El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez

Insertamos el guión del vídeo El Atlas antómico de Crisóstomo Martínez, después de subir uno nuevo al canal Medicina, historia y sociedad de Youtube.

En un vídeo anterior sobre la Historia de la Ilustración anatómica, dije que iba a ocuparme de Crisóstomo Martínez en otra ocasión. Pues bien, voy a hacerlo ahora. Como dice Juan Pimentel, se trata de uno de los tesoros sumergidos de la ciencia española.

[INTRO]

Voy a tratar de ser lo más sintético posible para ajustarme a los tiempos. Esto significa que quedarán cosas en el tintero, pero para quien quiera ampliar dejaré en el blog bibliografía para ello.

Parece que el primero que puso a Martínez en el lugar que le corresponde fue Joseph Rodrigues en su Biblioteca Valentina, anterior a 1700. Contribuyó con una biografía más extensa Marcos Antonio de Orellana en su Biografía pictórica Valentina. González de Velasco fue el primero en dedicar un artículo a la figura de Martínez en El Anfiteatro Anatómico Español en 1877. También podemos mencionar el discurso de José Vives Císcar y el artículo de Faustino Barberá publicado en la Revista Valenciana de Ciencias Médicas en 1902. Finalmente, R. Pérez Contel realizó un estudio en 1955. También ha habido estudios franceses y alemanes

José M. López Piñero publicó toda la obra de Martínez acompañada de un profundo estudio en 1964, que se ha reeditado dos veces. Luego ha habido aportaciones de aspectos concretos de la vida y obra de Martínez como las de Felipe Jerez y M. López Terrada, Juan Bordes o Velasco Morgado.

Crisóstomo Martínez Sorlí nació en Valencia en 1638. Se formó como grabador y pintor. Uno de sus maestros fue Jerónimo Espinosa, discípulo del conocido Ribalta.

Como grabador quedan unas pocas obras: lo que demandaba el público entonces: estampas religiosas, retratos, etc.

Los estudios de medicina en Valencia gozaban todavía de cierto renombre, especialmente en lo que a morfología se refiere, aunque se había vuelto a un inmovilismo doctrinal. Sin embargo, el número de disecciones aumentó. En 1624 se construyó un anfiteatro anatómico que se amplió en 1637. El movimiento novator surgía también en la ciudad. En 1696 el renovador Tomás Longas ocupaba la cátedra de anatomía y, desde 1661 a 1681, la de herbes estaba en manos de Bautista Gil de Castelldases, quien después ocupó la de Prima. Martínez comenzó a realizar un atlas anatómico que sirviera tanto para los médicos como para los artistas con el apoyo del claustro de profesores, especialmente de este último.

Martínez decía: “como vivimos en un siglo tan ilustrado, en el que parece que las Ciencias y las Bellas Artes han llegado a su perfección, es justo que los que han adquirido algunos talentos en su estado comuniquen al público el fruto de sus trabajos y desvelos”.

En 1685 el Ayuntamiento de Valencia, el claustro de la Facultad de Medicina y los diputados de la Generalitat solicitaron una ayuda económica a Carlos II para que Martínez completara ese atlas en París. Se le concedieron 800 libras pagaderas en anualidades de 200 según fuera entregando el trabajo. Hubo dificultades para cobrar porque tuvo problemas para completar el encargo.

El viaje a París tenía la finalidad de conocer y familiarizarse con las técnicas de grabado e impresión más adelantadas. También para consultar las últimas obras anatómicas. Dejó en Valencia a su esposa y cuatro hijos.

Llegó a la capital de Francia el 19 de julio de 1687. Residió en el Colegio Montaigu. Durante su estancia escribió tres cartas a Castelldases. En la primera le anunciaba y justificaba el retraso que iba a sufrir su trabajo. Necesitaba tiempo para ponerse al día, para aprender las nuevas técnicas y aplicarlas. También se vio obligado a reducir su atlas a un tratado de osteología.

Contactó con el anatomista Guichard-Joseph du Verney  (1648-1730 y con el ambiente científico de la Académie des Sciences, el más avanzado en el París de la época y enfrentado al más tradicional de los catedráticos de Medicina de la Sorbona. Se relacionó con Jean Audran y Etienne Defrochers, grabadores reales de Luis XIV.  Allí pudo ver las estampas grabadas por Bidloo (1649-1713) y se convenció de lo mucho que le quedaba por aprender e investigar: “estudiar y especular de nuevo, por lo que en estos tiempos últimos se ha suptiliçado esta materia, no solamente en Francia y en especial París, pero en Suecia, en Holanda, en Inglaterra y otras partes…”·

En la segunda carta informaba de sus dos años en París y de su dedicación a la investigación anatómica. También da noticia de los problemas que le causaba la gota que sufría. Mencionaba las dos láminas grandes que había grabado durante este tiempo.

En París también se familiarizó con el uso de microscopio y poder penetrar en la estructura de las formas.

Aquí vemos una reproducción del microscopio que utilizó realizada por Vicente Zorrilla

En la tercera y última carta escrita con posterioridad a septiembre de 1689 siguió informando de su labor y de una de las grandes láminas.

Allí publicó las láminas XVIII y XVII (si no contamos la lámina repetida). La XVIII, de 1689, se dedica a las proporciones del cuerpo humano. A la derecha de los tres cuerpos masculinos (con perspectiva dorsal, frontal y lateral) figura el esqueleto de un niño. Se aprecia cómo las proporciones se mantienen a distintas edades. Se reeditó dos veces, en Frankfurt-Leipzig en 1692, y en 1740 en París junto con la lámina XVII y un Élogue de autor desconocido. Más tarde la Real Academia de París compró las planchas y publicó en 1780 la reimpresión de las dos grandes láminas y los folletos que las acompañaban.

La lámina XVII reúne las visiones macro y microscópica, los objetos tratados de forma aislada en el resto de las láminas. Se trata de una imagen sintética, de una visión de conjunto que ayuda a ubicar cada parte y no perder la perspectiva. En el plano superior figuran 14 (o 12 según algunos) esqueletos en diferentes posiciones. Cada uno de ellos presenta un elemento de las representaciones de las vanidades. En el inferior se muestran los huesos de las extremidades y algunos sueltos del cráneo y tórax abiertos en su interior, ofreciendo al espectador los tejidos óseos, las membranas y observaciones microscópicas. En su explicación de grabado subyace un trasfondo religioso que, sin embargo, aparece sólo en los símbolos. Habla de la vida y de la muerte, del destino del hombre, de la miseria humana y del pecado. Sin embargo, parece que llega a considerar la Naturaleza como la que rige la mecánica del mundo y, de alguna manera, reemplaza a Dios. En esta lámina se mezcla la mentalidad barroca que se escinde entre la idea moderna y racional de la ciencia y un mundo donde lo patético es un elemento cotidiano. Ciencia, filosofía, arte y religión.

Sólo con estas dos láminas consiguió prestigio en la historia del grabado, la anatomía y el arte europeo del siglo XVII.

Martínez aún realizó cuatro láminas nuevas, las dedicadas a los huesos del cráneo, el fémur y la tibia. Con todas estas láminas podemos decir que su mejor trabajo fue la investigación de la estructura fina de los huesos especialmente con el microscopio. De esta forma se puede afirmar que pertenece a la primera generación de microscopistas europeos junto a sus coetáneos Marcello Malpighi, Van Leeuwenhoek y Robert Hooke. Asimismo imprimió a su trabajo las características del dinamismo e infinitismo propias del siglo XVII.

