Hans Chiari (1851-1916)

Hemos subido a la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la de Hans Chiari.

Podemos ubicar a Hans Chiari en la llamada Nueva Escuela Vienesa. Fue uno de los patólogos austríacos destacados de la segunda mitad del siglo XIX. Sus aportaciones a la neurología, en lo que se refiere a malformaciones del tronco encefálico y el cerebelo, fueron fundamentales, pero también contribuyó al conocimiento de otras patologías como la trombosis de la vena hepática, la fístula aortoesofágica, el coriocarcinoma, las placas y trombosis de la arteria carótida, la autodigestión del páncreas y las conexiones entre las válvulas cardíacas de Eustaquio y Tebesio.

Hans nació el 4 de noviembre de 1851 en Viena, ciudad en la que se formó como médico graduándose en 1875. Fue ayudante segundo del conocido patólogo Karl von Rokitansky (1804-1918), y primer ayudante de su sucesor Richard Helchl (1824-1881). En 1878 terminó su tesis de doctorado y se habilitó en anatomía patológica en Viena. Fue contratado como prosector en el Hospital de Niños de Santa Ana ese mismo año.

Chiari fue llamado en 1882 a Praga para suceder a Edwin Klebs (1834-1913) que ese mismo año marchaba como profesor a Zurich. Mientras estaba en Praga, se intensificaron los problemas políticos en Bohemia y la Universidad se dividió en dos, incluido el Departamento de Patología. En 1906 se le ofreció suceder a Friedrich von Recklinghausen (1833-1910) en Estrasburgo, oportunidad que no dudó en aceptar. Tras una corta enfermedad de garganta falleció el 6 de mayo de 1916.

Hans Chiari (1851-1916)

Leo Henryk Sternbach (1908-2005) y las benzodiazepinas

Hemos añadido a la sección de Biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la de Leo Sternbach.

Leo Sternbach fue un farmacéutico y químico que llegó a patentar numerosos fármacos para la compañía Roche en los Estados Unidos. Los años cincuenta y sesenta del siglo XX fueron prodigiosos enla síntesis de productos de uso psiquiátrico. Primero fue la clorpromacina y luego las benzodiazepinas, entre otros. En este último campo fue donde Leo Sternbach trabajó y creó sustancias que pronto alcanzaron records de venta en el mundo. Nació en 1908 en Abbazia, ciudad que ahora forma parte del condado de Primorje-Gorski Kotar en el oeste de Croacia y que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Su padre, Michael Abraham Sternbach era farmacéutico. La familia se trasladó en 1923 a Cracovia donde Leo estudió Farmacia y Química en la Universidad Jagellónica. Sternbach permaneció en Cracovia como asistente del profesor Kenntnis Dziewonski hasta 1937. En 1937 recibió una beca de la Fundación Feliks Wislicki en Química coloidal. Con este dinero marchó a Viena para trabajar con Wolfgang Pauli y Sigmund Frankel. Sólo fueron unos meses. Luego fue a Zúrich como asociado del profesor Leopold Ruzicka (1887-1976), premio Nobel de Química en 1939, en el Instituto Federal Suizo de Tecnología. En 1940 se incorporó a F. Hoffmann-La Roche Ltd en Basilea, Suiza, como químico investigador sénior. Su director, Emil Christoph Barell, comunicó a Sternbach que lo habían contratado con el objetivo de enviarlo a los Estados Unidos y sacarlo así de Europa. En junio de 1941 el matrimonio Sternbach embarcó en Lisboa rumbo a Jersey City. Por esa época Roche estaba montando un nuevo laboratorio en Nutley. Poco a poco comenzó a investigar y a obtener nuevos productos que se patentaban. Prosiguió con la síntesis de la riboflavina y el estudio de los arsenicales. También logró un método barato para sintetizar la biotina. Fue adquiriendo mayor confianza hasta que en los años sesenta contaba con un equipo de veinte doctores además de químicos jóvenes y personal administrativo. Con él trabajaron también Lowell Randall y Earl Reeder. Sternbach y su equipo lograron sintetizar el que se llamó Librium y después el Valium, benzodiazepinas que mejoraban la ansiedad y la tensión sin los efectos secundarios de otros medicamentos. Con un buen marketing estas sustancias fueron recetadas por millones en los Estados Unidos y en todo el mundo. Luego aparecieron otras que poseían unas propiedades más caracterizables. Las benzodiazepinas llegaron a constituir todo un fenómeno cultural a la vez que se revisaban conceptos como el de «ansiedad». Más tarde, a finales de los setenta, comenzaron a conocerse los mecanismos de acción de estas moléculas.

Imagen: CC BY-SA 4.0. Aufnahme im Treppenhaus des alten Chemiegebäudes der ETH Zürich

El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez

Insertamos el guión del vídeo El Atlas antómico de Crisóstomo Martínez, después de subir uno nuevo al canal Medicina, historia y sociedad de Youtube.

En un vídeo anterior sobre la Historia de la Ilustración anatómica, dije que iba a ocuparme de Crisóstomo Martínez en otra ocasión. Pues bien, voy a hacerlo ahora. Como dice Juan Pimentel, se trata de uno de los tesoros sumergidos de la ciencia española.

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Voy a tratar de ser lo más sintético posible para ajustarme a los tiempos. Esto significa que quedarán cosas en el tintero, pero para quien quiera ampliar dejaré en el blog bibliografía para ello.

Parece que el primero que puso a Martínez en el lugar que le corresponde fue Joseph Rodrigues en su Biblioteca Valentina, anterior a 1700. Contribuyó con una biografía más extensa Marcos Antonio de Orellana en su Biografía pictórica Valentina. González de Velasco fue el primero en dedicar un artículo a la figura de Martínez en El Anfiteatro Anatómico Español en 1877. También podemos mencionar el discurso de José Vives Císcar y el artículo de Faustino Barberá publicado en la Revista Valenciana de Ciencias Médicas en 1902. Finalmente, R. Pérez Contel realizó un estudio en 1955. También ha habido estudios franceses y alemanes

José M. López Piñero publicó toda la obra de Martínez acompañada de un profundo estudio en 1964, que se ha reeditado dos veces. Luego ha habido aportaciones de aspectos concretos de la vida y obra de Martínez como las de Felipe Jerez y M. López Terrada, Juan Bordes o Velasco Morgado.

Crisóstomo Martínez Sorlí nació en Valencia en 1638. Se formó como grabador y pintor. Uno de sus maestros fue Jerónimo Espinosa, discípulo del conocido Ribalta.

Como grabador quedan unas pocas obras: lo que demandaba el público entonces: estampas religiosas, retratos, etc.

Los estudios de medicina en Valencia gozaban todavía de cierto renombre, especialmente en lo que a morfología se refiere, aunque se había vuelto a un inmovilismo doctrinal. Sin embargo, el número de disecciones aumentó. En 1624 se construyó un anfiteatro anatómico que se amplió en 1637. El movimiento novator surgía también en la ciudad. En 1696 el renovador Tomás Longas ocupaba la cátedra de anatomía y, desde 1661 a 1681, la de herbes estaba en manos de Bautista Gil de Castelldases, quien después ocupó la de Prima. Martínez comenzó a realizar un atlas anatómico que sirviera tanto para los médicos como para los artistas con el apoyo del claustro de profesores, especialmente de este último.

Martínez decía: “como vivimos en un siglo tan ilustrado, en el que parece que las Ciencias y las Bellas Artes han llegado a su perfección, es justo que los que han adquirido algunos talentos en su estado comuniquen al público el fruto de sus trabajos y desvelos”.

En 1685 el Ayuntamiento de Valencia, el claustro de la Facultad de Medicina y los diputados de la Generalitat solicitaron una ayuda económica a Carlos II para que Martínez completara ese atlas en París. Se le concedieron 800 libras pagaderas en anualidades de 200 según fuera entregando el trabajo. Hubo dificultades para cobrar porque tuvo problemas para completar el encargo.

El viaje a París tenía la finalidad de conocer y familiarizarse con las técnicas de grabado e impresión más adelantadas. También para consultar las últimas obras anatómicas. Dejó en Valencia a su esposa y cuatro hijos.

Llegó a la capital de Francia el 19 de julio de 1687. Residió en el Colegio Montaigu. Durante su estancia escribió tres cartas a Castelldases. En la primera le anunciaba y justificaba el retraso que iba a sufrir su trabajo. Necesitaba tiempo para ponerse al día, para aprender las nuevas técnicas y aplicarlas. También se vio obligado a reducir su atlas a un tratado de osteología.

