Cajal y la medalla Benlliure

Como hemos subido un nuevo vídeo al canal de Youtube “Medicina, historia y sociedad”, insertamos a continuación el guión del penúltimo, Cajal y la medalla Benlliure con su correspondiente bibliografía.

 

En su Historia de mi labor científica, Cajal dice que en el bienio 1905-1906 se vio favorecido por la medalla de oro Helmholtz y el premio Nobel y que por ello recibió “felicitaciones y premios a granel”, “…telegramas de felicitación; cartas y mensajes congratulatorios; homenajes de alumnos y profesores; diplomas conmemorativos; nombramientos honoríficos de corporaciones científicas y literarias; calles bautizadas con mi nombre en ciudades y hasta en villorrios; chocolates, anisetes y otras pócimas, dudosamente higiénicas, rotuladas con mi apellido; ofertas de pingüe participación en empresas arriesgadas o quiméricas; demanda apremiante de pensamientos para álbumes y colecciones de autógrafos; petición de destinos y sinecuras…; de todo hubo y a todo debí resignarme, agradeciéndolo y deplorándolo a un tiempo, con la sonrisa en los labios y la tristeza en el alma”.

Tomando como excusa la medalla que se le regaló con motivo de la concesión del Nobel, realizada por Mariano Benlliure, trataremos de hacer una síntesis de lo que le sucedió a Cajal durante ese periodo visto desde la prensa diaria.

[Intro]

1905
Cajal ya era un personaje público conocido y un científico respetado desde hacía tiempo.

Entre 1905 y 1907, aparte de desarrollar su trabajo cotidiano como profesor e investigador, tuvo que hacer frente a una serie de acontecimientos importantes:

–Le fue concedida en febrero de 1905 el premio Helmholtz por parte de la Academia Imperial de Ciencias de Berlín. A pesar de que no iba acompañado de una compensación económica, le proporcionó gran prestigio. Este premio se unía, además , al Premio Moscú que había recibido en 1900. Recibió una medalla de oro y una copia de cobre.

–Participó en el homenaje que se le tributó a nuestro primer premio Nobel, en este caso de literatura, José Echegaray, que se le otorgó en 1904. Su contribución destacó sus aptitudes científicas y de divulgación mas que las literarias. Hay que señalar que algunos jóvenes de la generación del 98 criticaron mucho la concesión de este premio. Cajal sorteó el tema.

Dos éxitos, el de Echegaray y Cajal, que de alguna manera contribuyeron a reducir la sensación de derrota, de abatimiento y de desesperanza que produjo la tan traída “catástrofe del 98”. Es más, la Clark University de los Estados Unidos invitó a Cajal. El país que contribuyó a esa derrota española, reconocía a nuestro histólogo como un héroe de la ciencia”. Este hecho no pasó desapercibido en la prensa diaria. Se llegó a ver como una “revancha” tanto por el gobierno como por la población.

–Ese año Cajal también participó en la celebración del aniversario del nacimiento de Manuel García, inventor del laringoscopio, que moriría en Londres al año siguiente. Muy comentado fue, además, el gran homenaje que se le tributó en aquella ciudad.

–¡Cómo no! Cajal se vio implicado en el aniversario de la publicación de El ingenioso hidalgo Don Quijote, idea que lanzó dos años antes el conocido e influyente periodista Mariano de Cavia.

Aprovechó la obra de Cervantes de forma muy inteligente en la conferencia que le tocó impartir. La tituló Psicología de don Quijote y el quijotismo. Usó el quijotismo como recurso para conseguir lo que muchos perseguían, la regeneración del país y eso se conseguía cultivando la ciencia y la técnica. “El quijotismo de buena ley –dijo–, tiene en España ancho campo en que ejercitarse”.

No creamos que sólo España actuaba de esta forma. Otros países europeos se lanzaron desde principios del siglo XX a ensalzar sus “glorias pasadas”.

En 1906 Cajal fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua para cubrir el sillón I mayúscula que había dejado Juan Valera. Sin embargo, no tomó posesión jamás. Se dice que su desinterés procedía de la actitud de la Academia de no apoyar a Galdós para el Nóbel (interesante recordar esto en el Año Galdós que estamos celebrando) y todas las resistencias que ofreció para que se nombrara a Emilia Pardo Bazán como académica.

