James W. Black (1924-2010), el propranolol y la cimetidina

Se ha incluido en la sección de “Biografías y epónimos médicos” de historiadelamedicina.org la biografía de James W. Black (1924-2010)

James Black. Imagen procedente de Wikipedia. No modificada. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/James_Black#/media/Archivo:James_Black_(pharmacologist).jpg

Nació en 1924 en Uddingston, Escocia. Murió en Londres en 2010. Obtuvo la licenciatura en la Universidad de St. Andrews en 1946. Permaneció unos años como profesor ayudante.

Después marchó a Singapur como profesor de la Universidad King Edward VII. A su vuelta decidió no practicar la medicina y dedicarse a la investigación básica en el Departamento de Fisiología de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Glasgow. En 1958 se unió a ICI Pharmaceuticals donde estuvo hasta 1964. Durante este periodo creó el conocido fármaco betabloqueante propranolol.

Black pasó luego a Smith, Kline y French donde permaneció hasta 1973. Aquí creó con su equipo la cimetidina o tagamet como fármaco para la úlcera de estómago. En 1973 fue nombredo jefe del Departamento de Farmacología en el University College de Londres. También estuvo un tiempo –hasta 1984– en los Wellcome Research Laboratories.

Después se convirtió en profesor de farmacología analítica en el Instituto Rayne del King’s College de Londres hasta 1992. Estableció la Fundación James Black en 1988 con fondos de Johnson & Johnson. Allí dirigió un equipo de 25 científicos dedicados a la búsqueda de nuevos medicamentos. Ese año recibió el Premio Nobel de Medicina.

Black no sólo creó estos dos medicamentos que han rendido sus grandes servicios a la humanidad sino que introdujo nuevos métodos de investigación en fisiología y farmacología.

Herbert Spencer Gasser (1888-1963)

Tal día como hoy, pero de 1963, falleció en Nueva York Herbert Spencer Gasser quien, en 1944, compartió el Premio Nobel de medicina con Joseph Erlanger por sus descubrimientos sobre las funciones de las fibras nerviosas aisladas.

Joseph_Erlanger
Imagen en dominio público, procedente de Wikipedia

Gasser nació en Platteville, Wisconsin, el 5 de julio de 1888. Estudió en la Escuela normal y después en la Universidad de Wisconsin, donde obtuvo el grado de bachiller en 1910 y el de máster un año después. Se formó en fisiología con Erlanger. Más tarde continuó su formación en la John Hopkins University y obtuvo el doctorado en 1915. Tras pasar un año en la Universidad de Wisconsin como farmacólogo marchó a la de Washington y fue asociado de Erlanger. En 1921 ocupó un puesto de profesor de farmacología.

Con una ayuda de la Fundación Rockefeller, en 1923 realizó un viaje científico por Europa. Trabajó con los profesores A. V. Hill, W. Straub, L. Lapicque y Henry Dale. Su actividad docente en la Washington University de St. Louis se prolongó hasta 1931. Posteriormente dirigió el Departamento de Fisiología del Cornell University College (New York) hasta 1935. Por último fue nombrado director del Rockefeller Institute for Medical Research, retirándose el mismo año en que falleció.

Como hemos señalado, Gasser se encontró con su maestro Erlanger en St. Louis en 1921. Desde entonces desarrollaron una investigación conjunta que más tarde les valió el Premio Nobel. Los resultados los ofrecieron en el trabajo “The compound nature of the action current of nerve as disclosed by the cathode ray oscillograph” que se publicó en el American Journal of Physiology (vol. 70, pp. 624-666) en 1924. Ambos colaboraron también en la redacción de la obra Electrical signs of nervous activity (1937). Sus trabajos de investigación estaban encaminados al estudio en profundidad de las funciones diferenciadas de las fibras nerviosas. Esto mismo intentó hacer el británico Edgar Douglas Adrian utilizando un electrómetro capilar y un amplificador. Sin embargo, Erlanger y Gasser usaron un oscilógrafo de rayos catódicos valiéndose del tubo que ideó el físico alemán Karl Ferdinand Braum. Pudieron diferenciar así la distinta capacidad de conducción de las fibras nerviosas que estaba en relación directa con el grosor de las mismas. Es de destacar su precisión técnica y el rigor con el que actualmente se realiza la investigación neurofisiológica.

