La prensa diaria española y la introducción en España del 606

En el sitio historiadelamedicina.org hemos incluido una nueva exposición interactiva dedicada a la introducción en España del Salvarsán. Su título es La prensa diaria  y la introducción en España del 606.

Se compone de varios módulos. En el que lleva el título “1910” se muestran algunos datos y tasas estadísticas relativos a España y a Madrid de 1910; imágenes y una película de la capital de España de esta época; publicidad; y espectáculos. Su objetivo es introducir al visitante en el contexto social y cultural.

El módulo “La sífilis” muestra imágenes macroscópicos y microscópicas de las lesiones características de la enfermedad. Se habla de la misma y se ofrecen algunos datos estadísticos.

“Paul Ehrlich” se compone de tres apartados. En el primero se ofrece una biografía de Ehrlich. En el segundo, se describe cómo se llegó al compuesto 606 o salvarsán. El tercero trata de que el visitante reviva los acontecimientos de las decenas de médicos españoles que se trasladaron a Frakfurt para aprender todo lo relativo al nuevo fármaco. Para ello se recurre a las crónicas que los hermanos José y Vicente García Donato, valencianos, mandaron al diario Las Provincias, desde Alemania y París.

En “Prensa diaria” se habla, de una parte, de los diarios y revistas que se han investigado. De otra, se resume lo que sucedió de agosto de 1910 a diciembre de ese mismo año. Se invita al visitante a que lea las noticias y artículos originales más significativos. Por último se muestra un resumen estadístico de lo que se publicó en la muestra de periódicos elegida por meses y por diarios o revistas.

En “Protagonistas” se han reunido de forma muy sintética las biografías de los principales protagonistas que intervinieron en la introducción en España del salvarsán.

Finalmente se ofrece también un mapa del sitio y la sección de créditos y bibliografía.

Para poder disfrutar de la exposición se recomienda el uso de navegadores actualizados.

Captura de pantalla

Instituto Médico Valenciano, 1910: ¿Nueva orientación?

En dos posts anteriores hacíamos referencia a una pequeña crisis que se produjo en el Instituto Médico Valenciano a finales de 1910. Una serie de médicos, sobre todo jóvenes, querían desarrollar una actividad más intesa y de mayor calidad en lo que a aspectos científicos se refiere. Se envió una circular a los médicos, farmacéuticos y veterinarios invitándoles a participar. No hemos encontrado su contenido, pero hemos hallado en La Crónica Médica un llamamiento que se le debe parecer. Viene acompañada también de una serie de firmas, lo que la hace todavía más interesante. En cambio no vemos el nombre de José Chabás, que fue uno de los iniciadores de este movimiento. Insertamos la transcripción de la misma, dado su interés. De esta forma completamos la información referida al Instituto Médico Valenciano correspondiente a 1910.

Instituto Médico Valenciano
Plausibles orientaciones

Juzgando de gran transcendencia el movimiento iniciado por una agrupación de entusiastas compañeros pertenecientes a dicha Corporación, y confundidos en sus aspiraciones, tomamos la pluma para notificar a nuestros lectores el plan que se labora para dar el impulso y avance que merece esta sociedad profesional.

Preocupados los iniciadores de esto, más que en remover cenizas de nuestros antepasados comprofesores, todos para nosotros respetables, en fundamentar sólidamente la existencia de la Corporación con labores realizadas a base de material de la época actual, y en abrir brecha en dirección gradualmente progresiva a fin de colocar a este Centro a la mayor altura que las circunstancias lo permitan, se han dado cita, por medio de una Acta compromisaria, para por de pronto preparar, hasta el mes de Octubre próximo, un programa de trabajos científicos cuya exposición invertirá seguramente casi todo el curso próximo, verificando gran número de sesiones.

Verdaderamente, el Instituto Médico Valenciano ha tenido muchas intentonas para ensanchar el estrecho cauce por el que aún se desliza su raquítica vida. Nosotros, mirando siempre adelante para no perder el tiempo en minucias estériles, lejos de pretender dilucidar las causas por las que no habían cristalizado aún hermosos proyectos concebidos en otras ocasiones, alentamos por creer se anda hoy por terreno firme, para que nuestros compañeros contribuyan cada cual, dentro de su esfera de acción, con su activo aporte, a fin de robustecer con actos la fe que en la ciencia, el compañerismo y valencianismo ponen los iniciadores de este resurgimiento, cuya necesidad siente hoy más que nunca la clase médica.

Los compañeros que hasta la fecha se han comprometido a exponer sus trabajos científicos durante el próximo curso, algunos de los cuales tienen ya anunciados sus temas, son los siguientes: Sres. Abel Bueso, R. Vila Barberá, Francisco Antolí Candela, Vicente y Juan Boquera, José Campos Igual, J. Casanova Dalfó, Berdún Alcón, F. Gimeno Márquez, V. García Ibañez, Tomás Alcober, Antonio y Vicente Oliete, Luis Estopiñá, Manuel Lleó, F. Reig Pastor, Américo Montoro, M. Peris Forés, M. Pérez Feliu, Pablo Colvée, L. Gay Lloveras, Luis Aldás, Jorge Perrón, M. Martí Pastor, M. Portaceli Ortells, Juan Campos Fillol, F. Fernández Martí, F. Julián Mira y Vicente Peset Cervera.

Tenemos noticias de muchos otros compañeros que se apresurarán a asociarse a los anteriores. Para ello, remitimos a nuestros lectores, amigos de la idea, al Instituto Médico Valenciano, en el que encontrarán a su disposición el Acta compromisaria abierta a la firma de cuantos quieran sumarse a lo que en ella se especifica.

Como habrán podido observar nuestros lectores, este movimiento es exclusivamente juvenil, y a él se ha asociado gran parte de lo que pudiéramos llamar ‘elite’ de la juventud médica de Valencia, la que sintiendo en sus espíritus las excitaciones de la moderna savia científica, se agita por conquistar un nombre digno, luchando lealmente en el noble palenque de las ideas.

Tenga la seguridad esa juventud que, para animarla en esa empresa, tendrá a su lado a cuantos la ciencia encaneció con su diuturno laboreo, que verán con gusto cómo las generaciones nuevas se preparan para sucederles con ventaja en el accidentado camino de la vida.

La ‘Crónica médica’ se asocia con entusiasmo y aplaude de todas veras este movimiento; y a la par que invita a secundar el llamamiento, pone sus columnas a disposición de la empresa, y desde luego se compromete a hacer públicas las conferencias y discusiones a que den lugar el desarrollo respectivo de los temas.

