Carl Peter Henrik Dam (1895-1976) y el descubrimiento de la vitamina K

Hemos incluido en la sección de ‘Biografías y epónimos médicos’ de historiadelamedicina.org, la de Carl Peter Henrik Dam (1895-1976).

En 1943 Henrik Dam y Edward Doisy (1893-1986) recibieron el premio Nobel de Medicina y Fisiología por haber descubierto el primero la vitamina K y su estructura química el segundo.

Henrik Dam nació en Copenhague el 21 de febrero de 1895. Se graduó en química en el Instituto Politécnico de su ciudad natal en 1920. Estuvo después en la Universidad de Graz, Austria, para completar sus estudios en 1925. Allí trabajó con el químico Fritz Prelg (1869-1930).

En 1928 fue asistente en el Instituto de Bioquímica de la Universidad de Copenhague y al año siguiente fue nombrado profesor asociado de la Universidad. Entre 1932 y 1933 estuvo en la Universidad de Friburgo con una beca de la Fundación Rockefeller trabajando con el bioquímico Rudolf Schoenheimer (1898-1941). Allí también conoció a Adolf Otto Reinhold Windaus (1876-1959).

En 1935 estuvo en la Universidad de Zurich con Paul Karrer (1889-1971). Cuando Alemania invadió Dinamarca se encontraba en los Estados Unidos. Decidió quedarse allí. Se adscribió al Woods Hole Marine Biological Laboratories, de Massachusetts. Entre 1942 y 1945 estuvo en la Universidad de Rochester, Nueva York, y en 1946 en el Instituto Rockefeller. En 1946 Dam regresó a Dinamarca como profesor de bioquímica en el Instituto Politécnico de la capital danesa donde estuvo hasta 1965. También llegó a dirigir la División de Bioquímica del Instituto Danés de Investigación de las grasas.

Murió en Copenhague el 17 de abril de 1976 a la edad de 81 años.

Dam comenzó sus estudios sobre la formación y metabolismo del colesterol en la década de 1920. Inició un proyecto para ver si los pollos podían sintetizar colesterol. Observó que los que eran alimentados con dietas carentes de grasas sufrían un retardo en la coagulación de la sangre y brotes hemorrágicos, produciéndoles la muerte en poco tiempo. Esta situación no se detenía aun introduciendo el colesterol en su dieta. Las lesiones que presentaban se parecían a las que producía el escorbuto por lo que introdujo la vitamina C en la alimentación con resultados negativos. Obtuvo similares resultados con otras vitaminas conocidas hasta entonces como la A y la D [10].

En 1929 publicó el artículo “Cholesterinstoffwechsel in Hühnereiern und Hühnchen” en la revista Biochemische Zeitschrift donde daba a conocer la existencia del factor dietético antihemorrágico [11].

En 1934 observó que se podían prevenir las hemorragias añadiendo a la dieta hojas verdes, tomate e hígado de cerdo. Él y sus colaboradores pensaron, pues, que la causa podía estar en una falta o deficiencia de algún factor liposoluble.

En 1935 Dam escribió una carta a la revista Nature proponiendo el nombre de vitamina K para este factor. La letra K procedería de la palabra escandinava “koagulering” o “koagulasjon”. 

[*Imagen en dominio público, procede de http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1943/%5D

Rafael Martínez Molina y el Instituto Biológico

Insertamos en este blog el guión del vídeo que se subió al Canal de Youtube «Medicina, historia y sociedad» hace unas semanas, dedicado a Rafael Martínez Molina (1816-1888).

Damos comienzo a la cuarta temporada después de una larga interrupción por causas que no vienen al caso.

Hoy vamos a conocer al cirujano Rafael Martínez Molina que tiene una placa dedicada en la calle Atocha de Madrid, nº 105, casi enfrente de lo que fue Colegio de San Carlos donde estudió y fue profesor. Se realizó y colocó allí por iniciativa de amigos y admiradores el 17 de noviembre de 1901. Pertenece a la generación de anatomistas de principios del siglo XIX que destacaron en la segunda mitad de la centuria. Cajal dijo de él que era un hombre sabio, recto, austero y concienzudo.

[INTRO]

La lápida consiste en un busto de su figura y una aglomeración alrededor de emblemas alegóricos a la medicina, y en las partes laterales relieves de Minerva y de Esculapio, obra del escultor Enrique Arévalo.

Rafael Martínez Molina procedía de una familia humilde. Su madre se llamaba Alfonsa Molina y su padre, de profesión barbero-sangrador, Francisco Martínez. Nació en Jaén en 1816 donde realizó los primeros estudios en la Escuela de Latinidad de San Andrés, y después Dialéctica, Ontología y Matemáticas en el Convento de los Franciscanos.

En la Universidad de Granada obtuvo el grado de bachiller en Filosofía en 1836. En principio iba a seguir la carrera eclesiástica pero realizó los cursos de Física experimental y Química, necesarios para realizar el primer curso de Medicina, en esa ciudad.

Se trasladó después a Madrid donde ingresó en la Escuela de San Carlos convertida ya en Facultad de Medicina de la Universidad Central. Estuvo especialmente influido por Juan Fourquet Muñoz y Pedro González de Velasco, verdaderos entusiastas de los estudios morfológicos. Desde muy temprano mejoró sus conocimientos enseñando a sus compañeros.

Fue alumno interno y ayudante disector por oposición desde 1841. Obtuvo el grado de bachiller en Medicina en 1844 y la licenciatura en 1846; poco después el de doctor, pero siguió estudiando disciplinas como griego, química, botánica, mineralogía y zoología de forma especial en el Colegio de San Fernando, Museo de Ciencias Naturales y en el Jardín Botánico de Madrid.

En 1847 consiguió el puesto de regente de 2ª clase de Botánica. En 1853 obtuvo el doctorado en Ciencias Naturales con el trabajo El hombre considerado en sus relaciones y bajo la influencia de los agentes naturales.

Cuando jubilaron a Diego de Argumosa en 1854 por motivos políticos, fue nombrado catedrático sustituto permanente. Ese mismo año ingresó en la Academia de Medicina de Madrid. En San Carlos desempeñó varios puestos hasta convertirse en 1857 en catedrático supernumerario de Anatomía general y descriptiva, primero y segundo cursos, que había ocupado Juan Fourquet.