Gasser recibió doctorados honorarios de varias universidades como Rochester, Columbia, Harvard, Oxford y París, entre otras. Fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas y la de París. Fue miembro de la Academy of Sciences, la Philosophical Society, la Association of American Physicians, y la American Physiological Society, entre otras.

[Reedición]

Albert Hofmann (1906-2008) y el estudio de las sustancias alucinógenas

El  29 de abril de 2008 falleció en Burg im Leimental, cerca de Basilea, el químico suizo Albert Hofmann a los 102 años de edad. Había nacido en Badem el 11 de enero de 1906. Hacía dos años, en el 2006, se había celebrado un simposio en su honor al cumplir cien años. Por sus aficiones e inquietudes de niño parecía que a la hora de estudiar una carrera se hubiera tenido que inclinar por las humanidades. Sin embargo, llegado el momento, él mismo se sorprendió optando por la química.

Albert_Hofmann_Oct_1993
Albert Hofmann, Lugano, Switzerland, at the 50th Anniversary of LSD Conference sponsored by Sandoz Pharmaceuticals and the Swiss Psycholitic Association of Analysts
Imagen de Philip H. Bailey, CC BY-SA 2.5

Estudió en la Universidad de Zurich y su tesis doctoral trató sobre la quitina, sustancia presente en hongos y animales. Ingresó en 1929 en los Laboratorios Sandoz (ahora Novartis), de Basilea, para la búsqueda de principios activos de productos naturales con propiedades terapéuticas. Estudió la escila y los alcaloides del cornezuelo de centeno.

Trataba de encontrar derivados del ácido lisérgico. Entre las diferentes sustancia, estaba la número 25 a la que, en un principio, no le vio utilidad práctica. En 1943 decidió volver sobre ella y absorbió una pequeña cantidad de forma accidental (o voluntaria, según algunos). Mientras volvía a casa en bicicleta experimentó sus potentes efectos: “Sentí angustia, vértigo y visiones sobrenaturales, al mismo tiempo que un profundo sentimiento de paz y libertad”. Tres días después se administró una dosis de 250 microgramos. Sus colaboradores hicieron otro tanto y durante un tiempo estuvieron recogiendo información de los efectos de esta nueva sustancia.

Más tarde dirigió el departamento de productos naturales de los Laboratorios Sandoz. Estudió sustancias alucinógenas como las que proceden de algunos hongos mexicanos que consumían los indígenas. Pudo sintetizar la psilocibina, alcaloide psicodélico procedente de las triptaminas que está presente en algunos hongos como la Psilocybe cubensis y la P. semilanceata. En 1962 marchó a México con su esposa para conocer la Salvia divinorum, o “hierba de la pastora”, planta psicoactiva relacionada con los cultos indígenas de los hongos y que parece que ya era utilizado en tiempos prehispánicos. Los hombres y mujeres chamanes mazatecos de Oaxaca la utilizan en rituales adivinatorios y curativos. En muchos sitios se usa como sustituto de los hongos.

Por entonces ya era conocida María Sabina, curandera de Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca, que sabía todo sobre los “honguitos”, “angelitos” o “niñitos”, nombres con los que designaba a los hongos sagrados como el Teonanacatl, de la familia Psilocibe. Fue dada a conocer por el investigador Robert Gordon Wasson y su esposa Valentina Pavlovna. En poco tiempo fue visitada por los Beatles, Bob Marley, los Rolling Stones, Aldous Huxley y hasta por Walt Disney. Se publicó mucho sobre ella y se hicieron documentales.