Contactó con el anatomista Guichard-Joseph du Verney  (1648-1730 y con el ambiente científico de la Académie des Sciences, el más avanzado en el París de la época y enfrentado al más tradicional de los catedráticos de Medicina de la Sorbona. Se relacionó con Jean Audran y Etienne Defrochers, grabadores reales de Luis XIV.  Allí pudo ver las estampas grabadas por Bidloo (1649-1713) y se convenció de lo mucho que le quedaba por aprender e investigar: “estudiar y especular de nuevo, por lo que en estos tiempos últimos se ha suptiliçado esta materia, no solamente en Francia y en especial París, pero en Suecia, en Holanda, en Inglaterra y otras partes…”·

En la segunda carta informaba de sus dos años en París y de su dedicación a la investigación anatómica. También da noticia de los problemas que le causaba la gota que sufría. Mencionaba las dos láminas grandes que había grabado durante este tiempo.

En París también se familiarizó con el uso de microscopio y poder penetrar en la estructura de las formas.

Aquí vemos una reproducción del microscopio que utilizó realizada por Vicente Zorrilla

En la tercera y última carta escrita con posterioridad a septiembre de 1689 siguió informando de su labor y de una de las grandes láminas.

Allí publicó las láminas XVIII y XVII (si no contamos la lámina repetida). La XVIII, de 1689, se dedica a las proporciones del cuerpo humano. A la derecha de los tres cuerpos masculinos (con perspectiva dorsal, frontal y lateral) figura el esqueleto de un niño. Se aprecia cómo las proporciones se mantienen a distintas edades. Se reeditó dos veces, en Frankfurt-Leipzig en 1692, y en 1740 en París junto con la lámina XVII y un Élogue de autor desconocido. Más tarde la Real Academia de París compró las planchas y publicó en 1780 la reimpresión de las dos grandes láminas y los folletos que las acompañaban.

La lámina XVII reúne las visiones macro y microscópica, los objetos tratados de forma aislada en el resto de las láminas. Se trata de una imagen sintética, de una visión de conjunto que ayuda a ubicar cada parte y no perder la perspectiva. En el plano superior figuran 14 (o 12 según algunos) esqueletos en diferentes posiciones. Cada uno de ellos presenta un elemento de las representaciones de las vanidades. En el inferior se muestran los huesos de las extremidades y algunos sueltos del cráneo y tórax abiertos en su interior, ofreciendo al espectador los tejidos óseos, las membranas y observaciones microscópicas. En su explicación de grabado subyace un trasfondo religioso que, sin embargo, aparece sólo en los símbolos. Habla de la vida y de la muerte, del destino del hombre, de la miseria humana y del pecado. Sin embargo, parece que llega a considerar la Naturaleza como la que rige la mecánica del mundo y, de alguna manera, reemplaza a Dios. En esta lámina se mezcla la mentalidad barroca que se escinde entre la idea moderna y racional de la ciencia y un mundo donde lo patético es un elemento cotidiano. Ciencia, filosofía, arte y religión.

Sólo con estas dos láminas consiguió prestigio en la historia del grabado, la anatomía y el arte europeo del siglo XVII.

Martínez aún realizó cuatro láminas nuevas, las dedicadas a los huesos del cráneo, el fémur y la tibia. Con todas estas láminas podemos decir que su mejor trabajo fue la investigación de la estructura fina de los huesos especialmente con el microscopio. De esta forma se puede afirmar que pertenece a la primera generación de microscopistas europeos junto a sus coetáneos Marcello Malpighi, Van Leeuwenhoek y Robert Hooke. Asimismo imprimió a su trabajo las características del dinamismo e infinitismo propias del siglo XVII.

Aparte de las láminas XVII y XVIII, los restantes aguafuertes con retoque de buril se conservan en el Archivo municipal de Valencia junto con siete manuscritos que contienen la explicación de seis de ellos y el texto titulado Generalidades acerca de los huesos

La guerra entre Francia y la Liga Augsburgo, de la que España formaba parte, le supuso dificultades como la de ser acusado de espía y tener que abandonar París en 1690 y trasladarse a la región de Flandes. Moría allí pocos años después en 1694.

Crisóstomo fue consciente del cambio de las cosas durante el periodo ilustrado y de que la ciencia estaba cobrando prestigio. Su Atlas puede considerarse como un estudio artístico y también científico. Dejó una obra muy superior a las que se publicaron con imágenes anatómicas en España en el siglo XVI y también de la mayoría del siglo XVIII.

Nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Barberá Martínez, F. (1902). Valencianos ilustres. Crisóstomo Martínez. Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 4, pp. 291-336.

Bordes, J. (Ed.) (2006). El cuerpo humano. Crisóstomo Martínez. Valencia, Diputación.

López Piñero J.M. (2001). El atlas anatómico de Crisóstomo Martínez, 3ª ed. Valencia, Ayuntamiento de Valencia.

López Terrada, M.J.; Jerez Moliner, F. (1994). El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de Vanitas. Boletín del Museo e Instituto Camon Aznar, nº 56, pp. 5-34.

Orellana, M.A. de (1930). Biografía pictórica valentina o vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos. Madrid, Gráficas Marinas.

Rodriguez, J. (1747). Biblioteca Valentina / compuesta por … Josef Rodriguez … del Orden de la SS. Trinidad … ; por su muerte interrumpida su impresion, aora continuada y aumentada con el prologo y originales del mismo autor … ; juntase la continuacion de la misma obra hecha por … Ignacio Savallas … En la misma [Valencia], por Joseph Thomas Lucas … se hallará en la sacristia del Real Convento del Remedio

Velasco Morgado, R. (2012). Nuevas aportaciones documentales sobre el grabador Crisóstomo Martínez y su Atlas de Anatomía. Asclepio, vol. 64, nº 1, pp. 189-212.

Vives Císcar, J. (1890). Bosquejo biográfico del pintor y grabador valenciano Crisóstomo Martínez y Sorlí. Discurso leído en la sesión pública que celebró la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con motivo de la apertura del curso oficial de estudios de 1890 a 1891 […], [Valencia, Real Academia de Bellas Artes de San Carlos], p. 35.

Homenaje a Mariano Benavente (1818-1885)

Subimos el guión del vídeo del Canal Medicina, historia y sociedad, «Homenaje a Mariano Benavente» tras actualizarlo con uno nuevo.

«Aprovechamos el viaje a Madrid para grabar material para algunos vídeos. Hemos visto unos pocos y otros los veremos más adelante. Hoy presentamos el que dedicamos a Mariano Benavente Gonzalez.

Mariano Benavente es un médico típico del siglo XIX. De familia humilde, nació en Murcia en 1818. Allí, en el Colegio de San Fulgencio obtuvo el grado de bachiller. Sus padres, como tantos otros de la época, deseaban que siguiera la carrera eclesiástica, pero tenía en mente estudiar Medicina. Trabajo durante dos años en una farmacia para ayudar económicamente a la familia.

Espina y Capo dijo de él: “Vino a Madrid pobre, solo y a pie, sin más equipaje que su talento, sin más valimiento que su constancia y su carácter de acero… en la pobreza más absoluta estudió sus primeros años, alegre y satisfecho porque cual alma fuerte no tembló nunca ante el porvenir”

Todavía existía entonces la doble titulación de medicina y cirugía. Marchó a Madrid al Colegio de San Carlos para estudiar cirugía, título que obtuvo en 1845. Fue uno de los discípulos predilectos del cirujano Diego de Argumosa. Cursando algunas asignaturas complementarias obtuvo el de médico en 1848 y se doctoró en 1857.

Se puso a ejercer en el medio rural, en Villarejo de Salvanés (Madrid), donde permaneció hasta 1856. Después opositó al Cuerpo de Beneficencia Provincial de Madrid y, de las dos plazas que obtuvo, escogió en 1856 la de la Inclusa y el Colegio de la Paz. Este puesto le influyó de tal manera que toda su vida la dedicó a la asistencia de la infancia. Fue en esta época tan temprana uno de los fundadores de la pediatría como especialidad.

En 1877 fue inaugurado el Hospital del Niño Jesús y Benavente fue nombrado director-decano del mismo. También fueron contratados los conocidos Manuel Arnús Fortuny, Antonio Espina y Capo, José Ribera y Sans, Aurelio Martín Arquellada, Martín González Álvarez, Jesús Sarabia y Pardo, Fernando Calatraveño, Mateo Milano, y Manuel Tolosa Latour, del que hablamos en el anterior vídeo, entre otros. Este hospital contribuyó de modo decisivo al desarrollo de la pediatría en España.

