Carl Voegtlin (1879-1960)

[Portrait de Carl Voegtlin, collection du National Cancer Institute des États-Unis. Dominio público]

Entre los principales nombres representativos de la historia de la farmacología científica está el de Carl Voegtlin. Nacido en Zofingen (Suiza) en 1879, se trasladço con su familia a Basilea. Su madre murió cuando tenía 9 años y su padre y sus dos hermanos lo hicieron al poco tiempo en un accidente de ferrocarril.

Comenzó sus estudios en Basilea y siguió los de física y química en la Universidad de Munich. Hizo su doctorado en Ginebra con Carl Graebe (1841-1927) y con Ludwig Gattermann (1860-1920) leyó su tesis en Friburgo. Marchó después a la Universidad de Manchester al laboratorio de química orgánica del profesor William Henry Perkin (1860-1929).

Voegtlin pasó luego a la Universidad de Wisconsin donde aprendió todo sobre análisis cuantitativo y cualitativo. Recibió después una oferta de la Johns Hopkins para montar el primer laboratorio de bioquímica. Al conocer a John Jacob Abel (1857-1938) en la misma universidad, decidió trabajar con él en el área de farmacología entre 1908 y 1913. Todavía hizo una estancia de unos meses en el Laboratorio de Emil Fischer (1852-1919), en Alemania.

En 1913 Voegtlin fue nombrado Jefe de División de Farmacología del Laboratorio de Higiene de los Estados Unidos (Division of Pharmacology at the U.S. Hygienic Laboratory), precursor de los National Institutes of Health. Después fue nombrado Director médico en el Servicio de Salud Pública.

Una ley de 1937 creó el Instituto Nacional del Cáncer. Un año después, en 1938, Voegtlin fue designado primer jefe del mismo, cargo que ocupó hasta su jubilación en 1943. Durante la guerra y a lo largo de varios años, fue profesor de farmacología en la Universidad de Rochester, recibiendo un doctorado honoris causa en ciencias por sus contribuciones a la guerra y otras investigaciones.

Voegtlin trabajó en muchos campos como el del estudio del metabolismo, la función de las paratiroides y el tratamiento de la tetania con calcio, la acción de la digital sobre las coronarias, la etiología de la pelagra, las vitaminas, la anafilaxia, la quimioterapia con arsénico y el antimonio, el papel del glutatión, la bioquímica del tejido canceroso y sano, y finalmente, la toxicidad de los compuestos de uranio. Aunque socialmente sea, quizás, más conocido por sus estudios sobre el cáncer, sus investigaciones sobre farmacología fueron extensas e importantes. Murió el 9 de abril de 1960.

Carl Binz (1832-1913)

Hemos insertado una nueva biografía en la sección de «Biografías y epónimos médicos» del sitio web historiadelamedicina.org, el de Carl Binz.

Carl Binz fue el farmacólogo que montó quizás el tercer Instituto de Farmacología experimental en la Universidad de Bonn. El primero fue el de Buchheim en Dorpart y el segundo el de Karl Philipp Falck (1816-1880) en Marburg.

Procedente de una familia humilde, nació el 1 de julio de 1832. Fue alumno de la escuela de Trier y después comenzó sus estudios en Würburg. Allí tuvo como profesores a Kolliker y Rudolf virchow. Se trasladó después a la Universidad de Bonn donde tuvo como profesor de farmacología a Joliaim Friedrich Hermann Albers (1805-1867).

Se graduó en 1856. Ejerció de médico en Bonn y en la colonia alemana de Nápoles. Contrajo matrimonio con una mujer de buena posición, lo que le permitió estar una temporada en el Instituto de Patología con Virchow, en la Primera cátedra de Clínica médica de la Charité con Friedrich Theodor von Frerichs (1819-1885) y también con el pediatra Eduard Henoch (1820-1910).

En 1962 regresó a Bonn. En 1863 compartió docencia con su maesstro Albers. En 1866 publicó Grunzüge der Arzneimittellehre: ein klinisches Lehrbuch que alcanzó numerosas ediciones. Cuando falleció Albers se le ofreció un puesto de asociado para sustituirle y después la plaza definitiva. En 1869 montó un Laboratorio de Farmacología experimental siguiendo el modelo de Buchheim.

En 1886 publicó sus Vorlesungen über Pharmakologie für Ärzte und Studirende. Sus principales contribuciones se centraron en el estudio de quinina y su modo de acción en la malaria, el de diversas sustancias como antisépticos y el de la santonina como antihelmíntico.

Binz cultivó otra área médica, la historia de la medicina. En este campo escribió sobre Johann Weyer, médico alemán del siglo XVI que luchó contra la caza de brujas en su tiempo, sobre Nicolás de Cusa, sobre la historia del éter, de la sífilis y de la farmacología alemana. Se jubiló en 1908 y murió a los 76 años en Bonn el 11 de enero de 1913.

Carl Binz (1832-1913)

Rudolf Buchheim (1820-1879)

Hemos ampliado la sección de biografía y epónimos médicos de historiadelamedicina.org, con la de Rudolf Buchheim.

Se trata del médico que inauguró el primer laboratorio farmacológico en Alemania, en Dorpart (actual Estonia). Con el movimiento de la Naturphilosophie en momentos bajos, Rudolf Buchheim, influido por la obra de Magendie y Claude Bernard, enseñó farmacología de Dorpart. Montó un laboratorio en su casa de donde salieron casi un centenar de tesis de doctorado. La Universidad le instaló después un laboratorio más adecuado en el «alte Anatomicum». Por entonces la farmacología se reducía al conocimiento de la materia médica, es decir, al conocimiento de las características de colecciones de plantas, productos animales y algunos minerales.

