Robert Proust (1873-1935)

Cerramos el año 2022 con la biografía del cirujano francés Robert Proust, que hemos subido a la sección de «biografías y epónimos médicos» de historiadelamedicina.org.

Robert Émile Proust nació en París el 24 de mayo de 1873. Su padre, Adrien Achille (1834-1903), fue profesor de Higiene en la Facultad de Medicina de París y asesor del gobierno francés en diversas epidemias, especialmente en las de cólera. Su madre se llamaba Jeanne Clémence Weil (1849-1905). Estudió el bachillerato en el Lycée Condorcet, igual que su hermano, el conocido escritor Marcel Proust.

Cursó después los estudios de Medicina en París. Obtuvo la licenciatura en 1893. Entre 1894 y 1898 fue interno de los hospitales y alumno de Félix Guyon, cirujano y urólogo. Fue ayudante de anatomía en 1898 y prosector en 1899. En 1900 ganó el grado de doctor con la tesis De la prostatectomie périnéale totale. En 1904 obtuvo la agregación de Cirugía y en 1906 fue cirujano de los hospitales. Durante diez años fue asistente del cirujano y uno de los mejores ginecólogos franceses de su época, Samuel Jean Pozzi (1846-1918), en el Hospital Broca.

En 1919 fue nombrado jefe de servicio en el Hospital Tenon. De ahí pasó en 1928 a Beaujon y al Hospital Laennec en 1931; en todos ellos fue el encargado de impartir lecciones clínicas. Entre 1922 y 1927 dio cursos de braquiterapia (curiethérapie). En 1932 Proust impartió un curso especial de cirugía de la tuberculosis pulmonar. Ese mismo año ocupó la cátedra de Anatomía médico-quirúrgica y técnica operatoria. Durante este periodo de tiempo modernizó y renovó la enseñanza.

Finalmente, en 1934, Proust fue designado para ocupar la cátedra de Clínica ginecológica coincidiendo casi con su fallecimiento. Proust practicó la cirugía general destacando en urología, ginecología, radiología y cirugía pulmonar. No fue partidario de la especialización dentro de la cirugía, más bien se le puede incluir en el grupo de los que creían más en una cultura quirúrgica general. Sin embargo, todos los aspectos y ramas le interesaron y practicó con éxito muchas de ellas.

Murió a los 62 años en París, el 29 de mayo de 1935, en plena actividad profesional como profesor y cirujano.

Imagen procedente de Wikidata con licencia abierta

Raymond P. Ahlquist (1914-1983) y los receptores adrenotrópicos alfa y beta

Hemos añadido en la sección Biografías y Epónimos médicos de historiadelamedicina.org la del farmacólogo Raymond P. Ahlquist.

En la historia de la farmacología y en la edificación de la teoría del receptor, contribuyó de forma especial el científico estadounidense Raymond P. Ahlquist. Sus padres eran de origen sueco. Se educó en un ambiente en el que el conocimiento de lenguas y la cultura tenían mucha importancia.

Nació en Missoula, Montana el 26 de julio de 1914. En la Universidad de Washington, en Seattle, obtuvo el grado de Farmacia, realizó un máster de Farmacología y en 1940 ganó el doctorado de esta disciplina. Después fue contratado en la Universidad de Dakota del Sur, en Brookings. Cuatro años más tarde lo fue como profesor asistente de Farmacología en el Medical College de Georgia, Augusta. A partir de 1946 fue asociado y en 1948 catedrático y director del Departamento de Farmacología, sucediendo a Robert A. Woodbury con el que había investigado el efecto de las catecolaminas sobre el sistema cardiovascular y sobre los vasos del útero.

Desde 1963 hasta 1970 sirvió como Decano asociado de la Escuela de Medicina y como coordinador de investigación. En 1970 volvió a ocupar el puesto de catedrático de Farmacología hasta 1977 cuando fue nombrado Profesor “Charbonier” de Farmacología.

Ahlquist trabajó, sobre todo, en farmacología cardiovascular y especialmente en los receptores adrenérgicos. En 1948 Ahlquist publicó su trabajo “A study of the adrenotropic receptors” en el American Journal of Physiology. Ahí propuso la presencia de dos tipos de receptores adrenotrópicos que llamó alfa y beta, y postuló que había solamente un mediador simpático-adrenérgico, la epinefrina, para los dos tipos de receptores, los alfa y los beta. Recibió numerosos premios por su contribución en el campo de la farmacología. Murió el 28 de enero de 1983 en Georgia.

Imagen procedente de la National Library of Medicine. Enlace
http://ihm.nlm.nih.gov/luna/servlet/view/search?q=B09697&res=1]

Rafael Martínez Molina y el Instituto Biológico

Insertamos en este blog el guión del vídeo que se subió al Canal de Youtube «Medicina, historia y sociedad» hace unas semanas, dedicado a Rafael Martínez Molina (1816-1888).

Damos comienzo a la cuarta temporada después de una larga interrupción por causas que no vienen al caso.

Hoy vamos a conocer al cirujano Rafael Martínez Molina que tiene una placa dedicada en la calle Atocha de Madrid, nº 105, casi enfrente de lo que fue Colegio de San Carlos donde estudió y fue profesor. Se realizó y colocó allí por iniciativa de amigos y admiradores el 17 de noviembre de 1901. Pertenece a la generación de anatomistas de principios del siglo XIX que destacaron en la segunda mitad de la centuria. Cajal dijo de él que era un hombre sabio, recto, austero y concienzudo.

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La lápida consiste en un busto de su figura y una aglomeración alrededor de emblemas alegóricos a la medicina, y en las partes laterales relieves de Minerva y de Esculapio, obra del escultor Enrique Arévalo.

Rafael Martínez Molina procedía de una familia humilde. Su madre se llamaba Alfonsa Molina y su padre, de profesión barbero-sangrador, Francisco Martínez. Nació en Jaén en 1816 donde realizó los primeros estudios en la Escuela de Latinidad de San Andrés, y después Dialéctica, Ontología y Matemáticas en el Convento de los Franciscanos.

En la Universidad de Granada obtuvo el grado de bachiller en Filosofía en 1836. En principio iba a seguir la carrera eclesiástica pero realizó los cursos de Física experimental y Química, necesarios para realizar el primer curso de Medicina, en esa ciudad.

Se trasladó después a Madrid donde ingresó en la Escuela de San Carlos convertida ya en Facultad de Medicina de la Universidad Central. Estuvo especialmente influido por Juan Fourquet Muñoz y Pedro González de Velasco, verdaderos entusiastas de los estudios morfológicos. Desde muy temprano mejoró sus conocimientos enseñando a sus compañeros.

Fue alumno interno y ayudante disector por oposición desde 1841. Obtuvo el grado de bachiller en Medicina en 1844 y la licenciatura en 1846; poco después el de doctor, pero siguió estudiando disciplinas como griego, química, botánica, mineralogía y zoología de forma especial en el Colegio de San Fernando, Museo de Ciencias Naturales y en el Jardín Botánico de Madrid.