En la Escuela Teórico-Práctica de Medicina y Cirugía que organizaron los médicos de la Beneficencia Provincial de Madrid, destacó por el amplio desarrollo que las especialidades tuvieron en su plan de estudios, entre ellas la pediatría que impartió Benavente.

Asimismo Benavente tuvo consulta privada con clientela numerosa. Además de médico era confidente y consejero de las familias.

Como muchos médicos de la época, escribió para revistas profesionales como la conocida El Siglo Médico. Fundó la Revista de Enfermedades de los Niños. Publicó también en La Madre y el Niño, Hospital de Niños y en los Archivos de Medicina y Cirugía de los Niños, entre otras.

Sus trabajos versaron sobre distintos temas, entre ellos la lactancia y las enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la rabia, la sífilis, etc.

Ángel Pulido decía en El Siglo Médico: “El acierto práctico del Dr. Benavente en la patología de la infancia había pasado a ser proverbial. Acostumbrado a ver mucho, y ver con los ojos del hombre estudioso y del pensador inteligente, había adquirido el don envidiable de apreciar la gravedad o levedad de los estados solo con la impresión que le despertaban los síntomas del hábito exterior. Su diagnóstico era de ordinario mas bien familiar que escrupulosamente técnico, y lo mismo explorando que diagnosticando y que recetando, se distinguía por una sencillez extraordinaria, como en testimonio de que el médico es tanto mejor cuanto más discreta y delicadamente junta el esplendor de su sabiduría con la parquedad de su intervención.

Sus planes terapéuticos obedecían rigurosamente a este criterio; temeroso sin duda de las indicaciones mal definidas y de los efectos de la Farmacología en la infancia, usaba muchísimo de la higiene, escaseaba el medicamento todo lo posible, cuidaba no emplear varios a la vez, y solo cuando veía el mal muy claro y la terapéutica muy segura, era cuando acentuaba su intervención y propinaba con valor dosis considerables”.

Benavente también se dedicó a luchar contra la ignorancia que era la base de creencias y prácticas populares que se extendían por todo el país. De ello es una buena muestra su artículo “Teta y Gloria”, “Mal de ojo”, “Mal de ojo y la tía Juana” (en el que enumera varios síntomas que se relacionan con este mal popular), entre otros. Publicados en La Madre y el Niño, revista fundada por Tolosa Latour, “La ciencia es avance y la superstición es retroceso”, decía.

Esta revista, subtitulada “Revista ilustrada de higiene y educación”,  se dedicó a la infancia, la higiene y educación de la mujer, la crianza física, moral y sentimental de los niños, la fundación de hospitales y hospicios, la mejora de los asilos benéficos, los socorros a las madres pobres y el amparo del niño desvalido.

Benavente fue elegido académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina en 1861. Fue miembro de otras sociedades como de la de Higiene de la que fue vicepresidente.

Murio a los 68 años de edad, el 13 de abril de 1885, en Madrid, de una angina de pecho.

Pulido y otros colegas lucharon para que se le dedicara un monumento. Finalmente éste fue realizado por el escultor Ramón Subirat y Codorniu y se instaló en el Parterre del parque de El Retiro madrileño en 1886.

En 1854 falleció su hijo menor, Jacinto Benavente, que en 1922 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Por suscripción popular se le levantó un monumento en su honor en el lugar que se encontraba el de su padre, siendo este trasladado al lateral derecho del mismo parterre.

Fue cuando se cambió su pedestal original en el que se encontraba grabada su frase: “Medicación sencilla y amor materno devuelven la salud al niño enfermo”

En 2018 la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Sanidad y a iniciativa del Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés, realizaron una serie de actos para rendir homenaje a Benavente. Se inauguró la exposición permanente que alberga el Centro de Salud de Villarejo de Salvanés, dedicada a rendir tributo a la figura del médico rural y resaltar la importancia del edificio que acoge esta instalación, antiguo hospital para pobres, coincidiendo con el 30 aniversario de su remodelación.

Y hasta aquí una síntesis de la biografía de Mariano Benavente. Nos vemos en el próximo vídeo».

Bibliografía

–Ballester Añón R.; Balaguer ,E. (1995). La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España. Dynamis (Granada), vol.  15, pp. 177-92.

–Casado de Frías, E. (2009). Benavente González, Mariano, en: Diccionario Biográfico Español. Madrid, Real Academia de la Historia, tomo VII, pp. 685-686.

–Jiménez Serrano C.; Ollero Caprani, J.M. (2002). El Hospital del Niño Jesús: 125 años de historia (1877-2002). Madrid, Hospital Universitario Niño Jesús.

–López Piñero, J.M.; Brines Solanes, J.(2009). Historia de la Pediatría. Valencia, Albatros.

–Madrid homenajea a Mariano Benavente, el padre de la Pediatría española. Redacción Médica, 26 de febrero de 2018. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/madrid-homenajea-a-mariano-benavente-el-padre-de-la-pediatria-espanola-4924 Consultado el 1 de febrero de 2022.

–Peña Guitián J.; Ruza Tarrío, F.; Moro Serrano, M. (1992). La Asociación Española de Pediatría. Evolución histórica. Acta Pediatr Esp., vol.50, pp. 717-21.

–San Frutos Barruz, S. (2019). Trabajo fin de Grado. Historia de la Farmacia en el siglo XIX: Análisis de La Madre y el Niño. Madrid, Facultad de Medicina de la Universidad Complutense.

–Sánchez Granjel, L. (1965). Historia de la pediatría española. Cuadernos de Historia de la Medicina Española. Monografías III. Salamanca, Ediciones del Seminario de Historia de la Medicina Española.

Monumento a Tolosa Latour

Como esta semana hemos subido un nuevo vídeo al Canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, vamos a incluir en esta entrada el guión del anterior, que estuvo dedicado al médico Manuel Tolosa Latour (1857-1919).

«Este grupo escultórico se inauguró el 12 de noviembre de 1925. Su autor es José Ortells, de Villarreal, Castellón. Está situado en el Parque del Retiro, casi frente al conocido monumento a El Ángel caído y al lado de la Rosaleda. Realizado en piedra y bronce, el pedestal está formado por una base cruciforme inscrita en un cuadrado sobre la que se eleva un prisma cuadrangular en cuyo frente se lee la inscripción: Tolosa Latour; en el lateral izquierdo: Ley de Protección a la Infancia 12 de agosto de 1904. Sanatorio del Santa Clara (Chipiona) 12 de octubre 1892; y en el derecho: Al Excmo. D. Manuel de Tolosa Latour. Nació el 8 de agosto 1857. Murió el 12 de junio de 1919. Patricio insigne y médico abnegado, protector de la madre y el niño.

Sobre el pedestal se sitúa un sencillo busto en piedra que representa a Tolosa Latour y, frente a él, un grupo de bronce que representa a una joven madre, ataviada con una túnica y con un manto de corte clasicista, que sostiene y acerca hacia el médico a su pequeño hijo, simbolizando La Gratitud.

Al acto acudió numeroso público de Madrid y puede verse a su amigo Ángel Pulido leyendo unas cuartillas. Se ganó el sobrenombre de “apóstol del niño”.

A finales del siglo XIX la gran mortalidad infantil y la desprotección social del niño en España se convirtieron en el llamado «problema de la infancia». La situación social, económica y política hacían que esta situación se arrastrara durante décadas. Mientras en otros países se hablaba de reformismo social aquí se trataba de solucionar estos problemas con la caridad y la beneficencia.

La biografía
Tolosa Latour nació en Madrid en 1857. Era hijo de un médico sevillano y de una institutriz. Estudió bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, de Madrid. Se matriculó después en la Facultad de Medicina donde estuvo muy influido por el gran cirujano Rafael Martínez Molina (fundador del Instituto Biológico). Se licenció en 1878.

Obtuvo el doctorado con la tesis Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños que después se convirtió en libro y que desvelaba la que sería su actividad posterior así como la de su esposa y entorno familiar y social.

Actividad como escritor y traductor
Fue traductor minucioso de obras médicas.

Ayudó a fundar y publicó en Archivos de Ginecología y Enfermedades de la InfanciaEl Hospital de Niños y La Madre y el Niño.

Redactó la cartilla Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, que fue premiada por la Sociedad Española de Higiene en 1886. Llegó a ser tan popular que fue traducida a otros idiomas.

Escribió también en periódicos generales sobre temas diversos. Se casó con la conocida actriz Elisa Mendoza Tenorio y tuvo gran amistad con Benito Pérez Galdós.

