La iniciativa ‘Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies’

Con cerca de cien mil millones de neuronas y 100 billones de conexiones, el cerebro humano sigue siendo uno de los mayores misterios de la ciencia y uno de los mayores retos de la medicina. Los trastornos neurológicos y psiquiátricos como la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, autismo, epilepsia, esquizofrenia, depresión, y la lesión cerebral traumática, producen efectos devastadores en las personas, las familias y la sociedad. A pesar de los numerosos avances en neurociencia en los últimos años, las causas subyacentes de la mayoría de enfermedades neurológicas y psiquiátricas siguen siendo en gran medida desconocidas debido a la gran complejidad del cerebro humano. Si alguna vez se desarrollan medios efectivos para ayudar a las personas que sufren de estas enfermedades, los investigadores necesitan primero un arsenal más completo de herramientas y la información necesaria para comprender cómo funciona el cerebro, tanto en estado de salud como de enfermedad.

BRAIN es Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies (Investigación del cerebro mediante neurotecnologías innovadoras avanzadas), es una iniciativa que parte de un nuevo enfoque destinado a revolucionar la comprensión del cerebro humano. Al acelerar el desarrollo y la aplicación de tecnologías innovadoras, los investigadores serán capaces de crear una nueva y revolucionaria visión dinámica del cerebro que, por primera vez, mostrará cómo las células y circuitos neuronales complejos interactúan en el tiempo y el espacio. Este es el deseo de los investigadores que buscan nuevas formas de tratar, curar e incluso prevenir los trastornos cerebrales. La imagen llenará grandes lagunas de nuestro conocimiento actual y proporcionará oportunidades sin precedentes para explorar exactamente cómo el cerebro permite que el cuerpo humano registre, procese, utilice, almacene y recupere grandes cantidades de información, todo ello a la velocidad del pensamiento.

El sitio web dedicado al tema se encuentra dentro de las web del National Institutes of Health (Estados Unidos). En la página principal, aparte de informar sobre actividades, reuniones y proporcionar documentos, el visitante se encuentra con un menú cuyos elementos llevan a las secciones siguientes: La necesidad del proyecto; cómo funcionará; financiación; noticias; Brainfeedback.nih.gov (donde se habla de la iniciativa del presidente Obama), y NIH Blueprint para la investigación en neurociencia (se trata de un esfuerzo cooperativo de los quince institutos del National Institutes of Health y de oficinas o grupos que apoyan la investigación en neurociencias).

El sitio web será de gran ayuda para los que deseen estar al día en investigación en neurociencias.

 

Captura de pantalla del sitio web

Números y palabras: análisis de la literatura

Aunque algo antiguo, he encontrado en un ejemplar del New York Times de diciembre de 2010 un artículo que me ha llamado la atencion: Analyzing Literature by Words and Numbers, de Patricia Cohen . Se enmarca en el tema del uso de las nuevas tecnologías en la investigación en humanidades. En este caso concreto se trataba de buscar palabras y frases clave en los libros publicados en inglés entre la Revolución francesa y la Primera guerra mundial; esto supone un total de 1.681.161 ejemplares.

Los creadores del proyecto son dos historiadores de la ciencia (Dan Cohen y Fred Gibbs) de la Universidad George Mason. Entre las palabras seleccionadas figuraban “Dios”, “amor”, “trabajo”, “ciencia” e “industrial” que aparen frecuentemente en los títulos de los libros publicados en el periodo indicado, 1798-1914. Este resultado corrobora de alguna manera la idea que se tenía de la etapa victoriana y su fe en el progreso y en la ciencia.

Es sólo un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías transforman el estudio de las humanidades como la literatura, la filosofía y otras que apenas han recurrido a los análisis cuantitativos. Este proyecto fue posible gracias a una generación de herramientas digitales y bases de datos muy potentes.

