“Hektoen Internactional”, entre la medicina y la cultura

Hektoen International. A Journal of Medical Humanities apareció por vez primera en noviembre de 2008. Como su nombre indica se trata de una revista en red y gratuita de “humanidades” médicas –término para mí poco agraciado– que se sitúa en la intersección de la medicina y de las humanidades.  En realidad su lema sería “Uniting Medicine and Culture”.

El nombre de “Hektoen” viene del patólogo Ludvig Hektoen (1863-1951), profesor de la Universidad de Chicago, que escribió muchos trabajos que pueden situarse en esa “intersección” a la que nos hemos referido. Actualmente un grupo internacional de médicos y de especialistas en otros campos del conocimiento es el que edita la revista. Al principio se concibió como una publicación de periodicidad trimestral y circulación limitada pero ahora aprovecha las posibilidades de las nuevas tecnologías y llega a todo el mundo.

La página principal presenta un menú horizontal con acceso a la “página de inicio”; a los “números anteriores”; a la sección “Hektorama” u ordenación de los artículos por grandes temas; a una “Galería”; a una “página de enlaces”; a la parte donde se habla de la revista, editores, publicación de artículos, etc.; a la de los patrocinadores; y finalmente a “buscar”. Después ofrece el índice del número actual y debajo Hektorama que, como se ha dicho, es una especie de directorio por orden alfabético donde se pueden buscar trabajos de los números anteriores por temas (anatomía, antigüedad, ensayos de arte, flashes de arte, libros, cardiología, etc.

Pueden encontrarse artículos interesantes y muchas imágenes para la docencia en la “Galería”. No está de más hacer una visita e incluir el enlace en nuestra cartera de preferi.

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Fuentes materiales e iconográficas de la historia de la medicina (actualización agosto 2017)

Se ha actualizado nuevamente la sección de fuentes materiales e iconográficas de historiadelamedicina.org.

En esta ocasión se han incorporado tres variantes nuevas del salvarsán a las ya existentes Salvarsán y Neosalvarsán. Se trata del Solusalvarsán, el Salvarsán sódico y el Sulfoxil-Salvarsán. Tras la creación del Salvarsán por Paul Ehrlich en 1910, también llamado compuesto 606, se siguieron buscando derivados que fueran igual de eficaces o más y con el mínimo de efectos secundarios o tóxicos para el organismo. Por otro lado, también quisieron encontrar sustancias más estables, mejor toleradas y más fáciles de administrar.

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También han entrado a formar parte de la colección tres aparatos de electroterapia. Los tres están en muy buen estado. El descubrimiento de la electricidad, como pasó con muchas sutancias farmacológicas (el yodo, el eucalipto, etc.), se convirtió pronto en una panacea para curar muchas enfermedades. Se fabricaron centenares de modelos de estos aparatos que se hicieron muy populares a finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Con el tiempo se clarificaron los efectos de “la electricidad” y pasó a usarse sólo en determinadas ocasiones tanto para el diagnóstico como para la terapéutica o rehabilitación. Los más utilizados en esa época fueron los aparatos farádicos. Los había de dos tipos: los volta-farádicos y los magneto-farádicos. Los primeros constan de una pila, una bobina y una lámina o martillo interruptor. La bobina suele ser un cilindro hueco de madera que contiene una barra de hierro dulce y que está cubierto por un hilo de cobre forrado de seda y arrollado en espiral, que está en comunicación con la pila. El interruptor es una laminita de acero que se encuenta entre uno de los hilos que vienen a la pila y la extremidad de la barra de hierro que encierra la bobina. Según se explicaba entonces, la corriente de la pila pasa al hilo arrollado de la bobina, y por inducción imanta la barra de hierro dulce, que atrae entonces a la lámina interruptor, y de esta manera se interrumpe la corriente. Se desimanta la barra de hierro, se separa el interruptor y vuelve a establecerse la corriente. De esta forma se producen las corrientes interrumpidas.