Profesionalmente tuvo actividad en varias clínicas y en el Hospital San Jerónimo, donde por su implicación en la epidemia de cólera, fue nombrado médico-cirujano honorario de la Casa Real en 1856.

Como cirujano ganó mucho dinero, que dedicó en parte a crear el Instituto Biológico en su domicilio. Era privado y gratuito. Contó con un laboratorio de química, un gabinete de histología, una buena biblioteca, una colección de materia médica, etc. Su objetivo fue complementar la limitada enseñanza oficial de las ciencias médicas básicas y estimular a sus discípulos a que investigaran.

Este Instituto convivió con otras “escuelas libres” creadas durante los años revolucionarios: La Escuela Práctica de Medicina y Cirugía que funcionó en el Museo Antropológico de González de Velasco; El Laboratorio, en Barcelona; o la Facultad de libre de Farmacia, en Valencia. Recordemos que la revolución democrática de 1868 permitió que la actividad científica española se desarrollara en libertad.

El Instituto Biológico se convirtió en un activo núcleo de cultivadores de los métodos experimentales aplicados a la medicina y a las ciencias biológicas. Allí trabajaron personajes como Luis Simarro, Julián Calleja, Ángel Pulido, Ángel Larra y Cerezo,  y Manuel Tolosa Latour, entre otros.

Molina se interesó de forma especial por la histología normal y patológica. Fue autor de uno de los primeros trabajos de este tipo salidos del ambiente madrileño, un estudio micrográfico de un cáncer de mama operado por Fourquet. También tradujo en 1863 la segunda edición del manual de anatomía microscópica de Etienne van Kempen, discípulo de Theodor Schwann.

Fue partidario de las ideas histológicas de Charles Robin, lo que se evidencia en una revisión de saberes morfológicos que publicó en 1867: La Anatomía, sus progresos y aplicaciones.

Influyó en la creación de la primera cátedra de Histología en 1873 que ocupó Aureliano Maestre de San Juan.

Cultivó también la antropología física. Su tesis y su discurso El antropologísmo está relacionado con todas las ciencias y debe intervenir en la evolución práctica y racional de los conocimientos humanos (1878), son buen ejemplo de ello. En este último, además, se muestra partidario del espiritualismo frente a las ideas darwinistas.

En el afán de modernizar la medicina española tradujo también el Tratado de anatomía descriptiva de M.F. Constant Sappey (1874) y los de cirugía de Alphonse F.M. Guerin (1875) y Auguste Nélaton (1876).

En el discurso inaugural de las sesiones de la Academia de 1867 desarrolló el tema de “La Anatomía”, que divide en 5 partes: primera, progresos recientes; la segunda a la anatomía patológica; la tercera a las relaciones entre la embriogenia, la anatomía comparada y la teratología; la cuarta a la anatomía topográfica y quirúrgica; y en la quinta formula unas leyes (código anatómico) como conclusión de su trabajo.

Publicó varios trabajos en El Siglo Médico. Merecen ser destacados los dedicados a la teratología y los consagrados a exponer casos quirúrgicos.

También desarrolló entre sus discípulos la afición a cultivar las especialidades destacando su importancia en 1863 en su discurso  “Importancia de las llamadas especialidades” publicado en los Anales de la Academia Nacional de Medicina.

Martínez Molina renunció en 1882 a la cátedra de Anatomía pero siguió siendo médico director de un asilo de huérfanos. Pidió la jubilación al entonces decano Juan Magaz. Éste y sus colegas le solicitaron que siguiera. Él contestó que la resolución estaba tomada “mucho tiempo atrás y que es tan irrevocable como imperiosa la causa que la motiva. No me aleja de la Escuela más que la edad, la cual no me permite cumplir mis deberes sino con cierta violencia y deterioro de mi salud”.

Finalmente se trasladó a Jaén en 1885 donde falleció de una afección brocopulmonar en 1888. Dejó instituidos varios premios (en la Facultad de Medicina, en la Real Academia de Medicina, en la Sociedad Económica de Amigos del País) y dispuso en su testamento la creación de una escuela de primera enseñanza en su ciudad natal.

Allí tiene dedicada una calle, la que va desde la plaza de la Audiencia a la plaza de Santa Luisa de Marillac.

Suscríbete al canal, añade comentarios y nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Granjel, L.S. (1962). Historia de la Medicina Española, Barcelona, Sayma.

López Piñero, J.M. (1983). Martínez Molina, Rafael. En Diccionario Histórico de la Ciencia Moderna en España. Barcelona, Editorial Península, vol. 2, págs. 36-38.

Palma Rodríguez, F. (1968). Vida y obra del doctor Martínez Molina, Salamanca, Universidad de Salamanca-Ediciones del Seminario de Historia de la Medicina Española.

Pulido Fernández, Á. (1883). De la medicina y los médicos (mosaico de discursos, artículos, correspondencias, semblanzas, pensamientos…). Valencia, P. Aguilar.

Rincón González, M.D. (sa). Rafael Martínez Molina. En: Diccionario Biográfico Español. Disponible en https://dbe.rah.es/biografias/18187/rafael-martinez-molina, consultado el 12 de septiembre de 2022.

Ramón y Cajal, S. (1954). Mi infancia y juventud. Recuerdos de mi vida. Madrid, Aguilar.

Tolosa Latour, M. et al., (1901). Homenaje a la memoria del Dr. Martínez Molina, Madrid, Imprenta de la A. Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús.

Ernest Overton (1865-1933)

Se ha añadido a la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la de Ernest Overton (1865-1933).

Ernest Overton fue uno de los pioneros en la investigación de las membranas lipídicas y presentó la primera teoría integral de la estructura de las membranas de este tipo. Sus trabajos sentaron las bases para construir los conceptos modernos de la función de la membrana, especialmente importante en el caso de la anestesia.

