La medida de la presión arterial. Historia (I)

Insertamos el guión del vídeo La medida de la presión arterial. Historia (I) que se subió al canal Medicina, historia y sociedad hace tres semanas.

Se suele decir que la medición real de la presión arterial procede del siglo XVIII con los experimentos de Stephen Hales (1677-1761).

Para Johannes Müller, destacado fisiólogo alemán, el descubrimiento de la presión arterial fue más importante, incluso, que el de la circulación.

Veamos una síntesis de esta historia.

INTRO

Hales nació en Bekesbourne, Kent, el 7 de septiembre de 1677. En 1696 ingresó en la Universidad de Cambridge. Allí se interesó por la historia natural y por la astronomía. Fue elegido miembro de la Royal Society en 1718.

Fue capaz de insertar un tubo en una arteria de una yegua y observó que la sangre subía o bajaba con las pulsaciones del corazón. Describió la importancia del volumen sanguíneo en la regulación de la presión arterial. Acuñó el concepto de presión arterial y demostró la capacidad de bombeo del músculo cardíaco. Fueron las primeras mediciones que se hicieron. Sin embargo, se requería un tubo de más de dos metros de longitud y evitar que la sangre se coagulara pronto.            

Un siglo después, en 1828, Jean Léonard Marie Poiseuille (1797-1869) introdujo un manómetro de mercurio. Nació en 1797. Obtuvo la licenciatura en 1828. Igual que Magendie y Claude Bernard, se dedicó a la investigación sin hacer clínica y tener contacto con enfermos. En 1828 leyó su tesis sobre el uso del manómetro de mercurio para medir la presión arterial, con lo que ganó la Medalla de oro de la Real Academia de Medicina. El manómetro iba conectado a una cánula llena de carbonato potásico que actuaba como anticoagulante que se insertaba en una arteria del animal. Llegó a insertar cánulas en vasos de 2mm demostrando que en estas arterias tan pequeñas se mantenía la presión.

Estos hallazgos permitieron al fisiólogo Karl Ludwig idear el quimógrafo, del que ya hemos hablado en otro vídeo. Con el mismo creó la recogida de datos fisiológicos mediante gráficas.

Usó la cánula y el manómetro. Introdujo un sistema para que una punta fuera dibujando una gráfica en un tambor giratorio. A partir de ahí se diseñaron instrumentos similares que registraban otros parámetros fisiológicos.

En otro vídeo vimos cómo Vierordt con su esfigmógrafo medía la contrapresión que era necesaria para hacer que cesara la pulsación en una arteria. Etienne Jules Marey mejoró considerablemente el esfigmógrafo de Vierordt en 1860 y mejoró la precisión para establecer la presión arterial en los pacientes. Sin embargo, para que midiera la presión arterial había que complicar el aparato tanto que no fue útil. Eso sí, quedó para registrar las pulsaciones.

Pierre Charles Édouard Potain (1825-1901) señaló que, al medir la presión, había que tener en cuenta también la resistencia de la pared arterial.

La primera estimación precisa de la presión arterial en las personas fue realizada por el cirujano J. Faivre, en 1856. Durante la realización de una amputación de miembro inferior conectó un tubo de manómetro en forma de U con una cánula de latón, directamente a la arteria del paciente. Pudo obtener lecturas directas. Encontró que la presión arterial de la arteria femoral era de 120 mm Hg y la presión de la arteria braquial entre 115 y 120 mm Hg. Estas y otras lecturas directas fueron de gran valor para establecer un rango normal de presión arterial. Sin embargo, este método era obviamente impracticable para las mediciones de rutina.

Fue Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch (1837-1905) quien finalmente prescindió de la punción arterial y del registro directo de la presión arterial.

Von Basch nació en Praga en 1837 y se graduó en Viena en 1862. El método de Von Basch utilizaba una bolsa de goma inflable que se llenaba de agua. Los bordes de la bolsa estaban apretados alrededor del cuello del bulbo manométrico que estaba lleno de mercurio. Una columna hueca subía desde el bulbo, de modo que cualquier presión creada en la bolsa de agua se transmitiría al bulbo, el mercurio subía por el tubo y, por lo tanto, se podría registrar la presión.

Usó un manguito estrecho de solo 5 cm de ancho. Esto provocó que se formara un ángulo agudo entre los bordes superior e inferior del manguito y la piel, lo que provocó que se acumularan áreas locales de alta presión y que la lectura no fuera exacta. Este error fue detectado y corregido por von Recklinghausen en 1901, quien reemplazó la anilla estrecha por una de unos 12 cm de ancho.