Los aparatos magneto-farádicos, la aproximación o alejamiento de un imán con relación a una bobina, desarrolla en el alambre de ésta corrientes de inducción. El mecanismo electro-generador es fácil de comprender. Todo consiste en que cuando se hace girar una armadura de hierro alrededor de su eje, de manera que cada vuelta se aproxime y se aleje de los polos del imán, dicha armadura se imanta y se desimanta. Si esta armadura de hierro se cubre con un hilo metálico en espiral, a la manera de una bobina, se desarrollarán en éste hilo corrientes de inducción. Los reóforos o elementos con los que se aplica la corriente al cuerpo son los mismos en ambos tipos de aparatos.

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Se incorpora igualmente un instrumento muy sencillo, el llamado fecundador de Pajot o tipo Pajot, ideado por el obstetra francés Charles Pajot (1816-1896).

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Por último dos prótesis de cadera, la de Thompson Down (1950) y la de Moore (1952). La artroplastia total de la cadera es uno de los hitos más destacados de la historia de la cirugía ortopédica. Desde los primeros intentos de sustituir una cadera lesionada por un elemento artificial, han sido muchos los materiales utilizados con mayor o menor éxito.

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Prótesis de cadera Thompson (1950)

 

Arte de la ciencia

La Universidad de Princeton cuenta con un sitio web dedicado al Arte de la ciencia que pretende explorar la relación entre el arte y la ciencia. Las imágenes se seleccionan por su estética y por su interés científico o técnico, por su atractivo universal “que cruza culturas, lenguas y grupos de edad”.

Según se dice en el sitio web, se pretende estimular el debate entre los artistas sobre la naturaleza del arte y convencer a los científicos de que existen otras formas de “ver” sus investigaciones. El público en general, además, puede apreciar tanto una cosa como otra. “El objetivo de Art of Science es crear una nueva simbiosis de dos campos que son expresiones esenciales de la creatividad humana.

Desde 2005 la Universidad de Princeton ha convocado concursos en los que se invita a los científicos de todo el mundo a presentar fotografías realizadas a lo largo del desarrollo de sus proyectos de investigación. Desde 2014 también se aceptan vídeos. Se pueden ver fotografías realizadas con la ayuda de microscopios, telescopios, imágenes fijas de video, de cámaras de alta velocidad, resultados de simulación, representaciones tridimensionales, diagramas de datos y visualizaciones matemáticas, observación de fenómenos naturales, etc.

El vistante puede contemplar las galerías correspondientes a 2005, 2006, 2009, 2010, 2011, 2013 y 2014.  En estos momentos se está preparando la galería de 2017.

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Fuentes materiales e iconográficas de la historia de la medicina (actualización)

Se ha actualizado la sección de fuentes materiales e iconográficas de historiadelamedicina.org.

Ha entrado a formar parte de la colección una serie de fotografías que retratan a un grupo de estudiantes de medicina en la facultad. Casi con toda seguridad se trata de la de Valencia, la que estaba situada en la calle Guillén de Castro. Por tanto deben datar de los años cuarenta o principios de los cincuenta.

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Por otro lado, una fotografía en la que se señala que se trata del laboratorio de la Universidad de Valencia. Por tanto serían dos mujeres estudiantes. Podría datarse en los años veinte o treinta.

En tercer lugar, dos fotografías que hemos titulado “Cuidado del enfermo“. De origen desconocido, en una de ellas se ve a una mujer junto al que podría ser su esposo enfermo acostado. En la otra se aprecia, además, al médico y a una criada sirviendo el café o té. En cuando a la época, debe tratarse de los años veinte o treinta.

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Se ha incluido también una hoja de revista (no consta el título) en la que se ofrece un pequeño reportaje con fotografías del Instituto del Cáncer del doctor Zamora, en Valencia.

Respecto a los objetos han pasado a integrarse en la colección los siguientes: la Insignia del Congreso Internacional de Historia de la Medicina, que se celebró en Madrid en 1935 y la Insignia del  Congreso Internacional de Medicina que también tuvo lugar en Madrid en el año 1903. Una centrífuga manual de 1953 fabricada en la antigua URSS. Un estuche que contiene los materiales necesarios para realizar un análisis de orina por el procedimiento de M. Moya (primer tercio del siglo XX). Una jeringa para enemas (Seamless enema Syringe), un irrigador nasal Parke Davis & Co, una jeringa para el oído de Boots Surgical Department Nottingham (todos ellos del primer tercio del siglo XX), y finalmente, un aplicador con vacuna jenneriana para cuatro personas, fabricada en el Instituto Llorente.

