Sir John Simon (1816-1904) cirujano y funcionario de sanidad

Tal día como hoy (10 de octubre), pero de 1816, nació en Londres John Simon, conocido cirujano y reformador sanitario. Se educó en la Escuela preparatoria de Pentoville. Estuvo después siete años en la Escuela del Dr. Burney en Greenwich y unos meses en Prusia.

Su padre quería que estudiara cirugía. Comenzó los de medicina en 1833. Fue aprendiz de Joseph Henry Green, conocido cirujano del St Thomas’’s Hospital y amigo de Samuel Taylor Coleridge. En 1838 fue miembro del Royal College of Surgeons y fellow en 1844. Posteriormente fue contratado como demostrador anatómico en el King’s College de Londres, puesto que ocupó durante nueve años. También fue cirujano ayudante en el King’s College Hospital entre 1840 y 1847. Ganó el premio Astley Cooper por un ensayo con ilustraciones sobre el timo. Fue elegido fellow de la Royal Society en 1845.

Más tarde, en 1847 fue contratado como lector de patología en el St Thomas’s Hospital, donde también fue cirujano entre 1853 y 1876. Su primera lección trató sobre “Propósitos y método filosófico de la investigación patológica”. Prestaba especial atención a los distintos aspectos de la patología general en relación con los principios del diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. Fue Officer of Health de la ciudad de Londres entre 1848 y 1855. También fue vocal médico de la Junta General de Higiene. La misión de esta Junta fue asumida después por razones políticas y administrativas por el Privy Council, en 1871 por el Local Government Board, cuyas funciones se incluyeron en las del Ministerio de Sanidad tras su creación en 1919. Simon también fue presidente del Royal College of Surgeons (1878-1879) y presidente de la Royal Society (1879-1880).

Sus áreas de trabajo fueron la cirugía y la salud pública. En lo que se refiere al primer campo, Simon publicó muchos trabajos entre los que destacan los dedicados al estudio de la inflamación. Se le recuerda más, sin embargo, por sus contribuciones en el terreno de la medicina preventiva y la salud pública. Hay que tener en cuenta que el gran movimiento sanitario que transformó la salud de los habitantes de Inglaterra tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX. La salud pública se transformó en un asunto de naturaleza política, legislativa y administrativa. La primera ciudad que tuvo un funcionario médico de sanidad fue Liverpool en 1847. Una año después el Ayuntamiento de Londres se sumó a la iniciativa y nombró, como hemos visto, a Simon. Después de Thomas Southwood Smith y Edwin Chadwick fue la figura más destacada de la historia de la higiene británica.

Mientras Simon fue funcionario médico de sanidad de Londres transformó por completo las condiciones de la zona. Bajo su dirección los inspectores sanitarios llevaron a cabo inspecciones habituales de casas, viviendas subterráneas, talleres, fábricas y locales industriales. Durante su mandato se cerraron los pozos ciegos tanto de las casas ricas como de las pobres del distrito central. Mejoró el alcantarillado y la traída de aguas y también cerró industrias perniciosas para la salud, como muchos mataderos. Creó un servicio de eliminación de desechos y un gran cementerio. Organizó un servicio con el registro general mediante el que éste le proporcionaba los lunes por la noche la lista de los fallecidos durante la semana anterior. Este hábito fue importante porque se visitaban las casas donde había habido algún fallecido por infección y se tomaban las correspondientes medidas.

Simon fue partidario de abandonar las complicadas y costosas cuarentenas establecidas desde el siglo XVIII. Creó un servicio por el que aplicaba las mismas medidas preventivas para las infecciones que procedían del exterior y las que lo hacía del interior. Se apoyó para ello en investigaciones de laboratorio y en la estadística; alguien dijo que la aritmética de Simon se convierte en argumentos. Elaboró otros informes (Reports relating to the sanitary condition of the city of London, 1854) que se vieron plasmados en la célebre ley de higiene de 1875, que reguló la salud pública inglesa durante setenta años. Con la aprobación de la National Health Insurance Act de 1911, el Estado asumió mayores responsabilidades que antes en el terreno de la asistencia individual.

Se jubiló en 1876 y murió el 23 de julio de 1904.

José L. Fresquet. Universitat de València (España)

Bibliografía

Simon, Sir John (1816-1904). RCS Advancing Surgical Standards. Olarr’s Lives of the Fellows Online. Disponible en: http://livesonline.rcseng.ac.uk/biogs/E000204b.htm Consultado el 2 de octubre de 2014.