Ernest Overton (1865-1933). Imagen procedente de Wikipedia

Ernest Overton nació en 1865 en Stretton, Cheshire, Inglaterra. Realizó los estudios de Botánica en la Universidad de Zurich. Pasó un par de trimestres en la Universidad de Bonn, concretamente en el Botanische Institut que dirigía Eduard Strasburger (1844-1912). Overton defendió su tesis de doctorado “Contribución al conocimiento del género Volvox” en 1889, que dirigió Arnold Dodel-Port (1843-1908). Después fue contratado como “Docent” o “Lecturer” en biología en 1890 en la Universidad de Zurich. Fue allí donde realizó las investigaciones más importantes de su vida.

En 1901 Overton marchó al Departamento de Fisiología de la Universidad de Würzburg como asistente de fisiología (electrofisiología) del prof. M. von Frey (1852-1932). Este cambio coincidió con la publicación de su monografía Studien über Narkose zugleichein Beitrag zur allgemeinen Pharmakologie. En Marburg Overton investigó el papel de los cationes en la fisiología de los músculos y la de los iones de sodio en la conducción de los potenciales de acción, muchos antes de que Eccles, Hodkin y Huxley recibieran el premio Nobel en 1963 por sus descubrimientos sobre los mecanismos iónicos involucrados en la excitación e inhibición en las porciones periférica y central de la membrana de las células nerviosas.

En 1907 aceptó una cátedra en el nuevo Departamento de Farmacología de la Universidad de Lund (Suecia), donde permaneció hasta su fallecimiento en 1933. Sus contribuciones desde esta ciudad fueron más limitados; quizás se debió a problemas de salud y a las dificultades del idioma. Dio a conocer varios trabajos sobre toxicología. En 1912 se casó con la matemática Louise Petren.

UE (Unión Europea): Consultas sobre salud en línea (2021)

Todos los años tratamos de poner las cifras al día para ofrecérselas a nuestros estudiantes de medicina. En lo que se refiere a la búsqueda de información sobre salud en línea, en los últimos tres meses anteriores a la encuesta sobre el uso de las TIC en los hogares y por parte de los individuos, uno de cada dos ciudadanos de la UE, es decir el 55 por ciento, de entre los 16 y 74 años informó de que había buscado información sobre salud en línea en relación con lesiones, enfermedades, nutrición, mejora de la salud o parecido.

Como se observa en la gráfica, Finlandia es el país donde más se consulta (el 80 por ciento de personas de 16 a 74 años). Le siguen los Países Bajos (77 por ciento), Dinamarca (75 por ciento) y Chipre (74 por ciento). España se encuentra en sexto lugar.

Los que menos consultas realizan son los ciudadanos de Alemania (45 por ciento), Rumanía (40 por ciento) y Bulgaria (36 por ciento).

En una década ha aumentado en 17 pp (28 por ciento) la proporción de personas que buscan información sobre salud en línea en la UE. España es uno de los países donde más ha crecido (33 por ciento).

[Información procedente de eurostat: https://ec.europa.eu/eurostat/en/web/products-eurostat-news/-/edn-20220406-1%5D [Periodo, primer trimestre de un año de referencia]
La Encuesta comunitaria sobre el uso de las TIC en los hogares y las personas es una encuesta anual realizada desde 2002, que recopila datos sobre el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), Internet, el gobierno electrónico y las habilidades electrónicas en los hogares y las personas.

Rafael Mollá Rodrigo y la urología

En el Canal de Youtube «Medicina, historia y sociedad» incluimos ayer un nuevo vídeo dedicado a Rafael Martínez Molina. Como es habitual, cuando se sube un nuevo vídeo, insertamos en el blog el guión del anterior, es decir, el que dedicamos al Dr. Mollá Rodrigo: «Rafael Mollá Rodrigo y la urología»:

«Hoy presentaremos una síntesis de la vida y obra de Rafael Mollá Rodrigo, al que se considera como uno de los que más contribuyó al desarrollo de la urología en España y a la creación de la especialidad. Su actividad se desarrolló principalmente en Valencia y en Madrid.

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Rafael Mollá Rodrigo nació en Vinalesa (Valencia) en 1862. Ingresó en la Facultad de Medicina de Valencia donde obtuvo la licenciatura en 1888. Se formó durante la etapa más brillante de la corriente experimentalista que se suele conocer como “Edad de plata de la Medicina valenciana”.

En 1889 ganó una plaza (el número uno) del Cuerpo de Sanidad Militar. Fue destinado al Hospital Militar de Madrid como médico segundo.

Mientras estuvo en la capital recibió enseñanzas de Enrique Suender y Rodríguez (1829-1897) y de Alfredo Rodríguez Viforcos (1854-1903). También estableció contacto con los cirujanos Rubio, Ribera, Isla, Cervera y otros, asistiendo a sus intervenciones hasta mediados de 1892.

Se doctoró en la Universidad Central en 1890 con la tesis Tallas y litotricias (Juicio crítico). Según Cánovas Ivorra fue este trabajo el que despertó su vocación por la Urología. Para Mollá el único tratamiento racional de los cálculos era el quirúrgico, que se reducía a dos métodos: la talla, con sus variantes hipogástrica y perineal, y la litotricia, lenta o rápida.

En 1891 fue destinado al Hospital Militar de Valencia y al año siguiente a Filipinas, que logró eludir alegando incapacidad física. En 1892 ganó la cátedra de Patología Quirúrgica de La Habana donde permaneció durante dos años y tuvo ocasión de conocer de cerca la cirugía norteamericana. Regresó a la Península en abril de 1894 pero rechazó los destinos militares que se le ofrecieron por problemas de salud. Obtuvo la licencia absoluta ese mismo año.

En Valencia en 1894 publicó Resumen práctico de diagnóstico y terapéutica médico-quirúrgica de las afecciones de las vías urinarias, obra con la que, según Luis Sánchez Granjel, se inicia una nueva fase en la literatura urológica española. Trata este texto de ser un compendio con los principios fundamentales del diagnóstico y tratamiento. Según Aguilar Bultó el contenido muestra la excelente formación de Mollá en ciencias básicas, sus buenos conocimientos teóricos y prácticos sobre la materia expuesta, y su experiencia.

En 1895 ganó por traslado la cátedra de Clínica Quirúrgica de la Universidad de Granada y Hospital de San Juan de Dios. Después de una breve estancia en la de Zaragoza, la permutó en 1896 por la de Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. Por concurso pasó en 1901 a la de Anatomía topográfica de la misma Universidad y, por acumulación, en 1906, a la de Clínica Quirúrgica y Operaciones tras fallecer su titular Pascual Garín Salvador.

