Fórceps obstétrico. Un poco de historia (I)

Los últimos vídeos del canal de Youtube “Medicina, historia y sociedad” correspondientes a la primera temporada, están dedicados a contar algo de la historia de los fórceps obstétricos. En dos partes o vídeos se abordan los de Levret-Dubois, Simpson-Braun, Tarnier y Killian-Luikart, aparte de una introducción y de una valoración sobre su uso actual.

Fórceps obstétricos. Un poco de historia (I)

Este es el guión del primero de los vídeos que contiene una introducción sobre la historia de los fórceps obstétricos así como la descripción de los de Levret-Dubois y Simpson-Braun:

Introducción
“Aquí tenemos unas piezas sencillas que, ajustadas entre sí y empleando una energía mecánica, realizan un trabajo o cumplen una determinada función. Puede ser una máquina simple vista como un conjunto de mecanismos. Entre las máquinas simples tenemos el plano inclinado, el tornillo, la rueda, la palanca y la polea.

El parto con la ayuda de instrumentos está descrito en el siglo VI aC en la India y también en los textos hipocráticos y otros escritos greco-romanos entre el 500 aC y el 500 dC.

Muchas veces se usaban sólo para extraer el feto muerto después de varios días para evitar la muerte de la mujer. Posteriormente se emplearon buscando beneficios tanto para la madre como para el bebé.

Como siempre en Historia, podemos remontarnos al origen de este tipo de instrumentos recurriendo a imágenes que provienen de bajorrelieves, de manuscritos, esculturas, etc., pero podríamos equivocarnos. A veces se trata aparatos parecidos a los que se daba un uso distinto del que nosotros pensamos.

En lo que se ha publicado hasta ahora al respecto, –mayoritariamente en inglés, lo que puede introducir errores porque suelen ignorar lo que no está escrito en esa lengua– relacionan el nacimiento del fórceps con la familia de hugonotes Chamberlen que se refugiaron en Gran Bretaña en el siglo XVI. El padre se llamaba William. A sus dos hijos les puso de nombre Peter (el mayor y el menor). Ambos se convirtieron en miembros de la Barber Surgeons Company. Se dice que, probablemente el mayor, fuera el creador del fórceps a finales del siglo XVI. Otros miembros de la familia introdujeron pequeñas modificaciones.

Los Chamberlen se “vendían” a sí mismos como hombres de ciencia  porque entonces las “parteras varones” no estaban bien vistos.

Se enfrentaron a multas por no acudir a las conferencias del Barber Surgeon Guild, necesarias para mantener la licencia profesional. En 1612 el Royal College of Physicians multó a Peter el mayor por recetar medicamentos administrados por vía interna (sólo lo podían hacer los médicos).

El fórceps fue creado con el propósito de extraer al niño de manera segura en el caso de un parto difícil. Antes se utilizaban dispositivos no diseñados ex profeso; solían ser un peligro tanto para el niño como para la madre.

Los hermanos Chamberlen guardaban sus fórceps, su preciado secreto familiar, en un enorme cofre adornado con tallas doradas. Lo transportaban en el interior de una caja enorme rodeado todo de un gran secretismo. Vendaban también los ojos de la futura madre antes de abrir el cofre, para que no viera la herramienta. También se cubría la mitad inferior de la mujer con mantas porque el partero trabajaba con el tacto sin mirar. Esto también protegía el instrumental de miradas ajenas.

En el fondo los Chamberlens eran hábiles empresarios. Anunciaron sus servicios y protegieron su invento de los ojos rivales. Uno de los hijos de Pedro el joven fue uno de los pocos Chamberlens que obtuvo un título médico, pero fue advertido por el Royal College of Physicians porque vestía de forma frívola y extravagante. Fue expulsado después por no asistir a las conferencias. Sólo quiso atender a familias ricas.

Los instrumentos originales de Chamberlen fueron descubiertos en 1813 bajo las tablas del ático de su residencia de Essex, escondidos por Ann, la esposa de Peter el menor.

