Homenaje a Federico Rubio y Galí (1906)

Hace unas semanas añadimos al canal Medicina, historia y sociedad, de Youtube, un vídeo sobre la inauguración del monumento a Federico Rubio, en Madrid, en 1906.

Como solemos hacer después de haber “subido” un nuevo vídeo al canal, ofrecemos ahora su transcripción:

Introducción
El Heraldo de Madrid del jueves 13 de diciembre de 1906 llevaba en su portada la crónica de la inauguración de un monumento:

Desde hoy podrá admirar el público de la capital un monumento del ilustre artista Miguel Blay. ¡Ya era hora!… Es la primera obra del laureado escultor admitida para el ornato de las vías públicas madrileñas, donde con frecuencia tropieza el paseante con cualquier Espartero ó marqués del Duero propios para destruir toda idea artística de buen gusto y también para partir los más empedernidos corazones. Se impone una revisión de estatuas, ¡oh, popular alcalde!, y lanzar muchas de ellas á la región de las tinieblas, en cualquier covacha, ó mejor aún en cualquier fundición, donde, perezcan á fuego… Pero esta revisión, á la que me permitiré aportar algunas indicaciones, queda para otro día y ocasión oportuna.

Se refería en esta ocasión para bien, a la escultura del cirujano Federico Rubio y Gali.

Decía Laín en el prólogo que hizo para una reedición de una obra de Rubio que, pese al puesto que ocupa este nombre en la epigrafía urbana, si alguien preguntase por su vida y su obra a un centenar de españoles cultos, no sabía cuántos darían respuesta satisfactoria. Y, sin embargo, –añadía– Rubio ha sido el médico más importante de todo nuestro siglo XIX a excepción de Cajal a quien considera investigador de ciencias básicas.

Hoy es posiblemente un personaje olvidado pero en su época y durante buena parte del siglo XX fue quizás magnificado.

Bueno, esto nos obliga a trasladarnos a Madrid.

Ante el monumento en el Parque del Oeste
… Uno de los más distinguidos monumentos de finales del siglo XIX es el que se levantó en honor al médico y político Federico Rubio y Galí, nacido en el Puerto de Santa María, Cádiz, el 30 de agosto de 1827 y fallecido en Madrid el día 31 de agosto de 1902.

Fue inaugurado en 1906 en el madrileño paseo “Parque del Oeste” donde hay varias decenas de esculturas. Fue este el primer parque que se creó en Madrid. Se abrió al público en 1905. Se sitúa entre el barrio de Argüelles y la estación de Príncipe Pío.

Su autor fue el escultor Miguel Blay y Fábregas nacido en Olot en 1866 y fallecido en Madrid en 1936.

Este monumento es de piedra caliza marfil (la figura y el sillón de estilo modernista donde está sentado el prestigioso cirujano), y en bronce, (una joven mujer con un hijo en brazos y otro a su lado que le obsequian con un ramo de flores en señal de agradecimiento).

Durante la guerra civil esta zona quedó entre los dos bandos que se enfrentaron a lo largo de tres años. Los franquistas estaban aquí detrás, en la Escuela de Arquitectura, apenas a 300 metros. Los republicanos se encontraban en lo que fue la cárcel modelo y el Hospital Clínico…

[Se ubican en un plano el monumento, la antigua cárcel modelo (hoy Cuartel del ejército del aire), Hospital Clínico, Fundación Jiménez Díaz, donde estuvo el Instituto Rubio, y la Escuela de Arquitectura]

Uno de los proyectiles impactó sobre la cabeza de Rubio y lo decapitó. También quedaron marcados en el resto de monumento varios impactos, alguno de los cuales se puede contemplar todavía.

Tras la guerra civil y un informe del Conde de Casal, el monumento fue reconstruido a pesar de las raíces republicanas de Federico Rubio.

Este distinguido médico cirujano había logrado que la gente más humilde a la que prestaba su ayuda lo llamase el “médico de los pobres”.