1906
Como es sabido, en esta etapa los políticos preparaban con cierta antelación la próxima caída del gobierno. Éstas se sucedían a veces en cuestión de unos pocos meses. Segismundo Moret ya preparaba su gabinete y se entrevistó con Cajal a quién poco después, ya en el poder, le ofreció el ministerio de instrucción. Ambos hablaron de las reformas que necesitaba el país y Cajal se sintió seducido y convencido. Sin embargo, no contestó de inmediato y reflexionó durante un viaje que hizo a Lisboa para rechazar finalmente el ofrecimiento que sí aceptó otro médico, Alejandro San Martín, el 6 de junio de 1906.

Como decía Cajal, “Transcurridos algunos meses, y cuando el ánimo reposado y tranquilo volvía a saborear las cautivadoras sorpresas del trabajo concentrado y tácito, cierta mañana de octubre de 1906 sorprendióme, casi de noche, cierto lacónico telegrama expedido en Estocolmo y redactado en alemán… Carolinische Institut verleihen Sie Nobelpreiss…” Se trataba de la concesión del premio Nóbel.

Hacía años que varios colectivos especialmente de médicos, manifestaron la necesidad de homenajear al “sabio español”. Tras difundirse la noticia del Nóbel por los medios, esa necesidad se hizo imperiosa. Cajal se estaba convirtiendo en un mito.

Como siempre, los primeros en reaccionar fueron los estudiantes de los que surgieron varias ideas: regalarle un álbum con todas las firmas de los estudiantes españoles, organizar una velada conmemorativa en el Ateneo, regalarle un busto, proponer al ayuntamiento de la capital que sustituyera el nombre de la calle de Atocha por el de Cajal, fundar un hospital o clínica con su nombre dedicado a las enfermedades nerviosas por suscripción popular, entre otras iniciativas. Invitaban, también, a unirse a todos los escolares de España.

Por su lado el Colegio de Médicos de Madrid se reunió y se sumó a la idea. El busto lo realizó el escultor Agustín Querol Subirats de forma gratuita. Mientras tanto seguían surgiendo nuevas ideas y languideciendo otras.

Por su lado, en Valencia, como había sido profesor de su Universidad, el Ayuntamiento, la Universidad y los estudiantes se unieron para homenajear a Cajal con iniciativas como crear una beca para que un médico recién terminada la licenciatura ampliara estudios de bacteriología y microbiología en el Instituto Alfonso XIII dirigido por Cajal, nombrar a Cajal decano honorario, poner su nombre al anfiteatro anatómico, colocar una placa recordando que había impartido allí sus lecciones, crear un álbum de firmas, entre otras.

El Colegio de Médicos de Madrid iba mientras tanto integrando asociaciones y sociedades que se querían unir a los homenajes (un total de 78). Decidieron asimismo abrir una suscripción para sufragar los gastos.

Cajal salía de Madrid hacia Estocolmo en tren el día 1 de diciembre. Llegó a su destino el día 8. La entrega del premio tuvo lugar el día 10.

1907
A finales de año empezaron a hacerse realidad los homenajes en diferentes ciudades: Zaragoza, en diciembre de 1906, y Palma de Mallorca y Córdoba a principios de 1907. Mención especial merece el acto que se celebró en Valencia en el Teatro Principal el 28 de enero en el que habló Juan Bartual, discípulo valenciano de Cajal.

En enero de 1907 se hablaba ya en la prensa de la Junta de Ampliación de Estudios, su composición y de que Cajal había sido elegido presidente. Era entonces ministro de Instrucción pública el conocido médico y político Amalio Gimeno Cabañas.

En Madrid seguían organizando actividades. Una comisión visitó a Maura para solicitar una senaduría vitalicia para Cajal. También se abrió una suscripción para una medalla. A principios de marzo se habían recogido 6.809 pesetas. Se acordó prorrogar la colecta y encargar la obra a Benlliure, amigo de Cajal.

Las acciones en Madrid fueron disipándose y las que quedaron se distribuyeron en el tiempo debido, quizás, al exceso de participantes, a los cambios en la dirección del Colegio de médicos y a la imposibilidad de llegar a acuerdos. Unas se hicieron realidad y otras no.

