Nuevas fuentes materiales e iconográficas de historia de la medicina (enero, 2021)

La sección de Fuentes materiales e iconográficas del sitio web historiadelamedicina.org se ha incrementado con una serie de nuevos objetos e imágenes. Entre estos podemos mencionar los siguientes:

Hemoglobinómetro de Gowers

Hemoglobinómetro de Sahli (Gebrauchsanweisung zum Farbstat Haemometer)

Hemómetro con cámara de Neubauer

Juego de lancetas para sangrar

Jeringa para enemas

Fotografía: Sesión operatoria en la Sala del Dr. Antonio Cortés Lladó del Hospital Central de Sevilla

Wilder G. Penfield (1891-1976)

Hemos insertado en la sección de “epónimos y biografías médicas” de historiadelamedicina.org, la biografia de Wilder G. Penfield.

Conocemos los epónimos “homúnculo de Penfield”, “síndrome de Penfield” y “disectofres de Penfield”. Penfield significa en la Historia de la medicina excelente neurocirujano que creó el Instituto Neurológico de la Universidad McGill, de Montreal, que contribuyó con importantes avances en el estudio del tejido nervioso, de las enfermedades neurológicas –especialmente la epilepsia– y en técnicas neuroquirúrgicas.

Nació en Spokane, Washington, en 1891. Tuvo la suerte de formarse con los mejores anatomistas, fisiólogos, médicos, histólogos y cirujanos de de su época. Estuvo en Princeton. Después marchó becado a Oxford, donde conoció a Sherrington y Osler. Se graduó en la Escuela de Medicina de la John Hopkins. Estuvo interno en el Hospital Brigham donde conoció a Cushing. Regresó a Oxford para completar su formación con Sherrington. De regreso a los Estados Unidos, fue ayudante en el Hospital Presbiteriano de la Universidad de Columbia en el Departamento que dirigía Whipple. Hizo una estancia en Madrid para aprender las técnicas de estudio del sistema nervioso de Cajal y su escuela. En Alemania trabajó con Otfrid Foerster, quien había ideado un método para evaluar las funciones de las diferentes áreas del cerebro.

En 1933 Penfield fue nombrado profesor de neurocirugía de la Universidad McGill. En Montreal desarrolló el Instituto Neurológico, centro de formación, investigación y tratamiento de trastornos del sistema nervioso y del cerebro. Se centró, sobre todo, en la intervención de los epilépticos que no tenían cura médica. Describió dos áreas cerebrales especiales: la corteza motora y la corteza somatosensorial y también cartografiar las distintas zonas o áreas cerebrales. Sin dejar la investigación, en la segunda parte de su vida se dedicó a viajar y dar conferencias y a escribir sobre temas médicos desde la perspectiva de la divulgación así como novelas. Es lo que él denominó “su segunda carrera”. Murió en abril de 1976.

(*) Imagen procedente de Wikipedia

Historia de la medicina. Noticias en español (enero, 2021 #1)

Pestes y pandemias en los ojos de la historia. Por Juan Carlos Talavera.
Fuente: Excelsior (México)

La pandemia entre los indígenas en América, 500 años después. Por Gema González, Miguel Souto y Gaspar Llamazares.
Fuente: Redacción Médica

El pionero de las vacunas que el mundo olvidó. La vacuna desarrollada por Waldemar Haffkine salvó un incalculable número de vidas.
Fuente: Ecuavisa

Ribera acoge la cátedra Emilio Balaguer en el Hospital de Vinalopó.
Fuente: Redacción Médica

Una base de datos digital ofrece miles de documentos sobre la medicina de la corona de Aragón.
Fuente: Heraldo

Qué ha pasado en la historia de España para estar tan atrasados en ciencia. Entrevista a José M. Sánchez Ron.
Fuente: El Asombrario

Y la cirugía descubrió el látex. Por Anabel Herrera.
Fuente: La Vanguardia

Tabaré Vázquez, el médico que hizo historia en la política uruguaya. Por Concepción oreno.
Fuente: La Vanguardia

Finlay y el legado de la medicina cubana en Panamá. Por Nuria Piqueras Grosso.
Fuente: Prensa Latina

¿Quién fue Isabel Zendal, la mujer que da nombre al nuevo hospital de emergencias de Madrid? Por Lara Gómez Ruiz.
Fuente: La Vanguardia

Sida: la pandemia permanente.
Fuente: Público

La verdadera historia de la anestesia. Por Alberto Halabe.
Fuente: SDPnoticias.com