Nació en Budissin (hoy Bautzen), en el antiguo reino de Sajonia, el 1 de marzo de 1820. Comenzó la carrera de medicina en la Academia Médico-Quirúrgica (Chirurgisch Medizinische Akademie) de Dresden en 1838 y en 1841 se trasladó a la Universidad de Leipzig. Allí estuvo en el Departamento de Anatomía y Fisiología como “alumno interno”. Obtuvo el doctorado en 1845 con la tesis Meletemata quædam de albumino, pepsino et muco.

Tradujo el libro de Pereira The Elements of Materia medica and Therapeutics, en el que introdujo muchas modificaciones mientras aprendía química, fisiología y patología experimental. Introdujo el capítulo del modo de acción. Buchheim buscaba una farmacología experimental y científica como estaba sucediendo en la química y la fisiología.

Pasó después a la Universidad de Giessen donde se volvió a repetir la situación de Dorpart. Tuvo que instalar otro laboratorio en su casa porque el que le prometió la Universidad no fue realidad hasta después de que muriera. Preparó su Lehrbuch der Arzneimittellehre, que alcanzó tres ediciones. Frente al de Pereira parece que dejó algunos capítulos por implementar, pero quitó todo aquello que no podía demostrarse en el laboratorio. Muchos médicos quedaron insatisfechos.

Sabía qué medicamentos que formaban un grupo por empirismo, cuando se estudiaba su mecanismo de acción y efectos, ese grupo desaparecía. Lamentablemente Buchheim trabajó en unos años en los que todavía las ciencias auxiliares no podían proporcionarlo todo. Gracias a su discípulo Schmiedeberg, que luego le sustituyó en Dorpart, conocemos el importante papel que jugó Buchheim para que cambiara la farmacología. Si él es considerado como el padre de la farmacología experimental, Buchheim sería el «abuelo» de esta disciplina.

Para Buchheim la composición química del medicamento jujaba un papel importante y determinaba su acción, pero también se percató que esta dependía asimismo de la metabolización del fármaco en el organismo. Su Lehrbuch der Arzneimittellehre, puede considerarse como un tratado de materia médica escrito desde las analogías químicas farmacodinámicas de los medicamentos, lo que todavía no era habitual en aquella época.

Buchheim murió en Giessen en 1879.

Breve historia de la digital

Subimos el guión del vídeo Breve historia de la digital después de insertar otro nuevo en el canal Medicina, historia y sociedad.

INTRO
Empezaremos esta tercera temporada con la historia de una planta que ha rendido grandes servicios a la humanidad: la digital.

En el camino nos referiremos a otras que han sido utilizadas por diferentes culturas a lo largo de la historia para enfermedades del corazón o que han sido evitadas por contener venenos que afectan gravemente a este órgano.

También nos referiremos a sus usos populares y cómo algunos han trascendido al cine o a la interpretación de la pintura de Vincent van Gogh.

[TÍTULO]

Una de las primeras plantas que se utilizó en las enfermedades del corazón fue la conocida como escila o Urginea marítima, Drimia marítima, muy abundante en las zonas costeras del Mediterráneo, cuyo bulbo se emplea en terapéutica desde el periodo inicial de la medicina clásica griega. Es uno de los escasos remedios medicamentosos que se citan explícitamente en las historias clínicas del siglo V aC. reunidas en el Corpus Hippocraticum. Uno de sus principios activos es el escilirósido, aislada posiblemente por Stoll y Suter en 1927.

Esta planta aparece mencionada en la Materia médica de Dioscórides entre otras cosas para resolver edemas. Con toda seguridad la conocieron los egipcios y otras sociedades de la Antigüedad.

El muguete o lirio de los valles (Convallaria majalis) es otra planta que crece abundantemente en el centro de Europa. En España es rara. Las hojas y flores contienen glucósidos cardiotónicos.

Igualmente el Ojo de perdiz o Adonis vernalis, procedentes de Oriente medio, se distribuyen por Europa, Asia y norte de África. Contiene varios principios activos, entre ellos heterósidos cardiotónicos. Se ha usado mucho en farmacia.

Muy conocida en nuestro ambiente por su abundancia es la adelfa o Nerium oleander. Se ha distribuido prácticamente por todo el mundo como planta ornamental. Contiene heterósidos cardiotónicos. La oleandrina, de estructura esteroide, es muy similar química y farmacológicamente a la oubaína y digoxina.

Propia del África tropical es el estrofanto (Strophantus kombe y algunas otras especies). Liana o arbusto trepador leñoso que segrega un líquido lechoso cuando se rompe. Contiene glucósidos cardíacos basados en la aglicona estrofantidina. En medicina parece que fue introducido por Thomas Fraser (1841-1920).

En 1889 y 1890 informó sobre un veneno para flechas utilizado en las zonas costeras de Kenia y Nigeria y analizó el frijol Calabar altamente venenoso y Strophanthus hispidus.

LA DIGITAL
Y llegamos a la digital o Digitalis purpurea, que aparece recogida por Fuchs (1501-1566) en su Nuevo herbario (1543) como “Von Finger-hutkraut (flores en forma de dedal), con propiedades descongestionantes viscerales. También la recoge Hieronymus Bock.

