Opoterapia I

Insertamos el guión del vídeo Opoterapia I que se subió al canal Historia, medicina y sociedad, de Youtube, hace unas semanas.

Durante milenios la especie humana ha dispuesto de productos procedentes del reino vegetal, animal y mineral para curarse o protegerse de las enfermedades.

Hoy nos ocuparemos de la opoterapia, es decir, del uso de productos procedentes de los animales. Como el tema es extenso, presentaremos el tema en dos partes.

[INTRO]

En alguna tablilla sumeria del tercer milenio a. C. se habla de una serie de productos para tratar enfermedades. Entre estos se mencionan la leche, la piel de serpiente y la concha de tortuga.
 
Reginal Campbell Thompson, estudioso de la medicina mesopotámica, recogió una receta a base de productos animales: “mezcla de estiércol, de palomo, de cantáridas, harina de trigo y excrementos de gacela en la cerveza kurunnu; “extiende la mezcla sobre un lienzo, líalo sobre su pecho y la base de los pulmones, déjalo colocado durante tres días y curará”. Utilizaban estos productos por su propio valor intrínseco o bien por razones de tipo mágico. Este último tipo de uso perdura en nuestros días.
 
En el Egipto arcaico se utilizaron la bilis, la sangre, el cerebro, los excrementos y la carne de animales de especies indeterminadas y de otras como el asno, el murciélago, el gato, el cocodrilo, el pato, de algunos peces, etcétera.

En el Corpus hipocráticum encontramos también recetas que contienen productos procedentes de los animales; por ejemplo, se administraba como diurético una infusión de vino y miel con cantáridas a las que se quitaban las alas y las patas. La bilis de buey, en suspensión con miel, era un medicamento contra el “engurgitamiento intestinal”. La leche y el suero en los que se diluía cal, eran recomendados contra las diarreas.
 
De la época romana destacaremos, como no, la Materia médica de Dioscórides. En su libro segundo dice: “trataremos acerca de los animales, de la miel, de la leche, de la grasa y de los llamados cereales, también de las hortalizas, añadiendo a estas materias cuantas hierbas se usan de virtud aguda, porque tienen afinidad con ellas, como los ajos, las cebollas y la mostaza, para que no se separen la virtud de las cosas homogéneas”. Sus capítulos se ocupan de cosas tan distintas como el escorpión, los mejillones, la víbora, los chinches, los gusanos y partes de animales como el testículo de castor, el hígado de cabra o de asno, la pezuña de las cabras, el cuerno de ciervo, etc.

De aquí saltamos al Renacimiento, época en la que se revisaron los textos clásicos, como el de Dioscórides, y se añadieron sustancias procedentes de las Indias orientales, especialmente por los portugueses–, y de las occidentales –,especialmente aquellos que les enseñaron o aprendieron de los indígenas y los que los españoles adaptaron a los principios de la medicina de su tiempo, es decir, el galenismo.

La obra de Monardes, Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras indias occidentales, contiene, sobre todo, la descripción de productos vegetales, pero menciona también el armadillo, la piedra que se formaba en el buche de los caimanes y las que se encontraban en la cabeza de los tiburones. Más importancia se les concede a las piedras bezoares, concreciones calculosas que se forman en el aparato digestivo de los rumiantes. Se solían usar como contravenenos. También mencionó las alpacas, ciertos cangrejos, arañas, papagallos y unos gusanos que “sacaban de bajo tierra, los engordaban con hojas de maíz y después los cocían”.  Así elaboraban una especie de pasta que servía para curar el “fuego en el rostro” o “encendimiento de la sangre con picazón”.

Entre los siglos XIX y XX se recomendó en todos los estadíos y formas de tisis pulmonar exceptuando las febriles, en los catarros crónicos; en la escrofulosis, acompañada o no de lesiones diversas; en el raquitismo; hemeralopia epidémica (Disminución de la capacidad de visión durante el día o cuando hay luz muy intensa); clorosis; reumatismo crónico; estados de caquexia; y en convalecencias. Por vía externa en la lepra y diversas dermatosis.
 
Había de diversos colores, desde el casi transparente al marrón oscuro. Hacia mediados del siglo XIX se realizaron análisis químicos de los distintos tipos, determinando que el de color marrón claro era más terapéutico. Dependía de la temperatura y técnica de extracción.

John Hughes Bennett en 1841 publicó un tratado sobre el uso terapéutico del aceite de hígado de bacalao. Se trataba de un anatomopatólogo que describió la leucemia al mismo tiempo que lo hizo Virchow y la relacionó con la sangre y también describió la aspergilosis.
 
Ludovicus J. De Jongh también publicó un texto sobre las características de los distintos aceites. Viajó a Noruega con el fin de poder obtener el aceite más puro posible. De esta forma comenzó a comercializarse en toda Europa y a exportarse a los Estados Unidos el “Dr. Johngh’s light-brown Cod Liver Oil”. The most efficacious remedy for diseases of the chest, throat, debility, gout, rheimatism, rickets…”.

Sin embargo no pudo evitar el sabor y olor nauseabundo del preparado. En 1873 Alfred B. Scott vio la oportunidad de un nuevo negocio con la creciente demanda del aceite. En Nueva York comenzó a buscar con su socio Samuel Bowne una versión que tuviera mejor sabor. Mediante emulsión lograron un nuevo producto que cumplía con estos requisitos y que bautizaron como “Emulsión Scott”. La imagen de la marca era un hombre que llevaba un pez colgando en la parte posterior. En los ochenta ya se distribuía en toda América, Europa y Asia. En los primeros años del siglo XX era habitual que los niños tomaran una cucharada diaria de este aceite para tener un crecimiento saludable.
 
En 1879 la marca Scott y Bowne incluía las inciales PPP: perfecto, permanente y agradable al paladar. Las pequeñas gotas de aceite se cubrían con la glicerina que les confería el sabor dulce de ésta. Se vendía como un producto con el mismo paladar que la leche.

Por estas fechas, en 1890, los franceses Armand Gautier y Louis Mourgues publicaron su trabajo Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Lograron aislar la butilamina, amilamina, hexilamina, la dihidrolutidina, asellina y la morrhuina.
 
