Francisco Villanueva Esteve (1857-1915)

Se ha insertado en la sección de Epónimos y biografías médicas del sitio web historiadelamedicina.org, la de Francisco Villanueva Esteve (1857-1915).

Se trata de uno de tantos médicos que no destacó en su época ni en el mundo de la docencia ni en el de la investigación. Cuando terminó sus estudios de licenciatura en Valencia y de doctorado en Madrid,  estableció una consulta privada que poco a poco fue ganando en prestigio y clientes.

Pronto ingresó en el Instituto Médico Valenciano donde ocupó diversos cargos, la mayoría relacionados con aspectos de la Higiene. Fue también académico de la Real Academia de Medicina de Valencia y miembro del Cuerpo Municipal de Sanidad por oposición. En todas las instituciones desarrolló una intensa labor y ocupó cargos de responsabilidad.

Francisco Villanueva falleció en Valencia en 1915 después de que uno de sus enfermos le disparara por no estar conforme con el diagnóstico, aunque parece que lo hizo teniendo sus facultades mentales alteradas. Después se suicidó. Salvando las distancias y los contextos, quizás pueda considerarse este caso de agresión a un médico como uno de los primeros sucedidos en Valencia, tema que hoy está de plena actualidad.

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Francisco Villanueva Esteve (1857-1915)

J.-B.-Octave Landry (1826-1865)

Hemos insertado en la sección de epónimos y biografías médicas de historiadelamedicina.org, la de Octave Landry (1826-1865).

Se trata de uno de los primeros descriptores del que se conoce como síndrome de Guillaiun-Barré-Strohl-Landry. Nació en Limoges, Francia, el 10 de octubre de 1826. Influido por su tío Thézillat, que se dedicó a las enfermedades nerviosas, estudió medicina en París. Estuvo después como interno en el Hôtel-Dieu y el Hospital Beaujon con Claude-Marie-Stanislas Sandras (1802-1856) y Adolphe-Marie Gubler (1821-1879). En 1852 fue secretario de la Société Médicale de París y también miembro de la Sociedad Anatómica.

Entre sus trabajos destacan: “Recherches physiologiques et pathologiques sur les sensations táctiles”, su tesis “Considérations générales sur la pathogénie et les indications curatives des maladies nerveuses“, “De l’emploi du chloroforme et des narcotiques comme agents thérapeutiques et comme moyens de diagnostic dans certaines paralysies”, “Note sur la paralysie ascendante aiguë” y el Traité complet des paralysies del que sólo se publicó el primer volumen.

Su artículo más conocido es “Note sur la paralysie ascendante aiguë”, publicado en la Gazette hebdomadaire de Médecine et de Chirurgie. Describió tres variantes del cuadro, la parálisis ascendente sin cambios sensoriales, la ascendente con síntomas sensoriales y una parálisis difusa y progresiva con signos sensoriales. Sin embargo, su nombre finalmente se asocia con la primera variedad sólo. Hizo observaciones sobre la patología y patogénesis de este síndrome pudiendo comprobar que la médula espinal no presentaba cambios macroscópicos. No halló lesiones en la autopsia. Sin embargo Landry no examinó el líquido cefalorraquídeo. La punción lumbar todavía no se utilizaba. Fue Heinrich Quincke quien estableció esta técnica en 1891.

Durante la primera guerra mundial fueron Guillain (1876-1961) y Jean Alexandre Barré (1880-1967) junto con André Strohl (1887-1977) los que describieron el cuadro clínico con la característica distintiva del aumento de la concentración de proteínas en el líquido cefalorraquídeo sin que hubiera un aumento del número de células.

Landry participó en la atención prestada a los enfermos de las epidemias de cólera de 1848, por la que fue premiado, y de 1865, que le llevó a la muerte el día 1 de noviembre a la edad de 39 años.

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Georges Charles Guillain (1876-1961)

Se ha añadido a la sección de biografías y epónimos de historiadelamedicina.org la de Georges Charles Guillain (1876-1961).