Se cumplen 217 años de la expedición que llevó a todo el mundo la vacuna de la viruela. Por Alfonso Delgado.
Fuente: ABC

Movistar+ estrena ‘Pioneras’, serie documental sobre grandes mujeres de la historia.
Fuente: OKDIARIO

‘La ciencia frente al COVID’: historia de las pandemias.
Fuente: rtve

Concepción Criado, la primera mujer de España en tener plaza de médico en Xirivella y originaria de una familia de Buñol. Por Victoria Sir.
Fuente: comarcalcv

En busca del Museo de la Medicina
Fuente: TeleMadrid

Dra. Judith Galperín: adiós a una pionera y referente de la medicina en Zapala. Por Daniel Alberto Signorile.
Fuente: Minuto NQN

¿Quiénes son y que defienden los antivacunas? Por Anabel Piñar Ramírez.
Fuyente: La Vanguardia

Descifrando el virus: ¿Vamos camino de cometer el mismo error en 1918? Por A. Villarino.
Fuente: El Confidencial

Un dolor más allá de la muerte: descubren el primer tratamiento ginecológico de la historia.
Fuente: ABC

El Hospital de Santa Lucía de Cartagena organiza el XIV Curso de Bioética y Dercho Sanitario
Fuente: 20 minutos

Reflexiones sobre las pandemias a lo largo de la historia
Fuente: La Gaceta

Javier Sanz publica la ‘Historia de la Medicina de la Ciudad de Sigüenza’
Fuente: Nueva alcarria.com

Médicos piden a Infomed incluir a Rodrigo Álvarez Cambras en la Historia de la Ortopedia y Traumatología en Cuba.
Fuente: DDC

Fue Fleming el único padre de los antibióticos?
Fuente: La Vanguardia

Wunderlich y la termometría clínica

Subido un nuevo vídeo al canal Medicina, historia y sociedad, insertamos en este post la transcripción del anterior: Wunderlich y la termometría clínica.

“En el vídeo anterior hablábamos de la importancia de la lesión y de las alteraciones estructurales en patología. Sin embargo, esto solo nos proporciona información de la enfermedad en un determinado momento y en localizaciones concretas.

A lo largo de las primeras décadas del siglo XIX Alemania salía de un periodo en el que habían florecido los sistemas especulativos por la influencia de la llamada Naturphilosophie. La química y la física seguían proporcionando apoyo para la construcción de una patología científica. Ahora era necesario estudiar la enfermedad desde el punto dinámico.

Dos eran las posibilidades: investigar las alteraciones como procesos energéticos, estudiables por la física, y como procesos materiales, estudiables por la química.

Carl Reinhold August Wunderlich, hijo de alemán y francesa, fue uno de los primeros en adentrarse en el primer campo. Veamos cómo.

[INTRO]

Wunderlich nació en 1815 en Sulz, junto al Neckar (suroeste de Alemania). Su padre era médico y trabajó en salud pública. Falleció en 1824. Con su madre y su abuela se trasladó a Stuttgart donde finalizó sus estudios secundarios en 1833. Estudió después medicina en Tubingen –donde se ofrecía una enseñanza libresca– hasta 1837. Allí fue influenciado por Albert Frederich Schill (1812-1839), un profesor que había estado en Francia e Inglaterra, que le recomendó que aprendiera percusión y auscultación, lo que hizo durante tres viajes a Viena. Con otros dos renovadores (Wilhelm Roser (1817-1888) y Wilhelm Greisinger (1817-1868) fundó el el Archiv für Physiologische Heilkunde en 1842, donde clamó por una nueva medicina basada en la observación científica y en particular por la obra fisiológica de Johannes Müller (1801-1858). Uno de los artículos de la introducción llevaba el título “Sobre las deficiencias de la medicina alemana actual y sobre la necesidad de una firme orientación científica de la misma”, donde decía: ‘La medicina, como ciencia empírica e inductiva, tiene que vestir el mismo atavío y progresar con los mismos métodos que las ciencias físicas exactas… La medicina fisiológica, apoyándose en hechos comprobados, tiene que formular las leyes según las cuales el organismo vive y enferma, sana y perece’.

Estuvo un año en París donde aprendió especialmente de Pierre Charles A. Louis (1787-1872) y también de Louis D. Jules Gavarret (1809-1890), empirismo y estadística aplicada.

