Medir la presión arterial. Historia (II)

Hemos añadido un nuevo vídeo en el canal Medicina, historia y sociedad. Así, pues, incluimos el guión del anterior, segunda parte de la historia de la medida de la presión arterial.

Después del aparato de Riva-Rocci, que vimos en el vídeo anterior, siguieron perfeccionándose este tipo de aparatos.

Por un lado mejoró el brazalete y el manguito compresor, así como el indicador de las variaciones de la pulsación arterial en el curso de las compresiones y descompresiones.

Respecto al manómetro, las preferencias se inclinaron por los metálicos mas que por los de mercurio (fácil transporte).

Respecto a los manguitos se idearon los de bolsa doble pero dispuestos como si fueran de bolsa única.

Hoy se clasifican los esfigmomanómetros de la siguiente manera:

  1. Por el metodo de insuflación del manguito: en manuales y automáticos.
  2. Por el metodo en que se visualiza el resultado: en una columna de mercurio, aneroide o análogo en una escala con aguja; y, finalmente, digital, en pantalla.
  3. Por el método de determinación de la presión sistólica y diastólica: en auscultatorio (uso de los sonidos de Korotkov) y oscilométrico.

Vamos a ver algunos de éstos:

Método oscilométrico

Oscilómetro de Pachon

Creado por Michel Victor Pachon (1867-1938) en 1909 junto con un ingeniero de la Compañía de Caminos de Hierro de París. Fabricado por la empresa Boulitte.

Las oscilaciones de presión en la arteria debajo del manguito se transfieren a un aneroide en la carcasa hermética del oscilómetro metálico. Tiene dos escalas: una para leer la amplitud de las oscilaciones (de 0 a 20) y la otra para determinar la presión arterial (de 0 a 30 cm de Hg).

Se registran primero las oscilaciones de baja amplitud, luego oscilaciones crecientes cuyo inicio corresponde a la tensión máxima, y ​​finalmente oscilaciones decrecientes cuyo inicio refleja la presión mínima o diastólica. No requiere fonendoscopio.

El brazalete empleado con este oscilómetro fue diseñado por el cardiólogo francés Louis Gallavardin (1875-1957). El manguito de presión arterial incorpora dos vejigas de goma que se inflan de forma independiente, una superpuesta a la otra.

Oscilometro de Von Recklinhausen

Recoge directamente las oscilaciones de las paredes arteriales en el mismo lugar de la compresión. La parte neumática está conectada con una pera que se utiliza para inflar el manguito y con un oscilómetro que registra de forma continua la presión.

Se abre ligeramente la válvula y al descomprimirse el manguito en el momento de aparecer las primeras oscilaciones evidentes se lee la presión sistólica. Siguen las oscilaciones crecientes y al presentarse la primera oscilación decreciente se lee la presión arterial diastólica. Para finalizar se abre completamente la válvula de la pera de goma y se desinfla el manguito

Método palpatorio

Sólo nos proporciona la tensión sistólica. Se utiliza un esfigmomanómetro. Se infla el brazalete 10 o 20 mm de Hg más que la presión sistólica estimada al desaparecer las pulsaciones de la arteria radial del canal del pulso. Después se va desinflando poco a poco el brazalete o manguito hasta que aparece el pulso radial. El valor que se lee en ese momento a través del manómetro es el correspondiente a la presión arterial sistólica.

Método auscultatorio

El esfigmotensiófono de Boulitte constan de brazalete con su manómetro y un fonendoscopio que se aplica bajo el manguito para auscultar la arteria más próxima inmediatamente por debajo del manguito; la humeral en el pliegue del codo si se coloca el brazalete en el brazo; la braquial si se utiliza el manguito antibraquial.

Con el fonendoscopio sobre la arteria braquial debajo del manguito, se insufla aire hasta el nivel máximo.  Luego se abre la pera de insuflación de forma que el mercurio descienda a razón de 2 mm por segundo. Hay que fijarse en la escala cuando se producen los sonidos de Kortokov (fase 1 a la 5). La fase 1 corresponde a la presión sistólica y la fase 5 a la diastólica.

Fase 1: aparace el sonido al desinflar el manguito

Fase 2: el ruido pierde intensidad, se escucha un soplo

Fase 3: un ruido sordo más suave

Fase 4: el sonido se va apagando progresivamente

Fase 5: se deja de escuchar el sonido

El método oscilatorio solía dar 10 mm de más y los palpatorios de 5 a 10 mm de menos.

Esfigmógrafos automáticos

Los esfigmomanómetro automáticos (denominados también digitales) pueden ser de brazalete aplicable a la muñeca, al brazo o incluso a un dedo. Cuanto más distal es el punto de medida de la tensión arterial, mayor es la influencia de la vasoconstricción periférica sobre los resultados de la medición. El funcionamiento básico de este dispositivo es similar: posee su brazalete y su manómetro; a veces incorpora un compresor eléctrico para inflar el brazalete. Contienen también una pequeña computadora que dispone de memoria y reloj. El brazalete dispone además en su interior de sensores capaces de detectar los sonidos de Korotkoff, permitiendo conocer el intervalo de presión diastólica y sistólica. 

Generalmente, este tipo de aparatos contiene un sistema auscultatorio y otro oscilométrico. El sistema auscultatorio se fundamenta en un micrófono ubicado en el brazalete y que interpreta los ruidos de Korotkoff, mientras que los dispositivos oscilométricos analizan la transmisión de vibración de la pared arterial. No requieren de un estetoscopio adicional.

Hay otras formas de medir la tensión arterial como, por ejemplo, ultrasonidos, métodos de los que no nos ocupamos por ser más raros.

Como siempre, si te ha gustado el vídeo dale un like y suscríbete gratuitamente al canal.

¡Hasta pronto!

Daniele Bovet (1907-1992)

Se ha incluido en la sección Epónimos y biografías médicas de historiadelamedicina.org la de Daniele Bovet !907-1992).

El farmacólogo suizo Daniele Bovet realizó importantes contribuciones en el estudio de las sulfonamidas, los antihistamínicos, el uso del curare en la anestesia, sustancias oxitócicas así como otras drogas que ejercen su acción en el cerebro.

