabrica de Vesalio con sus ilustraciones. De alguna manera no sólo comenzó a cambiar los contenidos anatómicos sino que influyó también en la ilustración anatómica basada en la observación directa. Las xilografías que contiene marcaron la pauta de lo que vendría posteriormente durante muchos años.  

Una buena parte de las ilustraciones fueron hechas por Johannes Stephanus de Calcar (ca1499-1546), discípulo del artista veneciano Tiziano. Los grabados se llevaron a Basilea para que los imprimiera Joannis Oporini, un destacado editor que eligió una excelente tipografía y realizó una maquetación impecable, entre otros aciertos. Vesalio supervisó las tareas.

Sus ilustraciones fueron muy copiadas especialmente por reconocimiento de una gran obra pero también por plagio.  

De los posvesalianos mencionaremos la Historia de la composición del cuerpo humano (1556), del castellano Juan Valverde de Amusco, que goza de características propias.  

A diferencia de Vesalio, que publicó su obra en un exquisito latín, Valverde usó la lengua vulgar, en este caso el castellano (después fue traducida al italiano) que acercó la anatomía a sus verdaderos destinatarios, los cirujanos quienes socialmente estaban en un nivel inferior a los médicos y tenían formación artesanal. No nos referimos aquí a los médicos-cirujanos, una excepción que se dio en Italia y España.  

La calidad de sus imágenes es extraordinaria ya que se utilizó la calcografía, es decir, planchas metálicas. El autor fue Gaspar Becerra (1520-1568), artista nacido en Baeza que se formó en Roma con mucha influencia de Miguel Angel.  Nicolás Beatriced o Beatrizius (ca 1507-1570) fue el grabador.  

Esta lámina, la del cuerpo que se despelleja a sí mismo (conócete a ti mismo), tiene sus similitudes con esta otra de la Capilla sixtina. Determinados autores señalan otro periodo importante (el cuarto): el que marcó el grabado y aguafuerte en plancha de cobre entre 1627 y 1730.  

Ejemplos: la Anatomia anatomicæ de Giulio Casseri, que nació en Piacenza en 1552, estudió en Padua y fue ayudante de Acquapendente aunque sus relaciones no fueron siempre buenas.    

Su tercera gran obra Tabulae Anatomicae LXXIIX  visa omnes novae nec ante hac fue  publicada 11 años después de su muerte y fue editada en 16 ocasiones desde 1627.

A finales del siglo XVII se sacrificó en ocasiones la precisión científica por cuestiones artísticas.  Las láminas de la anatomía de Godefridi Bidloo, dibujadas por Gérard de Lairesse, son magníficas obras de arte y, sin embargo, contienen numerosas inexactitudes anatómicas.  Los diseños de Gerard de Lairesse son una desviación total de la tradición idealista inaugurada por las xilografías vesalianas.  

Las figuras se muestran con realismo y sensualidad cotidianos, contrastando las partes crudas y disecadas del cuerpo con las superficies suaves y llenas de carne sin cortar que las rodean. Aparecen figuras atadas y desolladas en ropa de dormir o ropa de cama ordinaria; así como objetos (un libro, un frasco, una mosca…)  

De lactibus (1627) de Gaspare Aselli  (ca 1581-1626)), que no sólo anunció el descubrimiento de los vasos quilíferos, sino que también representa el primer intento de utilizar el color para distinguir diferentes partes del cuerpo, en este caso estos vasos de los vasos sanguíneos y las vísceras, con la ayuda de un xilografía de claroscuro impresa en color. También fue durante este período cuando las espléndidas planchas grabadas de Bartolomeeo Eustachi (ca 1500-1574), que habían estado perdidas durante 162 años, fueron redescubiertas y publicadas por primera vez en 1714 por Giovanni Maria Lancisi a expensas del papa Clemente XI.  

Aquí quiero colocar también el Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez. Valenciano de nacimiento, fue coetáneo de Marcelo Malpighi, Lorenzo Bellini y Antony Leeuwenkoek. Aprendió y luego ejerció en Valencia de pintor, grabador y decorador de muebles. Hacia 1680 comenzó a realizar un Atlas para lo que recibió una ayuda que el Ayuntamiento y de los diputados de la Generalitat solicitaron a Carlos II. Realizó parte del mismo en París. Destaca el detalle del estudio textural del tejido óseo. Dedicaremos un vídeo para hablar del mismo.  

El quinto periodo abarcaría de 1730 a 1778 y estaría marcado por la obra de  Bernhard Siegfried Albinus (1697-1770)   Anatomista conocido por sus Tabulae sceleti et musculorum corporis humani, un volumen ilustrado, que se publicó por primera vez en Leiden en 1747.   Contrató a un gran artista, Jan Wandelaar (1690-1759), para ejecutar los dibujos bajo su estrecha supervisión. Las placas resultantes, que combinan una gran precisión científica con logros artísticos, se convirtieron en la nueva norma que eventualmente reemplazó a las imágenes vesalianas que habían sido el pilar de la ilustración anatómica durante más de doscientos años.  

También podemos mencionar las placas preparadas por el pintor y grabador Jan van Rymsdyk (ca 1700/1730-1788/1790) para la Anatomia uteri humani gravidi de William Hunter (1774) (hermano del conocido cirujano John Hunter) y para los atlas anatómicos de otros autores.   

El papel vital del artista, más que el del anatomista solo, comienza a ser reconocido cada vez más, y los nombres del artista e incluso de los grabadores a veces ocupan un lugar destacado bien en las portadas bien en la parte dedicada a las cuestiones preliminares.  

El gran potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta un período posterior.  

Aquí tenemos Ilustración de vísceras humanas de Paulo Mascagni (1755-1815) ‘tórax explotado’, prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, lo que significaba que era responsable de dirigir la disección para la demostración y la investigación.   Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.    

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.   Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.   La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.  

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery.   

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió completar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor. Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaron durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.   Las espectaculares litografías coloreadas a mano y de tamaño natural son extraordinarias por su claridad, color y atractivo estético, ya que reflejan una combinación de observación directa en laboratorio e investigación ilustrativa.  

Breve historia del escorbuto

Insertamos el guión del vídeo Breve historia del escorbuto que se subió al canal Medicina, historia y sociedad.

Mucho hemos oído hablar de los grandes navegantes del pasado y de sus logros. Sin embargo, de los que embarcaban, en ocasiones regresaban menos de la mitad. Morían más marineros de la enfermedad que llamaban “peste de los mares o peste de las naos” que los que lo hacían a consecuencia de las batallas, naufragios, etc.

Francia, Gran Bretaña, Países Bajos y España, los países con más barcos y experiencia, conocían bien esta dolencia pero carecían de remedios eficaces. No solo causaba estragos en naos y barcos, también lo hacía en los ejércitos, en poblaciones sitiadas, migraciones, etc.

[Intro]

Se dice que esta enfermedad era conocida en la Antigüedad, pero fue en la época de las grandes navegaciones cuando aparecía con frecuencia. Las referencias concretas a la misma son de ese periodo y las primeras proceden de la península ibérica: Viaje de Vasco de Gama de Portugal a la India entre 1497 y 1499 donde se le llamó Mal de Loanda, y la primera vuelta o circunvalación terrestre de Elcano de 1519 a 1522 donde apareció en el Pacífico, el Índico y el Atlántico.

En el primer caso se lee en las crónicas que “se les hinchaban los pies y las manos y les crecían tanto las encías por encima de los dientes que no podían comer”. Cuando llegaron a Mombasa los árabes conocían la enfermedad y sus remedios, como las naranjas y limones entre otros productos frescos. Los enfermos se recuperaron aunque creyeron que la curación se debió al clima y “al buen aire”. Las teorías galénicas lo dominaban todo.

En otra ocasión estuvieron otros tres meses navegando y volvieron a caer muchos. “enfermaban de las encías, que les crecían por encima de los dientes y no podían comer, se les hinchaban las piernas y otras grandes hinchazones les salían por todo el cuerpo, y de tal modo minaban la vida de un hombre, que éste moría sin padecer ninguna otra dolencia”. Buscaron los remedios que tan bien les habían ido pero, aun así, algunos estaban tan enfermos que murieron igual.

Desde entonces trataron de cargar alimentos frescos en todos los viajes y hacer escalas para reponerlos.

