Imágenes de la ciencia en la Biblioteca pública de Nueva York

imagen_nyplUna de las imágenes que se muestran en la Colección de la NYPL

La Biblioteca pública de Nueva York ofrece una colección digital de imágenes e ilustraciones científicas entre las que se encuentran algunas de tipo médico.

Esta colección tiene su origen en los materiales seleccionados para la exposición Seeing is Believing (Ver es creer) que tuvo lugar en la propia biblioteca entre el 23 de octubre de 1999 y el 19 de febrero de 2000.

Según se puede leer en el sitio web, la exposición mostraba tres categorías de imágenes científicas. En primer lugar la que permite a los espectadores “ver” o comprender información que desafía la observación directa mediante el uso de diferentes métodos . En segundo lugar, la que se basa en la observación selectiva de la realidad, como las láminas de la Fabrica de Vesalio. El tercer tipo, la imagen que actúa como un registro de observación directa y comunicación, como los pasos para realizar un experimento, o simplemente el equipo necesario para llevarlo a cabo.

La exposición y esta presentación digital comparten la misma condición. “Aunque no proporcionan una historia completa de la ilustración científica y médica, estas imágenes abren una ventana al cambio radical en la cosmología de la Europa moderna que comenzó alrededor de 1543 con la publicación de las obras fundamentales de Copérnico y de Vesalio, y continuó con el trabajo de Newton, Harvey, Darwin, Curie y otros “.

Los visitante pueden navegar por las 238 imágenes por tema, por autor, colección, lugar, género (impresos, mapas, esquemas, xilografías y cartas celestes). Asimismo pueden hacerlo por el editor, tipo y palabras clave.

El visitante quizás eche en falta imágenes de historia natural. Están aparte: Naturaleza ilustrada: Flores, plantas y árboles (1550-1900) e Ilustraciones zoológicas clásicas y de trabajos relacionados (1550-1900).

 

 

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Fuentes materiales e iconográficas. Nuevas incorporaciones

Se ha actualizado la sección de Fuentes materiales e iconográficas de historiadelamedicina.org con nuevos objetos.

En cuanto a imágenes, una fotografía en la que aparecen dos profesores de la Universitat de València ya fallecidos: Juan José Barcia Goyanes, que fue catedrático de anatomía, decano y rector; y por otra parte, Joaquín Catalá Alemany, conocido catedrático de física y pionero de la física de partículos en España. La imagen debió ser tomada durante algún acto oficial de la universidad. Por otro lado, un álbum que recoge varias imágenes de las Bodas de plata de la promoción 1931-1940 de la Facultad de Medicina de Valencia.

Promocion_31_40_2

Como instrumentos o aparatos se incorporan un inhalador de bolsillo de procedencia alemana, una antigua jeringuilla de metal y vidrio, una caja de instrumental quirúrgico de campaña utilizado en la segunda guerra mundial, y una jeringa para la inyección del suero de Roux.

Jeringa_Roux2

Caja_cirugia_campania_2

También se han añadido varios medicamentos: protosil, fósforo ferrero, prolutón, éter sulfúrico, guayacol, cloroformo, ratania, salol y ergotina.

Fosforo_ferrero_caja_metalica

Guayacol

Finalmente, en miscelánea, un banderín de la Facultad de Medicina de Valencia de los años sesenta, cuando estuvieron muy de moda este tipo de objetos.

Banderin_Facultad_Valencia

Fuentes iconográficas y materiales. Nuevas incorporaciones

Se han incluido en la sección de Fuentes materiales e iconográficas de historiadelamedicina.org nuevas aportaciones.

En primer lugar varios estetoscopios entre los que destacan uno de doble posición, de madera, y el que se desmonta en tres partes para transportarlo mejor, en latón y pasta o celuloide.

Estetoscopio_doble_posicion_2

Estetoscopio_tres_piezas1

En segundo lugar, varios medicamentos como el conocido Okal, el granulado Vanilon, la panflavina y el antiséptico Lysoform.

Panflavina_caja

En tercer lugar un auténtico sonotone, para sordos, fabricado en los Estados Unidos en la década de los años cuarenta.

Sonotone_1

En cuarto lugar unas tijeras-pinzas de Wecker usadas en oftalmología para iridectomías.

