Biografías de 30 científicos gallegos

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El Consello da Cultura Galega ha publicado el Álbum da ciencia. 30 nomes e as súas achegas que incluye noticias biográficas de científicos relevantes de distintas épocas que guardan relación con estas tierras. Entre estos se encuentran, por ejemplo, los médicos Ángel Baltar Cortés, Miguel Gil Casares, José González Olivares, Roberto Nóvoa Santos, Ramón Varela de la Iglesia, y José Varela de Montes.

También hay matemáticos como María Josefa Wonenburger Planells, José Alonso López y Nobal; químicos, como Fernando Calvet Prtas o José Gil Casares; farmacéuticos, como José Rodríguez Carracido; u oceanógrafas como Ángeles Alvariño González, entre otras áreas y destacados de las mismas.

El documento en pdf permite apreciar la calidad de la edición que incluye esquema, imágenes y un cuidado grafismo.

Por otro lado, en estos momentos se puede encontrar en la web un sitio del mismo Conselo da Cultura Gallega, Album da Ciencia, que reúne cerca de 300 entradas correspondientes a otros tantos científicos destacados.

 

La Web 2.0 entre los científicos

La Web ha sufrido varios cambios desde que se creó en los años noventa. Uno de los más importantes es la que se conoce como Web 2.0. Entre sus aportaciones más destacadas está la de haber acercado la red a cualquier ciudadano. Cualquiera puede aportar información, compartirla, crear grupos y redes sociales con mayor o menor influencia sin necesidad de conocer complicados lenguajes y aplicaciones informáticas. Han surgido multitud de servicios gratuitos o muy baratos que la gente utiliza con toda naturalidad.

¿Qué influencia han tenido en el mundo académico y en el de la investigación? Parace que poca. Precisamente en ese grupo escasea la naturalidad. El científico, inmerso en un mundo de recompensas y méritos, no está acostumbrado a compartir libremente información si no es a cambio de algo. Esto no significa que no haya grupos que investiguen y utilicen para sus propósitos las herramientas de la Web 2.0.

Algunos trabajos demuestran lo dicho de forma científica. De todas formas en el ambiente académico esta situación es muy evidente y tampoco es necesario invertir tiempo y dinero en demostrar lo obvio. Sin embargo, quiero destacar el informe If you build it, will they come? How researches perceive and use web 2.0. Tiene sesenta páginas y es el resultado de un proyecto que RIN (Research Information Network) encargó a un equipo del eResearch Manchester Centre, de la Universidad de Manchester, y del Instituto para el Estudio de la Ciencia, Tecnología e Innovación, de la Universidad de Edimburgo. Su finalidad era analizar las tendencias y actitudes en la adopción de la Web 2.0 por parte de los científicos. Se utilizó una encuesta de captación en línea, a la que siguió una entrevista semiestructurada a una muestra estratificada, y cinco estudios de caso, entre los que podemos mencionar PloS, los de Nature Publishing Group y SlideShare.

Llama la atención que el uso de servicios Web 2.0 no aparece sólo en el grupo de los jóvenes, sino que se extiende a todos los grupos de edad. Esto contradice el tópico de los ‘nativos digitales’, al menos en este mundo. Se observan igualmente diferencias entre las disciplinas. Máximo uso entre matemáticos e informáticos y escaso entre los médicos. Respecto al género, las mujeres se involucran menos que los hombres, aunque esto habría que matizarlo por el tema de la presencia de la mujer según disciplinas cientificas.

El trabajo demuestra un uso ocasional, de poca intensidad, de servicios web 2.0 para comunicarse, mantenimiento de redes temáticas, establecimiento de colaboraciones e informarse de lo que hacen otros colegas. El uso intensivo es poco frecuente y ‘algunos investigadores consideran los blogs, wikis, y otras formas novedosas de comunicación, como una manera de perder el tiempo, e incluso como algo peligroso’.

Los que usan servicios web 2.0 les otorgan una utilidad que de ninguna manera sustituye a los canales habituales de publicación, por ejemplo. Reconocen que sí pueden ser útiles para diferentes etapas de la investigación. El uso frecuente de una herramienta no significa el uso de las demás. Sin embargo, hay grupos dispersos que sí utilizan estas herramientas de forma intensiva e innovadora.

Los autores del informe señalan que el futuro no está claro. Frente a los grupos de científicos que hacen un uso intensivo, la mayoría son escépticos y no muestran ningún entusiasmo por cambiar. No hay indicios de que la Web 2.0 modifique a corto y medio plazo las conductas de los científicos y académicos.

De todas formas, para comprender bien los resultados de este trabajo es necesario conocer otros aspectos sociales, económicos y culturales del mundo de los científicos, así como todas las reformas que se están produciendo en las últimas décadas. Pensemos por un momento en los suculentos negocios que se esconden detrás de la publicación científica.

Para más información, véase la página del proyecto: Use and Relevance of Web 2.0 Resources for Researchers