La leyenda (porque no sabemos cuánto hay de verdad y de fantasía) cuenta que una señora o posible curandera de Shropshire utilizaba una mezcla de plantas que daba a las personas que presentaban edemas o hidropesía y que, en algunos casos, funcionaba bien. Enterado el médico William Withering, que también era botánico, se hizo con la mezcla y empezó a analizar e identificar las distintas plantas del conjunto. Finalmente llegó a la conclusión de que era la digital o foxglove o dedalera o Digitalis purpurea la que producía esos efectos.

Si hoy pasara algo parecido, ¿algún científico se pondría a investigar el fenómeno? En esos tiempos la mayor parte de medicamentos procedían de las plantas y los médicos solían ser buenos conocedores de ellas. Por tanto, aquí tendríamos un ejemplo del paso de un uso popular a un uso científico.

La digital es una planta nativa de Europa, noroeste de África y Asia central y occidental.

Withering trabajó diez años para poder ajustar las dosis y lograr los efectos deseados. Descubrió que eran las hojas las que tenían los principios activos. Administró “la infusión” en varias concentraciones y observó que podía lograr una buena diuresis sin llegar al vómito, indicio de intoxicación. Determinó qué situaciones patológicas mejoraban: por ejemplo, el hidrotórax que a menudo se debían a insuficiencia cardíaca congestiva. Reconoció asimismo que tenía efectos sobre el corazón. Describió la intoxicación: vómitos, alteraciones de la visión (verde, amarillo, violeta) y bradicardia. Alguien ha llegado a decir que las pinturas de van Gohg representan muy bien las visiones en esos colores. La toxicidad de la digital (intoxicación digitálica) es el resultado de una sobredosificación y produce una visión amarilla (xantopsia) y la aparición de visión de perfiles desdibujados (halos), además de bradicardia en casos extremos.

En 1785 publicó The Foxglove and some of its Medical Uses. with practical remarks on the dropsy, and some other diseases [Un estudio de la Dedalera y algunos de sus usos médicos con observaciones prácticas sobre la hidropesía y otras enfermedades].

En España aparece en el volumen 5 de la Flora Española (1784) a la que se atribuyen propiedades diferentes (vomitiva, purgante, vulneraria, etc.).

Withering analizó 163 casos. Algunos ocupan páginas y otros apenas unas líneas. Este análisis, por supuesto, estaría lejos de una estudio actual aleatorio, prospectivo y doble ciego.

Sucedía esto en el tránsito de lo que llamamos “materia médica” a farmacología experimental. Todavía no se habían aislados sus principios activos, pero en Dinamarca, ya se fabricaba polvo de digital estandarizado que se usó en tabletas, infusiones y tinturas.

El Comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud en 1949, estableció un preparado patrón internacional de polvo desecado de hojas de Digitalis purpurea, consistente en una mezcla de polvos de distinta procedencia. De tal forma, que una unidad internacional es la actividad de 76 mg del preparado estándar’

En 1868 el farmacéutico francés Claude Nativelle obtuvo la digitalina cristalizada pura prácticamente igual que la digitoxina aislada por Schmiedeberg  en 1874. Las hojas contienen digitalina. Las hojas, flores y semillas contienen también digitoxina y digoxina halladas posteriormente.

Actúan inhibiendo la bomba sodio-potasio ATPasa por lo que incrementa el calcio intracelular. Esto produce efecto inotrópico positivo. También se produce un efecto vagal en el parasimpático, razón por la que se regulan las arritmias y se enlentecen las contracciones del ventrículo en la fibrilación ventricular.

Se descubrió después la Digitalis lanata que contiene gran cantidad de digoxina. Ralentiza la conducción aurículo ventricular para que los latidos del corazón se ralenticen  y aumente poco el poder de contracción. Mejora la circulación, los riñones funcionan mejor, estimula el flujo de orina, reduce el volumen de sangre y reduce la carga sobre el corazón. En 1875 Oswald Schmiedeberg identificó la digoxina de la planta y Sidney Smith la aisló en la década de los años 30 del siglo XX.

Posee efectos secundarios graves. Se sigue usando la planta porque la extracción de ésta es más barata que la síntesis. Hoy la digoxina está siendo reemplazada por medicamentos como los bloqueadores beta, los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, así como agentes bloqueadores del canal de calcio. Otros señalan que fue el suizo Stoll el que descubrió la digoxina.

De la digitalis lanata también se extrae el lanatósido C, glucósido cardíaco utilizado para la insuficiencia cardíaca congestiva y arritmia cardíaca. Se administra vía oral o intravenosa

El uso de estos productos no era bien visto por algunos médicos. Corvisart, por ejemplo, cita la escila pero no la digital. Laennec pone reparos ante la dificultad que supone su manejo. Reconoce que tiene un efecto diurético y cierto poder sedante sobre el corazón aunque la acción no suele ser constante.

Jean Bouillaud, en su Traité clinique des maladies du coeur (1835) por el contrario sí la recomienda.

La reputación de la digital en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) se ha visto afectada en los últimos años. En las directrices de 2005 de la American Heart Association y el American College of Cardiology para el tratamiento de la ICC, la digital apenas se menciona ya.

Bibliografía

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–Macedo, L. (1862). La digital purpúrea. La España Médica, vol. 37, pp. 702-703, 736-739.

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Sheldon, P. (2004). The Life and Times of William Withering: His Work, His Legacy. Studley, Brewing books.

