De la antisepsia a la asepsia. El pulverizador de fenol

Hace unas semanas se subió al canal “Medicina, historia y sociedad” de YouTube, el vídeo “De la antisepsia a la asepsia. El pulverizador de fenol”·

En este vídeo se explica de forma muy sencilla lo que es la antisepsia y el conocido como método de Lister. Se muestra con detalle el pulverizador de ácido fénico que se utilizó en la época, en concreto el diseñado por el francés Lucas Championnière, que se parecía bastante al del inglés. En España se utilizó este modelo. Por ejemplo, según señala Salvador Cardenal, estuvo funcionando en su clínica y en su servicio del Hospital de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, de Barcelona.

A mediados del siglo XIX en las salas quirúrgicas de los hospitales la mortalidad oscilaba entre el 30 y el 50 por ciento, especialmente por infecciones (piemia, erisipela, gangrena, etc.

En los hospitales de París, por ejemplo, se hizo una estadística; de 560 intervenciones quirúrgicas se produjeron 300 defunciones.

Intervenciones realizadas por Ernst Küster entre 1868-1869:

  • 6 amputaciones de brazo – 5 fracasos
  • 5 amputaciones de antebrazo – 4 fracasos
  • 15 amputaciones de muslo – 11 fracasos

Casi todos fallecieron por piemia.

Con estos datos nos hacemos una idea de lo que suponía la cirugía a mediados de siglo. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando se superaron las tres barreras que todavía tenía que superar la cirugía:

  • El dolor con la anestesia
  • La hemorragia con la hemostasia
  • La infección, primero con la antisepsia y después con la asepsia

Vamos a dejar para otra ocasión los dos primeros y nos ocuparemos de la infección. Ésta se solucionó a lo largo de dos etapas que se conocen con el nombre de “Antisepsia” y “Asepsia”

El escenario principal fue Europa y se desarrolló, sobre todo, en las últimas décadas del siglo XIX.

El químico Louis Pasteur (1822-1895) descubrió que todo proceso de fermentación y descomposición orgánica se debe a la acción de organismos vivos. Asimismo que preservando del aire las sustancias que se suelen descomponer Pasteur explicó cómo se evitaba la putrefacción.

Los manuales de historia de la medicina se centran sobre todo en la figura del inglés Joseph Lister cuando se refieren a la antisepsia. Las ideas de Pasteur le llevaron a buscar un método para evitar que los gérmenes invadieran las heridas. ¿Cómo hacerlo?

Utilizó el ácido fénico o carbólico, que fue descubierto en 1834 por Friedrich Ferdinand Runge. Se usaba para limpiar y evitar los malos olores de los albayaldes (se parecía mucho al olor que se percibía en las salas quirúrgicas) y contra los parásitos de los animales que atacaban al ganado en zonas rurales.

Sin embargo, habría que revisar más a fondo los acontecimientos, lo que no es fácil. Sabemos que algunos cirujanos utilizaron otras sustancias buscando lo mismo. Tenemos noticia de que en 1863 en la Charité de Novara (Italia) Enrico Bottini lo utilizó en seiscientos enfermos. Ese mismo año el médico y farmacéutico Lemaire publicó un libro de más de cuatrocientas páginas sobre el ácido fénico y su acción sobre los vegetales, animales, fermentos, venenos, virus y miasmas… En 1865 publicó la segunda edición ampliada.

En un texto de la época se lee:

“Esta es la teoría de los gérmenes. Hay gérmenes dañinos en el aire y donde sea que el aire pueda depositarlos, instrumentos, manos, vendajes, heridas quirúrgicas: “el cirujano debe ver los gérmenes en la atmósfera como ve a las aves en el cielo”.

Pero volvamos a Lister. La publicación de “On the antiseptic principle in the practice of surgery” de 1867, demuestra los buenos resultados de su método. Escogió las heridas abiertas de las extremidades inferiores que habitualmente acababan en amputación. Con este procedimiento esta acción quirúrgica pasó a ser rara.

A lo largo de su vida Lister continuó mejorando su técnica y utilizándola en otro tipo de intervenciones. Aparte de compresas impregnadas con pomadas fenicadas utilizó un pulverizador cuyo uso se popularizó rápidamente por Europa. En Francia, por ejemplo, fue adoptado por Lucas Championnière quien diseñó, a su vez, un pulverizador semejante al de Lister.

