El mayor fondo audiovisual de España disponible desde ahora en Internet

La Filmoteca Nacional y Radio Televisión Española han colocado en Internet el mayor fondo histórico audiovisual de España. Supone más de 700 horas y 4.000 vídeos. Una de sus ventajas es que es accesible desde cualquier plataforma: ordenadores, tabletas, teléfonos, consolas, etc. También se han incluido elementos sociales con lo que se facilita su recomendación a otras personas o redes sociales. La iniciativa se presentó el pasado día 20 de diciembre en Torrespaña con la presencia del presidente de RTVE, Leopoldo González Echineque, el secretario de Estado de Cultura, el director de la Filmoteca Española, y el director de Medios interactivos de RTVE.

De momento se pueden ver películas como Un perro andaluz (1929) de Luis Buñuel en su versión restaurada, El misterio de la puerta del Sol (19129) de Francisco Elías Riquelme, y documentos históricos como El orador o la mano (1928), monólogo surrealista de Ramón Gómez de la Serna. En lo que se refiere a la historia documentada destacan fondos como las imágenes de Alfonso XIII o la Guerra en imágenes (coproducción de TVE y Filmoteca con los documentales producidos por ambos bandos de la Guerra Civil). Entre los fondos internacionales destaca Europa 1914, un proyecto de colaboración de las filmotecas europeas para compartir los fondos sobre la Gran Guerra. Esperamos ver incrementadas estas secciones con el tiempo.

Otro de los aciertos es ofrecer completos los noticiarios de NO-DO desde 1943 hasta su desaparición en mayo de 1981. El usuario dispone de un buscador que hemos probado y que ha funcionado bastante bien ya que encuentra elementos dentro de cada una de las revistas NO-DO. De esta forma este fondo se convierte en una herramienta imprescindible para los investigadores de varias disciplinas y para el público en general.

La Web donde se presentan estas “joyas” está ordenada cronológicamente por semanas, temas o por búsqueda libre. Junto a los noticiarios se puede consultar el programa de mano que producía Noticiarios y Documentales Españoles y que se entregaba en las salas. La navegación es sencilla y los vídeos tienen una notable calidad.

Tenemos que reconocer esta gran labor que, sin duda alguna, no es iniciativa de este o aquel gobierno, sino de la acertada perspectiva de una serie de profesionales a lo largo de mucho tiempo. Quizás sea el único caso del mundo. A nuestros sobrevalorados países vecinos les queda mucho para alcanzar la cantidad de horas de programas, documentales, películas, etc. que RTVE ofrece hoy en Internet.

Acceso al sitio Web: Filmoteca española

Captura de pantalla del sitio web

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Disponibles en versión digital los primeros libros de la Biblioteca personal de Darwin

En el año Darwin hablábamos de la digitalización de los manuscritos de Charles Darwin. Ahora también está disponible parte de su Biblioteca. Contiene ésta unos mil quinientos ejemplares de libros, panfletos y documentos, de los cuales se han digitalizado ya trescientos treinta. Se conserva en la Universidad de Cambridge, constituyendo una de sus más valiosas colecciones. Fue donada a la Escuela de Botánica por su hijo Francis en 1908.

El proyecto corre a cargo de la Universidad de Cambridge, American Museum of Natural History (Estados Unidos), el Natural History Museum de Londres, y el Darwin Manuscripts Project. La lista de los libros disponibles puede consultarse aquí. También encontramos una lista por conceptos ordenados alfabéticamente. Igualmente podemos buscar por autor, año de edición, lengua, etc.

Darwin solía anotar los libros, lo que hace todavía más interesante este trabajo de digitalización y difusión. Los lectores podrán saber de este modo qué pasajes llamaron su atención y porqué. Hace unas décadas los estudios que se dedicaban a analizar la biblioteca de personajes determinados eran relativamente frecuentes. Daban mucho de sí. Ahora no lo son tanto. En ocasiones las Instituciones a las que llegan donaciones de este tipo no son conservadas como un todo. Con frecuencia los libros acaban desperdigados por diversas bibliotecas, cuando no vendidos o intercambiados como duplicados con otros centros.

La Biblioteca de Darwin contiene libros científicos y filosóficos. Las reproducciones son de gran calidad y se pueden ver en pantalla a mayor o menor detalle con el uso de un zoom, o descargar en pdf. También se pueden consultar sólo las anotaciones que hizo Darwin.

Más detalles sobre el proyecto y la página web correspondiente.