–Smith, Kline &French Laboratoires (1978). William Withering: (1741-1799), a Pioneer in Cardiology: the Use of Digitalis. Philadelphia, Smith, Kline

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Historia de la medicina. Noticias en español (octubre, 2021 #2)

157 años del nacimiento de José Gregorio Hernández. Por Edgardo Rafael Malaspina Guerra.
Fuente: Aporrrea.org

Buscan devolver restos de nativos americanos utilizados en enseñanza.
Fuennte: Telemundo

Historia de la medicina y farmacología de Chile: familia del pintor recolecta firmas para restaurar la obra.
Fuente: Canal 9 Bio bio Televisión

Clase magistral.
Fuente: El Correo Gallego

Siete casos sorprendentes, curiosos y extraños de la historia de la medicina. Por Tania León.
Fuente: MPS, Medicina y Salud Pública

La biblioteca que lleva tres siglos y medio en Badajoz. Por Miriam F. Rua
Fuente: Hoy

El Nobel de Medicina William Kaelin lanza un mensaje de inspiración a jóvenes investigadores español. Por Lorena García
Fuente: ConSalud.es

Capitalismo, patriarcado y mentiras: la desgarrada reflexión de Anne Boyer sobre el cáncer de mama. Por Cristina Gómez
Fuente: El Español

Orlando Mondragón: «Hay más similitudes que diferencias entre la psiquiatría y la literatura». Por Alejandro Santos Cid
Fuente: El País México

Diego Gracia Guillén recibe la medalla Maestro de la IX Lección Magistral Andrés Laguna de la Universidad de Alcalá y la Fundación Lilly.
Fuente: Universidad de Alcalá

La situación sanitaria de 1864 (II). Por Herbert Stern
Fuente: El Caribe

La revoluciónde los pacientes: impulsan ña toma de decisiones compartidas para transitar por las enfermedades. Por Valeria Román.
Fuente: Infobae

Claude-Adolphe Nativelle (1812-1889)

Hemos incluido en la sección de epónimos y biografías médicas de historiadelamedicina.org la del farmacéutico Claude-Adolphe Nativelle.

Claude-Adolphe Nativelle (1812-1889)

Su padre era carnicero y su madre vendía flores, plantas y hierbas. Claude nació el 25 de junio de 1812. Tuvieron otros tres hijos de los que solo sobrevivió el más pequeño, Pierre-Hypolite. Jean, el padre, falleció en 1820 y su viuda lo hizo en 1825. Los dos hermanos ingresaron en un horfanato. El hermano pequeño aprendió el oficio de relojero. Él probó a hacer pinceles y sombreros; su padrino quería que continuara la tradición de su familia de hacer y vender sombreros, pero Claude-Auguste quiso seguir los pasos de su madre con quien aprendió mucho sobre la recolección de plantas y de sus propiedades. Había cursado estudios elementales y su padrino lo metió de aprendiz en una farmacia. Por entonces, realizando ocho años de prácticas en farmacias y aprobando el examen final, tenía derecho al grado de farmacéutico.

Pasó por varias farmacias de París. Con los años quiso investigar los principios activos de las plantas. Este tipo de estudios estaba en pleno desarrollo y había aportado grandes sustancias a la farmacología y a la terapéutica médica. Obtuvo el diploma con un trabajo sobre la jalapa en 1841. Investigó otras plantas como la quina. Realizó una expedición a Colombia para estudiar estos árboles, aunque regresó antes de que aquella finalizara.

A su regreso perdió el interés en analizar las clases de quina y se dedicó a estudiar la digital. La Sociedad de Farmacia y la Academia de Medicina ofrecían premios para los que presentaran memorias sobre los principios activos de esta planta. Tras múltiples intentos y de enfrentarse con otros investigadores, finalmente ganó el premio Orfila de la Academia de Medicina, que era la tercera vez que se convocaba (antes lo hizo en 1864 y 1866). En 1871, pues, Nativelle obtuvo el principio activo de la digital en estado puro y con una actividad intensa. En esta ocasión no era un alcaloide, sino un glucósido.

Su precaria salud hizo que se retirara a un pueblo de la periferia de Paris, Bourg-le-Reine. Allí se caso con una maestra a los 63 años, que murió en 1885. Fue aquí donde empezó a comercializarse la digitalina Nativelle. En 1888 hizo testamento y donó diez mil francos a la Academia de Medicina para la mejor memoria sobre la extracción de un principio activo, definido, cristalizado, todavía no aislado, de una sustancia medicamentosa.

Murió el 25 de marzo de 1889 durante una epidemia de gripe.

Portada de la memoria que le supuso a Nativelle el Premio Orfila de la Academia de Medicina de París

Historia de la medicina. Noticias en español (octubre, 2021 #1)

Madrid secreto: el Museo Anatómico [Javier Puerta] de la Universidad Complutense nos abre sus puertas.
Fuente: National Geographic España

Inauguran Museo de la Historia de la Medicina Peruana
Fuente: Andina

Día de la Medicina peruana: ¿por qué se conmemora el 5 de octubre y a quién se recuerda?
Fuente: El Comercio

Pioneros de la medicina: encuentran la mandíbula de un guerrero bizantino sutirada con hilo de oro. Por Begoña Castiella.
Fuente: ABC Cultura

Pirámides y The Beatles, 50 años de la tomografía computerizada. Por Godfrey Hounsfield.
Fuente: Urgente 24

La insulina: la historia de la medicina que salvó a los diabéticos
Fuente: Tekcrispy