Aquí tenemos uno que adquirimos en Francia. En España se utilizó este modelo. Por ejemplo, Salvador Cardenal, lo usó en su clínica privada y en su servicio del Hospital de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, de Barcelona. Consta de una caldera esférica que es calentada por la llama de un mechero de alcohol. Posee una válvula de seguridad. En uno de los costados hay una especie de embudito del mismo metal y que se cierra a rosca por el que se introduce el agua. Está colocada a tal altura que indica cuándo se sobrepasa la medida.

De la parte alta de la caldera salen dos tubos por los que sale el chorro de vapor. Son orientables. No tienen espita ya que se cierran cuando están en posición vertical.

Estos dos tubos se dirigen en ángulo agudo contra el extremo de otros dos tubos por los que tiene lugar la aspiración del líquido fenicado que, previamente se ha colocado en este recipiente sujeto por la parte inferior al aparato.

No era necesario usar los dos tubos a la vez. Uno servía de reserva por si se producían obturaciones. Podía funcionar durante dos horas con una sola carga de agua y emitía un chorro fino a bastante distancia.

Aparte de esto algunos cirujanos comenzaron a utilizar una disolución de ácido fénico al 5% para lavarse las manos, para sumergir el instrumental. Para el pulverizador también se usaba esta dilución que luego se debilitaba al mezclarse con el vapor de agua. También se usaba mucho el “agua fenicada” que era una disolución al 2 o 2,5 %. Era la más usada para el que entonces llamaban “listerismo”: lavado de la herida, de esponjas, de apósitos, para inyectar en cavidades, etc.

El ácido fénico presentaba, sin embargo, algunos problemas: alergias, irritación, picazón, etc. Otros cirujanos –como ya hemos dicho– ensayaron otras sustancias con mayor o menor fortuna.

A las ideas de Pasteur se sumaron después las del otro grande la microbiología: las del alemán Robert Koch. En 1887 publicó su Investigaciones sobre la etiología de la infección de heridas. De éstas aisló diferentes gérmenes que causaban en animales de investigación abcesos, necrosis, sepsis, fiebre, etc. Esto llevó a los cirujanos a pensar en evitar la entrada de gérmenes en vez de luchar contra ellos cuando ya estaban presentes en las heridas.

El alemán Ernst von Bergman (1836-1907) vio que en tiempos de guerra el tratamiento de las heridas de los soldados heridos por arma de fuego con un largo y tedioso traslado a los centros de cura era perjudicial. Se limitó a una limpieza superficial suave de las mismas y a aislarlas con un vendaje enyesado.

En principio esto funcionó mejor que la antisepsia. Aunque criticado en ocasiones, fue puliendo su técnica hasta llegar a la esterilización de todo (instrumentos, apósitos, vendas, batas, etc.) mediante vapor de agua. Publicó los resultados en 1891. Otros cirujanos adoptaron el método aséptico y los quirófanos cambiaron totalmente de aspecto.

Antes hemos mencionado a Salvador Cardenal. Este médico valenciano, por cierto, aunque desarrolló su carrera profesional en Barcelona, publicó en 1880 la Guía práctica para la cura de heridas y aplicaciones del método antiséptico. Hubo tres ediciones de este libro hasta 1894-95. A través de ellas es posible observar cómo se pasa de la antisepsia a la asepsia.

Bibliografía

Bergmann, Ernst. In: J. Pagel (Hrsg.): J. Pagel: Biographisches Lexikon hervorragender Ärzte des neunzehnten Jahrhunderts. Urban & Schwarzenberg, Berlin 1901 [http://www.zeno.org/Pagel-1901/A/Bergmann,+Ernst]. Consultado el 12 de noviembre de 2019.

Cardenal Fernández, S. (1895). Manual práctico de Cirugia antiséptica, 3ª ed. rev. y considerablemente aum.. Ilustrada con grabados intercalados y [9] láminas, aparte en fototipia y cromolitografia. Barcelona, Biblioteca ilustrada de Espasa y Cª, Editores.

Championnière, L. (1899). Le passé et le présent de la Méthode antiseptique. Paris, Leçon d’Overture d’un Cours de Clinbique Chirurgicale.

Championnière, L. (1909). Pratique de la Chirurgie antiseptique. Leçons professées a l’Hotel-Dieu. Paris, G. Steinheil ed.