Imagen procedente de Wikipedia [https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Daniel_Bovet_nobel.jpg]

Bovet nació en la ciudad suiza de Neuchatel el 23 marzo de 1907. Cursó estudios de Ciencias Biológicas en la Universidad de Ginebra graduándose en 1927. Obtuvo el doctorado en 1930. Entre 1929 y 1947 trabajó en el Laboratorio de Química Terapéutica del Instituto Pasteur de París que entonces dirigía Émile Roux (1853-1933). Primero fue asistente y después llegó a jefe del Laboratorio de Química Terapéutica. Entre 1931 y 1933 trabajó en la quimioterapia del paludismo, leishmaniosis y enfermedad del sueño bajo la dirección de Ernest Fourneau (1872-1949).

En colaboración con J. Tréfouël , Th. Tréfouël y F. Nitti, Bovet participó en el descubrimiento de la actividad bacteriostática de la para-amino-fenilsulfamida. Los resultados de este descubrimiento facilitaron el camino para la terapéutica con sulfonamidas.

En 1938 con A.M. Staub [4] , descubrió una serie de sustancias que de forma selectia se oponían a determinados efectos de la histamina, mediador químico responsable de las manifestaciones alérgicas. Descubrieron varios medicamentos que gozaban de propiedades antialérgicas.

Entre 1939 y 1947 trabajó en el Departamento de Investigaciones Farmacéuticas de Rhône-Poulenc. En 1947 dejó París y aceptó la invitación de Domenico Marotta (1886-1974), director del Instituto Superior de Sanidad de Roma para que organizara en Italia un Laboratorio de Química Terapéutica. Obtuvo la nacionalidad italiana. Su trabajo en esta etapa consistió especialmente en la búsqueda de curare sintético. En 1946 Daniel Bovet descubrió la galamina, un compuesto con tres nitrógenos cuaternarios, que se introdujo en 1948. Presentaba algunas ventajas sobre la d-tubocu- rarina.

En 1964, Bovet se convirtió en profesor de farmacología en la Universidad de Sassari en el noroeste de Cerdeña. En esta fase Bovet trabajó investigando la interacción entre algunas sustancias químicas y el cerebro. En 1971 fue nombrado profesor de psicobiología en la Universidad de Roma, donde permaneció hasta su jubilación en 1982. Falleció en Roma de un cáncer el 8 de abril de 1992 a los 85 años de edad.

Historia de la medicina. Noticias en español (abril, 2021 #2)

Pere Salas, historiador: “La peste de 1820 aceleró la medicalización de Mallorca”
Fuente: UH Noticias

Las mejores películas y series sobre medicina. Por Blanca Archila.
Fuente: La Prensa Gráfica

Los 50.000 grandes personajes de la historia de España, a golpe de click.
Fuente: El Español

Europa, del siglo de las luces, a la penumbra de una comunidad de chamanes. Por Eduardo Camín.
Fuente: America Latina en movimiento

125 años de compromiso con la salud. Por Rodrigo Ortega.
Fuente: La Razón Castilla y León

Michelle Jenner cuenta su curiosa conexión con un importante científico del siglo XVIII. Por M.J. Somoza.
Fuente: Hola

Antonio Chamorro, la ciencia olvidada. RTVE Imprescindibles
Fuente: RTVE

Historia de las primeras transfusiones de sangre, las ambulancias y los marcapasos. Por Javier Cancho.
Fuente: Onda Cero

Un recorrido introspectivo por la historia de las vacunas. Por Alonso José Jiménez Maroto.
Fuente: El Faro de Melilla

La Facultad de Historia de la USAL acoge la muestra ‘Sexo, fiesta, medicamentos, ham bre y relax’.
Fuente: Tribuna de Salamanca

Matilde Montoya, la médica que retó a la sociedad del siglo XIX.
Fuente: Informador.Mx

‘Una mente maravillosa’: hablando de la esquizofrenia. COSMO emite la ganadora de cuatro premios Oscar.
Fuente: COSMO

La Medicina en Grecia, de la superstición a Hipócrates. Por Ramón Ortega Lozano.
Fuente: La Vanguardia

Una tesis sobre historia de la medicina en el siglo CVIII gana el I Premio de Investigación a Tesis Doctorales Iberoamericanas de la Fundación Yuste.
Fuente: Directo Extremadura

La medida de la presión arterial. Historia (I)

Insertamos el guión del vídeo La medida de la presión arterial. Historia (I) que se subió al canal Medicina, historia y sociedad hace tres semanas.

Se suele decir que la medición real de la presión arterial procede del siglo XVIII con los experimentos de Stephen Hales (1677-1761).

Para Johannes Müller, destacado fisiólogo alemán, el descubrimiento de la presión arterial fue más importante, incluso, que el de la circulación.

Veamos una síntesis de esta historia.

INTRO

Hales nació en Bekesbourne, Kent, el 7 de septiembre de 1677. En 1696 ingresó en la Universidad de Cambridge. Allí se interesó por la historia natural y por la astronomía. Fue elegido miembro de la Royal Society en 1718.

Fue capaz de insertar un tubo en una arteria de una yegua y observó que la sangre subía o bajaba con las pulsaciones del corazón. Describió la importancia del volumen sanguíneo en la regulación de la presión arterial. Acuñó el concepto de presión arterial y demostró la capacidad de bombeo del músculo cardíaco. Fueron las primeras mediciones que se hicieron. Sin embargo, se requería un tubo de más de dos metros de longitud y evitar que la sangre se coagulara pronto.            

Un siglo después, en 1828, Jean Léonard Marie Poiseuille (1797-1869) introdujo un manómetro de mercurio. Nació en 1797. Obtuvo la licenciatura en 1828. Igual que Magendie y Claude Bernard, se dedicó a la investigación sin hacer clínica y tener contacto con enfermos. En 1828 leyó su tesis sobre el uso del manómetro de mercurio para medir la presión arterial, con lo que ganó la Medalla de oro de la Real Academia de Medicina. El manómetro iba conectado a una cánula llena de carbonato potásico que actuaba como anticoagulante que se insertaba en una arteria del animal. Llegó a insertar cánulas en vasos de 2mm demostrando que en estas arterias tan pequeñas se mantenía la presión.