Aparte de las láminas XVII y XVIII, los restantes aguafuertes con retoque de buril se conservan en el Archivo municipal de Valencia junto con siete manuscritos que contienen la explicación de seis de ellos y el texto titulado Generalidades acerca de los huesos

La guerra entre Francia y la Liga Augsburgo, de la que España formaba parte, le supuso dificultades como la de ser acusado de espía y tener que abandonar París en 1690 y trasladarse a la región de Flandes. Moría allí pocos años después en 1694.

Crisóstomo fue consciente del cambio de las cosas durante el periodo ilustrado y de que la ciencia estaba cobrando prestigio. Su Atlas puede considerarse como un estudio artístico y también científico. Dejó una obra muy superior a las que se publicaron con imágenes anatómicas en España en el siglo XVI y también de la mayoría del siglo XVIII.

Nos vemos en el próximo vídeo.

Bibliografía

Barberá Martínez, F. (1902). Valencianos ilustres. Crisóstomo Martínez. Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 4, pp. 291-336.

Bordes, J. (Ed.) (2006). El cuerpo humano. Crisóstomo Martínez. Valencia, Diputación.

López Piñero J.M. (2001). El atlas anatómico de Crisóstomo Martínez, 3ª ed. Valencia, Ayuntamiento de Valencia.

López Terrada, M.J.; Jerez Moliner, F. (1994). El Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez como ejemplo de Vanitas. Boletín del Museo e Instituto Camon Aznar, nº 56, pp. 5-34.

Orellana, M.A. de (1930). Biografía pictórica valentina o vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos. Madrid, Gráficas Marinas.

Rodriguez, J. (1747). Biblioteca Valentina / compuesta por … Josef Rodriguez … del Orden de la SS. Trinidad … ; por su muerte interrumpida su impresion, aora continuada y aumentada con el prologo y originales del mismo autor … ; juntase la continuacion de la misma obra hecha por … Ignacio Savallas … En la misma [Valencia], por Joseph Thomas Lucas … se hallará en la sacristia del Real Convento del Remedio

Velasco Morgado, R. (2012). Nuevas aportaciones documentales sobre el grabador Crisóstomo Martínez y su Atlas de Anatomía. Asclepio, vol. 64, nº 1, pp. 189-212.

Vives Císcar, J. (1890). Bosquejo biográfico del pintor y grabador valenciano Crisóstomo Martínez y Sorlí. Discurso leído en la sesión pública que celebró la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con motivo de la apertura del curso oficial de estudios de 1890 a 1891 […], [Valencia, Real Academia de Bellas Artes de San Carlos], p. 35.

Breve noticia sobre Pere Pintor y Crisóstomo Martínez

Velasco fue el primero en publicar un artículo dedicado enteramente a Crisóstomo Martínez en su revista El Anfiteatro anatómico en 1877. Más bien se trata de una notica. La lectura del Boletín del Instituto Médico Valenciano, “periódico que tanto honra a la ciencia como a los ilustres y sabios profesores que tan acertadamente dirigen y sostienen tan luminosa publicación, me ha llenado de satisfacción al ver el empeño noble, digno y razonado con que se hace luz clara y natural, defendiendo la laboriosidad y la prioridad con que hijos ilustres valencianos médicos y anatómicos esclarecieron las ciencias médicas, las enaltecieron y se conquistaron una reputación europea en las letras”.

Sin embargo, echa de menos dos figuras, la de Pere Pintor y la de Crisóstomo Martínez. Velasco señala que en sus viajes por Europa, al llegar a Nápoles, fue a visitar a Manuel Redondo, médico del infante D. Sebastián. Le habló de dos celebridades de Valencia, Pedro Pintor, del siglo XVI, y de Crisóstomo Martínez, del siglo XVII.

Del primero dice que vio un ejemplar del libro de las bubas en la Biblioteca nacional de Nápoles. Cuenta su historia. De Roma lo trajeron a España huyendo de la Inquisición. En Madrid apareció en un baratillo de libros viejos donde lo compraron por un real. Quien lo compró lo llevó a Nápoles donde lo vendió por un buen precio. Debe referirse al Tractatus de morbo fedo et occulto his temporibus affligente secundum veram doctrinam doctorum antiquorum aluhumata nominato (Roma, 9 de agosto de 1500). En la Biblioteca Imperial de Viena Velázquez pudo ver otro ejemplar de este libro, pero señala que no era el mismo, que quizás lo habían copiado mal o bien era apócrifo.

Crisóstomo Martínez (1638-1694)

Redondo le habló de Crisóstomo Martínez y de su malogrado Atlas cuyas láminas se conservan en el Ayuntamiento de Valencia. Velázquez proporciona también escueta información sobre el encargo del Ayuntamiento y sobre su estancia en París.

Incorporación de nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (marzo, 2022)

La sección de Fuentes iconográficas y materiales de historiadelamedicina.org se ha enriquecido con nuevos elementos. Entre estos, instrumentos como un Microtomo de Reichert, una Maleta obstétrica AGI-IMSA (Valencia) y el Irrigador Hydroclyse.

Medicamentos como las pastillas Eupnol, el famoso Ungüento Cañizares y las Pastillas pectorales del Dr. Moliner.

En esta ocasión abundan las fotografías y los grabados, como los relativos a la celebración del Congreso Nacional de Medicina que se celebró en Madrid en 1919 y que tuvo como invitada especial a Madame Curie.

También los relacionados con los últimos protagonistas de los vídeos de nuestro Canal YouTube Medicina, historia y sociedad, Carlos María Cortezo, Manuel Tolosa Latour y Mariano Benavente.

Asimismo, un grabado en color de la construcción del Hospital del Niño Jesús y dos procedentes de revistas alemanas sobre Robert Koch en su laboratorio.

Dos grabados sobre Jaume Ferran, uno de ellos por haber ganado el Premio Bréant.

También dos nuevas fotografías de estudiantes de medicina en la sala de disección y en la de autopsias, así como un pequeño álbum con motivo de la celebración de la II Reunión de la Sociedad Española de Cirujanos, celebrada en Sevilla en 1966 .

Todo ello se puede consultar en la sección de Fuentes iconográficas y materiales de historiadelamedicina.org.

¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Hemos subido al canal Youtube Medicina, historia y sociedad un nuevo vídeo: Monumento al doctor Cortezo. Como siempre vamos a transcribir el guión del anterior: ¿Productos americanos en la ‘Materia médica’ de Dioscórides?

Dedicábamos el último vídeo a la Materia médica de Dioscórides y a su transmisión hasta la actualidad, con especial detenimiento en las traducciones renacentistas y la aparición de la imprenta.

Una de las características de la medicina del Renacimiento europeo fue la incorporación de los productos americanos al arsenal terapéutico. Sabemos que los textos colombinos y otros escritos relacionados con los descubrimientos contenían las primeras noticias de los productos curativos del Nuevo Mundo, pero ninguno redactado con una intención científica.

Después comenzaron a aparecer con esta intención. ¿Es posible que encontremos alguno en la traducción de la Materia médica de Dioscórides por Andrés Laguna en 1555?

Veamos.

[INTRO]

Está claro que Dioscórides no conoció ninguno de estos productos. Vimos que durante el Renacimiento se buscaron las fuentes originales y se volvieron a traducir. Con la ayuda de la imprenta estos conocimientos comenzaron a difundirse a gran escala. Pero también es característica de esta época, de esa forma de ser, de comentar aspectos no demasiado claros, de corregir errores y de añadir información. Todo ello convenientemente separado del texto original.

