El Instituto Médico Valenciano en 1930

Los datos se han extraído del Boletín del Instituto Médico Valenciano (1930) y del diario Las Provincias. Se han podido recuperar bastantes datos, especialmente los relativos al funcionamiento de las Secciones. Llama la atención la extraordinaria actividad de las mismas. Incluso algunos días coincidían dos conferencias. Encontramos nuevas secciones, como la de Dermatología y Enfermedades venéreas, la de Tuberculosis y la de Otorrinolaringología. Observamos que las secciones en Valencia venían a reproducir lo que en Madrid eran ya las Sociedades científicas de especialidades.

La Junta había cambiado sin que podamos saber exactamente cuándo. Tampoco hemos podido encontrar quiénes fueron los ganadores del Concurso de premios.

Hay que destacar la sesión apologética que se celebró en octubre y que estuvo dedicada a José Rodrigo Pertegás, uno de los socios más antiguos y que se dedicó especialmente a la historia de la medicina y a la historia de Valencia.

Asimismo es la primera vez que aparece una mujer en el Instituto Médico Valenciano. Se trata de la Dra. Vilar Gallego, quien figuraba como presidenta de la Sección de Pediatría en 1930.

Por otro lado, la repercusión de las actividades del Instituto en el diario Las Provincias fue en 1930 bastante ajustada.

Referencias del Boletín del Instituto Médico Valenciano en 1930 (incompleto)

-Gimeno Márquez, F. Errores fundamentales en Medicina. Discurso doctrinal pronunciado por el asociado médico doctor .. en la sesión inaugural del curso 1929-1931 celebrada el día 11 de noviembre de 1929. BIMV, 1930; 11(112/100): 19-30

-Real Academia de Medicina de La Coruña. Programa del Concurso de premios para 1930. BIMV, 1930; 11(112/100): 32

-La labor del Instituto Médico. Conferencias y reuniones celebradas en el primer trimestre de 1930. BIMV, 1930; 11(114/101): 27-28

-Soler Moltó, L. Los eritemas biotrópicos del noveno día. Conferencia pronunciada en la sección de Medicina del Instituto… el día 7 de febrero de 1930 por… BIMV, 1930; 11(114/101): 29-40

-Sociedad Española de Hidrología Médica. Programa de premios para el curso 1930 a 1931. BIMV, 1930; 11(114/101): 40-41

-Los libros nuevos de nuestra Biblioteca: Química general aplicada a la industria con prácticas de laboratorio, por Enrique Calvet /La Futura madre (Evolución de la higiene del embarazo. Características del recién nacido), por P. Roca Puig. BIMV, 1930; 11(114/101): 41-42

-Conill Montobio, V. Caracteres específicos de la biología femenina. Conferencia dada en el Instituto Médico Valenciano el 1 de abril..por… profesor de la Facultad de Medicina de Barcelona. BIMV, 1930; 11(116/102): 31-34

-La labor del Instituto Médico. Conferencias y reuniones celebradas del 3 de marzo al 30 de abril actual. BIMV, 1930; 11(116/102): 34

-Fundación del Premio Marvá-Concursos 1930 y 1931. BIMV, 1930; 11(116/102): 35-36

-Primer Congreso Nacional de Patología Digestiva, que se celebrará en Valencia en los días 9, 10 y 11 de octubre de 1930. BIMV, 1930; 11(116/102): 36

-El Instituto Médico Valenciano rinde homenaje a la memoria del doctor Rodrigo Pertegás. Solemne sesión apologética y reparto de premios del concurso 1930. BIMV, 1930; 11(122/105): 31-37

-Homenaje nacional al Dr. D. Faustino García Roël. Suscripción organizada por el Instituto Médico Valenciano.- Relación de donativos. BIMV, 1930; 11(122/105): 38

-Cursos del Instituto de Medicina Práctica.- Barcelona. BIMV, 1930; 11(122/105): 38

El Instituto Médico Valenciano en el diario Las Provincias

-Instituto Médico Valenciano. Conferencia del Dr. Barcia Goyanes [El sueño normal y sus alteraciones]. Las provincias, 25 de enero de 1930, p. 5

-Instituto Médico Valenciano [Conferencia de Ferrer Ciurana]. Las Provincias, 27 de febero de 1930, p. 5

-Instituto Médico Valenciano. Las provincias, 1 de mayo de 1930, p. 5

-Instituto Médico Valenciano. Conferencia del doctor Francisco Villanueva [Técnica operatoria de la apicectomía] [Odontología]. Las Provincias, 3 de mayo de 1930, p. 3