Actividad institucional
Fue cofundador de sociedades científicas como la de Terapéutica, Higiene, Ginecología y Fisiología, y Pediatría. Presidió la Sociedad Frenopática Española en 1882. Quizás en la que desarrolló más actividad fue en la de Pediatría, que llegó a presidir.

Elegido miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina en 1899, pronunció su discurso de ingreso en 1900: Concepto y fines de la higiene popular.

También fue miembro de la Academia Médico-quirúrgica y socio del Ateneo (sección de Ciencias naturales).

Perteneció a la Sociedad de Biología de París y a las de Higiene y de Medicina Pública e Higiene Profesional francesas.

Representó a España en los congresos internacionales de Protección a la Infancia de París (1883), Amberes (1890) y Ginebra (1896).  Aquí mostró su preocupación por los niños que entonces llamaban “anormales” o “incorregibles” tratando de estudiar las razones médicas y biológicas que justificaran estos comportamientos y poder tratarlos. Llamó la atención asimismo de las causas sociales de los comportamientos antisociales de estos niños.

También participó en el Congreso Internacional Pedagógico (Madrid, 1892), Congreso internacional de Educación familiar (Bruselas, 1910) y el Congreso Internacional de Higiene Escolar (París, 1910).

Actividad asistencial
Ejerció como pediatra en el entonces recién creado Hospital del Niño Jesús. Por desavenencia con la duquesa que lo creó fue separado del servicio cinco años después. Dirigió el Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús. Organizó una enfermería con 200 camas. Aquí fue uno de los primeros lugares de España donde se pusieron en marcha en España los estudios de antropometría pedagógica. Fue uno de los pioneros en la formación en España de la Pediatría.

Cofundador de la primera gota de leche de Madrid junto con Rafael Ulecia y Cardona siguiendo el modelo francés. Impulsó los sanatorios y hospicios marinos y de montaña para combatir el escrofulismo y el raquitismo en la infancia. El de Trillo (Guadalajara) fue uno de los que funcionó bajo el amparo de la Sociedad Protectora de Niños.

El más genuinamente suyo fue el de Santa Clara (Chipiona), creado en 1892, que costeó a sus expensas y las de sus amigos (por ejemplo Pérez Galdós contribuyó con los beneficios de la publicación de su obra El Abuelo) y que fue una de las primeras empresas de este tipo llevadas a cabo en España.

Tuvo consulta privada que finalmente dejó en manos de su hermano Rafael, que también fue pediatra y médico del Instituto Municipal de Puericultura de Madrid (1923).

Actividad higienista y social
Tolosa perteneció al grupo de reformistas sociales que se plantearon la misión dirigida a tutelar y proteger al niño desamparado, por un lado, y a educar y corregir al niño delincuente, por otro.

Quizás su contribución más importante fue la Ley de Protección a la Infancia, conocida también como Ley Tolosa Latour, promulgada en 1904. El Reglamento tardó tiempo en realizarse y la ley entró en vigor mucho después de promulgada. Vigente hasta 1941.

Creó el Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, actuando varios años de secretario de la institución. Creó el boletín: Pro Infantia. Boletín del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, órgano de expresión de sus puntos de vista sobre este terreno y a la que dedicó sus esfuerzos hasta que falleció.

También fue director general del primer Servicio de inspección Médico Escolar, vocal del Consejo de Sanidad y del Patronato de Sordomudos y Ciegos,

Méritos
Aparte de los mencionados, le fue concedida la Gran Cruz de la Beneficencia (1912);  la Gran Cruz de Isabel la Católica desde 1915;  la Cruz de Carlos III; y la Encomienda de Cristo de Portugal. Oficial de la Legión de Honor francesa.

Murió el 12 de junio de 1919.

Bibliografía
–Ballester, R. (sf). Tolosa Latour, Manuel. Diccionario Biográfico Español. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/8754/manuel-tolosa-latour, consultado el 10 de enero de 2022.
–Ballester Añón R.; Balaguer Perigüell, E. (1995). La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España. Dynamis Acta Hisp Ad Med Sci Hist Illus, vol.15, pp. 177-192.
López Piñero, J.M.; Brines Solanes, J. (2009). Historia de la Pediatría. Valencia, Ed. Albatros.
–Manuel Tolosa Latour. Casino de Madrid. Socios del Casino: Esculturas y Homenajes. Disponible en:  Consultado el 10 de enero de 2022.
–Rodríguez-Ocaña, E. (2003). La salud infantil, asunto ejemplar en la historiografía contemporánea. Dynamis Acta Hisp Ad Med Sci Hist Illus, vol. 23, pp. 27-36.
–Rodríguez Pérez J.F. (2014). Manuel Tolosa Latour (1857-1919) y Elisa Mendoza Tenorio (1856-1929): precursores de la protección a la infancia en España. El futuro del pasado, vol. 5, pp. 355-378.
–Zafra Anta, M.A.; Gorrotxategi Gorrotxategi, P.; Girón Vallejo, O.; Medino Muñoz, J.; García Barba, S.; García Nieto, V.M. (2020). En el centenario del fallecimiento de Manuel Tolosa Latour, pionero de la pediatría higiénico-social y divulgativa. Contribuciones a la incorporación de la mujer en el espacio público español de principio del siglo XX. Acta Pediátrica, vol. 78, nº 1-2, pp. 20-27-
–Zafra Anta M.A.; García Nieto, V.M. (2015). Historia de la pediatría en España. Pediatr Integral, vol. , 19, nº4, pp. 243-250. Disponible en: http://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/ xix04/01/n4-235-242_20anivers-PI.pdf

Monumento al doctor Cortezo

Hemos subido al canal Youtube Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo: Monumento a Tolosa Latour, por lo que es el momento de dejar aquí el guión del anterior que, si recuerdan, estuvo dedicado al doctor Cortezo: Monumento al doctor Cortezo.

«Una vez más nos vamos a Madrid y en concreto al Parque del Retiro. Si entramos por la puerta de Herrero Palacios y seguimos por el Paseo de Fernández Núñez hasta la Escuela de Patinaje El Retiro, muy cerca veremos el conjunto escultórico dedicado al Dr. Cortezo. Fue inaugurado en abril de 1921 bajo el patrocinio del Colegio de Huérfanos de Médicos, asistiendo el propio Cortezo. El autor fue Miguel Blay y Fábrega.

Veamos quién fue este médico.

[INTRO]

Cortezo procedía de una familia de clase media culta. Nació en Madrid el 1 de abril de 1850. Su padre murió cuando era pequeño, lo que dejó a la familia en circunstancias económicas delicadas. Estudió en el Colegio San José y obtuvo el bachiller en letras en el Instituto San Isidro.

Comenzó a estudiar medicina en 1866. La mayor parte lo hizo en los tiempos del llamado  sexenio revolucionario. También se matriculó en la Facultad de Letras. No tenía claro qué camino seguir hasta que se matriculó en un curso libre de Terapéutica que impartía Ezequiel Martínez de Pedro en su clínica del Hospital general. Finalizó el año 1870 y unos meses más tarde obtuvo también el doctorado con la tesis  La influencia de las bebidas alcohólicas en la Patología y Terapéutica.

Desde el positivismo y el republicanismo participó activamente en la discusión científica, sobre todo desde la prensa profesional y general.

Ingresó en la Academia Médico-quirúrgica en 1871 y llegó a dirigir la sección de Medicina entre 1875 y 1876. También fue su vicepresidente en 1876 y vicepresidente de la Academia Histológica que había fundado Aureliano Maestre de San Juan en 1874, que se fusionó con la anterior en el curso de 1876-77.

Con este perfil no es raro que participara en la Sociedad Española de Historia Natural y en la Institución Libre de Enseñanza como manera de defenderse del pensamiento reaccionario. Como otros conocidos colegas también formó parte de la Escuela Libre de Medicina que fundó González de Velasco en el Museo Antropológico en 1875.

Pronto adquirió fama de descubrir a personas que podrían llegar a destacar y a conseguir recursos. Desde la tertulia del Café Fornos lanzó al joven Luis Simarro. Con éste llegó a promover una Sociedad para el adelanto de las Ciencias como las que existían en otros países. La iniciativa no tuvo repercusión, pero en 1908 y con la insistencia de Luis Simarro se creó la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Presidida por Moret, formaban parte de la junta Simarro, Cortezo, Pulido, y Rodríguez Carracido, entre otros. Uno de los primeros congresos que celebraron tuvo lugar en Valencia con motivo de la Exposición Nacional de 1910.