Estos hallazgos permitieron al fisiólogo Karl Ludwig idear el quimógrafo, del que ya hemos hablado en otro vídeo. Con el mismo creó la recogida de datos fisiológicos mediante gráficas.

Usó la cánula y el manómetro. Introdujo un sistema para que una punta fuera dibujando una gráfica en un tambor giratorio. A partir de ahí se diseñaron instrumentos similares que registraban otros parámetros fisiológicos.

En otro vídeo vimos cómo Vierordt con su esfigmógrafo medía la contrapresión que era necesaria para hacer que cesara la pulsación en una arteria. Etienne Jules Marey mejoró considerablemente el esfigmógrafo de Vierordt en 1860 y mejoró la precisión para establecer la presión arterial en los pacientes. Sin embargo, para que midiera la presión arterial había que complicar el aparato tanto que no fue útil. Eso sí, quedó para registrar las pulsaciones.

Pierre Charles Édouard Potain (1825-1901) señaló que, al medir la presión, había que tener en cuenta también la resistencia de la pared arterial.

La primera estimación precisa de la presión arterial en las personas fue realizada por el cirujano J. Faivre, en 1856. Durante la realización de una amputación de miembro inferior conectó un tubo de manómetro en forma de U con una cánula de latón, directamente a la arteria del paciente. Pudo obtener lecturas directas. Encontró que la presión arterial de la arteria femoral era de 120 mm Hg y la presión de la arteria braquial entre 115 y 120 mm Hg. Estas y otras lecturas directas fueron de gran valor para establecer un rango normal de presión arterial. Sin embargo, este método era obviamente impracticable para las mediciones de rutina.

Fue Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch (1837-1905) quien finalmente prescindió de la punción arterial y del registro directo de la presión arterial.

Von Basch nació en Praga en 1837 y se graduó en Viena en 1862. El método de Von Basch utilizaba una bolsa de goma inflable que se llenaba de agua. Los bordes de la bolsa estaban apretados alrededor del cuello del bulbo manométrico que estaba lleno de mercurio. Una columna hueca subía desde el bulbo, de modo que cualquier presión creada en la bolsa de agua se transmitiría al bulbo, el mercurio subía por el tubo y, por lo tanto, se podría registrar la presión.

Usó un manguito estrecho de solo 5 cm de ancho. Esto provocó que se formara un ángulo agudo entre los bordes superior e inferior del manguito y la piel, lo que provocó que se acumularan áreas locales de alta presión y que la lectura no fuera exacta. Este error fue detectado y corregido por von Recklinghausen en 1901, quien reemplazó la anilla estrecha por una de unos 12 cm de ancho.

Algunos médicos aceptaron la introducción del esfigmomanómetro en la medicina clínica como una valiosa ayuda para el diagnóstico, pero otros sostuvieron la opinión de que al usar el esfigmomanómetro “empobrecemos nuestros sentidos y debilitamos la agudeza clínica”. A pesar de estas acusaciones, Potain hizo su segunda contribución para hacer que el medidor de esfigmomanómetro fuera más apto para uso clínico cuando, en 1889, reemplazó el agua por aire para la compresión. El dispositivo de Potain consistió en un braalete que se utilizó para la compresión de la arteria. Este se inflaba por medio de una segunda perilla y la presión se registraba con un manómetro aneroide portátil.

Con el esfigmomanómetro de Ritter se obtenía bien la presión sistólica, pero no la diastólica. Los médicos comenzaron a utilizar el método oscilatorio. Esto implicó observar las oscilaciones que se transmitían al mercurio en el manómetro desde la arteria, ya que cuando la presión del manguito era igual a la presión arterial, la arteria comprimida latía, provocando así pequeñas fluctuaciones regulares en la presión del manguito. La aparición de oscilaciones claras definió la presión sistólica y la transición de oscilaciones grandes a pequeñas, la presión diastólica.

En Inglaterra, Hill y Barnard inventaron un dispositivo que tenía un manómetro de aguja que era lo suficientemente sensible para registrar la fase diastólica. Su aparato era portátil y fácil de usar. El esfigmomanómetro de Hill y Barnard se ideó en la década de 1890 Sir Leonard Hill (1866-1952), un fisiólogo británico, y Harold Barnard (1868-1908), un cirujano británico. Contribuyó mucho a mejorar la medición de la presión arterial

Scipione Riva-Rocci (1863-1937) publicó ” Un nuevo esfigmomanómetro “, el 15 de diciembre de 1896, y el segundo, “La técnica esfigmomanométrica“, En 1897 en la Gazzetta Medica de Torino. Utilizó una bolsa de goma inflable guardada en una pulsera de material no expandible. Se comprimía toda la circunferencia del brazo mientras se inflaba la bolsa de goma con aire a través de una pera de goma conectada a ella. La presión dentro del brazalete se registraba a través de un manómetro de mercurio. Palpando el pulso, Riva Rocci podía conocer la tensión arterial sistólica al notar la desaparición del mismo cuando inflaba el brazalete, o su reaparición cuando lo desinflaba. La banda inicial era muy angosta: medía solo 5 cm. Heinrich von Recklinghausen hijo del conocido Friedrich Daniel von Recklinhausen, solucionó este problema llevando el ancho del brazalete a 12 cm. Riva-Rocci dirigió el Hospital de Varese y dio clases en la Universidad de Pavía. Murió por una encefalitis letárgica.