Del segundo caso, de la circunvalación Elcano-Magallanes tenemos un testimonio del italiano Antonio Pigafetta (1480-1534), geógrafo, cronista, explorador, que formó parte de la Expedición Magallanes en la nave Trinidad, la capitana, en la primera parte de esta gesta marítima. En la Crónica del primer viaje alrededor del mundo (1524) dice:

“Durante tres meses y veinte días no pudimos conseguir alimentos frescos. Comíamos bizcocho a puñados, aunque no se puede decir que lo fuera porque era sólo polvo mezclado con gusanos que se habían comido lo mejor y lo que quedaba apestaba a orines de rata. Bebíamos agua amarilla, pútrida desde hacía tiempo, y comíamos las pieles de buey que están sobre el palo mayor… las sumergíamos durante cuatro o cinco días en el mar y luego las poníamos un rato sobre las brasas y nos las comíamos. Muchas veces tuvimos que comer el serrín de las maderas. Las ratas se vendían a medio ducado cada una y había poquísimas. Pero la mayor desgracia de todas fue que a algunos hombres se les inflamaron las encías de tal modo que no podían comer y se morían”.

En el Índico volvieron a recaer y el tercer brote apareció al regreso de la nao Trinidad. Sólo comían arroz y agua. Se realizó una autopsia y “halláronle todo el cuerpo que parecía que todas las venas se le habían abierto y que toda la sangre se le había derramado por el cuerpo”.

Recordar que no sólo la dieta era inadecuada sino que el debilitamiento y el duro trabajo eran causa de los fallecimientos.

No es raro encontrar estos mismos detalles o parecidos en las crónicas de otros viajes de la época organizados por holandeses, ingleses o franceses.

En la versión que fray Juan de Torquemada hizo de un texto de fray Antonio de la Ascensión en su Monarquía Indiana encontramos un texto que hace referencia a la exploración de la costa oeste de California de 1602 para cartografiarla a cargo del capitán Sebastián Vizcaino (1547-1627).

Tuvo lugar a la altura del puerto de Monterrey en la Alta California tras seis meses de navegación. Allí solían llegar también naves con viajeros que procedían de China que llevaban cuatro meses navegando. Se consideraba un lugar de pestilencia que afectaba a los cuerpos flacos, cansados y molidos por el trabajo. Padecían intensos dolores, manchas y granos en la piel, verdugones debajo de las rodillas que imposibilitaban mover las piernas, inflamación de las encías que originaban la pérdida de dientes y muelas y una gran dificultad para comer. Los que se dirigían a Mazatlán o hacían allí escala se libraban porque encontraban alimentos frescos, agua y unas frutas que llamaban xocohuitzles.

Algunos dicen que fue algún español quien encontró el remedio de los agrios. Ya hemos visto que esto era conocido con anterioridad. Se pone de ejemplo el Tratado breve de Medicina, y de todas las enfermedades, en que a cada passo se ofrecen… de fray Agustín de Farfán. Efectivamente se recomiendan agrios en las cámaras de sangre, retenciones de la regla, erisipela, contra las señales de las viruelas, en unciones para las bubas con otras muchas sustancias, en la calentura de sangre corrompida, y en la calentura llamada tabardete. Asimismo para las úlceras de la boca. Es difícil saber a qué enfermedades se refiere, pero no parece que lo haga directamente al mal de las naos.

En los viajes de Jacques Cartier, navegante francés, se autopsió a algunos enfermos encontrando pulmones negros y gangrenados, corazón blando y encogido, bazo carcomido, piernas inflamadas y punteadas con gotas de sangre, y boca infectada y podrida con un retroceso de las encías.

En 1564 el médico holandés Johann Weyer (1515-1588) escribió De scorbuto epitome, donde describe los principales signos: hinchazón, exulceración y fungosidad de las encías, manchas en la piel y cansancio.

Otro tanto pasó en los viajes de Francis Drake en 1577, Edward Felton en 1582, Thomas Cavendish en 1586 y Richard Hawkins en 1593. En 1589 Richard Hakluyt utiliza la palabra skurvie en su libro Principal Navigations para referirse a la enfermedad.

Y de esta forma podríamos estar poniendo ejemplos de varios países durante largos periodos de tiempo hasta llegar a un nombre conocido por todos del siglo XVIII: James Lind (1716-1794).

Escocés nacido en Edimburgo, se formó en cirugía y después se embarcó como ayudante médico durante siete años en 1747 a bordo del Salisbury que patrullaba el Canal de la Mancha. Allí se le ocurrió hacer una prueba o su conocido ensayo clínico cuyos resultados publicó en 1753: Tratado sobre el escorbuto en tres partes: Contiene una investigación de la naturaleza, las causas y la cura de la enfermedad junto con una visión crítica y cronológica de lo publicado sobre el tema.

Recibió a 12 enfermos con escorbuto con sintomatología parecida. Fueron encamados en una estancia y recibieron la misma dieta, pero, además,

–2 enfermos recibieron diariamente un cuarto de galón de sidra

–2 tomaron 25 gotas de elixir de vitriolo tres veces al día con el estómago vacío

–2 tomaron dos cucharadas de vinagre tres veces al día con el estómago vacío

–2 enfermos un poco más graves se sometieron a un régimen de agua de mar (media pinta cada día)

–2 enfermos recibían dos naranjas y un limón cada día

–2 enfermos tomaron semilla de una nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo del Perú, resina de mirra y bebían hordiate acidulado con tamarindos.

Sanaron los que tomaron naranjas y limones, pero no interpretó bien los resultados. Seguía pensando en la humedad del aire que unas veces era fría y otras caliente. Años después de este hallazgo muchos siguieron sin otorgarle fiabilidad y la enfermedad seguía presentándose. Incluso algunos aplicaban sangría. Hipocratismo, galenismo y otros sistemas no lograban comprender la enfermedad.

Lind tiene importancia por haber considerado el primer ensayo clínico. Acertó al controlar las variables del experimento de modo que todos los sujetos estuvieran en similares condiciones: comparar igual con igual, aunque no hubo grupo control.

Como los agrios se estropeaban, se elaboraba con ellos una especie de jarabe al baño maría, con lo que perdía su eficacia. Pero uno de los discípulos de Lind, Gilbert Blane, observó que añadiendo un poco de alcohol destilado (ron o ginebra) el zumo conservaba sus propiedades, y tras dura batalla, consiguió que el Almirantazgo aprobara como obligatoria en todos los buques, la distribución diaria de 21 centímetros cúbicos de zumo de naranja o limón en 1795.

Los viajes a través del Pacífico acabaron haciéndose habituales al sumarse a los españoles los británicos, los holandeses y los franceses. De tanto en tanto podían aprovisionarse de productos frescos o de descubrir frutas y otros productos que los protegían de la enfermedad (cocos, apio, plátanos, etc.).

Una de las expediciones de mayor duración fue la de Malaspina (1789-1794). Éste, conociendo lo que habían hecho otros, como Cook, cargó wort de malta (no servía para nada), zumo de limón, verduras y frutas frescas cada vez que tenían ocasión. Aparecieron otras enfermedades pero no escorbuto. El médico de la expedición escribió Tratado de las enfermedades de la gente de mar y los medios de precaverlas (1805) en el que conocía las experiencias de Lind y que estaba seguro de que naranjas y limones eran esenciales.

Futuras expediciones fueron cambiando la mentalidad y salían preparados con antiescorbúticos, pero en el siglo XIX seguía existiendo como durante la hambruna de la patata del año 1845-7, la fiebre del oro en California entre 1848-50, la guerra de Crimea en 1854, el sitio de París durante la guerra francoprusiana del año 1870-71, en las exploraciones árticas o su aparición en la infancia a partir del año 1877 por la moda del abandono de la lactancia materna y su sustitución por la leche condensada, carente de ácido ascórbico.

En el siglo XIX la medicina sufre grandes cambios. En 1893 Thomas Barlow, estudioso del escorbuto infantil, lo distingue del raquitismo y define su causa, razón por la que al escorbuto también se le denomina enfermedad de Barlow.

Después de que se descubrieran las vitaminas y su importancia para la vida, la vitamina C fue aislada por el fisiólogo húngaro Albert Sent-Györgyi en el año 1932, por lo que le fue concedido el premio Nobel en 1937. Lo bautizó en principio como ácido hexurónico, poco después renombrado como ácido ascórbico. Los siguientes pasos consistieron en identificar su estructura química y su síntesis a escala comercial  (Walter Haworth) y (Tadeus Reichstein).

