Feliz Año nuevo

Deseamos a nuestros lectores lo mejor para el 2011.

Anuncios

La Química, una de las básicas de la medicina. Juegos (2)

Los laboratorios han sido otro clásico de los juguetes, especialmente los de química. Ahora los hay desde muy simples a los que permiten realizar doscientos experimentos. Unas tres marcas compiten en el mercado.

Sin embargo, desde la década de los cuarenta a la de los noventa hubo dos nombres que compitieron: Quimicefa y Cheminova. El primero lo fabricó Celulosa Fabril SA (CEFA) entre 1978 y 1989. A partir de 1993 lo hizo CEFATOYS. No sé si a lo largo de su vida el único fabricante de Cheminova fue Juguetes Mediterráneo, que abandonó su línea educativa en 1990.

Estos juegos nos permitían realizar experiencias que estudiábamos en los libros. A pesar de que mi Instituto contaba con un excelente Laboratorio, jamás lo vi utilizar por ningún profesor en los siete años que allí pasé. Aparte del manual que venía con el juego me hice con un libro que me fascinó: Química recreativa. Con el tiempo completé el equipo con otras sustancias y con varios matraces, refrigerante-serpentín, mecheros, tubos de ensayo, Erlenmeyers,etc. lo que no era fácil de conseguir en un pueblo pequeño. Hubo explosiones inofensivas y otras que no lo feron tanto. Las ilustraciones de los manuales docentes de los años sesenta eran grabados de línea muy esquemáticos y parcos en detalles. Recuerdo el día que traté de hacer la electrólisis del agua con corriente alterna y cómo quedaron mis manos. Después de informarme mejor logré culminar con éxito el experimento, lo que entonces me produjo gran satisfacción. Al fin y al cabo, como sucedía a los niños entonces y ahora, queríamos ver con nuestros propios ojos lo que se decía en los libros.

Supongo que una buena parte de los productos que se incluían en las cajas hoy estarían prohibidos por su toxicidad o su peligrosidad. De hecho, que yo sepa, hubo alguna denuncia en los juzgados en los años noventa por accidentes causados por alguno de estos juegos.

Este Cheminova es muy antiguo; quizás de finales de los cuarenta o de los cincuenta. No contiene ningún elemento de plástico. En el folletito que se incluye dice: «Ya desde la más tierna infancia debe despertarse la inteligencia de los niños hacia la reflexión. A este fin contribuye el juego de sortilegios químico-mágicos ‘CHEMINOVA’, aumentando la facultad de discernimiento de la juventud, e introduciéndola de una manera inofensiva en los secretos de la Química y Física, de los que se han extraído los siguientes e interesantes experimentos mágicos. El efecto sobre los espectadores puede aumentar acompañando los experimentos con unas explicaciones verbales, preparadas ya a tal fin».

Esta caja de Cheminova nº 4 es de los años sesenta. Permitía realizar 76 «ensayos químicos y experimentos de magia instructivos e interesantes, con explicaciones científicas fácilmente comprensibles, como también notas para su uso y aprovechamiento práctico».  También se dice que es un «Medio de enseñanza ameno e instructivo a propósito para jóvenes de ambos sexos». Entre los experimentos que permitía realizar podemos mencionar: el análisis de la potabilidad del agua, obtención de amoníaco, blanqueo de tejidos, obtención de bajas temperaturas por medio de sales, descomposición de substancias orgánicas por el calor, obtención del azul de prusia, obtención de potasa, fabricación de jabón, análisis de la leche, estudio del contenido de hierro en la tierra, entre otros. Por supuesto no podía faltar un clásico: la escritura oculta y cómo resaltarla.

[Procedencia de los juguetes fotografiados: colección particular]

Centenario de la publicación de las ‘Cartas escandinavas’, de Angel Pulido

Hace cien años en el diario El Liberal aparecieron una serie de artículos o crónicas que iba enviando desde diferentes países europeos, especialmente los del norte,  Angel Pulido Fernández (1852-1932). El rótulo genérico era ‘A través de Europa’. Un año después fueron reunidas en forma de libro con el título Cartas escandinavas (Veraneo de 1910) [Madrid, Establecimiento Tipográfico de El Liberal’, 230 pp.]