A pesar de esto, comenzaron a aparecer modelos de fórceps desde principios del siglo XVIII. No es raro que se filtrara algún diseño y que otros obstetras lo copiaran e incluso lo mejoraran. Por otro lado, parece que en los Países Bajos también aparecieron fabricantes de fórceps y de otros instrumentos médico-quirúrgicos.

A mediados del siglo XVIII uno de los obstetras más destacado de Europa fue William Smellie (1697-1763). Su formación no fue demasiado regular y empezó a ejercecer antes de que tener su título. Contribuyó a dotar la obstetricia de una base más científica. Mejoró los fórceps pero promovió el parto natural. En 1752 publicó el Tratado sobre la teoría y práctica de los partos.

Los fórceps se desarrollaron también en Europa continental. En buena parte del siglo XIX estaban destinados a tratar los problemas de las pequeñas pelvis deformadas que provocaban desproporción pélvica y trabajos de parto prolongados. Esto llevó al diseño de numerosos modelos de fórceps centrados en el desarrollo de la tracción del eje. 

Fórceps de Levret-Dubois
André Levret nació en París en 1703 y murió en la misma ciudad en 1780. Contemporáneo del inglés William Smellie (1697-1763). Lévret realizó un estudio concienzudo del canal del parto y de las presentaciones fetales  en el parto y diseñó un fórceps con arreglo a estas características. Introdujo la curvatura pélvica que permitía facilitar la tracción cuando la cabeza fetal estaba detenida en una posición alta en la pelvis. De esta forma se inicia una etapa más científica en lo que a concepción y uso del fórceps se refiere. El de Smellie en Inglaterra era parecido, pero más corto. Después aparecieron los de Simpson y Tarnier, y más tarde, el de Kielland.

Antoine Dubois modificó sensiblemente el de Levret. Doubois, baron Dubois, nació  en 1756 en Gramat, cerca de Cahors (Lot) y murió en 1837 en Paris. Fue un conocido cirujano francés, jefe de los servicios de maternidad de Napoleón y de su mujer la emperatriz María Luisa. Este fórceps se caracteriza porque un mecanismo de bloqueo de tornillo asegura las dos hojas. Los mangos tienen un atractivo y característico rayado. Los extremos de los mangos también se usaron como ganchos sin filo y se desatornillaban o desenroscaban para revelar puntas afiladas que podrían haberse usado como instrumentos destructivos para colapsar el cráneo fetal en caso de un parto detenido.

Forceps de Simpson-Braun
Uno de los fórceps más populares fue el de Simpson (1848). Defendía que era el mejor ya que, tras viajar por toda Europa, incorporó las mejores características de cada uno de los que había visto. 

Sir James Young Simpson, nació en Bathgate (Escocia) en 1811 y murió en Edimburgo en 1870. Obtuvo el título en 1830 en el Royal College of Surgeons de Edimburgo. Dos años más tarde obtuvo el título de médico. Conocido, sobre todo, por ser el primero en demostrar las propiedades anestésicas del cloroformo en humanos y ayudar a popularizarlo. Fue partidario, además, de incorporar parteras en los hospitales. 

Las pinzas obstétricas Simpson-Braun están hechas de acero inoxidable y constan de dos ramas que se utilizan para colocarlas alrededor de la cabeza del bebé. Tienen un mango ranurado para un agarre más seguro. 

Este fórceps obstétrico está entre los más utilizados y tiene una curva cefálica alargada. Se utiliza cuando hay un alargamiento temporal de la cabeza fetal a medida que se mueve a través del canal del parto.

Este que vemos es el corto. El fórceps de Simpson-Braun presenta ventajas e inconvenientes. Entre las primeras, su curvatura cefálica amplia permite buena toma o agarre parieto-malar y logra una buena adaptación al canal del parto. Sin embargo, dificulta la rotación y el mango no permite la tracción en el sentido del canal del parto.