Pinzas_tijeras_wecker_2

Por último, una curiosa fotografía de un bazar quirúrgico –seguramente de Madrid– de principios del siglo XX.

Bazar_quirurgico

Recursos digitales de Historia de la Medicina

La Biblioteca de la Universidad McGill, Canadá, ofrece un sitio web que reúne recursos de historia de la medicina. Es útil tanto para estudiantes como para profesores e investigadores. Aunque algunos recursos requieren suscripción o pertenecer a la Universidad, hay otros muchos de libre acceso. A algunos se podrá acceder desde la propia universidad del visitante.

El menú horizontal de la parte superior de la página principal del sitio web nos muestra los enlaces que nos llevan a las distintas secciones. “Bases de datos” nos conduce a bases de datos centrales e índices de recursos secundarios como la Web of Knowledge, Historical Abastracts, MEDLINE, Index medicus, etc.; a bases de datos temáticas o especializadas y colecciones de investigación, como el Global Health Archive o el Global Project on the History of Leprosy, entre otros; bases de datos de archivos, como la Osler Library Archives Collection; y catálogo de otras bibliotecas como el WorldCat, la British Library, la Académie nationale de Médecine, etc.

El enlace siguiente conduce a una amplia lista de recursos biográficos: La base de datos de obituarios del Colegio de Médicos y Cirujanos (Columbia University. Augustus C. Long Health Sciences Library), el Dictionary of Canadian Biography, el Dictionary of Medical Biography, las biografías de la National Academy of Sciences y otros muchos.

“Colecciones digitales” y exposiciones en red sobre historia de las ciencias de la salud se muestran en la siguiente sección. Se recogen un buen número de enlaces. Más reducida es la lista de la sección “Colecciones de imágenes” donde encontramos las  BIU Santé Banque d’images, AIDS posters, etc.

En otra sección se recoge un listado de bibliotecas, archivos y museos de historia de la medicina, y en una diferente las organizaciones relacionadas, como la American Osler Society, la Bristich Society for the History of Sciene y otras. Finalmente, otra parte recoge enciclopedias y diccionarios y bibliografías, y una última los de la Biblioteca Osleriana de la propia universidad.

En las distintas secciones se indica la fecha de la última actualización. Al final de la página dedicada a “Digital collections” hay un enlace a una lista de revistas de historia de la ciencia y de la medicina de utilidad.

Se trata de un recurso para tener en cuenta a pesar de que hay alguna ausencia.

captura

Voces que contribuyen a la historia del cáncer

El MD Anderson Cancer Center, de la Universidad de Texas, tiene como misión, tal como se lee en su sitio web, “la erradicación del cáncer en el país y en el mundo a través de programas que integran el cuidado del paciente, la investigación, la prevención, ofreciendo además programas educativos a estudiantes universitarios, graduados, profesionales, empleados y al público en general”.

La sección que hoy nos interesa comentar lleva como título:  “Hacer la historia del cáncer. Proyecto de historia oral“. Han reunido una serie de entrevistas con una amplia variedad de profesores y personal que ha trabajado o que actualmente desarrolla su actividad en el centro. Esta colección de testimonios puede ser de especial interés para los que se dedican o se interesan por la historia de la medicina en general y de la oncología en particular.  ​

En la página figuran treinta y nueve nombres en el momento en el que se elabora este post. Para acceder a las entrevistas los visitantes deben hacer clic en el símbolo + que figura al lado de cada uno de ellos. Desde aquí serán dirigidos a una página con una descripción de cada entrevista o segmento de la misma y a sus correspondientes enlaces. De cada una se ofrecen los datos técnicos: título, entrevistado, entrevistador, tipo de archivo, fecha, formato, formato original, identificación, colección, idioma, restricciones de uso, etc. Los temas son variados como la oncología, la enfermería, la historia de los tratamientos del cáncer, las publicaciones científicas, la inversión económica, la relación ciencias básicas y clínicas, etc.

Por ejemplo en una de ellas se habla de la necesidad de financiación para la investigación orientada al paciente, la FDA como obstáculo para la innovación, la leucemia como clave para comprender el cáncer, la asociación de la investigación básica y la clínica, los avances en los cánceres de la sangre, una vida de trabajo con el apoyo de una esposa y una familia fuertes, etc.