A mediados del siglo XVI sólo unos pocos productos americanos habían merecido la atención de los médicos y cirujanos. Unas veces no conocían su existencia, otras no sabían sus usos y casi siempre no sabían cómo encajarlos en las teorías galénicas entonces vigentes en Europa.

No sabemos muy bien por qué Laguna incluyó productos americanos en su traducción. Quizás el guayaco hubiera sido la única excepción porque era un producto que se estaba introduciendo contra el morbo gálico promocionado por los banqueros Függer, lo que les supuso cuantiosos ingresos.

Vamos a comentar cuales fueron estos productos.

PIMIENTA DE INDIAS (Cap. V Libro I)
En el capítulo dedicado al cardamomo del que dice que hay tres tipos, al final habla de que en su época unos confundieron esta planta con el siliquastro o Pimienta de Indias.

El cardamomo, de procedencia oriental, son plantas de los géneros amomum y elettaria.

Hubo durante mucho tiempo bastante confusión con las pimientas.

Laguna se refiere a los que hablaban de Siliquastro como el cardamomo, llamada por otros pimienta de Indias.

Parece que se refiere a la pimienta negra o Piper nigrum. En el siglo XIX Mérat señaló que el siliquastro y la pimienta oriental era lo mismo.

Sin embargo otros, como Schneider, hablan de ‘semen siliquastri’ como ‘semen piperis’, Capsici, etc.

La presencia de la especie Capsicum (pimiento) de la que Monardes decía que ya era conocida en toda España, introduce confusión.

Hoy el siliquastro es el Cercis siliquastrum o árbol del amor del que en España, por lo menos en Valencia, lo encontramos en algunas calles.

Laguna dedica el capítulo 148 del Libro II a la pimienta negra y dice que hay confusión porque su aspecto varía según el autor que hable de ella. No ofrece imagen.

En resumen, la pimienta negra que venía de Oriente y el Capsicum que lo hacía de Occidente. En el siglo XIX hallaron en el Capsicum o en los pimientos y chiles una sustancia activa: la capsaicina.

LOS  BÁLSAMOS (Libro I, cap. 18)
El bálsamo era para Dioscórides un árbol del que se obtenía un licor que tenía numerosas propiedades. Después dice que había sido falsificado con otros productos y que prácticamente ya no existía en el mercado.

Lo identificaron en el siglo XVIII con la especie Commiphora opobalsmum L. o Commiphora gileadensis o árbol del bálsamo de Arabia.

Aquí Laguna introduce un nuevo bálsamo que procedía de la Nueva España que se trataba, según él, del aceite de estoraque purísimo. (En realidad procede del Liquidambar styraciflua).

Por tanto Laguna no lo tiene claro, pero ya venían diferentes bálsamos de América: El bálsamo del Perú (Myroxylon Balsamum L. Harms var. Pereirae y el de Tolú (Myroxylon balsamum L. Harms variedad balsamum).

COCO ÍNDICO (Libro I cap. 141)
Laguna parece que se refiere al Cocus nucifera. Aunque se encontraron en abundacia en América no pueden considerarse en rigor como americanos.

Laguna lo recomienda comido aunque dice que se digiere con dificultad. Acrecienta el esperma y hace engordar. Su aceite es bueno para el dolor de las hemorroides. También se refiere al uso de las fibras que los envuelven (para hacer tapices) y al uso de la cáscara de las que se hacían vasos para beber.

Garcia de Orta y Cristóbal de Acosta que escriben libros sobre los productos que proceden de las Indias orientales, también lo mencionan y describen con detalle.

ESTORAQUE (Libro I, cap. 64)
Laguna parece que se referiere sin ninguna duda al obtenido del Styrax officinalis. Se usaba en fumigaciones para enfermedades del aparato respiratorio acompañadas de expectoración abundante. En polvo se utilizaba en las artralgias, neuralgias reumáticas y como antiparasitario.

Al final del capítulo menciona “un aceite de estoraque que traen de Nueva España” que produce un fuerte dolor de cabeza y que muchos no quieren utilizar. Se refiere al aceite Styracino que procede del Liquidambar styraciflua.

Por tanto habría dos tipos de liquidámbar: el orientalis, que crece en los países ribereños del Mar Rojo y el Liquidambar Styraciflua L. que procedía de América central y septentrional. Había una variedad mexicana que era el copalme. Éste último se confundía con el Styrax officinalis porque tenía un aspecto y virtudes parecidas.

Todos llevan ácido benzoico y cinámico. Son excitantes del sistema mucoso y se usan en afecciones catarrales de vías respiratorias, urinarias, intestinales, etc. Por su poder antiséptico se han empleado para llagas y heridas.

El comercio del estoraque oriental fue desplazado poco a poco por el americano.

GUAYACO
En el capítulo 109 dedicado al ébano se ocupa del Guayaco. Concedida la exclusiva de su importación a los Függer, clan familiar financiero alemán, contribuyó a su popularidad la obra de Ulrich von Hutten De guaiaci et morbo gallico liber unus (1519).

El hecho de que tanto la enfermedad como el remedio vinieran de América fue interpretado como que la divina providencia no abandonaba a los seres humanos en sus problemas graves. Claro, a los que tenían estas ideas hay que incluirlos en el grupo de los que pensaban que el morbo gálico procedía de América. Hubo otro grupo de científicos que pensaron lo contrario, que se originó en Europa. Se trata de una vieja polémica que todavía en algún lugar sigue arrastrándose.

Laguna distingue, incluso, varias especies de leño. Confiesa que no conoce el árbol y manifiesta dudas al describirlo.

En este mismo capítulo habla de la raíz de China y las zarzaparrillas que “desaparecieron” con el guayaco. La raíz de China o Smilax china L. procede de Asia oriental y la introdujeron los portugueses. La zarzaparrilla es la Smilax aspera o zarzaparrilla europea. No obstante, muchos prefirieron la zarzaparrilla procedente de Honduras porque consideraban que tenía mejor calidad.

Mientras ganaban dinero con el guayaco y sabiendo que otros autores usaban el mercurio contra el morbo galico, ordenaron comprar las minas de cinabrio españolas.

En el siglo XIX se llegó a la conclusión de que los sudoríficos, lo eran porque se administraban en infusiones muy calientes que hacían sudar, pero que no tenían ningún efecto sobre la sífilis.

MAÍZ (Libro II, capítulo 88)
La imagen es inequívoca y todos sabemos que el maíz procede de América. Lo incluye en el capítulo del mijo y al final del mismo dice que

“Hállase a cada paso una suerte de mijo llamado Turquesco, que produce unas cañas muy grandes, y en ellas ciertas mazorcas llenas de muchos granos amarillos o rojos, y tamaños como garbanzos: de los cuales molidos hacen pan la ínfima gente, y éste es el maíz de las Indias, por donde méritamente le llamo Milium Indicum Plinio”

Está claro que el maíz americano ya se había extendido tanto por Europa que la gente no sabía su procedencia.

PHASIOLOS O PHASIOLOS TURQUESCOS (Libro II, cap. 99)
Se trata de los Phaseolos vulgaris L. o frijoles americanos, pero Laguna los confunde con los Smilace hortense, frisoles o judihuelos de los que habla en el cap. 135

CALABAZA (Libro II, cap. 123)
Había más de media docena de especies de cucurbitáceas en la América precolombina que se utilizaban como hortalizas  o verduras.

Laguna describe tres tipos: luengas, redondas y llanas. Con la calabaza, especialmente la Cucurbita pepo L. pasó como con el maíz, que su cultivo se extendió por Europa con gran rapidez, confundiéndose con otras europeas más antiguas que pertenecen a la misma familia.