Los títulos de los libros fueron lo primero; después se anunciaba en el artículo la investigación en los contenidos. La digitalización masiva de textos hace posible que se analicen cantidades de libros, revistas, periódicos y otros documentos que sería impensable que fueran leídos por una persona, incluso por centenares.

También me llama la atencion que se considere novedosa esta técnica. Quizás en algunas áreas de las humanidades lo sea y quizás algunas herramientas utilizadas también, pero la idea se utiliza desde hace mucho tiempo. Sin ir muy lejos, a mis estudiantes que realizan trabajos basados en entrevistas les sugiero que utilicen un programa que les desglosa en cuestión de un segundo todos los términos que aparecen en un texto y la frecuencia de los mismos. Algo más atrás en el tiempo y sin disponer de las actuales herramientas, mantuvimos con el profesor López Piñero largas discusiones sobre lo que él denominaba “semántica documental” y content analysis aplicado a los textos médicos cuyo estudio formaba parte de mi tesis de doctorado. Por otro lado, en el terreno más exigente de la investigación cualitativa, existen aplicaciones sofisticadas que realizan esta tarea y otras mucho más complejas.

La Historia es una de las ciencias humanas o sociales que más ha utilizado “nuevas técnicas” que han surgido a lo largo del tiempo. Es verdad que las “nuevas tecnologías” se van incorporando con naturalidad a la investigación, especialmente en lo que se refiere a la disponibilidad de fuentes, pero pueden ayudarnos también a demostrar viejas hipótesis y plantear otras nuevas.

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Se vende en subasta una carta de Francis Crick por 5,3 millones de dólares

Hemos tenido noticia de que la carta que el científico Francis Crick (1916-2004) escribió a su hijo Michael sobre el descubrimiento del ADN se ha vendido en Nueva York en subasta por la cifra de 5,3 millones de dólares. La casa Christie’s la había valorado en una cifra entre 1 y 2 millones.

El hijo tenía en ese momento 12 años (en la actualidad tiene 72) y la carta está fechada el 19 de marzo de 1953. Tiene siete páginas. En ella describe la estructura del ADN como algo fascinante. Crick cuenta con entusiasmo que él y James Watson habían hecho un descubrimiento que podría ser de gran importancia. Se trata del mecanismo de copia por el que la vida se convierte en vida. Incluye un pequeño boceto de la doble hélice.

En los próximos días también se subastará la medalla del Premio Nobel. Los herederos de Crick están sacando a subasta estos objetos en beneficio de la investigación científica. Una parte de las ganancias irá al Instituto Salk de Estudios Biológicos de la ciudad californiana de La Jolla, y otra al nuevo Instituto Francis Crick de investigación médica de Londres que se inaugurará en el año 2015.

Francis Crick (1916-2004) (imagen procedente de Wikipedia)

Sitio web de la Robert Wood Johnson Foundation: Mejorar la salud

Curioso el sitio web de la Robert Wood Johnson Foundation. Como se lee en la presentación, “Nuestra misión es mejorar la salud y la salud de todos los estadounidenses. Nuestro objetivo es claro: ayudar a nuestra sociedad a que se transforme para mejorar”.

El menú principal se divide en tres secciones: “Acerca de RWJF”, “Nuestro trabajo” e “Investigación y Publicaciones”. Debajo, otros enlaces en pequeño: “Subvenciones”, “Temas” y Blogs”.

Desde esta sección, “Acerca de la RWJF“, se puede acceder a su “Misión”, “Informes anuales”, “Nuestras políticas”, “Áreas programáticas”, “Sala de prensa”, “Cronología interactiva”, “Oportunidades de trabajo”, “40 aniversario”, “Ubicación de la Oficina”, “Del Presidente”, “Liderazgo y staff”, “Crónica de logros”. A destacar el timeline, que nos ofrece una historia visual de la RWJF. Durante cuatro décadas esta Fundación ha trabajado para mejorar la salud de los ciudadanos de los Estados Unidos

En “Nuestro trabajo”  el visitante puede optar por leer sobre las prioridades: “Políticas de salud”, “Prevención”, “Coste y valor”, y “Liderazgo”. Políticas de salud: proporcionar investigación y análisis sobre cuestiones clave que afectan a la salud. Uno de los temas destacados es cómo la obsesidad amenaza el futuro de los Estados Unidos.