Otros atribuyen la lectura de la presión diastólica al ruso Nikolai Korotkov. Nació en 1874 y se graduó de médico en Moscú en 1898. Estuvo de cirujano en diversas guerras y acompañó al ejército ruso a Siberia, Japón y Singapur. Ejerció en la Academia Militar de San Petersburgo como cirujano asistente. Su centro de interés fue la cirugía vascular. Medir la presión como forma de definir la magnitud del daño vascular era entonces una necesidad obvia. Al empleo del esfigmomanómetro Korotkov sumó la colocación de un estetoscopio para niños sobre la arteria braquial, debajo del brazalete. Cuando el mismo se inflaba por encima de la presión arterial máxima la circulación en la arteria braquial se detenía. Al desinflar lentamente el brazalete, se podía auscultar en un momento determinado un ruido: la sangre volvía a circular y ese primer tono correspondía a la presión sistólica. Se escuchaban mientras se seguía desinflando el brazalete murmullos y luego ruidos coincidentes con los latidos, hasta que todo sonido desaparecía. El último ruido escuchado correspondía como sabemos con el momento en que la sangre circulaba libremente por la arteria, porque la presión en el interior del vaso había superado la ejercida por la banda, y la medición señalaba la presión arterial diastólica. Presentó su hallazgo ante la Academia Militar de San Petersburgo en un informe de una sola página en 1905. Murió muy joven, a los 46 años, de tuberculosis.

Su técnica ha resistido la prueba del tiempo, ya que se ha utilizado durante más de medio siglo sin prácticamente ningún cambio.

Arthur Robertson Cushny (1866-1926)

Acabamos de insertar en la sección de biografías y epónimos médicos de historiadelamedicina.org la de Arthur Robertson Cushny (1866-1926).

Cushny fue un destacado farmacólogo de Gran Bretaña que llegó a alcanzar fama internacional como farmacólogo experimental. Sus trabajos de investigación cubren una amplia gama de temas pero, especialmente, destacan tres: su trabajo sobre la digital y el corazón, sobre los isómeros ópticos, y sobre el mecanismo de secreción urinaria.

Arthur Robertson Cushny nació en 1866 en Fochabers, Moray, Escocia. Obtuvo el grado de Medicina en la Universidad de Aberdeen. Amplió estudio con Hugo Kronecker en Berna y con Oswald Schmiedeberg en Estrasburgo. Fue contratado después como profesor de farmacología en la Universidad de Michigan. Regresó a Europa unos años después como profesor del University College de Londres. Finalmente se trasladó a Edimburgo como profesor de Farmacología a la vez que se creaba una cátedra de terapéutica y otra de química aplicada a la medicina. Su Text-Book of Pharmacology and Therapeutics fue de lectura obligatoria para los estudiantes de lengua inglesa; llegó a alcanzar varias ediciones siempre puestas al día. Publicó numerosos artículos sobre los temas antes mencionados en el Journal of PhysiologyJournal of Experimental MedicineArchives Internationales de Pharmacodynamie et de Therapie y en el Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics. Murió de un derrame cerebral en 1926 a la temprana edad de 60 años.

*Imagen procedente de Wikipedia

Historia de la medicina. Noticias en español (abril, 2021 #1)

Andrés Martínez Vargas, de Barbastro, pionero de la Pediatría social.. Por Joaquín Cabellud.
Fuente: Diario del Alto Aragón

Breve historia de las epidemias. Por Almuth Gessner.
Fuente: La Vanguardia

Esta es Matiulde Montoya, la primera mujer médico de México. Por Orlana Linares.
Fuente: Tekcrispy

Una tesis sobre la historia de la medicina en el siglo XVIII gana un premio de investigación de la Fundación Yuste.
Fuente: 20 minutos

‘La noche temática’ analiza los logros de la humanidad con las vacunas.

Fidel Pagés y el centenario de la anestesia epidural. Por Antonio Campos.
Fuente: ABC

La medicina tradicional y herbolaria debe llevarse a un nivel científico experimental. Por Nelly Toche.
Fuente: El Economista

La historia de la medicina venezolana y su grandeza. Por Eduardo Rafael Malaspina Guerra.
Fuente: aporrea

Fragmento de ‘La ruta del conocimiento’, el libro que narra el origen de las ideas científicas. Por Violet Moller.
El País Cali

Carlos Pascual relata la hazaña de la primera médica.. Por Magdiel.
Fuente: am de Querétaro

Epidemias y panmdemias. Por María José Valenzuela.
Fuente: Totana.com

Un día dedicado a las mujeres precursoras en la ciencia. Por Juana Ramírez.
Fuente: Energía hoy

La desconocida historia de una mujer pionera: Carmen Moraleda Carrascal. Por Antón Castro.
Fuente: Heraldo

Los museos del Clínicas.
Fuente: cba24n (Argentina)

Por qué a un hombre le hacen un electrocardiograma y a una mujer le dan un ansiolítico. Por Marina Velasco.
Fuente: HuffPost

El rol de la mujer en el ámbito de la medicina y la comunicación.
Fuente: Diario Crónica

La plaga antoniana, La pandemia que devastó el Im perio Romano. Por Francesc Cervera.
Fuente: Historia. National Geographic.

De chile, mole y pozole. El mestizaje cultural en la Nueva España.
Fuente: El Universal Jalisco

La heroica enfermera que salvó a millones de morir de la viruelay quedó relegada al olvido de los libros de historia.. Por Mariángela Velásquez.
Fuente: Yahoo! Noticias

Historia de las casas de muertos. Con Javier Cancho.
Fuente: Onda Cero

El Gobierno impulsa el Museo Ramón y Cajal sobre el legado del Nobel en Medicina.
Fuente: Público

La perseverancia de Carmen Leal, primera catedrática española de Psiquiatría. Por Alba Juan.
Fuente: De Aquí. El Periódico

Javier Moro: “La expedición de la vacuna de la viruela no habría salido adelante sin Zendal”. Por Ágatha de Santos.
Fuente: Faro de Vigo

William Harvey y la circulación de la sangre

Como se ha subido un nuevo vídeo al canal de Youtube Medicina, historia y sociedad, y como es habitual, presentamos la transcripción del vídeo anterior dedicado a William Harvey y la circulación de la sangre.

Tan importante fue el descubrimiento de la circulación de la sangre que varios países se la quisieron atribuir en el pasado.

Andrea Cesalpino fue el único, siguiendo a Aristóteles, que dijo contra Galeno que el centro de las arterias, las venas y el corazón era el corazón y no el hígado. También señaló que la sangre va de las venas al corazón y de aquí a las arterias. Sin embargo, no llegó al descubrimiento de la circulación sanguínea.