Neurólogo francés nacido en 1876 en la ciudad de Rouen, donde empezó sus estudios de Medicina que terminó en París. En 1902 leyó su tesis de doctorado La forme spasmodique de la syringomyélie. La névrite ascendante et le traumatisme dans l’étiologie de la syringomyéli. Durante la primera guerra mundial fue jefe del Centro de Neurología del sexto regimiento francés (Vie Armée), donde conoció a Jean Alexander Barré (1880-1967). Juntos describieron el síndrome que lleva su nombre junto con el de Strohl y Landry. En un principio creyeron que se trataba de una enfermedad distinta a la descrita por Landry en 1859. Con los años fue aclarándose su origen y tipificación.

Contribuyó además a describir otros síndromes y así lo atestiguan los diferentes epónimos que llevan su nombre: Síndrome de Guillain-Alajouanine-Mathieu, Síndrome de Guillain-Garcin-Péron, Síndrome de Guillain-Stern, y Síndrome de Guillain-Thaon
También se habla del Triángulo de Guillain-Mollaret. Fue jefe del servicio de enfermedades nerviosas de la Salpêtrière.

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Imagen procedente del banco de imágenes de BiumSanté

Aklilu Lemma (1934-1997)

Se ha incluido en la sección de Biografías y epónimos de historiadelamedicina.org la de Aklilu Lemma (1934-1997).

Se trata de un científico etíope que estudió ciencias en su país, un máster en Wisconsin y realizó el doctorado en la John Hopkins University de los Estados Unidos. Por entonces ya estaba preocupado por una enfermedad muy frecuente en su país, la esquistosomiasis. A su regreso observó a unas mujeres que lavaban la ropa en cursos de agua dulce con bayas de endod como sustituto de jabón. Se trata de una planta popular en África que crece en las zonas montañosas cuyo nombre científico es la Phytolacca dodecandra. También advirtió que en el lugar flotaban caracoles muertos. Relacionó ambos hechos: el uso de endod y los caracoles muertos. Dedicó gran parte de su vida a investigar el tema y en 1989 compartió con Wolde-Yohannes el llamado premio nobel alternativo (Right Livelihood Award. También trabajó en las Naciones UNidas y en UNICEF. Creó en su país un centro de Patobiología que lleva su nombre, ligado a la Universidad de Addis Abeba.

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El Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham

El Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham fue tanto en los Estados Unidos como en España y otros países uno de los remedios más populares de finales del siglo XIX y de buena parte del XX.

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Frasco de Compuesto vegetal de Lydia E. Pinkham (Colección Fresquet)

Lydia Pinkham nació en Lynn, Massachusetts (USA), el 9 de febrero de 1819. Su madre se llamaba Rebeca. Su padre, William Estes, comenzó como zapatero, fue propietario de unas salinas, se dedicó a la transacción de bienes inmuebles y se hizo rico. El origen de su familia fue un cuáquero que emigró al continente americano en 1676.

Lydia se graduó en la Lynn Academia y fue maestra de escuela mientras permaneció soltera. Su familia era abolicionista y pertenecían a la Lynn Female Anti-Slavery Society. El líder Frederick Douglass era vecino y amigo. La casa de los Estes servía de lugar de reunión. En 1843 fue elegida secretaria del Freeman’s Institute. Allí conoció al que después sería su marido Isaac Pinkham, un viudo de 29 años fabricante de zapatos. Tuvieron cinco hijos de los que sobrevivieron cuatro: Charles (1844), Daniel (1848), William (1852) y Aroline (1857).

Isaac no era un buen hombre de negocios. Inició varios pero ninguno tuvo éxito y perdió casi toda su fortuna en 1873. No llegó a recuperarse y falleció en 1889. Según dicen algunos, en 1875 se les ocurrió vender los remedios que su madre tenía para las dolencias propias de las mujeres. La idea parece que procedió de su hijo Daniel. Otros aseguran que años antes Isaac recibió una fórmula como pago parcial de una deuda.

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Postal de publicidad del Compuesto vegetal Lydia E. Pinkham. (Colección Fresquet)

La cuestión es que Lydia siempre se había interesado en los remedios vegetales caseros, especialmente aquellos que procedían del The American Dispensatory de John King. Preparó unas botellas, las llenó con su producto y las regaló a sus amistades como remedio contra “los problemas de las mujeres”. En esta época este tipo de panaceas era habitual y la gente los prefería a visitar a un médico y pagar el elevado precio que costaba una consulta. Por otro lado, la mayor parte de los medicamentos que utilizaban los profesionales tampoco eran muy eficaces.