La prevención salva vidas y ahorra dinero. Se nos informa de que el 75 por cien del gasto en salud en los Estados Unidos va destinado a tratar enfermedades crónicas. Siete de cada diez muertes en los Estados Unidos en un año se deben a enfermedades crónicas. Invirtiendo sólo 10 dólares por persona y año en prevención se podrían ahorrar miles de millones de dólares. En este apartado se habla también de que una mejor educación conduce a una mejor salud. Se acompaña de un vídeo al respecto.

En “Costes y valor” se dice que Estados Unidos no obtiene un buen rendimiento de lo que gasta en salud. Se invierten 2,6 millardos de dólares (x 10.000), pero en cuanto a resultados siguen estando por detrás de muchos países. Esto se refleja bien en indicadores como la esperanza de vida y la mortalidad infantil. También se ofrece un videoclip sobre el asunto.

En “Liderazgo” se habla de los que están transformando la asistencia sanitaria y la salud. Grupos de personas que se acercan al tema de la salud y cuidado de la salud desde nuevas perspectivas. Crean soluciones audaces que traspasan las fronteras y los límites de disciplinas, organizaciones, comunidades, etc. Se acompaña de un video relativo al condado de San Bernardino, California, y a su iniciativa “Comunidades saludables de San Bernardino”.

Asimismo en “Nuestro trabajo” se habla de temas concretos o áreas: “Revertir la obesidad infantil”, “Garantizar la cobertura para las personas que no tienen seguro”, “Invertir en las personas para mejorar la salud”, “Fomentar ideas pioneras”, “Mejora de la salud”, “Avanzando la calidad asistencial”, y ”Como ayudar a las poblaciones vulnerables”.

En la sección “Investigación y publicaciones” un vídeo resume cuarenta años de investigación y se puede enlazar con “Evaluar nuestro impacto”, “Cómo trabajamos”, “Centro de datos” y “RWJF DataHub”. Otro enlace lleva al visitante a poder encontrar investigaciones desarrolladas y publicadas, por grupo y en forma de directorio. Se pueden ordenar por relevancia, por orden alfabético y por fecha de publicación. También se pueden hacer búsquedas concretas por contenido, área, así como por variables demográficas como la edad, género, etnia, ubicación, y estados y territorios.

Bajo el menú principal, como hemos dicho anteriormente, el visitante puede elegir enlaces que lo llevan a obtener información sobre las subvenciones que reciben, temas (un directorio por orden alfabético; entre los destacados, por ejemplo, “Enfermeras y enfermería”, “Tabaco”, “Determinantes sociales de la salud”, y “Fin de la vida”), y finalmente, blogs.

Aparte de lo ya mencionado, el usuario descubrirá en cada una de las secciones aspectos no comentados que pueden ser de su interés. Por ejemplo, el interesante tema de que mejores datos pueden significar mejor salud. El rápido aumento de datos y las nuevas posibilidades de recogerlos, abre un universo de posibilidades para mejorar la atención en salud. El 35 por cien de los estadounidenses tienen teléfono inteligente que se puede utilizar como apoyo de la prevención así como para mejorar aspectos de gestión. Se plantean nuevas formas de comunicación entre médicos y pacientes tanto para la atención como para la prevención. Los visitantes, para empezar, pueden leer la conversación con Steve Downs, “Mejores datos = mejor salud“. Este asunto da mucho de sí.