Algunos médicos aceptaron la introducción del esfigmomanómetro en la medicina clínica como una valiosa ayuda para el diagnóstico, pero otros sostuvieron la opinión de que al usar el esfigmomanómetro “empobrecemos nuestros sentidos y debilitamos la agudeza clínica”. A pesar de estas acusaciones, Potain hizo su segunda contribución para hacer que el medidor de esfigmomanómetro fuera más apto para uso clínico cuando, en 1889, reemplazó el agua por aire para la compresión. El dispositivo de Potain consistió en un braalete que se utilizó para la compresión de la arteria. Este se inflaba por medio de una segunda perilla y la presión se registraba con un manómetro aneroide portátil.

Con el esfigmomanómetro de Ritter se obtenía bien la presión sistólica, pero no la diastólica. Los médicos comenzaron a utilizar el método oscilatorio. Esto implicó observar las oscilaciones que se transmitían al mercurio en el manómetro desde la arteria, ya que cuando la presión del manguito era igual a la presión arterial, la arteria comprimida latía, provocando así pequeñas fluctuaciones regulares en la presión del manguito. La aparición de oscilaciones claras definió la presión sistólica y la transición de oscilaciones grandes a pequeñas, la presión diastólica.

En Inglaterra, Hill y Barnard inventaron un dispositivo que tenía un manómetro de aguja que era lo suficientemente sensible para registrar la fase diastólica. Su aparato era portátil y fácil de usar. El esfigmomanómetro de Hill y Barnard se ideó en la década de 1890 Sir Leonard Hill (1866-1952), un fisiólogo británico, y Harold Barnard (1868-1908), un cirujano británico. Contribuyó mucho a mejorar la medición de la presión arterial

Scipione Riva-Rocci (1863-1937) publicó ” Un nuevo esfigmomanómetro “, el 15 de diciembre de 1896, y el segundo, “La técnica esfigmomanométrica“, En 1897 en la Gazzetta Medica de Torino. Utilizó una bolsa de goma inflable guardada en una pulsera de material no expandible. Se comprimía toda la circunferencia del brazo mientras se inflaba la bolsa de goma con aire a través de una pera de goma conectada a ella. La presión dentro del brazalete se registraba a través de un manómetro de mercurio. Palpando el pulso, Riva Rocci podía conocer la tensión arterial sistólica al notar la desaparición del mismo cuando inflaba el brazalete, o su reaparición cuando lo desinflaba. La banda inicial era muy angosta: medía solo 5 cm. Heinrich von Recklinghausen hijo del conocido Friedrich Daniel von Recklinhausen, solucionó este problema llevando el ancho del brazalete a 12 cm. Riva-Rocci dirigió el Hospital de Varese y dio clases en la Universidad de Pavía. Murió por una encefalitis letárgica.

Otros atribuyen la lectura de la presión diastólica al ruso Nikolai Korotkov. Nació en 1874 y se graduó de médico en Moscú en 1898. Estuvo de cirujano en diversas guerras y acompañó al ejército ruso a Siberia, Japón y Singapur. Ejerció en la Academia Militar de San Petersburgo como cirujano asistente. Su centro de interés fue la cirugía vascular. Medir la presión como forma de definir la magnitud del daño vascular era entonces una necesidad obvia. Al empleo del esfigmomanómetro Korotkov sumó la colocación de un estetoscopio para niños sobre la arteria braquial, debajo del brazalete. Cuando el mismo se inflaba por encima de la presión arterial máxima la circulación en la arteria braquial se detenía. Al desinflar lentamente el brazalete, se podía auscultar en un momento determinado un ruido: la sangre volvía a circular y ese primer tono correspondía a la presión sistólica. Se escuchaban mientras se seguía desinflando el brazalete murmullos y luego ruidos coincidentes con los latidos, hasta que todo sonido desaparecía. El último ruido escuchado correspondía como sabemos con el momento en que la sangre circulaba libremente por la arteria, porque la presión en el interior del vaso había superado la ejercida por la banda, y la medición señalaba la presión arterial diastólica. Presentó su hallazgo ante la Academia Militar de San Petersburgo en un informe de una sola página en 1905. Murió muy joven, a los 46 años, de tuberculosis.

Su técnica ha resistido la prueba del tiempo, ya que se ha utilizado durante más de medio siglo sin prácticamente ningún cambio.

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