En los inicios Lydia preparaba en su casa el remedio, pero el aumento de la demanda obligó a trasladar su producción a una fábrica. Se trataba del compuesto vegetal que llevaba su nombre. Parece que la idea de la publicidad, de recibir cartas de las clientas con dudas y preguntas, y de contestarlas, fue de la propia Lydia. La cuestión es que el preparado acabó convirtiéndose en uno de los “medicamentos” de patente más conocidos del siglo XIX en los Estados Unidos. Uno de los puntos fuertes de su éxito fue que la publicidad se dirigía directamente a las mujeres. Esta táctica también se utilizó en España años después, ya en el siglo XX. El rostro de Lydia solía figurar en las etiquetas y los anuncios en la prensa y se acompañaba de testimonios positivos de mujeres que lo habían probado. Esta forma de presentar y comercializar el preparado también fue del agrado de las feministas. Habían logrado que se hablara abiertamente de temas tabú como la menstruación en una etapa en la que los médicos no solían prestarles la atención que merecían.

Lydia murió en 1883. Las consultas de miles de mujeres siguieron recibiendo respuesta incluso décadas después del fallecimiento de su creadora. Los escritos hablaban con franqueza de los problemas de la mujer, les daban consejos y, por supuesto, les recomendaban el preparado vegetal.

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La esposa de su hijo Charles, Jennie Pinkham, se convirtió en la cabeza visible de la compañía. Daniel y William fallecieron en 1881. También participó Arolina, casada con Will Gove. Cuando Charles falleció en 1900 los Goves tomaron el control de la firma y Will Gove fue su presidente y manager general. Arthur, el hijo de Jennies, insistió en que las cartas dirigidas la Sra Pinkham debían ser entregadas a su madre, no a la fábrica. Crearon una compañía rival que vendía exactamente el mismo compuesto vegetal con el nombre “Regulador Delmac del hígado”. En la etiqueta había una retrato de Charles Pinkham. Sin embargo, al final hubo un acuerdo para no comercializar el nuevo producto a cambio de que Arthur se convirtiera en miembro de la junta directiva de Pinkham.

Tras la muerte de Gove en 1920 y después de nuevas disputas, el equipo directivo de la empresa estuvo formado por tres Pinhams y tres Govers. Los problemas continuaron y en 1937 se obtuvo un mandato por el que se prohibía a los Govers interferir en el negocio. En 1968 la empresa fue vendida a Cooper Laboratories que desplazaron la producción a Puerto Rico. Hoy siguen fabricándose y vendiéndose varios productos Lydia Pinkham.

El compuesto vegetal era una mezcla que contenía extractos vegetales en alcohol, una especie de “vino fortificado”. Se vendía como “una cura segura para el prolapso de útero y la caída de matriz”, y para “cualquier debilidad de los órganos reproductivos”. Originalmente contenía raíz de unicornio auténtica o de la Aletris farinosa, planta originaria de los Estados Unidos, utilizada por varias tribus de indios por sus efectos sobre la dismenorrea, el prolapso uterino, la congestión pélvica y para mejorar la función ovárica; la raíz de Senecio aureus L., que es un tónico uterino de uso tradicional, diurético, antiinflamatorio y emenagogo utilizado popularmente contra la amenorrea o la dismenorrea; alholva o Trigonella foenum-graecum con acción vulnerable, antiinflamatoria, antiespasmódica, tónica, emenagoga, galactogoga e hipotensora; “black cohosh”, cimífuga o Actaea racemosa o Cimífuga racemosa empleada en el síndrome premenstrual, menopausia e infertilidad, entre otras. Hay que tener en cuenta, además, el alcohol y sus correspondientes efectos. El lector puede seguir la historia del uso de estas plantas. Han sido analizadas en muchos casos, se han justificado algunos de sus usos y se han hallado nuevos efectos. Una de las más ensayadas ha sido el cohosh negro. La fórmula del producto ha ido cambiando con el tiempo.