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Exposiciones sobre el registro sonoro

El pasado mes de enero tuve la ocasión de visitar la exposición 1, 2, 3… ¡Grabando! Una historia del registro musical. Se trataba de una extensa, completa y bien realizada muestra sobre la historia del registro musical y su reproducción a través de los tiempos, “un viaje fascinante que se inicia en los albores del registro sonoro con piezas como el fonógrafo de Scott de Martinville o el fonógrafo de Thomas A. Edison”.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

Las exposiciones de la Fundación Telefónica no suelen defraudar como las que a menudo organizan diletantes que consisten, casi siempre, en la aburrida lectura de paneles. Deberían comprender que eso pertenece al pasado, cuando la gente no tenía acceso a los libros, no existían los documentales ni tampoco la potente Web.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

En esta ocasión quiero traer aquí una exposición de la Europeana que aborda un tema parecido:  Recording and Playing Machines (Aparatos de reproducción y grabación). Al visitante se le proponen cinco recorridos: cilindros y discos de cera, medios magnéticos y digitales, discos de pasta y de vinilo, receptores y radio, y tocar la pianola.

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Exposición 1, 2, 3… ¡Grabando!… Fundación Telefónica (octubre 2016-enero 2017)

La exposición virtual recoge piezas de colecciones de nueve grandes instituciones reunidas en el proyecto Europeana Sound. Ofrece una selección de aparatos que ilustran una amplia gama de técnicas y de tecnologías. Desde los días del fonógrafo hasta los aparatos digitales actuales, pretende ofrecer una visión completa de la evolución de los instrumentos para registrar y reproducir sonidos.

Cada sección contiene una serie de imágenes y textos explicativos cortos. Pinchando sobre la “i” de aquéllas aparece una página con los datos de la misma, derechos de autor y códigos. Lástima que las imágenes no se puedan agrandar para poder ver detalles.

La exposición contiene información interesante y no es difícil moverse entre las distintas secciones. No obstante, uno espera algo más de la Europeana. Tampoco nadie se ha molestado en traducirla a otros idiomas que no sean el inglés.

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Captura de pantalla de la exposición Recording and Playing Machines (Europeana)

 

Aceite de hígado de bacalao Hogg

A finales del año 1853 la Academia Imperial de Medicina de París, viendo la popularidad que estaba alcanzando el aceite de hígado de bacalao, convocó un concurso con premio de 1.000 francos sobre la siguiente cuestión, “¿Cuál es el valor del aceite de hígado de bacalao como agente terapéutico”?

Se quejaba el farmacéutico y químico de la Escuela de Farmacia de París, Hogg, de que el concurso estaba dirigido a los médicos. Después se vio que los trabajos que se presentaron no hacián mención de los aspectos farmacéuticos del aceite. Hogg señaló que los métodos de extracción del mismo eran diferentes y las sustancias que se obtenían también eran distintas. Perdida la ocasión de participar en el concurso decidió enviar a la Academia por vía ordinaria la memoria que tituló Étude sur l’Huile de foie de morue naturelle ou du meilleur procéde d’extraction de cette substance destinée aux usages de la médecine el 14 de febrero de 1855.

Según su autor, en la memoria se demuestra: 1º.– que el aceite de hígado de bacalao  es verdaderamente natural siempre que se extraiga de hígados frescos. 2º– Para extraerlo es conveniente no sobrepasar la temperatura de 40º, suficiente para que el aceite no tenga color. Compara este procedimiento con el que utiliza hígados en estado de fermentación y temperaturas más altas que dan lugar a aceites de color marrón-castaño.

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet). La publicidad en torno a este aceite en general, produjo en su época una gran riqueza iconográfica y artística.

Para Hogg el aceite medicinal es el primero, que es límpio, presenta un reflejo verde dorado, con sabor practicamente nulo y olor a pescado fresco. Según él es el que presenta mayor cantidad de principios activos. A este aceite se le ha denominado “Aceite de hígado de bacalao Hogg”.