La Crónica Médica, Vol. 22, 1910

El Instituto Médico Valenciano en 1910 (II)

Estas fueron las reseñas y noticias publicadas en Las Provincias sobre el Instituto Médico Valenciano en 1910. Una vez más hallamos actos que no figuran en las Actas de la Corporación:

-Círculos y sociedades. Instituto Médico Valenciano [Jesús Marín hablará de ‘Tratamiento médico-pedagógico de los niños mentalmente anormales’]
Las Provincias, 17 de febrero de 1910, p. 2

-Círculos y sociedades. Instituto Médico Valenciano [Sigue sesión ‘Tratamiento médico-pedagógico de los niños mentalmente anormales’]
Las Provincias, 4 de marzo de 1910, p. 2

-En el Instituto Médico Valenciano. Sesión apologética en honor del Dr. Bertrán
Las Provincias, 1 de abril de 1910, p. 1

-Instituto Médico Valenciano [Plausibles orientaciones]
Las Provincias, 30 de agosto de 1910, p. 1

Círculos y sociedades. Instituto Médico Valenciano [Junta ordinaria]
Las Provincias, 26 de noviembre de 1910, p. 2

-Círculos y sociedades. Instituto Médico valenciano [Elecciones]
Las Provincias, 8 de diciembre de 1910, p. 2

-Círculos y sociedades. Instituto Médico Valenciano [Discusion en torno al ‘606’ y el paludismo]
Las Provincias, 24 de diciembre de 1910, 2

-Círculos y sociedades. Instituto Médico Valenciano
Las Provincias, 24 de diciembre de 1910, p. 2

Enlace: El Instituto Médico Valenciano en 1910 (I)

[Estas anotaciones se han podido realizar gracias al Proyecto de Investigación del Ministerio de Educación, HAR2008-04023].

El Instituto Médico Valenciano en 1910 (I)

El año 1910 fue para el Instituto Médico Valenciano un periodo de reflexión y de sobresaltos. Desde la constitución del Colegio de Médicos, el Instituto no acababa de encontrar su razón de ser. Dicho de otra manera, cuáles debían ser sus fines. Sin embargo, con mayor o menor fortuna siguió su marcha habitual como hemos tenido ocasión de ver. En 1910 una serie de socios pretendieron dar nueva vida a la Corporación. Los repetidos intentos de que los socios prepararan comunicaciones de valor científico para su discusión, no acababa de cuajar. Se envió una circular a los médicos, farmacéuticos y veterinarios explicándoles la nueva orientación que se trataba de dar al Instituto y en la que se solicitaba su adhesión. Una de las propuestas era el relanzamiento del Boletín (con este u otro nombre). La respuesta fue desigual.

Ese mismo año se celebró en Valencia la Exposición Nacional, prolongación de la Regional. Con tal motivo se convocaron diferentes congresos. Entre ellos uno de la Sociedad para el Progreso de las Ciencias. Como el Instituto estaba implicado, parece que algunos médicos se adhirieron sólo por participar en este Congreso. Al final de año estalló la situación y se produjeron varias dimisiones. Había un grupo que sostenía que la Junta directiva había hecho poco para poner en marcha la nueva orientación del Instituto. Otros defendían que no se había producido la respuesta esperada entre los médicos. Las Juntas extraordinarias se sucedieron. Cada tema que se discutía afloraban los conflictos y las diferentes posturas. Para agravar la situación, la Comisión que debía juzgar las memorias presentadas a los Premios sobre uno de los temas, presidida por el Dr. Gómez Ferrer, no había emitido dictamen a finales de año. Esto retrasó el segundo de los actos solemnes que celebraba anualmente el Instituto. Sin embargo, fue el año que más trabajos o memorias se presentaron a la convocatoria.

Todo quedó dispuesto para que el año 1911 fuera distinto. El nuevo presidente, que se eligió dos veces por la dimisión del Dr. Mollá, sería el Prof. Manuel Candela Plá.

En otros posts nos ocuparemos del contenido de la circular difundida para cambiar la orientación del Instituto y del Congreso para el Progreso de las Ciencias.

4 de enero de 1910, Junta directiva
Se acordó imprimir la memoria premiada del Dr. Slocker. Si el precio no excedía de 25 pts se podían imprimir quinientos ejemplares. También se tomó la decisión de remitir la otra memoria ganadora a su autor D. Alonso Marcos de Val (San Lorenzo, León) con el fin de que la revisara para su impresión.
Se acordó que el cobrador del Instituto se encargara de cobrar los recibos de los socios de la Academia Médico-Escolar, quedándose el Instituto el 5 por cien.
Se dio noticia de la recepción de un oficio del Círculo de Bellas Artes, en el que se ofrecía al Instituto para todo lo que fuera útil.

4 de enero de 1910, Junta general ordinaria
La Presidencia pidió informe de cómo estaba el asunto de la circular que se remitió a médicos, farmacéuticos y veterinarios, iniciativa del Dr. Chabás. Se le contestó que se habían repartido todas a excepción de las dirigidas a farmacéuticos y veterinarios. Se había recibido contestación y adhesión de Manuel Montesinos, Vicente Arau, Celedonio Calatayud, Vicente Candela Gil, Juan Bartual, R. Canchoud (?), Mariano Pérez Feliu, R. Zarzoso, Roberto Marco, Pablo Colvée, Vicente Barberá Ferrer, Ricardo Franch Mira, Claudio Martí, Ramón Vila, Diego Sarrió, Lorenzo Arroyo, Salvador Campos y Rafael Martínez Seguí.
A propuesta del Dr. Carsí se autorizó a la presidencia a convocar junta general para estudiar la manera de confederarse con otras corporaciones.
A propuesta del Dr. Chabás se constituyeron las comisiones para visitar a los compañeros:
1. Antonio Casanova, Vicente Arau y Enrique Gay
2. Eduardo Pérez López, Mariano Pérez Feliu y Joaquín Aguilar Jordán
3. Vicente Carsí, Francisco Torrens y Enrique López Sancho
4. José Chabás, Alfredo Moscardó y Manuel Portaceli
5. Manuel Desfilis Pascual, Agustín Trigo y Rafael Martínez Seguí
6. Francisco López Vicent, Miguel Martí Pastor y Rafael Morant
7. Tomás Blanco, Manuel Montesinos y R. Canchoud
8. Joaquín Vila, Ramón Morant y Francisco Antolí Candela
El Dr. Torrens presentó el estado de caja: Instituto (917,68 pesetas); Fundación Röel (4.090,47 pesetas); Caja de Ahorros (974,60 pesetas); en efectivo (417,68).
Finalmente se aprobó el presupuesto para 1910.

3 de marzo de 1910, Junta directiva
Se aprobó el pago de diferentes gastos.

3 de marzo de 1910, Junta general ordinaria
Fue admitido como socio residente D. Francisco Guerrero Bolinches y como socio correspondiente, D. Jorge Person.
Se leyó una carta del Dr. Trigo que incluía las siguientes adhesiones: Rafael Martínez, José M. Marzal, Matías Ferrer, Vicente Roig Mir, Rafael Cervera Barat, R. Corell, R. (?), R. Bellver y Jaime García Español.
Se acordó solicitar al Dr. Slocker la cantidad de cien pesetas para contribuir a la impresión de su memoria.
Se acordó celebrar la sesión apologética el día 31 de marzo.

31 de marzo de 1910, Sesión apologética
Tras la lectura de los artículos del Reglamento relativas al acto, ocupó la tribuna el Dr. Peset Aleixandre, quien leyó un discurso sobre la figura de D. Luis Bertrán, fundador del Instituto. Hizo un recorrido por su época de estudiante, de médico y de escritor, centrándose después en la fundación del Instituto. Recordó sus objetivos: adelanto de la ciencia, provecho para la ciudad y mejora de las clases. Terminó refiriéndose a la última circular enviada a los profesionales, “¡Ójala dé frutos la última circular en demanda de socorro! ¡Todo menos destruir una obra tan portentosa!”. Fue muy aplaudido.
Terminó el acto el Presidente con unas palabras.

