Manifiesto por una nueva visión de la salud planetaria, en The Lancet

En la revista The Lancet se ha publicado el manifiesto “De la salud pública a la planetaria. Manifiesto. Una nueva visión de la salud planetaria”. Su objetivo es responder a las amenazas que se ciernen sobre la salud humana y el bienestar, la sostenibilidad de nuestro planeta y civilización, sobre los sistemas naturales y humanos que alimentan y sostienen la diversidad de la vida con la que coexistimos y de la que dependemos.

“Nos dirigimos a profesionales de la sanidad y de la salud pública, a los políticos, a funcionarios internacionales que trabajan en la ONU y en organismos de desarrollo y a los expertos de las comunidades. Pero, por encima de todo, nos dirigimos a toda persona que se interese por su propia salud, la de sus semejantes, y la de las generaciones futuras”.

“Entendemos que la salud pública es esencial por sus valores de justicia social y equidad, y porque se centra en las acciones colectivas de los pueblos y comunidades interdependientes … Nuestros objetivos son los de proteger y promover la salud y el bienestar, prevenir la enfermedad y la discapacidad, eliminar las condiciones que dañan la salud y el bienestar, y fomentar la capacidad de recuperación y adaptación. Y nuestras acciones para conseguir dichos objetivos deben tener en cuenta la fragilidad de nuestro planeta y nuestra obligación de proteger los entornos físicos y humanos en los que vivimos…”

(…)

“Nuestros patrones de consumo excesivo son insostenibles que, en última instancia, provocarán el colapso de nuestra civilización. Los daños que causan son una amenaza para nuestra existencia como especie. Los logros alcanzados en salud y bienestar en los últimos siglos, entre los que se incluyen los que se deben a las actuaciones en salud pública, no son irreversibles y pueden perderse fácilmente: una lección que hemos podido aprender de civilizaciones anteriores. Hemos creado un sistema económico mundial injusto que favorece a una pequeña y rica élite, a costa de la mayoría que tiene tan poco”.

“La idea de progreso sin restricciones es una ilusión peligrosa del ser humano: su éxito supone nuevas amenazas potenciales e incluso más peligrosas. Nuestra tolerancia hacia el neoliberalismo, a las fuerzas transnacionales que persiguen fines tan alejados de las necesidades de la gran mayoría de personas, y especialmente de los más desfavorecidos y vulnerables, sólo puede hacer más profunda la crisis que atravesamos. Vivimos en un mundo en el que la confianza hacia las instituciones y los políticos que nos gobiernan está cayendo a niveles incompatibles con sociedades pacíficas y justas, y contribuye a un amplio desengaño de la democracia y la participación política”.

(…)

“La voz de la salud pública y de la medicina como conciencia independiente de la salud del planeta deben desempeñar un papel especial en el logro de esta visión. Junto con las comunidades con poder, podemos hacer frente a los intereses creados y a las fuerzas que ponen en peligro nuestro futuro. Un poderoso movimiento social basado en la acción colectiva a todos los niveles de la sociedad puede devolver la salud del planeta y, al mismo tiempo, apoyar un desarrollo humano sostenible“.

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“Es necesaria una una urgente transformación de nuestros valores y prácticas basadas en el reconocimiento de nuestra interdependencia y la interconexión de los riesgos que enfrentamos. Necesitamos una nueva visión de la acción cooperativa y democrática en todos los niveles de la sociedad y un nuevo principio de bienestar para todas las personas… “

Este manifiesto, que puede consultarse completo en esta URL, está firmado por Richard Horton, Robert Beaglehole, Ruth Bonita, John Raeburn, Martin McKee, y Stig Wall.

Se puede firmar en apoyo del manifiesto.

Planeta Tierra. Imagen procedente de Wikipedia

The Lancet: Informe sobre una sanidad convergente y equitativa para el 2035

La inversión en salud y en servicios sanitarios en todo el mundo se encuentra en un momento de incertidumbre. Incluso los países que invertían, como España, están recortando. Sin embargo, no es menester demostrar a estas alturas que la inversión trae consigo mejoras y que las consecuencias negativas de los recortes se perciben de inmediato. Según The Lancet, la mejora de la supervivencia infantil desde 1990 ha sido extraordinaria. Las muertes de menores de 5 años se ha reducido de 12,6 millones en 1990 a 6,6 millones en 2012, pero prácticamente se debe sólo a dos países: la India y China. En otros 38 países, por el contrario, se ha mantenido o ha aumentado. Ha habido otras mejoras, Chile, Costa Rica, China y Cuba han logrado reducir su tasa de mortalidad e igualarse a las de los países ricos.

The Lancet, aprovechando el vigésimo aniversario de la aparición del World Development Report (1993), ha creado una comisión que ha vuelto a examinar la conveniencia de las inversiones en salud. En 1993 ya se decía que gastar adecuadamente en salud basándose en evidencias científicas no solo era rentable para la salud en sí misma sino que también lo era en términos de prosperidad económica. Además de salvar vidas se genera riqueza. Entre el año 2000 y 2011, en torno al 24% del crecimiento de los ingresos de países con pocos y medianos recursos procedía de las inversiones en salud.

Un equipo de 25 personas especialistas en salud global y en economía han examinado las inversiones realizadas hasta ahora y han diseñado un plan con el objetivo de lograr mejoras sanitarias espectaculares en 2035: reducir las infecciones, la mortalidad materna y la infantil, prevenir enfermedades no transmisibles y alcanzar una cobertura sanitaria universal en países de recursos escasos y medios. Contiene cuatro mensajes clave. Cada uno se acompaña de oportunidades para la acción de los gobiernos, así como para la comunidad internacional.