Su uso médico fue perdiéndose excepto las semillas como vermífugos.

COCHINILLAS (Libro IV, cap. 49)
En el capítulo dedicado a la Grana de tintoreros se refiere a una grana que traen el Perú que nace en unas plantas pequeñas a manera de uvillas salvajes que se llama cochinilla. Él la compara con el Cocco Gnidio de Dioscórides y que la denominación se corrompió en “cochinilla”. No obstante dice que esta cochinilla es de inferior calidad que el torvisco o cocco gnidio español que tiñe mucho mejor.

Para aclararnos un poco, en Europa se usaba la grana quermes procedente del Lecanium ilicis que vive sobre la coscoja o Quercus coccifera L. y la cochinilla de Polonia Porphyfora poloniaca L. que vive sobre raíces de diversas plantas de Polonia, Alemania y Rusia.

La cochinilla americana sería la Coccus cacti, originaria de México, que vive sobre las Opuntias. No comprendemos cómo Laguna relaciona la cochinilla con el torvisco o Daphne gnidium L. que da unos frutos rojos muy purgantes.

La cochinillas apenas se utilizaron. Laguna recomienda la que viene de la Quercus cocifera L. majada con vinagre aplicada a heridas recientes y lesiones de los nervios.

ESMERALDA DEL PERÚ (Libro V, cap. 114 dedicado al Saphir)
Dice que tienen menos virtud que las que vienen de Oriente y que no deben administrarse por boca.

Poco más. Se desconocía la composición de piedras, minerales, rocas, etc. Se utilizaban más por cuestiones mágicas que empíricas. En el siglo XIX se vio que los minerales de aluminio tenían la capacidad de coagular la albúmina y eran antipútridos. Se usaron como tópico en oftalmias ligeras y ulceraciones corneales, inflamación de encías, aftas bucales, leucorrea y prurito vulvar.

Se trata de un mineral ciclosilicato de berilio y aluminio

NOPAL (Libro I cap 145)
Se trata de una cactácea y se denomina Opuntia sp. En México el nombre se aplicaría al fruto y a la planta se le llama nopal. Se expandió pronto por determinadas zonas de España.

El líquido de las palas era vesicante y se usaba en el XIX contra la gota y dolores de muelas. Las palas, frescas y calentadas se usaban como emolientes.

Laguna la describe así:

En pocos años acá se halla en Italia una planta llamada higuera de la india, la cual en lugar de ramos, produce a manera de palas unas hojas muy anchas, y gruesas y encaramadas y enxeridas unas sobre otras, y por todo su redondez armada de sutiles espinas. El fruto de esta planta es a manera de breva, muy dulce, y muy desabrida. Son pegajosas sus hojas, y en el sabor se parecen a la mayor siempreviva: Por donde juzgo que son frías y húmidas.

Se trata de una cactácea que proviene de América aunque en España formaron parte del paisaje muy pronto.

Conclusión
A pesar de que se trata de una traducción de la Materia médica de Dioscórides, aparecen pocas plantas nuevas. Concede más poder a las orientales y europeas.

Hay confusión en su descripción porque o bien se habían extendido ya o bien no las conocían directamente

Durante tiempo se siguieron utilizando los antidotarios clásicos y conocidos que no incorporaban nuevos pruductos.

Bibliografía
–Fresquet Febrer, J.L. (1992). Terapéutica y materia médica americana de la obra de Andrés Laguna (1555). Asclepio, vol. 44, nº 2, pp.53-82. DOI: https://doi.org/10.3989/asclepio.1992.v44.2.504

La ‘Materia médica’ de Dioscórides

A continuación insertamos el guión del vídeo La ‘Materia médica’ de Dioscórides, después de haber subido un nuevo vídeo al Canal de Youtube Medicina, historia y sociedad que se centra en los productos americanos que el traductor Andrés Laguna introdujo en su ‘Materia médica’ de Dioscórides (1555).

La Materia médica de Dioscórides es quizás el libro de medicina clásica y científica que más veces se ha publicado.   Todavía hoy podemos encontrar varias ediciones facsímiles, nuevas y traducciones y libros que son una adaptación. Aquí tengo unas cuantas [Se muestran a cámara].
En este vídeo vamos a sintetizar el contenido de esa Materia médica, lo que significó para la Medicina científica y conoceremos también algo sobre su autor.

[INTRO]

Parece que Dioscórides vivió y desarrolló su obra bajo el mandato de Nerón (54-68 dC). Nació en Anazarbo, ciudad de Cilicia, cerca de Tarso. Lo poco que sabemos de él procede de la carta o dedicatoria que precede al libro y que está dedicado a un amigo suyo llamado Ario, médico de Tarso.   Dioscórides fue médico militar en época de Claudio y Nerón. Esto le dio la oportunidad de viajar y de conocer numerosas provincias de lo que fue el Imperio romano, lo que le permitió enriquecer sus conocimientos heredados de sus antecesores en materia de plantas y drogas medicinales. Él mismo se confiesa como un apasionado de la materia médica. Insistimos en decir que no parte de cero sino que ya dispuso de información que procedía de otros escritos que él califica de incompletos, confusos, incluso equivocados y de otros más modélicos. Está claro que muchos de esos escritos recogían tradiciones de Mesopotamia, del antiguo Egipto, etc.   A lo largo de la historia se le han atribuido otras obras y se han incluido capítulos en la suya de otros autores. Mientras no hubo imprenta, los ejemplares manuscritos de su Materia médica diferían unos de otros en el número de libros o de capítulos que lo componían. Lo cierto es que su Materia médica es quizás la obra médica más veces reeditada y traducida de la historia. Todavía hoy sigue siendo objeto de interés por números estudiosos. Constituye una fuente indispensable para el estudio de la materia médica, de la botánica, de las creencias populares y también para el estudio de la expresión formal de la prosa científica y del léxico.    

Dioscórides está convencido del rigor con el que construye su obra. Dice que ha visto un buen número de plantas con sus propios ojos y que ha investigado otras a partir de entrevistas a los habitantes del lugar. Por otro lado, tiene experiencia de ellas.   Ordena los remedios por sus “acciones y efectos” de ahí que a nosotros nos parezca una obra donde todo se mezcla.  

Su texto recoge 600 plantas, 35 productos de origen animal y 90 minerales.  Puede considerarse como las guía farmacéutica más amplia de la Antigüedad. Galeno la consideró como la mejor de su clase y la difundió a través de sus obras.   Por libros, en el primero (129 capítulos) trata de perfumes, aceites, ungüentos, árboles y arbustos (líquidos, gomas y frutos). En el segundo (de 186 capítulos) aborda los animales y partes de animales, productos animales, cereales y hierbas. En el tercero (de 158 capítulos) se ocupa de raíces, jugos, hierbas y semillas. En el libro cuarto (de 192 apartados) sigue tratando de raíces y hierbas. Por último, en el quinto (de 162 capítulos) describe vides, vinos y minerales.   El método descriptivo para cada remedio suele ser el siguiente: nombres con el que se le conoce en varias lenguas de la época; origen; características morfológicas de la planta (raíces, tallo, hojas, flores, aromas, sabor, etc.). Este último aspecto no aparece en todos los capítulos y en otros se dice que la planta es conocida. Hay que decir que sus descripciones son a veces insuficientes para la identificación correcta.   Sigue después la enumeración de las propiedades, especialmente las médicas. En algunos casos menciona propiedades basándose en la teoría incorrecta de las signaturas. Se ocupa después de los modos de preparación y luego de sus usos medicinales que incluyen, en ocasiones, los efectos perjudiciales. Describe, además, dosis, “formas farmacéuticas”.  