En 1847 consiguió el puesto de regente de 2ª clase de Botánica. En 1853 obtuvo el doctorado en Ciencias Naturales con el trabajo El hombre considerado en sus relaciones y bajo la influencia de los agentes naturales.

Cuando jubilaron a Diego de Argumosa en 1854 por motivos políticos, fue nombrado catedrático sustituto permanente. Ese mismo año ingresó en la Academia de Medicina de Madrid. En San Carlos desempeñó varios puestos hasta convertirse en 1857 en catedrático supernumerario de Anatomía general y descriptiva, primero y segundo cursos, que había ocupado Juan Fourquet.

Profesionalmente tuvo actividad en varias clínicas y en el Hospital San Jerónimo, donde por su implicación en la epidemia de cólera, fue nombrado médico-cirujano honorario de la Casa Real en 1856.

Como cirujano ganó mucho dinero, que dedicó en parte a crear el Instituto Biológico en su domicilio. Era privado y gratuito. Contó con un laboratorio de química, un gabinete de histología, una buena biblioteca, una colección de materia médica, etc. Su objetivo fue complementar la limitada enseñanza oficial de las ciencias médicas básicas y estimular a sus discípulos a que investigaran.

Este Instituto convivió con otras “escuelas libres” creadas durante los años revolucionarios: La Escuela Práctica de Medicina y Cirugía que funcionó en el Museo Antropológico de González de Velasco; El Laboratorio, en Barcelona; o la Facultad de libre de Farmacia, en Valencia. Recordemos que la revolución democrática de 1868 permitió que la actividad científica española se desarrollara en libertad.

El Instituto Biológico se convirtió en un activo núcleo de cultivadores de los métodos experimentales aplicados a la medicina y a las ciencias biológicas. Allí trabajaron personajes como Luis Simarro, Julián Calleja, Ángel Pulido, Ángel Larra y Cerezo,  y Manuel Tolosa Latour, entre otros.

Molina se interesó de forma especial por la histología normal y patológica. Fue autor de uno de los primeros trabajos de este tipo salidos del ambiente madrileño, un estudio micrográfico de un cáncer de mama operado por Fourquet. También tradujo en 1863 la segunda edición del manual de anatomía microscópica de Etienne van Kempen, discípulo de Theodor Schwann.

Fue partidario de las ideas histológicas de Charles Robin, lo que se evidencia en una revisión de saberes morfológicos que publicó en 1867: La Anatomía, sus progresos y aplicaciones.

Influyó en la creación de la primera cátedra de Histología en 1873 que ocupó Aureliano Maestre de San Juan.

Cultivó también la antropología física. Su tesis y su discurso El antropologísmo está relacionado con todas las ciencias y debe intervenir en la evolución práctica y racional de los conocimientos humanos (1878), son buen ejemplo de ello. En este último, además, se muestra partidario del espiritualismo frente a las ideas darwinistas.

En el afán de modernizar la medicina española tradujo también el Tratado de anatomía descriptiva de M.F. Constant Sappey (1874) y los de cirugía de Alphonse F.M. Guerin (1875) y Auguste Nélaton (1876).

En el discurso inaugural de las sesiones de la Academia de 1867 desarrolló el tema de “La Anatomía”, que divide en 5 partes: primera, progresos recientes; la segunda a la anatomía patológica; la tercera a las relaciones entre la embriogenia, la anatomía comparada y la teratología; la cuarta a la anatomía topográfica y quirúrgica; y en la quinta formula unas leyes (código anatómico) como conclusión de su trabajo.

Publicó varios trabajos en El Siglo Médico. Merecen ser destacados los dedicados a la teratología y los consagrados a exponer casos quirúrgicos.

También desarrolló entre sus discípulos la afición a cultivar las especialidades destacando su importancia en 1863 en su discurso  “Importancia de las llamadas especialidades” publicado en los Anales de la Academia Nacional de Medicina.

Martínez Molina renunció en 1882 a la cátedra de Anatomía pero siguió siendo médico director de un asilo de huérfanos. Pidió la jubilación al entonces decano Juan Magaz. Éste y sus colegas le solicitaron que siguiera. Él contestó que la resolución estaba tomada “mucho tiempo atrás y que es tan irrevocable como imperiosa la causa que la motiva. No me aleja de la Escuela más que la edad, la cual no me permite cumplir mis deberes sino con cierta violencia y deterioro de mi salud”.

Finalmente se trasladó a Jaén en 1885 donde falleció de una afección brocopulmonar en 1888. Dejó instituidos varios premios (en la Facultad de Medicina, en la Real Academia de Medicina, en la Sociedad Económica de Amigos del País) y dispuso en su testamento la creación de una escuela de primera enseñanza en su ciudad natal.

Allí tiene dedicada una calle, la que va desde la plaza de la Audiencia a la plaza de Santa Luisa de Marillac.

Suscríbete al canal, añade comentarios y nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Granjel, L.S. (1962). Historia de la Medicina Española, Barcelona, Sayma.

López Piñero, J.M. (1983). Martínez Molina, Rafael. En Diccionario Histórico de la Ciencia Moderna en España. Barcelona, Editorial Península, vol. 2, págs. 36-38.

Palma Rodríguez, F. (1968). Vida y obra del doctor Martínez Molina, Salamanca, Universidad de Salamanca-Ediciones del Seminario de Historia de la Medicina Española.

Pulido Fernández, Á. (1883). De la medicina y los médicos (mosaico de discursos, artículos, correspondencias, semblanzas, pensamientos…). Valencia, P. Aguilar.

Rincón González, M.D. (sa). Rafael Martínez Molina. En: Diccionario Biográfico Español. Disponible en https://dbe.rah.es/biografias/18187/rafael-martinez-molina, consultado el 12 de septiembre de 2022.

Ramón y Cajal, S. (1954). Mi infancia y juventud. Recuerdos de mi vida. Madrid, Aguilar.

Tolosa Latour, M. et al., (1901). Homenaje a la memoria del Dr. Martínez Molina, Madrid, Imprenta de la A. Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús.

Ernest Overton (1865-1933)

Se ha añadido a la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la de Ernest Overton (1865-1933).

Ernest Overton fue uno de los pioneros en la investigación de las membranas lipídicas y presentó la primera teoría integral de la estructura de las membranas de este tipo. Sus trabajos sentaron las bases para construir los conceptos modernos de la función de la membrana, especialmente importante en el caso de la anestesia.

Ernest Overton (1865-1933). Imagen procedente de Wikipedia

Ernest Overton nació en 1865 en Stretton, Cheshire, Inglaterra. Realizó los estudios de Botánica en la Universidad de Zurich. Pasó un par de trimestres en la Universidad de Bonn, concretamente en el Botanische Institut que dirigía Eduard Strasburger (1844-1912). Overton defendió su tesis de doctorado “Contribución al conocimiento del género Volvox” en 1889, que dirigió Arnold Dodel-Port (1843-1908). Después fue contratado como “Docent” o “Lecturer” en biología en 1890 en la Universidad de Zurich. Fue allí donde realizó las investigaciones más importantes de su vida.