En 1912 el bioquímico Casimer Funk (1884-19678) acuñó el término vitamina para referirse a algún nutriente que faltaba en ciertas enfermedades como el beriberi, la pelagra, el escorbuto y el raquitismo. Se investigó entre otras sustancias el aceite de hígado de bacalao. Elmer McCollum y Marguerite Davis, en la Universidad de Wisconsin, demostraron la existencia de un nutriente esencial en este aceite: la vitamina liposoluble A. Más tarde la vitamina liposoluble D. El descubrimiento de las vitaminas supuso un nuevo empuje para la venta de este producto. En 1927 Casimir Funk y Harry Dubin cuando trabajaban para los laboratorios HA Metz patentaron un procedimiento de extracción de las vitaminas A y D.
 
La síntesis química de las sustancias puso de nuevo en peligro al aceite de hígado de bacalao. En 1970 el médico danés Jorn Dyerburg estudió las dietas de los Inuit de Groenlandia y observó la baja incidencia en ellos de enfermedades coronarias. Se relacionó con el consumo de pescado. Esto abrió el camino a futuros estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega 3. Los laboratorios Glaxo-Smith-Kleine, propietarios actuales de la patente de la Emulsión de Scott, volvieron a la ofensiva destacando las bondades de su producto en especial en lo que se refería a los efectos de los ácidos grasos Omega 3.
 
La emulsión Scott, pues, ha sobrevivido a sus creadores Scott y Beane que fallecieron en 1908 y 1910 respectivamente.


Bibliografía

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Historia de la medicina. Noticias en español (septiembre, 2021 #1)

Conoce los orígenes antiguos de estas 3 enfermedades modernas. Por Bárbara García.
Fuente: Saludiario

Medicina Tradicional y salud intercultural.
Fuente: El Tribuno

La peripecia heteróclita de Félix Martí Ibáñez. Por Bernd Dietz.
Fuente: La Voz de Córdoba

La inspiradora historia de la prestigiosa patóloga argentina Marta Cohen y su padre que hoy cumple 100 años.
Fuente: Infobae

Ramón de la Fuente Muñiz fue un humanista, ilustre universitario y pilar de la psiquiatría mexicana.
Fuente: DGCS

El descubrimiento de la insulina, “uno de los mayores hitos de la historia de la medicina”.
Fuente: [im]Médico

¿Quién fue Cecilia Grierson? Historia de una pionera hija de su tiempo. Por Luciana Arias.
Fuente: A24

Por qué el canibalismo era considerado una buena medicina en el Renacimiento. Por Richard Sugg.
Fuente: Yahoo Noticias

Restos de osos pardos conservados en Suecia cuentan la historia del uso humano de antibióticos. Por José Sebastián.
Fuente: Noticiarias

La ciencia en Panamá, una mirada hacia su historia. Por Astrid Chang.
Fuente: La Estrella de Panamá

Academia de Medicina celebra 50 años. Por Ivelisse Villegas.
Fuente: Listín Diario

Historia de la medicina nuclear. Por Celso Montes Reyes.
Fuente: Mundodehoy.com

La medicina después de la pandemia. Por Valeria Shapira.
Fuente: La Nación

Pedro Kourí, un hombre clave de la medicina en Cuba.
Fuente: Prensa Latina

Luis de Castro García (1912-1977) / Tisiólogo y humanista ourensano.
Fuente: El Correo Gallego

Historia de la medicina. Noticias en español (agosto, 2021 #2)

El Hospital de Jesús, parte de historia de la medicina en México.
Fuente: Mundo de hoy

Breve historia de las bacterias. Por Ramón Martínez Leyva.
Fuente: El Economista

Finlay, gloria de la medicina cubana.
Fuente: Radio Reloj

Las puertas de la academia de medicina catalana. Por Manel Páez Prades.
Fuente: La Vanguardia

Encabezó el primer trasplante de hígado con un equipo solo de mujeres: “La especialización en cirugía es muy machista”.
Fuente: Infobae

Cinco Premios Nobel pasaron por los claustros de la UBA en sus dos siglos de historia.
Fuente: Télam

200 años de la UBA: principales logros y contribuciones científicas a lo largo de su historia.
Fuente: El Economista

Presentado el libro “Historia de la medicina en Sigüenza”.
Fuente: Guadalajara Diario

Javer Sanz presenta en El Pósito su ‘Historia de la Medicina de la ciudad de Sigüenza’.
Fuente: GQguadaqué

Los avatares de la Ivermectina.
Fuente: El 9 de Julio

Municipio resalta día de los pueblos originarios con visita a proyecto de medicina mapuche.
Fuente: El Divisadero

Bodas de oro de la Academia Dominicana de Medicina. Por Herbert Stern
Fuente: El Caribe

Manuel Varela Novo, pionero de la Medicina del trabajo y ferrolano sin par. Por Fernando Ramos.
Fuente: Atlántico

María Sabina supo abrir las puertas de la percepción. Por Max León
Fuente: Quadratin

La Lepra
Fuente: Revista Mi Gente

Eugenesia en la Dictadura de Rivera y en la II República. Por Víctor Moreno.
Fuente: nuevatribuna.es

Se realizó con éxito el primer trasplante de corazón artificial en Europa.
Fuente: mdz

Libro “Las ciencias médicas en Guatemala”. Por Grecia Aguilera.
Fuente: La Hora

Historia de la ilustración anatómica II

Como siempre, al subir un nuevo vídeo al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, incluimos en este blog la transcripción del guión del anterior. Éste hace referencia a la segunda parte de la Historia de la ilustración anatómica.

[Intro]

Seguimos en este vídeo la historia de la ilustración anatómica que iniciamos en el inmediato anterior y cuyo enlace pueden encontrar aquí arriba (señalando)

Decíamos que el potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta el último periodo.

Mostrábamos alguna de las extraordinarias láminas de Paulo Mascagni (1755-1815), prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, como la del ‘tórax explotado’. Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.

A continuación hablaremos del último periodo, de las reconstrucciones anatómicas por planos, de la divulgación de la anatomía y de los avances proporcionados por las nuevas tecnologías.

[Títulos]

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.

Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.

La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery. 

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió culminar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor.

Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaban durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.