Dioscórides usó los términos de género y especie pero en un sentido distinto al que hoy lo hacemos, pero de alguna manera su intento de poner orden fue de utilidad a lo largo del tiempo. También dio importancia al ambiente en el que crecían las plantas. No tenían las mismas propiedades las que lo hacían en las altitudes que las de zonas pantanosas. También recomienda cuándo y cómo recoger las semillas, época de recolección, modo de cortarlas o de extraer su savia, etc. Asimismo proporciona información sobre su conservación.

Respecto a las ilustraciones habría que revisar los manuscritos medievales y las ediciones renacentistas.   El Códice más antiguo conservado de Dioscórides es el Vindobonensis, antes Constantinopolitanus en el que el texto se presenta por orden alfabético. Parece que las imágenes derivan de originales de una fecha tan temprana como el siglo II d.C. Varían mucho en calidad y claramente no proceden todos de la misma mano. Algunos, incluso, parece que fueron realizados por Cratevas. Las entradas de los capítulos de De Materia Medica se ordenaron alfabéticamente y sus descripciones se aumentaron con observaciones de Galeno y Crateuas (Krateuas). También se adjuntaron cinco textos suplementarios, incluyendo la Theriaca y Alexipharmaca de Nicandro y la Ornithiaca de Dionisio de Filadelfia (siglo I d.C.), que describe más de cuarenta aves mediterráneas. Después, lo que pasó es que los copistas dibujaron las plantas copiándolas y no a partir de la propia naturaleza. El cod Parisinus gr. 2179 es el mejor testimonio de la obra genuina de Dioscórides con el orden sin alterar.  

Con la aparición de la imprenta uno de los primeros libros que se editó fue este. Aparte de volver a traducir los originales, se trató de reconstruir lo original de Dioscórides a lo que se añadieron a veces comentarios, nuevas plantas y corrección de errores como era característico del Renacimiento, pero de forma separada. Se tradujo, además, a las lenguas vulgares como el castellano y el italiano.   Los grabados que acompañan a la edición de Andrés Laguna parece que los encargó él mismo a un taller veneciano para su edición castellana. Se inspiran en los de la versión latina de Mathioli. Luego se trasladaron a Amberes donde se hizo la edición principal y más tarde se trasladaron a España concretamente a Valencia hasta 1695. La edición de Madrid de 1733 ya no los usó.  

Esta edición de Gredos [Se muestra a cámara], en dos volúmenes, es una de las últimas traducciones que sepamos que se ha realizado de la Materia médica de Dioscórides de la mano de Manuela García Valdés.  

Bibliografía

Dioscórides. (2006). Sobre los remedios medicinales. Manuscrito de Salamanca. Estudios y Traducción. Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca.

Dioscórides. (1998). Plantas y remedios medicinales (De materia médica). Traducido por Manuela García Valdés. 2 vols. Madrid, Gredos.

Dubler, C.E. (1954). La ‘Materia Médica’ de Dioscórides.  Transmisión medieval y renacentista. 5 vols. Barcelona, CSIC.

Gómez Moreno, A. (2000). La resurrección de Dioscórides y la edición comentada de Laguna. Criticón, nº 79, pp. 107-122.

Paid-Dhungat, J.V.; Parikh, F. (2015). Dioscorides (ca 54-68 aC). J Assoc Physicians India, vol. 63, nº 3, p. 20.

Pedacius Dioscorides. (1965). JAMA, vol. 194, nº 8, pp. 907-908.

Staub, P.O.; Casu, L.; Leonti, M. (2016). Back th the roots: A quantitative survey of herbal drugs in Dioscordies ‘De Materia medica’ (ex Matthioli), 1568). Phytomedicine, vol. 23, nº 10, pp. 1043-52.

Historia de la ilustración anatómica II

Como siempre, al subir un nuevo vídeo al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, incluimos en este blog la transcripción del guión del anterior. Éste hace referencia a la segunda parte de la Historia de la ilustración anatómica.

[Intro]

Seguimos en este vídeo la historia de la ilustración anatómica que iniciamos en el inmediato anterior y cuyo enlace pueden encontrar aquí arriba (señalando)

Decíamos que el potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta el último periodo.

Mostrábamos alguna de las extraordinarias láminas de Paulo Mascagni (1755-1815), prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, como la del ‘tórax explotado’. Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.

A continuación hablaremos del último periodo, de las reconstrucciones anatómicas por planos, de la divulgación de la anatomía y de los avances proporcionados por las nuevas tecnologías.

[Títulos]

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.

Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.

La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery. 

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió culminar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor.

Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaban durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.

Aquí podemos contemplar unas láminas del primer volumen dedicado a la Osteología y Sindesmología (huesos, articulaciones y ligamentos). Aquí otras del segundo volumen sobre Miología, es decir, músculos, tendones y fascias.

Del tercer volumen consagrado a la Neurología (sistema nervioso central, periférico y vegetativo, así como los órganos de los sentidos) podemos observar estas láminas.

La Angiología (corazón, arterias, venas y sistema linfático) constituye el cuarto volumen. He aquí unas láminas del mismo.

Estas otras láminas son una muestra del quinto volumen dedicado a la Esplacnología constituido por las vísceras abdominales, aparatos digestivo y genitourinario.

Y estas otras lo son del sexto volumen sobre Anatomía quirúrgica o topográfica.

Estas lo son del séptimo volumen, también consagrado a la anatomía quirúrgica, que contiene interesantes láminas de procedimientos quirúrgicos con sus instrumentos. Por último, estas láminas son un ejemplo del octavo volumen dedicado a la Embriología, Anatomía comparada y Anatomía microscópica.

Todas las láminas del Traité se realizaron e imprimieron mediante la litografía, que significa “escritura o dibujo en piedra”. Esta técnica nació en Praga entre 1796 y 1798. Su descubrimiento supuso una auténtica revolución, ya que hasta entonces el único medio para reproducir una imagen era el grabado en hueco especialmente sobre cobre o en relieve sobre madera.

La litografía y su coste reducido significó que el número de litógrafos y de imprentas que la utilizaban creciera.

En un principio sólo se imprimió en blanco y negro. Las láminas de la primera edición se iluminaron a mano. En 1837 G. Engelmann registró la patente de la litografía en color (uso del rojo, amarillo, azul y negro). El procedimiento seguía siendo largo y costoso.

La segunda edición del Tratado se imprimió utilizando ya la cromolitografía. Se iban entregando a los suscriptores en grupos de 8 láminas y 8 hojas.

Por último señalar que cada volumen de láminas se acompañaba de un volumen de texto.

Por otro lado, el anatomista escocés John Bell, prefería y reivindicó un estilo sencillo adaptado a las necesidades de la enseñanza y la cirugía, frente a las pretensiones de los libros anteriores. La conocida Anatomía de Henry Gray de 1858, ilustrada por Henry Vandyke Carter, aspiró a un modo descriptivo simple.

La Grey’s Anatomy se editó y reeditó a lo largo de los años por sucesivos profesores. La primera edición es de 1858 con 363 dibujos. Apenas hay estilo, poco modelado en luces y sombras, ningún intento de colocar figuras en poses elegantes y sin fondos evocadores

En 1923, cuando se alcanzaron 22 ediciones, el libro había ganado 1378 páginas con 1256 ilustraciones, muchas en color. De las ediciones actuales queda poco de Gray.