15 de abril de 1910, Junta directiva
Se aprobó el pago de diferentes gastos.
Se aprobó el ingreso de Francisco Ferrero Bolinches como socio residente y de Jorge Perron Zurlinder, como socio correspondiente.
Se informó de nuevas adhesiones a la circular: Juan Nájera, Salvador Valero Estopiñá, Ramón Gómez Pérez, Francisco López, León Solis Clarás, Manuel Lleó Silvestre, Rafael Campos Fillol y José Grifol Aliaga.
El Dr. Chabás leyó el trabajo hecho por la comisión nombrada para redactar las bases de reformas del Instituto. Tras discusión, se propuso que la comisión redactara un plan más práctico en el estado en el que se encontraba la Corporación. Una vez discutido, debía presentarse a la Junta general.

13 de junio de 1910, Junta directiva
El Secretario leyó una carta del Dr. Vila Barberá dirigida a la Presidencia en la que suplicaba una reunión para tratar la forma que habría que seguir para llevar a la práctica el pensamiento que tenían algunos socios de la Corporación sobre una serie de trabajos y conferencias.
Se apoyó la propuesta.

13 de junio de 1910, Junta general
El Sr. Carsí se lamentó de que había convocado dos veces a la comisión encargada de la reforma del Reglamento y sólo había acudido el Dr. Aguilar Jordán. Preguntó qué debía hacer.
El Dr. Guillén le contestó que insistiera y que constituyera la comisión para comenzar a discutir los temas pendientes. Siguió diciendo que sería lamentable que después de prometer reformas mediante circulares y de haberse inscrito nuevos socios, las cosas quedaran como estaban antes.

Se dio cuenta de haber recibido las siguientes memorias para acceder a los premios:
1. -Contribución al estudio clínico de la tuberculosis. Sin lema.
2. -Estudio crítico de los medios propuestos para la investigación urológica de la glucosa. Lema: Van der Vyvere’
3. -Indicaciones de la intervención quirúrgica en la litiasis biliar. Lema: ‘Gloriosos los pueblos que consagran su vida a la Ciencia Médica’
4. -Indicaciones de la intervención quirúrgica en la litiasis biliar. Lema: ‘El bello ideal de la terapéutica quirúrgica es precisar su indicación’
5. -Indicaciones de la intervención quirúrgica en la litiasis biliar. Lema: ‘Ateroduajela’
6. -Trabajo de investigación personal sobre tuberculinización y tuberculinoterapia. Lema: ‘Si la tuberculinoterapia es tanto más eficaz cuanto más se aproxima su empleo al principio de la enfermedad…’
7. -Determinación cuantitativa de la glucosa: crítica de los procedimientos que puedan emplearse (Asunto libre). Sin lema.
8. -La vacuna y el tratamiento del coqueluche. Lema: ‘Vaccine’
9. -Nociones generales sobre la oftalmia purulenta del recién nacido, necesarias al practicante su conocimiento, deducidas de mi práctica como médico especialista en Oftalmología. Lema: ‘A los queridos auxiliares del médico’
10.-Microbiología de los protozoarios patógenos’. Lema: Pasteur’
11. -Estudio crítico de los medios propuestos para la investigación urológica de la glucosa. Lema: ‘Sabor’
12. -Indicaciones de la intervención quirúrgica en la litiasis biliar. Lema: ‘Hipócrates, Galeno, Pastur’.
13. -Nuevo concepto etiológico, patológico y terapéutico del tifus en sus diversas formas. Sin lema.
14. -Balances nutritivos del fósforo en el organismo normal y patológico. Lema: ‘Trabajo para el concurso de 1910’
15. -Trabajo personal sobre sobre un asunto de medicina. Lema: ‘Pasteur, Koch, von Behring’
16.-Topografía médica de Rótiva y pueblos anexos a su distrito’. Lema: ‘Los elementos de que el hombre de ciencias puede valerse en favor de sus semjantes…’
17. -Estudio biológico sobre la herencia de caracteres. Lema. ‘Fénix’
18. -Tres fármacos más. Lema: ‘?’
19. -Localizaciones cerebrales. Lema ‘Inteligentia est …’
20. -Investigaciones fisico-fisiológicas. Lema: ‘Le phenomene biologique est…’
21. -Estudio crítico de los medios propuestos para la investigación urológica de la glucosa. Lema ‘Z.W.E.1’
22. -Estudio de las indicaciones terapéuticas. Lema: ‘Respetar es curar’

A propuesta de la presidencia fueron aprobados las siguientes comisiones para juzgar los trabajos:

-Vicente Carsí, Francisco López Vicent y Luis Estopiñá. Trabajos números 3, 4, 12
-Vicente Peset Cervera, Francisco Torrens y Alfredo Moscardó. Trabajos números 2, 7, 11 y 21
-Fracisco Villanueva, Antonio Oliete y Enrique Olaso. Trabajos números 9, 13, 14, 19 y 22 (Asunto libre)
-Constantino Gómez Reig, Vicente Guillén Marco y Francisco de B. Aguilar Martínez. Trabajo número 16
-Ramón Gómez Ferrer, Tomás Blanco y Adolfo Batllés. Trabajos números, 1, 6, 8, 9, 10, 19, 17, 18 y 20.

Fueron designados para redactar el programa de premios del siguiente año Enrique López Sancho, Vicente Carsí, Manuel Olmos y Alfredo Moscardó.
La Presidencia informó de la dimisión irrevocable del Dr. Iborra del cargo de contador. Se acordó a propuesta del Dr. Guillén y de otros, no aceptarla.

30 de junio de 1910, Junta general
Se leyeron las invitaciones del Ateneo mercantil y Lo Rat Penat a los festejos de Julio.
Al insistir el Sr. Iborra en su dimisión, se eligió como nuevo contador a Vicente Dominguez Roca hasta 1911.
Al no aceptar el Dr. Olaso formar parte de una comisión para juzgar los premios, se eligió a Germán Boned.
Se eligió también a Joaquín Vila Belda para redactar el discurso apologético del siguiente año.
El Sr. Pérez Feliu propuso el nombramiento de una comisión para que se encargara de gestionar cerca de los médicos y farmacéuticos, alguna rebaja para la clase escolar médica. Aceptada la proposición fueron designados los Sres. Pérez Feliu y Moscardó para que estudiara dicho asunto.

26 de noviembre de 1910, Junta directiva
No hubo asuntos que tratar

26 de noviembre de 1910, Junta general ordinaria
Se acordó aceptar como socios residentes a Ramón Vila Barberá, Juan Bartual Moret, Manuel Lleó Silvestre, José Grifol Aliaga, Enrique Alós, Francisco Vilata Ferrer, Federico Julián Mira, Luis Lafora Almudéver, y José Casanova Dalfó.
Se aprobó también el dictamen de la comisión del programa de premios para el año siguiente:

-Tema 1: Formas anómalas de paludismo
-Tema 2: Juicio clínico que merece la aplicación del 606 en la sífilis
-Tema 3: Determinación de las materias colorantes y cromógenas de la orina
-Asunto libre: Resolución de un punto importante de las ciencias médicas o sus auxiliares, a juicio del autor

Premios de la Fundación Röel
-Tema 1: Topografía médica de uno de los municipios de la provincia de Valencia
-Tema 2: Trabajo de investigación científica personal sobre un asunto libre de medicina o cirugía.