El LSD fue probado en psiquiatría durante unos años y de él se apropiaron los movimientos reivinticativos juveniles de los sesenta. Fue la sustancia de culto entre los hippies y los movimientos antiguerra de Vietnam. No es de extrañar que pronto fuera prohibida y pasara a la clandestinidad ya que molestaba al poder establecido, según Hofmann. La prohibición se produjo en el emblemático año 1968. No obstante, siempre señaló que la sustancia era peligrosa si se utilizaba mal y no era partidario del uso popular del LSD. Tenía claro que las drogas no podían usarse fuera de contexto. Sandoz la fabricó en forma de tabletas y de ampollas para ensayos médicos entre 1947 y 1966.

El LSD posee poderosos efectos alucinógenos, lo que pronto llamó la atención de artistas e intelectuales. No es descabellado decir que influyó significativamente en la moda, la música, el arte, así como en los estudios sobre la consciencia y la terapéutica psiquiátrica durante los últimos sesenta años. Hofmann es autor de numerosos trabajos. Entre éstos, en castellano:

—Hofmann, A.; Wasson, R.G.; Ruck, C.A., El camino a Eleusis, México, FCE, 1993.
—Hofmann, A., La historia del LSD. Balance crítico de sus aplicaciones y efectos realizados por su descubridor, Barcelona, Gedisa, 1997. [Hay edición de 2006].
—Hofmann, A., Mundo interior, mundo exterior, Madrid, Liebre de marzo, 1997.
—Schultes, R.E.; Hofmann, A., Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenos, 2ª ed., México, FCE, 2000.

Sobre Hofmann Gnoli, A.; Volpi, F., El dios de los ácidos: conversaciones con Albert Hofmann, Madrid, Siruela, 2008.

Oskar Liebreich (1839-1908)

Liebreich

En la línea de rescatar a los protagonistas de la conversión de la materia médica en farmacología experimental, hemos insertado en la sección de biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la del alemán Oskar Liebreich (1839-1908).

Liebreich nació el 14 de febrero de 1839 en Köngsberg, Prusia oriental. Se formó como técnico químico con Carl Remigius Fresenius (1818-1897). Posteriormente estudió medicina en las Universidades de Königsberg, Tübingen y más tarde en la de Berlín. Trabajó después como asistente químico en el Instituto de Patología que dirigía Rudolf Virchow.

Tras habilitarse como profesor de farmacología, fundó el Instituto de Farmacología Experimental de Berlín. Se le conoce, sobre todo, por la introducción del hidrato de cloral en terapéutica, pero estudió también anestésicos generales y locales procedentes de productos naturales y de síntesis, la neurina, la lanolina y las sustancias procedentes de las cantáridas, entre otros. Tuvo interés asimismo en la balneoterapia y fundó la revista Therapeutische Monatshefte.

Durante muchos años fue el presidente de la asociación médica de Berlín y más tarde su presidente honorario.

Era hermano del oftalmólogo Richard Liebreich (1830-1917), conocido por inventar el oftalmoscopio que lleva su nombre. Se casó con María, hija del químico suizo Hans Heinrich Landolt (1831-1910). No le faltaron amigos y seguidores, no solo en Alemania, sino también en el extranjero. Disfrutó de una gran reputación en Inglaterra, que visitó en varias ocasiones. Fue nombrado doctor honoris causa de Oxford y Aberdeen [19].

Murió en Berlín en 1908.

John Jacob Abel (1857-1938)

Abel

Hemos añadido la biografía de John Jacob Abel en la sección de “Biografías y epónimos médicos” de historiadelamedicina.org.

Nacido cerca de Cleveland, Ohio, el 19 de mayo de 1857, procedente de una familia alemana, se formó en la Universidad de Michigan y en la de John Hopkins. Después él y su esposa programaron una larga estancia en Europa para formarse con los mejores científicos de cada campo de la medicina. Entre estos podemos mencionar a Carl Ludwig (1816-1895), Maximilian von Frey (1852-1932), Wilhelm His (1831-1904), Rudolf Boehm (1844-1926), Ernst Adolf G. Strümpell (1853-1925), Johannes Wislicenus (1835-1902), Adolf Kussmaul (1822-1902), Friedrich Daniel von Recklinghausen (1833-1910), Wilhelm Heinrich Erb (1840-1921), Vincenz Czerney (1842-1916), Bernhard Naunyn (1839-1925), Felix Hoppe-Seyler (1825-1895) y Oswald Schmiedeberg (1838-1921). Fue este último quien primero despertó en Abel el interés en la investigación farmacológica