La fisiología moderna comienza –podríamos asegurar– con el redescubrimiento de la circulación menor de la sangre, con algunos estudios de Servet, Realdo Colombo, Valverde de Amusco, Fabrizi d’Acquapendente y de Santorio. Tras estos se sitúa la figura de Harvey.

INTRO

Harvey nació en 1578 en Folkstone. Obtuvo el grado de bachiller en artes en el Caius College de Cambridge. Su fundador había sido compañero de Vesalio en Padua. Quizás fue por esto por lo que Harvey marchó allí para estudiar medicina en 1598. Terminó en 1602. Fue discípulo de Aquapendente, Casserio y Eustaquio Rudio.

Ese año regresó a Inglaterra. Revalidó en Cambridge su título de doctor, se inscribió en el Royal College of Physicians y en 1609 fue nombrado médico del Hospital de San Bartolomé (Londres).

En 1615 consiguió que el College of Physicians le encargara un curso de anatomía. Las notas de esa época demuestran, según los especialistas, de que ya intuía la circulación de la sangre, aunque no fue hasta 1628 que publicaría la noticia y cómo llegó hasta ella.

El libro fue impreso en Francfort con el título Exercitatio anatómica de motu cordis et sanguinis in animalibus. Lo dedicó a Carlos I. Éste le nombró médico de cámara en 1632. En 1631 vino a España con el duque de Lennox, acompañó a Carlos I con sus hijos a Edimburgo (1633) y estuvo con el duque de Arundel en Viena mientras este fue embajador (1636).

Durante la guerra civil siguió a Carlos I con sus hijos a Oxford, donde permaneció durante 4 años. Fue master del Merton College y compuso sus dos Exercitationes ad Riolanum.

Carlos I se entregó a los escoceses y Harvey volvió a Londres. Allí siguió investigando hasta publicar sus Exercitationes de generatione animalium en 1651.

Murio el 3 de junio de 1657 en Roehammton, Londres.

La circulación de la sangre

El librito, de 72 páginas. En el capíulo 8 dice:

“Hasta tal punto es nuevo e inaudito lo que voy a decir, que no solo temo el mal que me pueda venir de la envidia de algunos, sino hasta granjearme la hostilidad de todos los hombres”. Proclama la circulación de la sangre: ésta es impulsada por el ventrículo izquierdo a la aorta y regresa a la aurícula derecha a través de las cavas.

Para ello demuestra 3 tesis:

  1. La cantidad de sangre que pasa de la vena cava al corazón y las arterias es muy superior a la que podría formarse por la transformación del alimento ingerido. Recordemos que en el esquema de Galeno el alimento se transformaba en quilo, el quilo en sangre en el hígado, de ahí al corazón y de este a todo el cuerpo convirtiéndose en sustancia propia de cada parte.
  2. En los miembros la sangre afluye por las arterias y refluye por la venas en cantidad muy superior a la necesaria para su nutrición
  3. La sangre regresa al corazón por las venas y solo por ellas

La primera la demuestra mediante el cálculo. El ventrículo izquierdo tiene una capacidad de 47 grs. Cada contración expulsa a la aorta la sexta parte, es decir, unos 7 grs. El corazón late 2.000 veces por cada media hora. Por tanto, del corazón salen 12 kilos de sangre, cantidad muy superior a la que pueda haberse formado en el hígado a partir de los alimentos ingeridos, según esquema de Galeno.

La segunda tesis la comprobó observando lo que sucedía en el brazo cuando se le oprimía con ligaduras. Por un lado estában las fuertes, que impedían el paso de sangre por las arterias y se eliminaba el pulso a partir de la ligadura. Por otro las medianas, que bloqueaban el paso de sangre por las venas periféricas pero sí permitían captar el pulso.

Si se practica la ligadura fuerte en el brazo de un sujeto con venas muy marcadas, el pulso radial no se percibe. El axilar será más violento que de ordinario y la mano quedará fría.

Si se afloja la ligadura a media presión, se hinchan las venas del antebrazo y flexura del codo, vuelve a sentirse el pulso radial y la mano enrojece y se calienta. Si se afloja del todo la ligadura, desaparece la hinchazón venosa y el sujeto experimenta frío en la axila.

Por tanto, la sangre acude por las arterias y refluye por las venas.

La anatomía y función de las válvulas venosas patentizan la tercera tesis de Harvey. Su maestro Aquapendente dijo que las válvulas venosas eran compuertas que regulaban la progresión del líquido hemático desde el corazón. Sin embargo, una ligadura mediana en el brazo hace ver en las venas ingurgitadas pequeños abultamientos correspondientes a los conjuntos valvulares. Comprimiendo con el dedo una vena entre dos nódulos, se observa que la sangre no puede pasar más allá del nódulo cuando el dedo se mueve en sentido distal, mientras que lo hace con facilidad si el dedo se desliza en sentido proximal.

Todo esto no supuso la aceptación de sus teorías. Un experimento moderno, resolutivo en el sentido de Galileo y dos pruebas experimentales en absoluto concluyentes respecto de la verdad de esa hipótesis. Se le enfrentaron buena parte de los anatomistas. Sólo los seguidores de sus cursos en el Royal College le apoyaron.

MATÍAS GARCÍA

Quiero poner un ejemplo de los que le criticaron. Se trata del catedrático de anatomía de Valencia que nació en Agreda (Soria) en 1640 y murió en Valencia en 1691. Puede considerarse como la cabeza del galenismo más reaccionario. Trató de refutar las ideas de Harvey repitiendo sus experimentos. Es decir, no lo hizo de forma especulativa sino que recurrió al razonamiento de su gran práctica en la disección. Los principales ataques a la doctrina de William Harvey los expone en De motu cordis. De motu arteriarum. De motu sanguinis, un tratado sobre el movimiento de la sangre, el corazón y las arterias, incluido en sus Disputationes Medicinae Selectae (1677). Tres años más tarde, Matías García escribió Disputationes Physiologicae (1680), obra en la que expone las doctrinas sobre los temperamentos, humores y facultades, de acuerdo con el galenismo ortodoxo y en la que aprovecha de nuevo para criticar la doctrina de Harvey.