Sin embargo, el día 14 de mayo llegó a Madrid una comitiva de estudiantes de Valencia en el tren Correo de Aragón. Le llevaban a Cajal el libro de firmas que dejarían en el Centro Regional Valenciano, situado entonces en la calle Bolsa, para que los valencianos que se encontraran en Madrid pudieran firmar. Se le entregó en una velada que tuvo lugar en el mismo Centro el día 22.

Intervino el presidente del Centro Regional, Luis Cerveró, el conocido estudiante Uxó, quien expuso los trabajos llevados a cabo y el entusiasmo que despertó en Valencia la iniciativa. Después, al son de la marcha de Valencia, le fue entregado a Cajal el álbum. Éste, emocionado, rindió homenaje de gratitud a Valencia. Abelardo Vidal (secretario del centro) le entregó el título de socio de mérito. El diputado Eduardo Vilar y el ministro Rodríguez-San Pedro cerraron los discursos.

Ese mismo año, el 30 de junio, Cajal ingresó también en la Real Academia de Medicina.

Volvamos a la medalla. La idea surgió del ámbito del Colegio de Médicos como hemos visto, pero la materialización del homenaje fue bastante tardía. La mención en el reverso de los que dedican, los españoles amantes del progreso, viene a indicar la heterogeneidad final de los participantes más allá de los colegas médicos.

Probablemente la medalla se acuñó en la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre con cierto retraso en 1908. Finalmente, se entregó a Cajal el 28 de mayo de 1908 y no en un acto público, circunstancia que fue lamentada, sino en una visita de la comisión a su propio domicilio. Como se puede observar en la medalla se mantuvo la fecha de 1907, errónea por otra parte ya que el premio se había concebido en 1906.

La medalla es una de las más conocidas de Mariano Benlliure. Leo ahora la descripción que hace el Museo del Pardo de la misma (Texto extractado de una obra de J. Gimeno Pascual): “La naturalidad expresiva y el desplazamiento de la centralidad en la composición del anverso se completan con el marcado decorativismo de la simbología, por otra parte rotundamente clásica, tanto de la Ciencia como de la Medicina. La caligrafía de la dedicación, que adquiere relieve protagonista en relación con la simbología iconográfica, apoya asimismo el marcado carácter decorativo. Es la manifestación más plenamente modernista de Benlliure y uno de los ejemplos más significativos de la medalla modernista española”.

[Final]

La lectura de los artículos y noticias publicadas en este periodo ofrecen dos visiones complementarias: en una los españoles no conocen la obra de sus sabios y tienen que ser los extranjeros los que nos las descubre, y en otra, que en el extranjero tenían que ir abandonando la idea de una España de toreros, de señoras con mantilla, de conspiradores, pobres y leprosos.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió con el logro del salvarsán por parte de Ehrlich en 1910, no hemos hallado un solo artículo, información o noticia que contara con algo de detalle los logros que habían hecho a Cajal merecedor del Premio.

Bibliografía
Todos estos acontecimientos los analizo con detalle en este artículo:

–Fresquet Febrer, J.L. (2019). The image of Santiago Ramón y Cajal through the daily press. The awarding of the Nobel Prize. European Journal of Anatomy, vol. 23, Supplement 1, pp. 15-28. [Disponible en: http://www.eurjanat.com/web/paper.php?id=23s10001], donde se puede consultar toda la bibliografía utilizada.

En cuanto a la Medalla Benlliure: Medalla dedicada a Santiago Ramón y Cajal por la concesión del Premio Nobel de Medicina (1907). Museo del Pardo. Disponible en https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/medalla-dedicada-a-santiago-ramon-y-cajal-por-la/d89e2b09-7edb-49c8-b8f0-94017fdeedc2 Consultado el 8 de enero de 2010. Especialmente el texto extractado de Gimeno Pascual, J. (2013), en: Mariano Benlliure. El dominio de la materia, p. 328.