Publicación de Rebiun de ‘Ciencia 2.0’

El pasado mes de noviembre un grupo de trabajo de REBIUN (Red de Bibliotecas Universitarias) coordinado por José A. Merlo, ha publicado el informe Ciencia 2.0: aplicación de la Web social a la investigación. Básicamente aborda las posibilidades que ofrecen las herramientas 2.0 a las biblioteca universitarias y a los investigadores. Ofrece y valora muchos recursos útiles. Aunque se esté al tanto del tema, no está de más echar un vistazo. Su contenido es el siguiente:

Introducción

La ciencia compartida

1. Compartir la investigación: 1.1. Redes sociales científicas. 1.2. Bases de datos de científicos. 1.3. Plataformas para la investigación. 1.4. Servicios instrumentales participativos.

2. Compartir los recursos. 2.1. Gestores de referencias bibliográficas. 2.2. Favoritos sociales. 2.3. Índices de citas.

3. Compartir los resultados. 3.1. Blogs. 3.2. Servicios de noticias científicas. 3.3. Acceso abierto.

Bibliografía

Servicios 2.0 seleccionados

Publicación en pdf

Sitio web de la British Library ‘Growing Knowledge’

En la transición del siglo XX al actual y la década que llevamos de éste, las herramientas que utiliza el investigador han sufrido un cambio notable.  La Biblioteca Británica ha abierto un sitio web dedicado a este tema, que titula Growing Knowledge. The evolution of research.

En este sitio nos encontramos, en primer lugar, con un videoclip que recoge diferentes opiniones de varios profesionales que invita al debate. Varios personajes hablan también sobre la ‘Investigación digital’, ‘El exceso o sobrecarga de información’, ‘La biblioteca moderna’, ‘Nuevas formas de investigar’, ‘Nuevos cambios’, ‘La buena investigación’, ‘La comunicación académica’, y ‘Nuevos caminos de investigación’.

Otra sección del sitio lleva como título ‘Visit’, que incita a visitar físicamente la exposición que ha realizado la British Library y proporciona datos útiles para hacerlo. Quien no pueda ir, podrá experimentar algunas de las herramientas que se muestran en el sitio web. Asimismo, se estimula a colaborar con opiniones sobre las herramientas y tecnologías.

La sección ‘Empezar a investigar’ recoge ejemplos sobresalientes de los últimos proyectos de colaboración digital. Algunos casos merecen ser escudriñados. Los temas son diferentes, pero todos de gran interés. Podemos registrarnos y verlos con calma.

En la sección ‘Herramientas’ se nos muestra un listado de las herramientas útiles para buscar materiales de investigación, debatir los resultados de la misma y difundirlos. Se trata de una selección que contiene elementos conocidos por el público en general y otros que no lo son tanto, pero que pueden ser igual de útiles para que el proceso de investigación sea más eficiente. Cada uno tiene un enlace para que los probemos.

La sección ‘Blogs’ nos ofrece dos bitácoras de una investigadora de Growing Knowledge y del conservador principal. La de ‘Partners’ lleva a un listado de los patrocinadores y colaboradores. Finalmente, en ‘Links’ hallamos una serie de artículos para leer o descargar, así como el folleto de la exposición.

Desde todas las páginas, en una ventana que se sitúa a la derecha, podemos ver las aportaciones que la gente que hace a través de Twitter.

Información sobre salud y Twitter

El mes pasado mes de abril el American Journal of Infection Control publicó el artículo “Dissemination of health through social networks: Twitter and antibiotics“, de Daniel Scanfeld, Vanessa Scanfeld y Elaine L. Larson.

El objetivo del trabajo es captar los malos entendidos y el mal uso de antibióticos utilizando en este caso un medio novedoso: Twitter. Se seleccionaron mil actualizaciones que contenían la palabra antibiótico para analizar su contenido y clasificarlas.