La Academia prestó interés a este estudio y su autor, en el momento que hizo público su trabajo, deseaba que el público en general le dedicara como mínimo la misma atención. El libro contiene los siguientes capítulos:

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet)

Sección primera: Generalidades históricas sobre el aceite de hígado de bacalao y su extracción
I. Las necesidades de la medicina han presidido las mejoras en la extracción del aceite de hígado de bacalao
II. Una ojeada histórica sobre el uso del aceite de hígado de bacalao en medicina.
III. Progresos sucesivos en la mejora de la fabricación de los aceites de hígado de bacalao.

Sección segunda: Diversos procedimientos de extracción del aceite de hígado de bacalao para usos médicos.
I. Condiciones y conocimientos previos
II. Sobre el aceite de hígado de “raie” y la prueba diferencial de los aceites mediante la gota de ácido sulfúrico.
III. Cuestiones sobre la mejor especie de pescado, el mejor matiz y el mejor modo de extraerlo.
IV. Revisión de los procedimientos industriales.
V. Resumen y cocnclusiones del párrafo precedente: todas las mejoras de fabricación son para el aceite claro y blanco.

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Lámina que acompaña al libro. Coloración de los distintos aceites de hígado de bacalao.

Sección tercera: procedimiento de extracción del aceite tipo de hígado de bacalao llamado de Hogg, en San Juan de Terranova.
I. Nuestro procedimiento
II. Los progresos de la terapéutica y de la farmacia son recíprocos.
IV. El color claro y el precio elevado indican al médico cuál es el aceite de hígado más natural y medicinal.
III. Presentación y homenaje a nuestro trabajo en la Academia de
medicina

V. Consideraciones fisiológicas y terapéuticas sobre los diversos aceites de hígado de bacalao.
VI. Crítica de los medios de administración fácil de los aceite de hígado de bacalao y de sus sucedáneos.

Sección cuarta: De la purificación en comparación con los elementos naturales del aceitye de hígado de bacalao.
I. Del blanqueamiento de los aceites de hígado de bacalao en general.
II. Del blanqueamiento por la vía de saponificación del aceite
III. Lo que se entiende por aceite de hígado de bacalao natural.
IV. Razones en favor de los aceites de color oscuro; apreciación y consecuencias de estas razones.
V. Conclusiones

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet)

Sección quinta: Los aceites de hígado de bacalao desde el punto de vista químico.
I. Los aceites de hígado de bacalao apreciados por sus elementos orgánicos e inorgánicos.
II. Testimonio científico en favor de nuestro aceite de hígado de bacalao: Carta de M. Lesueur y Mención de Honor en la Exposición Universal.
III. ¿Cuáles son los principios medicamentosos del aceite de hígado de bacalao?
IV. Las enfermedades que son objeto de tratamiento con el aceite de hígado de bacalao.
V. Las enfermedades tratadas con el aceite de hígado de bacalao: glucosuria, parálisis generales, gastralgias, afecciones hereditarias, etc.
VI. El aceite de hígado de bacalao, en cuanto que es natural, posee otras propiedades medicinales.

Sección sexta: Piezas justificativas
I. Traducción de una carta de M. Charles Fox, de Saint-Jean-de-Terre-Neuve, director de la Fábrica de aceite de hígado de Hogg.
II. Carta de M. Lesseur.
III. Carta dirigida a los señores médicos franceses.

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Bibliografía

Hogg, M.P.-T. (1856). Étude sur L’Huile de foie de morue naturelle ou Du meilleur procédé d’extraction de cette substance destinée aux usages de la médecine. Paris: Librairie de Victor Masson.

Aceite de hígado de bacalao. Emulsión Scott

Los tratados de materia médica de finales del siglo XIX dedicaban buen espacio al aceite de hígado de bacalao. Señalan que los hipocráticos lo aconsejaban contra la histeria y los romanos contra la hidropesía y, por vía externa, contra varias dermatosis. En algunos países como Inglaterra, Alemania, Holanda, etc. desde tiempo inmemorial lo han empleado para curar los dolores reumáticos.

En el cambio de siglo se recomendaba en todos los periodos y formas de tisis pulmonar exceptuando las febriles; en los catarros crónicos; en la escrofulosis, acompañada o no de lesiones diversas; en el raquitismo; hemeralopia epidémica; clorosis; reumatismo crónico; estados de caquexia; y convalecencias. Por vía externa en la lepra y diversas dermatosis.