También es interesante recordar que Simpson diseñó el Air Tractor en 1838, el primer extractor de vacío conocido para ayudar en el parto”.

Bibliografía
En el guión del segundo vídeo dedicado a los fórceps obstétricos.

Historia de la medicina. Noticias en español (octubre 2020 #2)

Conocer Santiago y A Coruña con la ciencia como pretexto
Fuente: El Correo Gallego

José Manuel Sánchez Ron: “El trato al legado de Cajal es una indignidad nacional”. Por Javier López Rejas
Fuente: El Cultural

El deber o la vida: médicos medievales que huían de las epidemias. Por Carmel Ferragud
Fuente: Pamplona Actual

Doctora panameña indígena, entre las 100 mujeres más poderosas del mundo. Por Martha Vanessa Concepción
Fuente: Mihttps://www.midiario.com/curiosidades/doctora-panamena-indigena-entre-las-100-mujeres-mas-poderosas-del-mundo/

El extraordinario doctor Ludwig Guttmann. Por Mònica Planas
Fuente: Mundo Deportivo

Cuando el premio Nobel de Medicina Severo Ochoa se informaba de la actualidad en El Correo Gallego.
Fuente: El Correo Gallego

Nobel de Medicina de 2020 a los descubridores del virus de la hepatitis C por ayudar a salvar “millones de vidas”
Fyuente: El País

Cómo nuestros padres derrotaron a la pseudociencia. Por Adriana Silvente
Fuente: Newtral

30 años de proyecto Genoma. Por Milton Jijón Argüeloo
Fuente: El Comercio

Del serrucho de un carnicero a los hospitales: muestra sobre la historia de la medicina en Uruguay. Por María de los Ángeles Orfila
Fuente: El País Uruguay

La historia de Walter Reed: el hospital donde se realizó la autopsia de John F. Kenedy
Fuente: COPE

Pandemia. El libro de Gabriel León que revela la historia de las enfermedades y virus que nos cambió la vida.
Fuente: El Periodista

Murió ‘El Paciente de Berlín’, la primera persona en curarse de VIH. Por Cespinosa
Fuente: Bésame radiohttps://www.besame.fm/2020/murio-timothy-ray-brown-la-primera-persona-en-curarse-de-vih-89801.html

El homenaje a Las Siete de Edimburgo, las primeras mujeres en matricularse en una universidad británica. Por Pablo Cantó
Fuente: El País

Otro virus cimbró América hace 500 años: la viruela
Fuente: Mundo

Cómo influyó la pandemia de gripe española de 1918 en las elecciones de esa época en Estados Unidos.
Fuente: BBC Mundo

Expertos multidisciplinares analizan las ventajas del diagnóstico molecular para una asistencia sanitaria de calidad.
Fuente: Medicina21

Historia de una amputación. Con Javier Cancho
Fuente: Onda Cero

Andrés Vesalio (1514-1564). Una nueva forma de ver el cuerpo humano

Al subir en el canal Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo, “Fórceps obstétricos. Un poco de historia (I)“, voy a insertar el guión del anterior, el que dedicamos a Andrés Vesalio: “Andrés Vesalio (1514-1564). Una nueva forma de ver el cuerpo humano.

Guión

En esta ocasión nos vamos a ir a la época del Renacimiento. Bueno, ya sé que algunos me dirán que el Renacimiento no existió.

Fueron otras personas siglos después, especialmente el francés Jules Michelet y el suizo Jacob Burckhardt los que dieron forma al concepto “Renacimiento”.

Por supuesto hay que recordar que ese fenómeno no fue universal y afectó sólo a una parte del planeta, especialmente a Europa.

Unos lo consideran como una continuación o evolución de la época medieval y otros como una completa novedad en la que la persona, liberada del espíritu de la Edad Media se convierte en artífice de sí misma.

Otra manera de considerar al Renacimiento es como una transición crítica, como una dialéctica de dos formas de ver el mundo: la medieval y la moderna con muchas contradicciones internas.