Aquí podemos contemplar unas láminas del primer volumen dedicado a la Osteología y Sindesmología (huesos, articulaciones y ligamentos). Aquí otras del segundo volumen sobre Miología, es decir, músculos, tendones y fascias.

Del tercer volumen consagrado a la Neurología (sistema nervioso central, periférico y vegetativo, así como los órganos de los sentidos) podemos observar estas láminas.

La Angiología (corazón, arterias, venas y sistema linfático) constituye el cuarto volumen. He aquí unas láminas del mismo.

Estas otras láminas son una muestra del quinto volumen dedicado a la Esplacnología constituido por las vísceras abdominales, aparatos digestivo y genitourinario.

Y estas otras lo son del sexto volumen sobre Anatomía quirúrgica o topográfica.

Estas lo son del séptimo volumen, también consagrado a la anatomía quirúrgica, que contiene interesantes láminas de procedimientos quirúrgicos con sus instrumentos. Por último, estas láminas son un ejemplo del octavo volumen dedicado a la Embriología, Anatomía comparada y Anatomía microscópica.

Todas las láminas del Traité se realizaron e imprimieron mediante la litografía, que significa “escritura o dibujo en piedra”. Esta técnica nació en Praga entre 1796 y 1798. Su descubrimiento supuso una auténtica revolución, ya que hasta entonces el único medio para reproducir una imagen era el grabado en hueco especialmente sobre cobre o en relieve sobre madera.

La litografía y su coste reducido significó que el número de litógrafos y de imprentas que la utilizaban creciera.

En un principio sólo se imprimió en blanco y negro. Las láminas de la primera edición se iluminaron a mano. En 1837 G. Engelmann registró la patente de la litografía en color (uso del rojo, amarillo, azul y negro). El procedimiento seguía siendo largo y costoso.

La segunda edición del Tratado se imprimió utilizando ya la cromolitografía. Se iban entregando a los suscriptores en grupos de 8 láminas y 8 hojas.

Por último señalar que cada volumen de láminas se acompañaba de un volumen de texto.

Por otro lado, el anatomista escocés John Bell, prefería y reivindicó un estilo sencillo adaptado a las necesidades de la enseñanza y la cirugía, frente a las pretensiones de los libros anteriores. La conocida Anatomía de Henry Gray de 1858, ilustrada por Henry Vandyke Carter, aspiró a un modo descriptivo simple.

La Grey’s Anatomy se editó y reeditó a lo largo de los años por sucesivos profesores. La primera edición es de 1858 con 363 dibujos. Apenas hay estilo, poco modelado en luces y sombras, ningún intento de colocar figuras en poses elegantes y sin fondos evocadores

En 1923, cuando se alcanzaron 22 ediciones, el libro había ganado 1378 páginas con 1256 ilustraciones, muchas en color. De las ediciones actuales queda poco de Gray.

A finales del siglo XIX las imágenes anatómicas se convirtieron en parte integral de la enseñanza de la anatomía.

Los cambios tecnológicos, sociales y culturales y otras circunstancias favorables permitieron el surgimiento de los ilustradores anatómicos profesionales. Aunque algunos de ellos no tenían formación anatómica solían adquirir conocimientos de esta y otras disciplinas médicas como la fisiología, la cirugía, la ginecología, etc.

Un ejemplo lo tenemos en el alemán Max Brödel que trabajó en la Escuela de Medicina de la John Hopkins University. Creó técnicas nuevas como la de polvo de carbón y tablero punteado para reproducir el tejido de forma más vívida. Incorporó el realismo de los tejidos con la anatomía transversal. Desarrolló un patrón instructivo y didáctico de ilustración médica y muchos le consideran el padre de la ilustración médica moderna.

Otro ejemplo es el también conocido Frank H. Netter, cirujano estadounidense y célebre ilustrador médico. Pronto se dedicó a esta última profesión en exclusiva. En su opinión, una ilustración médica tenía poco valor si no aclaraba bien los aspectos médicos que pretendía mostrar o explicar. Su obra cumbre fue su Colección de ilustraciones médicas (1948) para CIBA en un solo volumen. Después se amplió a 13 volúmenes con 4.000 ilustraciones.

De las ilustraciones anatómicas se compuso su Atlas de Anatomía (1989). Rápidamente se convirtió en uno de los preferidos de los estudiantes de muchos países. Se edita en 16 idiomas.

Aquí hojeamos el volumen 3, parte segunda dedicada al aparato digestivo.

También mostramos aquí un atlas de anatomía para que sea coloreado por el estudiante (Netter].

También queremos poner de relieve los textos que contienen láminas iluminadas, recortadas y superpuestas.

Aquí tenemos un ejemplo del texto G.A. Kuhff, doctor en medicina y preperador del Laboratorio de Antropología de la École des Hautes Études, ilustrado por Edouard Cuyer. Traducido y publicado en España por Baillière en 1880. Necesita restauración.

Esta idea se ha repetido después mucho antes de la aparición de las imágenes 3D generadas por ordenador. Yo como estudiante lo conocí con el nombre de Belorcio o una reconstrucción o atlas del cuerpo humano por planos. Muchos venían en bruto y el estudiante tenía que recortarlos, coloréalos y armarlos como complemento a las prácticas de anatomía.

Aquí vemnos reunidos los Belorcios de la Escuela anatómica de Escolar, utilizados en la enseñanza de la anatomía en Valencia bajo la dirección de Víctor Smith Agreda.

Esta idea se integró con facilidad en los libros desplegables –que hoy con la invasión del inglés llaman pop-up– y que muestran de forma más sencilla la estructura del cuerpo humano para niños. Los hay más cercanos a la realidad y los hay que explotan más los aspectos artísticos.

Los adelantos tecnológicos han contribuido a mejorar cada vez más las imágenes anatómicas. Los rayos X, la angiografía, la ecografía (la ecocardiografía, por ejemplo), la tomografía axial computerizada, la Resonancia magnética, la utilización de estas dos últimas con la ayuda de potentes ordenadores que permiten obtener imágenes 3D mediante reconstrucción volumétrica. Igualmente con el TAC y la Resonancia en combinación con la tomografía por emisión de positrones PET, se están desarrollando nuevas generaciones de imágenes digitales que representan los detalles estructurales en 3D de la anatomía viva.