Estos mismos textos describen los tres o cuatro tipos de aceite: el blanco o ambarino claro, trasparente, casi sin olor ni sabor que recuerdan al pescado fresco, se derrama de los hígados frescos por presión en frío, al aire o en la atmósfera de hidrógeno; el amarillo dorado que resulta de mayor calefacción o como viraje que ocurre con el tiempo al anterior, de sabor dulzón y más ácido; el rojo o moreno con fuerte olor a pescado, más ácido, de sabor acre y nauseabundo; finalmente el negro, verdoso oscuro, más consistente, que se obtiene por efecto del calor más intenso sobre los hígados en plena fermentación. El aceite de hígado de bacalao se encuentraba en el comercio muchas veces adulterado con otro tipo de aceites.

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Tarjeta publicitaria de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

En 1841 John Hughes Bennet (1812-1875) publicó un tratado sobre el uso terapéutico del aceite de hígado de bacalao: Treatise on the Oleum Jecoris Aselli, or Cod Liver Oil. Fue un anatomopatólogo inglés que describió la leucemia en 1845 a la vez que lo hizo Virchow, considerándola un trastorno de la sangre. Se dice también que fue el primero en describir la aspergilosis como consecuencia del hongo Aspergilus que puede crecer en el tejido pulmonar de los humanos. Estudió en Edimburgo, estuvo después en París y más tarde en Alemania. Bennet recomendó el aceite para el raquitismo, el reumatismo, la gota y la escrófula. Este texto estimuló los estudios y el consumo sobre este tipo de aceite.

Hacia mediados del siglo XIX se realizaron análisis químicos de los distintos tipos de aceite, determinando que el de color marrón claro era más terapéutico. De forma especial nos referimos a Ludovicus J. De Jongh que dio a conocer sus hallazgos en el libro Disquisitio comparativa chemico-medica de tribus olei jecoris aselli speciebus, quam, annuente summo numine, ex auctoritate rectoris magnifici…. Halló yodo, fosfato de cal, ácidos volátiles y elementos de la bilis.

Jongh viajó a Noruega con el fin de poder obtener el aceite más puro posible. De esta forma comenzó a comercializarse en toda Europa y a exportarse a los Estados Unidos el “Dr. Johngh’s light-brown Cod Liver Oil”. The most efficacious remedy for diseases of the chest, throat, debility, gout, rheimatism, rickets…”.

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Publicidad troquelada de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

Sin embargo no pudo evitar el sabor y olor nauseabundo del preparado. En 1873 Alfred B. Scott vio la oportunidad de un nuevo negocio con la creciente demanda del aceite. En Nueva York comenzó a buscar con su socio Samuel Bowne una versión que tuviera mejor sabor. Mediante emulsión lograron un nuevo producto que cumplía con estos requisitos y que bautizaron como “Emulsión Scott”. La imagen de la marca era un hombre que llevaba un pez colgando en la parte posterior. En los ochenta ya se distribuía en toda América, Europa y Asia. En los primeros años del siglo XX era habitual que los niños tomaran una cucharada diaria de este aceite para tener un crecimiento saludable.

En 1879 la marca Scott y Bowne incluía las inciales PPP: perfecto, permanente y agradable al paladar. Las pequeñas gotas de aceite se cubrían con la glicerina que les confería el sabor dulce de ésta. Se vendía como un producto con el mismo paladar que la leche.

El hombre con el pez en la espalda apareció por vez primera en 1884 y se convirtió en marca registrada “Scott & Bowne” en 1890. En 1885 ya aparece publicidad de la Emulsión Scott en la prensa española:

“Emulsión de Scott de Aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y de sosa. Es tan agradable al paladar como la leche. Posee todas las virtudes del aceite crudo de hígado de bacalao, más las de los hipofosfitos. Nutre y fortifica mucho. Además cura la tisis, cura la escrófula, cura la demacración, cura la debilidad general, cura el reumatismo, cura la tos y resfriados, cura el raquitismo en los niños. Es recetada por los médicos, es de olor y sabor agradable, de fácil digestión, y la soportan los estómagos más delicados. De venta en todas las boticas y droguerías. Scott & Bowne, Químicos.–Nueva York. Depósito general en España para la venta al por mayor, sres. Vicente Ferrer y Cía.– Barcelona” (La Ilusración Española y Americana, 8 de enero de 1885, p. 20).