Reconstruyen los rostros de 3 momias egipcias con ADN
Fuente: Sputnik

La romántica historia del guante quirúrgico.
Fuente: Memo

La UGR de Melilla conmemora un siglo de descubrimiento de la epidural.
Fuente: Faro de Melilla

Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquía cumple 150 años
Fuente: TeleMedellín

La revista ‘The Lancet’ pidió perdón por referirse a las mujeres como «cuerpos con vaginas».
Fuente: Perfil

El hombre que no podía recordar y otros pacientes que revolucionaron la Medicina.
Fuente: El Mundo

Por qué las vacunas no son la solución para poner fin a las pandemias. Por Mario Fontán y Pedro Gullón Tosio
Fuente: BBC News

La mujer en la medicina.
Fuente: Diari de Tarragona

Médicos humanista. Por José Antonio Ricondo.
Fuente: el diario de cantabria

Salud pública y mayor esperanza de vida entre los logros médicos en 200 años.
Fuente: unomasuno

Elizabeth Garrett Anderson, doctora y primera alcaldesa de Gran Bretaña.Por Edmundo Fayanás.
Fuente: nuevatribuna.es

Radden Keefe: «Millonarios como los Sackler han secuestrado la medicina en Estados Unidos». Por Joaquín Luna
Fuente: La Vanguardia

Opoterapia II

Insertamos el guión del vídeo «Opoterapia II» con su correspondiente bibliografía, al haber subido un nuevo vídeo al Canal Medicina, historia y sociedad.

«La farmacología y la terapéutica del siglo XIX sufrireron grandes cambios después de los descubrimientos de la química y de la fisiología. Se aislaron los principios activos de los productos naturales y se comprendió mejor su acción y efectos sobre el organismo. Esto hizo posible también la aparición de nuevos medicamentos mediante síntesis, lo que Paul Ehrlich denominó quimioterapia.

Pero nosotros vamos a centrarnos en este segundo vídeo en la opoterapia, con el que cerraremos la también segunda temporada del canal “Medicina, historia y sociedad”.

[INTRO]

En la historia de la opoterapia hay un nombre importante: Charles Brown-Sequard (1817-1894), discípulo de Claude Bernard que le sucedió en el College de France. Se formó en París donde fue profesor de fisiología. Marchó después a los Estados Unidos donde también fue profesor de fisiología en la Universidad de Richmond desde 1854. Mas tarde, desde 1864 fue profesor en Harvard y en 1869 fue encargado del curso de patología experimental y comparada de la Universidad de París. En 1872 regresó a los Estados Unidos. Cuando murió Claude Bernard le sucedió en el Collège de France.

Glándula suprarrenales

Brown-Sequard demostró la acción a distancia de los productos segregados por las glándulas suprarrenales. El llamado síndrome de Addison (hipotensión, astenia, anorexia, pigmentación cutánea) se presentaba también en perros, conejos y gatos.

John J. Abel y Albert C. Crawford, igual que hicieron los alemanes S. Fränkel y Otto von Fürtth (de forma separada) aislaron productos cuyos efectos eran parecidos. En 1900 el químico japonés Jokichi Takamine consiguió purificar más el extracto y que llamó “adrenalina” a la sustancia cristalina. Sin embargo, ésta no era suficiente para curar el Addison.

La investigación demostró la secreción de otra hormona por la corteza suprarrenal. Cuando se administraban extractos de ésta mejoraba la enfermedad. Poco a poco fueron descubriéndose 26 esteroides. Edward Calvin Kendall (1886-1972) y su equipo de la Clínica Mayo aislaron varios compuestos. Finalmente halló uno que aliviaba la artritis reumatoide al que llamó cortisona. De Parke Davis recibió extractos de suprarrenal de buey de los que entre 1933 y 1936 logró aislar 30 compuestos de los que logró purificar 5. En 1936 Seyle relacionó estas sustancias con el concepto de “reacción de alarma” o adaptación del organismo al estrés.

Durante la Segunda guerra mundial se trabajó de forma intensiva en lograr la síntesis de estas sustancias. El profesor F.C Kuch de la Universidad de Chicago, logró con Kendall mostrar que se trataba de un esteroide. Con la ayuda de las compañías Merck, Armoury y el laboratorio Upjohn, se comenzó la producción de la cortisona por vía parenteral. En mayo de 1949 Upjohn pudo lograr la presentación oral. Tadeus Reichstein, Edward Kendall y el médico Phillip Hench recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1950.

A partir de ahí se abrieron nuevos horizontes terapéuticos para varias enfermedades.

La testosterona

Brown-Sequard también fue conocido por haber utilizado extractos de órganos como el del testículo. Utilizó este último en personas que habían perdido la vitalidad o en personas mayores. Llegó a inyectarse por vía subcutánea una mezcla acuosa de jugo de testículo con sangre de los vasos espermáticos con el fin de “Mantener una juventud eterna”, una quimera como pronto se dieron cuenta.

Las sustancias que el testículo vertía a la sangre controlaban la aparición de los caracteres sexuales secundarios. En 1902 Bayliss y Starling pusieron el nombre de hormona a estas sustancias. También vieron, entre otras cosas que, mezclando alimentos parcialmente digeridos con ácido clorhídrico, activaba una sustancia química en el duodeno que llamaron secretina debido a la secreción del jugo pancreático.

