Aceite de hígado de bacalao Hogg

A finales del año 1853 la Academia Imperial de Medicina de París, viendo la popularidad que estaba alcanzando el aceite de hígado de bacalao, convocó un concurso con premio de 1.000 francos sobre la siguiente cuestión, “¿Cuál es el valor del aceite de hígado de bacalao como agente terapéutico”?

Se quejaba el farmacéutico y químico de la Escuela de Farmacia de París, Hogg, de que el concurso estaba dirigido a los médicos. Después se vio que los trabajos que se presentaron no hacián mención de los aspectos farmacéuticos del aceite. Hogg señaló que los métodos de extracción del mismo eran diferentes y las sustancias que se obtenían también eran distintas. Perdida la ocasión de participar en el concurso decidió enviar a la Academia por vía ordinaria la memoria que tituló Étude sur l’Huile de foie de morue naturelle ou du meilleur procéde d’extraction de cette substance destinée aux usages de la médecine el 14 de febrero de 1855.

Según su autor, en la memoria se demuestra: 1º.– que el aceite de hígado de bacalao  es verdaderamente natural siempre que se extraiga de hígados frescos. 2º– Para extraerlo es conveniente no sobrepasar la temperatura de 40º, suficiente para que el aceite no tenga color. Compara este procedimiento con el que utiliza hígados en estado de fermentación y temperaturas más altas que dan lugar a aceites de color marrón-castaño.

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet). La publicidad en torno a este aceite en general, produjo en su época una gran riqueza iconográfica y artística.

Para Hogg el aceite medicinal es el primero, que es límpio, presenta un reflejo verde dorado, con sabor practicamente nulo y olor a pescado fresco. Según él es el que presenta mayor cantidad de principios activos. A este aceite se le ha denominado “Aceite de hígado de bacalao Hogg”.

La Academia prestó interés a este estudio y su autor, en el momento que hizo público su trabajo, deseaba que el público en general le dedicara como mínimo la misma atención. El libro contiene los siguientes capítulos:

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet)

Sección primera: Generalidades históricas sobre el aceite de hígado de bacalao y su extracción
I. Las necesidades de la medicina han presidido las mejoras en la extracción del aceite de hígado de bacalao
II. Una ojeada histórica sobre el uso del aceite de hígado de bacalao en medicina.
III. Progresos sucesivos en la mejora de la fabricación de los aceites de hígado de bacalao.

Sección segunda: Diversos procedimientos de extracción del aceite de hígado de bacalao para usos médicos.
I. Condiciones y conocimientos previos
II. Sobre el aceite de hígado de “raie” y la prueba diferencial de los aceites mediante la gota de ácido sulfúrico.
III. Cuestiones sobre la mejor especie de pescado, el mejor matiz y el mejor modo de extraerlo.
IV. Revisión de los procedimientos industriales.
V. Resumen y cocnclusiones del párrafo precedente: todas las mejoras de fabricación son para el aceite claro y blanco.

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Lámina que acompaña al libro. Coloración de los distintos aceites de hígado de bacalao.

Sección tercera: procedimiento de extracción del aceite tipo de hígado de bacalao llamado de Hogg, en San Juan de Terranova.
I. Nuestro procedimiento
II. Los progresos de la terapéutica y de la farmacia son recíprocos.
IV. El color claro y el precio elevado indican al médico cuál es el aceite de hígado más natural y medicinal.
III. Presentación y homenaje a nuestro trabajo en la Academia de
medicina

V. Consideraciones fisiológicas y terapéuticas sobre los diversos aceites de hígado de bacalao.
VI. Crítica de los medios de administración fácil de los aceite de hígado de bacalao y de sus sucedáneos.