Désinfectants (1869). En: Nouveau dictuionnaire  de Médecine et de Chirurgie pratiques… vol. 11. Paris, J.B. Baillière et fils, 1869, pp. 224-244.

Fresquet Febrer, J.L. (2008). Salvador Cardenal Fernández (1852-1927). En: Biografías y epónimos médicos, historiadelamedicina.org. Disponible en: https://www.historiadelamedicina.org/cardenal.html. Consultado el 12 de noviembre de 2019.

Fresquet Febrer, J.L. (2011). Just Lucas-Championnière (1843-1913). En: Biografías y epónimos médicos, historiadelamedicina.org. Disponible en: https://www.historiadelamedicina.org/championniere.html .Consultado el 12 de noviembre de 2019.

Koch, R. (1878). Untersuchungen über due Aetiologie der Wundinfectionskrakheiten. Leipzig, Verlag von F.C.W. Vogel.

Lemaire, J. (1863). De l’Acide phénique, de son action sur les végétaux, les animaux, les ferments, les venins, les virus, les miasmes, et de ses applications à l’industrie, à l’hygiène, aux sciences anatomiques et à la thérapeutique, par… Paris, Germer Baillière

Lister, J. (1867). On the antiseptic principle in the practice of surgery. British Medicsal Journal, vol. 2, nº 351, pp. 246-248.

Peset, J.L. Cirugía general. En: Pedro Laín (dir.). Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 6, pp. 298-305.

Fuentes iconográficas y materiales de historia de la medicina. Nuevas incorporaciones (noviembre, 2019)

Hemos enriquecido nuestra colección de fuentes iconográficas y materiales de historia de la medicina con nuevos elementos. Puede visitarse dentro del sitio web historiadelamedicina.org.

En cuanto a fotografías, la de la Orla de la Facultad de Medicina de Valencia, curso 1933-34 y la de la Orla de la Facultad de Medicina de Valencia, curso 1946-47.

Foto_orla_1933_34

De medicamentos en esta ocasión sólo hemos incluido una lata de Roter, tabletas para la úlcera de estómago, los Laboratorios Pharmaceutische Fabriek, Roter Hilversum, Holanda, y distribuido en España por Laboratorios Ausonia SA de Sarriá, Barcelona.

En cuanto a instrumentos hemos adquirido varios. En primer lugar el Hemocromómetro o hemoglobinómetro modelo Marucelli que se ha conservado en perfectas condiciones y que forma parte de los mejores museos de historia de la medicina. Procede de Italia.

Hemocromometro_3

Por otro lado, un Estuche de instrumentos de cirugía menor. Los más antiguos son de carey que se han mezclado con otros más modernos. Procede de España.

Equipo_cirugia_menor_3

En el conjunto de instrumentos de otología se incorpora una Trompetilla auditiva para sordos desplegable. Este tipo de objetos están muy buscados, especialmente en Gran Bretaña. Éste procede de España.

Trompetilla_sordos_1

También hemos adquirido dos inhaladores del Dr. Nelson (Inhalador Nelson), creados por este señor en 1865 y que todavía siguen vendiéndose. Proceden de Gran Bretaña. Llama la atención que las instrucciones de uso vienen grabadas en la propia botella.

Inhalador_Nelson

Por último, un resucitador que solía tenerse en las fábricas y en las estaciones de bomberos. El Porton Rescue (Resucitador Porton (Porton Rescue) que está en muy buenas condiciones, procede de Gran Bretaña. Para extraerlo se estira el cristal hacia arriba. En los dos laterales de la caja figuran las instrucciones en texto e imágenes.

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El pulsoconn del Dr. Macaura

En nuestro canal de Youtube añadimos hace dos semanas un vídeo sobre el Pulsoconn del Dr. Macaura.

El masaje es un remedio terapéutico de tipo físico que viene utilizándose desde la antigüedad clásica hasta hoy. Está descrito en la medicina científica y en otras formas de medicina o sistemas médicos, como las medicinas de los pueblos aborígenes o indígenas, las medicinas arcaicas o, incluso, en las medicinas populares. En éstas se utiliza de forma empírica y a menudo se acompaña de elementos mágico-religiosos. Por si esto fuera poco, en el extenso grupo de medicinas complementarias se encuentran algunas que se basan en la manipulación de los huesos, articulaciones y músculos y utilizan también el masaje. Tanto es así que hoy en día al ciudadano le resulta difícil diferenciar unos masajes de otros y, sobre todo, los que tienen una base científica de los que no.