Más tarde, ya en la madurez y como otros de sus amigos, se moderó. Con la restauración monárquica se afilió al Partido Conservador siendo seguidor cercano a Silvela y Romanones.

Cultivó libremente la medicina aunque también obtuvo una plaza de médico sustituto de la Beneficencia Municipal y, por oposición, un puesto en el Hospital de la Princesa. Él y otros colegas tuvieron como objetivo convertir su hospital en el centro de referencia científica de Madrid —lo que significaba una dimensión docente—. No dudaron en hospedar entre ellos, el Instituto de Terapéutica operatoria de Federico Rubio tras su frustrada embajada republicana en Londres. No obstante, hubo algunos que plantearon problemas porque allí ya había excelentes cirujanos. Como sabemos, más tarde, Federico Rubio fundó su propio Instituto en la zona de Moncloa, Madrid.

Una aportación de Cortezo fue la cura antiséptica de las heridas mediante la aplicación inmediata sobre las mismas de algodones empapados con cloruro de cal y ácido oxálico y protegidas del ambiente mediante un vendaje cerrado. Este procedimiento era parecido al que se utilizo durante la Primera Guerra Mundial. También regentó en el Hospital un laboratorio de análisis químico y de estudio anatomopatológico con intención docente y asistencial.

Quiso hacer carrera académica pero no obtuvo la cátedra de Patología médica de Barcelona. Sí ganó la de Fisiología de Granada, pero no era lo suyo. Sólo impartió una clase. Sabía que su puesto estaba en Madrid donde la politización de la Universidad no le permitió ganar nunca una cátedra.

Entre 1880 y 1881 abandonó su puesto en el Hospital para dedicarse sólo a su consulta privada. Llegó a tener una abundante y selecta clientela hasta que en 1914 sufrió una importante pérdida de la vista.

Ya nos hemos referido antes a su participación en la prensa. En 1872 creó la Revista Médico Quirúrgica y en 1874 entró a formar parte de la redacción de El Siglo Médico que dirigían Méndez Álvaro y Matías Nieto Serrano. En 1918 se hizo con su propiedad y fue integrando a lo más destacado de la medicina española: Lafora, Pittaluga, Hernando, Marañón, Urrutia, Cajal, Amalio Gimeno, Francos Rodríguez, etc.

Junto con Méndez Álvaro y otros creó la Sociedad Española de Higiene en 1882.

Entre 1885 y1886 mantuvo una conexión con la bacteriología práctica a través de un grupo informal en torno a Antonio Mendoza en el hospital de San Juan de Dios, que luego pasó, como “sociedad libre” a la calle Gorguera. Allí se produjo el encuentro de Santiago Ramón y Cajal con Luis Simarro

Ingresó en el Real Consejo de Sanidad. Fue académico de la Real Academia de Medicina desde 1891 (su discurso de ingreso fue contestado por Ángel Pulido). Se dio de baja en la Academia Médico-quirúrgica. Presidió la Real Academia de Medicina entre 1914 y 1928, año en el que dimitió. Fue nombrado presidente de honor, puesto del que también dimitió en 1932.

A partir de 1887 inició cargos de representación internacional. Fue delegado español en distintas conferencias y congresos de medicina e higiene. Uno de los más importantes fue la Conferencia sanitaria internacional de Venecia, en 1902, donde se fijaron las nuevas bases de la profilaxis sanitaria internacional habiendo asumido las novedades bacteriológicas que se habían producido recientemente. Fue presidente de la Asociación Internacional de la Prensa Médica entre 1903 y 1906. Perteneció también a la Real Academia Española (desde 1918).

Fue elegido diputado por una circunscripción leonesa en las elecciones de 1891, y por circunscripciones gallegas en 1898, 1899, 1901,y 1903. En 1905 fue senador por Orense, cargo que pasó a ser vitalicio a partir de 1906. Durante este periodo luchó por ayudas a las familias numerosas.

Ocupó el cargo de director general de Sanidad unos meses entre 1899 y 1900 y entre diciembre de 1902 y diciembre de 1903 con el gobierno Maura. Tuvo que lidiar con la extensión de la peste que se presentó en Portugal y más tarde con un brote de tifus que tuvo lugar en Madrid cuando se celebraba el Congreso Internacional de Medicina. Sentó las bases de la modernización de la Sanidad en España.

También fue ministro de Instrucción pública entre abril y junio de 1905. En este corto espacio de tiempo se tomó la decisión de instalar un monumento a Cervantes en el tercer centenario de la edición del Quijote, dotar un edificio para la Real Academia de Medicina y organizar la restauración del patrimonio nacional.

Desde 1909 fue consejero de Estado. Lo llegó a presidir de forma interina tras el golpe de Primo de Rivera y como titular entre 1925 y la llegada de la República. También presidió el Consejo de Protección a la Infancia.

En 1903 preparó la Instrucción general de Sanidad, que adecuaba los servicios sanitarios regulados por una disposición que se remontaba a 1855. Además de reglamentar la organización sanitaria y el ejercicio profesional, se disponía el régimen sanitario interior, con atención a los pormenores de la higiene municipal y escolar, y que incluía, además, la práctica de la desinfección en casos de enfermedades infecto-contagiosas.

Su último compromiso profesional fue la implantación de un Colegio para Huérfanos de Médicos, en cuya fundación por Real Decreto de 15 de mayo de 1917 influyó junto con José Pando y Valle, Manuel Tolosa Latour y Concepción Aleixandre cerca del ministro Julio Burel, y cuyo Patronato dirigió hasta 1932, cuando se produjo su absorción por Previsión sanitaria.

En 1915 le fue tributado un magno homenaje nacional con asistencia de las más destacadas figuras de la Ciencia, el Arte y la Política.

Condecorado varias veces, destacan la Gran Cruz y Collar de Carlos III y el Toisón de oro.

Murió en Madrid el 25 de agosto de 1933».

Bibliografía

–Cortezo y Prieto de Orche, Carlos Mª. Académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina. (sf). Disponible en: https://www.ranm.es/academicos/academicos-de-numero-anteriores/902-1891-cortezo-y-prieto-de-orche-carlos-mo.html, Consultado el 15 de diciembre de 2021.

–Cortezo, C.M. (1923). Paseos de un solitario. Vol 1, Madrid, Ruíz hermanos editores.

–Cortezo, C.M. (1923). Paseos de un solitario Hombres y mujeres de mi tiempo. Vol 2, Madrid, Imprenta de Enrique Teodoro.

–Marset Campos, P.; Rodríguez Ocaña, E; Sáez, J.M. (1997). [Historia de] La Salud Pública en España. En F. Martínez Navarro et al., Salud Pública, Madrid, McGraw-Hill, pp. 25-47. 

–Rodríguez Ocaña, E. (1994). La Salud Pública en España en el contexto europeo, 1890-1925, Revista de Sanidad e Higiene Pública, vol. 68, pp. 11-28.

–Rodríguez Ocaña, E. (sf). Carlos María Cortezo y Prieto. Diccionario biográfico español, Real Academia de la Historia. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/5153/carlos-maria-cortezo-y-prieto, Consultafo el 15 de diciembre de 2021.

–Sampelayo, Juan (1974). Carlos María Cortezo, señor de la medicina y de las letras. Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, CSIC.

Schoendorff Ortega, J. (1988). El Dr. Carlos María Cortezo y su obra (1850-1933). Madrid, Tesis, Universidad Complutense, dirigida por Agustín Albarracín.

¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Hemos subido al canal Youtube Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo: Monumento al doctor Cortezo. Como siempre vamos a transcribir el guión del anterior: ¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Dedicábamos el último vídeo a la Materia médica de Dioscórides y a su transmisión hasta la actualidad, con especial detenimiento en las traducciones renacentistas y la aparición de la imprenta.

Una de las características de la medicina del Renacimiento europeo fue la incorporación de los productos americanos al arsenal terapéutico. Sabemos que los textos colombinos y otros escritos relacionados con los descubrimientos contenían las primeras noticias de los productos curativos del Nuevo Mundo, pero ninguno redactado con una intención científica.

Después comenzaron a aparecer con esta intención. ¿Es posible que encontremos alguno en la traducción de la Materia médica de Dioscórides por Andrés Laguna en 1555?

Veamos.

[INTRO]

Está claro que Dioscórides no conoció ninguno de estos productos. Vimos que durante el Renacimiento se buscaron las fuentes originales y se volvieron a traducir. Con la ayuda de la imprenta estos conocimientos comenzaron a difundirse a gran escala. Pero también es característica de esta época, de esa forma de ser, de comentar aspectos no demasiado claros, de corregir errores y de añadir información. Todo ello convenientemente separado del texto original.

