John Broadus Watson (1878-1958) y el conductismo

Tal día como hoy, 9 de enero, pero de 1878, nació en Greenville, Carolina del Sur, John Broadus Watson. Su padre abandonó la familia cuando éste tenía 13 años. A la edad de 16 ingresó en la Universidad Furman y a los cinco años se trasladó a la de Chicago donde obtuvo el doctorado en psicología en 1903 con la tesis Animal Education: An Experimental Study on the Psychical Development of the White Rat, Correlated with the Growth of its Nervous System, que ha sido considerada como un clásico del la psicobiología del desarrollo. En este texto Watson explica la relación entre la mielinización cerebral y la habilidad para el aprendizaje en ratones de diferentes edades, llegando a la conclusión de que no existía tal relación. Durante un tiempo continuó en la Universidad de Chicago estudiando los estímulos sensoriales y el aprendizaje en los pájaros.

En 1908 fue contratado por la John Hopkins University como profesor de psicología comparada y experimental. En 1920 fue invitado a dimitir después de tener un affaire con la investigadora asociada Rosalie Rayner. El tormentoso proceso de divorcio saltó a la prensa, lo que supuso un escándalo en aquel momento. Junto con su nueva esposa se trasladó a Nueva York donde trabajó para la agencia de publicidad Walter Thompson. Allí estudió cómo funciona la motivación en la publicidad, que es lo que induce al público a comprar determinados objetos. En 1935 era ya un alto ejecutivo de la Agencia William Esty Company, donde permaneció hasta su jubilación en 1945.

Watson fundó una nueva escuela que consideraba la conducta como el tema de estudio de la psicología. En los años cincuenta Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) continuó y amplió el conductismo de Watson, radicalizando sus presupuestos. El conductismo de Watson y Skinner era un conductismo metodológico que trataba de trasladar a la psicología el método general de las ciencias naturales puramente empíricas. Rechazó por completo el estudio introspectivo de procesos como los correspondientes a la inteligencia, la memoria, la atención y la voluntad. Su artículo “Psychology as the Behaviorist Views It”, publicado en la revista Psychological Review en 1913, es consierado como el manifiesto de esta escuela o movimiento. Un año después, en 1914, publicó An introduction to comparative psychology, donde sigue hablando de “behaviorism”, igual que en 1919 en Psychology from the standpoint of a behaviorist, como doctrina que defiende el análisis de la conducta o comportamiento como único método de la psicología.

Watson propuso para la psicología un ambicioso programa de investigación que hacía hincapié en la recolección de datos mediante experimentos bien diseñados. Para Watson el objetivo de esta ciencia era poder predecir la respuesta de un organismo frente a un estímulo determinado. Prestó escasa atención al pensamiento y los sentimientos. El prestigio de que gozó Watson dio un notorio impulso al estudio del aprendizaje, convirtiéndolo en una de las esferas principales de la psicología contemporánea. El conductismo era además, para Watson, el camino que permitía salirse de los oscuros y confusos mundos de la filosofía y de la psicología subjetiva. Es lógico que en un principio Watson se apoyara en los trabajos de Pavlov y de Edward L. Thorndike, que no conoció hasta el segundo decenio del siglo XX, para fundamentar sus ideas. Sin embargo, no asimiló de forma rigurosa las contribuciones neurofisiológicas, en especial las relativas a la corteza cerebral.

El conductismo constituye, por tanto, una tendencia más de la psicoterapia contemporánea, como lo puede ser también el psicoanálisis, principal corriente de la psicoterapia profunda, o el “método instructivo” de los alemanes Ottomar Rosenbach y Adolf Strümpell. Como doctrina y los distintos procedimientos psicoterapéuticos basados en las behavioral sciences pasaron a ser, en buena medida, los “oficiales” del mundo académico norteamericano.

Watson trabajó con niños y, sobre todo, en educación infantil. Recomendó que a los bebés se los criara de una manera organizada y sistemática, de modo que fueran condicionados conforme a un plan, en la dirección deseada por sus padres. Aconsejó, además, que no se les transmitieran demasiadas “efusiones sentimentales”, ya que éstas no contribuían en nada a formar el carácter. En este terreno hizo afirmaciones exageradas de las que luego se arrepintió. En una de sus obras señaló: “Dadme a una docena de niños sanos y bien formados y mi propio mundo específico para criarlos, y os garantizo que elegiré uno al azar y lo educaré de manera que se convierta en un especialista en cualquier ramo que yo elija (…), cualesquiera que sean sus aptitudes, inclinaciones, propósitos, tanto, o independientemente de quienes sean sus ascendientes”. Este tipo de posturas y declaraciones contribuyeron a acrecentar su imagen de personaje polémico.

También se le conoce por haber realizado un experimento con un bebé de once meses llamado Albert. Tenía el objetivo de demostrar que el condicionamiento funcionaba, y para ello enseñó al pequeño a sentir miedo ante un estímulo. Primero se permitió que jugara con una rata blanca de laboratorio: no mostró el menor temor hacia el animal. Luego Watson comenzó a golpear una barra de acero justo detrás de la cabeza de Albert cuando jugaba con la rata. El fuerte ruido provocaba lloros en el niño; después de repetir varias veces la acción, éste comenzó a mostrar temor hacia el animal cuando se le situaba cerca. El niño había sido condicionado para temer a la rata. Más aún, sus respuestas de temor se generalizaron, es decir, también mostraba miedo ante otros objetos blancos y peludos. Albert procedía de un orfanato y posteriormente fue adoptado. El experimento motivó que se plantearan los aspectos éticos de la investigación con seres humanos. Por otro lado, Watson no intentó extinguir el temor de Albert después de terminar el experimento.

Watson murió en Nueva York el 25 de septiembre de 1958.

José L. Fresquet, Universitat de València, España

Bibliografía

—Green, Christopher D. Introduction to Psychology as the Behaviorist Views it”. John B. Watson (1913). En: Classics in the History of Psychology. Disponible en: http://psychclassics.yorku.ca/Watson/intro.htm, Consultado el 7/1/2015.
—O’Donnell, J. M. (1985). The origins of behaviorism: American psychology, 1870-1920.New York, New York University Press, 1985.
—Ribes, Emilio. John B. Watson: El conductismo y la fundación de una psicología científica. Acta Comportamentalia, 1995; 3:66-78.
—Watson, J.B. Animal Education, Chicago, University of Chicago Press, 1903.
—Watson, J. B. Psychology as the Behaviorist Views it. Psychological Review, 1913; 20, 158-177.
—Watson, John B. Recent experiments with homing birds. Harper’s Magazine, 1915; 131, 457-64.
—Watson, J.B. Behaviorism. New York, W.W. Norton & Company, Inc., 1925.
—Watson, J. B. Psychological Care of Infant and Child. New York, W.W. Norton Company, Inc., 1928.

 

John B. Watson (1878-1958). Imagen procedente de Wikipedia
John B. Watson (1878-1958). Imagen procedente de Wikipedia

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