Puede llamar la atención el uso de este medio para un estudio de estas características. Incluso podría no tener ninguna representatividad o interés. Sin embargo, es necesario que se empiece a ver qué pasa en estos escenarios que tanta importancia están tomando en los últimos años, y si pueden aportar algo a la investigación. Según señala un estudio de Pew Internet & American Life, el 12 % de los e-pacientes utilizan este medio para compartir información sobre su estado de salud o interesarse por la de otros. Twitter llegó en el año 2006 para quedarse. Desde entonces ha adquirido mucha popularidad. Su uso ha variado mucho según la idea que cada uno tiene de lo que es y para qué puede servir.

Como se sabe, Twitter es una herramienta de microblogging. Permite a sus usuarios enviar entradas o “tweets” que no sobrepasen los 140 caracteres a través de aplicaciones de terceros, directamente desde un ordenador, a través del teléfono móvil, a través de SMS o de cualquier programa de mensajería instantánea. Su público está mayoritariamente compuesto por adultos jóvenes; la media de edad es de 31 años. Cada persona que tiene cuenta en Twitter tiene seguidores o Followers y él sigue o hace Following a otras personas.

Uno de los usos de Twitter es compartir información como sucede con otras herramientas de la etapa Web 2.0. La salud es uno de los temas que se comparte y con ellos, ideas, creencias, valores, prácticas, etc. Esto incluye falsas ideas y malas prácticas relativas al uso de los antibióticos. Twitter dispone de posibilidades de búsqueda y el uso de filtros que permiten establecer criterios.

Aplicadas determinadas técnicas de análisis, los autores han establecido una serie de categorías según cómo se usa la palabra “antibiótico”. No se tuvieron en cuenta las que utilizaban el término de forma metafórica. La más frecuente es la que llaman “uso general” y se relaciona con la ingesta de este tipo de sustancias, de la duración del tratamiento y del deseo de que hagan efecto. La segunda se relaciona con el consejo o recomendación y la información acerca de estos productos; en algunos casos incluso se remite a otro sitio web a través de un enlace. La tercera categoría reúne los tweets sobre los efectos secundarios y reacciones adversas, con síntomas de tipo general, más específico, e incluso sobre los inconvenientes de no poder ingerir alcohol o tomar el sol mientras se usan. En el artículo se ha incluido una nube de etiquetas que nos da una idea gráfica de lo que dicen los tweets y de los términos más utilizados.

Mediante otras técnicas se ha investigado las combinaciones de palabras que ponen en evidencia ideas y prácticas equivocadas sobre los antibióticos. Por ejemplo: la asociación: “antibióticos” y “gripe”, o “antibióticos” y “resfriado o enfriamiento”.

La interpretación de los resultados del artículo es bastante acertada. En este apartado hacen referencia a los resultados de un estudio llevado a cabo por Jupiter, empresa que investiga y analiza el impacto de Internet. Según el mismo, la gente quiere conocer la opinión de otros sobre el uso de un tratamiento o medicamento; un número parecido quiere conocer la experiencia y conocimientos de otros usuarios respecto a un tema de salud; un buen número también lo emplea para aprender cómo otras personas se han enfrentado a determinada condición o enfermedad; finalmente, también hay unos cuantos que buscan apoyo emocional. Dentro de Internet, Twitter es un espacio de intercambio informal de información.

Según los autores del trabajo, a pesar de las críticas que pudieran hacerse, por los motivos señalados Twitter es útil para detectar malos usos y también para difundir y promover hábitos adecuados e información científica. Su potencial es enorme.

No hemos hecho referencia a muchos aspectos del trabajo, ni hemos anotado cifras. Recomendamos a los interesados que se dirijan al artículo original. Aparte de la información completa, podrán encontrar todos los detalles de tipo metodológico y los resultados dispuestos en tablas comprensibles.

Referencia del trabajo:

Scanfield, D.; Scanfield, V.; Larson, E.L., Dissemination of health through social networks: Twitter and antibiotics, American Journal of Infection Control, 2010; 38(3): 182-188. [doi:10.1016/j.ajic.2009.11.004].

Vía: ScienceRoll