En 1901 Overton marchó al Departamento de Fisiología de la Universidad de Würzburg como asistente de fisiología (electrofisiología) del prof. M. von Frey (1852-1932). Este cambio coincidió con la publicación de su monografía Studien über Narkose zugleichein Beitrag zur allgemeinen Pharmakologie. En Marburg Overton investigó el papel de los cationes en la fisiología de los músculos y la de los iones de sodio en la conducción de los potenciales de acción, muchos antes de que Eccles, Hodkin y Huxley recibieran el premio Nobel en 1963 por sus descubrimientos sobre los mecanismos iónicos involucrados en la excitación e inhibición en las porciones periférica y central de la membrana de las células nerviosas.

En 1907 aceptó una cátedra en el nuevo Departamento de Farmacología de la Universidad de Lund (Suecia), donde permaneció hasta su fallecimiento en 1933. Sus contribuciones desde esta ciudad fueron más limitados; quizás se debió a problemas de salud y a las dificultades del idioma. Dio a conocer varios trabajos sobre toxicología. En 1912 se casó con la matemática Louise Petren.

Hans Chiari (1851-1916)

Hemos subido a la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la de Hans Chiari.

Podemos ubicar a Hans Chiari en la llamada Nueva Escuela Vienesa. Fue uno de los patólogos austríacos destacados de la segunda mitad del siglo XIX. Sus aportaciones a la neurología, en lo que se refiere a malformaciones del tronco encefálico y el cerebelo, fueron fundamentales, pero también contribuyó al conocimiento de otras patologías como la trombosis de la vena hepática, la fístula aortoesofágica, el coriocarcinoma, las placas y trombosis de la arteria carótida, la autodigestión del páncreas y las conexiones entre las válvulas cardíacas de Eustaquio y Tebesio.

Hans nació el 4 de noviembre de 1851 en Viena, ciudad en la que se formó como médico graduándose en 1875. Fue ayudante segundo del conocido patólogo Karl von Rokitansky (1804-1918), y primer ayudante de su sucesor Richard Helchl (1824-1881). En 1878 terminó su tesis de doctorado y se habilitó en anatomía patológica en Viena. Fue contratado como prosector en el Hospital de Niños de Santa Ana ese mismo año.

Chiari fue llamado en 1882 a Praga para suceder a Edwin Klebs (1834-1913) que ese mismo año marchaba como profesor a Zurich. Mientras estaba en Praga, se intensificaron los problemas políticos en Bohemia y la Universidad se dividió en dos, incluido el Departamento de Patología. En 1906 se le ofreció suceder a Friedrich von Recklinghausen (1833-1910) en Estrasburgo, oportunidad que no dudó en aceptar. Tras una corta enfermedad de garganta falleció el 6 de mayo de 1916.

Hans Chiari (1851-1916)

Leo Henryk Sternbach (1908-2005) y las benzodiazepinas

Hemos añadido a la sección de Biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la de Leo Sternbach.

Leo Sternbach fue un farmacéutico y químico que llegó a patentar numerosos fármacos para la compañía Roche en los Estados Unidos. Los años cincuenta y sesenta del siglo XX fueron prodigiosos enla síntesis de productos de uso psiquiátrico. Primero fue la clorpromacina y luego las benzodiazepinas, entre otros. En este último campo fue donde Leo Sternbach trabajó y creó sustancias que pronto alcanzaron records de venta en el mundo. Nació en 1908 en Abbazia, ciudad que ahora forma parte del condado de Primorje-Gorski Kotar en el oeste de Croacia y que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Su padre, Michael Abraham Sternbach era farmacéutico. La familia se trasladó en 1923 a Cracovia donde Leo estudió Farmacia y Química en la Universidad Jagellónica. Sternbach permaneció en Cracovia como asistente del profesor Kenntnis Dziewonski hasta 1937. En 1937 recibió una beca de la Fundación Feliks Wislicki en Química coloidal. Con este dinero marchó a Viena para trabajar con Wolfgang Pauli y Sigmund Frankel. Sólo fueron unos meses. Luego fue a Zúrich como asociado del profesor Leopold Ruzicka (1887-1976), premio Nobel de Química en 1939, en el Instituto Federal Suizo de Tecnología. En 1940 se incorporó a F. Hoffmann-La Roche Ltd en Basilea, Suiza, como químico investigador sénior. Su director, Emil Christoph Barell, comunicó a Sternbach que lo habían contratado con el objetivo de enviarlo a los Estados Unidos y sacarlo así de Europa. En junio de 1941 el matrimonio Sternbach embarcó en Lisboa rumbo a Jersey City. Por esa época Roche estaba montando un nuevo laboratorio en Nutley. Poco a poco comenzó a investigar y a obtener nuevos productos que se patentaban. Prosiguió con la síntesis de la riboflavina y el estudio de los arsenicales. También logró un método barato para sintetizar la biotina. Fue adquiriendo mayor confianza hasta que en los años sesenta contaba con un equipo de veinte doctores además de químicos jóvenes y personal administrativo. Con él trabajaron también Lowell Randall y Earl Reeder. Sternbach y su equipo lograron sintetizar el que se llamó Librium y después el Valium, benzodiazepinas que mejoraban la ansiedad y la tensión sin los efectos secundarios de otros medicamentos. Con un buen marketing estas sustancias fueron recetadas por millones en los Estados Unidos y en todo el mundo. Luego aparecieron otras que poseían unas propiedades más caracterizables. Las benzodiazepinas llegaron a constituir todo un fenómeno cultural a la vez que se revisaban conceptos como el de «ansiedad». Más tarde, a finales de los setenta, comenzaron a conocerse los mecanismos de acción de estas moléculas.

Imagen: CC BY-SA 4.0. Aufnahme im Treppenhaus des alten Chemiegebäudes der ETH Zürich

El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez

Insertamos el guión del vídeo El Atlas antómico de Crisóstomo Martínez, después de subir uno nuevo al canal Medicina, historia y sociedad de Youtube.

En un vídeo anterior sobre la Historia de la Ilustración anatómica, dije que iba a ocuparme de Crisóstomo Martínez en otra ocasión. Pues bien, voy a hacerlo ahora. Como dice Juan Pimentel, se trata de uno de los tesoros sumergidos de la ciencia española.

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Voy a tratar de ser lo más sintético posible para ajustarme a los tiempos. Esto significa que quedarán cosas en el tintero, pero para quien quiera ampliar dejaré en el blog bibliografía para ello.

Parece que el primero que puso a Martínez en el lugar que le corresponde fue Joseph Rodrigues en su Biblioteca Valentina, anterior a 1700. Contribuyó con una biografía más extensa Marcos Antonio de Orellana en su Biografía pictórica Valentina. González de Velasco fue el primero en dedicar un artículo a la figura de Martínez en El Anfiteatro Anatómico Español en 1877. También podemos mencionar el discurso de José Vives Císcar y el artículo de Faustino Barberá publicado en la Revista Valenciana de Ciencias Médicas en 1902. Finalmente, R. Pérez Contel realizó un estudio en 1955. También ha habido estudios franceses y alemanes

José M. López Piñero publicó toda la obra de Martínez acompañada de un profundo estudio en 1964, que se ha reeditado dos veces. Luego ha habido aportaciones de aspectos concretos de la vida y obra de Martínez como las de Felipe Jerez y M. López Terrada, Juan Bordes o Velasco Morgado.