Se informó de haber recibido una carta de un concursante que rogaba se incluyera su trabajo en los premios Röel al habérsele olvidado consignarlo. Se opusieron Carsí, Pastor Reig y Oliete; a favor, el Dr. Blanco. Se acordó finalmente por unanimidad denegar la petición por ser antirreglamentario y porque el trabajo estaba siendo juzgado por otra comisión.
Posteriormente se dio lectura a los informes de las comisiones que habían estudiado los trabajos presentados a los premios.

-Comisión que debía juzgar los trabajos sobre ‘Indicación de la intervención quirúrgica en la litiasis’. Sin discusión se acordó premiar el trabajo cuyo lema era ‘El bello ideal de la terapéutica…’. Abierta la plica, el autor era D. Emilio Casas Ariola, doctor en Medicina, residente en Logroño. Segundo premio para el trabajo de Francisco Reig Pastor, cuyo lema era ‘Hipócrates, Galeno, Pasteur’. El tercer premio para Mariano Fernández Corredor y Chicote, especialista en otorrinolaringología, oftalmología, y dermatosifilografía, de Valladolid, cuyo lema era ‘Gloriosos los pueblos…’.

-Comisión que debía juzgar los premios sobre ‘Juicio crítico de los medios propuestos para la investigación urológica de la glucosa’. Se acordó el primer premio para el trabajo cuyo lema era ‘Z.W.E.J’, de los autores Juan Bautista y Tomás Peset Aleixandre, socio del instituto, catedrático de Medicina legal de Sevilla, y veterinario de 1ª clase y alumno de 6º de Medicina de la Facultad de Valencia, respectivamente. Tercer premio para D. Francisco Más Magro (lema, ‘Labor’), médico de Crevillente, provincia de Alicante.

-Comisión que debía juzgar los premios sobre el tema libre. Se aprobaron sin discusión. Primer premio para D. Jesús Marín (lema. ‘Inteligentia…’), subdirector del Manicomio provincial y socio residente del Instituto, autor del trabajo ‘Localizaciones cerebrales’. Segundo premio para José Mendey, de Zamora (lema, ‘Gutta cavat lapidem…’), por su trabajo ‘Balances nutritivos del fósforo en el organismo normal y patológico’.

-Comisión que debía juzgar los premios Röel. Premio para ‘Topografía médica de Rótova y pueblos anexos a su distrito’, de Ignacio Sánchez, médico titular de Rótova (lema, ‘Los elementos de que el hombre de ciencia…’).

Se propusieron como socios residentes a los Sres. Abel Bueso, Manuel Jordán, Vicente García Ibañez, Vicente Oliete Balader, Américo Montoro, Manuel Peris Forés, José Fernández Martí, Luis Aldás Torres, Ramón Morell, José María Claver, y José Climent Vilá.

7 de diciembre de 1910, Junta general ordinaria
Fueron admitidos como socios los Sres. Abel Bueso, Manuel Jordán, Vicente García Ibañez, Vicente Oliete Balader, Américo Montoro, Manuel Peris Forés, José Fernández Martí, Luis Aldás Torres, Ramón Morell, José María Claver, y José Climent Vilá.
Reingresaron como socios José LListerri Ferrer, Faustino de (?) Sánchez, Ramón Alapont Ibañez y Ramón Villafañe Sánchez de Soto.
No hubo más asuntos que tratar

7 de diciembre de 1910, Junta general extraordinaria
Se realizaron las elecciones para cubrir los cargos que quedaban vacantes de la Junta. Estos fueron los resultados:

-Presidente: Rafel Mollá
-Secretario de actas: Ramón Vila Barberá
-Tesorero: Francisco Torrens
-Presidente Comisión de Medicina: Adolfo Batllés
-Presidente Comisión de Farmacia: Agustín Trigo
-Vicesecretario general: Ramiro Ruíz
-Vicecontador: Manuel Portaceli
-Vicebibliotecario: Mariano Pérez Feliu

El Sr. Aguilar Jordán preguntó si la otra media Junta estaba con carácter interino y si debían elegirse dichos cargos. El Presidente le contestó recordando el Reglamento.

16 de diciembre de 1910, Junta general extraordinaria
Presidencia del Dr. Carsí
Se dio lectura a una comunicación suscrita por diez socios solicitando Junta extraordinaria para tratar asuntos de régimen interior. El Presidente señaló que había accedido por deferencia ya que por Reglamento no era lo adecuado al no figurar explícitamente el tema de la petición.
El Sr. Oliete expuso que, después de repartida la circular solicitando colaboración a la clase farmacéutica a cambio de imprimir una nueva orientación al Instituto, se produjo una respuesta positiva. De 114 socios que había en enero de 1910, subió a 159, pero en vista de que las reformas no prosperaron por la inactividad de la Directiva, se dieron de baja unos cuantos. Por ese motivo preguntó el Dr. Carsí si había llegado el momento de emprender las reformas prometidas en la circular. Asimismo, si la Junta estaba en ‘prórroga de poderes’ hasta que se pusiera en vigor la reforma anunciada.
Los Sres. Chabás, Aguilar Jordán y Domínguez Roca manifestaron que ellos habían aceptado los cargos respectivos como prórroga y, por tanto, presentaban la dimisión de los mismos de forma irrevocable, por considerarse fracasados en las gestiones que les encomendó la Junta.
Manifestaron su conformidad con la actitud de los dimisionarios los Sres. Campos Igual, Vila Barberá, Llisterri, Berdún, Pérez Feliu, Montoro y Vila Belda.
Los Sres. Llisterri, Montoro y Berdun presenaron un voto de censura para la Junta directiva, por la poca actividad desplegada y por creer que los señores que no han presentado la dimisión, deberían presentarla. Fue retirada a petición de los señores Peset y Campos Igual.
La Presidencia “se condolió mucho de la actitud poco armónica de algunos señores, e hizo historia de los trabajos verificados por la Directiva nombrando comisiones especiales, en una de las cuales formaban parte los señores Chabás y Aguilar Jordán, a quiénes convocó repetidas veces para el estudio de la reforma del Reglamento, no pudiéndose reunir a pesar de sus esfuerzos”.
También señaló que la media Junta se eligió con carácter de interinidad -antirreglamentariamente- hasta que se reformasen los Estatutos, pero como dicha reforma no se había llevado a cabo, por eso continuaban formando parte de la misma.
Contestando al Dr. Oliete, señaló que creía que era momento de iniciar las reformas. Respecto a su segunda cuestión, le pidió que la retirara para ser abordada en otra sesión.
El Dr. Torrens manifestó que los datos aportados por el Dr. Oliete no eran del todo exactos. Se habían apuntado muchos socios, pero no pagaban; incluso algunos, cuando se les fue a cobrar contestaron que se dirigieran a sus proponentes. Asimismo, la clase médica no había respondido como se esperaba, siendo escasas las adhesiones y debidas la mayor parte a trabajos particulares y al Congreso de la Asociación española para el Progreso de las Ciencias.
Oliete y Domínguez Roca, dijeron que los datos que habían dado los habían tomado del Libro de Contaduría.
Se acordó mayoritariamente respaldar las propuestas del Dr. Oliete. Cesó así la mitad de la Junta del año pasado.
Domínguez Roca solicitó a la Presidencia que convocara a Junta general extraordinaria para tratar del Boletín y de los medios que se se pudieran poner en práctica para dicha publicación.