Su vida y contribuciones
Perteneciente a una familia de tradición liberal y perseguida en numerosas ocasiones, Federico nació en Puerto de Santa María (Cádiz) el 30 de agosto de 1827.

Después de los estudios secundarios se decantó por los de Medicina en el Colegio Nacional de Medicina y Cirugía de Cádiz (más tarde Facultad de Medicina).

Mientras tanto, sus escasos recursos le obligaron a realizar varias actividades que le proporcionaron dinero para sobrevivir. En 1850 se trasladó a Sevilla donde opositó para una plaza de cirujano en el Hospital Central que obtuvo el menos capacitado de los que se presentó, pero que tenía apoyos políticos. Lo ocurrido favoreció, sin embargo, a Rubio, quien se fue haciendo con una buena clientela privada a la vez que ganaba prestigio.

En esta época también comenzó a moverse en política. Como otros demócratas, fue detenido en 1859 y tuvo que exiliarse. Se fue a Inglaterra y en Londres aprovechó para formarse como cirujano con William Fergusson. Regresó en 1860.

En 1864 tuvo que exiliarse de nuevo. En esta ocasión marchó a París donde estuvo con figuras tan conocidas e influyentes como Alfred Velpeau, Piel Paul Broca y Auguste Nélaton. Asistió además a los cursos de microscopía de Eloy Carlos Ordóñez que también fue el maestro de Aureliano Maestre de San Juan. Estuvo además en Breslau con Johannes Evangelista Purkinje para completar su formación histológica.

En la década de los sesenta publicó bastante. También participó activamente en la preparación de la Revolución de Septiembre de 1868. Formó parte de la Junta provisional revolucionaria de Sevilla, cargo que fue renovado por sufragio en las elecciones que se celebraron en octubre, alcanzando la vicepresidencia.

Gracias a la revolución y a la libertad de enseñanza pudo crear la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, cuna del especialismo médico en España, donde enseñó Clínica quirúrgica.

En el terreno político fue diputado en las Cortes Constituyentes, legislatura de 1869-1870. Fue reelegido en 1871, pero renunció.  En las elecciones generales de 1872 ganó un puesto de senador por Sevilla para la legislatura 1872-73. Durante la Primera República (1873-74) fue enviado a Londres para que el gobierno de Gran Bretaña reconociera al gobierno republicano español, cosa que no logró. No obstante, antes de regresar a España viajó a los Estados Unidos donde visitó hospitales de Nueva York, Chicago y Filadelfia. Más tarde se le reconoció haber actuado como embajador en Gran Bretaña.

En 1874 fijó su residencia en Madrid. Durante la Restauración abandonó la política y se convirtió en el médico de la aristocracia y alta burguesía de Madrid. En 1874 ingresó en la Academia.

En Madrid sintonizó bien con el grupo intelectual en torno a Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza.

En 1880 creó el Instituto de Terapéutica Operatoria en el Hospital de la Princesa de Madrid que se encontraba entonces en lo que hoy es la calle de Alberto Aguilera. Para ello se valió no solo de su prestigio sino que utilizó además su amistad con políticos influyentes.

Este centro se independizó en 1896 cuando fue trasladado a unos edificios nuevos en la zona de Moncloa sufragados, en parte, por suscripción pública.

En la Fundación Jiménez Díaz
Nos encontramos ahora en la Fundación Jiménez Díaz, edificada en los mismos terrenos que ocupó el Instituto Rubio que fue destruido durante la guerra civil.  Los terrenos fueron cedidos por el Estado. Se construyeron varios edificios por pabellones. El principal, de tres plantas y sótano, albergaba la recepción de enfermos, unas dependencias privadas para Rubio y la administración. Otro edificio se destinó a enfermos varones, otro a mujeres y otro a enfermos infecciosos. Después se construyó una capilla donde se velaban los cadáveres y donde quiso ser enterrado el doctor Rubio.