Un anuncio insertado en Mundo Gráfico de 1921 decía: “Todas las mujeres que sufren dolores, irregularidades, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor de riñones, dolor en el bajo vientre, desmayos, síncopes, vahídos, frecuentes indigestiones, inflamaciones, úlceras, desplazamientos, irritabilidad, esterilidad y cualquier otro síntoma que pueda atribuirse directa o indirectamente a su condición de mujer, deben recordar que hay un remedio para sus males, y que este es el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham”.

Continúa diciendo que su eficacia queda demostrada por la infinidad de cartas de mujeres agradecidas que “recibimos todos los días”: “El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham es un remedio compuesto únicamente de plantas y raíces medicinales, cuya acción curativa para las enfermedades de la mujer lo demuestra la infinidad de cartas…”.

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Durante el primer tercio del siglo XX el producto se vendió en España y se insertaron anuncios publicitarios en la prensa diaria y en las revistas. Veamos algunos ejemplos:
En el siguiente se identifica fácilmente con tipografía de gran tamaño el destinatario: las mujeres, las madres. Se lee ¡MADRES! Vuestras hijas necesitan… En fuente de tamaño normal se explica: “de vuestros cuidados; tenéis obligación de velar por su salud, vigilando que sus funciones se desarrollen con toda regularidad. / Si la niña se queja de dolores de cabeza, de espalda o en las piernas; si se siente apática y no piensa muy deprisa o bien si está nerviosa, malhumorada, son pruebas evidentes que toda madre debe conocer, y ha llegado el momento en que su hija necesita la más estrecha vigilancia y los más asiduos cuidados, pues de ellos depende su salud y su felicidad de toda la vida. Recordad que /” “El compuesto Vegetal / de Lydia E. Pinkham / es el tónico de la mujer /” (esto último destacado) “Tomándolo vuestra hija, fortalecerá con rapidez, abrirá su apetito y facilitará tanto su desarrollo, que su paso a mujer lo efectuará con la mayor facilidad y sin ninguna molestia, alejando cualquier peligro que pudiera sobrevenir / Todas las mujeres que en la época del desarrollo han tomado esta medicina están hoy sanas, fuertes y felices /” “Compuesto Vegetal / de Lydia E. Pinkham / LYDIA E. PINKHAM MEDICINE CO., LYNN, MASS.”

Otro anuncio, insertado el La Correspondencia de España en 1920, contiene el testimonio de una mujer que había obtenido beneficios con el compuesto:

“SUFRÍ DURANTE 7 SIETE AÑOS/”. “Por fin curé todas mis dolencias gracias al Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham/”. Philadelphia Pa.– “Sufría durante siete años de fuertísimos dolores de espalda y costado. Fui visitada por muchos médicos que no lograron ni aliviar mi mal. Leí algo referente al Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y decidí probarlo, y al poco tiempo me encontré muy mejorada y pronto completamente curada, y sin dolor ni molestia alguna. Varias de mis amigas han probado también el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, todas con éxito” Srta. MARGARET NESS, 1846, E. Hazzard St., Philadelphia Pa. U.S.A. /”. “Las mujeres que sufren de desplazamientos, irregularidades, inflamaciones, úlceras, dolor de espalda, dolor de costado, dolor de cabeza, tristeza, melancolía, mal humor, irritabilidad, deben tomar la famosa medicina de hierbas y raíces llamada Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham /”. “La vende su farmacéutico./ De venta en todas las farmacias”. El anuncio se acompaña de un dibujo de línea que representa a una mujer hasta la línea superior de la rodilla con uno de los brazos en jarra, que parece dirigirse a la lectora.

Otro ejemplo. Este anuncio contiene también un testimonio y se encabeza con la siguiente frase: “MI VIDA ERA / INSOPORTABLE”. “Sufrí durante dos años de enfermedades y desarreglos propios de mi sexo. No podía andar, salir de casa, ni aun en coche, cualquiera ejercicio me era absolutamente imposible. Si probaba de andar o hacer algún trabajo, enseguida sentía los efectos de mi enfermedad. Estaba siempre triste y lánguida y sin energías y la vida se me hacía insoportable hasta a los que me rodeaban. Estuve bajo los cuidados de un buen médico durante algunos meses y probé toda clase de remedios. Leí un anuncio del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y decidí probarlo, después de tomar doce botellas me encontré completamente curada, tanto y tal efecto me produjo, que tomé seis más para asegurar mi curación. Nunca más he vuelto a sufrir de mi enfermedad. Ahora estoy dedicada a toda clase de trabajo sin sentir absolutamente ninguna molestia. Soy enfermera del hospital del Estado y me siento perfectamente bien. He recomendado el / Compuesto Vegetal / Lydia E. Pinkham / a docenas de amigas y siempre lo haré”. (La Correspondencia de España, 1920).