Sección cuarta: De la purificación en comparación con los elementos naturales del aceitye de hígado de bacalao.
I. Del blanqueamiento de los aceites de hígado de bacalao en general.
II. Del blanqueamiento por la vía de saponificación del aceite
III. Lo que se entiende por aceite de hígado de bacalao natural.
IV. Razones en favor de los aceites de color oscuro; apreciación y consecuencias de estas razones.
V. Conclusiones

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Tarjeta publicitaria de Aceite de hígado de bacalao Hogg (Colección Fresquet)

Sección quinta: Los aceites de hígado de bacalao desde el punto de vista químico.
I. Los aceites de hígado de bacalao apreciados por sus elementos orgánicos e inorgánicos.
II. Testimonio científico en favor de nuestro aceite de hígado de bacalao: Carta de M. Lesueur y Mención de Honor en la Exposición Universal.
III. ¿Cuáles son los principios medicamentosos del aceite de hígado de bacalao?
IV. Las enfermedades que son objeto de tratamiento con el aceite de hígado de bacalao.
V. Las enfermedades tratadas con el aceite de hígado de bacalao: glucosuria, parálisis generales, gastralgias, afecciones hereditarias, etc.
VI. El aceite de hígado de bacalao, en cuanto que es natural, posee otras propiedades medicinales.

Sección sexta: Piezas justificativas
I. Traducción de una carta de M. Charles Fox, de Saint-Jean-de-Terre-Neuve, director de la Fábrica de aceite de hígado de Hogg.
II. Carta de M. Lesseur.
III. Carta dirigida a los señores médicos franceses.

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Bibliografía

Hogg, M.P.-T. (1856). Étude sur L’Huile de foie de morue naturelle ou Du meilleur procédé d’extraction de cette substance destinée aux usages de la médecine. Paris: Librairie de Victor Masson.

Aceite de hígado de bacalao. Emulsión Scott

Los tratados de materia médica de finales del siglo XIX dedicaban buen espacio al aceite de hígado de bacalao. Señalan que los hipocráticos lo aconsejaban contra la histeria y los romanos contra la hidropesía y, por vía externa, contra varias dermatosis. En algunos países como Inglaterra, Alemania, Holanda, etc. desde tiempo inmemorial lo han empleado para curar los dolores reumáticos.

En el cambio de siglo se recomendaba en todos los periodos y formas de tisis pulmonar exceptuando las febriles; en los catarros crónicos; en la escrofulosis, acompañada o no de lesiones diversas; en el raquitismo; hemeralopia epidémica; clorosis; reumatismo crónico; estados de caquexia; y convalecencias. Por vía externa en la lepra y diversas dermatosis.

Estos mismos textos describen los tres o cuatro tipos de aceite: el blanco o ambarino claro, trasparente, casi sin olor ni sabor que recuerdan al pescado fresco, se derrama de los hígados frescos por presión en frío, al aire o en la atmósfera de hidrógeno; el amarillo dorado que resulta de mayor calefacción o como viraje que ocurre con el tiempo al anterior, de sabor dulzón y más ácido; el rojo o moreno con fuerte olor a pescado, más ácido, de sabor acre y nauseabundo; finalmente el negro, verdoso oscuro, más consistente, que se obtiene por efecto del calor más intenso sobre los hígados en plena fermentación. El aceite de hígado de bacalao se encuentraba en el comercio muchas veces adulterado con otro tipo de aceites.

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Tarjeta publicitaria de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

En 1841 John Hughes Bennet (1812-1875) publicó un tratado sobre el uso terapéutico del aceite de hígado de bacalao: Treatise on the Oleum Jecoris Aselli, or Cod Liver Oil. Fue un anatomopatólogo inglés que describió la leucemia en 1845 a la vez que lo hizo Virchow, considerándola un trastorno de la sangre. Se dice también que fue el primero en describir la aspergilosis como consecuencia del hongo Aspergilus que puede crecer en el tejido pulmonar de los humanos. Estudió en Edimburgo, estuvo después en París y más tarde en Alemania. Bennet recomendó el aceite para el raquitismo, el reumatismo, la gota y la escrófula. Este texto estimuló los estudios y el consumo sobre este tipo de aceite.

Hacia mediados del siglo XIX se realizaron análisis químicos de los distintos tipos de aceite, determinando que el de color marrón claro era más terapéutico. De forma especial nos referimos a Ludovicus J. De Jongh que dio a conocer sus hallazgos en el libro Disquisitio comparativa chemico-medica de tribus olei jecoris aselli speciebus, quam, annuente summo numine, ex auctoritate rectoris magnifici…. Halló yodo, fosfato de cal, ácidos volátiles y elementos de la bilis.