A mediados del siglo XVI sólo unos pocos productos americanos habían merecido la atención de los médicos y cirujanos. Unas veces no conocían su existencia, otras no sabían sus usos y casi siempre no sabían cómo encajarlos en las teorías galénicas entonces vigentes en Europa.

No sabemos muy bien por qué Laguna incluyó productos americanos en su traducción. Quizás el guayaco hubiera sido la única excepción porque era un producto que se estaba introduciendo contra el morbo gálico promocionado por los banqueros Függer, lo que les supuso cuantiosos ingresos.

Vamos a comentar cuales fueron estos productos.

PIMIENTA DE INDIAS (Cap. V Libro I)
En el capítulo dedicado al cardamomo del que dice que hay tres tipos, al final habla de que en su época unos confundieron esta planta con el siliquastro o Pimienta de Indias.

El cardamomo, de procedencia oriental, son plantas de los géneros amomum y elettaria.

Hubo durante mucho tiempo bastante confusión con las pimientas.

Laguna se refiere a los que hablaban de Siliquastro como el cardamomo, llamada por otros pimienta de Indias.

Parece que se refiere a la pimienta negra o Piper nigrum. En el siglo XIX Mérat señaló que el siliquastro y la pimienta oriental era lo mismo.

Sin embargo otros, como Schneider, hablan de ‘semen siliquastri’ como ‘semen piperis’, Capsici, etc.

La presencia de la especie Capsicum (pimiento) de la que Monardes decía que ya era conocida en toda España, introduce confusión.

Hoy el siliquastro es el Cercis siliquastrum o árbol del amor del que en España, por lo menos en Valencia, lo encontramos en algunas calles.

Laguna dedica el capítulo 148 del Libro II a la pimienta negra y dice que hay confusión porque su aspecto varía según el autor que hable de ella. No ofrece imagen.

En resumen, la pimienta negra que venía de Oriente y el Capsicum que lo hacía de Occidente. En el siglo XIX hallaron en el Capsicum o en los pimientos y chiles una sustancia activa: la capsaicina.

LOS  BÁLSAMOS (Libro I, cap. 18)
El bálsamo era para Dioscórides un árbol del que se obtenía un licor que tenía numerosas propiedades. Después dice que había sido falsificado con otros productos y que prácticamente ya no existía en el mercado.

Lo identificaron en el siglo XVIII con la especie Commiphora opobalsmum L. o Commiphora gileadensis o árbol del bálsamo de Arabia.

Aquí Laguna introduce un nuevo bálsamo que procedía de la Nueva España que se trataba, según él, del aceite de estoraque purísimo. (En realidad procede del Liquidambar styraciflua).

Por tanto Laguna no lo tiene claro, pero ya venían diferentes bálsamos de América: El bálsamo del Perú (Myroxylon Balsamum L. Harms var. Pereirae y el de Tolú (Myroxylon balsamum L. Harms variedad balsamum).

COCO ÍNDICO (Libro I cap. 141)
Laguna parece que se refiere al Cocus nucifera. Aunque se encontraron en abundacia en América no pueden considerarse en rigor como americanos.

Laguna lo recomienda comido aunque dice que se digiere con dificultad. Acrecienta el esperma y hace engordar. Su aceite es bueno para el dolor de las hemorroides. También se refiere al uso de las fibras que los envuelven (para hacer tapices) y al uso de la cáscara de las que se hacían vasos para beber.

Garcia de Orta y Cristóbal de Acosta que escriben libros sobre los productos que proceden de las Indias orientales, también lo mencionan y describen con detalle.

ESTORAQUE (Libro I, cap. 64)
Laguna parece que se referiere sin ninguna duda al obtenido del Styrax officinalis. Se usaba en fumigaciones para enfermedades del aparato respiratorio acompañadas de expectoración abundante. En polvo se utilizaba en las artralgias, neuralgias reumáticas y como antiparasitario.

Al final del capítulo menciona “un aceite de estoraque que traen de Nueva España” que produce un fuerte dolor de cabeza y que muchos no quieren utilizar. Se refiere al aceite Styracino que procede del Liquidambar styraciflua.

Por tanto habría dos tipos de liquidámbar: el orientalis, que crece en los países ribereños del Mar Rojo y el Liquidambar Styraciflua L. que procedía de América central y septentrional. Había una variedad mexicana que era el copalme. Éste último se confundía con el Styrax officinalis porque tenía un aspecto y virtudes parecidas.

Todos llevan ácido benzoico y cinámico. Son excitantes del sistema mucoso y se usan en afecciones catarrales de vías respiratorias, urinarias, intestinales, etc. Por su poder antiséptico se han empleado para llagas y heridas.

El comercio del estoraque oriental fue desplazado poco a poco por el americano.

GUAYACO
En el capítulo 109 dedicado al ébano se ocupa del Guayaco. Concedida la exclusiva de su importación a los Függer, clan familiar financiero alemán, contribuyó a su popularidad la obra de Ulrich von Hutten De guaiaci et morbo gallico liber unus (1519).

El hecho de que tanto la enfermedad como el remedio vinieran de América fue interpretado como que la divina providencia no abandonaba a los seres humanos en sus problemas graves. Claro, a los que tenían estas ideas hay que incluirlos en el grupo de los que pensaban que el morbo gálico procedía de América. Hubo otro grupo de científicos que pensaron lo contrario, que se originó en Europa. Se trata de una vieja polémica que todavía en algún lugar sigue arrastrándose.

Laguna distingue, incluso, varias especies de leño. Confiesa que no conoce el árbol y manifiesta dudas al describirlo.

En este mismo capítulo habla de la raíz de China y las zarzaparrillas que “desaparecieron” con el guayaco. La raíz de China o Smilax china L. procede de Asia oriental y la introdujeron los portugueses. La zarzaparrilla es la Smilax aspera o zarzaparrilla europea. No obstante, muchos prefirieron la zarzaparrilla procedente de Honduras porque consideraban que tenía mejor calidad.

Mientras ganaban dinero con el guayaco y sabiendo que otros autores usaban el mercurio contra el morbo galico, ordenaron comprar las minas de cinabrio españolas.

En el siglo XIX se llegó a la conclusión de que los sudoríficos, lo eran porque se administraban en infusiones muy calientes que hacían sudar, pero que no tenían ningún efecto sobre la sífilis.

MAÍZ (Libro II, capítulo 88)
La imagen es inequívoca y todos sabemos que el maíz procede de América. Lo incluye en el capítulo del mijo y al final del mismo dice que

“Hállase a cada paso una suerte de mijo llamado Turquesco, que produce unas cañas muy grandes, y en ellas ciertas mazorcas llenas de muchos granos amarillos o rojos, y tamaños como garbanzos: de los cuales molidos hacen pan la ínfima gente, y éste es el maíz de las Indias, por donde méritamente le llamo Milium Indicum Plinio”

Está claro que el maíz americano ya se había extendido tanto por Europa que la gente no sabía su procedencia.

PHASIOLOS O PHASIOLOS TURQUESCOS (Libro II, cap. 99)
Se trata de los Phaseolos vulgaris L. o frijoles americanos, pero Laguna los confunde con los Smilace hortense, frisoles o judihuelos de los que habla en el cap. 135

CALABAZA (Libro II, cap. 123)
Había más de media docena de especies de cucurbitáceas en la América precolombina que se utilizaban como hortalizas  o verduras.

Laguna describe tres tipos: luengas, redondas y llanas. Con la calabaza, especialmente la Cucurbita pepo L. pasó como con el maíz, que su cultivo se extendió por Europa con gran rapidez, confundiéndose con otras europeas más antiguas que pertenecen a la misma familia.

Su uso médico fue perdiéndose excepto las semillas como vermífugos.

COCHINILLAS (Libro IV, cap. 49)
En el capítulo dedicado a la Grana de tintoreros se refiere a una grana que traen el Perú que nace en unas plantas pequeñas a manera de uvillas salvajes que se llama cochinilla. Él la compara con el Cocco Gnidio de Dioscórides y que la denominación se corrompió en “cochinilla”. No obstante dice que esta cochinilla es de inferior calidad que el torvisco o cocco gnidio español que tiñe mucho mejor.

Para aclararnos un poco, en Europa se usaba la grana quermes procedente del Lecanium ilicis que vive sobre la coscoja o Quercus coccifera L. y la cochinilla de Polonia Porphyfora poloniaca L. que vive sobre raíces de diversas plantas de Polonia, Alemania y Rusia.