En ambos anuncios se habla de problemas que no resuelve el médico y que sí ha solucionado el Compuesto Pinkham. En el segundo, además, la que habla es enfermera. Llama la atención también que el número de frascos que consume la interesada es elevado, doce, que completa con otros seis.

Otro anuncio (Mundo Gráfico, 1921) muestra a Lydia E. Pinkham en un escenario dirigiéndose al público exclusivamente femenino que se representa en el patio de butacas: “YO NO QUIERO QUE LAS MUJERES SUFRAN”. Más adelante se dice “La sociedad moderna, la agitación de la vida en nuestros tiempos, han llevado a la mujer a ocupar un sitio en esta actividad mundial, obligándola a trabajos y ocupaciones demasiado fuertes y agitadas. Esto ha ocasionado en su delicado organismo desarreglos que se manifiestan en las más variadas formas y cuyo origen siempre es siempre el mismo…” . Aquí se pone de manifiesto que se trata de un problema del sexo femenino, cuyo papel en el mundo está cambiando, resuelto por una mujer.

Un anuncio de Las Provincias (1921) muestra en este caso una escena en la que aparece un hombre. Se trata de un farmacéutico (de pie) que le está enseñando el Compuesto de Lydia E. Pinkham a una señora que por su vestimenta parece ser de clase alta (sentada) al otro lado del mostrador. Se dice, además, que “Se cuentan por millones las mujeres de las cinco partes del mundo que deben su bienestar, su felicidad, su salud y muchas la vida a nuestro Compuesto Vegetal…”. Obsérvese la cadena de palabras: “bienestar, felicidad, salud, vida”. Por otro lado se deja constancia de que el éxito del producto lo había llevado a los cinco continentes.

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Otro reclamo iba dirigido a las mujeres casadas que no habían podido tener hijos: “MUJERES SIN HIJOS” que se acompañaba de algún testimonio supuestamente real: “… Hacía diez y seis años que estaba casada y no había tenido el placer de tener un hijo, ahora tengo uno gordo y sano y al cual llamamos nuestro Pinkham, porque al Compuesto Vegetal lo debemos. El Doctor estaba preocupado de mi caso, pues tenía cuarenta y un años cuando nació mi hijo, pero gracias al Compuesto Vegetal lo tuve con toda felicidad…” (Las Provincias, 1922).

La publicidad y el Compuesto Vegetal iba dirigido a cualquier tipo de mujer, rica o pobre. En un inserto en Las Provincias de 1931 se lee bajo el rótulo “La vida trata a todas igual”: “Mansiones donde vivir, limousines para pasear, criados que la aguarden a Vd., cada deseo satisfecho y falta de salud, es vivir? / La Naturaleza favorece por igual a pobre y a rica. Ambas están favorecidas por la misma salud y alegrías y están sujetas a los mismos dolores y enfermedades…”.

También se utilizó en ocasiones el anuncio que simulaba una noticia real con un titular llamativo como éste: “UNA MODISTA / QUE SE SALVA / DE UNA OPERACIÓN” «Ithaca, N.Y.–“Hace tres años estuve sufriendo de dolores en mi costado derecho tan fuertes, que no podía levantar mis pies del suelo. Los dolores siguieron por la espalda hasta las piernas, el médico dijo que tenía un abceso. Estuve en cama dos semanas con una bolsa de hielo en mi costado esperando que cualquier día me tendría que marchar al hospital para sufrir una operación. Una amiga mía me vino a ver y me habló de su medicina el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. Empecé a tomarlo, y a las seis botellas me encontré bien y fuerte, hoy puedo trabajar en mi oficio de modista sin ninguna molestia. Nunca podré alabar bastante su medicina y recomendarla a las demás mujeres que sufren. Parece enviada por Dios para aliviar los sufrimientos de las mujeres».– Sra. PERMILLA HULSIZER, 218, E. Fall St. Ithaca, N.Y.”.

