El negocio de la publicación científica

Mucho se ha hablado del negocio que existe en torno a las publicaciones científicas. En este blog nos hemos referido al tema en alguna ocasión. No obstante, los aspectos económicos no son los únicos que afectan a la difusión de la producción de los investigadores. Habría mucho que hablar.

Sin embargo, el negocio, que se ha ido concentrando en unas pocas editoriales es más que vidente. Hay quien paga por publicar, por la revisión de su trabajo, y a su vez, los que quieren acceder a él, también tienen que abonar sumas bastante altas.

Es frecuente buscar información a través de la red y llegar a páginas de revista en las que encuentras la típica barrera: introduzca su ‘usuario/palabra clave’ para acceder, o si quiere el artículo lo puede adquirir por una cifra que suele estar en torno a los treinta euros. La solución suele ser consultar el artículo a través de las instituciones que abonan cuantiosas sumas por las suscripciones. Pero a veces surge otro problema. Los historiadores buscamos generalmente trabajos publicados hace décadas que, casi siempre, quedan fuera del periodo suscrito.

En definitiva se trata de negocios que giran en torno al dinero público, porque todo acaba cargándose a los proyectos de investigación o a los presupuestos de las instituciones públicas. En definitiva, de los impuestos de los ciudadanos.

No hablemos ya de que esa concentración editorial ha acabado con numerosas revistas científicas que no pretendían tener ningún impacto y que tenían su público. Cada país o región tenía las suyas. Con ellas también se ha evaporado el uso de muchas lenguas para la comunicación científica en favor del inglés. Son muchos los investigadores que corean de forma irreflexiva y acrítica el gran logro que esto supone, según ellos. Para otros, en cambio, significa un empobrecimiento.

Contra esto muchas instituciones académicas, especialmente las universidades, han tratado de luchar creando los repositorios abiertos, que han tenido una aceptación desigual. Uno de los motivos es el constante establecimiento de baremos a los que se somete la producción científica, uno de los terrenos que cada vez más se acerca a lo escatológico en sus dos acepciones: como algo relativo a las postrimerías de ultratumba, o bien como algo relativo a los excrementos y suciedades. Al fin y al cabo se trata de una de las muchas pautas de conducta muy arraigadas en el mundo académico y de la investigación.

Volviendo al tema del negocio perverso de la publicación científica, que se agrava en la situación económica presente, vale la pena leer las anotaciones o entradas que se recomiendan en el blog Denken über:

-‘Princeton goes open access to stop staff all copyright to journals – unless waiver granted‘ (28 de septiembre de 2011), en el Blog The Conversation

-‘Explainer: Open access vs traditional academic journal publishers‘ (27 de julio de 2011),  en el Blog The Conversation

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