Crisóstomo Martínez Sorlí nació en Valencia en 1638. Se formó como grabador y pintor. Uno de sus maestros fue Jerónimo Espinosa, discípulo del conocido Ribalta.

Como grabador quedan unas pocas obras: lo que demandaba el público entonces: estampas religiosas, retratos, etc.

Los estudios de medicina en Valencia gozaban todavía de cierto renombre, especialmente en lo que a morfología se refiere, aunque se había vuelto a un inmovilismo doctrinal. Sin embargo, el número de disecciones aumentó. En 1624 se construyó un anfiteatro anatómico que se amplió en 1637. El movimiento novator surgía también en la ciudad. En 1696 el renovador Tomás Longas ocupaba la cátedra de anatomía y, desde 1661 a 1681, la de herbes estaba en manos de Bautista Gil de Castelldases, quien después ocupó la de Prima. Martínez comenzó a realizar un atlas anatómico que sirviera tanto para los médicos como para los artistas con el apoyo del claustro de profesores, especialmente de este último.

Martínez decía: “como vivimos en un siglo tan ilustrado, en el que parece que las Ciencias y las Bellas Artes han llegado a su perfección, es justo que los que han adquirido algunos talentos en su estado comuniquen al público el fruto de sus trabajos y desvelos”.

En 1685 el Ayuntamiento de Valencia, el claustro de la Facultad de Medicina y los diputados de la Generalitat solicitaron una ayuda económica a Carlos II para que Martínez completara ese atlas en París. Se le concedieron 800 libras pagaderas en anualidades de 200 según fuera entregando el trabajo. Hubo dificultades para cobrar porque tuvo problemas para completar el encargo.

El viaje a París tenía la finalidad de conocer y familiarizarse con las técnicas de grabado e impresión más adelantadas. También para consultar las últimas obras anatómicas. Dejó en Valencia a su esposa y cuatro hijos.

Llegó a la capital de Francia el 19 de julio de 1687. Residió en el Colegio Montaigu. Durante su estancia escribió tres cartas a Castelldases. En la primera le anunciaba y justificaba el retraso que iba a sufrir su trabajo. Necesitaba tiempo para ponerse al día, para aprender las nuevas técnicas y aplicarlas. También se vio obligado a reducir su atlas a un tratado de osteología.

Contactó con el anatomista Guichard-Joseph du Verney  (1648-1730 y con el ambiente científico de la Académie des Sciences, el más avanzado en el París de la época y enfrentado al más tradicional de los catedráticos de Medicina de la Sorbona. Se relacionó con Jean Audran y Etienne Defrochers, grabadores reales de Luis XIV.  Allí pudo ver las estampas grabadas por Bidloo (1649-1713) y se convenció de lo mucho que le quedaba por aprender e investigar: “estudiar y especular de nuevo, por lo que en estos tiempos últimos se ha suptiliçado esta materia, no solamente en Francia y en especial París, pero en Suecia, en Holanda, en Inglaterra y otras partes…”·

En la segunda carta informaba de sus dos años en París y de su dedicación a la investigación anatómica. También da noticia de los problemas que le causaba la gota que sufría. Mencionaba las dos láminas grandes que había grabado durante este tiempo.

En París también se familiarizó con el uso de microscopio y poder penetrar en la estructura de las formas.

Aquí vemos una reproducción del microscopio que utilizó realizada por Vicente Zorrilla

En la tercera y última carta escrita con posterioridad a septiembre de 1689 siguió informando de su labor y de una de las grandes láminas.

Allí publicó las láminas XVIII y XVII (si no contamos la lámina repetida). La XVIII, de 1689, se dedica a las proporciones del cuerpo humano. A la derecha de los tres cuerpos masculinos (con perspectiva dorsal, frontal y lateral) figura el esqueleto de un niño. Se aprecia cómo las proporciones se mantienen a distintas edades. Se reeditó dos veces, en Frankfurt-Leipzig en 1692, y en 1740 en París junto con la lámina XVII y un Élogue de autor desconocido. Más tarde la Real Academia de París compró las planchas y publicó en 1780 la reimpresión de las dos grandes láminas y los folletos que las acompañaban.

La lámina XVII reúne las visiones macro y microscópica, los objetos tratados de forma aislada en el resto de las láminas. Se trata de una imagen sintética, de una visión de conjunto que ayuda a ubicar cada parte y no perder la perspectiva. En el plano superior figuran 14 (o 12 según algunos) esqueletos en diferentes posiciones. Cada uno de ellos presenta un elemento de las representaciones de las vanidades. En el inferior se muestran los huesos de las extremidades y algunos sueltos del cráneo y tórax abiertos en su interior, ofreciendo al espectador los tejidos óseos, las membranas y observaciones microscópicas. En su explicación de grabado subyace un trasfondo religioso que, sin embargo, aparece sólo en los símbolos. Habla de la vida y de la muerte, del destino del hombre, de la miseria humana y del pecado. Sin embargo, parece que llega a considerar la Naturaleza como la que rige la mecánica del mundo y, de alguna manera, reemplaza a Dios. En esta lámina se mezcla la mentalidad barroca que se escinde entre la idea moderna y racional de la ciencia y un mundo donde lo patético es un elemento cotidiano. Ciencia, filosofía, arte y religión.

Sólo con estas dos láminas consiguió prestigio en la historia del grabado, la anatomía y el arte europeo del siglo XVII.

Martínez aún realizó cuatro láminas nuevas, las dedicadas a los huesos del cráneo, el fémur y la tibia. Con todas estas láminas podemos decir que su mejor trabajo fue la investigación de la estructura fina de los huesos especialmente con el microscopio. De esta forma se puede afirmar que pertenece a la primera generación de microscopistas europeos junto a sus coetáneos Marcello Malpighi, Van Leeuwenhoek y Robert Hooke. Asimismo imprimió a su trabajo las características del dinamismo e infinitismo propias del siglo XVII.

Aparte de las láminas XVII y XVIII, los restantes aguafuertes con retoque de buril se conservan en el Archivo municipal de Valencia junto con siete manuscritos que contienen la explicación de seis de ellos y el texto titulado Generalidades acerca de los huesos

La guerra entre Francia y la Liga Augsburgo, de la que España formaba parte, le supuso dificultades como la de ser acusado de espía y tener que abandonar París en 1690 y trasladarse a la región de Flandes. Moría allí pocos años después en 1694.

Crisóstomo fue consciente del cambio de las cosas durante el periodo ilustrado y de que la ciencia estaba cobrando prestigio. Su Atlas puede considerarse como un estudio artístico y también científico. Dejó una obra muy superior a las que se publicaron con imágenes anatómicas en España en el siglo XVI y también de la mayoría del siglo XVIII.

Nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Barberá Martínez, F. (1902). Valencianos ilustres. Crisóstomo Martínez. Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 4, pp. 291-336.

Bordes, J. (Ed.) (2006). El cuerpo humano. Crisóstomo Martínez. Valencia, Diputación.

López Piñero J.M. (2001). El atlas anatómico de Crisóstomo Martínez, 3ª ed. Valencia, Ayuntamiento de Valencia.

López Terrada, M.J.; Jerez Moliner, F. (1994). El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de Vanitas. Boletín del Museo e Instituto Camon Aznar, nº 56, pp. 5-34.

Orellana, M.A. de (1930). Biografía pictórica valentina o vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos. Madrid, Gráficas Marinas.

Rodriguez, J. (1747). Biblioteca Valentina / compuesta por … Josef Rodriguez … del Orden de la SS. Trinidad … ; por su muerte interrumpida su impresion, aora continuada y aumentada con el prologo y originales del mismo autor … ; juntase la continuacion de la misma obra hecha por … Ignacio Savallas … En la misma [Valencia], por Joseph Thomas Lucas … se hallará en la sacristia del Real Convento del Remedio

Velasco Morgado, R. (2012). Nuevas aportaciones documentales sobre el grabador Crisóstomo Martínez y su Atlas de Anatomía. Asclepio, vol. 64, nº 1, pp. 189-212.

Vives Císcar, J. (1890). Bosquejo biográfico del pintor y grabador valenciano Crisóstomo Martínez y Sorlí. Discurso leído en la sesión pública que celebró la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con motivo de la apertura del curso oficial de estudios de 1890 a 1891 […], [Valencia, Real Academia de Bellas Artes de San Carlos], p. 35.

Homenaje a Mariano Benavente (1818-1885)

Subimos el guión del vídeo del Canal Medicina, historia y sociedad, «Homenaje a Mariano Benavente» tras actualizarlo con uno nuevo.

«Aprovechamos el viaje a Madrid para grabar material para algunos vídeos. Hemos visto unos pocos y otros los veremos más adelante. Hoy presentamos el que dedicamos a Mariano Benavente Gonzalez.

Mariano Benavente es un médico típico del siglo XIX. De familia humilde, nació en Murcia en 1818. Allí, en el Colegio de San Fulgencio obtuvo el grado de bachiller. Sus padres, como tantos otros de la época, deseaban que siguiera la carrera eclesiástica, pero tenía en mente estudiar Medicina. Trabajo durante dos años en una farmacia para ayudar económicamente a la familia.

Espina y Capo dijo de él: “Vino a Madrid pobre, solo y a pie, sin más equipaje que su talento, sin más valimiento que su constancia y su carácter de acero… en la pobreza más absoluta estudió sus primeros años, alegre y satisfecho porque cual alma fuerte no tembló nunca ante el porvenir”

Todavía existía entonces la doble titulación de medicina y cirugía. Marchó a Madrid al Colegio de San Carlos para estudiar cirugía, título que obtuvo en 1845. Fue uno de los discípulos predilectos del cirujano Diego de Argumosa. Cursando algunas asignaturas complementarias obtuvo el de médico en 1848 y se doctoró en 1857.

Se puso a ejercer en el medio rural, en Villarejo de Salvanés (Madrid), donde permaneció hasta 1856. Después opositó al Cuerpo de Beneficencia Provincial de Madrid y, de las dos plazas que obtuvo, escogió en 1856 la de la Inclusa y el Colegio de la Paz. Este puesto le influyó de tal manera que toda su vida la dedicó a la asistencia de la infancia. Fue en esta época tan temprana uno de los fundadores de la pediatría como especialidad.

En 1877 fue inaugurado el Hospital del Niño Jesús y Benavente fue nombrado director-decano del mismo. También fueron contratados los conocidos Manuel Arnús Fortuny, Antonio Espina y Capo, José Ribera y Sans, Aurelio Martín Arquellada, Martín González Álvarez, Jesús Sarabia y Pardo, Fernando Calatraveño, Mateo Milano, y Manuel Tolosa Latour, del que hablamos en el anterior vídeo, entre otros. Este hospital contribuyó de modo decisivo al desarrollo de la pediatría en España.

En la Escuela Teórico-Práctica de Medicina y Cirugía que organizaron los médicos de la Beneficencia Provincial de Madrid, destacó por el amplio desarrollo que las especialidades tuvieron en su plan de estudios, entre ellas la pediatría que impartió Benavente.

Asimismo Benavente tuvo consulta privada con clientela numerosa. Además de médico era confidente y consejero de las familias.

Como muchos médicos de la época, escribió para revistas profesionales como la conocida El Siglo Médico. Fundó la Revista de Enfermedades de los Niños. Publicó también en La Madre y el Niño, Hospital de Niños y en los Archivos de Medicina y Cirugía de los Niños, entre otras.

Sus trabajos versaron sobre distintos temas, entre ellos la lactancia y las enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la rabia, la sífilis, etc.

Ángel Pulido decía en El Siglo Médico: “El acierto práctico del Dr. Benavente en la patología de la infancia había pasado a ser proverbial. Acostumbrado a ver mucho, y ver con los ojos del hombre estudioso y del pensador inteligente, había adquirido el don envidiable de apreciar la gravedad o levedad de los estados solo con la impresión que le despertaban los síntomas del hábito exterior. Su diagnóstico era de ordinario mas bien familiar que escrupulosamente técnico, y lo mismo explorando que diagnosticando y que recetando, se distinguía por una sencillez extraordinaria, como en testimonio de que el médico es tanto mejor cuanto más discreta y delicadamente junta el esplendor de su sabiduría con la parquedad de su intervención.

Sus planes terapéuticos obedecían rigurosamente a este criterio; temeroso sin duda de las indicaciones mal definidas y de los efectos de la Farmacología en la infancia, usaba muchísimo de la higiene, escaseaba el medicamento todo lo posible, cuidaba no emplear varios a la vez, y solo cuando veía el mal muy claro y la terapéutica muy segura, era cuando acentuaba su intervención y propinaba con valor dosis considerables”.

Benavente también se dedicó a luchar contra la ignorancia que era la base de creencias y prácticas populares que se extendían por todo el país. De ello es una buena muestra su artículo “Teta y Gloria”, “Mal de ojo”, “Mal de ojo y la tía Juana” (en el que enumera varios síntomas que se relacionan con este mal popular), entre otros. Publicados en La Madre y el Niño, revista fundada por Tolosa Latour, “La ciencia es avance y la superstición es retroceso”, decía.

Esta revista, subtitulada “Revista ilustrada de higiene y educación”,  se dedicó a la infancia, la higiene y educación de la mujer, la crianza física, moral y sentimental de los niños, la fundación de hospitales y hospicios, la mejora de los asilos benéficos, los socorros a las madres pobres y el amparo del niño desvalido.

Benavente fue elegido académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina en 1861. Fue miembro de otras sociedades como de la de Higiene de la que fue vicepresidente.