Jongh viajó a Noruega con el fin de poder obtener el aceite más puro posible. De esta forma comenzó a comercializarse en toda Europa y a exportarse a los Estados Unidos el “Dr. Johngh’s light-brown Cod Liver Oil”. The most efficacious remedy for diseases of the chest, throat, debility, gout, rheimatism, rickets…”.

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Publicidad troquelada de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

Sin embargo no pudo evitar el sabor y olor nauseabundo del preparado. En 1873 Alfred B. Scott vio la oportunidad de un nuevo negocio con la creciente demanda del aceite. En Nueva York comenzó a buscar con su socio Samuel Bowne una versión que tuviera mejor sabor. Mediante emulsión lograron un nuevo producto que cumplía con estos requisitos y que bautizaron como “Emulsión Scott”. La imagen de la marca era un hombre que llevaba un pez colgando en la parte posterior. En los ochenta ya se distribuía en toda América, Europa y Asia. En los primeros años del siglo XX era habitual que los niños tomaran una cucharada diaria de este aceite para tener un crecimiento saludable.

En 1879 la marca Scott y Bowne incluía las inciales PPP: perfecto, permanente y agradable al paladar. Las pequeñas gotas de aceite se cubrían con la glicerina que les confería el sabor dulce de ésta. Se vendía como un producto con el mismo paladar que la leche.

El hombre con el pez en la espalda apareció por vez primera en 1884 y se convirtió en marca registrada “Scott & Bowne” en 1890. En 1885 ya aparece publicidad de la Emulsión Scott en la prensa española:

“Emulsión de Scott de Aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y de sosa. Es tan agradable al paladar como la leche. Posee todas las virtudes del aceite crudo de hígado de bacalao, más las de los hipofosfitos. Nutre y fortifica mucho. Además cura la tisis, cura la escrófula, cura la demacración, cura la debilidad general, cura el reumatismo, cura la tos y resfriados, cura el raquitismo en los niños. Es recetada por los médicos, es de olor y sabor agradable, de fácil digestión, y la soportan los estómagos más delicados. De venta en todas las boticas y droguerías. Scott & Bowne, Químicos.–Nueva York. Depósito general en España para la venta al por mayor, sres. Vicente Ferrer y Cía.– Barcelona” (La Ilusración Española y Americana, 8 de enero de 1885, p. 20).

Por estas fechas, en 1890, los franceses Armand Gautier y Louis Mourgues publicaron su trabajo Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Lograron aislar la butilamina, amilamina, hexilamina, la dihidrolutidina, asellina y la morrhuina.

En la década de los noventa del siglo XIX Scott y Bowne poseían fábricas en Canadá, Inglaterra, España, Portugal, Italia y Francia. Su aceite procedía de las islas Lofoten, situadas por encima del círculo polar ártico.

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Tarjeta publicitaria de Emulsión Scott (Colección Fresquet)

Algún texto de materia médica de los mencionados al principio, como el de Peset Cervera, señalaban que Heyerdahl había encontrado ácidos grasos terápico y jecoleico. En 1912 el bioquímico Casimer Funk (1884-19678) acuñó el término vitamina para referirse a algún nutriente que faltaba en ciertas enfermedades como el beriberi, la pelagra, el escorbuto y el raquitismo. Se investigó entre otras sustancias el aceite de hígado de bacalao. Elmer McCollum y Marguerite Davis, en la Universidad de Wisconsin, demostraron la existencia de un nutriente esencial en este aceite: la vitamina liposoluble A. Más tarde la vitamina liposoluble D. El descubrimiento de las vitaminas supuso un nuevo empuje para la venta de este producto. En 1927 Casimir Funk y Harry Dubin cuando trabajaban para los laboratorios HA Metz patentaron un procedimiento de extracción de las vitaminas A y D del aceite. Se fabricaron así las tabletas “Oscodal”.

Más tarde se aisló el ergosterol, sustancia extraída del hongo ergot, como precursor de la vitamina D. Su exposición a los rayos solares la convierte en vitamina D. Sin embargo la emulsión Scott resistió y en los años cuarenta del siglo XX se anunciaba como fuente de vitaminas A y D naturales. La síntesis química de sustancia volvió a poner en peligro el mantenimiento en el mercado de la emulsión, pero ésta sobrevivió. No obstante, se constató que uno de los riesgos del excesivo consumo de este aceite podía conducir a la hipervitaminosis. La vitamina A no se procesa adecuadamente y se acumula en el hígado. pudiendo ser peligroso su uso en mujeres embarazadas y durante la lactancia.