La guerra civil destruyó tanto el edificio que se encontraba en pleno frente, como la labor del gran equipo de profesionales que allí trabajaban y que acabaron dispersándose.

Durante la guerra civil esta zona quedó entre los dos bandos que se enfrentaron a lo largo de tres años.

Si vemos los planos de la época situaríamos a los franquistas detrás, desplegados en la zona que ocupa la Escuela de Arquitectura. Todavía pueden verse trincheras y búnqueres.

Los republicanos se encontraba alrededor de la cárcel modelo, espacio que ocupa hoy el Ejército del Aire, y del Hospital clínico. Como se ve el monumento queda entre los dos y sufrió las consecuencias. Los impactos de proyectiles todavía se pueden ver hoy. También fue decapitado aunque gracias a un informe del conde de Casal el monumento fue reconstruido a pesar de las raíces republicanas de Rubio.

Consciente de que la revolución quirúrgica exigía nuevas instalaciones y personal técnico, creó también la Escuela de enfermeras Santa Isabel de Hungría, la primera de España de inspiración laica y burguesa.

En 1899 apareció la revista Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas, donde publicó varios trabajos suyos como es lógico, así como la labor desarrollada en el Instituto.

Desde 1901 la salud de Federico Rubio se deterioró. Murió en Madrid, en la casa que su hija Sol poseía en la calle Barquillo, el 31 de agosto de 1902. Fue enterrado dos días más tarde en el panteón construido en la capilla de su Instituto por el rito católico.

Respecto a la obra de Rubio, aparte de su producción médica destaca El libro chico (1863) donde resumió sus ideas filosóficas y psicológicas y donde se refleja la influencia del krausismo; El Ferrando (1863), que escribió para defenderse de las críticas al anterior; La mujer gaditana (1902) y Mis maestros y mi educación (publicado por su hija después de su muerte) y que vendría a ser una suerte de autobiografía incompleta. Aquí tenemos dos ediciones del mismo.

También se ha destacado mucho su discurso de 1890 en la Academia que tituló La Sociopatología. Se trata de un ensayo original en el que defendió que la realidad y la vida del cuerpo social deben ser incumbencia del médico. Reconoce que disciplinas como el derecho, la filosofía, la economía, etc. deben estudiar la sociedad, pero sólo el médico posee la mentalidad y los métodos exigidos por el saber sociológico; puede pasar analógicamente desde el organismo individual hasta el organismo social. Por otro lado, para Rubio la sociedad es como un organismo pluricelular, un ser colectivo y natural y como tal puede también enfermar.

Este texto es un programa o esbozo de una ciencia que pugnaba por nacer y que esperaba que se desarrollara en el futuro como así ha sido.

Sin salirnos del tema, destaca su artículo en el que hace referencia al anterior, que con el título “Clínica social” publicó en 1899 en la Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas.

Aquí termina este acercamiento a un destacado médico y cirujano del siglo XIX del que siempre podrás obtener más datos de la bibliografía que dejaremos en el blog.

Bibliografía
–Carrillo, J.L. et al. (2002). Federico Rubio y Gali (1827-1902). Estudio Documental y Bibliográfico. Puerto de Santa María, Concejalía de Cultura del Ayuntamiento.

–Carrillo Martos, J.L. (Coord.) (2003). Medicina y sociedad en la España de la segunda mitad del siglo XIX: una aproximación a la obra de Federico Rubio y Galí, (1827-1902). Puerto de Santa María, Ayuntamiento.

–Laín Entralgo, P. (1986). Medicina y sociedad en la obra de Federico Rubio. En: Ciencia, técnica y medicina. Madrid, Alianza, pp. 333-341.

–Rubio y Galí, F. (1890): Discursos leídos en la solemne sesión inaugural del año de 1890 de la Real Academia de Medicina [La Sociopatología]. Madrid, Establecimiento Tipográfico E.Teo- doro, pp. 25-49.