Murio a los 68 años de edad, el 13 de abril de 1885, en Madrid, de una angina de pecho.

Pulido y otros colegas lucharon para que se le dedicara un monumento. Finalmente éste fue realizado por el escultor Ramón Subirat y Codorniu y se instaló en el Parterre del parque de El Retiro madrileño en 1886.

En 1854 falleció su hijo menor, Jacinto Benavente, que en 1922 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Por suscripción popular se le levantó un monumento en su honor en el lugar que se encontraba el de su padre, siendo este trasladado al lateral derecho del mismo parterre.

Fue cuando se cambió su pedestal original en el que se encontraba grabada su frase: “Medicación sencilla y amor materno devuelven la salud al niño enfermo”

En 2018 la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Sanidad y a iniciativa del Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés, realizaron una serie de actos para rendir homenaje a Benavente. Se inauguró la exposición permanente que alberga el Centro de Salud de Villarejo de Salvanés, dedicada a rendir tributo a la figura del médico rural y resaltar la importancia del edificio que acoge esta instalación, antiguo hospital para pobres, coincidiendo con el 30 aniversario de su remodelación.

Y hasta aquí una síntesis de la biografía de Mariano Benavente. Nos vemos en el próximo vídeo».

Bibliografía

–Ballester Añón R.; Balaguer ,E. (1995). La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España. Dynamis (Granada), vol.  15, pp. 177-92.

–Casado de Frías, E. (2009). Benavente González, Mariano, en: Diccionario Biográfico Español. Madrid, Real Academia de la Historia, tomo VII, pp. 685-686.

–Jiménez Serrano C.; Ollero Caprani, J.M. (2002). El Hospital del Niño Jesús: 125 años de historia (1877-2002). Madrid, Hospital Universitario Niño Jesús.

–López Piñero, J.M.; Brines Solanes, J.(2009). Historia de la Pediatría. Valencia, Albatros.

–Madrid homenajea a Mariano Benavente, el padre de la Pediatría española. Redacción Médica, 26 de febrero de 2018. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/madrid-homenajea-a-mariano-benavente-el-padre-de-la-pediatria-espanola-4924 Consultado el 1 de febrero de 2022.

–Peña Guitián J.; Ruza Tarrío, F.; Moro Serrano, M. (1992). La Asociación Española de Pediatría. Evolución histórica. Acta Pediatr Esp., vol.50, pp. 717-21.

–San Frutos Barruz, S. (2019). Trabajo fin de Grado. Historia de la Farmacia en el siglo XIX: Análisis de La Madre y el Niño. Madrid, Facultad de Medicina de la Universidad Complutense.

–Sánchez Granjel, L. (1965). Historia de la pediatría española. Cuadernos de Historia de la Medicina Española. Monografías III. Salamanca, Ediciones del Seminario de Historia de la Medicina Española.

Monumento a Tolosa Latour

Como esta semana hemos subido un nuevo vídeo al Canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, vamos a incluir en esta entrada el guión del anterior, que estuvo dedicado al médico Manuel Tolosa Latour (1857-1919).

«Este grupo escultórico se inauguró el 12 de noviembre de 1925. Su autor es José Ortells, de Villarreal, Castellón. Está situado en el Parque del Retiro, casi frente al conocido monumento a El Ángel caído y al lado de la Rosaleda. Realizado en piedra y bronce, el pedestal está formado por una base cruciforme inscrita en un cuadrado sobre la que se eleva un prisma cuadrangular en cuyo frente se lee la inscripción: Tolosa Latour; en el lateral izquierdo: Ley de Protección a la Infancia 12 de agosto de 1904. Sanatorio del Santa Clara (Chipiona) 12 de octubre 1892; y en el derecho: Al Excmo. D. Manuel de Tolosa Latour. Nació el 8 de agosto 1857. Murió el 12 de junio de 1919. Patricio insigne y médico abnegado, protector de la madre y el niño.

Sobre el pedestal se sitúa un sencillo busto en piedra que representa a Tolosa Latour y, frente a él, un grupo de bronce que representa a una joven madre, ataviada con una túnica y con un manto de corte clasicista, que sostiene y acerca hacia el médico a su pequeño hijo, simbolizando La Gratitud.

Al acto acudió numeroso público de Madrid y puede verse a su amigo Ángel Pulido leyendo unas cuartillas. Se ganó el sobrenombre de “apóstol del niño”.

A finales del siglo XIX la gran mortalidad infantil y la desprotección social del niño en España se convirtieron en el llamado «problema de la infancia». La situación social, económica y política hacían que esta situación se arrastrara durante décadas. Mientras en otros países se hablaba de reformismo social aquí se trataba de solucionar estos problemas con la caridad y la beneficencia.

La biografía
Tolosa Latour nació en Madrid en 1857. Era hijo de un médico sevillano y de una institutriz. Estudió bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, de Madrid. Se matriculó después en la Facultad de Medicina donde estuvo muy influido por el gran cirujano Rafael Martínez Molina (fundador del Instituto Biológico). Se licenció en 1878.

Obtuvo el doctorado con la tesis Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños que después se convirtió en libro y que desvelaba la que sería su actividad posterior así como la de su esposa y entorno familiar y social.

Actividad como escritor y traductor
Fue traductor minucioso de obras médicas.

Ayudó a fundar y publicó en Archivos de Ginecología y Enfermedades de la InfanciaEl Hospital de Niños y La Madre y el Niño.

Redactó la cartilla Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, que fue premiada por la Sociedad Española de Higiene en 1886. Llegó a ser tan popular que fue traducida a otros idiomas.

Escribió también en periódicos generales sobre temas diversos. Se casó con la conocida actriz Elisa Mendoza Tenorio y tuvo gran amistad con Benito Pérez Galdós.

Actividad institucional
Fue cofundador de sociedades científicas como la de Terapéutica, Higiene, Ginecología y Fisiología, y Pediatría. Presidió la Sociedad Frenopática Española en 1882. Quizás en la que desarrolló más actividad fue en la de Pediatría, que llegó a presidir.

Elegido miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina en 1899, pronunció su discurso de ingreso en 1900: Concepto y fines de la higiene popular.

También fue miembro de la Academia Médico-quirúrgica y socio del Ateneo (sección de Ciencias naturales).

Perteneció a la Sociedad de Biología de París y a las de Higiene y de Medicina Pública e Higiene Profesional francesas.

Representó a España en los congresos internacionales de Protección a la Infancia de París (1883), Amberes (1890) y Ginebra (1896).  Aquí mostró su preocupación por los niños que entonces llamaban “anormales” o “incorregibles” tratando de estudiar las razones médicas y biológicas que justificaran estos comportamientos y poder tratarlos. Llamó la atención asimismo de las causas sociales de los comportamientos antisociales de estos niños.

También participó en el Congreso Internacional Pedagógico (Madrid, 1892), Congreso internacional de Educación familiar (Bruselas, 1910) y el Congreso Internacional de Higiene Escolar (París, 1910).