En la actualidad la historia oral está tomando un gran empuje. Son muchas las instituciones que registran entrevistas y recogen testimonios que tanto hoy como en el futuro podrán ser explotadas y analizadas por especialistas. Junto con la información recogida por otros procedimientos y el uso de otro tipo de fuentes ayudarán a elaborar historias más cabales.

Aunque ya se ha hablado al principio de la misión del centro, es de destacar que reserva un hueco a la historia. Esto debe ser un ejemplo a seguir.

historia_oral_cancer
Captura parcial de la página web

Interesante carta de Orfila a su padre sobre la enseñanza de la Medicina en Valencia

La lectura de esta carta de Orfila de 17 de agosto de 1805 a su padre, me ha llamado la atención porque refleja muy bien la situación de la enseñanza universitaria en la España de principios del siglo XIX y en concreto en Valencia. La he encontrado publicada en castellano en La Vanguardia en 1906 por J. Fabré y Oliver. Aunque reproducida en otros lugares total o parcialmente, como fue escrita o traducida, quiero incluirla en este blog. Fabré dice que la misiva fue hallada en 1877 en la casa pairal de los Orfila en Mahón. Vea el lector si Orfila exagera algo o no, valore su edad, el mes en que fue escrita… Tras su lectura uno parece escuchar ¡Sáquenme de aquí!

«Estimado padre. Tengo extendido el certificado del premio y está ya legalizado por tres notarios; es muy honorífico y comprende el mérito de Química y Botánica, aunque de esta última no haya tenido premio, pero dijo el rector que viendo que los otros dos opositores de Química no querían contender conmigo, no se verificarían ejercicios, pues caballo que corre, siendo único, gana seguramente; y que ya veía se retraían ellos por acobardados y que, por consiguiente, se me concedían los honores como si hubiera luchado…

orfil

En la carta de usted de 18 de julio próximo pasado me decía: Mateo, en vista de que este diario ha hecho anuncio en ésta de tus talentos (si lo que dicen es verdad), opinan muchas personas que yerras en cursar Medicina, y dicen que tú serías un gran abogado, si estudiaras, etc., etc.; á ello me dice conteste, y digo: no tengo inconveniente en serlo, antes bien tendré en ello gran gusto, pues la causa de no hallarme inclinado á esto, desde el principio, fueron mis pocos años. Pero dejemos esto ahora.

Usted sabe que D. Hernández me aseguró que la Universidad de Valencia era la mejor de España, y quizás de Europa. Yo, como un cándido, lo creí. ¡Ah padre!, sólo tengo valor para decirle que prefiero antes morir que permanecer diez días más en esta Universidad; antes sería zapatero, sastre, tejedor, ¡que! mejor morir de hambre que quedarme perdiendo mi juventud entre bárbaros, como los que aquí habitan. En esta Universidad, en la cual hemos sacado el cómputo otros y yo, en la que se dan de 55 á 56 clases anuales, y si no cuente: desde 10 de mayo hasta el 4 de noviembre que tiene las puertas cerradas; quite un mes por Navidad, quite un mes de Pascuas, quite quince días por Carnaval, descuente los jueves, fiestas de misa y de precepto, todos los días fríos y lluviosos, y verá lo que queda del año; los días de escuela dura ésta tres cuartos de hora á lo más; unos fuman, otros hablan, otros cantan y los maestros aspiran á que los estudiantes queden tan asnos como son ellos; la lección es una pequeña hoja, y á veces se repite tres ó cuatro días, porque la mayoría no la aprende: el autor aceptado es de lo más indigno que se ha escrito y la causa es porque es fácil, pues si fuese difícil no sabrían explicarlo, y esto no les tiene cuenta: los catedráticos, todos, desde el primero al último, son unos pedantones, como sabe España entera, que no saben más que liar cigarros y fu-mar, visitar, si se ofrece, pues de otro modo morirían de hambre, porque la Universidad no les renta lo preciso para merendar; con todas estas circunstancias nos quedamos nosotros, infelices, sin aprender palabra. Usted me dirá: aprende en las casas particulares, pero ¿de qué modo si ninguno de los que pretenden enseñar sabe?