–Rubio y Galí, F. (1899). Clínica social. Revista Ibero-americana de Ciencias Médicas (Madrid), vol. 2, no 3, `pp. 50-78.

Prensa:

–Del Diario de un paseante. Por Luis Bello. El Imparcial, 16 de diciembre de 1906, p. 2.

–El monumento a D. Federico Rubio. El Siglo futuro, 14 de diciembre de 1906, p. 2.

–Arte y artistas. Heraldo de Madrid, jueves 13 de diciembre de 1906, p. 1.

–Monumento al doctor Rubio. El Correo Español, jueves 13 de diciembre de 1906, p. 4.

–El monumento al Dr. Rubio. ABC, 14 de diciembre de 1906, p. 3.

 

Oskar Liebreich (1839-1908)

Liebreich

En la línea de rescatar a los protagonistas de la conversión de la materia médica en farmacología experimental, hemos insertado en la sección de biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la del alemán Oskar Liebreich (1839-1908).

Liebreich nació el 14 de febrero de 1839 en Köngsberg, Prusia oriental. Se formó como técnico químico con Carl Remigius Fresenius (1818-1897). Posteriormente estudió medicina en las Universidades de Königsberg, Tübingen y más tarde en la de Berlín. Trabajó después como asistente químico en el Instituto de Patología que dirigía Rudolf Virchow.

Tras habilitarse como profesor de farmacología, fundó el Instituto de Farmacología Experimental de Berlín. Se le conoce, sobre todo, por la introducción del hidrato de cloral en terapéutica, pero estudió también anestésicos generales y locales procedentes de productos naturales y de síntesis, la neurina, la lanolina y las sustancias procedentes de las cantáridas, entre otros. Tuvo interés asimismo en la balneoterapia y fundó la revista Therapeutische Monatshefte.

Durante muchos años fue el presidente de la asociación médica de Berlín y más tarde su presidente honorario.

Era hermano del oftalmólogo Richard Liebreich (1830-1917), conocido por inventar el oftalmoscopio que lleva su nombre. Se casó con María, hija del químico suizo Hans Heinrich Landolt (1831-1910). No le faltaron amigos y seguidores, no solo en Alemania, sino también en el extranjero. Disfrutó de una gran reputación en Inglaterra, que visitó en varias ocasiones. Fue nombrado doctor honoris causa de Oxford y Aberdeen [19].

Murió en Berlín en 1908.

Joseph Bienaimé Caventou (1795-1877)

Si hace unos días incorporábamos la biografía de Pierre Joseph Pelletier (1788-1842) en la sección de epónimos y biografías de historiadelamedicina.org, hoy lo hemos hecho con la de Joseph Bienaimé Caventou (1795-1877). Una de las razones es que una buena parte de sus vidas compartieron trabajo y lograron estudiar muchas sustancias naturales y aislar varios principios activos.

Pelletier_Caventou

Monumento dedicado a Pelletier y Caventou que se inauguró en París en 1900. Se destruyó para fundirlo entre 1942-44 durante el gobierno de Vichy. En 1948 se aprobó un decreto para reponerlo. Finalmente se inauguró el 2 de marzo de 1951. En esta ocasión, sin embargo, se sustituyó a las dos figuras por una alegoría de la curación de la fiebre. [De la colección del autor]

Ya dijimos que tanto los químicos, como los farmacéuticos y los médicos colaboraron en la tarea de aislar principios activos de los productos naturales, especialmente vegetales, y de estudiar sus efectos sobre el organismo. Esto sucedió así en Francia.