A su regreso creó un departamento en la Universidad de Michigan y, dos años más tarde, fue contratado en la John Hopkins, donde permaneció hasta su jubilación. Fue uno de los responsables en los Estados Unidos de transformar la clásica materia médica en farmacología experimental. Entre sus contribuciones destacan el aislamiento de la epinefrina, principio activo de la médula suprarrenal, la cristalización de la insulina y sus hallazgos en el conocimiento de la acción biológica de la histamina.

John J. Abel se casó con Mary Hinman, hija de médico, en 1883, con la que compartió su vida a lo largo de cincuenta y cinco años. Cuando Abel estaba en Boston, ella fue nombrada miembro de la Junta de Supervisores de Caridad de la Ciudad de Baltimore, trabajando para mejorar los estándares de la alimentación en las instituciones de la ciudad. Durante la Primera Guerra Mundial fue directora de economía doméstica de la Administración de Alimentos de Maryland y asesoró a la División de Mujeres del Consejo de Defensa Nacional sobre la viabilidad de ofrecer al público tipos de cocinas y cooperativas comunitarias que había estudiado en Europa. Murió el 20 de enero de 1938 y fue enterrada en su ciudad natal de Montour Falls, Nueva York. Tuvieron tres hijos; una hija que murió en Estrasburgo el 30 de octubre de 1888, y dos niños que sobrevivieron, George H. Abel y Robert Abel.

Pocos meses después de que falleciera su esposa, el profesor Abel sucumbió a una trombosis coronaria cuando estaba ingresado en el Hospital Johns Hopkins el 26 de mayo de 1938.

Nuevos medicamentos a partir de viejos fármacos

Digno de reflexión y de ser tenido en cuenta para extraer ejemplos para la enseñanza es el artículo que publicó en The Guardian el 27 de noviembre Julia Kollewe: Why finding new uses for old drugs is a growing business, algo así como “Por qué la búsqueda de nuevos usos para viejos fármacos es un negocio en crecimiento?

Kolleve comienza poniendo ejemplos, que quizás no todos conocen, de algunos medicamentos como la Viagra y el Regaíne (minoxidil). La historia del primero comenzó al observar la erección prolongada que producía un fármaco que Pfizer ensayaba contra la angina de pecho (el citrato de sildenafilo), al tercer día de ser ingerido. Al principio nadie pensó en la posible utilidad de un efecto colateral. No obstante, a partit de ahí se desarrolló la Viagra, que hoy reporta más de dos mil millones en ventas al año.

Otro caso parecido es también de Pfizer. Se trata de un medicamento que en principio se creó para tratar la hipertensión arterial y que ha acabado siendo eficaz contra algunos tipos de pérdida del cabello.

Dadas las dificultades para hallar nuevos medicamentos, el negocio de “reciclar” compuestos antiguos parece rentable. Esta idea de “reutilización” se lanzó en la década de los noventa. Ahora pequeñas empresas de biotecnología se han lanzado a la búsqueda de nuevos usos para viejos fármacos que fueron desterrados porque no produjeron los efectos esperados.

Holleve habla también del potencial de un fármaco preventivo contra el Alzheimer. El PK-048 se desarrolló por vez primera a principios de los años ochenta para tratar el Parkinson. No se probó contra la demencia senil. Ahora se está estudiando de nuevo con bastante éxito contra el Alzheimer ya que puede tomarse por vía oral, no es tóxico y cruza la barrera hematoencefálica.

Un gran ejemplo conocido por todos de algo parecido es la Aspirina. Usado inicialmente para algo concreto, se le han encontrado después nuevos efectos de gran importancia. Vale la pena echar un vistazo al artículo.