Por estas fechas, en 1890, los franceses Armand Gautier y Louis Mourgues publicaron su trabajo Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Lograron aislar la butilamina, amilamina, hexilamina, la dihidrolutidina, asellina y la morrhuina.

En la década de los noventa del siglo XIX Scott y Bowne poseían fábricas en Canadá, Inglaterra, España, Portugal, Italia y Francia. Su aceite procedía de las islas Lofoten, situadas por encima del círculo polar ártico.

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Tarjeta publicitaria de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

Algún texto de materia médica de los mencionados al principio, como el de Peset Cervera, señalaban que Heyerdahl había encontrado ácidos grasos terápico y jecoleico. En 1912 el bioquímico Casimer Funk (1884-19678) acuñó el término vitamina para referirse a algún nutriente que faltaba en ciertas enfermedades como el beriberi, la pelagra, el escorbuto y el raquitismo. Se investigó entre otras sustancias el aceite de hígado de bacalao. Elmer McCollum y Marguerite Davis, en la Universidad de Wisconsin, demostraron la existencia de un nutriente esencial en este aceite: la vitamina liposoluble A. Más tarde la vitamina liposoluble D. El descubrimiento de las vitaminas supuso un nuevo empuje para la venta de este producto. En 1927 Casimir Funk y Harry Dubin cuando trabajaban para los laboratorios HA Metz patentaron un procedimiento de extracción de las vitaminas A y D del aceite. Se fabricaron así las tabletas “Oscodal”.

Más tarde se aisló el ergosterol, sustancia extraída del hongo ergot, como precursor de la vitamina D. Su exposición a los rayos solares la convierte en vitamina D. Sin embargo la emulsión Scott resistió y en los años cuarenta del siglo XX se anunciaba como fuente de vitaminas A y D naturales. La síntesis química de sustancia volvió a poner en peligro el mantenimiento en el mercado de la emulsión, pero ésta sobrevivió. No obstante, se constató que uno de los riesgos del excesivo consumo de este aceite podía conducir a la hipervitaminosis. La vitamina A no se procesa adecuadamente y se acumula en el hígado. pudiendo ser peligroso su uso en mujeres embarazadas y durante la lactancia.

En 1970 el médico danés Jorn Dyerburg estudió las dietas de los Inuit de Groenlandia y observó la baja incidencia en ellos de enfermedades coronarias. Se relacionó con el consumo de pescado. Esto abrió el camino a futuros estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega 3. Los laboratorios Glaxo-Smith-Kleine, propietarios actuales de la patente de la Emulsión de Scott, volvieron a la ofensiva destacando las bondades de su producto en especial en lo que se refería a los efectos de los ácidos grasos Omega 3.

La emulsión Scott, pues, ha sobrevivido a sus creadores Scott y Beane que fallecieron en 1908 y 1910 respectivamente.

Bibliografía

–Bennett, J.H. (1841). Treatise on the Oleum jecoris aselli or Cod Ilver Oil. London: S. Highley

–De Jongh, L.J. (1843) Disquisitio comparativa chemico-medica de tribus olei jecoris aselli speciebus, quam, annuente summo numine, ex auctoritate rectoris magnifici…. Trajecti ad Rhenum, Eduard Fuhrl.

–Gautier, A.; Mourgues, L. (1890). Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Paris, G. Masson.

–Peset Cervera, V. (1906), Terapéutica, materia médica y arte de recetar con hidrología médica. 2ª ed., 2 vols. Valencia, Imprenta de Francisco Vives Mora.

–Semba R.D. (2012). On the ‘Discovery’ of Vitamin A. Annals of Nutrition & Metabolism, vol. 61 (3): 192–198.  

Scott’s. About Scotts. Our story. Disponible en: https://www.scottskids.com/ph/our-story.html. Consultado el 15/2/2017.          

–Wendt, D. (2010). The Man with a Fish on his Back. Distillations. Chemical Heritage Foundation. Disponible en:https://www.chemheritage.org/distillations/magazine/the-man-with-a-fish-on-his-back. Consultado el 15/2/2017.