-El Instituto Médico Valenciano y el Homenaje al doctor D. Faustino García Roel. Las Provincias, 28 de agosto de 1930, p. 5

-Instituto Médico Valenciano. Sesión apologética [Pedro Gómez-Ferrer Martí… sobre José Rodrigo Pertegás]. Las Provincias, 26 de octubre de 1930, p. 3

Relación de Actividades

-23 Enero, 1930: Sección de Medicina. Conferencia de Juan José Barcia Goyanes: “El sueño normal y sus alteraciones” (con proyecciones)

-25 Enero, 1930: Conferencia del farmacéutico José Morales Chofré sobre “El protobio bacteriófago de D’Hérelle en el tratamiento de las enfermedades infecciosas”

-30 Enero, 1930: Sesión inaugural del curso de la Sección de Estomatología. Presidió D. Agustín Campos Igual

-31 Enero, 1930: Sección de Cirugía: Conferencia de Francisco Martín Lagos sobre “Ideas directrices en el tratamiento quirúrgico de la tuberculosis pulmonar” (con proyecciones)

-6 Febrero, 1930: Conversación científica. S. Quiles Basllester habló de “Interpretaciones radiográficas pleuropulmonares”.

-7 Febrero, 1930: Sección de Medicina. Conferencia de Luis Soler Moltó: “Los eritemas biotrópicos del noveno día”

-13 Febrero, 1930: Segunda conferencia del farmacéutico José Morales Chofré sobre “El Protobio bacterófago de D’Hérelle y la terapéutica específica de las enfermedades infecciosas”

-15 Febrero, 1930: Sección de Medicina. Conferencia de Ramón González Medina sobre “Interpretación clínica de los datos analíticos en el diagnóstico de la sífilis visceral”.

-15 Febrero, 1930: Reunión científica de la Sección de Otorrinolaringología, bajo la presidencia de D. Angelino Faus

-19 Febrero, 1930: Sección de Medicina. Conferencia de Vicente Ferrer Ciurana sobre “La causa primera del Universo, la Medicina y la enfermedad ante la Prehistoria, edad de la fábula y dinteles de la edad antigua”. Presió Migel Martí Pastor

-20 Febrero, 1930: Sección de Otorrinolaringología. Conferencia de Rafael Vilar Fiol sobre “Neuralgias faciales y cirugía del trigémino” (con proyecciones). Presidió el presidente de la Sección Angelino Faus

-20 Febrero, 1930: Sección de Tuberculosis. Reunión para discutir el tema presentado por Quiles Ballester. Presidió Miguel Desfilis Pascual

-24 Febrero, 1930: Conferencia de Enrique Moles, de Madrid, sobre “Los fenómenos de absorción y su importancia en Química y Biología”

-27 Febrero, 1930: Sección de Pediatría. Conferencia de Rafael Climent Pardo sobre “Distonías y epilepsia subcortical” (con presentación de casos). Presidió la Presidenta de la Sección, Dra. Vilar Gallego

-27 Febrero, 1930. Sección de Estomatología. Conferencia del Dr. Goerlich Lleó sobre “Diagnóstico diferencial de la sífilis bucal”. Presidió el Presidente de la Sección: Agustín Campos

-28 Febrero, 1930: Conferencia de Jaime Peyri y Rocamora sobre “Interpretación del modo de acción de los fármacos antiluéticos y sus consecuencias clínicas” (con proyecciones). Prfesidió el Presidente del Instituto Miguel Martí Pastor

-7 Marzo, 1930. Reunión de la Sección de Dermatología y Enfermedades venéreas. Presidió el Presidente de la Sección Mauro Guillén Comín

-8 Marzo, 1930. Sección de Tuberculosis. Conferencia de Antonio Damiá Maiques sobre “Tratamiento quirúrgico de la Tuberculosis pulmonar. Fundamento teórico y problemas de la práctica”

-13 Marzo, 1930: Sección de Obstetricia y Ginecología. Conferencia de José y de Vicente García Donato sobre “Estado actual del tratamiento de fibromiomas uterinos”. Presidió el Presidente de la Sección Manuel Lleó Silvestre

-17 Marzo, 1930: Conferencia de Sebastián Recasens, decano de la Facultad de Medicina de Madrid, sobre “Proceso biológico de la menstruación”. Presidió el Presidente del Instituto Miguel Martí Pastor.