Regresó a Stuttgart donde presentó su tesis en 1838 sobre la nosología del tifus. De nuevo estancia en París y después, en 1840, se trasladó a Viena. Publicó un libro (Wien und Paris) en el que realiza un agudo análisis crítico en el que comparaba la medicina que se hacía en ese momento en Francia y la que se desarrollaba en el área germánica. París era para él el lugar más adecuado para formarse. También se refería al renacimiento de la escuela vienesa en torno a las figuras de Rokitansky y Skoda.

Habiéndose habilitado en 1839 como profesor en la Universidad de Tubinga, pasó por asistente y sustituto. En 1846 fue nombrado profesor ordinario de clínica médica. Hubo reacciones en contra por parte del profesorado conservador y tuvo que interceder por él el ministro de educación del reino de Württemberg.

En 1845 publicó Versuch einer pathologischen Physiologie des Blutes (1845) y al año siguiente comenzaron a ver la luz los tres volúmenes de su Handbuch der Pathologie und Therapie (1850-1852). El libro sobre la fisiopatología patológica de la sangre es una muestra de que Wunderlich hizo investigación experimental de laboratorio. El segundo indica que la fuente principal de su obra de investigación fue la observación y la exploración clínica.   

En 1850 Wunderlich aceptó una de las cátedras de más prestigio de Alemania, la de la Universidad de Leipzig. Allí estuvo a lo largo de veinticinco años durante los cuales publicó una Geschichte der Medizin (1858) y su obra central Das Verhalten der Eigenwärme in Krankheite (El comportamiento de de la temperatura corporal en las enfermedades) (1868). Convirtió su servicio del Jakobshospital en uno de los más importantes de Alemania. Dio clases de patología y terapéutica, de psiquiatría y también de historia de la medicina

Wunderlich culminó el grueso de su trabajo sobre termometría mientras estuvo en Leipzig. A lo largo de dieciocho años antes de publicar Das Verhalten der Eigenwärme in Krankheiten, recogió datos del examen clínico de más de veinticinco mil pacientes. Reunió miles y miles de registros de las lecturas de la temperatura. El análisis de estos datos produjo una veintena de trabajos sobre termometría además del libro.

El termómetro
Galileo ya utilizó el termoscopio que Sanctorius empleó con fines médicos. Varios médicos franceses y alemanes del siglo XIX se interesaron también por el termómetro. Sin embargo, el mérito de haber sentado de modo sistemático los fundamentos científicos de la termometría clínica es de Wunderlich, así como haber convertido el termómetro en un instrumento imprescindible de la práctica médica.

Aquí vemos distintos tipos de termómetros algunos muy antiguos. Muy recientemente se sustituyó el mercurio de los mismos. [Se muestran varios termómetros de diferentes épocas].

En el contexto de la mentalidad fisiopatológica Wunderlich se interesó por la fiebre, el signo más adecuado a una consideración energética y procesal. Buscó descubrir por vía experimental que las modificaciones de la temperatura en las enfermedades se hallan fundamentadas en una ley. 

Los principios de los que partió Wunderlich fueron: (a) la constancia de la temperatura en las personas sanas, y (b) la variación de la temperatura en la enfermedad. Recogió millones de registros, como hemos dicho. Trató de buscar regularidades en los trazados termométricos de las enfermedades. Los halló a pesar de que con frecuencia había variaciones que dependían de influencias accidentales. Por tanto, muchas especies morbosas se corresponden con tipos bien delimitados de temperaturas alteradas.

Wunderlich extrajo las curvas térmicas típicas del tifus abdominal, el tifus exantemático, la fiebre recurrente, el sarampión, la viruela, la neumonía, la escarlatina y el paludismo reciente. Otras eran relativamente típicas, como la de la septicemia, rubeola y varicela, erisipela, amigdalitis, meningitis, reumatismo agudo, pleuritis, etc.

El espectacular desarrollo de la microbiología en la segunda mitad del siglo XIX y la aparición de medicamentos eficaces contra las infecciones a principios del siglo XX oscurecieron de alguna manera la excelente labor de Wunderlich.

Mientras Wunderlich trabajó en el tema, el también alemán Justus von Liebig (1803-1873) acababa de descubrir que el calor animal se originaba en los procesos químicos orgánicos, especialmente en las oxidaciones. Por otro lado, los trabajos de Meyer, Joule y Helmholtz habían llevado a la formulación del primer principio de la termodinámica.

Wunderlich falleció cuatro años después que su hijo, en septiembre de 1877″.