Bibliografía

–Danna, S.M. (2015). Lydia Pinkham. The Face that Launched a Thousand ADS. Lanham-Boulder-New York-London: Rowman & Littlefield.
–Homan, P.G.; Hudson, B.; Rowe, R.C. (2008). Popular Medicines. An illustrated History. London-Chicago: Pharmaceutical Press.
–Lamphier, P.A.; Welch, R. (Eds.) (2017). Women in American History. A social, Political, and Cultural Encyclopedia and Document Collection. ABC-CLIO.
–Lydia Pinkham, en Wikipedia. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Lydia_Pinkham. Consultado el 8/1/2017.

 

Rafael Mollá Rodrigo (1862-1930)

Se ha insertado en la sección de Epónimos y biografías de historiadelamedicina.org una nueva biografía, la de Rafael Mollá Rodrigo.

Nació en Vinalesa (Valencia) en 1862 y falleció en Madrid en 1930. Se formó en su ciudad natal durante el periodo que se conoce como “Edad de plata de la Medicina valenciana”. Obtuvo el doctorado en Madrid con la tesis Tallas y litotricias, y ocupó la cátedra de Patología quirúrgica de Valencia y, a partir de 1911, una de las tres que había en Madrid. Se le considera la figura en torno a la cual se constituyó la Urología como especialidad en Valencia. Contribuyó también a que así fuera en el resto de España. Entre sus publicaciones destacan Resumen práctico de diagnóstico y terapéutica médico-quirúrgica de las afecciones de las vías urinarias (Valencia, 1894), y las dos ediciones de Lecciones clínicas de Urología (Madrid 1913 y 1921). Publicó gran número de artículos en varias revistas y creó un centro operatorio en la zona de Chamartín, de Madrid.

Rafael Mollá Rodrigo, (1862-1930)

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Tres nuevas biografías: Andral, Axenfeld y Vauquelin

Se han añadido tres nuevas biografías a la serie ya existente en la correspondiente sección del sitio web historiadelamedicina.org. Se trata de personajes franceses o que desarrollaron su actividad en el país vecino.

El primero de ellos es Gabriel Andral, nacido en París en 1797 y fallecido en la misma ciudad el 13 de febrero de 1876. Fue uno de los representantes del llamado eclecticismo (tendencia que superó la oposición entre Broussais y sus seguidores y Laennec y los suyos) que, para él, tuvo dos objetivos: reconciliar los puntos de vista de grupos rivales como los de Laennec y Broussais por un lado, y oponerse con energía a cualquier tentativa de dictadura doctrinaria en Medicina, por otro.

Entre 1823 y 1827 Andral publicó la primera edición de su Clinique médicale, ou choix d’observations recuillies a la Clinique de M. Lerminier que llegó a tener gran acogida entre profesionales. Se componía de cuatro volúmenes que contienen de forma clara y precisa la descripción de numerosos casos clínicos con los hallazgos post-mortem del servicio de Lerminier en la Charité.

En 1829 publicó el Précis d’anatomie pathologique en tres volúmenes que pronto fue traducido al inglés. El texto se apoya en una gran cantidad de observaciones de anatomía comparada realizadas por Dupuy, de la Escuela Veterinaria de Alfont. Sus observaciones tenían un doble objetivo: relacionar lesiones y síntomas por un lado, y reconocer que las lesiones podían existir sin síntomas y éstos sin aquéllas, por otro.

En 1843 dio a conocer su Essai d’hématologie pathologique que le supuso fama internacional. En el mismo habla de los estudios de la sangre desde el punto de vista físico, químico y microscópico. Según él, allí donde la anatomía no tiene éxito en detectar alteraciones, es la química la que nos las muestra de forma que, poco a poco, se convertirá en una de las bases de la patología, no sólo estudiando los líquidos alterados por la enfermedad, sino como estudio de las modificaciones de las partes sólidas.