-31  Marzo, 1930: Sección de Estomatología. Conferencia de Carlos Goerlich sobre “Prótesis de Hecolit”

-1 Abril, 1930. Conferencia de Vicente Conill y Montobio, de Barcelona, sobre Caracteres específicos de la biología femenina”

-4 Abril, 1930: Sección de Dermatología y Enfermedades venéreas. Se presentó a discusón “Lups eritematoso” y “Chancro blanco” y varios casos clínicos. Presidió Mauro Guillén Marco

-5 Abril, 1930: Conferencia de José Martí Mateu sobre “Microfactores de la nutrición”. Presidió José Tomás y López Trigo.

-15 Abril, 1930: Conferencia de Benjamín Ubeda Sánchez sobre “Modernismo terapéutico de las sales de magnesio”. Presidió Aurelio Gamir Sanz

-30 Abril, 1930: Sección de Estomatología. Conferencia de F. Villanueva Salvador sobre “La técnica operatoria de la apicetomía”.

— 30 Octubre; 1930. Sesión apologética dedicada a José Rodrigo Pertegás por Pedro Gómez-Ferrer Martí

Junta del Instituto Médico Valenciano (1928)

Junta directiva

Presidente: Miguel Martí Pastor

Vicepresidente 1º: José Tomás y López Trigo
Vicepresidente 2º: Aurelio Gamir
Secretario general: Juan Bautista Marco Navarro
Secretario de Actas y Vicesecretario general: Virgilio Bonet Jordán
Tesorero: Francisco Reig Pastor.
Contador: Daniel Fenollosa Aloy
Bibliotecario: Tomás Alcober Alafont

Secciones del Instituto Médico Valenciano (1917)

– Sección de Medicina. Presidente: Adolfo Rincón de Arellano

– Sección de Cirugía. Presidente: Vicente Pallarés Lluesma

– Sección de Obstetricia y Ginecología: Presidente: Manuel Lleó Silvestre

– Sección de Oftalmología: Presidente: José Serra Bort

– Sección de Pediatría: Presidenta: . Vilar Gallego

– Sección de Farmacia: Presidente: Agustín Trigo Mezquita

-Sección de Otorrinolaringología: Presidente Angelino Faus Cabrera

– Sección de Cancerología: Presidente: Fernando Rodríguez Fornos

– Sección de Electrorradiología: Presidente: ?

– Sección de Estomatología: Presidente: Agustín Campos Igual

-Sección de Tuberculosis: Presidente: Miguel Desfilis Pascual

-Sección de Dermatología y enfermedades venéreas: Presidente: Mauro Guillén Marco

Boletín del Instituto Médico Valencian, 1930: Homenaje a José Rodrigo Pertegás

¿Experiencias de telemedicina hace 81 años? (II)

Después del post de ayer, sigo aportando lo que otros diarios publicaron sobre la comunicación por radioteléfono entre el doctor Montellano, de Buenos Aires, y el doctor Calandre, de Madrid, en junio de 1930.

Los prodigios de la ciencia
[El Siglo futuro. Diario católico, 26 de junio de 1930]

Ayer circuló por Madrid la sorprendente noticia de que el doctor Calandre había diagnosticado desde esta capital a unos enfermos de Buenos Aires. El hecho se realizó como sigue:

Cuando se disponía a salir para pasar su consulta del Hospital de la Cruz Roja, recibió un aviso telefónico el doctor Calandre, por el que se le comunicaba que el doctor Montellano, de Buenos Aires, quería transmitirle una demostración de ruidos y tonos cardíacos desde la capital del Plata por medio de la riotelefonía.

Trasladado el doctor Calandre a la Telefónica, por medio de una amplificador y con un micrófono puesto sobre el pecho del paciente, utilizando la radiotelefonía para la trasmisión a distancia, hizo el diagnóstico. La emoción de todos al escuchar los ruidos del primer corazón fue intensa; se oían claros, precisos, como si se auscultara directamente, sin ningún ruido intermedio que los desfigurara. Se trataba de un individuo normal, cuyo corazón mostraba una ligera taquicardia (velocidad en el ritmo, cien pulsaciones al minuto). Esta velocidad era debida al estado de emoción del sujeto con el que se hacía la experiencia.

Después el micrófono se apoyó sobre pechos enfermos. El asombro de todos fue grande cuando el doctor Montellano con voz emocionada, confirmó en absoluto que los diagnósticos auscultatorios de Calandre correspondían con las fichas clínicas que leyó a continuación.