 

Noticias de interés, (Abril 2020 #2)

El caso de Mary la Tifoidea y lo que enseña sobre el ingenio maligno del coronavirus.
Fuente: El Confidencial

La historia de Emil von Behring, ‘El salvador de los soldados y los niños’. Por Paula Peña.
Fuente: Vanity Fair

La mal llamada “Gripe Española” de 1918-19: Una pandemia que nos resulta cercana. Por Jorge Magasich.
Fuente: diarioUChile (Chile)

El sorprendente tratado médico del siglo XIV con medidas todavía vigentes para combatir una pandemia. Por Pau Echauz.
Fuente: La Vanguardia

Sanitarios en la Guerra civil que cambiaron la aproximación a la medicina.
Fuente: Radiocable.com

“Las calles solo estaban llenas de funerales”: la dramática historia de la gripe española y sus millones de víctimas. Por Matías Bauso
Fuente: infobae

Experto en Historia de la Medicina: “Muchos virus ‘antiguos’ siguen matando”. Por Lara Malvesí
Fuente: La Vanguardia

El asesinato de Canalejas, sueño roto del liberalismo español. Por Alfredo Valenzuela
Fuente: La Vanguardia

Sanidad en los tiempos del cólera. Por Carlos Benito.
Fuente: El Correo

Cuando la peste Antonina asoló el Imperio Romano.
Fuente: nuevatribuna.es

¿Cuáles fueron las epidemias del Mundo Antiguo? Por Antonio Puente Mayor.
Fuente: El Correo de Andalucía

La historia del lavado de manos: de los cirujanos que afilaban su bisturí en las botas a la decisión de usar agua y jabón. Por Matías Bauso.
Fuente: infobae

La otra pandemia que vino de China y que rompió la Liga en un otoño funesto.
Fuente: El Mundo

El coronavirus abre un nuevo capítulo en la historia de las plagas, pestes y epidemias. Por Omar López Mato
Fuente: La Nación (Argentina)

Coronavirus: “La libertad ha sido a menudo una de las víctimas de las pandemias”.
Fuente: BBC Mundo

Noticias de interés (Abril 2020 #1)

Angel Soto: Las pandemias en la historia
Fuente: El Libero (Chile)

Recorre algunos museos de la ciudad sin salir de casa. Por Romané Paredes Jaldín
Fuente: Los Tiempos

Epidemias o pandemias.
Fuente: El Comercio (Ecuador)

¿Quién descubrió el cannabis medicinal? Por Janet Gómez
Fuente: Nación Cannabis

Epidemia en el Perú: plagas que nos hicieron más fuertes. Por Enrique Planas
Fuente: El Comercio (Perú)

Las epidemias y el miedo a morir. Por Pierr Adrianzén Román
Fuente: El Tiempo (Perú)

Operación Balmis: la primera vacunación masiva de la historia fue española y da nombre a la lucha contra el coronavirus.
Fuente: eldiario.es

La epidemia como una obra teatral. Por Luis Muñoz Fernández
Fuente: El Heraldo (México)

Culpas, plagas y epidemias. Por José Carlos Bermejo
Fuente: El Correo Gallego

Lo que la historia nos enseña sobre las consecuencias económicas de grandes epidemia como la peste. Por Marina Estévez Torreblanca
Fuente: eldiario.es

La pandemia de 1918 dejó más de 60 fallecidos y muchos aislados en el ‘pabellón de infecciosos’. Por J. Unanua
Fuente: El Diario Vasco

Carlos Malbrán: el médico que luchó contra las epidemias, impulsó la vacunación obligatoria y vivió obsesionado por la salud pública. Por Adrián Pignatelli
Fuente: infobae

Las epidemias que han moldeado el mundo
Fuente: La Tercera

Las pandemias en la historia de la humanidad
Fuente: sputnik

Documentos RNE. La Expedición Balmis
Fuente: rtve a la carta

Por qué mayoría de epidemias se inician en Asia y África
Fuente: ecuavisa

La miniaturista que puso a la policía a jugar con casas de muñecas
Fuente: Librópatas

Todas las pestes, “La Peste”: de Camus al coronavirus, las plagas que imaginó la literatura
Fuente: La Nación

El reto de la infección por coronavirus. Una reflexión participativa
Fuente: murcia.com

Epidemia, tragedia y farsa
Fuente: La Opinión A Coruña

Las pioneras de la medicina en Venezuela
Fuente: cinco8

Epidemias que cambiaron el curso de la historia, ¿qué pasará con el coronavirus?
Fuente: Deia

Muere el catedrático Francesc Bujosa en Son Ferriol
Fuente: Diario de Mallorca

Noticias de interés (marzo 2020 #2)

Mujeres pioneras peruanas que dejaron huella en la ciencia
Fuente: El Comercio

Julieta Lanteri, la historia de una pionera
Fuente: Telam (Argentina)

Las 5 epidemias más mortales en la historia de la humanidad
Fuente: GQ (México)