En 1970 el médico danés Jorn Dyerburg estudió las dietas de los Inuit de Groenlandia y observó la baja incidencia en ellos de enfermedades coronarias. Se relacionó con el consumo de pescado. Esto abrió el camino a futuros estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega 3. Los laboratorios Glaxo-Smith-Kleine, propietarios actuales de la patente de la Emulsión de Scott, volvieron a la ofensiva destacando las bondades de su producto en especial en lo que se refería a los efectos de los ácidos grasos Omega 3.

La emulsión Scott, pues, ha sobrevivido a sus creadores Scott y Beane que fallecieron en 1908 y 1910 respectivamente.

Bibliografía

–Bennett, J.H. (1841). Treatise on the Oleum jecoris aselli or Cod Ilver Oil. London: S. Highley

–De Jongh, L.J. (1843) Disquisitio comparativa chemico-medica de tribus olei jecoris aselli speciebus, quam, annuente summo numine, ex auctoritate rectoris magnifici…. Trajecti ad Rhenum, Eduard Fuhrl.

–Gautier, A.; Mourgues, L. (1890). Les alkaloides de l’huile de foie de morue. Paris, G. Masson.

–Peset Cervera, V. (1906), Terapéutica, materia médica y arte de recetar con hidrología médica. 2ª ed., 2 vols. Valencia, Imprenta de Francisco Vives Mora.

–Semba R.D. (2012). On the ‘Discovery’ of Vitamin A. Annals of Nutrition & Metabolism, vol. 61 (3): 192–198.  

Scott’s. About Scotts. Our story. Disponible en: https://www.scottskids.com/ph/our-story.html. Consultado el 15/2/2017.          

–Wendt, D. (2010). The Man with a Fish on his Back. Distillations. Chemical Heritage Foundation. Disponible en:https://www.chemheritage.org/distillations/magazine/the-man-with-a-fish-on-his-back. Consultado el 15/2/2017.

Noticias

***Usan como almacén auditorio de la Diresa de Puno declarado patrimonio. Allí se encuentra el mural “Historia de la medicina del Perú”.

Fuente: Pachamama, radio en vivo

***La medicina paraguaya en cuatro paredes: El Museo de las mil almas. “El Museo del Hospital de Clínicas, ubicado en el antiguo edificio del nosocomio del barrio Sajonia, alberga objetos que cuentan la historia de la medicina paraguaya, desde sus inicios con los guaraníes hasta su traslado a San Lorenzo”.

Fuente: Ultimahora.com

***Armenia y su aporte a la historia de la medicina. “La medicina, practicada primero como arte, comenzó en Armenia en el siglo XI a.C., fue enriqueciendo sus conocimientos a medida que se incrementaba el intercambio cultural con Grecia y Roma”.

Fuente: Diario Armenia

***Dr. Hugo Rafael Cantisano Arias. Presidente de honor de la Sociedad Dominicana de Historia de la Medicina… Autor de Santiago y sus servicios médicos desde la colonización hasta 1930.

Fuente: almomento.net (Santo Domingo, República Dominicana)

***¿Importa conocer la historia de la medicina?… Se inaugura la cátedra de Historia y Filosofía de la Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc Plantel Aguasclientes (México).

Fuente: El Heraldo

Aklilu Lemma (1934-1997)

Se ha incluido en la sección de Biografías y epónimos de historiadelamedicina.org la de Aklilu Lemma (1934-1997).

Se trata de un científico etíope que estudió ciencias en su país, un máster en Wisconsin y realizó el doctorado en la John Hopkins University de los Estados Unidos. Por entonces ya estaba preocupado por una enfermedad muy frecuente en su país, la esquistosomiasis. A su regreso observó a unas mujeres que lavaban la ropa en cursos de agua dulce con bayas de endod como sustituto de jabón. Se trata de una planta popular en África que crece en las zonas montañosas cuyo nombre científico es la Phytolacca dodecandra. También advirtió que en el lugar flotaban caracoles muertos. Relacionó ambos hechos: el uso de endod y los caracoles muertos. Dedicó gran parte de su vida a investigar el tema y en 1989 compartió con Wolde-Yohannes el llamado premio nobel alternativo (Right Livelihood Award. También trabajó en las Naciones UNidas y en UNICEF. Creó en su país un centro de Patobiología que lleva su nombre, ligado a la Universidad de Addis Abeba.