Bibliografía

–Almazán Altuzarra, J.A. Estudio clínico y epidemiológico de la primera circunvalación a la tierra. Madrid, Tesis.

–Arriagada, J. (2019). James Lind (1716-1794). Revista Médica Clínica Las Condes, vol. 3, nº 2, p. 99.

–Bhatt, A. (2010). Evolution of clinical research: a history before and beyond James Lind. Perspect Clin Res, vol. 1, nº 1, pp. 6-10.

–Bown, S.R. (2005). Escorbuto. Barcelona, Editorial Juventud.

–De Luca, L.M.; Norum, K.R. (2011). Scurvy and cloudberries: a chapter in the history of nutritional sciences. J Nutr, vol. 141, nº 12, pp. 2101-2105.

–Del Portillo, A. (1982). Descubrimientos y exploraciones en las costas de California,1532-1650. Madrid, Ed. Rialp.

–Farfán, A. de (1592). Tratado breve de medicina y de todas las enfermedades que a cada passo se ofrecen [México, Pedro Ochoorta, 1592]

–Jáuregui-Lobera, I. (2017). Navegación e historia de la ciencia: Escorbuto. Journal of Negative & No Positive Results, vol. 2, nº 9, pp. 416-430.

– Lind J. A (1753). Treatise of the Scurvy in Three Parts. Containing an inquiry into the Nature, Causes and Cure of that Disease, together with a Critical and Chronological View of what has been published on the subject. London, A. Millar.

–Magiorkinis, E.; Beloukas, A.; Diamantis, A. (2011). Scurvy: past, present and future. Eur J Intern Med, vol. 22, nº 2, pp. 147-152.

–Prieto, S. (2020). El libro que salió del mar, y otros cuentos médicos. Barcelona, Terra Ignota Eds.

–Rodríguez-Sala, M.L. (1995). Sebastián Vizcaíno y Fray Antonio de la Ascensión, una nueva etapa en el reconocimiento de las Californias novohispanas: estudio socio-histórico. Estudios fronterizos, nº 35-36, pp. 9-41.

–Torquemada, J. de (1975-85). Monarquía indiana, 3a. edición, 7 vols., preparada por el “Seminario para el Estudio de Puentes de la Tradición Indígena” bajo la coordinación de Miguel León Portilla. México, UNAM.

–White, M. (2016). James Lind: el hombre que ayudó a curar el escorbuto con limones. BBC News. Tomado el 29 de abril de 2021 de https://www.bbc.com/news/uk-england-37320399.

Medir la presión arterial. Historia (II)

Hemos añadido un nuevo vídeo en el canal Medicina, historia y sociedad. Así, pues, incluimos el guión del anterior, segunda parte de la historia de la medida de la presión arterial.

Después del aparato de Riva-Rocci, que vimos en el vídeo anterior, siguieron perfeccionándose este tipo de aparatos.

Por un lado mejoró el brazalete y el manguito compresor, así como el indicador de las variaciones de la pulsación arterial en el curso de las compresiones y descompresiones.

Respecto al manómetro, las preferencias se inclinaron por los metálicos mas que por los de mercurio (fácil transporte).

Respecto a los manguitos se idearon los de bolsa doble pero dispuestos como si fueran de bolsa única.

Hoy se clasifican los esfigmomanómetros de la siguiente manera:

  1. Por el metodo de insuflación del manguito: en manuales y automáticos.
  2. Por el metodo en que se visualiza el resultado: en una columna de mercurio, aneroide o análogo en una escala con aguja; y, finalmente, digital, en pantalla.
  3. Por el método de determinación de la presión sistólica y diastólica: en auscultatorio (uso de los sonidos de Korotkov) y oscilométrico.

Vamos a ver algunos de éstos:

Método oscilométrico

Oscilómetro de Pachon

Creado por Michel Victor Pachon (1867-1938) en 1909 junto con un ingeniero de la Compañía de Caminos de Hierro de París. Fabricado por la empresa Boulitte.

Las oscilaciones de presión en la arteria debajo del manguito se transfieren a un aneroide en la carcasa hermética del oscilómetro metálico. Tiene dos escalas: una para leer la amplitud de las oscilaciones (de 0 a 20) y la otra para determinar la presión arterial (de 0 a 30 cm de Hg).

Se registran primero las oscilaciones de baja amplitud, luego oscilaciones crecientes cuyo inicio corresponde a la tensión máxima, y ​​finalmente oscilaciones decrecientes cuyo inicio refleja la presión mínima o diastólica. No requiere fonendoscopio.

El brazalete empleado con este oscilómetro fue diseñado por el cardiólogo francés Louis Gallavardin (1875-1957). El manguito de presión arterial incorpora dos vejigas de goma que se inflan de forma independiente, una superpuesta a la otra.

Oscilometro de Von Recklinhausen

Recoge directamente las oscilaciones de las paredes arteriales en el mismo lugar de la compresión. La parte neumática está conectada con una pera que se utiliza para inflar el manguito y con un oscilómetro que registra de forma continua la presión.

Se abre ligeramente la válvula y al descomprimirse el manguito en el momento de aparecer las primeras oscilaciones evidentes se lee la presión sistólica. Siguen las oscilaciones crecientes y al presentarse la primera oscilación decreciente se lee la presión arterial diastólica. Para finalizar se abre completamente la válvula de la pera de goma y se desinfla el manguito

Método palpatorio

Sólo nos proporciona la tensión sistólica. Se utiliza un esfigmomanómetro. Se infla el brazalete 10 o 20 mm de Hg más que la presión sistólica estimada al desaparecer las pulsaciones de la arteria radial del canal del pulso. Después se va desinflando poco a poco el brazalete o manguito hasta que aparece el pulso radial. El valor que se lee en ese momento a través del manómetro es el correspondiente a la presión arterial sistólica.

Método auscultatorio

El esfigmotensiófono de Boulitte constan de brazalete con su manómetro y un fonendoscopio que se aplica bajo el manguito para auscultar la arteria más próxima inmediatamente por debajo del manguito; la humeral en el pliegue del codo si se coloca el brazalete en el brazo; la braquial si se utiliza el manguito antibraquial.

Con el fonendoscopio sobre la arteria braquial debajo del manguito, se insufla aire hasta el nivel máximo.  Luego se abre la pera de insuflación de forma que el mercurio descienda a razón de 2 mm por segundo. Hay que fijarse en la escala cuando se producen los sonidos de Kortokov (fase 1 a la 5). La fase 1 corresponde a la presión sistólica y la fase 5 a la diastólica.

Fase 1: aparace el sonido al desinflar el manguito

Fase 2: el ruido pierde intensidad, se escucha un soplo

Fase 3: un ruido sordo más suave

Fase 4: el sonido se va apagando progresivamente

Fase 5: se deja de escuchar el sonido

El método oscilatorio solía dar 10 mm de más y los palpatorios de 5 a 10 mm de menos.

Esfigmógrafos automáticos

Los esfigmomanómetro automáticos (denominados también digitales) pueden ser de brazalete aplicable a la muñeca, al brazo o incluso a un dedo. Cuanto más distal es el punto de medida de la tensión arterial, mayor es la influencia de la vasoconstricción periférica sobre los resultados de la medición. El funcionamiento básico de este dispositivo es similar: posee su brazalete y su manómetro; a veces incorpora un compresor eléctrico para inflar el brazalete. Contienen también una pequeña computadora que dispone de memoria y reloj. El brazalete dispone además en su interior de sensores capaces de detectar los sonidos de Korotkoff, permitiendo conocer el intervalo de presión diastólica y sistólica. 

Generalmente, este tipo de aparatos contiene un sistema auscultatorio y otro oscilométrico. El sistema auscultatorio se fundamenta en un micrófono ubicado en el brazalete y que interpreta los ruidos de Korotkoff, mientras que los dispositivos oscilométricos analizan la transmisión de vibración de la pared arterial. No requieren de un estetoscopio adicional.

Hay otras formas de medir la tensión arterial como, por ejemplo, ultrasonidos, métodos de los que no nos ocupamos por ser más raros.

Como siempre, si te ha gustado el vídeo dale un like y suscríbete gratuitamente al canal.

¡Hasta pronto!