Caventou fue un farmacéutico que nació en 1795 en Saint Omer (Francia). Asistió a las clases de la Facultad de Ciencias y de la Escuela de Farmacia. Estuvo después con las tropas de Napoleón. Dirigió el servicio farmacéutico de Zuyderzée, nombre de un departamento del Primer Imperio Francés en los actuales Países Bajos. El 18 de junio de 1815 tuvo lugar la batalla de Waterloo, actual ciudad de Bélgica, situada a pocos kilómetros de Bruselas, entre las tropas del emperador Napoleón Bonaparte y las tropas británicas, holandesas y alemanas. El imperio sucumbe y Caventou acaba enfermo en Waarden, Holanda. Allí ayudó a potabilizar el agua y a fabricar jabón. Después regresó a París para reanudar sus estudios

Se presentó al internado y fue destinado al Hospital Saint-Antoine, a la farmacia del servicio de Jean-Baptiste Kapeler (1780-1852). Aparte de trabajar con Pelletier, llegó a impartir el primer curso de química orgánica en la Escuela de Farmacia de París. Después se le creó una cátedra de toxicología que ocupó hasta su jubilación en 1860. Falleció en 1877. Tras sufrir una hemorragia cerebral severa en 1874, todavía vivió tres años más hasta que finalmente falleció el 5 de mayo de 1877 en París.

 

Pierre-Joseph Pelletier (1788-1842)

Se ha incluido una nueva biografía en la sección de “Epónimos y biografías” de historiadelamedicina.org. Se trata del farmacéutico francés Pierre-Joseph Pelletier.

Pelletier

La historia del aislamiento de los principios activos de los productos naturales fue una de las primeras fases de la conversión de la materia médica en farmacología experimental. Entre los muchos científicos que participaron destaca el nombre de Pierre Joseph Pelletier que, por lo general, va unido al de Joseph Bienaimé Caventou (1795-1877), que dejaremos de lado de momento. Pelletier pertenecía a una familia de larga tradición farmacéutica. En el siglo XVII Charles Pelletier, uno de sus antepasados, se estableció como boticario en Bayona.

Pierre nació en París en 1788 y estudió en la Escuela Superior de Farmacia. Se diplomó en 1810 cuando tenía 23 años. Trabajó en la farmacia de su padre, se doctoró y llegó a ser profesor de la École de Pharmacie. Tenía una gran formación en química. Su nombre se relaciona con el aislamiento de la emetina, la estricnina, la brucina, la cafeína, la veratrina y, sobre todo, de la quinina. Colaboró también con Fraçois Magendie y con químicos como Dumas. En 1925 fue nombrado profesor numerario de la Escuela de Farmacia de la que fue director adjunto en alguna ocasión.

Publicó gran cantidad de trabajos y regentó la famosa farmacia de la rue Jacob, que contaba con un extraordinario laboratorio.

Homenaje de los estudiantes de medicina de Valencia a Jaime Ferrán (1918)

Hemos abierto un nuevo videoblog en Youtube, “Medicina, historia y sociedad“, que pretende ser un complemento de éste blog. Esto implica bastante trabajo: guión, grabación, postproducción, etc., máxime cuando solo una persona se encarga de ello, como sucede con los canales de mayor éxito de Youtube. Se pretende realizar un nuevo vídeo cada dos o tres semanas si recibe un mínimo apoyo “moral” de los visitantes.

El vídeo inaugural pretende contar el homenaje que los estudiantes de medicina de Valencia dedicaron a Jaime Ferrán en el marco de la Primera Asamblea Médica Regional Valenciana. El motivo: agradecer a Ferrán haber aplicado por primera vez en el mundo su vacuna contra el el cólera morbo asiático en la epidemia que sufrió Valencia en 1885.

El acto se celebró el día 16 sobre las 12,30 h. En la prensa de entonces se puede leer:

«Abrían la marcha la guardia municipal de caballería en traje de gala, las banderas de todos los centros docentes acompañadas de los respectivos alumnos; seguían los municipios de Alcira y Valencia en corporación, llevando el síndico de la primera de las citadas poblaciones la bandera de la ciudad.

La presidencia la formaban…..

El homenaje consistía, como es sabido, en descubrir una lápida dedicada al ilustre bacteriólogo, en el año 1885 y su estudio sobre el remedio de la terrible enfermedad del cólera, que tantos estragos causaba.