Simon, John. Reports relating to the sanitary condition of the City of London. London, J.W. Parker and son, 1854

Sir John Simon, London Historical References and Sights. Disponible en http://www.ph.ucla.edu/epi/snow/1859map/simon_john.html Consultado el 2 de octubre de 2014.

 

John Simon (1816-1904)
John Simon (1816-1904)

 

Cartilla de Higiene del periodo de entreguerras

En esta ocasión traigo una cartilla de Higiene que lleva por título Principios de Higiene. Se trata de una publicación para divulgar y difundir conocimientos y prácticas higiénicas, preventivas, entre la población. Algunas tratan temas monográficos o se refieren a enfermedades concretas como la tuberculosis o la sífilis. Unas tienen ilustraciones y otras no, siendo las primeras las que más llaman nuestra atención. Esta va dirigida a adultos, especialmente a padres.

Principios de Higiene tiene 32 páginas, está elaborada en papel couché por la Imprenta E. Pigelet, de París, y su tamaño es de 10×18 cm. La edición corrió a cargo de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, de París. No lleva fecha, pero parece que data del periodo de entreguerras. Todas las páginas están ilustradas. Consta de las siguientes partes: Cuidados que se deben dar al niño (11 páginas); La Tuberculosis (4 páginas); Alcohol (2 páginas); Las moscas (2 páginas); Los pozos (1 página); La salud de los obreros (2 páginas); Paludismo (1 página); Es necesaria la colectividad (1 página); El servicio de Sanidad deberá preservaros de las enfermedades (2 páginas). Además, 4 minicarteles con ilustración y principios generales de Higiene al pie: “La salud como fortuna viene durmiendo… con la ventana abierta”; “Las clases al aire libre fortifican a los niños más débiles”; “Los campos de juego dan Salud a los niños”; “La inspectora de Higiene arroja la enfermedad y trae la salud”.

A continuación, una muestra de algunas páginas de esta interesante cartilla.

Viñetas de un cartel sobre consejos de Higiene. Años cincuenta

En anteriores posts mostramos formas distintas de difundir conocimientos y prácticas sobre Higiene, especialmente las aleluyas y las cartillas para niños. Hoy traemos un cartel publicado por el Instituto Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo, ubicado en la Ciudad Universitaria, de Madrid.  El texto y dibujos son de Cerra, que intervino en una larga serie de carteles sobre Higiene y seguridad que se editaron en los años cincuenta del pasado siglo.

El cartel mide 33 por 47,5 cm contiene dieciséis viñetas ordenadas en cuatro columnas y cuatro filas. Su título, en pareado, es Estas normas has de seguir, si sano quieres vivir. Las leyendas de quince de las dieciséis viñetas son también pareados. En este sentido, se puede considerar como un conjunto de aleluyas.

Detalle de dos de las viñetas en las que se recomienda recurrir al profesional y no automedicarse.

Consejos de Higiene dental para niños: Álbum de los años 50-60

En un post anterior nos referimos a las Aleluyas de Higiene. Hoy traemos un sencillo y bonito álbum para iluminar titulado Consejos de Higiene dental… dedicado a los niños de las escuelas. Se trata de un cuaderno de la Dirección general de Sanidad, editado por Seix Barral Hnos., posiblemente en los años cincuenta o sesenta del pasado siglo. Contiene dieciséis páginas sin numerar con portada y contraportada. Reúne siete estampas o escenas coloreadas con el correspondiente consejo al pie. Junto a cada una, la misma en blanco para que el escolar le diera color.

Los consejos son:

-Cuidarás de tu dentadura
-Te cepillarás después de cada comida
-No usarás los dientes sino para masticar (No hay que utilizarlos para partir nueces, avellanas, etc.).
-Comerás con frecuencia manzanas, peras, melocotones…
-En época de epidemias exagerarás los cuidados de tu boca
-Irás una vez al año a casa del dentista
-Los cepillos han de ser de uso rigurosamente personal

Mostramos a continuación algunas imágenes.