En 1903 se celebró en Madrid el XIV Congreso internacional de Medicina en el que Mollá fue elegido presidente de honor de la sección de Urología. En el mismo presentó una ponencia conjunta con el célebre urólogo Joaquín Albarrán Domínguez (1860-1912)

En Valencia consiguió cadáveres para la enseñanza práctica y publicó la Memoria de los trabajos realizados durante el curso de 1906 a 1907 en la Cátedra de Anatomía Topográfica y Operaciones (1907). En colaboración con Vicente Arau creó en 1902 el Instituto Operatorio Santa Rosa, dedicado a la cirugía general y genito-urinaria. Difundió la casuística clínica de este centro en la Revista del Instituto Operatorio de Valencia. También fundó la Revista de Cirugía operatoria y genitourinaria en 1903 que pervivió durante tres años.

En 1903 fue nombrado candidato de la Unión Republicana para la elección de concejales por el distrito Teatro. Salió elegido junto con José Sanchis Bergón que se presentaba como canalejista. En 1904 estuvo afectado por un “ántrax” del que fue operado por su colega Enrique López Sancho.

En Valencia Mollá perteneció, como muchos médicos y farmacéuticos de la época, al Instituto Médico Valenciano.

En los primeros años del siglo XX en Madrid hubo tres cátedras de Patología Quirúrgica. La primera es la que desempeñó Rafael Mollá Rodrigo desde 1911.

En 1911 Mollá inició su curso de Patología quirúrgica en Madrid en el que, por supuesto, los temas urológicos cobraron especial importancia. Ese mismo año se creó la Asociación Española de Urología. En el segundo congreso de la misma, celebrado en mayo de 1912, fue nombrado vicepresidente, y en el tercero, que tuvo lugar en 1914, presidente.

En la capital tuvo un sanatorio de urología en la carretera al Hipódromo, en Chamartín donde llegó a dar clases de la especialidad.

En 1911 fue delegado del Ministerio de Instrucción Pública en el II Congreso organizado por la Asociación Internacional de Urología que se celebró en Londres.

Mollá institucionalizó las sesiones científicas que se celebraron con regularidad hasta la guerra civil. En las mismas se presentaban a discusión casos clínicos. En 1914 fundó también la Revista Clínica de Urología y Cirugía Génito-urinaria que recogía los mejores trabajos nacionales sobre el tema. Su publicación se interrumpió dos años después.

En el año 1913 publicó Lecciones clínicas de Urología de la que se hizo una segunda edición ampliada en 1921.

En 1915 ingresó en la Academia Nacional de Medicina con el discurso “Evolución histórica de la cirugía de la vejiga y su estado actual”.

En 1918 fue designado director médico de la misión médica española al frente francés para el estudio de la Cirugía de guerra. Sus impresiones al respecto las publicó en la revista Policlínica (noviembre-diciembre de 1918).

La revista España Médica publicó una entrevista a Mollá cuando regresó. La iniciativa del viaje fue del Ministerio de Instrucción pública y el claustro de la Facultad de Medicina de Madrid eligió a Mollá para dirigirlo y planificarlo. El grupo visitó Vichy, Lyon, París y Burdeos. Según Mollá lo más interesante fue el conjunto de talleres para la reeducación funcional de inútiles totales de guerra, en los que los afectados podían aprender oficios para reintegrarse en la sociedad.

En París estuvieron en los hospitales militarizados, en el Hospital español, Hospital Rotschild, Instituto Pasteur y Val-de- Gracê, especializado en todo lo relacionado con la medicina de guerra. Tambien visitaron varios hospitales del frente, uno de cada tipo: de triaje o clasificación, otro permanente, el de Carrel (tratamiento exclusivo de las heridas de guerra con el líquido de Daquin-Carrel), para quemados, para colonos (agrupados según religión y costumbres) y el Hospital canadiense como ejemplo de organización militar sanitaria con todo tipo de adelantos. Tuvieron la oportunidad de conocer a Alexis Carrel, quien les dedicó una conferencia.

En enero de 1925 Mollá viajó a Valencia porque su pueblo natal le ofreció un homenaje. Aprovechó para impartir conferencias y reunirse con sus colegas de promoción y sus amigos. El día 15 dio una conferencia en el Instituto Médico Valenciano sobre los “Factores del pronóstico operatorio en las prostatectomías”. El día 18 el Instituto le ofreció a Mollá un banquete en el Ideal Room.

Mollá publicó muchos trabajos en la Revista de Sanidad Militar, La Crónica Médica, Policlínica, Revista Valenciana de Ciencias Médicas, Revista de Higiene y Tuberculosis, Anales de la Real Academia de Medicina, Journal d’Urologie, Los Progresos de la Clínica, y El Siglo Médico, entre otras. Colaboró en la Revista Española de Urología y Dermatología. También fue nombrado miembro del Consejo de Instrucción Pública.

Falleció en Madrid en 7 de marzo de 1930 a la edad de 68 años. La Asociación Española de Urología lo nombró en 1945 presidente honorario y la Fundación para la Investigación en Urología asignó su nombre al premio de Investigación Clínica en Urología que se instauró en 1996.

Bibliografía
Cánovas Iborra, J.A. et al (2005). La constitución de la urología como especialidad en Valencia (1888-1960). Valencia, Tesis (Servei de Publicacions UV).

Granjel, L.S. (1986). La Medicina española contemporánea. Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca.

Mollá Rodrigo, R. (1923). Tratado de todas las enfermedades de los riñones, vejiga, y carnosidades de la verga, y urina del Dr. Francisco Díaz con un estudio preliminar acerca del autor y sus obras. 2 vols. Madrid, Imprenta de Cosano.

Mollá Rodrigo, R. (1928). Discurso leído en la solemne inauguración del curso académico de 1928-29. Madrid, Imprenta Colonial.

Mollá Rodrigo, R. (1892). Tesis de doctorado. Tallas y litroticias. Juicio crítico. Valencia, Imprenta de Manuel Alufre.