La cochinilla americana sería la Coccus cacti, originaria de México, que vive sobre las Opuntias. No comprendemos cómo Laguna relaciona la cochinilla con el torvisco o Daphne gnidium L. que da unos frutos rojos muy purgantes.

La cochinillas apenas se utilizaron. Laguna recomienda la que viene de la Quercus cocifera L. majada con vinagre aplicada a heridas recientes y lesiones de los nervios.

ESMERALDA DEL PERÚ (Libro V, cap. 114 dedicado al Saphir)
Dice que tienen menos virtud que las que vienen de Oriente y que no deben administrarse por boca.

Poco más. Se desconocía la composición de piedras, minerales, rocas, etc. Se utilizaban más por cuestiones mágicas que empíricas. En el siglo XIX se vio que los minerales de aluminio tenían la capacidad de coagular la albúmina y eran antipútridos. Se usaron como tópico en oftalmias ligeras y ulceraciones corneales, inflamación de encías, aftas bucales, leucorrea y prurito vulvar.

Se trata de un mineral ciclosilicato de berilio y aluminio

NOPAL (Libro I cap 145)
Se trata de una cactácea y se denomina Opuntia sp. En México el nombre se aplicaría al fruto y a la planta se le llama nopal. Se expandió pronto por determinadas zonas de España.

El líquido de las palas era vesicante y se usaba en el XIX contra la gota y dolores de muelas. Las palas, frescas y calentadas se usaban como emolientes.

Laguna la describe así:

En pocos años acá se halla en Italia una planta llamada higuera de la india, la cual en lugar de ramos, produce a manera de palas unas hojas muy anchas, y gruesas y encaramadas y enxeridas unas sobre otras, y por todo su redondez armada de sutiles espinas. El fruto de esta planta es a manera de breva, muy dulce, y muy desabrida. Son pegajosas sus hojas, y en el sabor se parecen a la mayor siempreviva: Por donde juzgo que son frías y húmidas.

Se trata de una cactácea que proviene de América aunque en España formaron parte del paisaje muy pronto.

Conclusión
A pesar de que se trata de una traducción de la Materia médica de Dioscórides, aparecen pocas plantas nuevas. Concede más poder a las orientales y europeas.

Hay confusión en su descripción porque o bien se habían extendido ya o bien no las conocían directamente

Durante tiempo se siguieron utilizando los antidotarios clásicos y conocidos que no incorporaban nuevos pruductos.

Bibliografía
–Fresquet Febrer, J.L. (1992). Terapéutica y materia médica americana de la obra de Andrés Laguna (1555). Asclepio, vol. 44, nº 2, pp.53-82. DOI: https://doi.org/10.3989/asclepio.1992.v44.2.504

La ‘Materia médica’ de Dioscórides

A continuación insertamos el guión del vídeo La ‘Materia médica’ de Dioscórides, después de haber subido un nuevo vídeo al Canal de Youtube Medicina, historia y sociedad que se centra en los productos americanos que el traductor Andrés Laguna introdujo en su ‘Materia médica’ de Dioscórides (1555).

La Materia médica de Dioscórides es quizás el libro de medicina clásica y científica que más veces se ha publicado.   Todavía hoy podemos encontrar varias ediciones facsímiles, nuevas y traducciones y libros que son una adaptación. Aquí tengo unas cuantas [Se muestran a cámara].
En este vídeo vamos a sintetizar el contenido de esa Materia médica, lo que significó para la Medicina científica y conoceremos también algo sobre su autor.

[INTRO]

Parece que Dioscórides vivió y desarrolló su obra bajo el mandato de Nerón (54-68 dC). Nació en Anazarbo, ciudad de Cilicia, cerca de Tarso. Lo poco que sabemos de él procede de la carta o dedicatoria que precede al libro y que está dedicado a un amigo suyo llamado Ario, médico de Tarso.   Dioscórides fue médico militar en época de Claudio y Nerón. Esto le dio la oportunidad de viajar y de conocer numerosas provincias de lo que fue el Imperio romano, lo que le permitió enriquecer sus conocimientos heredados de sus antecesores en materia de plantas y drogas medicinales. Él mismo se confiesa como un apasionado de la materia médica. Insistimos en decir que no parte de cero sino que ya dispuso de información que procedía de otros escritos que él califica de incompletos, confusos, incluso equivocados y de otros más modélicos. Está claro que muchos de esos escritos recogían tradiciones de Mesopotamia, del antiguo Egipto, etc.   A lo largo de la historia se le han atribuido otras obras y se han incluido capítulos en la suya de otros autores. Mientras no hubo imprenta, los ejemplares manuscritos de su Materia médica diferían unos de otros en el número de libros o de capítulos que lo componían. Lo cierto es que su Materia médica es quizás la obra médica más veces reeditada y traducida de la historia. Todavía hoy sigue siendo objeto de interés por números estudiosos. Constituye una fuente indispensable para el estudio de la materia médica, de la botánica, de las creencias populares y también para el estudio de la expresión formal de la prosa científica y del léxico.    

Dioscórides está convencido del rigor con el que construye su obra. Dice que ha visto un buen número de plantas con sus propios ojos y que ha investigado otras a partir de entrevistas a los habitantes del lugar. Por otro lado, tiene experiencia de ellas.   Ordena los remedios por sus “acciones y efectos” de ahí que a nosotros nos parezca una obra donde todo se mezcla.  

Su texto recoge 600 plantas, 35 productos de origen animal y 90 minerales.  Puede considerarse como las guía farmacéutica más amplia de la Antigüedad. Galeno la consideró como la mejor de su clase y la difundió a través de sus obras.   Por libros, en el primero (129 capítulos) trata de perfumes, aceites, ungüentos, árboles y arbustos (líquidos, gomas y frutos). En el segundo (de 186 capítulos) aborda los animales y partes de animales, productos animales, cereales y hierbas. En el tercero (de 158 capítulos) se ocupa de raíces, jugos, hierbas y semillas. En el libro cuarto (de 192 apartados) sigue tratando de raíces y hierbas. Por último, en el quinto (de 162 capítulos) describe vides, vinos y minerales.   El método descriptivo para cada remedio suele ser el siguiente: nombres con el que se le conoce en varias lenguas de la época; origen; características morfológicas de la planta (raíces, tallo, hojas, flores, aromas, sabor, etc.). Este último aspecto no aparece en todos los capítulos y en otros se dice que la planta es conocida. Hay que decir que sus descripciones son a veces insuficientes para la identificación correcta.   Sigue después la enumeración de las propiedades, especialmente las médicas. En algunos casos menciona propiedades basándose en la teoría incorrecta de las signaturas. Se ocupa después de los modos de preparación y luego de sus usos medicinales que incluyen, en ocasiones, los efectos perjudiciales. Describe, además, dosis, “formas farmacéuticas”.  

Dioscórides usó los términos de género y especie pero en un sentido distinto al que hoy lo hacemos, pero de alguna manera su intento de poner orden fue de utilidad a lo largo del tiempo. También dio importancia al ambiente en el que crecían las plantas. No tenían las mismas propiedades las que lo hacían en las altitudes que las de zonas pantanosas. También recomienda cuándo y cómo recoger las semillas, época de recolección, modo de cortarlas o de extraer su savia, etc. Asimismo proporciona información sobre su conservación.

Respecto a las ilustraciones habría que revisar los manuscritos medievales y las ediciones renacentistas.   El Códice más antiguo conservado de Dioscórides es el Vindobonensis, antes Constantinopolitanus en el que el texto se presenta por orden alfabético. Parece que las imágenes derivan de originales de una fecha tan temprana como el siglo II d.C. Varían mucho en calidad y claramente no proceden todos de la misma mano. Algunos, incluso, parece que fueron realizados por Cratevas. Las entradas de los capítulos de De Materia Medica se ordenaron alfabéticamente y sus descripciones se aumentaron con observaciones de Galeno y Crateuas (Krateuas). También se adjuntaron cinco textos suplementarios, incluyendo la Theriaca y Alexipharmaca de Nicandro y la Ornithiaca de Dionisio de Filadelfia (siglo I d.C.), que describe más de cuarenta aves mediterráneas. Después, lo que pasó es que los copistas dibujaron las plantas copiándolas y no a partir de la propia naturaleza. El cod Parisinus gr. 2179 es el mejor testimonio de la obra genuina de Dioscórides con el orden sin alterar.  