El libro estaba dedicado a S.A.R. la Infanta Doña María de la Paz Borbón. En él, Pulido señala, “Mi viaje veraniego de 1910, realizado a través de varias naciones de Europa, lo emprendí con el deseo especial de visitar, por el Norte, los pueblos escandinavos, y descender, por el Sur, hasta Munich, para tener el honor de saludar a V.A. y conocer de visu la enseñanza que reciben en Nymphenburg esos niños pobres, que en lenguaje familiar y con sentido cariñoso, hemos dado en llamar los golfillos españoles, patrocinados por la caridad de V.A. y el amor patrio y despierto de tan bondadoso como ilustrado canónigo salmantino don Gonzalo Sanz”.

Una de las grandes pasiones de Pulido era viajar, y lo hizo en varias ocasiones a lo largo de su vida.  Aprovechaba los viajes para estudiar, visitar hospitales y museos, centros de enseñanza, instalaciones sanitarias, organizaciones de puericultura y para la infancia, asociaciones para ciegos, oficinas contra el paro obrero, auxilios para ancianos, etc. Según su hijo, Pulido “quería ver y conocer personalmente, pues siempre dijo que, quien tiene la responsabilidad como gobernante en cualquier ramo de los que constituyen el Estado, debe conocer por sí propio cuanto de ese ramo haya en el sitio donde se encuentre más adelantado”.

En el viaje que comentamos, aprovechó la ocasión para asistir en París al Congreso de Higiene Escolar. Era el tercero después de los celebrados en Nuremberg en 1904 y en Londres en 1907. Habían más de mil participantes y España, según dice, participaba con apenas 10 asistentes y 39 adheridos. Los representantes del Gobierno eran los doctores Tolosa Latour y Masip. Allí visitó también la Fundación Rothschild y la Escuela de Saint-Mandé cuyos métodos se fundamentaban en la enseñanza al aire libre que tan buenos resultados había dado en varias ciudades de Francia, Inglaterra, Suiza y Alemania.

En Copenague estuvo en el Hospital Rigs donde estudió con minuciosidad los planos, su estructura y funcionamiento. También se encargó de analizar el sistema de protección a la infancia de Dinamarca, las instituciones benéficas, así como la alimentación de niños pobres. Estuvo también en Noruega y en Suecia.

En Upsala estudió el Instituto de Ciegos de Fomteboda y en Estocolmo, todos los servicios municipales. Un capítulo lo dedica al Patronato de niños españoles pobres, de Munich,  al que hace referencia la dedicatoria.

Llamaba su atención las bajas tasas de analfabetismo y que la escolarización estaba dirigida a todas las capas sociales. Tenía claro que el desarrollo intelectual de Dinamarca, por ejemplo, tenía su origen en los esfuerzos dedicados a la enseñanza primaria.

El libro va alternado descripciones, datos estadísticos, comparaciones, opiniones sobre la situación de España al respecto, etc. No sólo hace referencia a instituciones de tipo pedagógico y médico, sino que también se ocupa de contar costumbres, formas de vida, estilos de construcción, etc. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el libro es una colección de artículos o narraciones de viaje destinadas a un diario, y no se puede esperar por ello rigurosidad científica ni datos exhaustivos.

Angel Pulido no fue el único español que estuvo interesado en los países del norte de Europa. Angel Ganivet (1865-1898), por ejemplo, fue cónsul a finales del siglo XIX en Helsinki y también dejó por escrito muchas opiniones e impresiones sobre estos países y sus ciudadanos en obras como Cartas finlandesas (1896) y Hombres del norte (1898).

Después de cien años, es un buen momento para rendir este sencillo homenaje a la compleja figura del médico Angel Pulido Fernández. Además, después de todo este tiempo seguimos admirando el sistema educativo de estos países sin que seamos capaces de ‘copiar’ nada.