La British Library ofrecerá 65.000 libros gratuitos del siglo XIX para el Kindle

Mientras las grandes editoras buscan la manera de que paguemos más por los libros electrónicos, la British Library va a ofrecer más de 65.000 primeras ediciones del siglo XIX  para descargar gratuitamente. Podrán leerse en el Kindle de Amazon. Se ha optado por esta época porque los derechos de autor han caducado.

Si alguien quiere el libro impreso, también lo podrá adquirir en Amazón a un precio de unas 15 libras, según Telegraph.co.uk.

La digitalización ha sido realizada gracias a un acuerdo anterior de la British Library con Microsoft.  Muchas de las obras de esta etapa que están en esta gran biblioteca no están en otras; viene a ser un cuarenta por cien del total. Lo interesante es que se podrán leer en el Kindle con la tipografía original y con las correspondientes ilustraciones.

Todas estas iniciativas nos llevan a reflexionar sobre cómo las grandes bibliotecas se han abierto al mundo. ¿Cuántos lectores han ganado? Posiblemente millones. Por ejemplo soy un gran usuario de las obras médicas del siglo XIX francesas, disponibles a través de Gallica, de la Biblioteca Nacional y de la BIUM. La única manera de consultar estos libros hace apenas unos años era desplazarse a París, obtener el carnet de lector y pasar días y días consultando los fondos, con la consiguiente inversión de tiempo y dinero. Por suerte nuestra Biblioteca Nacional se ha subido también a este tren.

Vía: Telegraph.co.uk (7 de Febrero, 2010)

Se digitaliza el Códice de La Cruz-Badiano

El conocido como Códice de La Cruz Badiano, se encontraba en la Biblioteca Vaticana. Su descubrimiento —o redescubrimiento— por parte de Charles Upson Clarck, parace que tuvo lugar en 1929. Entonces suscitó gran interés por parte de historiadores, antropólogos y médicos. Se hicieron dos ediciones en inglés. Una de W. Gates, The de la Cruz-Badiano Aztec Herbal of 1552, (Baltimore, The Maya Society, 1939), y la otra de E.W. Emmart, The Badianus Manuscript, (Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1940). En 1955 Francisco Guerra hizo una edición con traducción castellana de los textos. Más tarde, en 1991, se hizo otra en dos volúmenes por el Fondo de Cultura Económica y el Instituto Mexicano del Seguro Social; uno con estudios y los textos en náhuatl y latín, y su correspondiente traducción al castellano, y el otro que es un facsímil del original. Es la edición que adquirí en México y utilicé cuando estudiaba la incorporación de las plantas americanas al arsenal terapéutico europeo en el siglo XVI.

El manuscrito fue devuelto a México en 1990 por Juan Pablo II. Fue escrito por el indio Martín de la Cruz, médico indígena de Santa Cruz de Tlatelolco, en náhuatl. Lo tradujo casi de inmediato al latín Juan Badiano, indio de Xochimilco y lector en el mismo Colegio. Puso el título de Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis. Parece que el manuscrito fue un regalo del virrey Mendoza a Felipe II. Éste lo dejó en la Biblioteca de El Escorial. Fue vendido años después a Diego de Cortavila, boticario de Felipe III. Pasó más tarde al Cardenal Barberini, cuya Biblioteca acabó en la Vaticana en 1902. También se le conoce con el nombre de Códice Barberini.

Ahora el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo ha digitalizado y ha hecho una edición electrónica  para divulgar su conocimiento. Forma parte de una colección que incluye otros Códices. Se presentó en el Museo Nacional de Antropología el pasado día 17 de junio. Participó Miguel León Portilla, que formó parte del comité que gestionó su restitución, entre otros.

Portilla considera al manuscrito como una de las cinco fuentes históricas para comprender los usos y las costumbres de los antiguos pueblos indígenas en lo que a medicina y tratamiento se refiere. Desde luego, es un excelente complemento a otras obras. Su traducción al latín, lengua culta en esos momentos, demuestra el aprecio que se debió tener por los conocimientos de Juan de la Cruz. Se vislumbra una equivalencia entre la “racionalidad” de la medicina indígena y la de la medicina que los europeos llevaron al continente. Más tarde, la imposición de la tradición galénico-hipocrática, relegó los conocimientos indígenas a medicina “falsa”. El Códice es testimonio del comienzo de un mestizaje que, como señala Carlos Viesca, caracteriza al mexicano y su cultura.