¿Por qué invertir en salud? ¿Cómo convencer a los políticos, responsables y gobiernos que lo hagan? Para lograr un nivel de salud más alto, por una mayor justicia social y para disminuir las diferencias. Quizás esto les suene a poco y habría que resucitar los motivos que llevaron a los países occidentales a pensar en soluciones de salud pública en el siglo XVIII: una población sana es una población productiva que crea riqueza.

Por otro lado, se dice en The Lancet que los países y gobiernos deberían generar una convergencia en salud que podría llevar a una disminución de la mortalidad de un 10 por cien en 2035. Esta convergencia implica varios frentes: investigación, mejoras tecnológicas, invertir en sistemas de información, y proteger la salud pública, incluidas la prevención y la promoción de la salud. Uno de los frentes puede ser, por ejemplo, frenar la resistencia a los antibióticos. Otro, investigar en las enfermedades que afectan desproporcionadamente a los países de renta baja y media (Sida, tuberculosis y malaria). Otro camino, seguir invirtiendo recursos en la salud de los niños menores de 5 años, de las madres así como de los recién nacidos.

Las políticas fiscales también pueden ayudar. Se refieren, por ejemplo, a las tasas ligadas al consumo de tabaco y a buscar intervenciones clínicas cuya relación coste-beneficio sea la más adecuada. Cuando disminuye la mortalidad por enfermedades infecciosas se produce rápidamente un trasvase a otras enfermedades como el cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes. La carga de las muertes por enfermedades no transmisibles y lesiones en los países de ingresos bajos y medianos se puede reducir para el año 2035 a través de intervenciones de bajo coste y alto rendimiento. Tampoco se puede olvidar reducir la contaminación ambiental que produce otras enfermedades.

Otro aspecto central para la mejora de la salud (aumento de ingresos y años de vida ganados) es la promoción de la cobertura sanitaria universal. Cada día más de cuatro millones de personas se ven empujadas a la pobreza como consecuencia de haber tenido que pagar su atención sanitaria.

¿Qué instituciones o grupos deben colaborar e implicarse para que esto sea una realidad?

-Instituciones de información, comunicación y generación de conocimiento

-Instituciones en las que se toman decisiones como parlamentos, gobiernos, poder judicial, sociedad civil, etc.

-Instituciones financieras

-Instituciones administrativas

-Instituciones que establecen normas, seleccionan las mejores prácticas y buscan la mejor rentabilidad en los servicios de prevención y tratamiento que ofrecen los sistemas de salud.

-Instituciones evaluadoras que miden los progresos y tratan de solucionar las deficiencias que se descubren.

Todo esto, según el informe, debe producirse en un escenario de desarrollo sostenible.

Remitimos a los interesados a las fuentes:

Horton, R.; Lo, S. Investing in health: why, what, and three reflections. The Lancet, Early Online Publication, 3 December 2013 [doi:10.1016/S0140-6736(13)62330-2]

Jamison, D.T. et al. Global health 2035: a world converging within a generation: The Lancet, Early Online Publication, 3 December 2013 [doi:10.1016/S0140-6736(13)62105-4]

Salud global

Crisis económica y suicidios en Europa

En el volumen 378, número 9786, del 9 de Julio, The Lancet acaba de publicar un trabajo que lleva por título ‘Efectos de la recesión de 2008 sobre la salud: un primer acercamiento a los datos Europeos (Effects of the 2008 recession on health: a first look at European data.

Hace dos años la revista publicó otro estudio que analizaba la mortalidad en 26 países durante las crisis económicas sufridas a lo largo de más de tres décadas (1970-2007) (véase bibliografía al pie). Entonces comprobaron que había un aumento de la tasa de suicidio entre los menores de 65 años y una disminución de los accidentes en carretera.  Sobre esta base supusieron que los resultados de la crisis de finales de 2008 serían los mismos.

Para ello han utilizado los datos de mortalidad de la OMS por grupos de edad en diez países europeos y las tasas de desempleo de EUROSTAT. A partir de 2009, con la crisis bancaria, el desempleo se ha incrementado de forma rápida en una cifra 35% superior a la del nivel de 2007. La tasa de suicidio ha aumentado en nueve de los diez países estudiados, para la población menor de 65 años, entre 2007 y 2009. La cifra varía, según los países, del 5% al 17%. Sólo en Austria hubo menos suicidios en 2009 que en 2007.

Los accidentes de tráfico también disminuyeron, especialmente en los nuevos países miembros, en los que eran muy altas. En aquellos que ya de por sí son bajas, lo hicieron menos.

Un hecho que señalan los investigadores es que las tasas de suicidio estaban descendiendo antes de que estallara la última crisis económica. Ellos apuntan que disponer de buenos servicios de seguridad social ayuda a que las tasas de suicidio se mantengan bajas.

De todas formas, según indican los autores, se trata de un primer vistazo con el fin de orientar una investigación más amplia y rigurosa. Lo que sí parece claro es que las crisis económicas tienen una repercusión sobre la salud y, en este caso concreto, sobre la salud mental.

Para ver el artículo vaya a The Lancet, al volumen y número señalados arriba. En estos momentos es el número actual.

Otros trabajos de The Lancet relacionados con el tema:

-Stucker, D. et al, The public health effect of economic crises and alternative policy responses in Europe: an empirical analysis, The Lancet, 2009; 374(9686):61124-7.

-Martikainen, P.T.; Valkonen, T. Excess mortality of unemployed men and women during a period of rapidly increasing unemployment, The Lancet, 1996; 348(9032): 909-912.