Mollá Rodrigo, R. (1894). Resumen práctico de diagnóstico. Terapéutica médico-quirúrgica de las afecciones de las vías urinarias. Valencia, Librería de Pascual Aguilar.

Hans Chiari (1851-1916)

Hemos subido a la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la de Hans Chiari.

Podemos ubicar a Hans Chiari en la llamada Nueva Escuela Vienesa. Fue uno de los patólogos austríacos destacados de la segunda mitad del siglo XIX. Sus aportaciones a la neurología, en lo que se refiere a malformaciones del tronco encefálico y el cerebelo, fueron fundamentales, pero también contribuyó al conocimiento de otras patologías como la trombosis de la vena hepática, la fístula aortoesofágica, el coriocarcinoma, las placas y trombosis de la arteria carótida, la autodigestión del páncreas y las conexiones entre las válvulas cardíacas de Eustaquio y Tebesio.

Hans nació el 4 de noviembre de 1851 en Viena, ciudad en la que se formó como médico graduándose en 1875. Fue ayudante segundo del conocido patólogo Karl von Rokitansky (1804-1918), y primer ayudante de su sucesor Richard Helchl (1824-1881). En 1878 terminó su tesis de doctorado y se habilitó en anatomía patológica en Viena. Fue contratado como prosector en el Hospital de Niños de Santa Ana ese mismo año.

Chiari fue llamado en 1882 a Praga para suceder a Edwin Klebs (1834-1913) que ese mismo año marchaba como profesor a Zurich. Mientras estaba en Praga, se intensificaron los problemas políticos en Bohemia y la Universidad se dividió en dos, incluido el Departamento de Patología. En 1906 se le ofreció suceder a Friedrich von Recklinghausen (1833-1910) en Estrasburgo, oportunidad que no dudó en aceptar. Tras una corta enfermedad de garganta falleció el 6 de mayo de 1916.

Hans Chiari (1851-1916)

Leo Henryk Sternbach (1908-2005) y las benzodiazepinas

Hemos añadido a la sección de Biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la de Leo Sternbach.

Leo Sternbach fue un farmacéutico y químico que llegó a patentar numerosos fármacos para la compañía Roche en los Estados Unidos. Los años cincuenta y sesenta del siglo XX fueron prodigiosos enla síntesis de productos de uso psiquiátrico. Primero fue la clorpromacina y luego las benzodiazepinas, entre otros. En este último campo fue donde Leo Sternbach trabajó y creó sustancias que pronto alcanzaron records de venta en el mundo. Nació en 1908 en Abbazia, ciudad que ahora forma parte del condado de Primorje-Gorski Kotar en el oeste de Croacia y que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Su padre, Michael Abraham Sternbach era farmacéutico. La familia se trasladó en 1923 a Cracovia donde Leo estudió Farmacia y Química en la Universidad Jagellónica. Sternbach permaneció en Cracovia como asistente del profesor Kenntnis Dziewonski hasta 1937. En 1937 recibió una beca de la Fundación Feliks Wislicki en Química coloidal. Con este dinero marchó a Viena para trabajar con Wolfgang Pauli y Sigmund Frankel. Sólo fueron unos meses. Luego fue a Zúrich como asociado del profesor Leopold Ruzicka (1887-1976), premio Nobel de Química en 1939, en el Instituto Federal Suizo de Tecnología. En 1940 se incorporó a F. Hoffmann-La Roche Ltd en Basilea, Suiza, como químico investigador sénior. Su director, Emil Christoph Barell, comunicó a Sternbach que lo habían contratado con el objetivo de enviarlo a los Estados Unidos y sacarlo así de Europa. En junio de 1941 el matrimonio Sternbach embarcó en Lisboa rumbo a Jersey City. Por esa época Roche estaba montando un nuevo laboratorio en Nutley. Poco a poco comenzó a investigar y a obtener nuevos productos que se patentaban. Prosiguió con la síntesis de la riboflavina y el estudio de los arsenicales. También logró un método barato para sintetizar la biotina. Fue adquiriendo mayor confianza hasta que en los años sesenta contaba con un equipo de veinte doctores además de químicos jóvenes y personal administrativo. Con él trabajaron también Lowell Randall y Earl Reeder. Sternbach y su equipo lograron sintetizar el que se llamó Librium y después el Valium, benzodiazepinas que mejoraban la ansiedad y la tensión sin los efectos secundarios de otros medicamentos. Con un buen marketing estas sustancias fueron recetadas por millones en los Estados Unidos y en todo el mundo. Luego aparecieron otras que poseían unas propiedades más caracterizables. Las benzodiazepinas llegaron a constituir todo un fenómeno cultural a la vez que se revisaban conceptos como el de «ansiedad». Más tarde, a finales de los setenta, comenzaron a conocerse los mecanismos de acción de estas moléculas.

Imagen: CC BY-SA 4.0. Aufnahme im Treppenhaus des alten Chemiegebäudes der ETH Zürich

El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez

Insertamos el guión del vídeo El Atlas antómico de Crisóstomo Martínez, después de subir uno nuevo al canal Medicina, historia y sociedad de Youtube.

En un vídeo anterior sobre la Historia de la Ilustración anatómica, dije que iba a ocuparme de Crisóstomo Martínez en otra ocasión. Pues bien, voy a hacerlo ahora. Como dice Juan Pimentel, se trata de uno de los tesoros sumergidos de la ciencia española.

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Voy a tratar de ser lo más sintético posible para ajustarme a los tiempos. Esto significa que quedarán cosas en el tintero, pero para quien quiera ampliar dejaré en el blog bibliografía para ello.

Parece que el primero que puso a Martínez en el lugar que le corresponde fue Joseph Rodrigues en su Biblioteca Valentina, anterior a 1700. Contribuyó con una biografía más extensa Marcos Antonio de Orellana en su Biografía pictórica Valentina. González de Velasco fue el primero en dedicar un artículo a la figura de Martínez en El Anfiteatro Anatómico Español en 1877. También podemos mencionar el discurso de José Vives Císcar y el artículo de Faustino Barberá publicado en la Revista Valenciana de Ciencias Médicas en 1902. Finalmente, R. Pérez Contel realizó un estudio en 1955. También ha habido estudios franceses y alemanes

José M. López Piñero publicó toda la obra de Martínez acompañada de un profundo estudio en 1964, que se ha reeditado dos veces. Luego ha habido aportaciones de aspectos concretos de la vida y obra de Martínez como las de Felipe Jerez y M. López Terrada, Juan Bordes o Velasco Morgado.