Actividad asistencial
Ejerció como pediatra en el entonces recién creado Hospital del Niño Jesús. Por desavenencia con la duquesa que lo creó fue separado del servicio cinco años después. Dirigió el Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús. Organizó una enfermería con 200 camas. Aquí fue uno de los primeros lugares de España donde se pusieron en marcha en España los estudios de antropometría pedagógica. Fue uno de los pioneros en la formación en España de la Pediatría.

Cofundador de la primera gota de leche de Madrid junto con Rafael Ulecia y Cardona siguiendo el modelo francés. Impulsó los sanatorios y hospicios marinos y de montaña para combatir el escrofulismo y el raquitismo en la infancia. El de Trillo (Guadalajara) fue uno de los que funcionó bajo el amparo de la Sociedad Protectora de Niños.

El más genuinamente suyo fue el de Santa Clara (Chipiona), creado en 1892, que costeó a sus expensas y las de sus amigos (por ejemplo Pérez Galdós contribuyó con los beneficios de la publicación de su obra El Abuelo) y que fue una de las primeras empresas de este tipo llevadas a cabo en España.

Tuvo consulta privada que finalmente dejó en manos de su hermano Rafael, que también fue pediatra y médico del Instituto Municipal de Puericultura de Madrid (1923).

Actividad higienista y social
Tolosa perteneció al grupo de reformistas sociales que se plantearon la misión dirigida a tutelar y proteger al niño desamparado, por un lado, y a educar y corregir al niño delincuente, por otro.

Quizás su contribución más importante fue la Ley de Protección a la Infancia, conocida también como Ley Tolosa Latour, promulgada en 1904. El Reglamento tardó tiempo en realizarse y la ley entró en vigor mucho después de promulgada. Vigente hasta 1941.

Creó el Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, actuando varios años de secretario de la institución. Creó el boletín: Pro Infantia. Boletín del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, órgano de expresión de sus puntos de vista sobre este terreno y a la que dedicó sus esfuerzos hasta que falleció.

También fue director general del primer Servicio de inspección Médico Escolar, vocal del Consejo de Sanidad y del Patronato de Sordomudos y Ciegos,

Méritos
Aparte de los mencionados, le fue concedida la Gran Cruz de la Beneficencia (1912);  la Gran Cruz de Isabel la Católica desde 1915;  la Cruz de Carlos III; y la Encomienda de Cristo de Portugal. Oficial de la Legión de Honor francesa.

Murió el 12 de junio de 1919.

Bibliografía
–Ballester, R. (sf). Tolosa Latour, Manuel. Diccionario Biográfico Español. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/8754/manuel-tolosa-latour, consultado el 10 de enero de 2022.
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López Piñero, J.M.; Brines Solanes, J. (2009). Historia de la Pediatría. Valencia, Ed. Albatros.
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–Rodríguez Pérez J.F. (2014). Manuel Tolosa Latour (1857-1919) y Elisa Mendoza Tenorio (1856-1929): precursores de la protección a la infancia en España. El futuro del pasado, vol. 5, pp. 355-378.
–Zafra Anta, M.A.; Gorrotxategi Gorrotxategi, P.; Girón Vallejo, O.; Medino Muñoz, J.; García Barba, S.; García Nieto, V.M. (2020). En el centenario del fallecimiento de Manuel Tolosa Latour, pionero de la pediatría higiénico-social y divulgativa. Contribuciones a la incorporación de la mujer en el espacio público español de principio del siglo XX. Acta Pediátrica, vol. 78, nº 1-2, pp. 20-27-
–Zafra Anta M.A.; García Nieto, V.M. (2015). Historia de la pediatría en España. Pediatr Integral, vol. , 19, nº4, pp. 243-250. Disponible en: http://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/ xix04/01/n4-235-242_20anivers-PI.pdf

Monumento al doctor Cortezo

Hemos subido al canal Youtube Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo: Monumento a Tolosa Latour, por lo que es el momento de dejar aquí el guión del anterior que, si recuerdan, estuvo dedicado al doctor Cortezo: Monumento al doctor Cortezo.

«Una vez más nos vamos a Madrid y en concreto al Parque del Retiro. Si entramos por la puerta de Herrero Palacios y seguimos por el Paseo de Fernández Núñez hasta la Escuela de Patinaje El Retiro, muy cerca veremos el conjunto escultórico dedicado al Dr. Cortezo. Fue inaugurado en abril de 1921 bajo el patrocinio del Colegio de Huérfanos de Médicos, asistiendo el propio Cortezo. El autor fue Miguel Blay y Fábrega.

Veamos quién fue este médico.

[INTRO]

Cortezo procedía de una familia de clase media culta. Nació en Madrid el 1 de abril de 1850. Su padre murió cuando era pequeño, lo que dejó a la familia en circunstancias económicas delicadas. Estudió en el Colegio San José y obtuvo el bachiller en letras en el Instituto San Isidro.

Comenzó a estudiar medicina en 1866. La mayor parte lo hizo en los tiempos del llamado  sexenio revolucionario. También se matriculó en la Facultad de Letras. No tenía claro qué camino seguir hasta que se matriculó en un curso libre de Terapéutica que impartía Ezequiel Martínez de Pedro en su clínica del Hospital general. Finalizó el año 1870 y unos meses más tarde obtuvo también el doctorado con la tesis  La influencia de las bebidas alcohólicas en la Patología y Terapéutica.

Desde el positivismo y el republicanismo participó activamente en la discusión científica, sobre todo desde la prensa profesional y general.

Ingresó en la Academia Médico-quirúrgica en 1871 y llegó a dirigir la sección de Medicina entre 1875 y 1876. También fue su vicepresidente en 1876 y vicepresidente de la Academia Histológica que había fundado Aureliano Maestre de San Juan en 1874, que se fusionó con la anterior en el curso de 1876-77.

Con este perfil no es raro que participara en la Sociedad Española de Historia Natural y en la Institución Libre de Enseñanza como manera de defenderse del pensamiento reaccionario. Como otros conocidos colegas también formó parte de la Escuela Libre de Medicina que fundó González de Velasco en el Museo Antropológico en 1875.

Pronto adquirió fama de descubrir a personas que podrían llegar a destacar y a conseguir recursos. Desde la tertulia del Café Fornos lanzó al joven Luis Simarro. Con éste llegó a promover una Sociedad para el adelanto de las Ciencias como las que existían en otros países. La iniciativa no tuvo repercusión, pero en 1908 y con la insistencia de Luis Simarro se creó la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Presidida por Moret, formaban parte de la junta Simarro, Cortezo, Pulido, y Rodríguez Carracido, entre otros. Uno de los primeros congresos que celebraron tuvo lugar en Valencia con motivo de la Exposición Nacional de 1910.

Más tarde, ya en la madurez y como otros de sus amigos, se moderó. Con la restauración monárquica se afilió al Partido Conservador siendo seguidor cercano a Silvela y Romanones.