Harvey supo ver actividad en la contracción de la víscera y reposo en su dilatación. Con los años fue cambiando su pensamiento acerca del calor del corazón.

Aunque no nos ocuparemos de los aspectos en los que Harvey continuó mirando al pasado, siguió conectado con los conocimientos clásicos.

Para Harvey lo que el Sol es en el macrocosmos respecto a la Tierra, eso mismo sería el corazón en el microcosmos respecto de las partes periféricas.

Metodológicamente hablando, Harvey recurrió a:

  1. Observación sensorial o atenimiento del observador a lo que por sí mismo contempla.
  2. Inducción o la actividad mental de llegar, mediante observaciones repetidas y reflexión atenta a la verdad general que da razón suficiente de todas ellas.
  3. El experimento: entendido como un recurso técnico para que la naturaleza ostente la verdad a que frente a ella ha llegado la mente del investigador.

Obras de William Harvey

Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus… Guilielmi Harvei,… Francofurti: sumptibus G. Fitzeri, 1628

Exercitationes duae anatomicae de circulatione sanguinis ad Jo. Riolanum filium,… authore Gulielmo Harveo,..Roterodami: ex officina A. Leers, 1649

Exercitationes de generatione animalium, quibus accedunt quaedam de partu, de membranis ac humoribus uteri et de conceptione, autore Guilielmo Harveo,… Amstelodami : apud J. Janssonium, 1651.

Bibliografía

Bolli, R. (2019). William Harvey and the Discovery of the Circulation of the Blood. Part I. Circulation Research, vol. 124, nº 8, pp. 1169-1171.

Bolli, R. (2019). William Harvey and the Discovery of the Circulation of the Blood. Part II. Circulation Research, vol. 124, nº 9, pp. 1300-1302.

Borghi, L. (2018). Breve historia de la medicina. Madrid, Rialp.

Duffin, J. (2018). Una historia de la medicina escandalosamente breve. Tenerife, Ed. Melusina.

Fresquet Febrer, J.L. (2008). Mathias Garcia (1640-1691). En Epónimos y biografías médicas. Consultado el 1 de marzo de 2021 en https://www.historiadelamedicina.org/garcia.html

Laín Entralgo, P. (1973). La obra de William Harvey y sus consecuencias. En: Laín P. (dir.). Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 4, pp. 235-249.

López Piñero, J.M. (2010). Historia de la Medicina universal. Valencia, Ajuntament de València.

Yount, L. (2008). Great minds of science. William Harvey. Discoverer of how blood circulates. Revised Ed. Enslow Publishers

Historia de la medicina. Noticias en español (marzo, 2021 #2)

La peste, la epidemia que asoló Atenas en plena guerra. Por Francec Cervera.
Fuente: Historia. National Geographic

Los abnegados practicantes de la epidemia de 1871. Por Roberto L. Elissalde.
Fuente: La Gaceta Mercantil

De la peste antonina al COVID-19: la historia de las pandemias más mortíferas.
Fuente: infobae

Los virus, más antiguos que la humanidad. Por Diego Arias Serna.
Fuente: La Crónica de Quindío

Las vacunas y su historia. Por Jaime Arimany.
Fuente: El Periódico (Guatemala)

Santa Teresa de Lisieux también vivió una pandemia y dejó su testimonio.
Fuente: Aleteia

La historia de Georgios Papanicolaou y su descubrimiento clave en la lucha contra el cáncer.
Fuente: La Capital (Argentina)

La genialidad de Carlos Juan Finlay Barrés.
Fuente: Guerrillero (Cuba)

Amargo de Angostura, la medicina que se convirtió en cóctel. Por Sergi Ramis.
Fuente: La Vanguardia

Antiguo Hospital San uan de Dios de Atlixco será museo.
Fuente: Municipios (México)

Expertos dialogarán sobre la epidemias que han azotado a México a lo largo de su historia.
Fuente: El Universal (México)

El coronel y médico gineco-obstetra Guillermo Iraheta deja una huella en la sanidad militar. Por Eva Hernández.
Fuente: elsalvador.com

La fascinante historia de los placebos y por qué creo que los médicos deberían usarlos más. Por Jefemy Howick.
Fuente: BBC News

Accidentes, y actos de desigualdad de género siguen apareciendo aún en el 2021. Por Isaac Ramos Fierr.
Fuente: Chiapas Paralelo

Científicas silenciadas por una historia escrita por hombres. Por Sandra Guaita.
Fuente: infoLibre

Mujeres con ciencia. Por Teresa Amiguet.
Fuente: La Vanguardia

80 años del primer tratamiento con penicilina en un ser humano. Por Andrés Suárez Jaramillo.
Fuente: France24

Hospital La Raza cumple 67 años; ve 5 hazañas médicas a lo largo de su historia.
Fuente: unoTV

Juan Moraleda, un médico toledano contra la gripe de 1918. Por Juan García Cano.
Fuente: La Tribuna de Toledo

Los 11 mejores documentales de tecnología que se pueden ver en Netflix
Fuente: Xataka

Medicina Preventiva. Estrategias de mercado e impacto económico 2021-2030.
Fuente: Gammabox Tech

El rector Rodríguez Fornos

Después de subir un nuevo vídeo al canal Medicina, historia y sociedad, insertamos la transcripción del anterior que estaba dedicado al Rector Rodríguez Fornos.

“Muchas generaciones de estudiantes habrán pasado por nuestra Facultad y, con seguridad, no deben saber a quien representa esta escultura que les ha estado observando y acompañando durante los seis años de carrera. 

Se trata de Fernando Felipe Ramón Rodríguez que adoptó los apellidos de su padre: Fernando Rodríguez Fornos. La familia pnterma procedía de San Félix de Longares, término de Mondáriz (Pontevedra), y la materna de Salamanca, donde nació el 31 de marzo de 1883.

Esta escultura es una réplica en piedra de otra en mármol realizada por José M. Ponsoda Bravo que fue regalada por su hija al grupo escolar que lleva el nombre de Rodríguez Fornos. Esta fue realizada e inaugurada el 9 de octubre de 1963 en presencia del ministro de Educación Lora Tamayo y el alcalde Rincón de Arellano. La realizó Florencio Ramón. Muy cerca está también la calle que lleva su nombre.