Durante el siglo XIX y primera parte del XX se produjo en el mundo más desarrollado  abundante literatura sobre el uso de los masajes con fines terapéuticos. También se inventaron aparatos singulares para aplicarlos. Sus creadores prometían curar todo tipo de enfermedades, pero detrás se escondían suculentos negocios. Hoy comentaremos la historia del que se llamó Pulsocón del Dr. Macaura.

El Pulsocón del Dr. Macaura fue creado, como su nombre indica, por Gerald Joseph Macaura. ¿Quién era este señor? Su biografía está plagada de zonas oscuras. Parece que nació en Skibbereen, condado de Cork, Irlanda. (No se conoce la fecha exacta). Como muchos compatriotas en aquella época, emigró a los Estados Unidos donde se unió a la comunidad de trabajadores irlandeses de Nueva Jersey.

Él decía que había estudiado medicina en Chicago. Sin embargo, algún artículo señala que estudió en el Sheerin Psychological College (Columbia), pero no medicina.

Si consultamos la base de datos internacional de patentes, observamos que en 1901 solicitó la de su Movement-Cure Apparatus (US716448 (A)) y en los años siguientes lo hizo también en el Reino Unido y Francia. Después continuó patentando cambios en su artefacto como se aprecia en la lista de la base de datos SPACENET.

Tenemos noticias de que en 1904 vivía en la zona donde nació y que colaboró en la instalación de la estación telegráfica en Brown Head. Adquirió una mansión en las afueras de Skibbereen. Para dar a conocer su aparato comenzó a viajar por diversas ciudades donde lo presentaba públicamente. Su técnica, la de un showman, consistía en alquilar grandes salones, reunir a mucha gente y hacer demostraciones de su invento. Ganó mucho dinero. Su ciudad se benefició de sus ganancias: Contribuyó a la Fundación de los Voluntarios de Skibbereen en 1914, pagó los instrumentos para crear una banda de música (todavía sigue hoy en día) e incluso llegó a construir un cine que fracasó porque no se pudo mantener debido a los pocos habitantes que tenía el pueblo.

Macaura quiso expandirse por otros países del continente. Abrió lo que se llamaron Institutos Macaura en diferentes ciudades europeas en donde se atendía a enfermos.

En circos, casinos, salones, teatros…, como hemos dicho, presentaba este aparato y otro también ideado por él que utilizaba la corriente galvánica.  Llegó a galvanizar a 20.000 personas en el Royal Albert Hall de Londres en 1911. En 1912 había Institutos Macaura en Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, etc.

En Francia, sin embargo, llegó a tener problemas. Tuvo centros en Bordeaux, Tolouse y en el conocido boulevard Haussmann de París. Fue denunciado por intrusismo.

Se le acusó de vender el aparato como una panacea útil contra gran número de enfermedades, porque sus argumentos basados en la fisiología eran falsos, y porque su supuesto diploma en medicina, que no pudo mostrar jamás, no le servía para ejercer en Francia.

Fue arrestado en 1912 pero salió libre el mismo día con una fianza de 50.000 francos. Según expertos una cantidad altísima para su época. La investigación y el juicio se prolongó mucho tiempo y en 1914 fue condenado por fraude a tres años de cárcel y 3.000 euros de multa junto a otros colaboradores que fueron condenados como cómplices a penas menores. No obstante, durante el proceso, los expertos no pudieron demostrar que las vibraciones no tuvieran eficacia contra la excitabilidad nerviosa, el tono muscular, etc. sobre todo porque había otros muchos aparatos que hacían lo mismo y habían sido inventados incluso por médicos de gran prestigio.

En 1923 adquirió la nacionalidad británica y pasó a residir en Londres. Mientras tanto seguía patentando modificaciones de su aparato en varios países como hemos dicho. Su aparato seguía fabricándose y vendiéndose por millares. Llegó a tener diferentes nombres: el Pulsocon, que ya conocemos, El de vibrador de mano Pulsocon de Macaura, y también el Circulador de sangre del Dr. Macaura.

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Se vendía dentro de una caja que se acompañaba de un folleto titulado “El libro de la salud” y de unas hojas en las que trataba de contestar las preguntas más frecuentes de los usuarios.

Macaura murió en 1941 y fue enterrado en el cementerio de Belfast.