Si es Viñes, es como los demás; y si se les pregunta sobre un punto difícil lo que dicen es: esto ya es cosa superior á lo que permite la proporción que tenemos en esta Universidad para enseñar y aprender. En el ramo de Química he tenido la suerte de estudiar con Cisneros, permaneciendo con él casi todo el día, aprendiendo con la gran fatiga que me cuesta. Pues sepa usted (aunque está mal que yo lo diga, pero es preciso) que los mismos catedráticos y mi propio catedrático están todavía instándome y rogándome para que les enseñe. ¡No me ha de causar esto un dolor considerar que un muchacho tenga que ir á aprender donde están tan atrasados! Cisneros es sujeto razonable é instruido y puede informar respecto á esta Universidad. ¿Por qué ha huido Hernández de esta Universidad? para no tratar con borricos; lo sé, pues públicamente lo decía á todos. ¡Ah, Hernández, seductor, como me engañaste para tus fines particulares! pero lee esta carta y mudarás de color; lee indigno. Duran los cursos 6 años, y dicen que son indispensables para aprender lo que so enseña: dije un día á los 3 catedráticos más antiguos (tan burros como los jóvenes): «Si yo en 10 meses no aprendiese lo que ustedes enseñan en 6 años, me dejaría cortar los miembros más interesantes del cuerpo; lo que sois aquí muy tardos y no hay quien haya estudiado jamás una hora seguida, y por ello todo os parece imposible. En el ramo de Anatomía (que es lo que debería estudiar el año próximo) he estudiado por mí mismo, sin profesor (pues aquí si algo quiere aprenderse debe ser por propio esfuerzo), lo tratado con algunos catedráticos hablándoles de dicha ¡ Anatomía, ¿y qué han sabido contestar? Higa; pues lléveos el demonio, ignorantes, confesad vuestra estulticia y no permitáis que los jóvenes estudiosos pierdan aquí tan miserablemente el tiempo. Son tan ciertas estas verdades, como es cierto que existe un Dios omnipotente. Pues, ¿quién, en vista de esto, podrá soportar quedarse entre estos bárbaros, gastando dinero en balde? No seré quien lo toque con las manos. Cuando pienso que Pistó, Pons y Climent podrían ser maestros de los de aquí, ¿no me destrozaré las manos á mordiscos? Cuando pienso que en mi acto dijeron todos los catedráticos… Todos nosotros debemos aprender de este joven, y al D. Jhs Boigues le dijeron: De las 60 partes que ha expuesto no conocíamos las 59; padre, ¿todo esto un muchacho de 18 años? ¿No he de estallar? Sí, á todos he dicho: Antes que quedarme aquí 10 días más me tiraré al mar, pues ya no puede llegar á más mi pena. Y por tanto, padre, al contestarme usted á ésta déme orden para partir á cualquier punto menos quedarme en España, pues si desde antiguo somos tenidos por bárbaros, efectivamente lo son todos: no considere obstáculo la guerra, pues con facilidad puedo librarme del enemigo (que con la ayuda de Dios no temo) y si quiere permanezca en España digo á usted dos cosas: la primera que en esta ciudad no ha de ser y la segunda que en donde estuviere no quiero me envié más dinero, pues no puedo consentir deber robarle el dinero sin aprovechamiento. Yo, en este caso, procuraré ganar algo enseñando (con lo cual estoy persuadido ganaré para vivir) y me mantendré de lo que gane; no quiero, repito, robarlo á mis hermanos y por tanto consulte estas verdades y vea lo que resuelva, que yo antes que quedarme aquí seré esclavo en Argel y si el Cielo permite que pueda arrancar las orejas á Hernández, le dejare sin ellas: si no contesta á vuelta de correo (sepa tengo vendido el ajuar) voy á Barcelona á pie, entro en la botica práctica de química, gano dos ó tres pesetas practicando y al menos paso la vida con hombres más instruidos que los de aquí; hombres que dan pruebas de serlo de los cuales habla la Gaceta todos los días por nuevos descubrimientos, cuando los de aquí no saben escribir ni leer; padre, terminemos. No trato de apesararle sino por obligación de revelarle la verdad y procurar mi bien. No hablo de ir á Mahón á estudiar con Juan Pons (cuando deba cursar Medicina), pues usted tendría en ello reparo por cierto asunto; esto es lo único que digo, pues abandóneme si precisa en tal cosa, pues desde quo pienso mejor que antes no he escrito ni pienso escribir aunque varios me han escrito para que escribiese; pero yo me hago el sordo; todo lo cual supondrá usted viendo en el correo que no había cartas y que, por consiguiente mi poca ciencia ha dominado las preocupaciones. Si debo estudiar para abogado (que más me conviene, me gusta y á usted también), de ningún modo puedo quedarme en España, pues en primer lugar se estudian 10 años; en segundo se sigue igual método que en la Medicina; en tercero, las leyes á que están sujetos los abogados de Mahón son distintas de las de España á causa de los varios Reyes que tuvo la isla, y, finalmente, por lo tontos que aquí son, como puede informar el doctor Gabriel Seguí. Por lo que, padre, resuelva, estudiaré con mucho gusto la abogacía, tanto por serme grato como para salir presto de gastos. Ahora, lejos de salir de gastos vamos entrando en ellos, pues, ó tengo que estudiar en París, ó debo ser sastre, ó zapatero, etc. No crea á los que afirman que no se puede actuar en la facultad de Derecho sin estar graduado en España. Vea usted á Uhler. Estudió en Llambías (hombre que no tiene rival en España), se hizo en Italia y se graduó al igual que los demás. Por tanto digo: En esta ciudad no he de permanecer un solo instante, pues está tan fatal que más no cabe. A madre recuerdos y á toda la familia.