Más tarde en 1935, Ernst Laqueur (Ámsterdam) aisló la testosterona y Adolf Butenandt (Gdansk) y Leopold Ruzicka (Zürich) la sintetizaron luego. Esto se logró en los albores de la Segunda Guerra Mundial, gracias al apoyo de las farmacéuticas. En este trabajo participaron científicos nazis que posteriormente pudieron seguir trabajando en sus laboratorios.

Podríamos hablar de los usos y abusos de las hormonas androgénicas, pero no lo haremos porque es un tema conocido y no disponemos de tiempo para hacerlo.

La secreción excesiva de la tiroides se propuso también como enfermedad: el bocio o bocio exoftálmico (hipertrofia tiroidea acompañada de exoftalmia, anemia e hiperfuncionalismo.

La glándula tiroides

En el año 1656 Thomas Wharton, un anatomista inglés, describió la tiroides a la que se atribuían diversas secreciones y funciones. Tanto el bocio (hipertrofia de la glándula) como el cretinismo (atrofia, ausencia de la glándula) se trataron con sales marinas. William Gull fue quizás de los primeros en describir el mixedema con el nombre de “condición cretinoide en el adulto” (1873) relacionando la enfermedad con el tiroides. No fue la primera, pero sí fue la pionera en atribuir las causas clínicas al tiroides.

Cirujanos como Theodor Kocher que extirpaban el tiroides vieron que algunos pacientes desarrollaban cretinismo (niños) o mixedema (adultos). William Miller Ord (1834-1902) dirigió un comité que revisó numerosas historias clínicas y las consecuencias de tiroidectomías en animales. Después Moritz Schiff (1823-1896) describió la tetania en perros cuando se les extirpaba la glándula tiroides experimentalmente; en 1884 descubrió que podía prevenirse si se injertaba tejido tiroideo en el abdomen.  Utilizó con éxito extracto de tiroides para tratar a los humanos.

Victor Horsley (1857-1916), que trabajó con monos, se mostró partidario del injerto tiroideo como tratamiento de la hipofunción tiroidea, específicamente de tiroides de oveja para tratar el mixedema y el cretinismo. Antonio Maria Bettencourt Rorigues (1854-1933) y José Antonio Serrano (1851-1904) de Lisboa, hicieron el experimento, insertando la mitad de la tiroides de una oveja por vía subcutánea en la región inframamaria a cada lado de uno de sus pacientes. Descubrieron que el injerto funcionó de inmediato, antes de que pudiera haberse vascularizado, y concluyeron que su efecto probablemente se debió a la simple absorción de jugo de la glándula injertada, una conclusión de extraordinaria importancia. Después utilizaron inyecciones hipodérmicas de extracto de tiroides. 

Sus hallazgos fueron eclipsados ​​por el artículo posterior de George R. Murray (1865-1939) publicado en el más conocido British Medical Journal. También utilizó inyecciones de extracto de tiroides de oveja. Más tarde se pasó a la vía oral. 

Los efectos producidos en casos de mixedema por una cantidad relativamente minúscula de extracto de tiroides, la rapidez con la que desaparecen todos los síntomas característicos y la extraordinaria mejoría, tanto en la condición física como mental, de los cretinos esporádicos, son muy importantes.

La tiroxina fue aislada en 1915 por Edward Calvin Kendall (1886-1972) (en realidad, el día de Navidad de 1914). Su estructura química fue determinada en 1926 por Charles Harington, y fue sintetizada por Harington y George Barger en 1927. Sin embargo, pasó mucho tiempo antes de que fuera sintetizado sobre una base comercial. Al principio, se necesitaban 3 toneladas de tiroides de cerdo para aislar solo 33 gramos de tiroxina pura. Incluso cuando la tiroxina estuvo disponible comercialmente en Glaxo en 1949, las tabletas de extracto de tiroides desecado siguieron siendo la principal fuente de tratamiento durante muchos años.

La triyodotironina (T3) fue identificada, aislada y sintetizada en 1952/53 por Jack Gross, de Canadá, y Rosalind Pitt-Rivers, de Londres) pero, hasta hace relativamente poco tiempo, se utilizaba sólo en el tratamiento del coma mixoedematoso. 

La secreción excesiva de la tiroides se propuso también como enfermedad: el bocio o bocio exoftálmico (hipertrofia tiroidea acompañada de exoftalmia, anemia e hiperfuncionalismo cardíaco, caracterizada por temblor, irritabilidad mental, debilidad muscular y otros transtornos generales orgánicos). Descrito por Robert Graves y Carl von Basedow

En España, tal como ha estudiado Carla Aguirre el primer artículo que se publicó sobre el tratamiento del mixedema se debe a Martín Salazar en la Revista de Sanidad Militar en 1893. Más tarde Lobo Regidor publicó otro y Muga Machado lo incluyó como capítulo en su libro Idea general del método de Brown-Sequard.

Un texto clásico que se tradujo al castellano es el de los Medicamentos animales, de Paul Carnot, de la Biblioteca Terapéutica de Gilbert y Carnot.

El texto se refiere a:

A) Productos fisiológicos naturales que se encuentran en animales normales y son fabricados por el organismo en el curso de su funcionamiento normal.

B) Productos de reacción o anormales que proceden de animales preparados especialmente y que se fabrican de forma artificial para luego usarlos terapéuticamente.

Del grupo A):

1.Alimentos, secreciones externas (jugo gástrico, bilis, etc.) y secreciones internas.

–Directamente activas como los extractos de cápsula y de médula suprarrenal, de tiroides, etc.