A finales del siglo XIX las imágenes anatómicas se convirtieron en parte integral de la enseñanza de la anatomía.

Los cambios tecnológicos, sociales y culturales y otras circunstancias favorables permitieron el surgimiento de los ilustradores anatómicos profesionales. Aunque algunos de ellos no tenían formación anatómica solían adquirir conocimientos de esta y otras disciplinas médicas como la fisiología, la cirugía, la ginecología, etc.

Un ejemplo lo tenemos en el alemán Max Brödel que trabajó en la Escuela de Medicina de la John Hopkins University. Creó técnicas nuevas como la de polvo de carbón y tablero punteado para reproducir el tejido de forma más vívida. Incorporó el realismo de los tejidos con la anatomía transversal. Desarrolló un patrón instructivo y didáctico de ilustración médica y muchos le consideran el padre de la ilustración médica moderna.

Otro ejemplo es el también conocido Frank H. Netter, cirujano estadounidense y célebre ilustrador médico. Pronto se dedicó a esta última profesión en exclusiva. En su opinión, una ilustración médica tenía poco valor si no aclaraba bien los aspectos médicos que pretendía mostrar o explicar. Su obra cumbre fue su Colección de ilustraciones médicas (1948) para CIBA en un solo volumen. Después se amplió a 13 volúmenes con 4.000 ilustraciones.

De las ilustraciones anatómicas se compuso su Atlas de Anatomía (1989). Rápidamente se convirtió en uno de los preferidos de los estudiantes de muchos países. Se edita en 16 idiomas.

Aquí hojeamos el volumen 3, parte segunda dedicada al aparato digestivo.

También mostramos aquí un atlas de anatomía para que sea coloreado por el estudiante (Netter].

También queremos poner de relieve los textos que contienen láminas iluminadas, recortadas y superpuestas.

Aquí tenemos un ejemplo del texto G.A. Kuhff, doctor en medicina y preperador del Laboratorio de Antropología de la École des Hautes Études, ilustrado por Edouard Cuyer. Traducido y publicado en España por Baillière en 1880. Necesita restauración.

Esta idea se ha repetido después mucho antes de la aparición de las imágenes 3D generadas por ordenador. Yo como estudiante lo conocí con el nombre de Belorcio o una reconstrucción o atlas del cuerpo humano por planos. Muchos venían en bruto y el estudiante tenía que recortarlos, coloréalos y armarlos como complemento a las prácticas de anatomía.

Aquí vemnos reunidos los Belorcios de la Escuela anatómica de Escolar, utilizados en la enseñanza de la anatomía en Valencia bajo la dirección de Víctor Smith Agreda.

Esta idea se integró con facilidad en los libros desplegables –que hoy con la invasión del inglés llaman pop-up– y que muestran de forma más sencilla la estructura del cuerpo humano para niños. Los hay más cercanos a la realidad y los hay que explotan más los aspectos artísticos.

Los adelantos tecnológicos han contribuido a mejorar cada vez más las imágenes anatómicas. Los rayos X, la angiografía, la ecografía (la ecocardiografía, por ejemplo), la tomografía axial computerizada, la Resonancia magnética, la utilización de estas dos últimas con la ayuda de potentes ordenadores que permiten obtener imágenes 3D mediante reconstrucción volumétrica. Igualmente con el TAC y la Resonancia en combinación con la tomografía por emisión de positrones PET, se están desarrollando nuevas generaciones de imágenes digitales que representan los detalles estructurales en 3D de la anatomía viva.

No olvidemos la fotografía y la fotografía estereoscópica. A finales del siglo XX el cadáver de un condenado a muerte y el de una mujer desconocida que permanecían congelados en una mezcla de agua y gelatina sirvieron para hacer cortes transversales de 1 mm que luego se fotografiaron. Estas se usaron para crear modelos completos de cuerpos humanos masculinos femeninos. Las imágenes pasaron a formar parte de la National Library of Medicine que emprendió en 1989 el The Visible human project.

Aquí termina la síntesis de la Historia de la ilustración anatómica que hemos visto a través de dos vídeos. Por supuesto podría ampliarse a muchos más, pero nuestra intención es ofrecer una primera toma de contacto.

¡Hasta el próximo!

Bibliografía

–Hernández-Mansilla, J.M. (Juan Valverd de Amusco, a hombros de gigantes. Disponible en https://www.institutoeticaclinica.org/wp-content/uploads/Juan-Valverde-de-Amusco-a-hombros-de-gigantes.pdf Consultado el 12 de mayo de 2021.

–Choulant, L.; Frank, M.; Garrison, F.H.; Streeter, E.C. (1917)). History and Bibliography of Anatomic Illustration: In Its Relation to Anatomic Science and the Graphic Arts. Chicago,  University of Chicago Press.

–Choulant, L. (1852). Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst, Leipzig, Rudolph Weigel.

–Hansen, J.T. /2019). Netter. Cuaderno de Anatomía para colorear. 2ª ed., Barcelona, Elsevier.

–Kemp, M. (2010). Style and non-style in anatomical illustration: From Renaissance Humanism to Henry Gray. Journal of Anatomy, vol. 216, nº 2, pp. 192-208.

–Moreno Egea, A.; De la Torre Sánchez, J.A. (2016). Giulio Cesare Casseri (1552-1616): el Anatomista de Padua ensombrecido por la historia. International Journal of Morphology, vol. 34, nº 4, pp. 1322-1327.

–Netter, F.H. (1962). The CIBA Collection of Medical Illustrations. Vol. 3: Digestive System. Part II: Lower Digestive Tract. New York, CIBA.

–Parent, A. (2019). Berengario da Carpi and the Renaissance of Brain Anatomy. Frontiers in Neuroanatomy; 13, 11. doi: 10.3389/fnana.2019.00011.

–Pearce, J.M.S. (2017). Samuel Thomas Soemmerring (1755-1830): The Naming of Cranial Nerves. European Neurology, vol. 77, pp. 303-306.

­–Roberts, K.B.; Tomlinson, J.D.W. (1992). The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration. Clarendon Press.

–Tsiaras, A. (2009). El Cuerpo humano. La maravilla del cuerpo humano revelada. Barcelona, Editorial Paidotribo.

Nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (julio, 2021)

La sección de Fuentes materiales e iconográficas del sitio web historiadelamedicina.org se ha incrementado con una serie de nuevos objetos e imágenes. Entre estos podemos mencionar los siguientes:

Objetos

Se ha adquirido un endoscopio de Wolf así como dos cajas de lentes de prueba, una de los años 50 del siglo XX y otra de los años 20 del mismo siglo.

Caja de lentes de prueba. Años 20 siglo XX
Caja de lentes de prueba. Años 50 siglo XX

También se ha incorporado un objeto que hemos incluido en «sistemas médicos, medicina popular». Se trata de un amuleto de la Virgen de Guadalupe y del Santo Niño Médico, procedente de México.

Amuleto Virgen de Guadalupe y del Santo Niño Médico (México)

Imágenes

Varios retratos de médicos españoles de Coronado, una fotografía de Rafael Ulecia Cardona y dos de una consulta médica de Valencia de los años 50. Posiblemente se trate del Hospital Clínico. En una de ellas parece distinguirse al ya fallecido Carlos Carbonell, catedrático de Cirugía.

Rafael Ulecia Cardona

Medicamentos

En esta ocasión se han incorporado un buen número de antiguos medicamentos. Con algunos se está preparando un nuevo vídeo para el canal Medicina, historia y sociedad. Otro que tiene cierto interés es una versión más del salvarsán, el silversalvarsán.