Crisóstomo Martínez Sorlí nació en Valencia en 1638. Se formó como grabador y pintor. Uno de sus maestros fue Jerónimo Espinosa, discípulo del conocido Ribalta.

Como grabador quedan unas pocas obras: lo que demandaba el público entonces: estampas religiosas, retratos, etc.

Los estudios de medicina en Valencia gozaban todavía de cierto renombre, especialmente en lo que a morfología se refiere, aunque se había vuelto a un inmovilismo doctrinal. Sin embargo, el número de disecciones aumentó. En 1624 se construyó un anfiteatro anatómico que se amplió en 1637. El movimiento novator surgía también en la ciudad. En 1696 el renovador Tomás Longas ocupaba la cátedra de anatomía y, desde 1661 a 1681, la de herbes estaba en manos de Bautista Gil de Castelldases, quien después ocupó la de Prima. Martínez comenzó a realizar un atlas anatómico que sirviera tanto para los médicos como para los artistas con el apoyo del claustro de profesores, especialmente de este último.

Martínez decía: “como vivimos en un siglo tan ilustrado, en el que parece que las Ciencias y las Bellas Artes han llegado a su perfección, es justo que los que han adquirido algunos talentos en su estado comuniquen al público el fruto de sus trabajos y desvelos”.

En 1685 el Ayuntamiento de Valencia, el claustro de la Facultad de Medicina y los diputados de la Generalitat solicitaron una ayuda económica a Carlos II para que Martínez completara ese atlas en París. Se le concedieron 800 libras pagaderas en anualidades de 200 según fuera entregando el trabajo. Hubo dificultades para cobrar porque tuvo problemas para completar el encargo.

El viaje a París tenía la finalidad de conocer y familiarizarse con las técnicas de grabado e impresión más adelantadas. También para consultar las últimas obras anatómicas. Dejó en Valencia a su esposa y cuatro hijos.

Llegó a la capital de Francia el 19 de julio de 1687. Residió en el Colegio Montaigu. Durante su estancia escribió tres cartas a Castelldases. En la primera le anunciaba y justificaba el retraso que iba a sufrir su trabajo. Necesitaba tiempo para ponerse al día, para aprender las nuevas técnicas y aplicarlas. También se vio obligado a reducir su atlas a un tratado de osteología.

Contactó con el anatomista Guichard-Joseph du Verney  (1648-1730 y con el ambiente científico de la Académie des Sciences, el más avanzado en el París de la época y enfrentado al más tradicional de los catedráticos de Medicina de la Sorbona. Se relacionó con Jean Audran y Etienne Defrochers, grabadores reales de Luis XIV.  Allí pudo ver las estampas grabadas por Bidloo (1649-1713) y se convenció de lo mucho que le quedaba por aprender e investigar: “estudiar y especular de nuevo, por lo que en estos tiempos últimos se ha suptiliçado esta materia, no solamente en Francia y en especial París, pero en Suecia, en Holanda, en Inglaterra y otras partes…”·

En la segunda carta informaba de sus dos años en París y de su dedicación a la investigación anatómica. También da noticia de los problemas que le causaba la gota que sufría. Mencionaba las dos láminas grandes que había grabado durante este tiempo.

En París también se familiarizó con el uso de microscopio y poder penetrar en la estructura de las formas.

Aquí vemos una reproducción del microscopio que utilizó realizada por Vicente Zorrilla

En la tercera y última carta escrita con posterioridad a septiembre de 1689 siguió informando de su labor y de una de las grandes láminas.

Allí publicó las láminas XVIII y XVII (si no contamos la lámina repetida). La XVIII, de 1689, se dedica a las proporciones del cuerpo humano. A la derecha de los tres cuerpos masculinos (con perspectiva dorsal, frontal y lateral) figura el esqueleto de un niño. Se aprecia cómo las proporciones se mantienen a distintas edades. Se reeditó dos veces, en Frankfurt-Leipzig en 1692, y en 1740 en París junto con la lámina XVII y un Élogue de autor desconocido. Más tarde la Real Academia de París compró las planchas y publicó en 1780 la reimpresión de las dos grandes láminas y los folletos que las acompañaban.

La lámina XVII reúne las visiones macro y microscópica, los objetos tratados de forma aislada en el resto de las láminas. Se trata de una imagen sintética, de una visión de conjunto que ayuda a ubicar cada parte y no perder la perspectiva. En el plano superior figuran 14 (o 12 según algunos) esqueletos en diferentes posiciones. Cada uno de ellos presenta un elemento de las representaciones de las vanidades. En el inferior se muestran los huesos de las extremidades y algunos sueltos del cráneo y tórax abiertos en su interior, ofreciendo al espectador los tejidos óseos, las membranas y observaciones microscópicas. En su explicación de grabado subyace un trasfondo religioso que, sin embargo, aparece sólo en los símbolos. Habla de la vida y de la muerte, del destino del hombre, de la miseria humana y del pecado. Sin embargo, parece que llega a considerar la Naturaleza como la que rige la mecánica del mundo y, de alguna manera, reemplaza a Dios. En esta lámina se mezcla la mentalidad barroca que se escinde entre la idea moderna y racional de la ciencia y un mundo donde lo patético es un elemento cotidiano. Ciencia, filosofía, arte y religión.

Sólo con estas dos láminas consiguió prestigio en la historia del grabado, la anatomía y el arte europeo del siglo XVII.

Martínez aún realizó cuatro láminas nuevas, las dedicadas a los huesos del cráneo, el fémur y la tibia. Con todas estas láminas podemos decir que su mejor trabajo fue la investigación de la estructura fina de los huesos especialmente con el microscopio. De esta forma se puede afirmar que pertenece a la primera generación de microscopistas europeos junto a sus coetáneos Marcello Malpighi, Van Leeuwenhoek y Robert Hooke. Asimismo imprimió a su trabajo las características del dinamismo e infinitismo propias del siglo XVII.

