Hermann M. Biggs (1859-1923) y los comienzos de la salud pública en los Estados Unidos

Tal día como hoy, pero de 1859, nacía en Traumansburg, Condado de Tompkins, Nueva York, Hermann M. Biggs, una de las figuras más destacadas de la historia de la salud pública de los Estados Unidos. Se graduó en la Universidad de Cornell e hizo la residencia en el Bellevue Hospital Medical College. Posteriormente amplió estudios en las Universidades de Berlín y Greifswald.

Biggs fue designado instructor en el laboratorio del Carnegie en 1884, que fue el primer laboratorio de bacteriología que se erigió junto al edificio del Hospital Bellevue, después de los profundos cambios que Pasteur y Koch habían provocado en la medicina y que para Biggs inauguraban un periodo de grandes esperanzas.

Se le atribuye el mérito de ser el primero en introducir de forma regular la enseñanza de la bacteriología en los Estados Unidos. Fue también quien creó el primer laboratorio bacteriológico de carácter municipal y el primero en dirigirlo. Recurrió a los métodos microbiológicos para el control de enfermedades infecciosas, entre ellas las venéreas. Introdujo la antitoxina diftérica y organizó su producción en la ciudad de Nueva York en 1895.

En 1892 organizó un laboratorio de diagnósticos urgentes durante un brote de cólera y buscó la colaboración de William Hallock Park (1863-1939), unos de los escasos bacteriólogos bien formados de su época.

En cuanto a la tuberculosis inició los métodos para controlarla e introdujo la obligatoriedad de declararla (“The Registration of Tuberculosis”, Philad. med. J., 1900, 6, 1028). El sistema preventivo que organizó Biggs fue alabado en su época por el propio Robert Koch.

Según Biggs la enfermedad era un mal del que la sociedad podía desprenderse. Continuaba afligiendo a la humanidad por los pocos conocimientos sobre sus causas y la carencia de una adecuada higiene individual y pública. En su opinión también contribuían factores como las condiciones económicas, la industrialización y la congestión de las ciudades. Era necesaria una mejor organización social. La disminución de la mortalidad y otras tasas eran para él el mejor indicador de progreso de una sociedad. Esto significaba alargar la vida de los ciudadanos, de prolongar los periodos de trabajo en mejores condiciones, de prevenir la miseria y el sufrimiento. Estos avances se podían lograr, para Biggs, con una reforma social organizada; la salud se podía crear y este tipo de servicios públicos eran los instrumentos más eficaces para ello.

Entre 1901 y 1914 fue General Medical Officer del Departamento de Sanidad de Nueva York, que llegó a convertirse en el modelo a seguir en el resto de ciudades de los Estados Unidos. En enero de 1914 fue contratado como State Health Commissioner, puesto que ocupó hasta su fallecimiento, por bronconeumonía, el 28 de junio de 1923.

José L. Fresquet
Universitat de València (España)

 

Bibliografía

“Dr. Hermann M. Biggs”. Amer J Pubklic Health (NY), 1923; 13(9):760-761.

Dubos, R.J. “Biological and social aspects of Tuberculosis; the Hermann M. Biggs lecture. Bull NY Acad Med., 1951; 27(6):351-369.

“Models for public health workers: Charles V. Chapin, Hermann M. Biggs, and Joseph W. Mountin”Journal of Public Health Policy, 1985, 6(3):300-306.

“Models for action”. Journal of Public Health Policy, 1980, 1(2): 103-109.

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