No olvidemos la fotografía y la fotografía estereoscópica. A finales del siglo XX el cadáver de un condenado a muerte y el de una mujer desconocida que permanecían congelados en una mezcla de agua y gelatina sirvieron para hacer cortes transversales de 1 mm que luego se fotografiaron. Estas se usaron para crear modelos completos de cuerpos humanos masculinos femeninos. Las imágenes pasaron a formar parte de la National Library of Medicine que emprendió en 1989 el The Visible human project.

Aquí termina la síntesis de la Historia de la ilustración anatómica que hemos visto a través de dos vídeos. Por supuesto podría ampliarse a muchos más, pero nuestra intención es ofrecer una primera toma de contacto.

¡Hasta el próximo!

Bibliografía

–Hernández-Mansilla, J.M. (Juan Valverd de Amusco, a hombros de gigantes. Disponible en https://www.institutoeticaclinica.org/wp-content/uploads/Juan-Valverde-de-Amusco-a-hombros-de-gigantes.pdf Consultado el 12 de mayo de 2021.

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Historia de la medicina. Noticias en español (agosto, 2021 #1)

Foto de Roman Kraft en Unsplash

Historia de la ginecología y la obstetricia: los avances que ha tenido la medicina femenina entre el siglo XX y XIX narrados en fotografías. Por El Mostrador Braga
Fuente: El Mostrador Braga

Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español. Por Samuel Martínez
Fuente: El Diario.es

El antiguo Egipto a través de los ojos de un médico.
Fuente: Información

A 100 años de la insulina. Por Mario Aguilar Joya.
Fuente: El Salvador.com

De adelfas a belladonas, plantas tóxica en la historia. Por José Pereira Fernández
Fuente: La Región

Lokman Hekim, la figura más antigua de la medicina popular de Anatolia
Fuente: TRT

Correos homenajea a Margarita Salas, una de las grandes cientificas de la historia de España.Por Economía digital.
Fuente: Economía Digital

Los 100 años de BCG, la única vacuna que existe contra la tuberculosis. Por Roberto Cavada.
Fuente: Roberto Cavada

BCG: 100 años de la vacuna más antigua aún en uso (y por qué es un “dolor de cabeza para la ciencia”. Por Alejandra Martins
Fuente: BBC News

La vacunación que puso a Alzira en la historia de la medicina. Por Rubén Sebastián
Fuente: Levante

María Calderón, nombrada nueva directora del Museo de la Medicina. Por Ana Magro.
Fuente: Provincia de Badajoz

La cienia médica en 10 historias. Fuente:
Fuente: El Diario de Coahuila

Juliana Becker: la doctora que abrió camino a la paridad.
Fuente: El Diario de la República

René Favarolo, el médico rural que revolucionó a la cardiología mundial.
Fuente: La Voz

El piloto del Spitfire que revolucionóla operación de cataratas. Por Pedro Gargantilla.
Fuente: ABC Ciencia

Pandemias y otras calamidades. Por Fernando Ponte Hernando.
Fuente: El Correo Gallego

La última enfermedad de Broca. Por José Gabriel Ávila Rivera
Fuente: La Jornada de Oriente (México)

La increíble historia de la medicina-erudición y humor para hablar de ciencia. Por Víctor Alvarado.
Fuente: COPE

Cómo el gas de la risa pasó a ser una atracción de feria a un elemento indispensable de la medicina. Por Francisco López Muñoz.
Fuente: BBC News

Nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (julio, 2021)

La sección de Fuentes materiales e iconográficas del sitio web historiadelamedicina.org se ha incrementado con una serie de nuevos objetos e imágenes. Entre estos podemos mencionar los siguientes:

Objetos

Se ha adquirido un endoscopio de Wolf así como dos cajas de lentes de prueba, una de los años 50 del siglo XX y otra de los años 20 del mismo siglo.

Caja de lentes de prueba. Años 20 siglo XX
Caja de lentes de prueba. Años 50 siglo XX

También se ha incorporado un objeto que hemos incluido en “sistemas médicos, medicina popular”. Se trata de un amuleto de la Virgen de Guadalupe y del Santo Niño Médico, procedente de México.

Amuleto Virgen de Guadalupe y del Santo Niño Médico (México)

Imágenes

Varios retratos de médicos españoles de Coronado, una fotografía de Rafael Ulecia Cardona y dos de una consulta médica de Valencia de los años 50. Posiblemente se trate del Hospital Clínico. En una de ellas parece distinguirse al ya fallecido Carlos Carbonell, catedrático de Cirugía.

Rafael Ulecia Cardona

Medicamentos

En esta ocasión se han incorporado un buen número de antiguos medicamentos. Con algunos se está preparando un nuevo vídeo para el canal Medicina, historia y sociedad. Otro que tiene cierto interés es una versión más del salvarsán, el silversalvarsán.

Ampolla de Silbersalvarsán
Sanatogen
Hipofisina. Instituto Llorente
Hepatina

Historia de la medicina. Noticias en español (julio, 2021 #1)

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La oveja Dolly, el experimento que revolucionó la biología. Por Javier Tovar.
Fuente: Salud

Breve repaso a la historia de la Odontología con la Clínica Dental Urbina en Salamanca.
Fuente: Europa Press

María Teresa Calderón al frente Museo Historia de la Medicina y Salud de Zafra
Fuente: RegionDigital.com

El manicomio de Málaga, un lugar donde “corregir” a las mujeres.
Fuente: Canal Sur

Cirujanos y barberos. Por Héctor Zagal.
Fuente: 24 horas (México)

El mundo de la salud rinde homenaje a Jerónimo Forteza, el “médico total”. Por Alberto Mahía.
Fuente: La Voz de Galicia

Nuevo hito en la historia de la medicina.
Fuente: La Vanguardia

Juan Bosch Miralles en el callejero de la capotal grancanaria. Por Teresa Delgado Daria.
Fuente: La Provincia

‘La trepanación en Sevilla’, del doctor Muñoz, desde la didáctica a las curiosidades de su historia.
Fuente: Europa Press Sevilla