Cómo las epidemias han cambiado la historia de la humanidad
Fuente: La Vanguardia

El coronavirus desde una perspectiva histórico-médica
Fuente: Noticias de Gipuzkoa

El papel de la mujer en la Sanidad entra a debate el 6 de marzo en el Hospital de Ciudad Real
Fuente: La Comarca de Puertollano

De la mascarita a la mascarilla
Fuente: La Provincias. Diario de Las Palmas

Las epidemias a través de la historia
Fuente: La Nación

Un viaje por las pandemias más mortíferas de la Historia
Fuente: La Razón

Pandemias que acabaron con millones de personas en la historia de la humanidad
Fuente: Telediario Bajio

Caldas ya cuenta con el Museo Virtual del Salón de la Memoria
Fuente: Eje21.com

Se contará con un museo sobre los viajeros científicos en Canarias en La Orotava
Fuente: Puertodelacruz.com

Primer médico ecuatoriano
Fuente: El Comercio

Titulares de Xinhua: La medicina tradicional china aporta sabiduría oriental a la lucha contra el coronavirus
Fuente: Xinhua español

Inteligencia artificial en medicina y análisis de poblaciones neolíticas
Fuente: eitb.eus

El triunfo de la medicina
Fuente: Sur

Homenaje a Federico Rubio y Galí (1906)

Hace unas semanas añadimos al canal Medicina, historia y sociedad, de Youtube, un vídeo sobre la inauguración del monumento a Federico Rubio, en Madrid, en 1906.

Como solemos hacer después de haber “subido” un nuevo vídeo al canal, ofrecemos ahora su transcripción:

Introducción
El Heraldo de Madrid del jueves 13 de diciembre de 1906 llevaba en su portada la crónica de la inauguración de un monumento:

Desde hoy podrá admirar el público de la capital un monumento del ilustre artista Miguel Blay. ¡Ya era hora!… Es la primera obra del laureado escultor admitida para el ornato de las vías públicas madrileñas, donde con frecuencia tropieza el paseante con cualquier Espartero ó marqués del Duero propios para destruir toda idea artística de buen gusto y también para partir los más empedernidos corazones. Se impone una revisión de estatuas, ¡oh, popular alcalde!, y lanzar muchas de ellas á la región de las tinieblas, en cualquier covacha, ó mejor aún en cualquier fundición, donde, perezcan á fuego… Pero esta revisión, á la que me permitiré aportar algunas indicaciones, queda para otro día y ocasión oportuna.

Se refería en esta ocasión para bien, a la escultura del cirujano Federico Rubio y Gali.

Decía Laín en el prólogo que hizo para una reedición de una obra de Rubio que, pese al puesto que ocupa este nombre en la epigrafía urbana, si alguien preguntase por su vida y su obra a un centenar de españoles cultos, no sabía cuántos darían respuesta satisfactoria. Y, sin embargo, –añadía– Rubio ha sido el médico más importante de todo nuestro siglo XIX a excepción de Cajal a quien considera investigador de ciencias básicas.

Hoy es posiblemente un personaje olvidado pero en su época y durante buena parte del siglo XX fue quizás magnificado.

Bueno, esto nos obliga a trasladarnos a Madrid.

Ante el monumento en el Parque del Oeste
… Uno de los más distinguidos monumentos de finales del siglo XIX es el que se levantó en honor al médico y político Federico Rubio y Galí, nacido en el Puerto de Santa María, Cádiz, el 30 de agosto de 1827 y fallecido en Madrid el día 31 de agosto de 1902.

Fue inaugurado en 1906 en el madrileño paseo “Parque del Oeste” donde hay varias decenas de esculturas. Fue este el primer parque que se creó en Madrid. Se abrió al público en 1905. Se sitúa entre el barrio de Argüelles y la estación de Príncipe Pío.

Su autor fue el escultor Miguel Blay y Fábregas nacido en Olot en 1866 y fallecido en Madrid en 1936.

Este monumento es de piedra caliza marfil (la figura y el sillón de estilo modernista donde está sentado el prestigioso cirujano), y en bronce, (una joven mujer con un hijo en brazos y otro a su lado que le obsequian con un ramo de flores en señal de agradecimiento).