Con la aparición de la imprenta uno de los primeros libros que se editó fue este. Aparte de volver a traducir los originales, se trató de reconstruir lo original de Dioscórides a lo que se añadieron a veces comentarios, nuevas plantas y corrección de errores como era característico del Renacimiento, pero de forma separada. Se tradujo, además, a las lenguas vulgares como el castellano y el italiano.   Los grabados que acompañan a la edición de Andrés Laguna parece que los encargó él mismo a un taller veneciano para su edición castellana. Se inspiran en los de la versión latina de Mathioli. Luego se trasladaron a Amberes donde se hizo la edición principal y más tarde se trasladaron a España concretamente a Valencia hasta 1695. La edición de Madrid de 1733 ya no los usó.  

Esta edición de Gredos [Se muestra a cámara], en dos volúmenes, es una de las últimas traducciones que sepamos que se ha realizado de la Materia médica de Dioscórides de la mano de Manuela García Valdés.  

Bibliografía

Dioscórides. (2006). Sobre los remedios medicinales. Manuscrito de Salamanca. Estudios y Traducción. Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca.

Dioscórides. (1998). Plantas y remedios medicinales (De materia médica). Traducido por Manuela García Valdés. 2 vols. Madrid, Gredos.

Dubler, C.E. (1954). La ‘Materia Médica’ de Dioscórides.  Transmisión medieval y renacentista. 5 vols. Barcelona, CSIC.

Gómez Moreno, A. (2000). La resurrección de Dioscórides y la edición comentada de Laguna. Criticón, nº 79, pp. 107-122.

Paid-Dhungat, J.V.; Parikh, F. (2015). Dioscorides (ca 54-68 aC). J Assoc Physicians India, vol. 63, nº 3, p. 20.

Pedacius Dioscorides. (1965). JAMA, vol. 194, nº 8, pp. 907-908.

Staub, P.O.; Casu, L.; Leonti, M. (2016). Back th the roots: A quantitative survey of herbal drugs in Dioscordies ‘De Materia medica’ (ex Matthioli), 1568). Phytomedicine, vol. 23, nº 10, pp. 1043-52.

Frances Oldham Kelsey (1914-2015)

Imagen publicada en Dr. Frances Kathleen Oldham Kelsey . Colección Historia de la Medicina. Biblioteca Nacional de Medicina.

Para terminar el año, incluimos en la sección de «Epónimos y biografías médicas» de historiadelamedicina.org, la biografía de Frances Oldham Kelsey, una canadiense que vivió y trabajó en los EE.UU. En este caso no se premia el número de publicaciones, ni su importancia, ni ningún gran descubrimiento. Su nombre destaca por haber sido rigurosa y no dejarse convencer en la aprobación de un nuevo medicamento. La FDA le dio este expediente porque era uno de los primeros que tuvo que resolver y no presentaba problemas. Al fin y al cabo el fármaco llevaba varios años vendiéndose en Europa y otros países. Se trataba de la talidomida.

Nació el 24 de julio de 1914 en Cobble Hill, una pequeña comunidad en la isla de Vancouver, Columbia británica, Canadá. Obtuvo el grado de ciencias en la Universidad McGill y la maestría en farmacología en la misma ciudad. Después trabajó en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Chicago. Participó en aclarar la muerte de 107 personas por el uso de sulfanilamida con el solvente dietilenglicol, que fue el responsable. En 1938 Kesley completó el doctorado en farmacología, con un trabajo sobre la farmacología de la glándula pituitaria del armadillo

Trabajó después en un gran proyecto para buscar nuevos antimaláricos. Conoció a Fremont Ellis Kelsey con quien contrajo matrimonio en 1943. Como los dos no podían trabajar juntos, ella cursó los estudios de Medicina.

Cuando terminó en 1950 fue editora asociada del Journal of American Medical Association. Después su marido recibió la oferta de dirigir el Departamento de Farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Dakota del Sur en Vermillon. Mientras Kelsey hizo la residencia en el The Sacred Heart Hospital. Después siguió investigando y ejerciendo la profesión.

Finalmente en 1960 Kelsey fue contratada como médico por la FDA en Washington DC. Su marido también obtuvo otro puesto de trabajo en la misma ciudad. Fue una de los siete médicos a tiempo completo y de cuatro jóvenes a tiempo parcial que se dedicaban a revisar nuevos medicamentos. Uno de los primeros fármacos con los que se enfrentó por una solicitud de la Compañía Richardson-Merrell que presentó el 12 de septiembre de 1960, fue la talidomida. El fármaco debía reunir tres informes que estuvieran de acuerdo, uno químico, otro farmacológico y otro de tipo clínico. Kelsey realizó este último y fue la que coordinó el expediente. Fue exigente desde el primer momento y no cedió nunca a las presiones que ejerció la Compañía. Mientras tanto, se conoció el desastre que la talidomida estaba provocando en Europa, Canadá, Australia, etc.

Kelsey evitó que esto se repitiera en los EE.UU. e influyó en el cambio de la normativa para que un laboratorio farmacéutico pusiera a la venta un nuevo medicamento. Tuvo repercusiones internacionales. Kelsey siguió hasta los años noventa en la FDA defendiendo siempre el trabajo bien hecho, es decir, garantizar la seguridad de los nuevos medicamentos. Murió en Canadá a los 101 años.

Dorothy Mary Crowfoot-Hodgkin (1910-1994) 

Hemos incluido en la sección de «Biografías y epónimos médicos» de historiadelamedicina.org, la de la química Dorothy Mary Crowfoot-Hodgkin.

* Imagen: Retrato de Jessica Augarde Photography. Dorothy Hodgkin (1910-1994), CC BY-SA 2.0

Dorothy Crowfoot-Hodgkin fue una mujer que se dedicó toda su vida a la investigación científica con la singularidad de que le gustaban los temas difíciles que sus colegas creían inaccesibles. Combinó la investigación con ser madre, con una enfermedad incapacitante y con una actividad social fuera de lo común. Fue, además, discreta, característica de la que carecen muchos que dedican gran parte del tiempo a autopromocionarse y trepar valiéndose de actuaciones deshonestas. La ciencia no escapa a estas situaciones.

Fue una mujer que creyó en la justicia social. La primera guerra mundial, su visita a Sudán de niña y a Palestina antes de asentarse en Oxford, la guerra civil española y la gravedad de la amenaza fascista de Hitler y Mussolini le llevaron a ser profundamente antimilitarista. Después de la segunda guerra mundial creyó en la necesidad de seguir en contacto con la Unión Soviética y otros países socialistas. Sin embargo, estas posturas no impedían que se relacionara con naturalidad con personas de ideas contrarias a las suyas. Estaba a favor del diálogo entre oriente y occidente y entre norte y sur. Estuvo excluida de visitar los Estados Unidos entre 1953 y 1957. Con su colega y maestro Bernal, en cambio, pudo conocer la Unión Soviética, su sociedad y su ciencia. No obstante, ya tenía noticia de los abusos de Stalin y la desaparición de científicos rusos y visitantes de otros países. Se le dio una larga lista de desaparecidos para ver si podía averiguar algo.

Dorothy nació en El Cairo, cuando era colonia del Imperio británico, el 12 de mayo de 1910. Sin embargo, vivió casi siempre en Londres. Su padre, John Winter Crowfoot, trabajaba en el Servicio de Educación de Egipto. Comenzó los estudios de química en el Somerville College de Oxford en 1828. Dorothy decidió realizar su tesis de doctorado en Cambridge en el laboratorio de Bernal. Consiguió determinar la estructura tridimensional de las siguientes biomoléculas: la penicilina en 1945, la vitamina B12 en 1954, y la insulina en 1969, entre otras.

Recibió el premio Nobel de Química en 1964. Después empezó a organizar un Laboratorio en Oxford parecido al que se acababa de crear en Cambridge bajo la dirección de Bragg. También pensó en David Chilton Phillips (1924-1999) que conoció en Canadá en 1952 y que en 1956 regresó a Gran Bretaña para trabajar con Bragg en la Royal Institution para que llevara la sección de Biofísica molecular.

Preocupada por la paz y la amenaza de una guerra llegó a ser un miembro muy activo de la organización científica por el desarme que surgió del manifiesto de Bertarnd Russell y Albert Einstein, la Conferencia Pugwash; fue su presidenta entre 1976-1988. Recibió numerosas distinciones y premios a los largo de su vida. Trabajó e impartió conferencias hasta el último momento.

Dorothy murió el 29 de julio de 1994 a los 84 años de edad de una hemorragia cerebral.