Daniele Bovet (1907-1992)

Se ha incluido en la sección Epónimos y biografías médicas de historiadelamedicina.org la de Daniele Bovet !907-1992).

El farmacólogo suizo Daniele Bovet realizó importantes contribuciones en el estudio de las sulfonamidas, los antihistamínicos, el uso del curare en la anestesia, sustancias oxitócicas así como otras drogas que ejercen su acción en el cerebro.

Imagen procedente de Wikipedia [https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Daniel_Bovet_nobel.jpg]

Bovet nació en la ciudad suiza de Neuchatel el 23 marzo de 1907. Cursó estudios de Ciencias Biológicas en la Universidad de Ginebra graduándose en 1927. Obtuvo el doctorado en 1930. Entre 1929 y 1947 trabajó en el Laboratorio de Química Terapéutica del Instituto Pasteur de París que entonces dirigía Émile Roux (1853-1933). Primero fue asistente y después llegó a jefe del Laboratorio de Química Terapéutica. Entre 1931 y 1933 trabajó en la quimioterapia del paludismo, leishmaniosis y enfermedad del sueño bajo la dirección de Ernest Fourneau (1872-1949).

En colaboración con J. Tréfouël , Th. Tréfouël y F. Nitti, Bovet participó en el descubrimiento de la actividad bacteriostática de la para-amino-fenilsulfamida. Los resultados de este descubrimiento facilitaron el camino para la terapéutica con sulfonamidas.

En 1938 con A.M. Staub [4] , descubrió una serie de sustancias que de forma selectia se oponían a determinados efectos de la histamina, mediador químico responsable de las manifestaciones alérgicas. Descubrieron varios medicamentos que gozaban de propiedades antialérgicas.

Entre 1939 y 1947 trabajó en el Departamento de Investigaciones Farmacéuticas de Rhône-Poulenc. En 1947 dejó París y aceptó la invitación de Domenico Marotta (1886-1974), director del Instituto Superior de Sanidad de Roma para que organizara en Italia un Laboratorio de Química Terapéutica. Obtuvo la nacionalidad italiana. Su trabajo en esta etapa consistió especialmente en la búsqueda de curare sintético. En 1946 Daniel Bovet descubrió la galamina, un compuesto con tres nitrógenos cuaternarios, que se introdujo en 1948. Presentaba algunas ventajas sobre la d-tubocu- rarina.

En 1964, Bovet se convirtió en profesor de farmacología en la Universidad de Sassari en el noroeste de Cerdeña. En esta fase Bovet trabajó investigando la interacción entre algunas sustancias químicas y el cerebro. En 1971 fue nombrado profesor de psicobiología en la Universidad de Roma, donde permaneció hasta su jubilación en 1982. Falleció en Roma de un cáncer el 8 de abril de 1992 a los 85 años de edad.

La medida de la presión arterial. Historia (I)

Insertamos el guión del vídeo La medida de la presión arterial. Historia (I) que se subió al canal Medicina, historia y sociedad hace tres semanas.

Se suele decir que la medición real de la presión arterial procede del siglo XVIII con los experimentos de Stephen Hales (1677-1761).

Para Johannes Müller, destacado fisiólogo alemán, el descubrimiento de la presión arterial fue más importante, incluso, que el de la circulación.

Veamos una síntesis de esta historia.

INTRO

Hales nació en Bekesbourne, Kent, el 7 de septiembre de 1677. En 1696 ingresó en la Universidad de Cambridge. Allí se interesó por la historia natural y por la astronomía. Fue elegido miembro de la Royal Society en 1718.

Fue capaz de insertar un tubo en una arteria de una yegua y observó que la sangre subía o bajaba con las pulsaciones del corazón. Describió la importancia del volumen sanguíneo en la regulación de la presión arterial. Acuñó el concepto de presión arterial y demostró la capacidad de bombeo del músculo cardíaco. Fueron las primeras mediciones que se hicieron. Sin embargo, se requería un tubo de más de dos metros de longitud y evitar que la sangre se coagulara pronto.            

Un siglo después, en 1828, Jean Léonard Marie Poiseuille (1797-1869) introdujo un manómetro de mercurio. Nació en 1797. Obtuvo la licenciatura en 1828. Igual que Magendie y Claude Bernard, se dedicó a la investigación sin hacer clínica y tener contacto con enfermos. En 1828 leyó su tesis sobre el uso del manómetro de mercurio para medir la presión arterial, con lo que ganó la Medalla de oro de la Real Academia de Medicina. El manómetro iba conectado a una cánula llena de carbonato potásico que actuaba como anticoagulante que se insertaba en una arteria del animal. Llegó a insertar cánulas en vasos de 2mm demostrando que en estas arterias tan pequeñas se mantenía la presión.

Estos hallazgos permitieron al fisiólogo Karl Ludwig idear el quimógrafo, del que ya hemos hablado en otro vídeo. Con el mismo creó la recogida de datos fisiológicos mediante gráficas.

Usó la cánula y el manómetro. Introdujo un sistema para que una punta fuera dibujando una gráfica en un tambor giratorio. A partir de ahí se diseñaron instrumentos similares que registraban otros parámetros fisiológicos.

En otro vídeo vimos cómo Vierordt con su esfigmógrafo medía la contrapresión que era necesaria para hacer que cesara la pulsación en una arteria. Etienne Jules Marey mejoró considerablemente el esfigmógrafo de Vierordt en 1860 y mejoró la precisión para establecer la presión arterial en los pacientes. Sin embargo, para que midiera la presión arterial había que complicar el aparato tanto que no fue útil. Eso sí, quedó para registrar las pulsaciones.

Pierre Charles Édouard Potain (1825-1901) señaló que, al medir la presión, había que tener en cuenta también la resistencia de la pared arterial.

La primera estimación precisa de la presión arterial en las personas fue realizada por el cirujano J. Faivre, en 1856. Durante la realización de una amputación de miembro inferior conectó un tubo de manómetro en forma de U con una cánula de latón, directamente a la arteria del paciente. Pudo obtener lecturas directas. Encontró que la presión arterial de la arteria femoral era de 120 mm Hg y la presión de la arteria braquial entre 115 y 120 mm Hg. Estas y otras lecturas directas fueron de gran valor para establecer un rango normal de presión arterial. Sin embargo, este método era obviamente impracticable para las mediciones de rutina.

Fue Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch (1837-1905) quien finalmente prescindió de la punción arterial y del registro directo de la presión arterial.

Von Basch nació en Praga en 1837 y se graduó en Viena en 1862. El método de Von Basch utilizaba una bolsa de goma inflable que se llenaba de agua. Los bordes de la bolsa estaban apretados alrededor del cuello del bulbo manométrico que estaba lleno de mercurio. Una columna hueca subía desde el bulbo, de modo que cualquier presión creada en la bolsa de agua se transmitiría al bulbo, el mercurio subía por el tubo y, por lo tanto, se podría registrar la presión.

Usó un manguito estrecho de solo 5 cm de ancho. Esto provocó que se formara un ángulo agudo entre los bordes superior e inferior del manguito y la piel, lo que provocó que se acumularan áreas locales de alta presión y que la lectura no fuera exacta. Este error fue detectado y corregido por von Recklinghausen en 1901, quien reemplazó la anilla estrecha por una de unos 12 cm de ancho.

Algunos médicos aceptaron la introducción del esfigmomanómetro en la medicina clínica como una valiosa ayuda para el diagnóstico, pero otros sostuvieron la opinión de que al usar el esfigmomanómetro “empobrecemos nuestros sentidos y debilitamos la agudeza clínica”. A pesar de estas acusaciones, Potain hizo su segunda contribución para hacer que el medidor de esfigmomanómetro fuera más apto para uso clínico cuando, en 1889, reemplazó el agua por aire para la compresión. El dispositivo de Potain consistió en un braalete que se utilizó para la compresión de la arteria. Este se inflaba por medio de una segunda perilla y la presión se registraba con un manómetro aneroide portátil.

Con el esfigmomanómetro de Ritter se obtenía bien la presión sistólica, pero no la diastólica. Los médicos comenzaron a utilizar el método oscilatorio. Esto implicó observar las oscilaciones que se transmitían al mercurio en el manómetro desde la arteria, ya que cuando la presión del manguito era igual a la presión arterial, la arteria comprimida latía, provocando así pequeñas fluctuaciones regulares en la presión del manguito. La aparición de oscilaciones claras definió la presión sistólica y la transición de oscilaciones grandes a pequeñas, la presión diastólica.