Bibliografía
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—Carl Reinhold August Wunderlich und die Universitätsklinik St. Jakob. Historia de la Universidad de Leipzig. Disponible en: http://www.uni-leipzig. de/~agintern/uni600/ug174.htm Consultado el 12 de diciembre de 2013.

—Karl Reinhold August Wunderlich. En: Professo- renkatalog der Universität Leipzig. Catalogus pro- fessorum lipsiensium. Dispoible en: http://www. uni-leipzig.de/unigeschichte/professorenkatalog/ leipzig/Wunderlich_1307/ Consultado el 5 de dicie- mre de 2013.

—Diepgen, P. Historia de la Medicina. 2a ed., Barce- lona, Labor, 1932.

—Hess, V. Objektivität und Rhetorik: Karl August Wunderlich (1815–1877) und die klinische Thermo- metrie. Medizinhistorisches Journal, 1997; 32(3-4): 299-319.

—Korn, G. Wunderlich, Karl Reinhold August. In: Allgemeine Deutsche Biographie (ADB). Band 44, Duncker & Humblot, Leipzig 1898, S. 313 f.

—López Piñero, J.M. Patología y medicina interna. In- troducción general, Alemania, Francia, Gran Bretaña y España. En: Laín Entralgo, P. (dir). Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 6, pp. 123-156.

—Mackowiak, P.A.; Wasserman, S.S.; Levine,M.M. A Critical Appraisal of 98.6°F, the Upper Limit of the Normal Body Temperature, and Other Legacies of Carl Reinhold August Wunderlich. JAMA. 1992; 268(12): 1578-1580.

–Mackowiak, P.A.; Worden, G. (1994). Carl Reinhold Wunderlich and the evolution of clinical thermometry. Clin. Infect. Dis., vol. 18, n1 3, pp. 458-467.

—Oon SF, Murphy M, Connolly SS. Wunderlich syndrome as the first manifestation of renal cell carcinoma”. Urology Journal, 2010; 7 (2): 129–32.

—Singer, Ch.; Underwood, E.A. Breve Historia de la Medicina con un apéndice sobre la Historia de la Medicina española por José M. López Piñero. Ma- drid, Guadarrama, 1966.

—Temkin, O. Wunderlich, Schelling and the His- tory of medicine, Gesnerus,1966; 23: 188-195. En: (1977)The double face of Janus, Baltimore, The Jo- hns Hopkins University Press,1977, pp. 246-251.

Albert Kölliker (1817-1905)

Se ha insertado en la sección de “Epónimos y biografías médicas” de historiadelamedicina.org la de Albert Kölliker.

Cuando se habla de histología, embriología y fisiología en el siglo XIX, no puede faltar la figura de Albert Kölliker. Nació en Zurich (Suiza) el 6 de julio de 1817. Comenzó los estudios de medicina en Zürich. Cursó un semestre en Bonn y tres en Berlín. En esta Universidad se encontró con Johannes Müller (1801-1858), Friedrich Gustav Jakob Henle (1809-1885) y con Robert Remak (1815-1865). Se graduó en Heilderberg en 1842.

Regresó a Zurich donde ahora se encontraba Henle, quien le aceptó como prosector, con el que estableció una amistad permanente y con el que comenzó su carrera de investigación. Cuando Henle se marchó, fue nombrado profesor extraordinario de anatomía comparada y fisiología. En septiembre de 1847 cambió de universidad; esta vez a Würzburg como profesor de fisiología y anatomía comparadas con la condición de que se le diera la cátedra de anatomía tan pronto como quedara vacante. Permaneció allí hasta su jubilación y muerte en 1905.

Su obra más conocida fue “Handbuch der gewebelehre des Menschen” (Manual de histología humana, 1852), que pronto pasó a ser considerado uno de los textos más influyentes en la teoría celular. Su contenido fue variando a lo largo de las diferentes ediciones y recogiendo los avances que se producían en esta disciplina. En 1879 publicó “Entwicklungsgeschichte des Menschen und der höhern Tiere (Embriología humana y de los animales superiores). También investigó en fisiología. Fue el principal valedor de la obra de Cajal en Europa.