La comitiva se detuvo frente a la casa número 25 de la calle de Pascual y Genís, donde por primera vez se hicieron inoculaciones del suero anticolérico. Allí se había  construido un tablado, al que subieron las autoridades y comisiones oficiales.

Don Ramón Such, alumno de quinto curso de la facultad de medicina, leyó unas cuartillas haciendo una acertadísimo bosquejo de la personalidad científica de Ferrán, y el secretario del Ayuntamiento señor Jiménez Valdivieso, dio lectura al siguiente siguiente telefonema: 

“Imposible estar en Valencia en estos momentos; estoy de Valencia enamorado y agradecido; ruégole, como representante pueblo valenciano, ensalce nombres inolvidables a Amalio Gimeno, Ángel Pulido, Manuel Candela como representantes clase médica época 85. Sin la generosidad y la conjunción de ese pueblo admirable no hubieran sido posibles demostración vacuna anti colérica. Ruégole en mi nombre un vibrante ¡viva valencia! – Jaime Ferrán….»

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Casa de la calle de Pascual y Genís donde se colocó la lápida

Leyó después el profesor Manuel Candela una carta que le había remitido Ferrán. Intervino a continuación el alcalde de Alzira recordando la actitud de sus habitantes que depositaron toda su fe y confianza en Ferrán para experimentar su vacuna. Fue el alcalde de Valencia quien cerró el acto excitando a la juventud de Valencia a seguir los pasos marcados por Jaime Ferrán. A los acordes de himno de la Exposición (hoy el himno regional) se descubrió la lápida conmemorativa que todavía se puede ver en la actualidad.

En Las Provincias del día 19 se recoge el agradecimiento de los estudiantes a las autoridades e instituciones que participaron en el acto: el alcalde de Valencia, el gobernador civil, el capitán general, el presidente de la Asamblea médica Peset Aleixandre (“amable y pródigo maestro a quien tanto debemos”), al rector Rafael Pastor, a los directores de los diferentes centros docentes, al alcalde de Alzira y a todos los estudiantes que se sumaron al homenaje. Firmaban la carta en representación de los estudiantes, M. Such y M. Gómez.

No olvidemos que se celebró en 1918. Quizás se habían presentado los primeros casos de la terrible epidemia de gripe que afectó a todo el mundo. Unos meses más tarde, en octubre, Ferrán vino a Valencia para trabajar en el Laboratorio Bacteriológico Provincial con Peset, Rincón de Arellano (del Laboratorio militar) y Pablo Colvée (del Laboratorio Municipal).

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Placa conmemorativa dedicada a Jaime Ferrán que se colocó en la calle de Pascual y Genís. Fue una iniciativa de los estudiantes de medicina de Valencia.

Bibliografía
–En honor del Dr. Ferrán. Las Provincias, 17 de marzo de 1918, p. 1.
–En honor del ilustre Dr. Ferrán. El Pueblo, 17 de marzo de 1918, p. 1
–El homenaje a Ferrán. Las Provincias, 19 de marzo de 1918, p. 4
–El Dr. Ferrán en Valencia. Las Provincias, 29 de octubre de 1918, p. 1
–Guijarro, F.G. Descubrimiento de la lápida dedicada al Dr. Jaime Ferrán. Oro de ley, nº 82, 24 de marzo de 1918, p. 160

Proyecto sobre el uso de antimicrobianos

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Se lee con frecuencia en la prensa diaria y en las redes sociales sobre el problema de la resistencia a los antimicrobianos. Su descubrimiento y desarrollo supuso para la medicina un extraordinario avance. Sin embargo, con el tiempo han surgido las resistencias a estas sustancias y la aparición de las llamadas “superbacterias”. Se ha llegado ya a una situación crítica de salud pública mundial.