De todos las variantes del pulsoconn, la más popular fue la patentada con el número 13.932. Está compuesta por un mango de madera, dos carcasas situadas dentro de otra, que es la que se observa exteriormente, una plataforma en forma de corona que podía estar hecha de vulcanita, y por último, el lugar donde se aloja el cabezal de caucho. Se suministraba con tres: uno en forma de pera, otro en forma de tronco de cono vacío y otro que es un círculo del que sobresalen unas púas.

El mecanismo es sencillo: un movimiento circular que se convierte en otro rectilíneo de vaivén. La velocidad que puede alcanzar depende de la que se imprima a la manivela. No sólo se recomendó para dar masajes sino que acabó como panacea para curar gran cantidad de trastornos: Cura completa de desórdenes nerviosos (neuralgia, neurastenia, debilidad nerviosa, insomnio, asma, corea… etc.); problemas de estómago (dispepsia, indigestión, “catarro gástrico”, úlceras de estómago… etc; problemas de hígado; tratamiento de las enfermedades de la mujer; tratamiento de las enfermedades del hombre (impotencia, alteraciones de la próstata, falta de vigor); para la reactivación de la función muscular; en la ataxia locomotora; para el reumatismo (gota, inflamación, tumores, etc.); para la ciática; para enfermedades de la sangre (anemia); entre otras.

Biblografía

–Goldstone, L.A. (2000). Massage as an orthodox medical treatment past and future. Complementary therapies in nursing and midwifery, vol. 6, nº 4, pp. 169-175.
–Martin, J.-P. (2013). Le Pulsoconn du Dr. Maura. Clystere, nº 19, pp. 14-18.
–Thoinot, L. (1915). L’affaire Macaura, exercise illegal de la médecine et escroquerie. Annales d’hygiène publique et de médecine légale, ser. 4, nº 24, pp. 97-109; 208-222.
–Le docteur Macaura en correctionnelle (1913). Paris Médical, la semaine du clinicien, nº 12, p. 696.
–Petitdant, B. (2018). Le Docteur Macaura et son Pulsoconn, appareil de massage vibratoire. Kinesither Rev, vol. 18, nº 199, pp. 36-42.

Fuentes iconográficas y materiales de la historia de la medicina. Nuevas incorporaciones (agosto, 2019)

Han pasado a engrosar la colección cuatro caricaturas de conocidos médicos de la primera mitad del siglo XX: Enrique Álvarez Sainz de Aja (1884-1965), dermatólogo del Hospital San Juan de Dios; del cirujano José Goyanes Capdevila (1876-1964); del dermatólogo Jaime Peyri Rocamora (1877-1959); y del clínico José Codina Castellví (1867-1934).

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En cuanto objetos se han incluido un equipo quirúrgico de campaña procedente de la Segunda guerra mundial; una caja de instrumental para la intervención de cataratas y un equipo para la detección de glucosa, acetona y albúmina en la orina (Metrorin, de Laboratorios Barry). A esto hay que sumar un curioso aparato que tuvo mucho éxito especialmente en Gran Bretaña: el Rejuvenecedor de Overbeck. Por supuesto se trata de un aparato que los ingleses incluirían en el grupo de “quackmedicine” o de “charlatanes” o pseudociencia.

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Equipo quirúrgico de campaña

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Rejuvenecedor de Overbeck

Por último, en el terreno de la farmacología se han incluido la famosa vacuna anti-alfa que preparaba Jaime Ferrán en su Laboratorio y uno de los primeros quimioterápicos (sustancias obtenidas por procedimientos químicos), el salicilato de antipirina. La vacuna anti-alfa se basaba en la idea de que la tuberculosis se originaba en la bacteria alfa que, más tarde, se convertía en gamma. Si se vacunaba a los individuos con estas bacterias no virulentas, quedarían inmunizados. Cultivando el bacilo de Koch observó diferentes mutaciones del germen. La probó por vez primera en Alzira en 1919 a petición del tisiólogo valenciano Josep Chabàs. Más tarde sería desplazada por la conocida BCG. El sulfato de antipirina pertenece al grupo de los antipiréticos, analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos y a los subgrupos de los derivados de los salicilatos (como la aspirina o la salicilamida) y pirazolonas (como el piramidón o aminofenazona, o la butazolidina).