Historia de la medicina. Noticias en español (diciembre 2020 #1)

Christian Barnard y la historia del primer trasplante de corazón. Por José Narosky.
Fuente: TN (Argentina)

¿Cuánto sabes sobre el Renacimiento?
Fuente: National Geographic Historia

Dolores Aleu, la primera médica española. Por Guiomar Huguet Pané
Fuente: National Geographic Historia

Global Market Research Report Medicina herbaria 2020 – Industry tendencias y perspectivas de negocio, factores de crecimiento de mercado. Compartir, tamaño, las demandas y los principales fabricantes y consumidores hasta 2025.
Fuente: 100tek

Viejo Hospital San Roque: una reliquia en medio de la ciudad.
Fuente: Cadena 3

Fallece el químico fármaco biólogo e historiador, Uziel Gutiérrez de la Isla. Por Rafael de Santiago.
Fuente: La Jornada zacatecas

Helicobacter Pylori: la fascinante historia de la bacteria “Nobel”. Por Alberto Cormillot.
Fuente: infobae

Entre Balmis (1803) y Balmis (2020) de la mano de la innovacion. Por Raúl Casado.
Fuente: La Vanguardia

Hace 106 años, Luis Agote hacía la primera transfusión.
Fuente: Perfil

La Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins. Por Vicente Aboites.
Fuente: am (México)

Así son las 10 vacunas que encabezan la mayor carrera de la Historia de la Medicina. Por Pablo Herráiz.
Fuente: El Mundo

Cuando Severo Ochoa almorzó en el restaurante Alameda acompañado del doctor Manuel Pombo.
Fuente: El Correo Gallego

El Hospital de Dionisio Uribe Santamaría. Por Javier González Sánchez.
Fuente: La Patria.com

Las epidemias centran el curso de Historia Política Comtemporánea del Museo del Telde.
Fuente: Teldeactualidad

Dolor, el primer miedo del hombre del siglo XXI. Por Mayka Sánchez.
Fuente: La Razón

Gran Canaria analiza el impacto de las epidemias en las sociedades contemporáneas el próximo 11 de noviembre.
Fuente: el.Diario.es

Otro retrato de 2020. Por Alfredo C. Villeda.
Fuente: Milenio 2020

¿Validar o no validar la medicina tradicional ? He ahí el dilema. Por Marina Vera Ku.
Fuente: El Sol de México

‘Pioneras’ es una serie documental que visibilizará a grandes mujeres que la Historia ha olvidado.
Fuente: La Sexta

Imagen procedente de Unsplash. Agradecimiento a su autor Mr Cup / Fabien Barral

Laënnec y el estetoscopio

A continuación insertamos la transcripción del vídeo Laënnec y el estetoscopio que se subió hace unos días en el canal de Youtube “Medicina, historia y sociedad”.

El fonendoscopio es hoy todavía uno de los instrumentos más conocidos de la población. Realmente ha llegado a convertirse en un símbolo de la medicina.

El actual fonendoscopio comenzó siendo un instrumento muy sencillo ideado por el médico francés René Teophile Laënnec.

Vivió momentos de cambio (Revolución francesa y caída del antiguo régimen, Imperio y Restauración). Laënnec ideó un artilugio sencillo que se ha utilizado hasta hoy conservando esa simplicidad, pero habiendo rendido extraordinarios servicios a la medicina.

Laënnec nació en Quimper, pequeña ciudad del Finisterre francés en 1781. Su padre, que enviudó pronto, lo puso al cuidado de su tío Guillaume, médico de Nantes, que había sido profesor y rector de su Universidad. Sus primeros conocimientos y su vocación le vienen de él. Con su tío vivió la Revolución. Justo delante de su casa instalaron el patíbulo donde había ejecuciones a diario. Se vieron obligados a cambiar de domicilio.

En 1800 fue pensionado para estudiar en la École Spéciale de Santé, donde cada Departamento enviaba a su mejor alumno. A los quince años ya era cirujano de tercera y médico militar.

Cuando llegó a París todavía pudo seguir el último curso que impartió Bichat mientras asistía al servicio de Corvisart, médico de Napoleón, en la Charité. Fue la influencia de éste la que le condujo por el camino que tomó en su vida profesional. En 1804 leyó su tesis Propositions sur la doctrine d’Hipocrate, relativement a la médicine pratique.

Siguieron después años de autopsias, informes, memorias y comunicaciones. No dejó de observar, fue minucioso y trató de no omitir nada. Se le considera continuador de la obra de Bichat e igual que él, a los 25 años, ya había transformado la medicina. Durante estos años dio un curso de Anatomía patológica, rival del que impartía Dupuytren.

Fue médico en el Hospital de Beaujon y de la Salpêtrière. En 1816 le nombraron jefe de clínica del Hospital Necker. Con toda naturalidad y sin presuntuosidad inventó la auscultación mediata como método de trabajo.