Y usted, padre, tiene á su hijo.—Mateo Orfila. P. D…»

Fabré y Oliver sitúa la carta en el siguiente contexto. Dice que en un siglo la enseñanza universitaria en España había cambiado mucho. Recuerda muy brevemente los éxitos que alcanzó Orfila aunque, en nuestro país, –dice– no es una figura popular. Es más, no lo es ningún hombre de ciencia. Aquí –señala– se escribe y se ensalza a toreros, políticos, cómicos y dramaturgos. La prensa, si quiere tener una función más educativa, debe dedicar espacio a las personas de ciencia como Cajal.

Piense ahora el lector lo que sucede en la actualidad en los medios de comunicación.

Fuentes iconográficas y materiales. Actualización

Hoy se han incorporado varios objetos e imágenes a la Colección de fuentes materiales e iconográficas de historiadelamedicina.org.

En primer lugar dos pulverizadores utilizados en otorrinolaringología, dermatología y cirugía que recuerdan al spray o pulverizador de Lister del periodo antiséptico de la cirugía. Estos son más pequeños, pero su funcionamiento es el mismo que el de Lister o el de Lucas Championnière. El primero procede de Francia, fabricado por los hermanos Rainal. El segundo no lleva ningún tipo de identificación.

Pulverizador de uso médico Rainal

Pulverizador de uso médico

En segundo lugar, el Pletismo-esfigmo-oscilómetro de E. Spengler, que se utilizaba para medir cambios en volumen de diferentes partes del cuerpo. Este examen se hacía para verificar si había coágulos sanguíneos en los brazos y las piernas. También para medir cuánto aire podían contener los pulmones.

Pletismo-esfigmo-oscilómetro de E. Spengler

En tercer lugar un Urómetro (instrumento graduado para medir la densidad de la orina) adquirido en el Reino Unido.

 

Urómetro

También se han incluido varias fotografías. La primera muestra un Grupo de enfermos, enfermeras y religiosa en Hospital durante la guerra civil. No se tienen más datos. La segunda, una enfermera de algún hospital valenciano en los años cincuenta. La tercera, al personal de enfermería del Servicio de Cirugía de Miguel Moraza Ortega, del Hospital Provincial de Salamanca (1925).

Las tres últimas muestran la visita que hizo una delegación de profesores y estudiantes de la Facultad de Medicina de Barcelona a los Laboratorios Merk en Dornstadt (Alemania) en 1932, y la que organizó Schering-Kahlbaum A.G. para otra delegación de la misma Facultad a Postdam, en febrero del mismo año.

Estudiantes y profesores de la Facultad de Medicina de Barcelona de visita a Postdam organizado por Schering-Kahlbaum, 1932