Dr. Moliner: la corrida de toros que le costó el rectorado

Hijo de unos plateros, Francisco Moliner Nicolás nació en Valencia el 20 de febrero de 1851 (el 21 de febrero de 1855, según me comunica Mercé Millet que ha consultado la partida de nacimiento. Gracias). Estudió Medicina en Valencia licenciándose en 1876. Se doctoró en Madrid y en 1883 obtuvo por oposición la cátedra de Patología médica de la Universidad de Zaragoza. Se trasladó después como catedrático de Obstetricia a la Universidad de Granada donde permaneció no más de un mes. Volvió a su ciudad natal como catedrático de Fisiología. En 1887 se le encargó la de Patología médica que ocupó hasta su cese de 1908.

Moliner llegó a ser rector de la Universidad de Valencia desde 1893 a 1895 y desde diciembre de 1897 hasta enero de 1898 cuando fue cesado del cargo por el ministerio.

Moliner presidió el Ateneo Científico de Valencia en 1895. Fue miembro del Instituto Médico Valenciano. Desarrolló campañas contra la tuberculosis y creó el Sanatorio antituberculoso de Portacoeli con su fortuna personal y con las ayudas que conseguía con la ayuda de estudiantes y de obreros.

Los estudiantes de Valencia siempre le admiraron y defendieron. Él les apoyó, promovió el asociacionismo estudiantil, y les ayudó a llevar adelante este tipo de agrupaciones. Gracias a Moliner, por ejemplo, la Estudiantina de Valencia fue recibida en el Palacio de Oriente y actuó ante la familia real. Colaboró a que en Valencia se celebrara un Congreso nacional de asociaciones estudiantiles en 1910. Los estudiantes de otros distritos universitarios también se movilizaron por él y sus causas en varias ocasiones.

Desde el punto de vista político Moliner comenzó cerca del blasquismo, pero pronto se puso de lado de los sorianistas, profundos enemigos de Blasco Ibañez. Después fue diputado a Cortes por el Partido Liberal. Finalmente, poco antes de morir, logró de nuevo el escaño, pero en esta ocasión por el Partido Conservador. Su discurso se desenvolvió siempre alrededor de la idea de regenerar la sanidad y la educación nacionales. Llegó a ser popular más allá de Valencia. Con frecuencia viajaba por el país para explicar su mensaje y en defensa de los obreros.

Los últimos años de su vida los pasó prácticamente en Madrid, donde murió el 21 de enero de 1915.

Una corrida de toros fue motivo de una gran polémica que acabó en su destitución como rector de la Universidad de Valencia. Amante de las causas benéficas, organizó una para recaudar fondos para las víctimas de las inundaciones de 1897. Su intención en un principio era que se celebrase antes de tomar posesión en el cargo, pero un temporal obligó a aplazar el festejo.

Los progresistas y la prensa que les apoyaba atacaron de inmediato a Moliner acusándole de promover un espectáculo alejado de la vida académica y científica, vanagloriarse de su tauromaquia y hacer dejación de sus deberes como rector. Ya entonces había muchas voces contra la fiesta taurina.

Moliner respondió que él había participado como miembro de la Junta Central de Socorro y que había recibido el nombramiento de rector cuando el asunto ya estaba gestionado. Señaló que las corridas no eran inmorales ni ilegales y que el verdadero motivo de la que organizó fue socorrer a los pobres.

El ministro de Fomento le pidió explicaciones desde Madrid. El retraso en la respuesta fue interpretado como rebeldía y fue destituido como rector. En su lugar fue nombrado Ferrer y Julve. Pronto llegó el apoyo de los estudiantes que se negaron a entrar en las clases y se manifestaron. Fueron a visitar al nuevo rector y consiguieron que éste no aceptase el nombramiento. Sin embargo, no fue aceptado por el ministerio. Siguieron más reuniones y manifestaciones. Moliner marchó a Madrid y el problema trascendió los límites de la ciudad de Valencia.

Este tipo de problemas se alargó prácticamente hasta su fallecimiento. Incluso llegó a estar encarcelado. Fue un personaje muy polémico pero muy querido en su ciudad natal.

Hoy traemos aquí unas imágenes del número monográfico que la revista taurina Sol y sombra le dedicó. Se trata del número 40 de fecha 20 de enero de 1898. En la segunda portada aparece la fotografía de Moliner. La corrida se celebró el 2 de enero a favor de las víctimas de las inundaciones. Los matadores fueron Carlos Gasch (Finito), Francisco Aparici (Fabrilo), José Pascual (Valenciano) y José Pons (Valencia). El extenso reportaje, con muchas fotografías, ocupó la práctica totalidad del semanario. Aquí dejamos una muestra.

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