Socializarse y aprender sobre salud y profesiones sanitarias: Juguetes (1)

La festividad de los Reyes magos está cercana. Este blog cumple ahora 5 años de vida. Queremos obsequiar a nuestros lectores con unas entradas dedicadas a los juguetes de nuestra infancia y a los actuales, relacionados todos ellos con las profesiones sanitarias y temas de salud. Sin duda nos traerán viejos recuerdos.

Quiero recordar, en primer lugar, el Hospital – botiquín de la señorita Pepis. Esta línea la fabricaba Juguetes Graines e incluía algunos tan conocidos como el Tricomarc, el Costurero, el Hospital, el Tocador, la Canastilla bebé, el Maletín de maquillaje, etc. En los años setenta cada caja incluía cartas para poder enviar a la Señorita Pepis. Detrás de este nombre se escondía el de Margarida Callao, que en 1996 publicó el libro Estimada senyoreta Pepis, prologado por Jordi Capdevila. En él reproduce una muestra de la correspondencia que mantuvo entre 1969 a 1978 con niñas de 7 a 14 años. Comenzó trabajando en una oficina de patentes y marcas y, de casualidad, se convirtió en la Señorita Pepis, cuando el fabricante de juguetes del mismo nombre buscaba a alguien capaz de contestar las cartas de las niñas.

Por lo que he podido ver, hubo varios modelos de botiquín – hospital. El que muestran las fotos es quizás de los primeros. Contiene los elementos típicos que se suelen repetir en todos los juguetes de este tipo: de abajo arriba, bisturí, espéculo, termómetro, pinzas hemostasia, martillo exploración, jeringuilla, esparadrapo y una caja de tabletas de Calmante vitaminado. En la otra bandeja, algodón (tal como se vendía antes en las farmacias), venda no esterilizada, gasas esterilizadas, alcohol, yodo, viales para inyectar, batea y brazalete con una cruz roja y la leyenda: ‘Urgencias Hospital Señorita Pepis’. Las medidas cerrado son 16 x 15 x 10. Claramente estaba destinado a las niñas, como toda la línea de la Señorita Pepis.

En segundo lugar, el Centro médico de Geyper.  Geyper era una firma valenciana de juguetes que  desapareció en 1987 por suspensión de pagos. Uno de los juegos más populares que fabricó desde finales de los años cincuenta fue la popular caja de Juegos reunidos, una recopilación de juegos de mesa, varios tableros, ruleta, fichas y dados. Incluía algunos clásicos como la oca, el parchís, damas, ruleta, etc. Los había para todos los bolsillos, desde los más sencillos, con unos diez juegos, a las cajas grandes que contenían hasta 45. Los primeras cajas eran de madera que pronto fueron sustituidas por las de cartón. Más tarde Bizak debió adquirir los derechos y los volvió a fabricar, aunque ya no fueron éxito de ventas y desaparecieron definitivamente. El control de fabricación de la caja que se muestra en la fotografía se indica ‘Industrias Geyper, S.A. Avenida Eduardo Boscá, 33, Valencia 23.

No he podido fechar el Centro médico Geyper. Quizás sea de los años ochenta. Se trata de una especie de caja de plástico con un pequeño departamento donde se guardan los accesorios. Tiene, en el anverso, en la parte izquierda, un monitor de EKG, una unidad de transfusión de sangre, una palanca para hacer funcionar los dos elementos anteriores. En la unidad de transfusiones se acoplan los dos tubos correspondientes. Para el ECG se dispone de lo que ellos llaman ‘perceptor de EKG’. En el centro hay un indicador de la tensión arterial y debajo se acopla el esfigmomanómetro. A la derecha, una pantalla de rayos X. Por arriba se introduce por una ranura una ficha de plástico en la que en un lado hay un niño y en el otro una niña. Introducida, se abre la tapa y aparece la imagen del esqueleto.

En el reverso, parte izquierda, encontramos el indicador de la capacidad pulmonar. Debajo, se introduce el tubo para soplar. A la derecha, unos optotipos, para el test visual. Se acompaña, además, de un estetoscopio, una jeringuilla y un termómetro.