En Inglaterra, Hill y Barnard inventaron un dispositivo que tenía un manómetro de aguja que era lo suficientemente sensible para registrar la fase diastólica. Su aparato era portátil y fácil de usar. El esfigmomanómetro de Hill y Barnard se ideó en la década de 1890 Sir Leonard Hill (1866-1952), un fisiólogo británico, y Harold Barnard (1868-1908), un cirujano británico. Contribuyó mucho a mejorar la medición de la presión arterial

Scipione Riva-Rocci (1863-1937) publicó ” Un nuevo esfigmomanómetro “, el 15 de diciembre de 1896, y el segundo, “La técnica esfigmomanométrica“, En 1897 en la Gazzetta Medica de Torino. Utilizó una bolsa de goma inflable guardada en una pulsera de material no expandible. Se comprimía toda la circunferencia del brazo mientras se inflaba la bolsa de goma con aire a través de una pera de goma conectada a ella. La presión dentro del brazalete se registraba a través de un manómetro de mercurio. Palpando el pulso, Riva Rocci podía conocer la tensión arterial sistólica al notar la desaparición del mismo cuando inflaba el brazalete, o su reaparición cuando lo desinflaba. La banda inicial era muy angosta: medía solo 5 cm. Heinrich von Recklinghausen hijo del conocido Friedrich Daniel von Recklinhausen, solucionó este problema llevando el ancho del brazalete a 12 cm. Riva-Rocci dirigió el Hospital de Varese y dio clases en la Universidad de Pavía. Murió por una encefalitis letárgica.

Otros atribuyen la lectura de la presión diastólica al ruso Nikolai Korotkov. Nació en 1874 y se graduó de médico en Moscú en 1898. Estuvo de cirujano en diversas guerras y acompañó al ejército ruso a Siberia, Japón y Singapur. Ejerció en la Academia Militar de San Petersburgo como cirujano asistente. Su centro de interés fue la cirugía vascular. Medir la presión como forma de definir la magnitud del daño vascular era entonces una necesidad obvia. Al empleo del esfigmomanómetro Korotkov sumó la colocación de un estetoscopio para niños sobre la arteria braquial, debajo del brazalete. Cuando el mismo se inflaba por encima de la presión arterial máxima la circulación en la arteria braquial se detenía. Al desinflar lentamente el brazalete, se podía auscultar en un momento determinado un ruido: la sangre volvía a circular y ese primer tono correspondía a la presión sistólica. Se escuchaban mientras se seguía desinflando el brazalete murmullos y luego ruidos coincidentes con los latidos, hasta que todo sonido desaparecía. El último ruido escuchado correspondía como sabemos con el momento en que la sangre circulaba libremente por la arteria, porque la presión en el interior del vaso había superado la ejercida por la banda, y la medición señalaba la presión arterial diastólica. Presentó su hallazgo ante la Academia Militar de San Petersburgo en un informe de una sola página en 1905. Murió muy joven, a los 46 años, de tuberculosis.

Su técnica ha resistido la prueba del tiempo, ya que se ha utilizado durante más de medio siglo sin prácticamente ningún cambio.

Arthur Robertson Cushny (1866-1926)

Acabamos de insertar en la sección de biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la de Arthur Robertson Cushny (1866-1926).

Cushny fue un destacado farmacólogo de Gran Bretaña que llegó a alcanzar fama internacional como farmacólogo experimental. Sus trabajos de investigación cubren una amplia gama de temas pero, especialmente, destacan tres: su trabajo sobre la digital y el corazón, sobre los isómeros ópticos, y sobre el mecanismo de secreción urinaria.

Arthur Robertson Cushny nació en 1866 en Fochabers, Moray, Escocia. Obtuvo el grado de Medicina en la Universidad de Aberdeen. Amplió estudio con Hugo Kronecker en Berna y con Oswald Schmiedeberg en Estrasburgo. Fue contratado después como profesor de farmacología en la Universidad de Michigan. Regresó a Europa unos años después como profesor del University College de Londres. Finalmente se trasladó a Edimburgo como profesor de Farmacología a la vez que se creaba una cátedra de terapéutica y otra de química aplicada a la medicina. Su Text-Book of Pharmacology and Therapeutics fue de lectura obligatoria para los estudiantes de lengua inglesa; llegó a alcanzar varias ediciones siempre puestas al día. Publicó numerosos artículos sobre los temas antes mencionados en el Journal of PhysiologyJournal of Experimental MedicineArchives Internationales de Pharmacodynamie et de Therapie y en el Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics. Murió de un derrame cerebral en 1926 a la temprana edad de 60 años.

*Imagen procedente de Wikipedia

William Harvey y la circulación de la sangre

Como se ha subido un nuevo vídeo al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, y como es habitual, presentamos la transcripción del vídeo anterior dedicado a William Harvey y la circulación de la sangre.

Tan importante fue el descubrimiento de la circulación de la sangre que varios países se la quisieron atribuir en el pasado.

Andrea Cesalpino fue el único, siguiendo a Aristóteles, que dijo contra Galeno que el centro de las arterias, las venas y el corazón era el corazón y no el hígado. También señaló que la sangre va de las venas al corazón y de aquí a las arterias. Sin embargo, no llegó al descubrimiento de la circulación sanguínea.

La fisiología moderna comienza –podríamos asegurar– con el redescubrimiento de la circulación menor de la sangre, con algunos estudios de Servet, Realdo Colombo, Valverde de Amusco, Fabrizi d’Acquapendente y de Santorio. Tras estos se sitúa la figura de Harvey.

INTRO

Harvey nació en 1578 en Folkstone. Obtuvo el grado de bachiller en artes en el Caius College de Cambridge. Su fundador había sido compañero de Vesalio en Padua. Quizás fue por esto por lo que Harvey marchó allí para estudiar medicina en 1598. Terminó en 1602. Fue discípulo de Aquapendente, Casserio y Eustaquio Rudio.

Ese año regresó a Inglaterra. Revalidó en Cambridge su título de doctor, se inscribió en el Royal College of Physicians y en 1609 fue nombrado médico del Hospital de San Bartolomé (Londres).

En 1615 consiguió que el College of Physicians le encargara un curso de anatomía. Las notas de esa época demuestran, según los especialistas, de que ya intuía la circulación de la sangre, aunque no fue hasta 1628 que publicaría la noticia y cómo llegó hasta ella.

El libro fue impreso en Francfort con el título Exercitatio anatómica de motu cordis et sanguinis in animalibus. Lo dedicó a Carlos I. Éste le nombró médico de cámara en 1632. En 1631 vino a España con el duque de Lennox, acompañó a Carlos I con sus hijos a Edimburgo (1633) y estuvo con el duque de Arundel en Viena mientras este fue embajador (1636).

Durante la guerra civil siguió a Carlos I con sus hijos a Oxford, donde permaneció durante 4 años. Fue master del Merton College y compuso sus dos Exercitationes ad Riolanum.

Carlos I se entregó a los escoceses y Harvey volvió a Londres. Allí siguió investigando hasta publicar sus Exercitationes de generatione animalium en 1651.

Murio el 3 de junio de 1657 en Roehammton, Londres.

La circulación de la sangre

El librito, de 72 páginas. En el capíulo 8 dice:

“Hasta tal punto es nuevo e inaudito lo que voy a decir, que no solo temo el mal que me pueda venir de la envidia de algunos, sino hasta granjearme la hostilidad de todos los hombres”. Proclama la circulación de la sangre: ésta es impulsada por el ventrículo izquierdo a la aorta y regresa a la aurícula derecha a través de las cavas.

Para ello demuestra 3 tesis:

  1. La cantidad de sangre que pasa de la vena cava al corazón y las arterias es muy superior a la que podría formarse por la transformación del alimento ingerido. Recordemos que en el esquema de Galeno el alimento se transformaba en quilo, el quilo en sangre en el hígado, de ahí al corazón y de este a todo el cuerpo convirtiéndose en sustancia propia de cada parte.
  2. En los miembros la sangre afluye por las arterias y refluye por la venas en cantidad muy superior a la necesaria para su nutrición
  3. La sangre regresa al corazón por las venas y solo por ellas

La primera la demuestra mediante el cálculo. El ventrículo izquierdo tiene una capacidad de 47 grs. Cada contración expulsa a la aorta la sexta parte, es decir, unos 7 grs. El corazón late 2.000 veces por cada media hora. Por tanto, del corazón salen 12 kilos de sangre, cantidad muy superior a la que pueda haberse formado en el hígado a partir de los alimentos ingeridos, según esquema de Galeno.

