Pruebas diagnósticas y mercado en los Estados Unidos

Leo un interesante artículo en el New England Journal of Medicine que es una ejemplo más de lo que está sucediendo en todo el mundo: la codicia sin límites de los más ricos. Su título es “The Thousand-Dollar Pap Smear” (La prueba del Papanicolau, mil dólares) [Por Cheryl Bettigole, N Engl J Med 2013; 369:1486-1487].

En esta no demasiado extensa nota un médico explica que cuando se fijó en que los laboratorios cobraban un número de tres cifras por un Papanicolau, creyó que era una error, pero que, cuando ha observado que algunos cobran ya un número de cuatro cifras, decidió ver lo que pasaba.

El Papanicolau es una prueba barata (entre 20 y 30 dólares) que ha ayudado a disminuir de forma extraordinaria la mortalidad por cáncer en las mujeres de los Estados Unidos desde que se introdujo en 1970. Lo mismo cabe decir en casi todo el mundo. El cáncer cervical prácticamente se da sólo en mujeres que nunca se han sometido a este examen o que hace décadas que no lo han hecho. Es, pues, una prueba asequible que permite detectar el cáncer cervicouterino en sus inicios.

Comenta el autor de la mencionada nota que muchos médicos piden otros análisis o pruebas innecesarias junto al Papanicolau, como la prueba del virus del papiloma humano, recomendado sólo para mujeres de determinado intervalo de edad, así como pruebas de detección de enfermedades de transmisión se sexual, que deberían ser sólo para cuando hay sospechas fundadas. Esto, como es lógico, aumenta el precio innecesariamente.

Con la existencia de formularios impresos o en forma de documento electrónico en los que el médico sólo tiene que poner una cruz, es fácil poner más marcas que menos, sobre todo cuando los representantes de los laboratorios les empujan a pedir lo que ahora llaman “pruebas mejoradas” . Vienen a ser cuadros ordenados y cruzados de decenas de pruebas costosas sin ningún beneficio claro para el paciente o el médico, o dicho de otra manera, totalmente innecesarias. De esta forma los laboratorios facturan e ingresan más dinero. A las personas sin seguro les cobran cantidades infladas y a las aseguradoras dicen hacerles descuentos jugosos.

Finaliza la nota recomendando que estos aspectos se expliquen a los estudiantes de medicina ya que llegará el momento en el que se tendrán que enfrentar con el agresivo marketing de las empresas que trabajan (?) “para la salud”. Y los gastos por atención siguen creciendo en los Estados Unidos mientras no se obtienen mejores beneficios.

Recomendable la lectura de este artículo así como los comentarios que han añadido los lectores.

exploraciongineclogica

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