Ampolla de Silbersalvarsán
Sanatogen
Hipofisina. Instituto Llorente
Hepatina

Historia de la ilustración anatómica I

Hemos insertado en el canal Youtube Medicina, historia y sociedad la segunda parte de La ilustración anatómica. Como es habitual a continuación ofrecemos la transcripción de la primera parte. La bibliografía se incluirá en el siguiente vídeo (La ilustración anatómica II).

[Intro]

A pesar de su importancia, el estudio de la ilustración anatómica, se ha realizado de forma parcial y desde puntos de vista diferentes.  

Un clásico es el libro Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst (Historia y bibliografía de la ilustración anatómica: en su relación con la ciencia anatómica y las artes visuales), que fue escrito por Choulant en 1857.  

Uno mucho más reciente es el de Roberts y Tomlinson,  The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration, de 1992.

Se trata de un mundo complejo en el que coinciden médicos, artesanos como escultores, pintores, dibujantes, grabadores, imprentas y editores de libros, comerciantes…  

En esta ocasión no me voy a referir al periodo anterior a la aparición de la imprenta ni a las obras que no iban destinadas a las distintas ramas sanitarias.      

[Título]

Algunos autores, como el historiador de la medicina Charles Singer, establecen diferentes etapas en la ilustración anatómica, en las que nos vamos a basar aunque sea sólo en parte.  

La primera, la más larga, que abarcaría desde la Antigüedad hasta los precursores de Vesalio y que, como hemos dicho, no vamos a ver.  

La segunda, por el contrario, sería muy corta (unos veinte años). Comenzaría en 1521 con Berengario da Carpi y terminaría en 1543 con la publicación de la Fabrica.  

Se caracterizó por el uso de xilografías que llegaron a tener gran precisión en la época, sobre todo las realizadas por alemanes e italianos. Entre sus características está la representación preferente de todo el cuerpo en vez de sus partes aisladas, el uso de fondos paisajísticos, un diseño de las figuras que parecen vivas y no cadáveres, etc.    

Berengario, que lo ubicamos siempre en la “anatomía prevesaliana”, se graduó en medicina en Bolonia en 1489 y fue catedrático de cirugía en 1502 donde enseñó durante veinticinco años. Fue de los primeros anatomistas en utilizar ilustraciones basadas en la observación. Anatomistas y artistas (dibujantes y a veces dibujantes y grabadores) comenzaron una larga etapa de relación que perduró siglos.  

Las láminas que vemos pertenecen al Isagogae breves de Berengario de 1525. Se cree que el artista fue Hugo da Carpi (1455-1523).  

La siguiente fase, la tercera, duraría ochenta años. Comenzaría con Vesalio y terminaría en 1627.  

En un vídeo anterior (aquí arriba aparece el enlace) repasábamos la importancia que tuvo la edición de la Fabrica de Vesalio con sus ilustraciones. De alguna manera no sólo comenzó a cambiar los contenidos anatómicos sino que influyó también en la ilustración anatómica basada en la observación directa. Las xilografías que contiene marcaron la pauta de lo que vendría posteriormente durante muchos años.  

Una buena parte de las ilustraciones fueron hechas por Johannes Stephanus de Calcar (ca1499-1546), discípulo del artista veneciano Tiziano. Los grabados se llevaron a Basilea para que los imprimiera Joannis Oporini, un destacado editor que eligió una excelente tipografía y realizó una maquetación impecable, entre otros aciertos. Vesalio supervisó las tareas.

Sus ilustraciones fueron muy copiadas especialmente por reconocimiento de una gran obra pero también por plagio.  

De los posvesalianos mencionaremos la Historia de la composición del cuerpo humano (1556), del castellano Juan Valverde de Amusco, que goza de características propias.  

A diferencia de Vesalio, que publicó su obra en un exquisito latín, Valverde usó la lengua vulgar, en este caso el castellano (después fue traducida al italiano) que acercó la anatomía a sus verdaderos destinatarios, los cirujanos quienes socialmente estaban en un nivel inferior a los médicos y tenían formación artesanal. No nos referimos aquí a los médicos-cirujanos, una excepción que se dio en Italia y España.  

La calidad de sus imágenes es extraordinaria ya que se utilizó la calcografía, es decir, planchas metálicas. El autor fue Gaspar Becerra (1520-1568), artista nacido en Baeza que se formó en Roma con mucha influencia de Miguel Angel.  Nicolás Beatriced o Beatrizius (ca 1507-1570) fue el grabador.  

Esta lámina, la del cuerpo que se despelleja a sí mismo (conócete a ti mismo), tiene sus similitudes con esta otra de la Capilla sixtina. Determinados autores señalan otro periodo importante (el cuarto): el que marcó el grabado y aguafuerte en plancha de cobre entre 1627 y 1730.  

Ejemplos: la Anatomia anatomicæ de Giulio Casseri, que nació en Piacenza en 1552, estudió en Padua y fue ayudante de Acquapendente aunque sus relaciones no fueron siempre buenas.    

Su tercera gran obra Tabulae Anatomicae LXXIIX  visa omnes novae nec ante hac fue  publicada 11 años después de su muerte y fue editada en 16 ocasiones desde 1627.

A finales del siglo XVII se sacrificó en ocasiones la precisión científica por cuestiones artísticas.  Las láminas de la anatomía de Godefridi Bidloo, dibujadas por Gérard de Lairesse, son magníficas obras de arte y, sin embargo, contienen numerosas inexactitudes anatómicas.  Los diseños de Gerard de Lairesse son una desviación total de la tradición idealista inaugurada por las xilografías vesalianas.  

Las figuras se muestran con realismo y sensualidad cotidianos, contrastando las partes crudas y disecadas del cuerpo con las superficies suaves y llenas de carne sin cortar que las rodean. Aparecen figuras atadas y desolladas en ropa de dormir o ropa de cama ordinaria; así como objetos (un libro, un frasco, una mosca…)  

De lactibus (1627) de Gaspare Aselli  (ca 1581-1626)), que no sólo anunció el descubrimiento de los vasos quilíferos, sino que también representa el primer intento de utilizar el color para distinguir diferentes partes del cuerpo, en este caso estos vasos de los vasos sanguíneos y las vísceras, con la ayuda de un xilografía de claroscuro impresa en color. También fue durante este período cuando las espléndidas planchas grabadas de Bartolomeeo Eustachi (ca 1500-1574), que habían estado perdidas durante 162 años, fueron redescubiertas y publicadas por primera vez en 1714 por Giovanni Maria Lancisi a expensas del papa Clemente XI.  

Aquí quiero colocar también el Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez. Valenciano de nacimiento, fue coetáneo de Marcelo Malpighi, Lorenzo Bellini y Antony Leeuwenkoek. Aprendió y luego ejerció en Valencia de pintor, grabador y decorador de muebles. Hacia 1680 comenzó a realizar un Atlas para lo que recibió una ayuda que el Ayuntamiento y de los diputados de la Generalitat solicitaron a Carlos II. Realizó parte del mismo en París. Destaca el detalle del estudio textural del tejido óseo. Dedicaremos un vídeo para hablar del mismo.  

El quinto periodo abarcaría de 1730 a 1778 y estaría marcado por la obra de  Bernhard Siegfried Albinus (1697-1770)   Anatomista conocido por sus Tabulae sceleti et musculorum corporis humani, un volumen ilustrado, que se publicó por primera vez en Leiden en 1747.   Contrató a un gran artista, Jan Wandelaar (1690-1759), para ejecutar los dibujos bajo su estrecha supervisión. Las placas resultantes, que combinan una gran precisión científica con logros artísticos, se convirtieron en la nueva norma que eventualmente reemplazó a las imágenes vesalianas que habían sido el pilar de la ilustración anatómica durante más de doscientos años.  