Érase una vez el cuerpo humano. Por Luis Pardo
Fuente: hoyesarte.com

90 años del mayor descubrimiento de Fleming, la penicilina
Fuente: Medicina y Salud pública

“Mary Kills People”, la serie canadiense que toca la problemática del suicidio asistido.
Fuente: Continental (Argentina)

190 Aniversario de la creación de la Facultad de Medicina de la BUAP.
Fuente: MundodeHoy.com

Granada cuenta con un Museo de la Salud
Fuente: Canal Sur

La inabarcable historia del color, en la Fundación Telefónica
Fuente: ABC Cultura

Historia de la eutanasia
Fuente: Cinconoticias

La Materia Farmacéutica en la obra de Santa Hildegarda de Bingen.
Fuente: Diario de Jerez

Museo de la Salud de Granada: entre la enfermedad y la lucha por tratarla.
Fuente: Granada Hoy

Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Medcina gracias al fisioculturismo.
Fuente: El Correo Gallego

Una profesora de la UMA, premiada por su investigación sobre asistencia psiquiátrica a mujeres en el antiguo manicomio.
Fuennte: Europa Press

Vetada, invisible, enferma: la historia truncada de la mujer y la medicina. Por Manuela Sanoja
Fuente: Forbes

Historia de la ilustración anatómica I

Hemos insertado en el canal Youtube Medicina, historia y sociedad la segunda parte de La ilustración anatómica. Como es habitual a continuación ofrecemos la transcripción de la primera parte. La bibliografía se incluirá en el siguiente vídeo (La ilustración anatómica II).

[Intro]

A pesar de su importancia, el estudio de la ilustración anatómica, se ha realizado de forma parcial y desde puntos de vista diferentes.  

Un clásico es el libro Geschichte und Bibliographie der anatomischen Abbildung nach ihrer Beziehung auf anatomische Wissenschaft und bildende Kunst (Historia y bibliografía de la ilustración anatómica: en su relación con la ciencia anatómica y las artes visuales), que fue escrito por Choulant en 1857.  

Uno mucho más reciente es el de Roberts y Tomlinson,  The Fabric of the Body: European Traditions of Anatomical illustration, de 1992.

Se trata de un mundo complejo en el que coinciden médicos, artesanos como escultores, pintores, dibujantes, grabadores, imprentas y editores de libros, comerciantes…  

En esta ocasión no me voy a referir al periodo anterior a la aparición de la imprenta ni a las obras que no iban destinadas a las distintas ramas sanitarias.      

[Título]

Algunos autores, como el historiador de la medicina Charles Singer, establecen diferentes etapas en la ilustración anatómica, en las que nos vamos a basar aunque sea sólo en parte.  

La primera, la más larga, que abarcaría desde la Antigüedad hasta los precursores de Vesalio y que, como hemos dicho, no vamos a ver.  

La segunda, por el contrario, sería muy corta (unos veinte años). Comenzaría en 1521 con Berengario da Carpi y terminaría en 1543 con la publicación de la Fabrica.  

Se caracterizó por el uso de xilografías que llegaron a tener gran precisión en la época, sobre todo las realizadas por alemanes e italianos. Entre sus características está la representación preferente de todo el cuerpo en vez de sus partes aisladas, el uso de fondos paisajísticos, un diseño de las figuras que parecen vivas y no cadáveres, etc.    

Berengario, que lo ubicamos siempre en la “anatomía prevesaliana”, se graduó en medicina en Bolonia en 1489 y fue catedrático de cirugía en 1502 donde enseñó durante veinticinco años. Fue de los primeros anatomistas en utilizar ilustraciones basadas en la observación. Anatomistas y artistas (dibujantes y a veces dibujantes y grabadores) comenzaron una larga etapa de relación que perduró siglos.  

Las láminas que vemos pertenecen al Isagogae breves de Berengario de 1525. Se cree que el artista fue Hugo da Carpi (1455-1523).  

La siguiente fase, la tercera, duraría ochenta años. Comenzaría con Vesalio y terminaría en 1627.  

En un vídeo anterior (aquí arriba aparece el enlace) repasábamos la importancia que tuvo la edición de la Fabrica de Vesalio con sus ilustraciones. De alguna manera no sólo comenzó a cambiar los contenidos anatómicos sino que influyó también en la ilustración anatómica basada en la observación directa. Las xilografías que contiene marcaron la pauta de lo que vendría posteriormente durante muchos años.  

Una buena parte de las ilustraciones fueron hechas por Johannes Stephanus de Calcar (ca1499-1546), discípulo del artista veneciano Tiziano. Los grabados se llevaron a Basilea para que los imprimiera Joannis Oporini, un destacado editor que eligió una excelente tipografía y realizó una maquetación impecable, entre otros aciertos. Vesalio supervisó las tareas.

Sus ilustraciones fueron muy copiadas especialmente por reconocimiento de una gran obra pero también por plagio.  

De los posvesalianos mencionaremos la Historia de la composición del cuerpo humano (1556), del castellano Juan Valverde de Amusco, que goza de características propias.  

A diferencia de Vesalio, que publicó su obra en un exquisito latín, Valverde usó la lengua vulgar, en este caso el castellano (después fue traducida al italiano) que acercó la anatomía a sus verdaderos destinatarios, los cirujanos quienes socialmente estaban en un nivel inferior a los médicos y tenían formación artesanal. No nos referimos aquí a los médicos-cirujanos, una excepción que se dio en Italia y España.  

La calidad de sus imágenes es extraordinaria ya que se utilizó la calcografía, es decir, planchas metálicas. El autor fue Gaspar Becerra (1520-1568), artista nacido en Baeza que se formó en Roma con mucha influencia de Miguel Angel.  Nicolás Beatriced o Beatrizius (ca 1507-1570) fue el grabador.  

Esta lámina, la del cuerpo que se despelleja a sí mismo (conócete a ti mismo), tiene sus similitudes con esta otra de la Capilla sixtina. Determinados autores señalan otro periodo importante (el cuarto): el que marcó el grabado y aguafuerte en plancha de cobre entre 1627 y 1730.  

Ejemplos: la Anatomia anatomicæ de Giulio Casseri, que nació en Piacenza en 1552, estudió en Padua y fue ayudante de Acquapendente aunque sus relaciones no fueron siempre buenas.    