No nos entretengamos en el asunto porque hay abundante literatura sobre el tema. Ocupémonos, aunque no se a fondo, de una de las figuras centrales y decisivas de la Historia de la Medicina: ANDRÉS VESALIO

Vesalio nació en Bruselas en 1514 en el seno de una familia en la que había habido médicos de cámara, es decir, médicos al servicio de emperadores alemanes durante generaciones.

Estudió en Bruselas y Lovaina y a los dieciocho años se trasladó a París para estudiar medicina. Estuvo durante tres años (1533-1536), en un ambiente en el que prevalecía el galenismo, siguió las enseñanzas de Jacobo Silvio y Günther von Andernach. El primero de ellos utilizaba el libro De usu partium de Galeno hasta la mitad; el resto –decía– era demasiado complicado para los estudiantes. Contrariado y seducido por la materia Vesalio trató de completar su formación osteológica con huesos sustraídos del cementerio de los Santos Inocentes. También realizó algunas disecciones ayudado por su compañero Miguel Servet.

El estallido de la guerra entre Francisco I y Carlos V le devolvió a Lovaina, donde permaneció por espacio de dos años (1536-1537). Allí le fue otorgado el grado de bachiller en medicina en 1537. Realizó disecciones y publicó su primera obra. Marchó después a Italia. Pasó primero por Venecia, donde conoció a su futuro colaborador y discípulo de Tiziano, Stefan Kalkar, y fue después a Padua para inscribirse en su escuela médica.

En Padua realizó su prueba doctoral el 5 de diciembre de 1537 y al día siguiente fue nombrado profesor de cirugía con la responsabilidad de explicar cirugía y anatomía. A los pocos días ya había llamado la atención entre alumnos y profesores ¿Por qué? Vesalio rompió con el método didáctico medieval: abandonó la enseñanza libresca de los glosadores de Galeno, bajó de su cátedra y se situó junto al cadáver, disecando y mostrando por sí mismo la parte a la que la explicación se refería.

Utilizó además dibujos que los alumnos le solicitaban y él creía adecuados. Este fue el origen de las Tabulae anatomicae Sex (Venecia, 1538). Los tratados de anatomía de entonces no solían contener ningún tipo de ilustración.

En 1539 con el fin de aportar claridad a una polémica sobre la sangría en las afecciones neumónicas monolaterales, el médico de Carlos V, Nicolás Florena, encargó a Vesalio una exploración disectiva del sistema venoso endotorácico. Descubrió así la vena azigos mayor y su desembocadura en la vena cava superior (si seguimos la idea galénica de la circulación de la sangre sería el origen y no el final). Publicó los resultados ese mismo año y también aceptó el encargo de la Giunta, una afamada casa editorial veneciana, para revisar la edición latina de varios escritos anatómicos de Galeno. Como se puede apreciar, nos encontramos con una de las características del Renacimiento: revisar y corregir. Concluyó el trabajo apenas un año después.

Su experiencia disectiva le demostró día a día que Galeno se equivocó en muchas ocasiones. El hecho de querer extrapolar a los humanos lo que veía en la disección de animales, le condujo a numerosos errores. Desde fines del siglo XIII algunos médicos europeos disecaron cadáveres humanos. Sin embargo, la tradición galénica pesaba tanto, que los disectores no lograban percibir la discrepancia existente entre lo que sus ojos veían y lo que su lengua y su pluma decían. Vesalio se comprometió a escribir un nuevo tratado de anatomía. En 1543 ya estaba redactado su conocido De humani corporis fabrica libri septem. Unos días después también terminó el Epitome, una especie de Fabrica compendiada para uso de los estudiantes.

El texto, al que se unieron trescientas planchas grabadas en madera por Kalkar, salieron en mula hacia Basilea al taller de Juan Oporino. Poco después vieron la luz los primeros ejemplares. La Fabrica iba dedicada al emperador Carlos V y el Epitome al que después sería Felipe II. Vesalio tenía entonces 29 años. La obra originó una reacción airada de algunos galenistas. Jacobo Silvio, su viejo maestro, le propinó calificativos como desvergonzado, impío, calumniador e ignorante.