Andral fue profesor en la Facultad de Medicina de París. Sustituyó a René Hyacinthe Bertin (1757-1827) como profesor de Higiene y ocupó el puesto hasta la revolución de julio de 1830. Después, en octubre de ese mismo año, se hizo cargo de la cátedra de Patología médica en sustitución de Pierre Éloy Fouquier, que mantuvo hasta la muerte de Broussais a quien sucedió en su cátedra el 25 de enero de 1839.

La segunda biografía es la de Alexandre Axenfeld (1825-1876), nacido el 25 de octubre de 1825 en Odessa (Ucrania) y fallecido en París el 25 de agosto de 1876. Estudió en París y uno de sus maestros fue Andral. Llegó a ocupar la segunda cátedra de Patología médica. Autor de varios artículos que publicó en los Annales des maladies de la peau et de la syphilis, L’Unión, Gazette des hôpitaux, y el Bulletin de la Société anatomique. Merece ser mencionado su trabajo “Les lésions atrophiques de la moëlle épinière” que apareció en los Archives générales de médecine (1963). También participó en la redacción del popular Dictionnaire encyclopédique de médecine et de chirurgie que comenzaron a dirigir de Raige Delorme y E. Dechambre.

En 1865 publicó Jean Wier et la sorcellerie, conjunto de conferencias de carácter histórico que impartió en la Facultad de Medicina. Encontró el manuscrito de Weir, médico del siglo XVI que escribió un libro en el que defiende la idea de que las personas que eran quemadas como brujas eran en realidad enfermas y pobres que necesitaban asistencia médica, caridad y piedad de los demás. Narró numerosos casos que incluían la descripción de sus conductas y síntomas. Supo separar lo humano de lo sobrenatural y culpó a la Iglesia de tanta crueldad. Axenfeld se plantea al principio del libro “¿Por qué Wier? ¿por qué las brujas?¿qué nos quiere decir esta persona casi ignorada, perdida entre todas las glorias del Renacimiento? y ¿qué relación se puede establecer entre la Medicina y la brujería?

Axenfeld también escribió un Traité des névroses en el que describe de forma exhaustiva la histeria y otras enfermedades nerviosas.

Louis Nicolas Vauquelin constituye la tercera biografía. Nació el 16 de mayo de 1763 en Saint-André-d’Hébertot, cerca de Pont l’Eveque, Normandía. Después de una intensa labor desarrollada en París, murió en la noche del 14 al 15 de octubre de 1829 en el castillo d’Hébertat donde su propietario, Duhamel, le ofreció alojamiento y todo tipo de cuidados.

Procedente de una humilde familia luchó para formarse en química y otras disciplinas científicas. Llegó a ser ayudante de Fourcroy y después su colega y amigo. Publicaron conjuntamente muchos trabajos. Dio clases en el Lycée y en el Jardin des plantes. En 1794 fue nombrado profesor adjunto de química en la École centrale des travaux publics que, en septiembre de 1795, pasó a llamarse École Polytechnique. Fourcroy y Louis-Bernard Guyton-Morveau (1737-1816) eran los encargados de los cursos y Vauquelin de las repeticiones. En la misma época se reorganizó la Escuela de Minas en la que Vauquelin fue contratado como profesor de docimasia. Fue allí donde comenzó a investigar los minerales.

En 1801, tras la muerte de Arcet (1725-1801), se nombró a Vauquelin para sucederle en el Collège de France. Una ley de 1803 reorganizó la enseñanza de la Farmacia y se crearon tres escuelas donde ya existían Escuelas de Medicina: París, Estrasburgo y Montpellier. Vauquelin fue nombrado director y profesor de la de París. En 1804 asumió la cátedra de tecnología química del Museo de Historia Natural tras el fallecimiento de Antoine Louis Brongniart (1742-1804). Después de fallecer Fourcroy en 1809, desde 1911 Vauquelin fue profesor adjunto de química en la Facultad de Medicina (Cátedra de química médica y farmacia).

Las contribuciones de Vauquelin en el campo de la química fueron abundantes: descubrió el cromo y el óxido de berilio, aisló y estudió principios activos procedentes de vegetales y de animales. Por ejemplo, la quina, el tamarindo, los espárragos, el eléboro, la belladona, la ipecacuana, etc. en el primer caso. En el segundo, los cálculos, el cabello, el esperma, la cáscara de los huevos así como la relación entre la alimentación y la composición de los excrementos de varias especies de animales.