Aparte de las láminas XVII y XVIII, los restantes aguafuertes con retoque de buril se conservan en el Archivo municipal de Valencia junto con siete manuscritos que contienen la explicación de seis de ellos y el texto titulado Generalidades acerca de los huesos

La guerra entre Francia y la Liga Augsburgo, de la que España formaba parte, le supuso dificultades como la de ser acusado de espía y tener que abandonar París en 1690 y trasladarse a la región de Flandes. Moría allí pocos años después en 1694.

Crisóstomo fue consciente del cambio de las cosas durante el periodo ilustrado y de que la ciencia estaba cobrando prestigio. Su Atlas puede considerarse como un estudio artístico y también científico. Dejó una obra muy superior a las que se publicaron con imágenes anatómicas en España en el siglo XVI y también de la mayoría del siglo XVIII.

Nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Barberá Martínez, F. (1902). Valencianos ilustres. Crisóstomo Martínez. Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 4, pp. 291-336.

Bordes, J. (Ed.) (2006). El cuerpo humano. Crisóstomo Martínez. Valencia, Diputación.

López Piñero J.M. (2001). El atlas anatómico de Crisóstomo Martínez, 3ª ed. Valencia, Ayuntamiento de Valencia.

López Terrada, M.J.; Jerez Moliner, F. (1994). El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de Vanitas. Boletín del Museo e Instituto Camon Aznar, nº 56, pp. 5-34.

Orellana, M.A. de (1930). Biografía pictórica valentina o vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos. Madrid, Gráficas Marinas.

Rodriguez, J. (1747). Biblioteca Valentina / compuesta por … Josef Rodriguez … del Orden de la SS. Trinidad … ; por su muerte interrumpida su impresion, aora continuada y aumentada con el prologo y originales del mismo autor … ; juntase la continuacion de la misma obra hecha por … Ignacio Savallas … En la misma [Valencia], por Joseph Thomas Lucas … se hallará en la sacristia del Real Convento del Remedio

Velasco Morgado, R. (2012). Nuevas aportaciones documentales sobre el grabador Crisóstomo Martínez y su Atlas de Anatomía. Asclepio, vol. 64, nº 1, pp. 189-212.

Vives Císcar, J. (1890). Bosquejo biográfico del pintor y grabador valenciano Crisóstomo Martínez y Sorlí. Discurso leído en la sesión pública que celebró la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con motivo de la apertura del curso oficial de estudios de 1890 a 1891 […], [Valencia, Real Academia de Bellas Artes de San Carlos], p. 35.

Incorporación de nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (marzo, 2022)

La sección de Fuentes iconográficas y materiales de historiadelamedicina.org se ha enriquecido con nuevos elementos. Entre estos, instrumentos como un Microtomo de Reichert, una Maleta obstétrica AGI-IMSA (Valencia) y el Irrigador Hydroclyse.

Medicamentos como las pastillas Eupnol, el famoso Ungüento Cañizares y las Pastillas pectorales del Dr. Moliner.

En esta ocasión abundan las fotografías y los grabados, como los relativos a la celebración del Congreso Nacional de Medicina que se celebró en Madrid en 1919 y que tuvo como invitada especial a Madame Curie.

También los relacionados con los últimos protagonistas de los vídeos de nuestro Canal YouTube Medicina, historia y sociedad, Carlos María Cortezo, Manuel Tolosa Latour y Mariano Benavente.

Asimismo, un grabado en color de la construcción del Hospital del Niño Jesús y dos procedentes de revistas alemanas sobre Robert Koch en su laboratorio.

Dos grabados sobre Jaume Ferran, uno de ellos por haber ganado el Premio Bréant.

También dos nuevas fotografías de estudiantes de medicina en la sala de disección y en la de autopsias, así como un pequeño álbum con motivo de la celebración de la II Reunión de la Sociedad Española de Cirujanos, celebrada en Sevilla en 1966 .

Todo ello se puede consultar en la sección de Fuentes iconográficas y materiales de historiadelamedicina.org.

Monumento a Tolosa Latour

Como esta semana hemos subido un nuevo vídeo al Canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, vamos a incluir en esta entrada el guión del anterior, que estuvo dedicado al médico Manuel Tolosa Latour (1857-1919).

«Este grupo escultórico se inauguró el 12 de noviembre de 1925. Su autor es José Ortells, de Villarreal, Castellón. Está situado en el Parque del Retiro, casi frente al conocido monumento a El Ángel caído y al lado de la Rosaleda. Realizado en piedra y bronce, el pedestal está formado por una base cruciforme inscrita en un cuadrado sobre la que se eleva un prisma cuadrangular en cuyo frente se lee la inscripción: Tolosa Latour; en el lateral izquierdo: Ley de Protección a la Infancia 12 de agosto de 1904. Sanatorio del Santa Clara (Chipiona) 12 de octubre 1892; y en el derecho: Al Excmo. D. Manuel de Tolosa Latour. Nació el 8 de agosto 1857. Murió el 12 de junio de 1919. Patricio insigne y médico abnegado, protector de la madre y el niño.

Sobre el pedestal se sitúa un sencillo busto en piedra que representa a Tolosa Latour y, frente a él, un grupo de bronce que representa a una joven madre, ataviada con una túnica y con un manto de corte clasicista, que sostiene y acerca hacia el médico a su pequeño hijo, simbolizando La Gratitud.

Al acto acudió numeroso público de Madrid y puede verse a su amigo Ángel Pulido leyendo unas cuartillas. Se ganó el sobrenombre de “apóstol del niño”.

A finales del siglo XIX la gran mortalidad infantil y la desprotección social del niño en España se convirtieron en el llamado «problema de la infancia». La situación social, económica y política hacían que esta situación se arrastrara durante décadas. Mientras en otros países se hablaba de reformismo social aquí se trataba de solucionar estos problemas con la caridad y la beneficencia.

La biografía
Tolosa Latour nació en Madrid en 1857. Era hijo de un médico sevillano y de una institutriz. Estudió bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, de Madrid. Se matriculó después en la Facultad de Medicina donde estuvo muy influido por el gran cirujano Rafael Martínez Molina (fundador del Instituto Biológico). Se licenció en 1878.