En 1898 obtuvo el grado de bachiller. Ese mismo año (tenía 16), ingresó en la Facultad de Medicina de Salamanca. Se licenció con premio extraordinario en 1904. Cursó después el doctorado que obtuvo en Madrid en 1906 con la tesis Enfermedad de Basedow.

Fue profesor auxiliar interino de la Universidad de Salamanca y en el Hospital de la Trinidad.

Cesó en febrero de 1911 por haber tomado posesión de la cátedra de Patología Médica de la Facultad de Medicina de Valencia que había ganado por oposición.

EN VALENCIA
En 1911 se instaló en Valencia. Cuando llegó a nuestra ciudad ya se había casado con María Cuesta, de Salamanca, y habían tenido dos niñas y un niño. En Valencia nacieron otras dos hijas y otro hijo.

Aquí se integró pronto tanto en la Facultad como en el Instituto Médico Valenciano. En nuestros trabajos sobre la época hemos percibido cierta admiración por este personaje. Lo achacamos, quizás, a la demanda de los médicos valencianos más jóvenes que reclamaban reformas y una modernización de la enseñanza y de la investigación.

Rodríguez Fornos impresionó por sus conocimientos y juventud. Empezó pronto a impartir conferencias, género que dominó a la perfección y practicó con éxito a lo largo de toda su vida en Valencia, resto de España y en el extranjero.

EN EL INSTITUTO MÉDICO VALENCIANO
En 1917 fue elegido presidente del Instituto Médico Valenciano para sustituir a Manuel Martí Sanchis. Esta institución extraacadémica jugaba el papel de formación continuada para los médicos que ya desarrollaban su profesión.

Gracias a sus relaciones y a su infatigable actividad, logró acercar a Valencia personajes destacadísimos como Antonio Espina y Capo, Luis Bermejo y Vida, José Sanchis Banús, Gustavo Pittaluga y José Rubio Carracido. Por su parte impartió varias conferencias sobre patología.

Parece que la gestión no era lo suyo en ese momento y apenas asistió a ninguna reunión de la Junta del Instituto, sustituyéndole el vicepresidente, que entonces era Juan B. Peset Aleixandre. En 1918 fue sustituido por el catedrático de oftalmología Tomás Blanco Bandebrande.

Ese año Fornos abandonó su casa de la calle Colón y se mudó a la plaza de Alfons el Magnànim. También ingresó en la Academia de Medicina de Valencia con el discurso Contribución al estudio de las fiebres paratíficas B.

Después de la terrible pandemia de gripe de 1918 se organizaron varias conferencias sobre la misma. Rodríguez Fornos impartió en 1919 en el paraninfo de la Univeridad: La epidemia de gripe de 1918 en la ciudad de Valencia. Presentó cifras, demostró que las zonas más pobladas y con mejor comunicación se habían visto más afectadas, criticó la labor de los políticos y señaló que, para prevenirla, solo eran útiles el lavado de suelos y la ventilación, el uso de mascarillas y la desinfección nasofaríngea del individuo.

Más tarde dedicó otra conferencia a la enfermedad, enfocada en esta ocasión a los aspectos clínicos de la misma. Reconocía tres periodos: en la primera el virus atacaba al pulmón, determinando un estado de receptibilidad que favorecía la invasión por el bacilo de Pfeiffer, que producía una congestión. En la segunda se desarrollaba una neumonía neumocóccica favorecida por el mal estado pulmonar. En la tercera, una sobreinfección por estreptococos que provocaba la sepsis y la muerte. Otras muchas teorías surgieron en ese momento.

Rodríguez Fornos también participó en la I Asamblea Médica Regional Valenciana y en 1920 pronunció en el Instituto Médico Valenciano una conferencia sobre la encefalitis letárgica que abrió un debate que se prolongó durante meses.

Desde que vino a Valencia una de sus preocupaciones fue reformar la enseñanza y las instalaciones que entonces se encontraban en Guillén de Castro.

En 1925 fue designado por el claustro de la Universidad para recibir a Charles Mayo que fue nombrado doctor honoris causa. El acto tuvo lugar en 1925. Mayo ofreció costear una beca para que un médico Valenciano estudiara en la Clínica de Rochester. A raíz de esta visita la Universidad pensionó a Fornos para que analizara en los Estados Unidos la organización de los estudios de medicina. A su regreso dio tres conferencias sobre su experiencia, una en el Paraninfo, otra en el Instituto Médico Valenciano y otra en el Centro escolar y Mercantil de Valencia.

DECANO
En 19129 tomó posesión como decano de la Facultad de Medicina de Valencia. Propuso nombrar a Bartual Moret decano honorario, ya que había abandonado el cargo por razones de salud. Fue aprobado.

En la Facultad hubo problemas con un nuevo decreto de acumulación de cátedras. Los estudiantes estaban en contra igual que algunos profesores. Los estudiantes de la FUE solicitaron la supresión de la enseñanza libre, la aceleración de las obras de la nueva facultad y la creación de una policlínica o dispensario de urgencias para que los alumnos aprendieran. Asimismo solicitaron asistir a las Juntas de Facultad.

A consecuencia de la Asamblea que la FUE celebró el 2 de octubre en el Aula Magna de la Facultad, Rodríguez Fornos presentó su dimisión con carácter irrevocable. Campos Fillol presentó también su renuncia como secretario, que no fue aceptada, y quedó como decano accidental Peset Aleixandre.

En 1931 fue nombrado hijo adoptivo de Valencia. Se instauró un premio con su nombre que se costeó con la entrega de la cantidad de 10.000 pesetas en títulos de Deuda amortizable. Con los intereses se pagaría la beca a un médico joven, de posición modesta, que demostrase su competencia en Patología médica.

En 1933 hubo nuevas elecciones a decano. Ganó Fornos frente a Puche Álvarez, pero visto el descontento de los estudiantes renunció.