Seguidamente el doctor Montellano presentó varios enfermos del aparato respiratorio, oyéndose claramente los ruidos clásicos de una bronquitis crónica y varios casos más de lesiones típicas pulmonares.

Terminó el doctor argentino por pronunciar unas cariñosas frases de saludo hacia la medicina española.

Por su parte, el Heraldo de Madrid mandó a un repórter (como se decía entonces) a que entrevistara a Calandre en su consultorio. Llama la atención la forma de plasmar el diálogo, muy diferente a la actual. Se publicó en portada con una fotografía de Luis Calandre Ibañez. Es es la transcripción:

El reporter en la sala de espera
El Doctor Calandre cuenta al Heraldo cómo ha oído latir desde Madrid el corazón de unos enfermos de Buenos Aires
La amplificación de los ruidos cardíacos no es precisamente un hecho nuevo
Ahora se harán con esos ruidos hasta películas sonoras
[J.L.S. Heraldo de Madrid, jueves 26 de Junio de 1930]

SALA DE ESPERA
Sala de espera del doctor Calandre. Aquí cabría aplicar ese procedimiento periodístico del sumario—tantas sillas, tantos almohadones, tantos cuadros—que no es grato a mi admirado amigo el Sr. Jiménez de Asúa. Pero esta sala no se presta a la literatura puntillista: de tal modo se halla desnuda de todo adorno suntuario. Aquí, un repórter, por enamorado del detalle que sea, tiene que resignarse a examinar, con ojos de indiferencia, a los demás enfermos que aguardan en esta tarde pesada de verano. Fíjese el amable lector en que hablo de los demás enfermos: de los demás. Es decir, que uno, en fuerza de esperar en esta salita llega casi a considerarse como otro enfermo que aguarda pacientemente su turno. Como a Espronceda, a uno empieza a dolerle el corazón.
Hasta que el doctor abre la puerta de su despacho:
—¡ Primero !
El repórter se pone en pie.
—¡ Servidor !
Y luego, un poco azorado:
—Perdóneme usted, doctor… Porque a mí no me duele nada… Sí; ahora que caigo… Yo venía a hacerle a usted una interviú.

INTERVIU
El doctor Calandre — menudo, afable, con unas gafas de concha que le dan cierto aire entre oriental y grave, de estudiante que acaba de venir de Kioto—me dice :
—Lo que cuenta Félix Herce en ‘El Sol’ es verdad. Efectivamente, ayer me avisaron de que el doctor Montellano, de Buenos Aires, quería transmitirme por medio de la radio-telefonía una demostración de ruidos y tonos cardíacos desde la ciudad del Plata. Y así fue Montellano, valiéndose de un amplificador, y con un micrófono puesto sobre el pecho del paciente, me transmitió, con ayuda de la radio, su auscultación. Primero escuché los latidos de un corazón normal, si acaso con una ligera taquicardia.
—Velocidad, precipitación en el ritmo, ¿no ?
El doctor asiente :
—En efecto.
—¿Y por qué?
—La emoción del instante. Compréndalo usted.
—De acuerdo.
—Después—sigue Calandre—el micrófono del doctor Montellano se apoyó sobre pechos enfermos. Los ruidos ya no eran normales. Yo, reloj en mano, fui diagnosticando, y le mentiría a usted si no le dijese que yo tampoco pude hurtarme entonces a la emoción del momento.
—¿Es ésta la primera vez que se realiza tal experiencia en España!
—La primera.
—¿Y qué valor le concede usted?
El doctor Calandre no se muestra, a lo que parece, muy entusiasmado.
—Pues un valor—dice—más científico que médico.
—¿Y por qué no médico?
—Sencillamente, porque ahora diagnosticar un proceso cardíaco no es bastante oír los ruidos del corazón. Haga usted hincapié en este punto. Me interesa. De Asuero a acá, la gente está siempre pidiendo milagros a la medicina. Además, que la amplificación de los tonos cardíacos no es una novedad. ¿Usted ha oído hablar de las experiencias de Philippson?
— No
— Pues Philippson, en Bruselas, amplificó los ruidos cardíacos por medio de lámparas de tres electrodos. Yo escuché esta amplificación en 1921. De modo que, para mí, la experiencia de ayer no ha sido precisamente un hecho nuevo. Lo nuevo sí ha sido la transmisión trasatlántica. Que ya está bien, ¿no le parece a usted?
— Y tanto.
—Otra cosa: las amplificaciones de los ruidos cardíacos pueden ser registradas ahora sobre discos de fonógrafo. Y, claro, así hasta se pueden hacer películas sonoras.
—En estas películas, ¿cómo suenan los ruidos del corazón?
—Pues cada ruido suena como un puñetazo contra la pared. Esto, naturalmente, no tiene sino un posible interés científico. Nada más.