En la caja leemos que se trata de una licencia de Tomy, y está recomendado para niños de 3 a 7 años. También se lee: ‘Los futuros médicos pueden practicar jugando con este completo maletín’; ‘Un maletín con todos los elementos y accesorios que necesitas para jugar a médicos’. No distingue entre el sexo de los usuarios: en un lateral dice: ‘Jugando con él, tu imaginación te llevará a ser una gran doctora’, junto a la foto de una niña. En el lateral contrario, hay un niño y se sustituye la palabra ‘doctora’ por ‘doctor’.

Las instrucciones que acompañan al juguete son escasas, aunque los conceptos que se manejan son ya de cierto nivel, quizás poco comprensibles para niños de estas edades. Es un maletín de semiología, indicado para diagnósticos. La caja mide 21 x 25 x 9. Todos los materiales son de plástico.

Origen de los juguetes comentados: Colección particular

Viñetas de finales de 1917 (El Imparcial)

La segunda mitad de 1917 fue crítico para España. Se habla normalmente de la ‘Crisis del 17’. Hubo tres grandes desafíos: uno militar (las Juntas de Defensa que Dato tuvo que legalizar), uno político (la Asamblea de Parlamentarios de orientación catalanista que tuvo lugar en Barcelona) y otro social (la huelga general revolucionaria). Como telón de fondo, la primera guerra mundial y la Revolución rusa de febrero que acabó desembocando en la más conocida de Octubre.

La búsqueda de referencias sobre salud y medicina en la prensa diaria de ese año, hoja a hoja y día a día, permite apreciar en toda su dimensión esta crisis, sobre todo a finales de año.  Carestía, falta de subsistencias, aumento de los precios, medidas contra los acaparadores, falta de combustibles como carbón, gas y gasolina, recogida de enfermos en las calles, supresión del alumbrado de las ciudades… He recogido algunas viñetas que incluyen médicos y la muy expresiva de las navidades, que muestra el hambre. Todas son de diciembre y se publicaron en El Imparcial.

Ipad para los estudiantes de medicina (de otros países)

No he hablado en este Blog del Ipad ni de otras tabletas que están saliendo al mercado. Confieso que utilizo uno desde hace casi seis meses. Se ha convertido en una herramienta imprescindible para mí. Lo utilizo constantemente tanto para el ocio como para el trabajo. Desde que lo tengo, el portátil prácticamente no lo he abierto. Algún día hablaré de mi experiencia.

Quiero comentar ahora que en la University of Central Florida los estudiantes de medicina han recibido un Ipad gracias a las donaciones de unos filántropos locales. Con ellos se desarrollará un proyecto sobre el uso de la tecnología en la educación y formación médica.

La Escuela de medicina de esta Universidad es relativamente nueva y tiene pocos estudiantes matriculados. Así que todos han recibido el nuevo instrumento de trabajo. Otras universidades, como Standford y UC-Irvine, también lo dieron a sus alumnos de primer curso.

Existen ya muchas aplicaciones, app como se las llama, dirigidas al mundo médico, casi todas en inglés. Muchas son para los profesionales, otras para los estudiantes y hay algunas para los pacientes.

Los alumnos de medicina disponen de excelentes atlas en 3D, diccionarios terminológicos, obras de consulta específicas, etc. Junto a estas herramientas existen miles que pueden ser utilizadas para el día a día: agendas, planificación de tareas, lectores de feeds, lectores de libros electrónicos, ofimática, tomar notas, bases de datos, conexión a PubMed, programas de manejo de referencias bibliográficas, lectores de revistas y periódicos, etc. El Ipad, que es el que conozco, es como una navaja suiza con la que cada día se pueden hacer con más facilidad más cosas. Su gran ventaja es que no pesa y que con un clic está operativo inmediatamente.

¿Hay filántropos locales dispuestos a regalar Ipads a los estudiantes de nuestras Facultades? Quizás antes haya que solucionar otras muchas carencias.

Enlace: Noticia (College of Medicine: News Release)