Su tercera gran obra Tabulae Anatomicae LXXIIX  visa omnes novae nec ante hac fue  publicada 11 años después de su muerte y fue editada en 16 ocasiones desde 1627.

A finales del siglo XVII se sacrificó en ocasiones la precisión científica por cuestiones artísticas.  Las láminas de la anatomía de Godefridi Bidloo, dibujadas por Gérard de Lairesse, son magníficas obras de arte y, sin embargo, contienen numerosas inexactitudes anatómicas.  Los diseños de Gerard de Lairesse son una desviación total de la tradición idealista inaugurada por las xilografías vesalianas.  

Las figuras se muestran con realismo y sensualidad cotidianos, contrastando las partes crudas y disecadas del cuerpo con las superficies suaves y llenas de carne sin cortar que las rodean. Aparecen figuras atadas y desolladas en ropa de dormir o ropa de cama ordinaria; así como objetos (un libro, un frasco, una mosca…)  

De lactibus (1627) de Gaspare Aselli  (ca 1581-1626)), que no sólo anunció el descubrimiento de los vasos quilíferos, sino que también representa el primer intento de utilizar el color para distinguir diferentes partes del cuerpo, en este caso estos vasos de los vasos sanguíneos y las vísceras, con la ayuda de un xilografía de claroscuro impresa en color. También fue durante este período cuando las espléndidas planchas grabadas de Bartolomeeo Eustachi (ca 1500-1574), que habían estado perdidas durante 162 años, fueron redescubiertas y publicadas por primera vez en 1714 por Giovanni Maria Lancisi a expensas del papa Clemente XI.  

Aquí quiero colocar también el Atlas anatómico de Crisóstomo Martínez. Valenciano de nacimiento, fue coetáneo de Marcelo Malpighi, Lorenzo Bellini y Antony Leeuwenkoek. Aprendió y luego ejerció en Valencia de pintor, grabador y decorador de muebles. Hacia 1680 comenzó a realizar un Atlas para lo que recibió una ayuda que el Ayuntamiento y de los diputados de la Generalitat solicitaron a Carlos II. Realizó parte del mismo en París. Destaca el detalle del estudio textural del tejido óseo. Dedicaremos un vídeo para hablar del mismo.  

El quinto periodo abarcaría de 1730 a 1778 y estaría marcado por la obra de  Bernhard Siegfried Albinus (1697-1770)   Anatomista conocido por sus Tabulae sceleti et musculorum corporis humani, un volumen ilustrado, que se publicó por primera vez en Leiden en 1747.   Contrató a un gran artista, Jan Wandelaar (1690-1759), para ejecutar los dibujos bajo su estrecha supervisión. Las placas resultantes, que combinan una gran precisión científica con logros artísticos, se convirtieron en la nueva norma que eventualmente reemplazó a las imágenes vesalianas que habían sido el pilar de la ilustración anatómica durante más de doscientos años.  

También podemos mencionar las placas preparadas por el pintor y grabador Jan van Rymsdyk (ca 1700/1730-1788/1790) para la Anatomia uteri humani gravidi de William Hunter (1774) (hermano del conocido cirujano John Hunter) y para los atlas anatómicos de otros autores.   

El papel vital del artista, más que el del anatomista solo, comienza a ser reconocido cada vez más, y los nombres del artista e incluso de los grabadores a veces ocupan un lugar destacado bien en las portadas bien en la parte dedicada a las cuestiones preliminares.  

El gran potencial del color en la metodología de la ilustración no se realizó plenamente hasta un período posterior.  

Aquí tenemos Ilustración de vísceras humanas de Paulo Mascagni (1755-1815) ‘tórax explotado’, prosector de Anatomía en la Universidad de Siena, lo que significaba que era responsable de dirigir la disección para la demostración y la investigación.   Su Anatomia Universa (1823-1832) fue una obra completa de anatomía con cuarenta y cuatro láminas coloreadas a mano posiblemente por Antonio Serrantoni.    

El último periodo fue el que marcó  De basi encephali  de Soemmering  de 1778 hasta mediados del siglo XIX.   Una característica de esta fase es un mayor cambio hacia la anatomía de los órganos internos, a la luz de los nuevos descubrimientos realizados como resultado de un estudio más especializado.   La mecanización de la imprenta en el siglo XIX, junto con la invención y el desarrollo de la litografía, hizo que los textos y las ilustraciones pudieran producirse en masa y distribuirse ampliamente a través de redes de editores y libreros.  

Con la introducción de la cromolitografía en la década de 1830, la ilustración anatómica alcanzó quizás su nivel más alto en el atlas de ocho volúmenes de Bourgery.   

Bourgery empezó a trabajar en su magnífico atlas en 1830 en colaboración con el ilustrador Nicolas Henri Jacob (1782-1871), un alumno del pintor francés Jacques Louis David. Los primeros volúmenes se publicaron al año siguiente, pero completar el tratado requirió cerca de dos décadas de esfuerzos; Bourgery consiguió completar en vida su magna tarea, pero el último de los ocho volúmenes del tratado no se publicó en su totalidad hasta cinco años después de la muerte de su autor. Los ocho volúmenes del tratado de Bourgery cubren la anatomía descriptiva, anatomía topográfica y técnicas quirúrgicas (con descripciones detalladas de casi todas las principales intervenciones que se realizaron durante la primera mitad del siglo xix), anatomía general, embriología y anatomía microscópica.   Las espectaculares litografías coloreadas a mano y de tamaño natural son extraordinarias por su claridad, color y atractivo estético, ya que reflejan una combinación de observación directa en laboratorio e investigación ilustrativa.  