Un golpe de nudillos en la puerta del despacho:
—Adelante.
El criado del doctor:
—Le llaman por teléfono desde Córdoba.
Calandire, al teléfono:
—Sí, sí… Es cierto. Pero, vamos, se trata de una experiencia sin valor médico… Créame usted. Una simple experiencia.
Cuelga el auricular y viene hacia mi:
—¿Ve usted por qué conviene dejar bien sentadas las cosas? Los enfermos sueñan siempre con el milagro que puede aliviarles, y es muy difícil llevar hasta ellos la certidumbre de que los milagros no caben en el siglo XX… Acaso dentro de una semana se repita la transmisión trasatlántica. Yo la espero ya con impaciencia. Pero sin demasiado entusiasmo, créame. En realidad, nada puede sustituir a lo que oye un clínico habituado.
Me levanto.
—Bien, doctor. Muchas gracias.
—¿Quería usted algo más?
—No, doctor. Me voy. Pero todavía oigo a Calandre en la puerta que da a la sala de espera:
—¡El primero!
Una voz:
—¡Yo!
Pausa. Al cabo, la misma voz:
—¡Enhorabuena, doctor! Ya me he enterado…

[Continuará…]

¿Experiencias de telemedicina hace 81 años? (I)

Hace 81 años se realizaron entre España y Argentina experiencias en el campo de lo que conocemos como telemedicina. En la actualidad lo relacionamos con Internet, igual que sucede con la enseñanza a distancia. Sin embargo, antes de la invención de la Red, se experimentó con otros medios como la telefonía, la radio, la televisión, etc., con fines clínicos.

Sin tener mucha información histórica sobre el tema concreto de la medicina, quiero traer un ejemplo muy significativo que atañe a Madrid y Buenos Aires y, en concreto, a los doctores Calandre y Montellano, respectivamente. El primero es Luis Calandre Ibañez (Cartagena, 1890 – Madrid, 1961), quien durante sus estudios de medicina entró en contacto con Cajal, Achúcarro y Madinaveitia, entre otros.  Se especializó en cardiología. Desde su creación entró en contacto con la Residencia de Estudiantes, de la que fue médico a su regreso de Berlín, donde amplió estudios. Fundó y dirigió el Laboratorio de anatomía microscópica de esta Institución. En 1925 fue nombrado Médico Consultor Especialista de Enfermedades del Corazón del Hospital Central de la Cruz Roja, más conocido como de San José y Santa Adela. Dos años más tarde fue médico de número en el Hospital-Escuela de la Cruz Roja de Madrid. En 1937 pasó a dirigir el Hospital de Guerra de Carabineros que pasó a ocupar las instalaciones de la Residencia de Estudiantes. Tras la guerra fue procesado por un Tribunal de Responsabilidades Políticas y sometido a dos consejos de guerra. Del primero fue absuelto. En el segundo fue condenado a doce años y un día, quedando la pena en seis años y un día. Fue inhabilitado por el Colegio de Médicos de Madrid para el ejercicio de la profesión por un periodo de cinco años. Del doctor Montellano, de Buenos Aires, no tengo de momento más información.

Dejemos que la prensa de la época cuente los acontecimientos a los que me he referido al inicio de este post.

Las maravillas de la Ciencia
El doctor Calandre diagnostica desde Madrid a unos enfermos de Buenos Aires
[Félix Herce. El Sol, jueves 26 de junio de 1930]

Ayer mañana, cuando se disponía a salir para pasar su consulta de la Cruz Roja, recibión un avido telefónico el doctor Calandre, por el que se le comunicaba que el doctor Montellano, de Buenos Aires, quería transmitirle una demostración de ruidos y tonos cardíacos desde la capital del Plata por medio de la radiotelefonía.

En la Comnañia Telefónica esperaban al doctor Calandre, con los directores y alto personal, los doctores Pulido, Cortezo (V.), Ubeda, Cerrero y los médicos de la Compañía.

Para poder trasmitir la interesante demostración científica cooperaba con la Compañía Telefónica Nacional la United River Plate Telephone Company.