19 de diciembre de 1910, Junta directiva
Presidió el Dr. López Sancho
El Dr. Carsí informó de lo sucedido en la Junta extraordinaria. La Presidencia, de acuerdo con los presentes, acordó redactar el escrito de dimisión en los siguientes términos:

“Los abajo firmantes, individuos de la Junta directiva del Instituto Médico Valenciano a Vd. con el mayor respeto exponen: Que considerando caducado el tiempo empleado en los trabajos de reforma de esta Corporación y no satisfaciendo la labor empleada a algunos señores socios como públicamente se ha manifestado, deciden, de una manera irrevocable, presentar la dimisión de sus cargos, haciendo constar que todos colectivamente y cada uno en la medida de sus fuerzas han de prestar su modesto concurso a la serie de reformas que se inicien en esta ilustre Corporación. Dios guarde a Vd… Valencia, 19 de diciembre de 1910”. Siguen las firmas.

19 de diciembre de 1910, Junta general extraordinaria
Se leyó la comunicación de que la Junta directiva había dimitido en pleno.
Se eligió a la mesa interina que quedó constituida por Presidente, Secretario general y Secretario de actas: Cándido Antolín, Francisco Reig Pastor y Tomás Peset, siendo el primero el más antiguo y el último el más joven de la Corporación.
El Sr. Reig Pastor solicitó y se le concedió permiso para imprimir por su cuenta la memoria presentada al Concurso de premios del Instituto.
El Sr. Carsí propuso que se verificaran las elecciones correspondientes al turno de vicepresidencia. Vilanova opinó que debían elegirse los cargos que quedaron vacantes en la sesión anterior. El Sr. Julián propuso que se llevara todo a cabo de acuerdo a la convocatoria que decía: “Provisión de las vacantes de la Directiva”. El Sr. Peset (D. Juan) abogó por este criterio fundándose en la conveniencia de evitar que se multiplicaran las sesiones no científicas -como la actual- y evitar que el Instituto permaneciera en la situación de inestabilidad. Opinó que debían elegirse todos los cargos y no sólo los vacantes.
El Sr. Carsí dijo que se admitieron de palabra las dimisiones de los Sres. Chabás y Aguilar.
El Sr. Peset señaló que convenía abreviar en lo posible la provisión de cargos. El Sr. Pallarés propuso que continuara la Junta provisional hasta la sesión posterior. Portaceli se adhirió a la proposición de Peset e indicó la conveniencia de fijar con claridad el tiempo que duraría la nueva Junta. El Sr. Carsí le contestó con arreglo al Reglamento, según el cual, el turno de Presidente terminaría a fin del actual mes, y el de vicepresidente, a fines del próximo año 1911.
Se procedió a la elección de la Junta completa.
El Sr. Campos Igual propuso la siguiente candidatura:

-Presidente: Sr. Mollá
-Secretario de Actas: Vila Barberá
-Tesorero: Torrens
-Vicesecretario general: Ruíz
-Presidente C. de Medicina: Batllés
-Presidente C. de Farmacia: Guillén
-Vicecontador: Portaceli
-Vicebibliotecario: Pérez Feliu
-Vicepresidente: Oliete
-Secretario: Olmos
-Contador: Domínguez
-Presidente C. de Cirugía: Lloret
-Presidente C. de Epidemiología: Chabás
-Vicetesorero: Vila Belda
-Vicesecretario de actas: Fernández Martí

El Sr. Pérez López pidió que la presidencia de la Comisión de Farmacia no recayera en un farmacéutico, aunque respetaba el nombre propuesto. Aguilar y Peset recordaron los méritos del Dr. Guillén, su historia brillante dentro del Instituto y su cargo de Jardinero Mayor del Jardín Botánico. El Sr. Pérez López se adhirió a estas palabras.
El Sr. Carsí propuso que se nombraran comisiones para informar sobre el proyecto de presupuestos y para estudiar la reaparición del Boletín.
El Sr. Domínguez presento el proyecto de presupuesto para 1911.
El Sr. Oliete preguntó se se deseaba que el Boletín reapareciera o no.
El Sr. Chabás recordó que en 1908 se expresó el deseo de que volviera a publicarse.
El Sr. Torrens señaló que no debía convocarse la reunión sobre el Boletín hasta que se analizara el presupuesto y se viera si era posible o no que volviese a aparecer el Boletín.
El Sr. Peset dijo que, aunque no apareciese, podría reunirse la comisión para prepararlo por si acaso fuera viable, ya que llevaba mucho trabajo.
El Sr. Oliete insistió en la necesidad de saber si había dinero para el Boletín y que hacían falta muchos trabajos preliminares para relanzarlo.
El Sr. Olmos propuso cerrar la sesión y abrir otra nueva para ajustarse al Reglamento del Instituto. Así se acordó para poder discutir el presupuesto.
A continuación se acordó nombrar comisiones para estudiar el presupuesto, por un lado, y para el Boletín, por el otro. Respectivamente: Bueso, Lafora y Campos Igual; Aguilar Jordán, Peset, Oliete, Domínguez y Guillén.