Siguiendo la tradición familiar, Vesalio fue requerido por Carlos V para que formara parte de su servicio médico; por tanto, marchó a Bruselas. Allí se casó, ejerció la medicina y escribió. Tras abdicar Carlos V en 1556 pasó al servicio de Felipe II, lo que le obligó a trasladarse a Madrid en 1559. Su estancia no fue demasiado grata por cuestiones que no vienen al caso.

Ya hemos visto algunas novedades en la obra y la práctica de Vesalio: a) cambiar el método didáctico, b) el uso de ilustraciones, c) introducir correcciones a la obra de Galeno, y d) incorporar nuevos hallazgos. A esto hay que añadir que Vesalio vio de otra manera la anatomía o al cuerpo humano, una forma nueva que podemos llamar renacentista.

La Fabrica vesaliana muestra su idea descriptiva en su índice, en el orden sistemático que a su propia descripción quiso dar Vesalio. Comienza exponiendo la anatomía del esqueleto, lo que sustenta, las “vigas y las paredes de las casas”. El cuerpo es para él un edificio arquitectónico. Dedica el libro segundo a los ligamentos y músculos (lo que da forma al esqueleto y le permite moverse). Los libros tercero y cuarto a las venas, arterias y nervios (lo que une). En los libros quinto, sexto y séptimo se ocupa de los órganos que encierran la cavidad abdominal (instrumentos de la facultas naturalis), la torácica (instrumentos de la facultas vitalis) y la cefálica (instrumentos de la facultas animalis) y lo hace a la manera galénica, es decir, funcional.

Tres partes, por tanto:

  1. Sistemas edificativos o constructivos
  2. Sistemas conectivos o unitivos
  3. Sistemas animadores o impulsivos

La parte más brillante de la Fabrica es la que se refiere a la osteología. Se describe con detalle cada uno de los huesos. En la miología diferencia bien el ligamento del tendón, el nervio y el músculo, que hasta entonces era frecuente confundirlos. La parte dedicada a la angiología es bastante completa; niega rotundamente la existencia de la famosa rete mirabile. En cuanto a los nervios sigue clasificándolos en duros o motores y blandos o sensitivos. Niega la oquedad de los nervios de los sentidos y de forma especial la del nervio óptico.

Respecto a los órganos de la nutrición y generación sus descripciones de los genitales suponen un avance. Describe bien el peritoneo y el estómago, pero desconoce estructuras como el páncreas. Habla por vez primera de la estructura interna del hígado.

En lo que se refiere a los órganos de la cavidad vital o torácica merece ser mencionada la descripción del corazón. Niega la existencia de los “agujeros” interventriculares pero su esquema de la circulación de la sangre sigue siendo galénica.

La descripción de los órganos de cavidad animal o craneal es cuidadosa. Destruye la concepción errónea de los tres ventrículos del cerebro, y señala la diferencia entre la sustancia gris y blanca del encéfalo entre otras cosas.

En definitiva, Vesalio no sólo enseñó más y mejor la anatomía, sino que también enseñó a hacerlo de otro modo, un modo totalmente renacentista.

Es casi imposible encontrar entre los historiadores de la medicina una opinión sobre Vesalio que no sea la que hemos expuesto. Sin embargo, en 1994, el catedrático ya jubilado de anatomía de la Universidad de Valencia (España), Juan José Barcia Goyanes (1901-2003), publicó el libro El mito de Vesalio. En éste expone la idea de que, en cuanto a contenido anatómico, Vesalio hizo poco por el avance de la anatomía. Para Barcia éste no sólo se limitó a descubrir los errores de Galeno sino que hizo de ellos toda la razón de ser de su investigación anatómica. Esta obra no es fruto de la especulación sino que su autor trata de demostrar lo dicho a través de sus doscientas cuarenta y una páginas. Hay que señalar que el profesor Barcia era conocedor, al menos, de las mismas lenguas clásicas que Vesalio y entre sus obras destaca la Onomatologia anatomica nova, una compilación de los términos anatómicos que aparecen en los textos clásicos griegos y latinos y su evolución a lo largo de la historia; alcanza ésta una extensión de diez volúmenes. Una cosa es cierta, este libro nos hace reflexionar y nos hace ver lo importante que es considerar la ciencia como un producto en cuya realización contribuyeron y contribuyen muchas personas.