Esto me recuerda a que de niños tratábamos de trasmitir el sonido entre dos latas.

El 23 de febrero de 1818 Laënnec presentó a la Academia de Ciencias su comunicación «Mémoire sur l’auscultation par des moyens acoustiques, dans la pratique de la médecine », en la que incluía la descripción del estetoscopio que puso a punto como jefe médico en Necker en 1816.

Portal, Pelletan y Percy presentaron ese mismo 1818 a la Acadèmie Royale des Sciences la memoria en la que elogiaron la auscultación mediante estetoscopio.

En 1919 apareció la primera edición de  De l’auscultation médiate ou Traité de diagnostic des maladies des poumons et du coeur fondé pricipalement sur ce noveau moyen d’exploration.

La vida de Laënnec transcurría visitando enfermos y enseñando durante el día, y por la noche atendiendo la correspondencia, ordenando las observaciones recogidas durante el día, redactando y leyendo. Laënnec se contagió de tuberculosis. Según cuenta en la segunda edición de su Tratado, la sierra con la que cortaba unas vértebras donde se habían desarrollado tubérculos tuberculosos, le produjo una herida en uno de los dedos de la mano izquierda. ¿Fue este el lugar de entrada del bacilo de Koch?

Para recuperarse volvió a la ribera bretona por espacio de dos años. Regresó a París a finales de 1821. En 1822 dio su primera lección en el College de France donde critica las especulaciones de Broussais. En 1823 fue nombrado profesor de clínica médica de la Charité. Hasta allí acuden médicos de toda Europa a escucharle y aprender.

En 1926 se publicó la segunda edición de su Tratado. Era casi un libro nuevo, mejor documentado y más preciso. Algunos médicos se enfrentan al método, pero fue Broussais el que procuró los mayores ataques al método anatomoclínico. Sintiéndose cada día más enfermo, Laennec regresó a Kerlouarnec en la primavera de 1826. Falleció el día 13 de agosto.

La idea
Laënnec se dio cuenta de que cuando se aplicaba la oreja a un extremo de una viga, se podía escuchar el sonido producido por un golpe de alfiler dado en el otro extremo.

Dice:

“Tomé un cuaderno de papel, formé con él un rollo fuertemente apretado, del cual aplique una extremidad sobre la región precordial, y, poniendo la oreja en el otro extremo, quedé tan sorprendido como satisfecho oyendo los latidos del corazón de una manera más neta y distinta que cuantas veces había aplicado mi oído inmediatamente”.

Existía la exploración inmediata, pero no era agradable ni para el médico ni para el paciente, y menos en el caso de mujeres. Así que, desde entonces el médico diagnosticará con los ojos, las manos y el oído.

Lo que se escuchaba con el estetoscopio era un caos de sensaciones. La labor de Laennec consistió en escuchar centenares de pechos enfermos y relacionar los distintos tipos de sonidos con las lesiones que había debajo. La autopsias le revelaban esas lesiones. Laennec hizo una clasificación:

–Ruidos respiratorios: respiración vesicular, bronquial, cavernosa, soplante o metálica
–Ruidos vocales: broncofonía, pectoriloquia y egofonía
–Ruidos de la tos: tubaria y cavernosa
–Ruidos sobreañadidos o ajenos a la respiración: estertores  como los crepoitames, las sibilancias, roncus, etc.
–Ruidos cardíacos: sistótilo y diastólico, soplos, etc.

Laënnec fue empírico y ni siquiera se fio de la anatomía patológica porque se encontraba en plena etapa de la histología ilusoria. Los microscopios no estaban preparados, no disponían de lentes acromáticas. Utilizó la auscultación, el sonido en este caso, para hacer visual y táctilmente presente lo que hay de oculto en el cuerpo del enfermo. Él trató de Ver a través del sonido.

Lo que practicó Laënnec era medicina anatomoclínica. Desde hacía siglos las autopsias iban haciéndose más regulares con el fin de hallar lesiones que, poco a poco, fueron tomando relevancia en el pensamiento médico.
La lesión aspirará desde entonces a convertirse en el eje y fundamento de toda la Medicina si es que ésta quiere ser verdadera ciencia. Bichat lo proclamó. Desde Bichat la lesión además de ser la clave interpretativa del cuadro morboso, era para muchos el eje de descripción nosográfica y el fundamento de toda la nosología. Pero, a diferencia de Bichat, para que una lesión pueda ser tomada en consideración debía cumplir tres condiciones: no podrá referirse a la descomposición cadavérica, deberá ser reconocible por los sentidos, y modificará la sustancia del órgano de una manera evidentemente incompatible con el ejercicio de sus funciones.

