Se presenta en México un libro sobre la “Opera medicinalia” (1570) de Francisco Bravo

El Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Dirección General de Publicaciones (DGP), de México, han coeditado el libro El largo descubrimiento del Opera medicinalia de Francisco Bravo. Se refiere, claro  está, a la Opera medicinalia, in quipus quam plurima extant scitu medico necessaria in 4 libros digesta, quae pagina versa continentur (1570) de Francisco Bravo de Sobremonte, que se considera el libro de medicina más antiguo impreso en México y América. El autor es Rodrigo Martínez Baracs. Forma parte de la colección Biblioteca Mexicana, coordinada por Enrique Florescano, titular de la Dirección General Adjunta de Proyectos Históricos de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta.

Fue presentado en la Sala de Lectura de la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla el día 5 de marzo pasado por Emma Rivas Mata, José Gaspar Rodolfo Cortés Riveroll, Manuel E. de Santiago Hernández y  Rodrigo Martínez Baracs. Lo fue igualmente en la Librería Rosario Castellanos del Centro Cultural Bella Época con la participación de Enrique Florescano, Marina Garone, Antonio Saborit, Edgar Krauss y el autor del estudio.

De la Opera sólo hay tres ejemplares que han sobrevivido, dos en Nueva York y uno en la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Otros refieren que sólo hay uno de Nueva York, el otro estaría en la Biblioteca y Archivo Zabálburo de Madrid y el tercero en Puebla.

Francisco Bravo fue un médico español que nació en Sevilla hacia 1525. Parece que estudió en la Universidad de Alcalá, entonces uno de los principales centros del galenismo humanista. De esa etapa son también los médicos Francisco Vallés y Cristóbal de Vega y los cirujanos Francisco Arceo, Juan Fragoso y Francisco Díaz. Igualmente Nicolás Monardes y Francisco Hernández, considerados como los grandes estudiosos de la naturaleza americana. Bravo recibió los grados de licenciado y doctor en Osuna, donde se había trasladado. Allí entabló amistad con Francisco Cervantes de Salazar, humanista de mentalidad erasmista que se fue a Nueva España llegando a ser rector de su Universidad. Mientras tanto Bravo ejerció en Sevilla y, a finales de los sesenta, marchó a México. Allí contactó de nuevo con Cervantes y se le convalidó el título de doctor.  Fue nombrado protomédico para 1587 y entre 1592 y 1594, año en que falleció.

En 1570 publicó el referido libro Opera medicinalia. Además de los preliminares, entre los que figura una “epístola” de Cervantes de Salazar, incluye cuatro “libros”, dedicados respectivamente al “tabardillo” o tifus exantemático, la polémica en torno a la sangría en la “pleuritis”, el problema de los días críticos de las enfermedades y la zarzaparrilla mexicana. La parte dedicada al “tabardillo”, una de las llamadas “nuevas enfermedades”, supuestamente desconocidas por los clásicos, es uno de los de mayor altura científica de la época consagrado a esta enfermedad.

José L. Fresquet, Universitat de València, España

El libro en FCE.

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