El doctor Montellano explicó cómo trasmitía la auscultación, valiéndose de un amplificador y con un micrófono puesto sobre el pecho del paciente, utilizando la radiotelefonía para la trasmisión a distancia.

La emoción de todos al escuchar los ruidos del primer corazón fue intensa; se oían claros, precisos, como si se auscultara directamente, sin ningún ruido intermedio que lo desfigurara. Se trataba de un individuo normal, cuyo corazón mostraba una ligera taquicardia (velocidad en el ritmo, cien pulsaciones al minuto). Esta velocidad era debida al estado de emoción del sujeto con el que se hacía la experiencia.

Después el micrófono se apoyó sobre pechos enfermos. Los ruidos ya no eran normales. En unos, los latidos eran galopantes; en otros variaba la intensidad de unos a otros. Calandre fue escuchando atentamente los diversos enfermos, y pronunció el diagnóstico auscultatorio por el orden siguiente: insuficiencia aórtica, estrechez mitral, enfermedad de Hogdson e insuficiencia mitral. El asombro de todos fué grande cuando el doctor Montellano, con voz emocionada, conflrmó  en absoluto que los diagnósticos auscultatorios de Calandre correspondían con las fichas clínicas que leyó a continuación.

Seguidamente el doctor Montellano presentó varios enfermos de aparato respiratorio, oyéndose claramente los ruidos clásicos de una bronquitis crónica y varios casos más de lesiones típicas pulmonares.

Terminó el doctor argentino por pronunciar unas cariñosas frases de saludo hacia la Medicina española.

Antes de abandonar al doctor Calandre conversamos brevemente con él. Se mostraba entusiasmado de la experiencia, a la que daba más valor como experiencia científica que como adelanto clínico, pues es bien es sabido que para diagnosticar un proceso cardíaco no bastas sólo el oír los ruidos del corazón; son muchos los datos clínicos que se necesitan para un perfecto diagnóstico. Pero como experiencia científica es asombroso, y es la primera vez que se realiza en España.

Con este motivo nos recordó que la amplificación de los ruidos del corazón, con fines docentes, por medio de las lámparas de tres electrodos, es un hecho realizado hace tiempo en Bruselas por Philippson.

Ya Calandre, en una de sus últimas conferencias, hablaba de esta amplificación y aun de algo más positivo: registrar los ruidos cardíacos en película sonora, trabajo que piensa emprender el próximo otoño en el Hospital de la CruzRoja.

El suceso, aunque desconocido por el público, causó gran sensación en los que lo presenciaron, por lo que representa para la clase médica. Hemos  de manifestar que dentro de breves días se repetirá con la trasmisión de varios casos de enfermos cardíacos y respiratorios de una clínica de Buenos Aires explicando una lección el doctor Montellano.

Radiotelefonía. La Radio y la Medicina
[La Libertad, 27 de junio de 1930]

Una vez más la radio ha servido al médico para llevar sus auxilios a larga distancia; pero en esta ocasión concurren circunstancias especiales, que aumentan por modo extraordinario el interés del hecho.

El doctor Montellano, de Buenos Aires, ha celebrado una consulta con el doctor Calandre, de Madrid, valiéndose de una transmisión inalámbrica y utilizando además las líneas telefónicas ordinarias.

El doctor Calandre ‘auscultó’ desde Madrid a varios pacientes enfermos del corazón.

La transmisión de los ruidos y toses cardíacas fue hecha colocando un micrófono sobre el pecho del enfermo y empleando potentes amplificadores.

En Madrid, el doctor Calandre, en presencia de los doctores Pulido, Cortezo, Úbeda y de los médicos de la Compañía Telefónica, donde todos se hallaban, escuchaba emocionado los diversos ruidos y hacía sus diagnósticos, que inmediatamente fueron confirmados por el doctor Montellano.

Por modo análogo fueron examinados desde Madrid enfermos del aparato respiratorio.

Al final de estas experiencias tan interesantes, el doctor Montellano hizo grandes elogios de los médicos españoles, y el doctor Calandre hizo constar que la experiencia tenía gran valor como ensayo de orden científico, aunque en realidad no fuera suficiente la sola auscultación del corazón para fijar un diagnóstico preciso.

El doctor Calandre se propone registrar los ruidos del corazón por medio de películas sonoras.

Nos felicitamos de que en España se realicen estas experiencias, que marcan una aplicación interesantísima de la telefonía.

Edificio de la Telefónica, desde donde se efectuó la transmisión