–Secreciones internas excitantes de las glándulas sinérgicas (hormonas) como la secreción interna del ovario, de la placenta, etc.

2. Complementos que se encargan de activar un producto orgánico por sí mismo inactivo como la enteroquinasa que activa el jugo pancreático.

3.Productos antagónicos como la adrenalina para aumentar la presión arterial.

del grupo B)

1.Anticuerpos para provocar inmunidad pasiva

2.Anacuerpos para reforzar la acción nociva de los microbios y de sus productos tóxicos.

Hoy las cosas habrían cambiado bastante. Se hablaría de «Farmacología endocrinológica» que contendría estos apartados:

  1. Opoterapiao el estudio de las hormonas elaboradas por las glándulas de secreción interna.
  2. Introducción de modificaciones estructurales en la molécula de la hormona natural para facilitar su uso sustitutivo o para conseguir una selectividad de efectos.
  3. Sustancias que modifiquen farmacológicamente el equilibrio hormonal normal o perturbado del organismo.

Ejemplos de medicamentos de opoterapia: Se muestran los siguientes:

Hepatina (extracto de hígado)

Polihormina (Instituto Llorente) (ovario, testículo, hipófisis, tiroides, suprarrenal

Hipofisina (Instituto Llorente): Hipófisis desecada, para el crecimiento, el tono vascular, diuresis, metabolismo de los hidratos de carbono, adiposis, etc.

Tiro-Ovarina: ovario seco y tiroides seco

Orquina (Instituto Llorente): Extracto glicérico del testículo

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Historia de la medicina. Noticias en español (septiembre, 2021 #2)

Estos son los mayores logros médicos en México durante los últimos 200 años. Por Rodrigo Rojas.
Fuente: Saludario. El Medio para médicos

La historia del Día Mundial de la Ética Médica. Por Susan Sánchez.
Fuente: El Médico Interactivo

La curiosa historia del juramento hipocrático, el compromiso ético que adquieren los médicos.
Fuente: 20 Minutos

Médicos, magos, escritores. Por Jesús R. Cedillo
Fuente: La Vanguardia México

La telemedicinase abre paso: del fin de los microscopios a medir el oxígeno en un reloj. Por Mercedes Rivera.
Fuente: El Español

La pandemia: incongruencias de la ciencia y la medicina. Por Alfonso Mata.
Fuente: La Hora

StazPlay estrenó Dr. Death, una serie ideal para fans de historias basadas en hechos reales. Por Rocío Sirimarco.
Fuente: Spoiler

Cuando la medicina no es neutral: el sesgo de género al que se enfrentan las mujeres. Por Noelia López Trujillo
Fuente: Newtral.com

Un posible adelanto de la medicina para enfrentar el avance del dengue.
Fuente: El Día

«Dear Even Hansen», la mejor medicina para olvidar la pandemia
Fuente: ABC Play

«El otro Tom», un íntimo retrato en Venecia de los niños bajo psicofármacos.
Fuente: swissinfo.ch

Fisioterapia, una rama de la medicina vital para garantizar el bienestar integral.
Fuente: Informe Fracto

Una exposición en Santander repasa la historia de la inmunización contra las principales enfermedades.
Fuente: Cantabria. Europa Press

Cuando las paredes hablan. Por Zoé Robledo.
Fuente: Milenio

Opoterapia I

Insertamos el guión del vídeo Opoterapia I que se subió al canal Historia, medicina y sociedad, de Youtube, hace unas semanas.

Durante milenios la especie humana ha dispuesto de productos procedentes del reino vegetal, animal y mineral para curarse o protegerse de las enfermedades.

Hoy nos ocuparemos de la opoterapia, es decir, del uso de productos procedentes de los animales. Como el tema es extenso, presentaremos el tema en dos partes.

[INTRO]

En alguna tablilla sumeria del tercer milenio a. C. se habla de una serie de productos para tratar enfermedades. Entre estos se mencionan la leche, la piel de serpiente y la concha de tortuga.
 
Reginal Campbell Thompson, estudioso de la medicina mesopotámica, recogió una receta a base de productos animales: “mezcla de estiércol, de palomo, de cantáridas, harina de trigo y excrementos de gacela en la cerveza kurunnu; «extiende la mezcla sobre un lienzo, líalo sobre su pecho y la base de los pulmones, déjalo colocado durante tres días y curará”. Utilizaban estos productos por su propio valor intrínseco o bien por razones de tipo mágico. Este último tipo de uso perdura en nuestros días.
 
En el Egipto arcaico se utilizaron la bilis, la sangre, el cerebro, los excrementos y la carne de animales de especies indeterminadas y de otras como el asno, el murciélago, el gato, el cocodrilo, el pato, de algunos peces, etcétera.

En el Corpus hipocráticum encontramos también recetas que contienen productos procedentes de los animales; por ejemplo, se administraba como diurético una infusión de vino y miel con cantáridas a las que se quitaban las alas y las patas. La bilis de buey, en suspensión con miel, era un medicamento contra el “engurgitamiento intestinal”. La leche y el suero en los que se diluía cal, eran recomendados contra las diarreas.
 
De la época romana destacaremos, como no, la Materia médica de Dioscórides. En su libro segundo dice: “trataremos acerca de los animales, de la miel, de la leche, de la grasa y de los llamados cereales, también de las hortalizas, añadiendo a estas materias cuantas hierbas se usan de virtud aguda, porque tienen afinidad con ellas, como los ajos, las cebollas y la mostaza, para que no se separen la virtud de las cosas homogéneas”. Sus capítulos se ocupan de cosas tan distintas como el escorpión, los mejillones, la víbora, los chinches, los gusanos y partes de animales como el testículo de castor, el hígado de cabra o de asno, la pezuña de las cabras, el cuerno de ciervo, etc.