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Rosalind Franklin (1920-1958)

Se ha añadido a la sección de biografías y epónimos de historiadelamedicina.org la de Rosalind Franklin (1920-1958). Nacida en Londres, estudió física y química en la Universidad de Cambridge cuando esta institución no otorgaba todavía títulos de licenciado a las mujeres. Lo haría en 1947, dos años después de que ella presentara su tesis de doctorado. Durante la guerra trabajó para la Bristish Coal Utilisation Research Association. En 1947 marchó a París como becaria postdoctoral al Laboratoire Central des Services Chimiques donde perfeccionó sus técnicas de cristalografía. Cuando regresó a Londres lo hizo con una beca en el King’s College. Fue allí donde investigó el ADN y obtuvo la conocida fotografía número 51 que Wilkins, sin ella saberlo, mostró a Watson. Esto proporcionó pruebas para que él y Crick llegaran a la construcción de un modelo de la estructura del ADN que fuese válida.

En 1962 se concedió el premio nobel de fisiología y medicina a Wilkins, Watson y Crick por sus descubrimientos acerca de la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en la materia viva. Nada se dijo de la obra de Franklin, como si no hubiera existido. Luego se arguyó que no podía concederse el premio a alguien que había fallecido. Sin lugar a dudas, influyó entonces el hecho de ser mujer.

Franklin trabajó después en el Birbeck College sobre el virus del mosaico del tabaco y el poliovirus. Sin embargo, un cáncer la llevó a la muerte a la temprana edad de 37 años. Desde entonces, varios libros han reivindicado la importancia de su obra para la historia de la ciencia.

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El ungüento y las píldoras Holloway

En otra entrada nos ocupamos del Compuesto vegetal de Lydia Pinkham. Hoy traemos otro producto similar que llegó a tener una enorme popularidad tanto en el siglo XIX como en parte del XX, no solo en el Reino Unido sino en otros países como España: el ungüento y las píldoras Holloway. Se dice que incluso la reina Victoria los utilizó. Sin subestimar el efecto placebo, estas sustancias no podían curar lo que prometían. Sin embargo, llegaron a proporcionar cuantiosos beneficios a sus creadores.

Thomas Holloway nació el 22 de septiembre de 1800 en Devonport, Plymouth. Su madre se llamaba Mary y su padre Thomas. Tenían una panadería. La familia cambió varias veces de domicilio. Cuando su padre murió Thomas abrió una tienda de comestibles con su madre y su hermano en el mercado.

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Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

En 1828 Thomas marchó durante un tiempo a Roubaix, Francia. Regresó a Inglaterra en 1831. Trabajó como secretario y traductor en Londres para una familia de importadores y exportadores. Más tarde, en 1836, se instaló en la Broad Street como agente comercial. Fue en esta época cuando empezó a hacer ungüentos y píldoras. La fórmula –según decía– procedía de un tal Felix Albinolo de Turín, vendedor de sanguijuelas y del ungüento de San Cosme y San Damián. Thomas lo presentó a las autoridades del St Thomas’ Hospital como inventor de una medicina, pero no mostraron demasiado interés igual que no lo hizo la Inglaterra protestante. Sin embargo creyó que un producto de similares características podía ser aceptado por el público. Algunos opinan que Thomas le robó la fórmula a Albinolo. Surgió así el Ungüento de Holloway que, en 1837, fabricaba en la cocina de su casa.

En 1840 Thomas contrajo matrimonio con Jane Pearce Driver que le ayudó a fabricar el ungüento y las píldoras, que creó más tarde. Durante un tiempo añadió a su nombre el título de “profesor” como estratagema comercial. Thomas Holloway también tenía claro que el éxito de sus productos no podía lograrse sin publicidad. Hoy se diría que fue un gran emprendedor. Acompañaba sus píldoras y ungüento con panfletos que prometían la curación de varias enfermedades.