También podemos mencionar las placas preparadas por el pintor y grabador Jan van Rymsdyk (ca 1700/1730-1788/1790) para la Anatomia uteri humani gravidi de William Hunter (1774) (hermano del conocido cirujano John Hunter) y para los atlas anatómicos de otros autores.   

El papel vital del artista, más que el del anatomista solo, comienza a ser reconocido cada vez más, y los nombres del artista e incluso de los grabadores a veces ocupan un lugar destacado bien en las portadas bien en la parte dedicada a las cuestiones preliminares.  

El gran potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta un período posterior.  

Aquí tenemos Ilustración de vísceras humanas de Paulo Mascagni (1755-1815) ‘tórax explotado’, prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, lo que significaba que era responsable de dirigir la disección para la demostración y la investigación.   Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.    

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.   Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.   La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.  

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery.   

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió completar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor. Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaron durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.   Las espectaculares litografías coloreadas a mano y de tamaño natural son extraordinarias por su claridad, color y atractivo estético, ya que reflejan una combinación de observación directa en laboratorio e investigación ilustrativa.  

Medir la presión arterial. Historia (II)

Hemos añadido un nuevo vídeo en el canal Medicina, historia y sociedad. Así, pues, incluimos el guión del anterior, segunda parte de la historia de la medida de la presión arterial.

Después del aparato de Riva-Rocci, que vimos en el vídeo anterior, siguieron perfeccionándose este tipo de aparatos.

Por un lado mejoró el brazalete y el manguito compresor, así como el indicador de las variaciones de la pulsación arterial en el curso de las compresiones y descompresiones.

Respecto al manómetro, las preferencias se inclinaron por los metálicos mas que por los de mercurio (fácil transporte).

Respecto a los manguitos se idearon los de bolsa doble pero dispuestos como si fueran de bolsa única.

Hoy se clasifican los esfigmomanómetros de la siguiente manera:

  1. Por el metodo de insuflación del manguito: en manuales y automáticos.
  2. Por el metodo en que se visualiza el resultado: en una columna de mercurio, aneroide o análogo en una escala con aguja; y, finalmente, digital, en pantalla.
  3. Por el método de determinación de la presión sistólica y diastólica: en auscultatorio (uso de los sonidos de Korotkov) y oscilométrico.

Vamos a ver algunos de éstos:

Método oscilométrico

Oscilómetro de Pachon

Creado por Michel Victor Pachon (1867-1938) en 1909 junto con un ingeniero de la Compañía de Caminos de Hierro de París. Fabricado por la empresa Boulitte.

Las oscilaciones de presión en la arteria debajo del manguito se transfieren a un aneroide en la carcasa hermética del oscilómetro metálico. Tiene dos escalas: una para leer la amplitud de las oscilaciones (de 0 a 20) y la otra para determinar la presión arterial (de 0 a 30 cm de Hg).

Se registran primero las oscilaciones de baja amplitud, luego oscilaciones crecientes cuyo inicio corresponde a la tensión máxima, y ​​finalmente oscilaciones decrecientes cuyo inicio refleja la presión mínima o diastólica. No requiere fonendoscopio.

El brazalete empleado con este oscilómetro fue diseñado por el cardiólogo francés Louis Gallavardin (1875-1957). El manguito de presión arterial incorpora dos vejigas de goma que se inflan de forma independiente, una superpuesta a la otra.

Oscilometro de Von Recklinhausen

Recoge directamente las oscilaciones de las paredes arteriales en el mismo lugar de la compresión. La parte neumática está conectada con una pera que se utiliza para inflar el manguito y con un oscilómetro que registra de forma continua la presión.

Se abre ligeramente la válvula y al descomprimirse el manguito en el momento de aparecer las primeras oscilaciones evidentes se lee la presión sistólica. Siguen las oscilaciones crecientes y al presentarse la primera oscilación decreciente se lee la presión arterial diastólica. Para finalizar se abre completamente la válvula de la pera de goma y se desinfla el manguito

Método palpatorio

Sólo nos proporciona la tensión sistólica. Se utiliza un esfigmomanómetro. Se infla el brazalete 10 o 20 mm de Hg más que la presión sistólica estimada al desaparecer las pulsaciones de la arteria radial del canal del pulso. Después se va desinflando poco a poco el brazalete o manguito hasta que aparece el pulso radial. El valor que se lee en ese momento a través del manómetro es el correspondiente a la presión arterial sistólica.

Método auscultatorio

El esfigmotensiófono de Boulitte constan de brazalete con su manómetro y un fonendoscopio que se aplica bajo el manguito para auscultar la arteria más próxima inmediatamente por debajo del manguito; la humeral en el pliegue del codo si se coloca el brazalete en el brazo; la braquial si se utiliza el manguito antibraquial.

Con el fonendoscopio sobre la arteria braquial debajo del manguito, se insufla aire hasta el nivel máximo.  Luego se abre la pera de insuflación de forma que el mercurio descienda a razón de 2 mm por segundo. Hay que fijarse en la escala cuando se producen los sonidos de Kortokov (fase 1 a la 5). La fase 1 corresponde a la presión sistólica y la fase 5 a la diastólica.

Fase 1: aparace el sonido al desinflar el manguito

Fase 2: el ruido pierde intensidad, se escucha un soplo

Fase 3: un ruido sordo más suave

Fase 4: el sonido se va apagando progresivamente

Fase 5: se deja de escuchar el sonido

El método oscilatorio solía dar 10 mm de más y los palpatorios de 5 a 10 mm de menos.

Esfigmógrafos automáticos

Los esfigmomanómetro automáticos (denominados también digitales) pueden ser de brazalete aplicable a la muñeca, al brazo o incluso a un dedo. Cuanto más distal es el punto de medida de la tensión arterial, mayor es la influencia de la vasoconstricción periférica sobre los resultados de la medición. El funcionamiento básico de este dispositivo es similar: posee su brazalete y su manómetro; a veces incorpora un compresor eléctrico para inflar el brazalete. Contienen también una pequeña computadora que dispone de memoria y reloj. El brazalete dispone además en su interior de sensores capaces de detectar los sonidos de Korotkoff, permitiendo conocer el intervalo de presión diastólica y sistólica. 

Generalmente, este tipo de aparatos contiene un sistema auscultatorio y otro oscilométrico. El sistema auscultatorio se fundamenta en un micrófono ubicado en el brazalete y que interpreta los ruidos de Korotkoff, mientras que los dispositivos oscilométricos analizan la transmisión de vibración de la pared arterial. No requieren de un estetoscopio adicional.

Hay otras formas de medir la tensión arterial como, por ejemplo, ultrasonidos, métodos de los que no nos ocupamos por ser más raros.

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¡Hasta pronto!

Nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (enero, 2021)

La sección de Fuentes materiales e iconográficas del sitio web historiadelamedicina.org se ha incrementado con una serie de nuevos objetos e imágenes. Entre estos podemos mencionar los siguientes:

Hemoglobinómetro de Gowers

Hemoglobinómetro de Sahli (Gebrauchsanweisung zum Farbstat Haemometer)

Hemómetro con cámara de Neubauer

Juego de lancetas para sangrar

Jeringa para enemas

Fotografía: Sesión operatoria en la Sala del Dr. Antonio Cortés Lladó del Hospital Central de Sevilla