Historia de la medicina. Noticias en español (junio, 2021 #2)

Los 40 años del sida: la historia de la pandemia silenciosa.
Fuente: Perfil

Se cumplen 100 años de la anestesia epidural, creada por un médico militar de Huesca.
Fuente: Infosalus

Gana austriaca “The fever” Premio al mejor documental Internacional Ecozine. Por Adela Mac Swiney González.
Fuente: Billie Parker Noticias

SIDA, 40 años. Por Antonio Sánchez.
Fuente: Zacatecas en Imagen

En memoria de Francesc Bujosa Homar
Fuente: Diario de Mallorca

J. Marion Sims, el “padre de la ginecología moderna” que realizó crueles experimentos con esclavas.
Fuente: Diario de Sevillahttps://www.diariodesevilla.es/salud/investigacion-tecnologia/JMarion-ginecologia-experimentos-esclavas_0_1579643903.html

Día histórico: Pedro Laín Entralgo.
Fuente: La Nación

“El teatro de las locas”: el oscuro experimento de los inicios de la psiquiatría en el hospital más grande de París. Por Dalia Ventura.
Fuente: BBC News

Bailarines ofrecen su versión del libro científico más bello de la historia. Por Alida Piñón.
Fuente: El Universal

Historia y tradición: Dr. Medardo Medina López, un valenciano discípulo de José Gregorio Hernández. Por Eumenes Fuguet.
Fuente: El Carabobeño

Documaster nos relata la gripe española de 1918 y por qué se llama así. Por Francesca Puig.
Fuente: rtve

Las 15 mejores series de médicos y hospitales de la historia. Por Marieta Taibo.
Fuente: Cosmopolitan

Manuel Corachán, médico y ‘conseller’. Por Xavier Carmaniu Mainadé.
Fuente: El Día

Entrevista. Fernando Ponte Hernando., profesor de Historia de la Ciencia de la USC… “Sería ideal dedicar unos años en exclusiva a enseñar e investigar”. Por Victoria Pardo.
Fuente: Correo Gallego

Breve historia del escorbuto

Insertamos el guión del vídeo Breve historia del escorbuto que se subió al canal Medicina, historia y sociedad.

Mucho hemos oído hablar de los grandes navegantes del pasado y de sus logros. Sin embargo, de los que embarcaban, en ocasiones regresaban menos de la mitad. Morían más marineros de la enfermedad que llamaban “peste de los mares o peste de las naos” que los que lo hacían a consecuencia de las batallas, naufragios, etc.

Francia, Gran Bretaña, Países Bajos y España, los países con más barcos y experiencia, conocían bien esta dolencia pero carecían de remedios eficaces. No solo causaba estragos en naos y barcos, también lo hacía en los ejércitos, en poblaciones sitiadas, migraciones, etc.

[Intro]

Se dice que esta enfermedad era conocida en la Antigüedad, pero fue en la época de las grandes navegaciones cuando aparecía con frecuencia. Las referencias concretas a la misma son de ese periodo y las primeras proceden de la península ibérica: Viaje de Vasco de Gama de Portugal a la India entre 1497 y 1499 donde se le llamó Mal de Loanda, y la primera vuelta o circunvalación terrestre de Elcano de 1519 a 1522 donde apareció en el Pacífico, el Índico y el Atlántico.

En el primer caso se lee en las crónicas que “se les hinchaban los pies y las manos y les crecían tanto las encías por encima de los dientes que no podían comer”. Cuando llegaron a Mombasa los árabes conocían la enfermedad y sus remedios, como las naranjas y limones entre otros productos frescos. Los enfermos se recuperaron aunque creyeron que la curación se debió al clima y “al buen aire”. Las teorías galénicas lo dominaban todo.

En otra ocasión estuvieron otros tres meses navegando y volvieron a caer muchos. “enfermaban de las encías, que les crecían por encima de los dientes y no podían comer, se les hinchaban las piernas y otras grandes hinchazones les salían por todo el cuerpo, y de tal modo minaban la vida de un hombre, que éste moría sin padecer ninguna otra dolencia”. Buscaron los remedios que tan bien les habían ido pero, aun así, algunos estaban tan enfermos que murieron igual.

Desde entonces trataron de cargar alimentos frescos en todos los viajes y hacer escalas para reponerlos.

Del segundo caso, de la circunvalación Elcano-Magallanes tenemos un testimonio del italiano Antonio Pigafetta (1480-1534), geógrafo, cronista, explorador, que formó parte de la Expedición Magallanes en la nave Trinidad, la capitana, en la primera parte de esta gesta marítima. En la Crónica del primer viaje alrededor del mundo (1524) dice:

“Durante tres meses y veinte días no pudimos conseguir alimentos frescos. Comíamos bizcocho a puñados, aunque no se puede decir que lo fuera porque era sólo polvo mezclado con gusanos que se habían comido lo mejor y lo que quedaba apestaba a orines de rata. Bebíamos agua amarilla, pútrida desde hacía tiempo, y comíamos las pieles de buey que están sobre el palo mayor… las sumergíamos durante cuatro o cinco días en el mar y luego las poníamos un rato sobre las brasas y nos las comíamos. Muchas veces tuvimos que comer el serrín de las maderas. Las ratas se vendían a medio ducado cada una y había poquísimas. Pero la mayor desgracia de todas fue que a algunos hombres se les inflamaron las encías de tal modo que no podían comer y se morían”.

En el Índico volvieron a recaer y el tercer brote apareció al regreso de la nao Trinidad. Sólo comían arroz y agua. Se realizó una autopsia y “halláronle todo el cuerpo que parecía que todas las venas se le habían abierto y que toda la sangre se le había derramado por el cuerpo”.

Recordar que no sólo la dieta era inadecuada sino que el debilitamiento y el duro trabajo eran causa de los fallecimientos.

No es raro encontrar estos mismos detalles o parecidos en las crónicas de otros viajes de la época organizados por holandeses, ingleses o franceses.

En la versión que fray Juan de Torquemada hizo de un texto de fray Antonio de la Ascensión en su Monarquía Indiana encontramos un texto que hace referencia a la exploración de la costa oeste de California de 1602 para cartografiarla a cargo del capitán Sebastián Vizcaino (1547-1627).

Tuvo lugar a la altura del puerto de Monterrey en la Alta California tras seis meses de navegación. Allí solían llegar también naves con viajeros que procedían de China que llevaban cuatro meses navegando. Se consideraba un lugar de pestilencia que afectaba a los cuerpos flacos, cansados y molidos por el trabajo. Padecían intensos dolores, manchas y granos en la piel, verdugones debajo de las rodillas que imposibilitaban mover las piernas, inflamación de las encías que originaban la pérdida de dientes y muelas y una gran dificultad para comer. Los que se dirigían a Mazatlán o hacían allí escala se libraban porque encontraban alimentos frescos, agua y unas frutas que llamaban xocohuitzles.