La segunda tesis la comprobó observando lo que sucedía en el brazo cuando se le oprimía con ligaduras. Por un lado estában las fuertes, que impedían el paso de sangre por las arterias y se eliminaba el pulso a partir de la ligadura. Por otro las medianas, que bloqueaban el paso de sangre por las venas periféricas pero sí permitían captar el pulso.

Si se practica la ligadura fuerte en el brazo de un sujeto con venas muy marcadas, el pulso radial no se percibe. El axilar será más violento que de ordinario y la mano quedará fría.

Si se afloja la ligadura a media presión, se hinchan las venas del antebrazo y flexura del codo, vuelve a sentirse el pulso radial y la mano enrojece y se calienta. Si se afloja del todo la ligadura, desaparece la hinchazón venosa y el sujeto experimenta frío en la axila.

Por tanto, la sangre acude por las arterias y refluye por las venas.

La anatomía y función de las válvulas venosas patentizan la tercera tesis de Harvey. Su maestro Aquapendente dijo que las válvulas venosas eran compuertas que regulaban la progresión del líquido hemático desde el corazón. Sin embargo, una ligadura mediana en el brazo hace ver en las venas ingurgitadas pequeños abultamientos correspondientes a los conjuntos valvulares. Comprimiendo con el dedo una vena entre dos nódulos, se observa que la sangre no puede pasar más allá del nódulo cuando el dedo se mueve en sentido distal, mientras que lo hace con facilidad si el dedo se desliza en sentido proximal.

Todo esto no supuso la aceptación de sus teorías. Un experimento moderno, resolutivo en el sentido de Galileo y dos pruebas experimentales en absoluto concluyentes respecto de la verdad de esa hipótesis. Se le enfrentaron buena parte de los anatomistas. Sólo los seguidores de sus cursos en el Royal College le apoyaron.

MATÍAS GARCÍA

Quiero poner un ejemplo de los que le criticaron. Se trata del catedrático de anatomía de Valencia que nació en Agreda (Soria) en 1640 y murió en Valencia en 1691. Puede considerarse como la cabeza del galenismo más reaccionario. Trató de refutar las ideas de Harvey repitiendo sus experimentos. Es decir, no lo hizo de forma especulativa sino que recurrió al razonamiento de su gran práctica en la disección. Los principales ataques a la doctrina de William Harvey los expone en De motu cordis. De motu arteriarum. De motu sanguinis, un tratado sobre el movimiento de la sangre, el corazón y las arterias, incluido en sus Disputationes Medicinae Selectae (1677). Tres años más tarde, Matías García escribió Disputationes Physiologicae (1680), obra en la que expone las doctrinas sobre los temperamentos, humores y facultades, de acuerdo con el galenismo ortodoxo y en la que aprovecha de nuevo para criticar la doctrina de Harvey.

Harvey supo ver actividad en la contracción de la víscera y reposo en su dilatación. Con los años fue cambiando su pensamiento acerca del calor del corazón.

Aunque no nos ocuparemos de los aspectos en los que Harvey continuó mirando al pasado, siguió conectado con los conocimientos clásicos.

Para Harvey lo que el Sol es en el macrocosmos respecto a la Tierra, eso mismo sería el corazón en el microcosmos respecto de las partes periféricas.

Metodológicamente hablando, Harvey recurrió a:

  1. Observación sensorial o atenimiento del observador a lo que por sí mismo contempla.
  2. Inducción o la actividad mental de llegar, mediante observaciones repetidas y reflexión atenta a la verdad general que da razón suficiente de todas ellas.
  3. El experimento: entendido como un recurso técnico para que la naturaleza ostente la verdad a que frente a ella ha llegado la mente del investigador.

Obras de William Harvey

Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus… Guilielmi Harvei,… Francofurti: sumptibus G. Fitzeri, 1628

Exercitationes duae anatomicae de circulatione sanguinis ad Jo. Riolanum filium,… authore Gulielmo Harveo,..Roterodami: ex officina A. Leers, 1649

Exercitationes de generatione animalium, quibus accedunt quaedam de partu, de membranis ac humoribus uteri et de conceptione, autore Guilielmo Harveo,… Amstelodami : apud J. Janssonium, 1651.

Bibliografía

Bolli, R. (2019). William Harvey and the Discovery of the Circulation of the Blood. Part I. Circulation Research, vol. 124, nº 8, pp. 1169-1171.

Bolli, R. (2019). William Harvey and the Discovery of the Circulation of the Blood. Part II. Circulation Research, vol. 124, nº 9, pp. 1300-1302.

Borghi, L. (2018). Breve historia de la medicina. Madrid, Rialp.

Duffin, J. (2018). Una historia de la medicina escandalosamente breve. Tenerife, Ed. Melusina.

Fresquet Febrer, J.L. (2008). Mathias Garcia (1640-1691). En Epónimos y biografías médicas. Consultado el 1 de marzo de 2021 en https://www.historiadelamedicina.org/garcia.html

Laín Entralgo, P. (1973). La obra de William Harvey y sus consecuencias. En: Laín P. (dir.). Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 4, pp. 235-249.

López Piñero, J.M. (2010). Historia de la Medicina universal. Valencia, Ajuntament de València.

Yount, L. (2008). Great minds of science. William Harvey. Discoverer of how blood circulates. Revised Ed. Enslow Publishers

El síntoma como la figura de un trazado gráfico fijo y mensurable

Como es habitual, presentado un nuevo vídeo en el Canal Medicina, historia y sociedad, insertamos aquí la transcripción del anterior; en este caso “El síntoma como la figura de un trazado gráfico fijo y mensurable”

Guión

En los dos vídeos anteriores hemos conocido que el cuadro sintomático es la expresión del desorden procesal que puede estudiarse desde la física o de la química. Hemos visto la consideración del síntoma como un proceso energético y como un proceso material.

A los médicos, a los que llamamos fisiopatólogos, también les resultó significativa la reducción del síntoma a la figura de un trazado fijo y mensurable.

[INTRO]
En primer lugar. El caso de los síntomas cuya expresión principal es un movimiento mecánico.
La invención del kimógrafo por parte de Carl Ludwig en 1847 fue un modelo de inspiración.
El kimógrafo es un dispositivo que dibuja una representación gráfica de la posición espacial a lo largo del tiempo. Consta de un tambor giratorio mecanizado envuelto con una hoja de papel, sobre la cual se mueve un lápiz o una punta entintada que registra los cambios en fenómenos como la presión arterial, el movimiento muscular, la actividad nerviosa y la respiración. El kimógrafo puede registrar, y luego se puede cuantificar y estudiar los cambios temporales en los fenómenos fisiológicos y la interacción entre ellos.

Uno de los primeros usos que tuvo fue la medición de la presión sanguínea. Su funcionamiento no era del todo perfecto pero de él nacieron los esfigmógrafos de Vierordt (1818-1884) y el de E.J. Marey (1855 y 1860 respectivamente).

Karl von Vierordt estudió en Berlín, Göttingen, Viena y Heildelberg. En 1849 fue nombrado profesor de Tubinga. Desarrolló técnicas y dispositivos para monitorizar el sistema circulatorio. Uno de sus trabajos más conocidos fue un tratado sobre al pulso y la presión arterial Die Lehre vom Arterienpuls im gesunden und kranken Zustände (1855). También publicó un Grundriss der Physiologie des Menschen (1871), un esquema o de la fisiología humana.

Otro de los más destacados es el de Marey. Este médico nació en Beaune (Francia) en 1830 y falleció en París en 1904. Se graduó en 1859 y montó un pequeño laboratorio en París donde estudió la circulación de la sangre. Autor de Du mouvement dans les fonctions de la vie (1868). En 1863 realizó mejoras en el esfigmógrafo que monitorizaba el movimiento del sistema circulatorio (especialmente el pulso) haciendo que fuera transportable.

La esfigmografía objetiva las ondas pulsátiles en forma de curvas características que se desarrollan en el tiempo y cuyos detalles nos informan acerca de la frecuencia y forma del pulso, así como del trabajo cardíaco tanto auricular como ventricular.