Durante la guerra civil esta zona quedó entre los dos bandos que se enfrentaron a lo largo de tres años. Los franquistas estaban aquí detrás, en la Escuela de Arquitectura, apenas a 300 metros. Los republicanos se encontraban en lo que fue la cárcel modelo y el Hospital Clínico…

[Se ubican en un plano el monumento, la antigua cárcel modelo (hoy Cuartel del ejército del aire), Hospital Clínico, Fundación Jiménez Díaz, donde estuvo el Instituto Rubio, y la Escuela de Arquitectura]

Uno de los proyectiles impactó sobre la cabeza de Rubio y lo decapitó. También quedaron marcados en el resto de monumento varios impactos, alguno de los cuales se puede contemplar todavía.

Tras la guerra civil y un informe del Conde de Casal, el monumento fue reconstruido a pesar de las raíces republicanas de Federico Rubio.

Este distinguido médico cirujano había logrado que la gente más humilde a la que prestaba su ayuda lo llamase el “médico de los pobres”.

Su vida y contribuciones
Perteneciente a una familia de tradición liberal y perseguida en numerosas ocasiones, Federico nació en Puerto de Santa María (Cádiz) el 30 de agosto de 1827.

Después de los estudios secundarios se decantó por los de Medicina en el Colegio Nacional de Medicina y Cirugía de Cádiz (más tarde Facultad de Medicina).

Mientras tanto, sus escasos recursos le obligaron a realizar varias actividades que le proporcionaron dinero para sobrevivir. En 1850 se trasladó a Sevilla donde opositó para una plaza de cirujano en el Hospital Central que obtuvo el menos capacitado de los que se presentó, pero que tenía apoyos políticos. Lo ocurrido favoreció, sin embargo, a Rubio, quien se fue haciendo con una buena clientela privada a la vez que ganaba prestigio.

En esta época también comenzó a moverse en política. Como otros demócratas, fue detenido en 1859 y tuvo que exiliarse. Se fue a Inglaterra y en Londres aprovechó para formarse como cirujano con William Fergusson. Regresó en 1860.

En 1864 tuvo que exiliarse de nuevo. En esta ocasión marchó a París donde estuvo con figuras tan conocidas e influyentes como Alfred Velpeau, Piel Paul Broca y Auguste Nélaton. Asistió además a los cursos de microscopía de Eloy Carlos Ordóñez que también fue el maestro de Aureliano Maestre de San Juan. Estuvo además en Breslau con Johannes Evangelista Purkinje para completar su formación histológica.

En la década de los sesenta publicó bastante. También participó activamente en la preparación de la Revolución de Septiembre de 1868. Formó parte de la Junta provisional revolucionaria de Sevilla, cargo que fue renovado por sufragio en las elecciones que se celebraron en octubre, alcanzando la vicepresidencia.

Gracias a la revolución y a la libertad de enseñanza pudo crear la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, cuna del especialismo médico en España, donde enseñó Clínica quirúrgica.

En el terreno político fue diputado en las Cortes Constituyentes, legislatura de 1869-1870. Fue reelegido en 1871, pero renunció.  En las elecciones generales de 1872 ganó un puesto de senador por Sevilla para la legislatura 1872-73. Durante la Primera República (1873-74) fue enviado a Londres para que el gobierno de Gran Bretaña reconociera al gobierno republicano español, cosa que no logró. No obstante, antes de regresar a España viajó a los Estados Unidos donde visitó hospitales de Nueva York, Chicago y Filadelfia. Más tarde se le reconoció haber actuado como embajador en Gran Bretaña.

En 1874 fijó su residencia en Madrid. Durante la Restauración abandonó la política y se convirtió en el médico de la aristocracia y alta burguesía de Madrid. En 1874 ingresó en la Academia.

En Madrid sintonizó bien con el grupo intelectual en torno a Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza.

En 1880 creó el Instituto de Terapéutica Operatoria en el Hospital de la Princesa de Madrid que se encontraba entonces en lo que hoy es la calle de Alberto Aguilera. Para ello se valió no solo de su prestigio sino que utilizó además su amistad con políticos influyentes.

Este centro se independizó en 1896 cuando fue trasladado a unos edificios nuevos en la zona de Moncloa sufragados, en parte, por suscripción pública.