En 1837 aparecieron en los periódicos los primeros anuncios. Apenas cinco años después el gasto en publicidad estaba en las 5.000 libras anuales. Acabó endeudándose y pasó por la cárcel. Una vez en la calle reanudó su negocio y la publicidad de sus productos. Siguió insertando anuncios pero de forma más selectiva. Al final de su vida la cifra se había disparado a las 50.000 libras esterlinas y no solo se anunciaba en la prensa sino que también lo hizo en forma de postales, tarjetas, juegos, folletos y carteles entre otros. En 1864 el volumen de ventas superaba las 250.000 libras anuales.

También visitaba los muelles de Plymouth, donde promocionaba sus productos entre los capitanes y la tripulación de los barcos que viajan a todas partes del mundo, consciente de que sus medicinas llegarían a otros países.

Se rumoreaba asimismo que mandaba a su hermano a las principales tiendas de la ciudad preguntando por las famosas píldoras de Holloway. Si no disponían de ellas simulaba un gran enfando. Después pasaba el propio Thomas para ofrecerles sus productos para la venta.

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Cartón publicitario Holloway (Colección Fresquet)

Holloway se fue a vivir en 1869 a Tittenhurst Park, una casa de campo georgiana de 29 hectáreas, London Road en Beggar’s Bush, cerca de Ascot. En 1898 fue adquirida por Thomas Hermann Lowinsky, gerente de unas minas de carbón de la India. En 1969 se convirtió en el hogar de John Lennon y su esposa Yoko Ono. Después vivió allí Ringo Starr con su familia hasta finales de la década de los ochenta. Después fue adquirida por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Fue en esta casa donde Holloway falleció el 24 de diciembre de 1883 a la edad de 83 años. Su esposa lo había hecho en junio de 1876. El negocio continuó dirigido por su sobrino George Martin Holloway. En 1929 la compañía se llamaba Hollowys Oill Ltd.

Holloway se convirtió en uno de los hombres más rico de Gran Bretaña. No tuvo hijos. Fue un gran filántropo. Creó el Sanatorio Holloway en Virginia Water y el Royal Holloway College para mujeres, integrado en la Universidad de Londres. En vez del College, su idea era construir un hospital para enfermos incurables, pero su mujer lo persuadió para que hiciera algo para las mujeres en un momento en que su acceso a la educación superior era algo controvertido. Ambos edificios fueron diseñados por el arquitecto William Henry Crossland. También donó a la Universidad una excelente colección de arte, especialmente de pinturas.

Los productos Holloway aseguraban curar todo tipo de dolencias. Estaban compuestos de jengibre, cardamomo, azafrán, canela, raíz de ruibarbo y “confección de rosas”, aunque la fórmula era secreta. Tras su muerte se vio que algunos no contenían ningún principio activo. Su popularidad descendió progresivamente hasta que la competencia “Píldoras de Beecham” compró el negocio en 1930. Durante muchos años sus productos se vendieron no sólo en Gran Bretaña sino en multitud de países, entre ellos España.

En la imagen se puede ver la publicidad insertada en El Áncora (Barcelona) en octubre de 1850

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Otro de los anuncios deja bien claro las enfermedades que puede curar:

“Este inestimable específico, compuesto enteramente de yerbas medicinales, no contiene mercurio ni alguna otra sustancia deletérea. Benigno a la niñez más tierna y a la complexión más delicada, e igualmente pronto y seguro para desarraigar el mal en la complexión más robusta, es enteramente inofensivo en sus operaciones y efectos, mientras busca y remueve las enfermedades de cualquiera especie, y en cualquier grado, por antiguas y arraigadas que sean.

Entre los millares de personas curadas con esta medicina, muchas que ya estaban a las puertas de la muerte, perseverando en su uso, han llegado a recobrar su salud y sus fuerzas, después de haber tentado inútilmente todos los otros remedios.

Los más afligidos no deben entregarse a la desesperación ; hagan un competente ensayo de los eficaces efectos de esata asombrosa medicina, y pronto recobrará n el beneficio de la salud.