Presentamos aquí un modelo inspirado en el de Marey que se denomina Philadelphien.

Wundt, W. en su  Traité élémentaire de Physique médicale y diferentes autores en otros textos, presentan varios esfigmógrafos: aparte del de Marey, el de Longuet, el de Brondel, el de Béhier, etc.

Y aquí tenemos algunos trazados obtenidos con los esfigmógrafos.

Otro ejemplo es la flebografía con la que se obtenía el flebograma. Con el mismo se obtenían datos acerca de del funcionamiento del corazón derecho y del miocardio. Sobre el flebograma también se dejaba sentir el funcionamiento del corazón izquierdo, circulación capilar, circulación venosa periférica incluso la pulmonar, la respiración, y el funcionamiento de la válvula tricúspide. Ahora no tiene este significado pues se utilizan procedimientos radiográficos.

También se puede hablar de fonocardiografía o registro gráfico de los ruidos del corazón para objetivar los datos de auscultación en forma de cardiofonogramas. Más completo era combinar cardiograma con fonocardiograma. El método eléctrico de Einthoven, por ejemplo funcionaría así:

[Se explica el funcionamiento en un esquema]

Desde finales del siglo XVIII, Galvani y después Volta, estudiaron la presencia y el efecto de la electricidad en los seres vivos. El primero diseñó en 1820 un galvanómetro para medir la corriente eléctrica. En 1843 el fisiólogo Bois-Reymond detectó un pequeño potencial eléctrico o diferencia de voltaje en músculos animales en reposo que cambiaba cuando estos se contraían. En 1856 estudiaron los potenciales eléctricos del corazón. El fisiólogo August Waller publicó un trabajo en el que demostraba los cambios electromotores que acompañan al latido cardíaco en la persona. Usaba cables conectados a manos y pies en vez de en el corazón. William Baylis y Ernest Starling mejoraron la técnica y asociaron los cambios eléctricos a fases de la contracción y relajación cardíacas. Einthoven estuvo en una de las demostraciones de Waller en 1889. En 1893 acuñó el término “Electrocardiograma” y comenzó a construir aparatos y métodos de registro y análisis del ECG.

Einthoven convirtió el ECG en realidad combinando varias innovaciones. En 1895 utilizó un galvanómetro mejorado que le permitió identificar 5 picos: P Q R S T. En 1901 inventó un galvanómetro de cuerda que tenía un delgado cable de cuarzo cubierto de plata colocado entre dos electroimanes potentes Modificar las corrientes del cable provocaba movimientos que podían verse cuando un microscopio de transmisión los proyectaba sobre una cinta de papel fotográfico de registro continuo. En 1906 publicó la primera serie de ECGs normales y caracaterísticos de diez enfermedades. En 1924 recibió el Nobel y murió en 1927.

Con esta selección de instrumentos hemos visto la reducción de los síntomas a trazados fijos y mensurables Con el estudio de los mismos como procesos energéticos y como procesos materiales, completamos las principales características de la enfermedad desde la perspectiva fisiopatológica.

Bibliografía
Marey, E.J. (1868). Du mouvement dans les fonctions de la vie. Paris, Germer Baillière.

Rivera-Ruiz, M; Cajavilca, C; Varon, J (2008). Einthoven’s string galvanometer: the first electrocardiograph. Tex Heart Inst J. vol. 35, nº 2, pp. 174–178.

Roguin, A. (2005). Scipione Riva‐Rocci and the men behind the mercury sphygmomanometer. The International Journal of Clinical Practice, vol. 60, nº 1, pp. 73-79.

Wundt, W.M.; Imbert, A.; Monoyer, F. (1884). Traité élémentaire de Physique médicale.  Paris, Baillière.

Vierordt, K. (1855). Die Lehre vom Arterienpuls im gesunden und kranken Zustände. Braunschweig, Druck und Verlag von Friedrich Vieweg und Sohn, 1855

Vierordt, K. Die Pulskurven des Hämodynamometers und des Sphygmographen. Arch f physiol Heilk, 1857, Bd 1, pp. 552.

Vierordt, K. (1863). Die Anforderungen an den Sphymographen. Arch d Heilk, vol. 4, p. 513

Vierordt, K. (1871). Grundriss der Physiologie des Menschen. Tübingen, Verlag der H. Laupp’schen Buchhandlung.

El estudio de las disfunciones como procesos materiales

Como hemos subido un nuevo vídeo al canal de Youtube “Medicina, historia y sociedad“, vamos a insertar aquí en el blog la transcripción del guión del anterior: El estudio de las disfunciones como procesos materiales:

En el vídeo anterior decíamos que dos eran las posibilidades de estudio de las alteraciones funcionales en la enfermedad: investigar las alteraciones como procesos energéticos, estudiables por la física, y como procesos materiales, estudiables por la química. Vimos las primeras con el ejemplo de Wunderlich y la termometría clínica. En otro vídeo abordaremos otros ejemplos.

Hoy vamos a ver la segunda posibilidad, es decir, el estudio de las disfunciones como procesos materiales, estudiables desde la química. Se suele ejemplificar siempre con la obra de Friedrich T. von Frerich (1819-18885).

Nacido en Aurich (Alemania) fue profesor en varias universidades como Kiel, Breslau y Berlín. En 1859 sucedió a Johann Lukas Schönlein como jefe médico de la Charité de Berlín hasta que murió. Dedicó mucho tiempo al estudio de la química fisiológica y aplicó sus conocimientos y técnicas a la investigación de las enfermedades renales y hepáticas así como la diabetes.

Descubrió, por ejemplo, que la atrofia amarilla de hígado, en la que se produce una destrucción masiva de células hepáticas, es una alteración del metabolismo de las proteínas que acaba por hundirse totalmente conduciendo a la muerte del enfermo. A causa de esto, en la orina del paciente aparecen sustancias de desecho como la tirosina y la leucina. Esto se convirtió en signo fisiopatológico, una señal objetiva del trastorno de un proceso orgánico. Es decir, si en la orina de una persona hallamos estas sustancias nos hace sospechar que padece…

También fueron importantes los estudios de Felix Hoppe-Seyler sobre la hemoglobina, que posibilitaron también la introducción de sus alteraciones como signos fisiopatológicos. Este campo se aborda en su Handbuch der physiologisch- und pathologisch-chemische Analyse (Tratado de análisis fisiológico y patológico (1858-1883). Nació en Freyburg en 1825. Fue profesor en Greifswald, Tubinga y Estrasburgo. Murió en Wasserburg en 1895.

A continuación se muestra el Albuminómetro de Esbach, instrumento ideado por Georges Hubert Esbach en 1874 y modificado en 1880. Consiste en precipitar la albúmina con ácido pícrico y cítrico. Se llena el tubo de orina hasta la marca U y el reactivo hasta la marca R. Se tapa y se invierte 12 veces. Se deja reposar 24 horas, después de las cuales se mide la altura del coágulo en la escala grabada en el tubo. Equivale al número de gramaos de albúmina por litro. La presencia de albúmina en la orina nos puede estar indicando un mal funcionamiento del riñón.

En España se popularizó el Manual de análisis químico aplicado a las ciencias médicas del farmacéutico Juan Ramón Gómez Pamo.

Las bases de la colorimetría datan del siglo XVIII y en ella intervinieron varios científicos. Sus hallazgos fueron de gran importancia para los estudios fisiológicos y fisiopatológicos. Se trata de determinar la concentración de una sustancia disuelta al comparar el color de la disolución con un patrón.

El colorímetro de Jules Dubosq (1854), gracias a su sencillez, se incorporó a la clínica a finales del XIX. William Richard Gowers ideo uno formado por dos tubos de cristal, uno de los cuales se había graduado. El primero se dedicaba a poner el líquido de referencia y el otro al líquido problema. Cuando las dos soluciones eran iguales se miraba la marca correspondiente y el tubo graduado del 0 al 140% , dando el porcentaje de hemoglobina. Haldane mejoró el aparato debido a que daba muchos errores.

Suprimido en la grabación: [Otro que incluso sigue utilizandose hoy en países en vías de desarrollo es el que ideó el suizo Hermann Sahli (Berna, 1856 – 1933). Es parecido al de Gowers pero utiliza una solución de ácido clorhídrico al 1% para acercarse  o aproximarse al color del tubo de referencia. De fácil manejo y fiable con el que se consigue una gran reproducibilidad de las muestras.