Algunos dicen que fue algún español quien encontró el remedio de los agrios. Ya hemos visto que esto era conocido con anterioridad. Se pone de ejemplo el Tratado breve de Medicina, y de todas las enfermedades, en que a cada passo se ofrecen… de fray Agustín de Farfán. Efectivamente se recomiendan agrios en las cámaras de sangre, retenciones de la regla, erisipela, contra las señales de las viruelas, en unciones para las bubas con otras muchas sustancias, en la calentura de sangre corrompida, y en la calentura llamada tabardete. Asimismo para las úlceras de la boca. Es difícil saber a qué enfermedades se refiere, pero no parece que lo haga directamente al mal de las naos.

En los viajes de Jacques Cartier, navegante francés, se autopsió a algunos enfermos encontrando pulmones negros y gangrenados, corazón blando y encogido, bazo carcomido, piernas inflamadas y punteadas con gotas de sangre, y boca infectada y podrida con un retroceso de las encías.

En 1564 el médico holandés Johann Weyer (1515-1588) escribió De scorbuto epitome, donde describe los principales signos: hinchazón, exulceración y fungosidad de las encías, manchas en la piel y cansancio.

Otro tanto pasó en los viajes de Francis Drake en 1577, Edward Felton en 1582, Thomas Cavendish en 1586 y Richard Hawkins en 1593. En 1589 Richard Hakluyt utiliza la palabra skurvie en su libro Principal Navigations para referirse a la enfermedad.

Y de esta forma podríamos estar poniendo ejemplos de varios países durante largos periodos de tiempo hasta llegar a un nombre conocido por todos del siglo XVIII: James Lind (1716-1794).

Escocés nacido en Edimburgo, se formó en cirugía y después se embarcó como ayudante médico durante siete años en 1747 a bordo del Salisbury que patrullaba el Canal de la Mancha. Allí se le ocurrió hacer una prueba o su conocido ensayo clínico cuyos resultados publicó en 1753: Tratado sobre el escorbuto en tres partes: Contiene una investigación de la naturaleza, las causas y la cura de la enfermedad junto con una visión crítica y cronológica de lo publicado sobre el tema.

Recibió a 12 enfermos con escorbuto con sintomatología parecida. Fueron encamados en una estancia y recibieron la misma dieta, pero, además,

–2 enfermos recibieron diariamente un cuarto de galón de sidra

–2 tomaron 25 gotas de elixir de vitriolo tres veces al día con el estómago vacío

–2 tomaron dos cucharadas de vinagre tres veces al día con el estómago vacío

–2 enfermos un poco más graves se sometieron a un régimen de agua de mar (media pinta cada día)

–2 enfermos recibían dos naranjas y un limón cada día

–2 enfermos tomaron semilla de una nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo del Perú, resina de mirra y bebían hordiate acidulado con tamarindos.

Sanaron los que tomaron naranjas y limones, pero no interpretó bien los resultados. Seguía pensando en la humedad del aire que unas veces era fría y otras caliente. Años después de este hallazgo muchos siguieron sin otorgarle fiabilidad y la enfermedad seguía presentándose. Incluso algunos aplicaban sangría. Hipocratismo, galenismo y otros sistemas no lograban comprender la enfermedad.

Lind tiene importancia por haber considerado el primer ensayo clínico. Acertó al controlar las variables del experimento de modo que todos los sujetos estuvieran en similares condiciones: comparar igual con igual, aunque no hubo grupo control.

Como los agrios se estropeaban, se elaboraba con ellos una especie de jarabe al baño maría, con lo que perdía su eficacia. Pero uno de los discípulos de Lind, Gilbert Blane, observó que añadiendo un poco de alcohol destilado (ron o ginebra) el zumo conservaba sus propiedades, y tras dura batalla, consiguió que el Almirantazgo aprobara como obligatoria en todos los buques, la distribución diaria de 21 centímetros cúbicos de zumo de naranja o limón en 1795.

Los viajes a través del Pacífico acabaron haciéndose habituales al sumarse a los españoles los británicos, los holandeses y los franceses. De tanto en tanto podían aprovisionarse de productos frescos o de descubrir frutas y otros productos que los protegían de la enfermedad (cocos, apio, plátanos, etc.).

Una de las expediciones de mayor duración fue la de Malaspina (1789-1794). Éste, conociendo lo que habían hecho otros, como Cook, cargó wort de malta (no servía para nada), zumo de limón, verduras y frutas frescas cada vez que tenían ocasión. Aparecieron otras enfermedades pero no escorbuto. El médico de la expedición escribió Tratado de las enfermedades de la gente de mar y los medios de precaverlas (1805) en el que conocía las experiencias de Lind y que estaba seguro de que naranjas y limones eran esenciales.

Futuras expediciones fueron cambiando la mentalidad y salían preparados con antiescorbúticos, pero en el siglo XIX seguía existiendo como durante la hambruna de la patata del año 1845-7, la fiebre del oro en California entre 1848-50, la guerra de Crimea en 1854, el sitio de París durante la guerra francoprusiana del año 1870-71, en las exploraciones árticas o su aparición en la infancia a partir del año 1877 por la moda del abandono de la lactancia materna y su sustitución por la leche condensada, carente de ácido ascórbico.

En el siglo XIX la medicina sufre grandes cambios. En 1893 Thomas Barlow, estudioso del escorbuto infantil, lo distingue del raquitismo y define su causa, razón por la que al escorbuto también se le denomina enfermedad de Barlow.

Después de que se descubrieran las vitaminas y su importancia para la vida, la vitamina C fue aislada por el fisiólogo húngaro Albert Sent-Györgyi en el año 1932, por lo que le fue concedido el premio Nobel en 1937. Lo bautizó en principio como ácido hexurónico, poco después renombrado como ácido ascórbico. Los siguientes pasos consistieron en identificar su estructura química y su síntesis a escala comercial  (Walter Haworth) y (Tadeus Reichstein).

Bibliografía

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