Aleluyas de Higiene

La palabra Aleluya tiene en nuestro diccionario varias acepciones. Entre ellas “cada una de las estampas, con la palabra aleluya escrita en ellas, que, al entonar el Sábado Santo el celebrante la aleluya, se arrojaban al pueblo”. Igualmente, “Cada una de las estampas de asunto piadoso que se arrojan al pasar las procesiones.” y “Cada una de las estampas que, formando serie, contiene un pliego de papel, con la explicación del asunto, generalmente en versos pareados”. Las había en el siglo XVI que no eran de tema religioso. En el siglo XVII fueron muy populares las aleluyas de los oficios. En el siglo XIX, época de esplendor de estas hojas impresas, las hubo de tema político, moral, histórico, educativo, taurino, etc. En catalán se les llama Auques, plural de Auca. Algunos señalan que su origen estuvo en el siglo XVI en Francia. Se les considera como una modalidad de la historieta.

Uno de sus usos fue educar de forma sencilla y comprensible a los que iba dirigida, por ejemplo, los niños o adultos sin formación. La primera Aleluya que presentamos formaba parte de las llamadas estampas de Épinal. El nombre procede de la Imagerie d’Épinal que fue una casa fundada en 1796 en Francia por Charles Pellerin, nacido en Epinal, al nordeste del país. Esta ciudad se convirtió durante la etapa decimonónica y primeras décadas del siglo XX, en el centro productor de hojas de imágenes de Francia y por extensión de toda Europa. Su popularidad llegó a España y también se imprimieron en castellano. No obstante, ya se ha señalado que aquí también se editaban. Está producida por Pellerin & Cie y no está fechada. Su título es La Higiene en imágenes. Está compuesta por dieciséis escenas distribuidas en cuatro filas y cuatro columnas. En cada una se proporciona un consejo formado por unas treinta palabras; no hay rima. Destinada a un público adulto. Respecto al contenido, sigue pesando la idea galénica en torno a las cosas naturales, con alguna nota religiosa. Apenas aparecen elementos de la medicina del siglo XIX.

La otra aleluya es de los años cincuenta o sesenta: Aleluyas de higiene, dedicadas a los niños de las escuelas primarias. Adopta la forma de cartilla de doce páginas sin numerar con portada y contraportada. Cada página contiene dos escenas acompañadas de sendos pareados, en la parte superior, y las mismas escenas sin colorear en la inferior. Estaba destinada a los niños de las escuelas, a la educación primaria como se indica en el título. Añade la peculiaridad de que el niño podía dar color a las viñetas inferiores, recurso didáctico para reforzar la eficacia del mensaje. La teoría microbiana de la infección ya está asumida, se incide en las conductas saludables y se muestra al médico como el profesional al que se ha de acudir para las cuestiones relacionadas con la salud y la enfermedad.

El autor es José Robledano Torres, nacido en Madrid en 1884, ciudad en la que murió en 1974. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde tuvo como maestro a Antonio Muñoz Degrain. Trabajó sobre todo para la prensa como ilustrador. Estuvo en el equipo de la Revista crítica, Nuevo mundo, La Esfera, Mundo gráfico y Blanco y Negro. También colaboró con los diarios El Liberal, El Imparcial, y El Sol. Militante socialista contribuyó esporádicamente en El Socialista. Ilustró algunos cuentos infantiles de la Editorial de Saturnino Calleja. Después de la guerra fue encarcelado y condenado a muerte, pero se le conmutó la pena capital. Estuvo en distintos penales hasta 1944. Uno de los géneros que más cultivó fue precisamente el de las aleluyas de temas diversos. Más tarde también participó en campañas publicitarias.

Exposición: la concepción de la Higiene a través de la historia del Museo de Dresde

En el Centro de Cultura Contemporánea Marres, de Maastricht, se acaba de inaugurar una exposición que parece tener interés. Se podrá visitar hasta el próximo 30 de enero de 2011.

El título de la exposición es Higiene, la historia de un museo. Los comisarios son Guus Beumer y Claudia Banz con la colaboración de EventArchitectuur. Según las notas de prensa pretende mostrar los significados del concepto de Higiene a través de la historia del conocido Museo de Higiene de Dresde, fundado en 1912 por el magnate de los enjuagues bucales Odol, Karl August Lingner (1861-1916). Fue éste uno de los protagonistas de la Primera Exposición Internacional de Higiene de 1911.  A lo largo de su historia ha contribuido a que la gente adquiriera conciencia de enfermedades como la tuberculosis o el cáncer. Su función educativa ha sido siempre uno de sus objetivos así como el uso de nuevas técnicas de comunicación para llegar a todos los públicos.

En la exposición se explica cómo se ha pasado de un concepto científico a principios del siglo XX a un movimiento global. Incluye cómo el nacionalsocialismo utilizó este concepto y cómo lo hizo el socialismo de la antigua República Federal Alemana, entre otras concepciones.