Cultivó libremente la medicina aunque también obtuvo una plaza de médico sustituto de la Beneficencia Municipal y, por oposición, un puesto en el Hospital de la Princesa. Él y otros colegas tuvieron como objetivo convertir su hospital en el centro de referencia científica de Madrid —lo que significaba una dimensión docente—. No dudaron en hospedar entre ellos, el Instituto de Terapéutica operatoria de Federico Rubio tras su frustrada embajada republicana en Londres. No obstante, hubo algunos que plantearon problemas porque allí ya había excelentes cirujanos. Como sabemos, más tarde, Federico Rubio fundó su propio Instituto en la zona de Moncloa, Madrid.

Una aportación de Cortezo fue la cura antiséptica de las heridas mediante la aplicación inmediata sobre las mismas de algodones empapados con cloruro de cal y ácido oxálico y protegidas del ambiente mediante un vendaje cerrado. Este procedimiento era parecido al que se utilizo durante la Primera Guerra Mundial. También regentó en el Hospital un laboratorio de análisis químico y de estudio anatomopatológico con intención docente y asistencial.

Quiso hacer carrera académica pero no obtuvo la cátedra de Patología médica de Barcelona. Sí ganó la de Fisiología de Granada, pero no era lo suyo. Sólo impartió una clase. Sabía que su puesto estaba en Madrid donde la politización de la Universidad no le permitió ganar nunca una cátedra.

Entre 1880 y 1881 abandonó su puesto en el Hospital para dedicarse sólo a su consulta privada. Llegó a tener una abundante y selecta clientela hasta que en 1914 sufrió una importante pérdida de la vista.

Ya nos hemos referido antes a su participación en la prensa. En 1872 creó la Revista Médico Quirúrgica y en 1874 entró a formar parte de la redacción de El Siglo Médico que dirigían Méndez Álvaro y Matías Nieto Serrano. En 1918 se hizo con su propiedad y fue integrando a lo más destacado de la medicina española: Lafora, Pittaluga, Hernando, Marañón, Urrutia, Cajal, Amalio Gimeno, Francos Rodríguez, etc.

Junto con Méndez Álvaro y otros creó la Sociedad Española de Higiene en 1882.

Entre 1885 y1886 mantuvo una conexión con la bacteriología práctica a través de un grupo informal en torno a Antonio Mendoza en el hospital de San Juan de Dios, que luego pasó, como “sociedad libre” a la calle Gorguera. Allí se produjo el encuentro de Santiago Ramón y Cajal con Luis Simarro

Ingresó en el Real Consejo de Sanidad. Fue académico de la Real Academia de Medicina desde 1891 (su discurso de ingreso fue contestado por Ángel Pulido). Se dio de baja en la Academia Médico-quirúrgica. Presidió la Real Academia de Medicina entre 1914 y 1928, año en el que dimitió. Fue nombrado presidente de honor, puesto del que también dimitió en 1932.

A partir de 1887 inició cargos de representación internacional. Fue delegado español en distintas conferencias y congresos de medicina e higiene. Uno de los más importantes fue la Conferencia sanitaria internacional de Venecia, en 1902, donde se fijaron las nuevas bases de la profilaxis sanitaria internacional habiendo asumido las novedades bacteriológicas que se habían producido recientemente. Fue presidente de la Asociación Internacional de la Prensa Médica entre 1903 y 1906. Perteneció también a la Real Academia Española (desde 1918).

Fue elegido diputado por una circunscripción leonesa en las elecciones de 1891, y por circunscripciones gallegas en 1898, 1899, 1901,y 1903. En 1905 fue senador por Orense, cargo que pasó a ser vitalicio a partir de 1906. Durante este periodo luchó por ayudas a las familias numerosas.

Ocupó el cargo de director general de Sanidad unos meses entre 1899 y 1900 y entre diciembre de 1902 y diciembre de 1903 con el gobierno Maura. Tuvo que lidiar con la extensión de la peste que se presentó en Portugal y más tarde con un brote de tifus que tuvo lugar en Madrid cuando se celebraba el Congreso Internacional de Medicina. Sentó las bases de la modernización de la Sanidad en España.

También fue ministro de Instrucción pública entre abril y junio de 1905. En este corto espacio de tiempo se tomó la decisión de instalar un monumento a Cervantes en el tercer centenario de la edición del Quijote, dotar un edificio para la Real Academia de Medicina y organizar la restauración del patrimonio nacional.

Desde 1909 fue consejero de Estado. Lo llegó a presidir de forma interina tras el golpe de Primo de Rivera y como titular entre 1925 y la llegada de la República. También presidió el Consejo de Protección a la Infancia.

En 1903 preparó la Instrucción general de Sanidad, que adecuaba los servicios sanitarios regulados por una disposición que se remontaba a 1855. Además de reglamentar la organización sanitaria y el ejercicio profesional, se disponía el régimen sanitario interior, con atención a los pormenores de la higiene municipal y escolar, y que incluía, además, la práctica de la desinfección en casos de enfermedades infecto-contagiosas.

Su último compromiso profesional fue la implantación de un Colegio para Huérfanos de Médicos, en cuya fundación por Real Decreto de 15 de mayo de 1917 influyó junto con José Pando y Valle, Manuel Tolosa Latour y Concepción Aleixandre cerca del ministro Julio Burel, y cuyo Patronato dirigió hasta 1932, cuando se produjo su absorción por Previsión sanitaria.

En 1915 le fue tributado un magno homenaje nacional con asistencia de las más destacadas figuras de la Ciencia, el Arte y la Política.

Condecorado varias veces, destacan la Gran Cruz y Collar de Carlos III y el Toisón de oro.

Murió en Madrid el 25 de agosto de 1933».

Bibliografía

–Cortezo y Prieto de Orche, Carlos Mª. Académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina. (sf). Disponible en: https://www.ranm.es/academicos/academicos-de-numero-anteriores/902-1891-cortezo-y-prieto-de-orche-carlos-mo.html, Consultado el 15 de diciembre de 2021.

–Cortezo, C.M. (1923). Paseos de un solitario. Vol 1, Madrid, Ruíz hermanos editores.

–Cortezo, C.M. (1923). Paseos de un solitario Hombres y mujeres de mi tiempo. Vol 2, Madrid, Imprenta de Enrique Teodoro.

–Marset Campos, P.; Rodríguez Ocaña, E; Sáez, J.M. (1997). [Historia de] La Salud Pública en España. En F. Martínez Navarro et al., Salud Pública, Madrid, McGraw-Hill, pp. 25-47. 

–Rodríguez Ocaña, E. (1994). La Salud Pública en España en el contexto europeo, 1890-1925, Revista de Sanidad e Higiene Pública, vol. 68, pp. 11-28.

–Rodríguez Ocaña, E. (sf). Carlos María Cortezo y Prieto. Diccionario biográfico español, Real Academia de la Historia. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/5153/carlos-maria-cortezo-y-prieto, Consultafo el 15 de diciembre de 2021.

–Sampelayo, Juan (1974). Carlos María Cortezo, señor de la medicina y de las letras. Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, CSIC.

Schoendorff Ortega, J. (1988). El Dr. Carlos María Cortezo y su obra (1850-1933). Madrid, Tesis, Universidad Complutense, dirigida por Agustín Albarracín.