RECTOR
El 2 de julio de 1933 el Gobierno de la República designó a Fornos rector. Había sido propuesto por el claustro de profesores y ratificado por el Ministerio de Instrucción Pública

Su proyecto era acabar las obras de la Facultad de Medicina, poner en funcionamiento el campo de deportes para los estudiantes, crear residencias y una ciudad universitaria al modo de los Estados Unidos.

En 1935 murió su hijo menor por un accidente de tráfico. La Universidad de Valencia se adhirió a la de Salamanca para que se le otorgara el nobel de literatura a Miguel de Unamuno. También organizó y participó en una velada necrológica en el Paraninfo para recordar a Cajal.

En 1936 un sector de los estudiantes solicitó su dimisión. Dado el clima del país y el estallido de la guerra civil tuvo que huir de Valencia. Una noche, como a muchos, lo sacaron de su casa pero pudo volver al ser reconocido por uno al que había curado a su madre. Siguió unos días en su cátedra y atendiendo su consulta, pero fue sacando de Valencia en grupos a sus hijos. Cuando estos estuvieron a salvo en Francia, una noche cogió con el resto de la familia un barco pesquero que lo llevó a alta mar. De ahí pasó a un buque inglés que llevaba refugiados a Marsella. Su hijo Fernando no pudo llegar a tiempo y permaneció en Valencia. De Marsella a París. Allí esperaron un mes a reunirse con Fernando. En 1937 entraron a España por San Sebastián y se dirigieron a Salamanca, zona nacional.

Mientras en Valencia se le daba de baja de su cátedra por abandono, en Salamanca, donde tenía casa y familia, era nombrado Capitán Médico Honorífico del Ejército Nacional. Fue nombrado director del Hospital del Generalísimo.

En 1939 se encontraba de nuevo en Valencia. Se le devolvió su antigua cátedra. El 9 de abril de 1941 se le nombró rector de la Universidad. Permaneció en su cargo hasta su fallecimiento.

Su programa fue restablecer la tranquilidad en la Universidad, echar a los militares que habían convertido la casi acabada nueva Facultad en Hospital militar y seguir con su proyecto de ciudad universitaria.

En 1944 se inauguró la Facultad de ciencias. En 1949 la de medicina por el ministro Martín Ibáñez siendo decano Barcia, así como las instalaciones deportivas. También seguía en marcha la residencia de estudiantes que ahora la llamaron Colegio Mayor, diseñada por Guerlich que tuvo que rehacer varias veces el proyecto, y que inauguró por Franco en 1954. Fornos ya no lo pudo ver.

Fornos también logró que el Consejo Superior de Investigaciones científicas, antes Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, participara en la nueva Facultad, igual que la Dirección general de Sanidad, en especial para temas de investigación y asistencia.

Fornos también perteneció al CSIC y fue procurador de las Cortes franquistas. Nunca dejó de publicar y de impartir conferencias sobre patología.

Debido a una neoplasia que se le diagnosticó, la última reunión que asistió como rector fue en noviembre de 1950. Operado en tres ocasiones falleció en Valencia un año más tarde el 8 de noviembre de 1951.

Bibliografía
Anuario de la Facultad de Medicina. Curso 1950-51  (1950). Valencia, Tipografía artística

–De las Heras Esteba, E. (2003). La escultura pública en Valencia. Estudio y Catálogo. Valencia, Tesis, Servei de Publicacions.

–Fresquet Febrer, J.L. (2017). El Instituto Médico Valenciano (1898-1930). De la catástrofe del 98 a la Segunda República. Valencia, Universitat de València-Instituto Médico Valenciano.

–Mancebo, M.F. (1994). La Universidad de Valencia. De la Monarquía a la República (1919-1939). Valencia, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert-Universitat de València.

–Márquez de la Plata Ferrándiz, C. (1996). Fernando Rodríguez Fornos (1883-1951 y su obra clínica, tesis doctoral, Valencia: Tesis

–Perales Birlanga, G. (2009). Católicos y liberales. El movimiento estudiantil en la Universidad de Valencia (1875-1939). Valencia, PUV.

Historia de la medicina. Noticias en español (marzo, 2021 #1)

“Fortunata y Jacinta es casi un tratado de Neurología”. El médico burgalés Luis Carlos Álvarez…
Fuente: Diario de Burgos

El respeto al parto natural: el oficio de las parteras en el Perú.. Por Rosa Chávez Yacila
Fuente: LADOB

Conforman comité del Museo Panamericano para fortalecer la riqueza histórica de la medicina en RD.
Fuente Diario Libre

La Villa contará con un museo dedicado a los viajeros científicos.. Por Raúl Sánchez Quiles.
Fuente: El Día

Historia de un médico llamado John Snow. Por Javioer Cancho.
Fuente: Ondacero

Lady Montagu, Edward Jenner y una vacuna. Por Emilia Casas.
Fuente: El Día de Zamora

España en la Historia. Hospitales españoles en el Nuevo Mundo. Por Francisco Gilet
Fuente: Periodista Digital

10 mujeres que destacaron con brillantez en el campo de la medicina.
Fuente: El Mundo

Qué es la penicilina. Por Adayris Castillo
Fuente: Qué!

Conoce la historia de Matilde Montoya, la primera médico mexicana.
Fuente: Heraldo de México

El extraño caso de un paciente que se curó de un linfoma gracias al coronavirus.
Fuente: El Espectador

Albert Neisser: el bacteriólogo que hizo historia por su polémica contribución a la medicina. Por Oriana Linares.
Fuente: Tekcrispy

Más mujeres en la ciencia
Fuente: El Periódico

Radiografía de los antivacunas en Francia. Por Julián Gómez.
Fuente: Euronews

Un científico español encuentra una de las “Monomanías” perdidas de Géricault. Por Bruno Pardo Porto
Fuente: ABC

Coronavirus. Anton Erkoreka: “El cambio climático está provocando un verdadero cataclismo en nuestros ecosistemas”
Fuente: Noticias de Gipuzkoa

Epidemiología. Hasta ahora se está repitiendo el patrón de la gripe española”. Entrevista a Anton Erkoreka, por Enrique Sacristán.
Fuente: Burgos noticias