20 de diciembre de 1910, Junta directiva
Presidió el Dr. Oliete
Tomó posesión la Junta elegida que sustituyó a la accidental, compuesta por Cándido Antolín, Francisco Reig y Tomás Peset.
Se agradeció a las Juntas directivas salientes su labor.
A continuación el Sr. Olmos, Secretario, leyó una carta del presidente electo Dr. Mollá, en la que renunciaba a su cargo de forma irrevocable. Los miembros de la Junta expresaron su sentimiento por la determinación del Dr. Mollá y aceptó la dimisión.
A continuación se leyó también una carta del Sr. Vicente Guillén Marco en la que anunciaba que dimitía de su cargo. Los asistentes no la aceptaron y rogaron al Sr. Oliete que fuera a su casa para explicarle cómo había sido defendido en la Junta extraordinaria y cómo se habló de sus méritos con el fin de que reconsiderara su postura.
Se fijó una sesión de la Junta directiva para el día siguiente para discutir los presupuestos, como era preceptivo.
El Sr. Domínguez señaló que se estudiara también en la Sesión el tema del Boletín. Confiaba en que la comisión nombrada al efecto hubiera cumplido su cometido.
Se recordó que no se había celebrado el acto inaugural y que la comisión compuesta por Gómez Ferrer, Pallarés, Trigo y Tomás Blanco, no se había pronunciado en lo relativo a los trabajos presentados para uno de los temas del concurso. Se encargo al Presidente que se entrevistara con el Sr. Gómez Ferrer.
El Sr. Torrens expuso la marcha administrativa del Instituto desde 1905 y el estado de Caja. Mostró una serie de recibos atrasados que consideraba habían sido rechazados por los interesados. Entre ello se mostró los del Dr. Vila Barberá. Éste dijo que en algún recibo figuraba una fecha en la que él aún no era socio y que no tenía ni siquiera noticia de que se le hubiesen presentado. El Sr. Olmos corroboró la primera de las afirmaciones del Dr. Vila. El Sr. Llisterri dijo que su recibo no había sido pagado porque con anterioridad había solicitado la baja del Instituto en aquella época. No obstante, los dos dijeron que se les volvieran a pasar y los pagarían para dar muestras de buena voluntad.
Se informó de que el Sr. Jorge Perrón, residente en Masanasa, pidió el ingreso en la Corporación a principio de año y todavía no se le había contestado.
Después de estos pequeños incidentes, la Junta hizo constar la confianza en el Sr. Torrens por su labor, que hizo extensiva a los miembros de la Junta anterior.
Se aprobó a propuesta del Sr. Llisterri que se invitara a los que debían recibos a que los pagaran.
A continuación se aprobó pagar diversos gastos.
Se aclararon algunos aspectos de la Fundación Röel y se aprobó publicar el programa de premios para el año siguiente. A propósito de este asunto hubo quejas de los asistentes porque algunos no recibieron copias de las memorias impresas premiadas, entre ellos los Dres. Chabás y Antolín.

21 de diciembre de 1910, Junta directiva
Comenzó la sesión el Presidente dando información sobre las gestiones que se le encomendaron. El Sr. Guillén no podía presidir la Comisión de Farmacia y Ciencias auxiliares por no permitírselo su salud. El Sr. Gómez Ferrer dijo que necesitaba más tiempo para emitir dictamen sobre las memorias presentadas.
El Sr. Batllés, presente en la sesión y miembro de la comisión presidida por Gómez Ferrer, corroboró lo dicho por éste. Esto obligaba a escribir a los premiados anunciándoles que se demoraba la entrega de premios.
El Sr. Olmos dio cuenta de haber delegado la representación de un premiado residente en Logroño a un socio para que recogiera su premio.
Comenzaron a estudiarse los presupuestos, pero como figuraba una partida destinada al Boletín en base a unos ingresos ‘eventuales poco realistas’ se acordó dividirlo en dos partes: una ordinaria en la que constaban los gastos corrientes y que se aprobó, y otra extraordinaria en la que figuraba lo relativo al Boletín.
Se acordó convocar para el día siguiente a las comisiones de presupuestos y del Boletín. Conocidos sus informes, se convocaría Junta general.

24 de diciembre de 1910, Junta directiva
Los Sres. Domínguez y Llisterri notificaron el ingreso en concepto de socios residentes a los siguientes Sres: Juan García Almeida, Vicente Chiner y José Ribes Marco y Manuel Bort Olmos

24 de diciembre de 1910, Junta general extraordinaria
Se presentó la nueva Junta.
Se trataron algunos asuntos de trámite.
Se procedió después a la elección de cargos vacantes: Presidente de la sección de Farmacia y ciencias auxiliares y Presidente de la Corporación por dimisión de quienes habían sido elegidos.
Se interrumpió la sesión.
Se volvió a continuar y se propuso el procedimiento de aclamación. El Sr. Llisterri propuso de presidente al Sr. Manuel Candela Plá. Fue elegido por unamimidad. El Sr. Pérez López propuso al Sr. Agustín Trigo para presidir la Comisión de Farmacia. También fue elegido por unanimidad.
Se pasó al siguiente punto del orden del día. Se trataba de aclarar los motivos por los que se había demorado la sesión inaugural. El Presidente explicó que se debía a que una de las comisiones todavía no había deliberado. Para informar a los ya premiados, se propuso poner una nota en el tablón de anuncios de la Corporación explicando los motivos reales del retraso en la celebración de la sesión inaugural, en la que debían entregarse los premios.
El siguiente punto del orden del día era el de los presupuestos. El Presidente explicó lo sucedido en las sesiones de la Junta y en la división del Presupuesto en ordinario y extraordinario.
Se produjo una larga discusión sobre si debían votarse los dos presupuestos u optar por uno solo tal como se hacía cuando se publicaba el Boletín. Al final por 17 votos a favor y 15 en contra se decidió que se admitiera el presupuesto global y no por separado.
Esto provocó una nueva discusión, sobre todo en lo que se refería a ingresos ‘irreales’ que tenían en cuenta las cuotas de los socios correspondientes y los posibles anunciantes en el Boletín. Se señaló que precisamente el Boletín dejó de publicarse porque no pagaban los socios correspondientes y porque no había anunciantes.
Se sometió a votación partida por partida. Se elaboró una lista de socios fiadores por el posible déficit que pudiera producirse.
Se abordó finalmente el último punto del orden del día: Informe de la comisión para la publicación del Boletín. Se aprobó el proyecto a excepción de las tarifas de los anunciantes, que algunos consideraban que eran bajas.

29 de diciembre de 1910, Junta directiva
Presidió el Dr. Oliete.
Tomó posesión de presidente de la Comisión de Farmacia el Sr. Agustín Trigo.
Se acordó dar posesión a los miembros de la Junta que debía dirigir el Instituto a partir del día 2 de enero y que se presentara a Junta general el mismo día.
Se acordó dirigirse al Dr. Gómez Ferrer para que fijase un plazo para emitir el dictamen de los premios pendientes. También oficiar a D. Alfredo Moscardó, secretario de actas, para que en el plazo de un mes consignara en el libro de Actas las que faltaran.
El Bibliotecario informó de la inspección que estaba realizando a la Biblioteca. Dijo que faltaban libros y solicitó que se elaboraran resguardos o recibos para los préstamos. Se acordó pasar el tema a la Junta entrante.
Se acordó imprimir unas hojas para dar de alta y baja a los socios.
Se fijo el horario de la Biblioteca de 8 de la mañana a 8 de la noche, los días laborables. Asimismo, se recordó que nadie podía llevarse ningún libro o revista sin ponerlo en conocimiento del Bibliotecario y sin firmar el correspondientes recibo.
El Bibliotecario debía fijar en el tablón de anuncios de la Corporación las horas diarias de su permanencia en la Biblioteca.
Se discutió después sobre la organización de los libros de actas, de tesorería, de cuentas, etc. y de la mejor forma de archivarlos en la Corporación.

 

[Estas anotaciones se han podido realizar gracias al Proyecto de Investigación del Ministerio de Educación, HAR2008-04023].

El ‘606’ en El Imparcial (1910) (3)

Seguimos adelante con el seguimiento que hizo El Imparcial del nuevo medicamento de Ehrlich, el ‘606’. Después de la temprana noticia que proporcionó Verdes Montenegro, se publicó un artículo de otro de los protagonistas de la introducción del salvarsán en España. Como ya vimos al abordar el tema en otros diarios, se trata del doctor Bandelac de Pariente, que era médico de la Embajada de España en París. Veamos el artículo:

El 606 del profesor Ehrlich, de Francfort

Nuestro eminente colaborador científico, el doctor Verdes Montenegro, escribió en El IMPARCIAL un artículo que produjo impresión profunda en todas partes. Exponía el descubrimiento admirable y transcendental de Ehrlich para la curación de la ‘avariosis’.