El libro se divide en trece capítulos (quizás tuviera relación con los criterios astrológicos de origen prehispánico). Contiene la relación de una serie de tratamientos contra las enfermedades más comunes entre los indígenas que habitaban en la Ciudad de México. La mayor parte de los remedios mencionados son vegetales, pero se encuentra algún producto animal y también de tipo mineral. Los capítulos se ordenan de la cabeza a los pies, según la zona donde se sitúa la enfermedad a tratar. Los nombres de las enfermedades están en latín, pero destacan algunos cuyo origen es claramente prehispánico.

Todavía quedan por desvelar muchas incógnitas en lo que se refiere a este Códice, su historia y su contenido. Bienvenida sea su digitalización y difusión.

Una de las páginas del Códice

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Recuperando la Memoria científica del exilio

Buena noticia la que leo hoy en Público: la digitalización de Ciencia. Revista hispanoamericana de Ciencias puras y aplicadas, y su posterior iserción en el Portal de la Edad de Plata.

Los españoles podrán acceder a la revista setenta años después de su lanzamiento. Con la llegada de la dictadura una buena parte de los científicos tuvo que exiliarse. Volvía a suceder lo que tantas veces ocurrió en el siglo XIX. Entre ellos estaba el entomólogo Ignacio Bolívar, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Junto con otros científicos fundó en México Ciencia… que nació para contribuir al progreso de la ciencia y para aumentar el interés por ella en los países hispanoparlantes a través de una difusión con un lenguaje adecuado. El primer número se publicó el 1 de marzo de 1940 y no contenía ninguna referencia de tipo político; sólo algunos nombres de los más eminentes investigadores españoles en el exilio. Unos cuantos ejemplares fueron enviados a España. El régimen franquista la prohibió sin contemplaciones.

La revista, en cambio, siguió su curso hasta 1975, año en el que murió Franco. Resistió por la voluntad de muchos científicos españoles e hispanoamericanos quienes, para superar los problemas económicos, se vieron obligados a insertar publicidad. Por lo que leo no había en España ninguna colección completa hasta que la familia de Ignacio Bolivar donó una colección a la Residencia de Estudiantes. Es la que ahora se encuentra en proceso de digitalización.

Captura parcial de pantalla del Portal de la Edad de Plata

Fuente: “La ciencia que prohibió Franco“, Público domingo 5 de abril de 2009

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Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Nos parece una excelente idea esta iniciativa. El Ministro de Cultura inauguró hace dos días este sitio web que da acceso a cuatro millones de páginas digitalizadas correspondientes a dos mil periódicos.

Para los que usamos este tipo de fuentes, no tardamos en intentar acceder. Digo “intentar” porque o había miles de personas haciendo lo mismo o el proyecto debe estar en fase alfa. Unas veces daba error, las otras se colgaba y unas cuantas tardaba una eternidad en cargar. Las búsquedas eran aún más difíciles. En ocasiones se podía acceder a una página de resultados y cuando querías ir a la siguiente, aparecía un mensaje diciendo que había caducado.

Hoy he vuelto a entrar y las cosas han ido mucho mejor. He hecho búsquedas, he revisado las fichas, los distintos niveles de interacción, las imágenes, he descargado algún número en formato pdf, etc. Bien. Algo de dificultad para leer en línea partiendo de las imágenes. Los elementos se desordenan; no sé si se deberá al tipo de navegador.

De golpe se puede acceder a una gran cantidad de información que, en ocasiones, no sabíamos ni que existía. He encontrado, por ejemplo, periódicos médicos muy raros y de ámbito local. Sin duda esto deberá modificar las estrategias de los proyectos que incluyen este tipo de fuentes, como es mi caso. Hemos pasado de tener repertorios de prensa y revistas muy limitados, a disponer en “nuestra casa” de colecciones enteras que ni siquiera aparecían en los mismos.

La búsqueda simple es bastante completa. Se puede combinar el título, la biblioteca, la Comunidad autónoma, la provincia, la localidad, el idioma, y las fechas de publicación o bien un intervalo de años. Las búsquedas avanzadas permite incorporar operadores booleanos. Se puede realizar asimismo una búsqueda sólo por fechas. Se puede acceder igualmente a un directorio de los títulos por orden alfabético y a otro por lugares.

Desde el menú horizontal superior se puede ir a “Estadísticas”, donde se muestra con detalle numérico la labor realizada. Por ejemplo, 1934 cabeceras digitalizadas, 785.667 números, o 4.310.160 imágenes, procedentes de 49 bibliotecas, 168 localidades, 49 provincias y de 1.747 impresores o editores. El ejemplar más antiguo digitalizado es de 1777 y el más moderno de 2005.

Esperemos que el proyecto no se abandone como tantas cosas. Es necesario implementarlo y mejorarlo.

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