El nexo entre la lesión anatomopatológica y la exploración quedó establecido por el signo físico (cualquier dato de observación sensorial que permita al clínico obtener, con bien fundada presunción de certidumbre, una imagen parcial del estado físico en que se encuentra el cuerpo del enfermo en el momento de la exploración. De esta manera se sentaba la primera base de la patología y clínica contemporáneas.`

Laënnec empleó un cuaderno enrollado. Después hizo construir un estetoscopio de madera cuyo diseño se ve en este grabado de su Tratado. Después surgieron otros muchos, como los que hemos visto, con formas diferentes y fabricados con distintos materiales (madera, ebonita, metales, plástico, mixtos, etc.). Poco a poco fueron cambiando más hasta llegar al fonendoscopio binaural que se usa hoy en día y que consta de:

–Olivas (auriculares que se colocan en los oídos)
–Las ojivas (de metal, donde se insertan las olivas)
–Conexión o tubo en Y
–Manguera: Su longitud oscila desde los 30 a los 40 centímetros para facilitar la transmisión de las ondas sonoras
–Campana: Se encarga de transmitir, sobre todo, los sonidos graves. Ideal para escuchar los pulmones.
–Diafragma: en la parte posterior de la campana, y su diámetro es algo más grande que ésta. Transmite los sonidos de alta frecuencia. Ideal para escuchar los sonidos cardíacos.

También hay fonendoscopios electrónicos que amplifican el sonido y otros que se conectan a un Smartphone para amplificar el sonido y grabarlo.

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Bibliografía
–Atalic, B. (2019). 200 Anniversary of the Beginning of Clinical Application of the Laennec’s Stethoscope in 1819. Acta Med Hist Adriat, vol. 17, nº 1, pp. 9-18.

–Ackerknecht, E.H. (1969). Medicine at the Paris Hospital, 1794-1848. Baltimore, The John Hopkins Press

–Bruyère, M. (2012). Lënnec: L’homme à l’oreille d’or. Paris, Coop Breiz.

–TO, Cheng (2007). How Laennec invented the stethoscope. Inst J cardiol, vol. 118 nº 3, pp. 281-5

–De Blazy, M. (2016). Laënnec, entrendre pour mieux voir. París, Edition Causam

–Laënnec and the Stethoscope (2019). JAMA, vol. 322, nº 5, p. 472.

–Laín Entralgo, P. (1954). Clásicos de la Medicina: Laënnec. Madrid, CISC.

–Sakula, A. (1993). Laennec and the invention of the stethoscope. J Med Biogr, vol. 1, nº 3, pp. 113-116.

–Yaqub, F. (2015). Rene Theophile Hyacinthe Laennec. Lancet Resir Med, vol. 3, nº 10, pp. 755-6.

Fórceps obstétrico. Un poco de historia (II)

A continuación insertamos la transcripción del guión correspondiente al vídeo Fórceps obstétrico. Un poco de historia (II), junto con la bibliografía utilizada, que se subió al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad.

En el vídeo anterior hemos visto dos tipos de fórceps, el de Levret-Dubois y el de Simpson-Braun. En este presentaremos el de Tarnier y el de Kielland. No obstante, hay decenas de ellos. Cada obstetra trataba de adaptar la herramienta a su mano y forma de trabajar (los movimientos) y usarla para casos concretos de partos.

Variaban las curvaturas, los agarres o mangos y los mecanismos de tracción. Tras los diseños solía haber estudios científicos en los que la geometría jugaba un papel importante.

Los obstetras tenían que aprender a elegir los mejores para cada necesidad y adquirir experiencia y habilidad con ellos. Era la única forma de no causar daños al bebé y a la madre.

Fórceps de Tarnier
Etienne Stéphane Tarnier (Aisery, Cote-d’Or ,1828- París, 1897), estudió medicina en París. En 1856 ingresó en la Maternidad de Port Royal. Entre sus maestros cabe destacar a Paul Dubois (1795-1871), Auguste Delpech y Antoine Danyau (1803-1871). Su tesis de doctorado trató de la fiebre puerperal. Demostró que la mortalidad por esta enfermedad era superior en la maternidad que en el exterior. Pronto adoptó las técnicas de la antisepsia que hicieron bajar la mortalidad al uno por cien en pocos años. Ideó varios instrumentos obstétricos: un fórceps, el basiotribo, un separador uterino y un dilatador, entre otros. También creó una incubadora para el cuidado de los prematuros.