Obtuvo el doctorado con la tesis Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños que después se convirtió en libro y que desvelaba la que sería su actividad posterior así como la de su esposa y entorno familiar y social.

Actividad como escritor y traductor
Fue traductor minucioso de obras médicas.

Ayudó a fundar y publicó en Archivos de Ginecología y Enfermedades de la InfanciaEl Hospital de Niños y La Madre y el Niño.

Redactó la cartilla Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, que fue premiada por la Sociedad Española de Higiene en 1886. Llegó a ser tan popular que fue traducida a otros idiomas.

Escribió también en periódicos generales sobre temas diversos. Se casó con la conocida actriz Elisa Mendoza Tenorio y tuvo gran amistad con Benito Pérez Galdós.

Actividad institucional
Fue cofundador de sociedades científicas como la de Terapéutica, Higiene, Ginecología y Fisiología, y Pediatría. Presidió la Sociedad Frenopática Española en 1882. Quizás en la que desarrolló más actividad fue en la de Pediatría, que llegó a presidir.

Elegido miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina en 1899, pronunció su discurso de ingreso en 1900: Concepto y fines de la higiene popular.

También fue miembro de la Academia Médico-quirúrgica y socio del Ateneo (sección de Ciencias naturales).

Perteneció a la Sociedad de Biología de París y a las de Higiene y de Medicina Pública e Higiene Profesional francesas.

Representó a España en los congresos internacionales de Protección a la Infancia de París (1883), Amberes (1890) y Ginebra (1896).  Aquí mostró su preocupación por los niños que entonces llamaban “anormales” o “incorregibles” tratando de estudiar las razones médicas y biológicas que justificaran estos comportamientos y poder tratarlos. Llamó la atención asimismo de las causas sociales de los comportamientos antisociales de estos niños.

También participó en el Congreso Internacional Pedagógico (Madrid, 1892), Congreso internacional de Educación familiar (Bruselas, 1910) y el Congreso Internacional de Higiene Escolar (París, 1910).

Actividad asistencial
Ejerció como pediatra en el entonces recién creado Hospital del Niño Jesús. Por desavenencia con la duquesa que lo creó fue separado del servicio cinco años después. Dirigió el Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús. Organizó una enfermería con 200 camas. Aquí fue uno de los primeros lugares de España donde se pusieron en marcha en España los estudios de antropometría pedagógica. Fue uno de los pioneros en la formación en España de la Pediatría.

Cofundador de la primera gota de leche de Madrid junto con Rafael Ulecia y Cardona siguiendo el modelo francés. Impulsó los sanatorios y hospicios marinos y de montaña para combatir el escrofulismo y el raquitismo en la infancia. El de Trillo (Guadalajara) fue uno de los que funcionó bajo el amparo de la Sociedad Protectora de Niños.

El más genuinamente suyo fue el de Santa Clara (Chipiona), creado en 1892, que costeó a sus expensas y las de sus amigos (por ejemplo Pérez Galdós contribuyó con los beneficios de la publicación de su obra El Abuelo) y que fue una de las primeras empresas de este tipo llevadas a cabo en España.

Tuvo consulta privada que finalmente dejó en manos de su hermano Rafael, que también fue pediatra y médico del Instituto Municipal de Puericultura de Madrid (1923).

Actividad higienista y social
Tolosa perteneció al grupo de reformistas sociales que se plantearon la misión dirigida a tutelar y proteger al niño desamparado, por un lado, y a educar y corregir al niño delincuente, por otro.

Quizás su contribución más importante fue la Ley de Protección a la Infancia, conocida también como Ley Tolosa Latour, promulgada en 1904. El Reglamento tardó tiempo en realizarse y la ley entró en vigor mucho después de promulgada. Vigente hasta 1941.

Creó el Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, actuando varios años de secretario de la institución. Creó el boletín: Pro Infantia. Boletín del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, órgano de expresión de sus puntos de vista sobre este terreno y a la que dedicó sus esfuerzos hasta que falleció.

También fue director general del primer Servicio de inspección Médico Escolar, vocal del Consejo de Sanidad y del Patronato de Sordomudos y Ciegos,

Méritos
Aparte de los mencionados, le fue concedida la Gran Cruz de la Beneficencia (1912);  la Gran Cruz de Isabel la Católica desde 1915;  la Cruz de Carlos III; y la Encomienda de Cristo de Portugal. Oficial de la Legión de Honor francesa.

Murió el 12 de junio de 1919.

Bibliografía
–Ballester, R. (sf). Tolosa Latour, Manuel. Diccionario Biográfico Español. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/8754/manuel-tolosa-latour, consultado el 10 de enero de 2022.
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López Piñero, J.M.; Brines Solanes, J. (2009). Historia de la Pediatría. Valencia, Ed. Albatros.
–Manuel Tolosa Latour. Casino de Madrid. Socios del Casino: Esculturas y Homenajes. Disponible en:  Consultado el 10 de enero de 2022.
–Rodríguez-Ocaña, E. (2003). La salud infantil, asunto ejemplar en la historiografía contemporánea. Dynamis Acta Hisp Ad Med Sci Hist Illus, vol. 23, pp. 27-36.
–Rodríguez Pérez J.F. (2014). Manuel Tolosa Latour (1857-1919) y Elisa Mendoza Tenorio (1856-1929): precursores de la protección a la infancia en España. El futuro del pasado, vol. 5, pp. 355-378.
–Zafra Anta, M.A.; Gorrotxategi Gorrotxategi, P.; Girón Vallejo, O.; Medino Muñoz, J.; García Barba, S.; García Nieto, V.M. (2020). En el centenario del fallecimiento de Manuel Tolosa Latour, pionero de la pediatría higiénico-social y divulgativa. Contribuciones a la incorporación de la mujer en el espacio público español de principio del siglo XX. Acta Pediátrica, vol. 78, nº 1-2, pp. 20-27-
–Zafra Anta M.A.; García Nieto, V.M. (2015). Historia de la pediatría en España. Pediatr Integral, vol. , 19, nº4, pp. 243-250. Disponible en: http://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/ xix04/01/n4-235-242_20anivers-PI.pdf