Bibliografía

–Ballesteros Massó, R. (2015). Iconografía de Andrés Vesalio, el nacimiento de una idea. Madrid, Universidad Complutense [Tesis]

–Barcia Goyanes, J.J. (1994). El mito de Vesalio. Valencia, Real Academia de Medicina-Universitat de València.

–Barón Fernández, J. (1970). Andrés Vesalio. Su vida y su obra. Madrid, CSIC.

–Duffin, J. (2000). History of Medicine. Houndmills-London, Macmillan Press.

–Huard, P. ; Imbault-Huart, M.J. (Eds). (1983). Andrés Vesalio: iconografía anatómica : fábrica, epítome, tabulae sex. Madrid, Laboratorios Beecham

–Laín Entralgo, P. (1951). La anatomía de Vesalio. Archivos Iberoamericanos de Historia de la Medicina, vol. 3, nº 1, pp. 85-147.

–Laín Entralgo, P. (1948). La anatomía de Vesalio y el arte del Renacimiento. Revista de Ideas Estéticas, nº 21, pp. 3-26.

–O’Malley, Ch.D. (1964). Andreas Vesalius of Bruselas, 1514-1564. Los Ángeles, University of California Press.

–Olmedilla y Puig, J. (1913). Andrés Vesalio (médico de Carlos I y eminente anatómico y escritor del siglo XVI). Madrid, Administración de la Revista de Medicina y Cirugía Prácticas.

–Riera Palmero, J. (2015). V Centenario del Nacimiento de Andrés Vesalio (1514-1564). Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, vol. 38, nº 82, pp. 399-404.

Historia de la medicina. Noticias en español (octubre 2020 #1)

Otro virus cimbró América hace 500 años: la viruela.
Fuente: 20 Minutos

Recuerdan descubrimiento de la penicilina por Albert Fleming
Fuente: Prensa Latina

El Juramento de Hipócrates. Por Juan A. Narváez Sánchez.
Fuente: El Confidencial Digital

Pasteur, el héroe de la Medicina que no fue médico
Fuente: National Geographic

Cómo influyó la pandemia de gripe española de 1918 en las elecciones de esa época en Estados Unidos
Fuente: BBC Mundo

Abierto el plazo para ser guía voluntario en el Museo de Historia de la Medicina de Zafra. Por ASna Magro.
Fuente: Hoy (Badajoz)

La genética del primer antibiótico de la historia, la penicilina
Fuente: Niticiasdelaciencia

El Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Zafra abre el plazo de solicitudes para guías voluntarios
Fuente: Infoprovincia

La mitad de los universitarios no conoce la Teoría de la Evolución deDarwin.
Fuente: Ideal

100 años después, las recomendaciones ante la pandemia son las mismas.. Por Valentín Fassi.
Fuyente: Airedigital

Reconocimiento a los 50 años de historia de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud.
Fuente Cope Asturias

Cuatro generaciones de médicos en Puerto Rico: legado clínico. Por Eduardo Najar.
Fuente: Medicina y Salud Pública

La promoción del ’55’. Rodrigo Fierro.
Fuente: El Comercio

Coronovirus.: la historia de las vacunas está poblada de fracasos en fase 3
Fuente: TN.com (Argentina)

Este es el legado que nos han dejado las epidemias pasadas. Por Federico Kukso
Fuente: ileón

La escurridiza huella de los contagios
Fuete: El País

El Botánico exhibe las obras que España recibió por combatir una epidemia.
Fuente: La Vanguardia