El Center for Infectious Disease Research an Policy (CIDRAP), de la Universidad de Minnesota, dispone de un sitio web que proporciona información científica actualizada y completa sobre el tema a la vez que trata de formar una comunidad en red para abordar los principales problemas. Proporciona recursos educativos de calidad sobre prácticas, investigación y políticas de uso de antimicrobianos. Todo ello se dirige a un público amplio que incluye profesionales, educadores, políticos y ciudadanos en general.

El menú superior permite enlazar con noticias sobre el tema, con diversos apartados sobre enfermedades infecciosas (directorio por orden alfabético), sobre la administración de antimicrobianos, a los programas o proyectos en curso y futoros y finalmente, a información sobre CIDRAP.

Desde la página principal se llama la atención sobre diversos temas que suponemos que van cambiando. En estos momentos se puede enlazar directamente a información sobre el ébola, el sarampión, influenza, etc., que son “trending topics”, varias noticias de actualidad, así como a las últimas publicaciones científicas relacionadas, entre otras muchas cosas más.

Si hojeamos el sitio web surgen asuntos que pueden ser relevantes para los que planifican políticas de sanidad, para los profesionales o para educadores. Por ejemplo, este mes se abordan los conocimientos que tiene la gente sobre la resistencia a los antimicrobianos con una encuesta realizada por Kaiser Family Foundation.

Sin lugar a dudas un sitio web muy recomendable que proporciona información de calidad y garantizada científicamente.

Gaspard Laurent Bayle (1774-1816)

Bayle

Se ha añadido a la sección de “Epónimos y biografías médicas” de historiadelamedicina.org la de Gaspard Laurent Bayle (1774-1816). Para Ackerknecht Bayle fue el miembro más antiguo del grupo de médicos conocidos como “Escuela anatomopatológica de París” en la que se incluyen también a Chomel, Rostan, y Piorry entre otros.

Bayle nació el 18 de agosto de 1774 en Vernet, Haute-Provence. Realizó estudios de medicina en la Universidad de Montpellier. Siguió cursos oficiales y privados en la Escuela de salud de París. Por oposición ingresó en 1799 en la Escuela Práctica de Anatomía, adjunta a la de Medicina, y después ganó una plaza de ayudante de G. Dupuytren.

En 1802 obtuvo el doctorado con la tesis Considérations sur la nosologie, la médecine d’observation et la médecine pratique, suivis de l’histoire d’une maladie gangréneuse non décrite jusqu’à ce jour. La discusión que mantuvo con los miembros del tribunal (Philippe Petit-Radel (1749-1815), Alphonse Leroy (1742-1816), Pierre François Percy (1745-1825) y Philippe Pinel (1745-1826) y que se conserva gracias a las notas taquigráficas que tomó Laennec, les dejó impresionados, especialmente a Pinel, que se considera como la figura central de la etapa preliminar anterior a la formulación explícita del programa anatomoclínico formulado por Bichat. En estas notas ya se vislumbró su postura como antisistemático y empírico. Según él, había que observar a la naturaleza y no adivinarla. Más valía reconocer la ignorancia cuando era necesario, que edificar “bellas teorías” muy atractivas, pero falsas.

Poco después de su doctorado Bayle ganó la plaza de interno en La Chaité que lo llevó a estar al servicio de Corvisart. En 1807 lo sustituyó en su puesto en el que permaneció hasta su muerte. Publicó sus primeros trabajos en el Journal de médecine, chirurgie, pharmacie.. y también redactó varias voces del Dictionnaire des sciences médicales. Entre éstas destaca la que escribió con Laennec, “Anatomía patológica”. Su parte lleva como título “Consíderations générales sur les secours que l’anatomie pathologique peut fournir à la médecine”.

Otra interesante publicación fue Idée générale de la Thérapeutique (1805), así como Recherches sur la phthisie pulmonaire (1810), que es la más alabada por sus estudiosos.  Su Traité des maladies cancéreuses (1833) fue publicada a título póstumo por su sobrino, el conocido Antoine Laurent Bayle (1799-1858).

Gaspard L. Bayle murió de tuberculosis en París en 1816.