En la Fundación Jiménez Díaz
Nos encontramos ahora en la Fundación Jiménez Díaz, edificada en los mismos terrenos que ocupó el Instituto Rubio que fue destruido durante la guerra civil.  Los terrenos fueron cedidos por el Estado. Se construyeron varios edificios por pabellones. El principal, de tres plantas y sótano, albergaba la recepción de enfermos, unas dependencias privadas para Rubio y la administración. Otro edificio se destinó a enfermos varones, otro a mujeres y otro a enfermos infecciosos. Después se construyó una capilla donde se velaban los cadáveres y donde quiso ser enterrado el doctor Rubio.

La guerra civil destruyó tanto el edificio que se encontraba en pleno frente, como la labor del gran equipo de profesionales que allí trabajaban y que acabaron dispersándose.

Durante la guerra civil esta zona quedó entre los dos bandos que se enfrentaron a lo largo de tres años.

Si vemos los planos de la época situaríamos a los franquistas detrás, desplegados en la zona que ocupa la Escuela de Arquitectura. Todavía pueden verse trincheras y búnqueres.

Los republicanos se encontraba alrededor de la cárcel modelo, espacio que ocupa hoy el Ejército del Aire, y del Hospital clínico. Como se ve el monumento queda entre los dos y sufrió las consecuencias. Los impactos de proyectiles todavía se pueden ver hoy. También fue decapitado aunque gracias a un informe del conde de Casal el monumento fue reconstruido a pesar de las raíces republicanas de Rubio.

Consciente de que la revolución quirúrgica exigía nuevas instalaciones y personal técnico, creó también la Escuela de enfermeras Santa Isabel de Hungría, la primera de España de inspiración laica y burguesa.

En 1899 apareció la revista Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas, donde publicó varios trabajos suyos como es lógico, así como la labor desarrollada en el Instituto.

Desde 1901 la salud de Federico Rubio se deterioró. Murió en Madrid, en la casa que su hija Sol poseía en la calle Barquillo, el 31 de agosto de 1902. Fue enterrado dos días más tarde en el panteón construido en la capilla de su Instituto por el rito católico.

Respecto a la obra de Rubio, aparte de su producción médica destaca El libro chico (1863) donde resumió sus ideas filosóficas y psicológicas y donde se refleja la influencia del krausismo; El Ferrando (1863), que escribió para defenderse de las críticas al anterior; La mujer gaditana (1902) y Mis maestros y mi educación (publicado por su hija después de su muerte) y que vendría a ser una suerte de autobiografía incompleta. Aquí tenemos dos ediciones del mismo.

También se ha destacado mucho su discurso de 1890 en la Academia que tituló La Sociopatología. Se trata de un ensayo original en el que defendió que la realidad y la vida del cuerpo social deben ser incumbencia del médico. Reconoce que disciplinas como el derecho, la filosofía, la economía, etc. deben estudiar la sociedad, pero sólo el médico posee la mentalidad y los métodos exigidos por el saber sociológico; puede pasar analógicamente desde el organismo individual hasta el organismo social. Por otro lado, para Rubio la sociedad es como un organismo pluricelular, un ser colectivo y natural y como tal puede también enfermar.

Este texto es un programa o esbozo de una ciencia que pugnaba por nacer y que esperaba que se desarrollara en el futuro como así ha sido.

Sin salirnos del tema, destaca su artículo en el que hace referencia al anterior, que con el título “Clínica social” publicó en 1899 en la Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas.

Aquí termina este acercamiento a un destacado médico y cirujano del siglo XIX del que siempre podrás obtener más datos de la bibliografía que dejaremos en el blog.

Bibliografía
–Carrillo, J.L. et al. (2002). Federico Rubio y Gali (1827-1902). Estudio Documental y Bibliográfico. Puerto de Santa María, Concejalía de Cultura del Ayuntamiento.

–Carrillo Martos, J.L. (Coord.) (2003). Medicina y sociedad en la España de la segunda mitad del siglo XIX: una aproximación a la obra de Federico Rubio y Galí, (1827-1902). Puerto de Santa María, Ayuntamiento.

–Laín Entralgo, P. (1986). Medicina y sociedad en la obra de Federico Rubio. En: Ciencia, técnica y medicina. Madrid, Alianza, pp. 333-341.

–Rubio y Galí, F. (1890): Discursos leídos en la solemne sesión inaugural del año de 1890 de la Real Academia de Medicina [La Sociopatología]. Madrid, Establecimiento Tipográfico E.Teo- doro, pp. 25-49.