En el tubo problema, a una solución de ácido clorhídrico hasta la señal 10 se vertían 20 mm cúbicos de sangre obtenida por punción digital. Después se añadían pequeñas cantidades de agua destilada hasta conseguir igualar el color del contenido del tubo con el testigo. Más tarde, como la intensidad del color del tubo testigo variaba por la acción de la luz y del tiempo, la solución fue sustituida por una referencia sólida basada en un cristal de composición y color inalterables.

Sahli también utilizó un hemocitómetro para contar las plaquetas que se conoce con el nombre de Hayem-Sahli]

Para el conteo de células (eritrocitos, leucoctos y plaquetas se utilizaron varios instrumentos. Uno de ellos fue la cámara de Bauer. Ideado por Carl Theodor Neubauer (1830-1879), que ahora veremos que incorpora este equipo, el Aparato de Bürker para el recuento de los glóbulos rojos y blancos de la sangre. Este hemocitómetro fue ideado por Karl Bürker (1872-1957) que simplificó el sistema de conteo y precisión entre finales del siglo XIX y principios del XX. Este tipo de instrumentos facilitó el nacimiento de la hematología.

Recordemos que el hemocitómetro sirve especialmente para el recuento de células en un medio líquido, que puede ser un cultivo celular, sangre, orina, líquido cefalorraquídeo, líquido sinovial, etc.

El conocido como Citron-Kanitz, de origen checo, sirvió para medir la cantidad de glucosa en sangre, en orina así como la hemoglobina.

Ha habido otros instrumentos más sencillos y para una primera aproximación, como el de Laboratorios Boehringer y el de Marucelli. Se hace una pequeña punción en el dedo, se extrae una pequeña cantidad de sangre con una pipeta; se deposita una gota en el círculo y se espera un tiempo. Luego se compara con la rueda de colores.

Aquí tenemos otro instrumento que nos mide la hemoglobina en sangre pero por el procedimiento de la espectrometría. Colorimetría es la técnica utilizada para determinar la concentración de una solución que tiene color. Mide la intensidad del color y relaciona la intensidad con la concentración de la muestra.

La espectrometría es un método científico que se utiliza para medir cuánta luz absorbe una sustancia química, midiendo la intensidad de la luz cuando un haz luminoso pasa a través de la solución muestra. También puede usarse para medir la cantidad de un producto químico conocido en una sustancia.

Fabricado por la Casa Hellige creada por Fritz Hellige en 1895. Consta de un visor, en la parte superior de un botón rojo, la escala regulable en el frontal y en la parte posterior el cajetín donde se inserta la muestra.

Este otro de la American Optical Company es el mismo que el anterior con alguna variación. El visor está a un lado; en el contrario está la conexión a la corriente; en la parte frontal las escalas regulables y en la cara posterior, el lugar donde se pone la muestra en esta especie de cajoncitos.

Volvemos al estudio de la orina. Aquí mostramos este estuche M.Moya. Con cada uno de estos reactivos podremos conocer la concentración de sustancias presentes como la glucosa, la acetona, etc.

Este otro utiliza 4 reactivos; dos de ellos para conocer la glucosa, otro para la albúmina y un último para la acetona (acidosis). En la tabla se indica el número de gotas de orina en la columna izquierda y los gramos de glucosa por litro en la columna de la derecha.

El Metrorin Barry sirve igualmente para determinar la albúmina, la glucosa y la acetona en orina. En el mismo se incluye un pequeño manual.

Por último éste sirve para hacer el test de azúcar en orina Sheftel, elaborado por Lilly and Company, Indianápolis. Las pastillas azules son de sulfato de cobre, las blancas de Metenamina. Igualmente se acompaña de un pequeño manual y de la escala de colores correspondiente,

Salvando la distancia en tiempo, viene a ser como éste actual, el COMBUR 5 HC, que nos mide varias cosas en orina: glucosa, leucocitos, nitritos, proteína, presencia de sangfre y de hemoglobina

También fueron apareciendo pruebas funcionales, exámenes clínicos rigurosamente estructurados para obtener información sobre el estado funcional del organismo o de alguna de sus partes cuando se les somete a una exigencia nueva y calculada.  Por ejemplo la exploración funcional del riñón tras ingestión de yoduro potásico, de azul de metileno, o de agua.

O  el examen de la capacidad funcional del diabético frente a los hidratos de carbono como la prueba de Külz, las pruebas de Naunyn y Strauss, o la de la “glucemia provocada” de Noorden y Rosenberg.

Siguieron otras pruebas funcionales renales, hepáticas, cardíacas, etc.

Lo mismo que sucedió con la forma de pensar o la mentalidad anatomoclínica que dio lugar a una nueva semiología, en este caso sucedió lo mismo. Así, capítulos de la patología actual se edifican sobre estos criterios: enfermedades de las glándulas de secreción interna, metabolismo y nutrición, etc.

Esta mentalidad condujo a la aparición de una nueva disciplina: la patología experimental o la investigación en los animales de experimentación de los procesos disfuncionales. Uno de sus creadores fue Ludwig Traube (1818-1876), amigo de Virchow y muy influido por los experimentalistas franceses Magendie y Claude Bernard. Éste último reunió valiosos trabajos en su Cours de pathologie expérimentale (1859).

El representante de la institucionalización de esta disciplina es Julius F. Conheim (1839-1884), discípulo de Virchow de quien modificó algunas de sus explicaciones sobre la inflamación mediante investigación.  Demostró que los leucocitos pueden salir de los vasos sanguíneos y aparecer en los focos inflamatorios. Fue autor de una Vorlesungen über allgemeine Pathologie (Leccions sobre patología general, 1877-80). En éstas ofreció una exposición del estudio científico de la enfermedad basada en supuestos fisiopatológicos y en los resultados de la patología experimental. Esta institucionalización también estuvo presente en los Archiv de Naunyn y Shmiedeberg. Hay que tener en cuenta que la farmacología también se benefició del enfoque fisiopatológico. Se crearon gran número de medicamentos que actuaban sobre síntomas y signos, aunque no sobre las causas.

En el próximo vídeo seguiremos hablando de la enfermedad desde el punto de vista de las funciones alteradas.

Bibliografía

–Bynum, WF et al (2006). The Western Medical Tradition 1800 to 2000. Cambridge, Czmbridge University Press

–Cámara de Neubauer. En Wikipedia. Disponible en https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_de_Neubauer , Consultado el 2 de enero de 2021.

–Fresquet Febrer, J.L. (2009). William Ricahrd Gowers (1845-1915). En: Biografías y epónimos médicos. historiadelamedicina.org. Disponible en: https://www.historiadelamedicina.org/gowers.html Consultado el 2 de enero de 2021.

–Fresquet Febrer, J.L. (2010). Albuminómetro de Esbach. Museo de Historia de la Medicina y de la Ciencia. Material didáctico. Disponible en: https://www.uv.es/fresquet/Expo_medicina/Patologia_XIX/Albuminometro_de_Esbach.pdf Consultado el 2 de enero de 2021.

–Karl Bürker. En Wikipedia alemán. Disponible en https://de.wikipedia.org/wiki/Karl_Bürker , Consultado el 2 de enero de 2021.

–Laín Entralgo, P. (1978). Historia de la medicina. Barcelona, Salvat.

–López Piñero, J.M. (2010). Historia de la medicina universal. Valencia, Ajuntament de València.

–Obituario de Georges Hubert Esbach (1890). Br Med J, vol. 1, nº 1523, p. 577.

–Sánchez González, MA (2012). Medicina y humanidades médicas. 2ª ed., Barcelona, Elsevier

–Verso, ML (1971). Algunos pioneros de la hematología del siglo XIX. Medical History,, vol.15, nº 1, pp. 55-67.

Nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (enero, 2021)

La sección de Fuentes materiales e iconográficas del sitio web historiadelamedicina.org se ha incrementado con una serie de nuevos objetos e imágenes. Entre estos podemos mencionar los siguientes:

Hemoglobinómetro de Gowers

Hemoglobinómetro de Sahli (Gebrauchsanweisung zum Farbstat Haemometer)

Hemómetro con cámara de Neubauer

Juego de lancetas para sangrar

Jeringa para enemas

Fotografía: Sesión operatoria en la Sala del Dr. Antonio Cortés Lladó del Hospital Central de Sevilla