No se perderá tiempo en tomar este remedio para cualquiera de las enfermedades siguientes:

Accidentes epilépticos
Almorranas
Asma
Calenturas biliosas
Calenturas intermitentes
Calenturas de toda especie
Cólicos
Debilidad o extenuación
Debilidad o falta de fuerzas por cualquier causas
Disentería
Dolor de garganta
Dolor de vientre
Erisipela
Enfermedades del hígadoçEnfermedades venéreas
Gota
Hidropesía
Ictericia
Indigestiones
Inflamaciones
Irregularidad de la menstruación
Jaqueca
Lamparones
Lombrices de toda especie
Lumbago o dolor de riñones
Mal de piedra
Manchas en el cutis
Obstrucción de vientre
Retención de orina
Reumatismo
Síntomas secundarios
Tic-doloroso
Tisis o conunción pulmonar
Tumores
Úlceras

Estas píldoras se venden en el establecimiento general de Londres, 244, Strand, y en casa de todos los farmacéuticos, droguistas y otras personas encargadas de la venta en toda América del Sur, La Habana y la España.

Las cajitas se venden a 1fr. 60 cént, 4 fr. 20 cts, y 6 fr. 40 cént. Cada cajita contiene una instrucción en español para explicar la manera de hacer uso de estyas píldoras”.

Otro anuncio más breve, publicado esta vez en Las Provincias en 1913 dice:

“Diario de Avisos. Ungüento y Píldoras Holloway.– Para la curación de las úleras, de las quemaduras y las heridas de toda clase, el célebre Ungüento Holloway se encuentra sin rival. En el momento en que él se aplica a la parte afectada, sus virtudes balsámicas alivian el dolor, protegen los nervios expuestos contra el aire, dan a los vasos el vigor necesario para que sane la llaga, y purifica de tal modo la sangre, que cuanta carne crece, en lugar de la destruida es perfectamente sana. Las Píldoras Holloway, si se toman al mismo tiempo que se usa el Ungüento, aumentan considerablemente el poder depurativo y refrigerante de este último. Unidas dichas medicinas, obran como por encanto. Ningún enfermo que las haya ensayado ha dejado de librarse de su enfermedad, o por lo menos, de ser mitigadas sus penas”.

 

Bibliografía

–Bingham, C. (1987). The History of Royal Holloway College, (1886-1986). London: Constable.
–Harrison-Barbet, A. (1990). Thomas Holloway, victorian Philanthropist: a biographical Essay. London: Lyfrow Trelispen.
–Homan, P.G.; Hudson, B.; Rowe, R.C. (2008). Popular Medicines. An illustrated History. London-Chicago: Pharmaceutical Press.

 

Noticias de interés

La muerte de Dorothy Dennison. La audacia de Francis Glessner Lee, creadora de complejos dioramas de escenas de crímenes reales,  cambiaron para siempre la forma y los parámetros de la medicina forense. Ella sola revolucionó para siempre el curso de las investigaciones.

Fuente: Gizmodo

Aparece la nueva publicación Reseña histórica de la medicina en Puerto Plata (República Dominicana) de Rafael Cantisano Arias. El libro que consta de 157 paginas, está prologado por Carlos Manuel Finke y es la tercera obra de su autor.

Fuente: El nuevo diario

Los huesos del nazi Mengele utilizados para estudiar medicina forense en Brasil. “Durante más de 30 años, los huesos de Josef Mengele, el conocido comoángel de la muerte’ de la Alemania nazi por sus horribles experimentos con miles de judíos en el campo de concentración de Auschwitz, estuvieron abandonados en una bolsa de plástico en el Instituto de Medicina Forense de Sao Paulo (Brasil). Ya no. Ahora, los restos de Mengele son utilizados por estudiantes de medicina forense de la Universidad de Medicina de Sao Paulo.”

Fuente: Extra el Periódico

La historia de la farmacia, ilustrada por Íñigo Ansola. El dibujante cántabro pone imágenes al libro de Luis Marcos Nogales Epopeya farmacéutica, sobre la historia de los medicamentos. Publicado por la Universidad de Salamanca. El libro “realiza un amplio recorrido a lo largo de los siglos, analizando las curiosas circunstancias que en distintas civilizaciones y coordenadas geográficas han permitido el avance de la medicina, la farmacología y el arte de sanar a los enfermos”.

Fuente: El Diario Montañés

Fallece a los 62 años el historiador de la medicina Anastasio Rojo Vega

Fuente: El Norte de Castilla