El ‘606’ en El Imparcial (1910) (3)

Seguimos adelante con el seguimiento que hizo El Imparcial del nuevo medicamento de Ehrlich, el ‘606’. Después de la temprana noticia que proporcionó Verdes Montenegro, se publicó un artículo de otro de los protagonistas de la introducción del salvarsán en España. Como ya vimos al abordar el tema en otros diarios, se trata del doctor Bandelac de Pariente, que era médico de la Embajada de España en París. Veamos el artículo:

El 606 del profesor Ehrlich, de Francfort

Nuestro eminente colaborador científico, el doctor Verdes Montenegro, escribió en El IMPARCIAL un artículo que produjo impresión profunda en todas partes. Exponía el descubrimiento admirable y transcendental de Ehrlich para la curación de la ‘avariosis’.

Ayer hemos recibido un nuevo artículo sobre tan interesante asunto, escrito por el doctor Bandelac de Pariente, médico de la Embajada española en París. Insertamos a seguida esta nota científica.

Francfort, Septiembre
Hace dos meses aparecieron en las revista médicas las primeras comunicaciones sobre los resultados verdaderamente extraordinarios obtenidos en la curación de la sífilis por un nuevo procedimiento descubierto por el profesor Ehrlich, de Francfort.

Este procedimiento, según aparecía en las tales comunicaciones, violentaba de tal manera todos nuestros conocimientos sobre la terapéutica específica hasta hoy empleada, que hemos de confesar nuestro escepticismo ante ellas.

‘Una sola inyección del nuevo específico, y no ya los casos incipientes, sino las afecciones más antiguas y rebeldes a todo tratamiento mercurial o arsenal (incluso el atoxil); las manifestaciones más terribles del periodo, no ya secundario, sino del terciario; las gomas ulceradas y aun los principios de parálisis; en una palabra, los casos más desesperados, y ante los que la terapéutica era impotente, curábanse con una rapidez rayana en el milagro, puesto que asignaban periodos de cuatro a diez días para la cicatrización de estas lesiones, hasta entonces rebeldes a todo tratamiento’.

Por la misma exageración de los resultados, estas comunicaciones hubiéramos parecido uno de tantos ‘bluffs’ de los que se dan, por desgracia, casos frecuentes en los medios científicos, a no haber mediado en todo ello el nombre de Ehrlich, cuya honradez científica es universalmente proclamada, así como su grandísima ciencia; cualidades que hace dos años se vieron recompensadas por la concesión del premio Nobel, de ciencias médicas, que le fue atribuido en unión del sabio Metchnikoff, director del Instituto Pasteur de París.

Ante la dificultad de comprobar por nosotros mismos estos inverosímiles resultados, puesto que los ensayos habían sido hechos tan solo en una Clínica particular de Alemania, y en un pequeño número, hubimos de resignarnos a esperar que el tiempo confirmara estos anuncios, firmemente decidos a estudiarlos por nosotros mismos en cuanto se nos presentase un momento propicio, convencidos de que, en caso de ser ciertos estos vaticinios, para pocos países era de tan capital importancia el descubrimiento en cuestión como para el nuestro, puesto que todos sabemos hasta qué punto la terrible enfermedad es una plaga nacional y el lugar preferente que ocupa en la estadística de nuestra patología.

Han pasado dos meses desde los primeros anuncios, y no ya la Prensa médica, sino todos los periódicos europeos se vienen ocupando diariamente del prodigioso descubrimiento de Ehrlich, comunicando resultados no menos sorprendentes que los primeros obtenidos, y no en una sola clínica, como al principio, sino en las principales de Viena, Moscou, Bruselas y en el mismo París en la dirigida por el doctor Salmon, del Instituto Pasteur.

Consecuentes, pues, con nuestro primitivo propósito, creímos llegado el momento oportuno y hemos venido, a la misma cuna del descubrimiento a estudiar y a ver por nuestros propios ojos estas curas milagrosas que hasta ahora consideramos increíbles.

Apenas llegados a esta población, nos apresuramos a presentarnos al profesor Ehrlich, quien nos recibió con la amabilidad más cordial, manifestándonos la gran satisfacción que le causaba ver, por fin, a un médico español que venía estudiar personalmente su nuevo procedimiento, pues hasta ahora nuestro país no había parecido darle crédito.

El profesor Ehrlich nos explicó personalmente en qué consistía su famoso 606, fórmula de nombre cabalístico, así llamada por el número ordinal de las preparaciones que hasta aquí había ensayado sin resultado satisfactorio: es un ‘diamedo-arseno-benzol’ de cuya preparación se guarda el más absoluto secreto; el producto en cuestión tardará aún algunos meses en entregarse al comercio, y hasta ahora Ehrlich no ha confiado su aplicación más que a muy contados médicos especialistas; por estas mismas dificultades, nuestra gratitud hacia el ilustre profesor es mucho mayor por su amabilidad al entregarnos una cantidad de tubitos para que pudiéramos ensayar su procedimiento por nosotros mismos.

El tratamiento consiste en una sola inyección intramuscular, en dosis que oscilan entre ‘dos centímetro cúbicos’ para los recién nacidos, hasta ‘sesenta centigramos’ del específico inicial, según la edad, la resistencia y el grado de infección del paciente.

Al terminar nuestra entrevista con el sabio profesor, éste nos presentó y recomendó personalmente al profesor Herxheimer, el gran dermatólogo, en cuya clínica principalmente hemos podido, durante nuestra larga estancia, comprobar día a día el verdadero valor de este nuevo tratamiento.

Hoy podemos afirmar que cuanto se ha dicho de este famoso 606 es cierto, y que las curaciones obtenidas causan verdadera estupefacción, por la rapidez de sus resultados y por la igualdad de éstos en los más diversos casos.

Hemos podido comprobar curaciones de la enfermedad adquirida por el propio paciente, de la hereditaria en los recién nacidos y de las de los adultos hijos de sifilíticos, haciendo en todos los casos previamente la reacción de Wassermann con resultado positivo, siendo este negativo al proceder a un ensayo de nueva reacción a los dos meses de aplicada la única inyección en que, como hemos dicho, consiste este tratamiento.

Reservamos para una revista profesional todos los detalles clínicos, descripción de la evolución de las lesiones y sujetos curados, pues no creemos que tal estudio correspondiera a la índole de EL IMPARCIAL:

Doctor Baudelac de Pariente. El Imparcial, lunes 12 de septiembre de 1910, p. 5

El Imparcial, lunes 12 de septiembre de 1910, p. 1.

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Extranjero. París 12.— El ilustre doctor español Bandelac de Pariente, médico de la Embajada de España en París, ha marchado hoy a Alemania para realizar nuevos estudios el ya famoso 606, remedio hallado por el sabio profesor Ehrlich.

El Imparcial, martes 13 de septiembre de 1910, p. 1.

[Proyecto HAR2008-04023]

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