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Fuentes materiales e iconográficas de la historia de la medicina: Nuevas incorporaciones (marzo, 2019)

Se han incluido en la sección de Fuentes iconográficas y materiales de historiadelamedicina.org varios objetos e imágenes.

En cuanto a instrumentos, un protector ocular de Arruga (Hermenegildo Arruga), que se ha adquirido en Inglaterra. Un conocido aparato quirúrgico que llegó a tener gran éxito en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX, el Compresor recto de cadena ideado por el cirujano Chassaignac.

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Por otro lado, el exitoso aparato de masaje del Dr. Macaura (Macaura’s Blood Circulator), que acabó por convertirse en una panacea con la que curar un gran número de enfermedades en la época victoriana.

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También un aparato de respiración artificial “Pulmomán“, fabricado por Electrom, y un botiquín de urgencia de bolsillo que regalaba Laboratorios Frassie a los médicos.

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En cuanto a imágenes, se han incorporado una del antiguo Hospital San Juan de Dios, ya desaparecido, y dedicado a las enfermedades venéreas. Fue allí donde se probaron por primera vez en Madrid las primeras inyecciones de Salvarsán a la población civil. Días antes se aplicaron en el Hospital militar de Carabanchel.

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Aparte de una fotografía de estudiantes de medicina en la sala de disección, posiblemente de Valencia, varias postales con fotografías que regalaba el Instituto de Biología y Sueroterapia IBYS a los profesionales: el Instituto Rubio, el Instituto del cáncer, El Hospital de la Princesa y la Casa de salud Santa Cristina, que fue Escuela de matronas, todos ellos de Madrid.

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Fuentes materiales e iconográficas de la historia de la medicina: Nuevas incorporaciones (febrero, 2019)

Se han incorporado a la sección de Fuentes materiales e iconográficas de historia delamedicina.org nuevas imágenes y objetos.

En cuanto a fuentes iconográficas, un libro que recoge un reportaje fotográfico del Hospital provincial de Valencia en 1927.

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Reportaje fotográfico sobre el Hospital Provincial de Valencia en 1927.

Por otro lado, una hoja informativa del Asilo Hospital de Nuestra Señora del Carmen para niñas lisiadas, escrofulosas y raquíticas pobres, de Valencia, Imágenes del miedo en Londres a la epidemia de gripe de 1918 y, finalmente, una imagen del que primero se llamó Hospital Sagrada Familia, después José Antonio y hoy Arnau de Vilanova

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Hospital_Arnau_Vilanova

Hospital Sagrada Familia (principios de los años 70), actualmente llamado Arnau de Vilanova.

En lo relativo a objetos o instrumentos, se han incorporado un Exoftalmómetro de Hertel, un Estuche de instrumentos de otorrinolaringología, el Transfusor eléctrico por pulsación R. Arévalo, un Compresor nebulizador  FASE de uso pediátrico, así como un Laringoscopio Heine.

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Estuche de instrumentos de otorrinolaringología que Lluis Suñé i Molist o su hijo Lluis Suñé i Medant regaló a su amigo José Coll i Bofill, también otorrinolaringólogo.

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Transfusor eléctrico por pulsación. Se trata del “supermodelo” de Arévalo. 

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Laringoscopio Heine

 

Fuentes materiales e iconográficas de la historia de la medicina: Nuevas incorporaciones (octubre, 2018)

Se han incorporado a la colección de historiadelamedicina.org las siguientes piezas:

Tres rinoscopios y varios espéculos para la inspección del oído.

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Un cistoscopio fabricado por AGEMA Louis & H Loewenstein, Berlín; un microscopio binocular de la casa Carl Zeiss, fabricado en la entonces llamada Alemania occidental; y un microscopio japonés de la marca FUJI, modelo FC.

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También se han incorporado varias fuentes de tipo iconográfico. Una fotografía de los estudiantes de primer curso de la Facultad de  medicina de Valencia (año por determinar); imágenes de la Clínica del Radium del Dr. Casanova Dalfó, de Valencia; y un folleto con imágenes de la Clínica del Dr. Gallardo, de Valencia.

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Por otro lado, el Programa manuscrito de Patología y Clínica Médicas (1º, 2º y 3er curso) del opositor Don José Codina Castellví; una reconstrucción por planos de la anatomía de la mujer; y dos caricaturas, una de León Cardenal y  otra de José Sanchis Banús.

Caricatura_Sanchis_Banus