Ayer hemos recibido un nuevo artículo sobre tan interesante asunto, escrito por el doctor Bandelac de Pariente, médico de la Embajada española en París. Insertamos a seguida esta nota científica.

Francfort, Septiembre
Hace dos meses aparecieron en las revista médicas las primeras comunicaciones sobre los resultados verdaderamente extraordinarios obtenidos en la curación de la sífilis por un nuevo procedimiento descubierto por el profesor Ehrlich, de Francfort.

Este procedimiento, según aparecía en las tales comunicaciones, violentaba de tal manera todos nuestros conocimientos sobre la terapéutica específica hasta hoy empleada, que hemos de confesar nuestro escepticismo ante ellas.

‘Una sola inyección del nuevo específico, y no ya los casos incipientes, sino las afecciones más antiguas y rebeldes a todo tratamiento mercurial o arsenal (incluso el atoxil); las manifestaciones más terribles del periodo, no ya secundario, sino del terciario; las gomas ulceradas y aun los principios de parálisis; en una palabra, los casos más desesperados, y ante los que la terapéutica era impotente, curábanse con una rapidez rayana en el milagro, puesto que asignaban periodos de cuatro a diez días para la cicatrización de estas lesiones, hasta entonces rebeldes a todo tratamiento’.

Por la misma exageración de los resultados, estas comunicaciones hubiéramos parecido uno de tantos ‘bluffs’ de los que se dan, por desgracia, casos frecuentes en los medios científicos, a no haber mediado en todo ello el nombre de Ehrlich, cuya honradez científica es universalmente proclamada, así como su grandísima ciencia; cualidades que hace dos años se vieron recompensadas por la concesión del premio Nobel, de ciencias médicas, que le fue atribuido en unión del sabio Metchnikoff, director del Instituto Pasteur de París.

Ante la dificultad de comprobar por nosotros mismos estos inverosímiles resultados, puesto que los ensayos habían sido hechos tan solo en una Clínica particular de Alemania, y en un pequeño número, hubimos de resignarnos a esperar que el tiempo confirmara estos anuncios, firmemente decidos a estudiarlos por nosotros mismos en cuanto se nos presentase un momento propicio, convencidos de que, en caso de ser ciertos estos vaticinios, para pocos países era de tan capital importancia el descubrimiento en cuestión como para el nuestro, puesto que todos sabemos hasta qué punto la terrible enfermedad es una plaga nacional y el lugar preferente que ocupa en la estadística de nuestra patología.

Han pasado dos meses desde los primeros anuncios, y no ya la Prensa médica, sino todos los periódicos europeos se vienen ocupando diariamente del prodigioso descubrimiento de Ehrlich, comunicando resultados no menos sorprendentes que los primeros obtenidos, y no en una sola clínica, como al principio, sino en las principales de Viena, Moscou, Bruselas y en el mismo París en la dirigida por el doctor Salmon, del Instituto Pasteur.

Consecuentes, pues, con nuestro primitivo propósito, creímos llegado el momento oportuno y hemos venido, a la misma cuna del descubrimiento a estudiar y a ver por nuestros propios ojos estas curas milagrosas que hasta ahora consideramos increíbles.

Apenas llegados a esta población, nos apresuramos a presentarnos al profesor Ehrlich, quien nos recibió con la amabilidad más cordial, manifestándonos la gran satisfacción que le causaba ver, por fin, a un médico español que venía estudiar personalmente su nuevo procedimiento, pues hasta ahora nuestro país no había parecido darle crédito.

El profesor Ehrlich nos explicó personalmente en qué consistía su famoso 606, fórmula de nombre cabalístico, así llamada por el número ordinal de las preparaciones que hasta aquí había ensayado sin resultado satisfactorio: es un ‘diamedo-arseno-benzol’ de cuya preparación se guarda el más absoluto secreto; el producto en cuestión tardará aún algunos meses en entregarse al comercio, y hasta ahora Ehrlich no ha confiado su aplicación más que a muy contados médicos especialistas; por estas mismas dificultades, nuestra gratitud hacia el ilustre profesor es mucho mayor por su amabilidad al entregarnos una cantidad de tubitos para que pudiéramos ensayar su procedimiento por nosotros mismos.

El tratamiento consiste en una sola inyección intramuscular, en dosis que oscilan entre ‘dos centímetro cúbicos’ para los recién nacidos, hasta ‘sesenta centigramos’ del específico inicial, según la edad, la resistencia y el grado de infección del paciente.

Al terminar nuestra entrevista con el sabio profesor, éste nos presentó y recomendó personalmente al profesor Herxheimer, el gran dermatólogo, en cuya clínica principalmente hemos podido, durante nuestra larga estancia, comprobar día a día el verdadero valor de este nuevo tratamiento.

Hoy podemos afirmar que cuanto se ha dicho de este famoso 606 es cierto, y que las curaciones obtenidas causan verdadera estupefacción, por la rapidez de sus resultados y por la igualdad de éstos en los más diversos casos.

Hemos podido comprobar curaciones de la enfermedad adquirida por el propio paciente, de la hereditaria en los recién nacidos y de las de los adultos hijos de sifilíticos, haciendo en todos los casos previamente la reacción de Wassermann con resultado positivo, siendo este negativo al proceder a un ensayo de nueva reacción a los dos meses de aplicada la única inyección en que, como hemos dicho, consiste este tratamiento.

Reservamos para una revista profesional todos los detalles clínicos, descripción de la evolución de las lesiones y sujetos curados, pues no creemos que tal estudio correspondiera a la índole de EL IMPARCIAL:

Doctor Baudelac de Pariente. El Imparcial, lunes 12 de septiembre de 1910, p. 5

El Imparcial, lunes 12 de septiembre de 1910, p. 1.

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Extranjero. París 12.— El ilustre doctor español Bandelac de Pariente, médico de la Embajada de España en París, ha marchado hoy a Alemania para realizar nuevos estudios el ya famoso 606, remedio hallado por el sabio profesor Ehrlich.

El Imparcial, martes 13 de septiembre de 1910, p. 1.

[Proyecto HAR2008-04023]

El ‘606’ en ‘El Imparcial’ (1910) (1)

Después de habernos ocupado de seguir la cobertura que el Heraldo de Madrid dio a la novedad del Salvarsán o ‘606’, vamos a recoger la que hizo otro diario de gran importancia en la época: El Imparcial. Frente a los diarios de partido éste se puede catalogar como ‘de empresa’. Fue fundado por Eduardo Gasset y Artime en 1867. Dejó de publicarse en 1933. Este diario fue muy apreciado por lo que hoy llamaríamos su ‘suplemento cultural’, conocido como ‘Los lunes de El Imparcial’, que recogió artículos de los mejores escritores de entonces. También incluyó una sección de divulgación científica durante muchos años.