De aquí saltamos al Renacimiento, época en la que se revisaron los textos clásicos, como el de Dioscórides, y se añadieron sustancias procedentes de las Indias orientales, especialmente por los portugueses–, y de las occidentales –,especialmente aquellos que les enseñaron o aprendieron de los indígenas y los que los españoles adaptaron a los principios de la medicina de su tiempo, es decir, el galenismo.

La obra de Monardes, Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras indias occidentales, contiene, sobre todo, la descripción de productos vegetales, pero menciona también el armadillo, la piedra que se formaba en el buche de los caimanes y las que se encontraban en la cabeza de los tiburones. Más importancia se les concede a las piedras bezoares, concreciones calculosas que se forman en el aparato digestivo de los rumiantes. Se solían usar como contravenenos. También mencionó las alpacas, ciertos cangrejos, arañas, papagallos y unos gusanos que “sacaban de bajo tierra, los engordaban con hojas de maíz y después los cocían”.  Así elaboraban una especie de pasta que servía para curar el “fuego en el rostro” o “encendimiento de la sangre con picazón”.

Entre los siglos XIX y XX se recomendó en todos los estadíos y formas de tisis pulmonar exceptuando las febriles, en los catarros crónicos; en la escrofulosis, acompañada o no de lesiones diversas; en el raquitismo; hemeralopia epidémica (Disminución de la capacidad de visión durante el día o cuando hay luz muy intensa); clorosis; reumatismo crónico; estados de caquexia; y en convalecencias. Por vía externa en la lepra y diversas dermatosis.
 
Había de diversos colores, desde el casi transparente al marrón oscuro. Hacia mediados del siglo XIX se realizaron análisis químicos de los distintos tipos, determinando que el de color marrón claro era más terapéutico. Dependía de la temperatura y técnica de extracción.

John Hughes Bennett en 1841 publicó un tratado sobre el uso terapéutico del aceite de hígado de bacalao. Se trataba de un anatomopatólogo que describió la leucemia al mismo tiempo que lo hizo Virchow y la relacionó con la sangre y también describió la aspergilosis.
 
Ludovicus J. De Jongh también publicó un texto sobre las características de los distintos aceites. Viajó a Noruega con el fin de poder obtener el aceite más puro posible. De esta forma comenzó a comercializarse en toda Europa y a exportarse a los Estados Unidos el “Dr. Johngh’s light-brown Cod Liver Oil”. The most efficacious remedy for diseases of the chest, throat, debility, gout, rheimatism, rickets…”.

Sin embargo no pudo evitar el sabor y olor nauseabundo del preparado. En 1873 Alfred B. Scott vio la oportunidad de un nuevo negocio con la creciente demanda del aceite. En Nueva York comenzó a buscar con su socio Samuel Bowne una versión que tuviera mejor sabor. Mediante emulsión lograron un nuevo producto que cumplía con estos requisitos y que bautizaron como “Emulsión Scott”. La imagen de la marca era un hombre que llevaba un pez colgando en la parte posterior. En los ochenta ya se distribuía en toda América, Europa y Asia. En los primeros años del siglo XX era habitual que los niños tomaran una cucharada diaria de este aceite para tener un crecimiento saludable.
 
En 1879 la marca Scott y Bowne incluía las inciales PPP: perfecto, permanente y agradable al paladar. Las pequeñas gotas de aceite se cubrían con la glicerina que les confería el sabor dulce de ésta. Se vendía como un producto con el mismo paladar que la leche.

Por estas fechas, en 1890, los franceses Armand Gautier y Louis Mourgues publicaron su trabajo Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Lograron aislar la butilamina, amilamina, hexilamina, la dihidrolutidina, asellina y la morrhuina.
 
En 1912 el bioquímico Casimer Funk (1884-19678) acuñó el término vitamina para referirse a algún nutriente que faltaba en ciertas enfermedades como el beriberi, la pelagra, el escorbuto y el raquitismo. Se investigó entre otras sustancias el aceite de hígado de bacalao. Elmer McCollum y Marguerite Davis, en la Universidad de Wisconsin, demostraron la existencia de un nutriente esencial en este aceite: la vitamina liposoluble A. Más tarde la vitamina liposoluble D. El descubrimiento de las vitaminas supuso un nuevo empuje para la venta de este producto. En 1927 Casimir Funk y Harry Dubin cuando trabajaban para los laboratorios HA Metz patentaron un procedimiento de extracción de las vitaminas A y D.
 
La síntesis química de las sustancias puso de nuevo en peligro al aceite de hígado de bacalao. En 1970 el médico danés Jorn Dyerburg estudió las dietas de los Inuit de Groenlandia y observó la baja incidencia en ellos de enfermedades coronarias. Se relacionó con el consumo de pescado. Esto abrió el camino a futuros estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega 3. Los laboratorios Glaxo-Smith-Kleine, propietarios actuales de la patente de la Emulsión de Scott, volvieron a la ofensiva destacando las bondades de su producto en especial en lo que se refería a los efectos de los ácidos grasos Omega 3.
 
La emulsión Scott, pues, ha sobrevivido a sus creadores Scott y Beane que fallecieron en 1908 y 1910 respectivamente.


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