Tarnier presentó un fórceps diseñado por él que presentaba la particularidad de haber dispuesto un sistema de tracción. Le añadió una nueva curvatura perineal en la que, mediante un dispositivo, la tracción se ejercía por el eje de las cucharas, que corresponde al eje del conducto genital. Se compone de dos ramas o brazos, una izquierda, de tornillo; otra derecha, de mortaja, que se cruza y se articula, pero en un punto más próximo a los mangos que a las cucharas. El aparato de tracción se compone de dos tallos metálicos, reunidos en ángulo recto por una articulación de tornillo; el tallo horizontal termina por un cubillo cuadrado, en el que se alojan los dos enganches que se encuentran en el borde superior de los tallos de tracción; éstos se mantienen por medio de una abrazadera que corre por el tallo horizontal, y cuyo extremo se introduce en el cubillo, por debajo de la extremidad libre de los tallos de tracción. El tallo metálico vertical se articula con una rama horizontal redonda, sobre la cual se aplican las manos del operador para ejercer las tracciones.

El instrumento se modificó varias veces, pero no fue bien recibido por todos; algunos lo consideraron como el “fórceps de los ignorantes”. Tarnier contestó de forma seria, reflexiva y con rigurosas argumentaciones en defensa de su instrumento a través de las revistas científicas. Parece que tenía razón ya que fue adoptado y alabado en numerosos sitios; por ejemplo, en Edimburgo, donde le nombraron doctor honoris causa (1885).

Ventajas: La tracción se puede ejercer en el sentido del canal del parto. Al disponer de articulación fija, se puede regular la presión sobre la cabeza fetal. Más raros los desgarros del canal del parto. Desventajas: Las cucharas pequeñas dificultan un buen agarre. La Félix curvatura amplia impide una rotación fácil. 

Forceps de kielland Luikart
Christian Caspar Gabriel Kielland era hijo de un pastor misionero que nació en una zona de Sudáfrica en 1871 y murió en Oslo en 1941. En 1874 la familia regresó a Noruega. Estudió en la Royal Frederick University, donde obtuvo el título en 1899. Se dedicó a la obstetricia y ginecología en Noruega. Trabajó en el Rickshospitalet en 1901 y en otros centros y maternidades.

Conocido por haber ideado el fórceps que lleva su nombre, muy utilizado en partos en rotación. Lo presentó en 1908. Obtuvo reconocimiento internacional cuando lo presentó en la Sociedad Ginecológica de Munich por invitación de Albert Döderlein (1860-1941).

Se trata de un fórceps largo con cucharas no fenestradas. La curva pélvica muy pequeña permite la rotación de la cabeza fetal cuando no está alineada con el canal del parto. Las hojas semifenestradas demostraron una tracción adicional en la cabeza fetal.   

El mecanismo de deslizamiento en la articulación puede ser útil en partos en los que la cabeza del feto está inclinada hacia un lado y no alineada con el canal del parto. 

Ventajas: al tener una curvatura pélvica poco pronunciada permite la rotación con un simple movimiento. Permite corregir asinclitismos y articular las ramas a cualquier nivel de los tallos. Desventajas: Más facilidad para provocar desgarros perineales. La tracción no se realiza en el sentido del canal del parto. La presión ejercida sobre sobre la cabeza fetal depende de la fuerza ejercida sobre las ramas.

¿Con qué frecuencia se utilizan hoy los fórceps?
En los Estados Unidos en menos del 1 por ciento de los nacimientos. Con ventosa, en menos del 3 por ciento. 

El uso de fórceps en el parto se ha reducido en gran medida porque las cesáreas se han vuelto mucho más comunes y seguras. Tampoco están exentas de riesgos.

El uso del fórceps obtétrico depende de muchos factores, algunos de los cuales ni se mencionan en los artículos publicados al respecto. Depende del país o lugar, depende de la experiencia del obstetra, de factores relativos al bebé, de factores relativos a la madre, etc. Un uso inadecuado del fórceps puede traer consecuencias poco importantes o importantes. 

Hubo un momento en el que usar fórceps era la única opción para dar a luz a un bebé cuando el trabajo de parto se había estancado. Muchos médicos opinan que  cada día quedan menos obstetras que están experimentados en el uso de estos instrumentos

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