–Rubio y Galí, F. (1899). Clínica social. Revista Ibero-americana de Ciencias Médicas (Madrid), vol. 2, no 3, `pp. 50-78.

Prensa:

–Del Diario de un paseante. Por Luis Bello. El Imparcial, 16 de diciembre de 1906, p. 2.

–El monumento a D. Federico Rubio. El Siglo futuro, 14 de diciembre de 1906, p. 2.

–Arte y artistas. Heraldo de Madrid, jueves 13 de diciembre de 1906, p. 1.

–Monumento al doctor Rubio. El Correo Español, jueves 13 de diciembre de 1906, p. 4.

–El monumento al Dr. Rubio. ABC, 14 de diciembre de 1906, p. 3.

 

Fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina. Nuevas incorporaciones (febrero, 2020)

Se han añadido a la colección de fuentes iconográficas y materiales  de historia de la medicina nuevas incorporaciones.

En lo que se refiere a objetos, dentro del conjunto de aparatos para “masajes” hemos adquirido el de construcción alemana MASPO, de baquelita, y el de “masaje vibratorio” Veedee, de principios del siglo XX, fabricado en Londres, que llegó a ser muy popular en varios países europeos.

Veedee_Vibrator

También ha pasado a formar parte de la colección el hemoglobinómtero Boehringer, que la marca de medicamentos debía regalar a los médicos para detectar anemias con cierta rapidez. Una cifra baja de hemoglobina se relaciona directamente con un bajo nivel de oxígeno. Es muy parecido al que presentamos hace tiempo, modelo Marucelli.

Hemoglobinometro_boehringer

Un nuevo Otoscopio de Brunton en excelentes condiciones de conservación, se une al que ya teníamos. Incorporamos además un corrector nasal, un pulverizador de anestesia local, posiblemente para uso odontológico, y una jeringuilla hipodérmica en su estuche de finales del siglo XIX.

Hemos adquirido la medalla que conmemora la inauguración del nuevo edificio que en 1949 ocupó la Facultad de medicina de Valencia y que todavía hoy, tras profundas reformas, sigue en funcionamiento.

Medala_Facultad

Como material iconográfico incorporamos dos fotografías que recogen los daños sufridos por el Hospital Clínico de Madrid, que quedó entre los dos bandos durante la guerra civil. Los franquistas en lo que sería la Escuela de Arquitectura y alrededores, y los republicanos en lo que fue la cárcel modelo (hoy el edificio del Ejército del Aire) y el Instituto Rubio (hoy Fundación Jiménez Díaz). Una procede de algún particular y la otra de una agencia de prensa inglesa.

clinico_destruido

Noticias de interés. Febrero, 2020 #1

news

Santorio Sanctorius, el amigo de Galileo que revolucionó la manera como analizamos nuestro cuerpo(y por qué siglos después sigue influyendo).
Fuente: BBC Mundo

Enrique Hervada, el médico de los pobres de A Coruña. Por Iván Fernández.
Fuente: El Español Quincemil

Sanidad y constitución 40 años después
Fuente: Acta Sanitaria

Lobotomía: cuando la medicina hurgaba en el cerebro
Fuente: La Vanguardia

Gertrude Belle Elion, Premio Nobel de fisiología y medicina en 1988. Por María Elena Torres
Fuente: El Independiente de Hidalgo

Medio siglo enseñando a curar
Fuente: La Verdad (Murcia)

¿Qué significan las sillas gigantes del Hospital Río Hortega en Valldolid? Un profesor de la univeridad ofrece una respuesta.
Fuente: El Norte de Castilla

La medicina en tiempo de los faraones, la nueva programación del Museu Egipci
Fuente: El nacional cat

El bypass, uno de los 400 inventos que cambiaron la historia
Fuente: Ser argentino

Reconocimiento a cinco siglos de Medicina española (Publicación)
Fuente: Acta Sanitaria

Dos siglos de Florence Nightingale. Por José M. Sánchez Ron
Fuente: El Cultural

Alarma mundial. De la peste negra al coronavirus: la historia de las cuarentenas.
Fuente: Clarín

“En Occidente no se tiene en cuenta la parte mental de la enfermedad”
Fuente: Heraldo Aragón

Los cinco virus más mortales de la historia.
Fuente: Levante emt

De la gripe española al coronavirus. , historia de las cuarentenas
Fuente: La Vanguardia