El Imparcial fue uno de los primeros en recoger información sobre el nuevo producto. Lo hizo gracias a un artículo que envió el médico José Verdes Montenegro [y Páramo], colaborador habitual del diario, desde Berlín. Estaba bien informado y conocía la labor científica de Paul Ehrlich. Lo reproducimos a continuación.

La lucha contra la Avariosis
El 606 en Berlín

No imagine el lector, considerando el título, que haya caído en Berlín el premio grande de la lotería. Trátese de un importante progreso científico, llamado quizás a producir a la humanidad bienes considerables. El producto de que se trata es conocido con el título de ‘606’ porque tiene ese número de orden en el registro de los ensayos del Laboratorio de Ehrlich. Para llegar a él han sido precisas 605 tentativas infructuosas y veinticinco años de perseverantes esfuerzos.

El 606 constituye la más importante actualidad del mundo científico porque se cree que se ha dado con un medio extraordinariamente más activo que los actualmente conocidos para combatir la avariosis, una de las grandes plagas del género humano. Ateniéndonos a los hechos registrados por médicos serios a quienes Ehrlich ha hecho ensayar el producto, para huir de lo que en Berlín, como en otras capitales, exagera la opinión científica impresionada, todavía encontramos en esos hechos motivos de grandes esperanzas.

En una conferencia reciente acaba de declarar Ehrlich que tiene los resultados de observación de 3.300 enfermos de avariosis; y que en 200 casos, considerados como desesperados, una sola inyección había podido arrancar a los enfermos de una muerte próxima. Es la afirmación, como se comprende, de una importancia extraordinaria: de un lado, por la figura respetable del sabio que la lanza, y de otro, por las particularidades de la enfermedad de que se trata.

No voy a describir a Ehrlich, una de las grandes figuras de la ciencia experimental alemana, director del Instituto de comprobación oficial de sueros y vacunas; pero respecto de la avariosis sí he de hacer observar que tiene una marcha crónica y traidora. Combatidas, con más o menos facilidad, sus primeras manifestaciones, al cabo de algún tiempo aparecen otras más importantes y graves; dominadas éstas ‘en los casos en que es posible, poco o mucho después se presentan manifestaciones terciarias imponentes y comprometedoras; algunas veces la muerte suele ser consecuencia de estas lesiones, y de todos modos, sea la infección benigna o grave, el individuo que una vez la ha sufrido no se ve nunca libre de ella; todo en él toma el carácter y se muestra influenciado por la infección experimentada, y hasta su misma descendencia sufre los efectos de la plaga avasalladora.

Más o menos fácilmente, según las condiciones del enfermo y la virulencia de la infección, se combaten actualmente las manifestaciones de la enfermedad mediante un tratamiento que dura dos, cuatro, seis o más años. Con algunas inexactitudes indispensables para ofrecer una síntesis del asunto, este puede decirse que es el estado actual de la terapéutica de la avariosis. Mis queridos amigos los doctores Azúa, Pardo Regidor, Nonell, Sánchez Covisa y tantos otros dedicados al estudio de esta enfermedad, me perdonarán si el cuadro no es completamente exacto, teniendo en cuenta que yo no sigo la ciencia en este punto con la asiduidad que ellos lo hacen. El producto de Ehrlich, ¿supone un paso más en la lucha contra la avariosis, aun cuando no impleque su curación definitiva?

Para pronunciarse respecto de este último particular es pronto todavía. Trátese de una enfermedad de la cual pudiéramos decir que se sumerge, como el Guadiana, en lo profundo del organismo para aparecer, años adelante, cuando nadie lo esperaba, con mayor caudal y con mayores bríos, con manifestaciones más intensas y aparatosas. No es posible, por lo tanto, el ver desaparecer los síntomas con el 606, profestizar si desaparecerán para siempre o, pasados los años, retornarán de nuevo. Esta parte de la acción terapéutica tiene que quedra todavía en suspenso para todo espíritu serio.

Pero en cuanto a la eficacia del 606 para combatir las manifestaciones de la avariosis, parece indudable que es muy superior a todos los medios que actualmente se emplean. Las alteraciones desaparecen rápidamente a consecuencia de la inyección. En los gomas del periodo terciario —dice Pick— el 606 tiene una rapidez de acción tan maravillosa, que recuerda la de la quinina en el paludismo. Ehrlich dice, con la prudencia que conviene a una personalidad de su relieve en el mundo científico, que él no afirma hoy por hoy la curación absoluta y sin recidivas; pero que tiene por evidente que las alteraciones desaparecerán rápidamente con la inyección del 606 y que confía en que una sola inyección de una dosis suficientemente fuerte podrá curar definitivamente gran número de enfermos. El autor rechaza que se emplee el nuevo producto en los casos en que se han producido lesiones graves de los centros nerviosos, como en la parálisis progresiva o la ataxia locomotriz.

He aquí lo que, hoy por hoy, desapasionadamente puede decirse de una cuestión que ha despertado en el mundo científico curiosidad tan grande. Todo hace creer que se ha realizado un gran progreso en la lucha contra la avariosis.

Los límites de la eficacia de ese progreso no están aún, ni estarán en mucho tiempo, bien determinados.

José Verdes Montenegro, Berlín Agosto. El Imparcial, 28 de Agosto de 1910, p. 2

El ‘606’ en el ‘Heraldo de Madrid’, 1910 (y 5)

Finaliza la serie de artículos y noticias sobre el ‘606’ publicadas en el Heraldo de Madrid en 1910. Se trata de la reseña de una conferencia que Juan de Azúa impartió en el Colegio de Médicos de Madrid. El objetivo era demostrar qué tipo de inyecciones de ‘606’ era mejor, si la intramuscular o la intravenosa:

El 606
La conferencia de Azúa

El sabio especialista llevó ayer noche a la tribuna del Colegio Médico el tema interesantísimo de la superioridad de las inyecciones intravenosas sobre las musculares en el tratamiento de la avariosis por el salvarsán (nombre definitivo con que ha quedado bautizado el 606.

Las inyecciones musculares son siempre dolorosas y predisponen además a la acumulación del medicamento, haciéndolo así inócuo; las intravenosas carecen de estos inconvenientes y además ofrecen las ventajas de su rapidez de acción y de la necesidad de una menor dosis. El obstáculo a las mismas está en la poca práctica que hay en su realización conceptuándolas difíciles, cuando en realidad tienen una ejecución sencilla.

Con toda claridad, y desde un punto de vista práctico, hizo el Dr. Azúa la descripción de esta técnica, para la que emplea una jeringuilla especial, según hemos expuesto en la conversación que respecto a este asunto tuvo la bondad de de sostener con nosotros el ilustre médico hace unos días.

La conferencia tuvo un aspecto práctico, de gran interés, que consistió en la presentación de varios enfermos, entre ellos uno de lesiones meningo-mialitis y otro, de siete años de antigëdad, y que, rebelde a todo tratamiento, mejoró de un modo manifiesto con la inyección del 606.

Un público numerosísimo y distinguido llenaba el salón de actos del Colegio y premiaron con un cariñosa ovación la conferencia del Dr. Azúa.

El Heraldo de Madrid, 31 de diciembre de 1913, p. 1

[Proyecto HAR2008-04023]