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Canadá: comprender y mejorar la salud maternoinfantil de los grupos aborígenes o autóctonos

10 agosto 2011

En los países que cuentan con poblaciones indígenas o aborígenes, la salud de éstas es peor que la del resto en términos generales. Lo mismo en lo que respecta a las condiciones de vida. Existen varios estudios al respecto.

En estos países ha habido algunos intentos de acabar con estas diferencias con resultados desiguales. Un ejemplo lo constituye Canadá. En el año 2010 el Consejo de salud de este país (Health Council of Canada) inició un proyecto de largo alcance con el fin de detectar las causas y de reducir la disparidad inaceptable entre los distintos grupos de población, aborígenes y no aborígenes.

Durante el primer año se ha estudiado el cuidado de las mujeres embarazadas así como la de los niños desde la etapa prenatal hasta los seis años. La población aborigen en general es más joven, y su tasa de natalidad es también más alta.

En el año 2011 el Consejo de Salud de Canadá desarrolló una serie de reuniones de carácter regional con el fin de recabar información sobre las diferencias de la salud de las madres aborígenes y de sus hijos, en las que participaron profesionales de la salud que se relacionaban con estos grupos, académicos y responsables gubernamentales, lo más diversificados posible (de norte a sur, de distintos grupos, de zonas tanto rurales como urbanas). Tuvieron lugar en Ottawa, Halifax, Calgary, Winnipeg, Vancouver, Whitehouse y Toronto.

La experiencia fue enriquecedora, sobre todo porque no es lo mismo hablar con los interesados que leer fríos informes elaborados por terceros. En las reuniones se pusieron de manifiesto problemas diferentes según los grupos así como soluciones y prácticas también distintas relacionadas con el cuidado de las mujeres embarazadas y de los niños, según cada comunidad.

También se puso de manifiesto que no sólo la atención debe ser de calidad sino que se trata de considerar la vida de las mujeres como un todo. El estado físico, mental y emocional adecuado es fundamentale para resolver otros problemas que habitualmente desde nuestra cultura tendemos a abordar de forma aislada. Otro asunto que hay que tener en cuenta son los conocimientos propios de cada sociedad así como sus las soluciones a sus propios problemas. En Canadá hay algún centro pequeño que funciona desde esta perspectiva, que es difícil de desarrollar en los hospitales.

Uno de los principales problemas que manifestaron los interesados fue la pobreza, el hacinamiento, la falta de viviendas así como el acceso a los alimentos básicos (por el precio alto). Todos estos factores acaban desembocando en la salud de las personas y en sus vidas (falta de autoestima, violencia doméstica, problemas de alcoholismo, etc.) que repercuten en la salud de las mujeres y de sus hijos. En cambio, a los investigadores les llamó la atención que no se hablara de asuntos como la diabetes, bajo peso al nacer o problemas de lactancia, en algunos grupos. También surgió el tema de la experiencia traumática de la colonización, la imposición de valores y formas de vida occidentales, etc. Asimismo, quejas de que el personal no aborigen que atiende a la población que sí lo es, no les entiende o los infravalora.

Otro problema que se señaló, nada difícil de comprender, es la discriminación y las humillaciones que sufren los niños aborígenes en las escuelas, que acaban influyendo en su comportamiento y salud mental creando situaciones de estrés continuado. Es una constante que la población no aborigen de los países en los que conviven con estos grupos, apenas conocen nada de sus formas de vida y de sus problemas.

Este es sólo un aperitivo de lo que presenta Understanding and Improving Aboriginal Maternal and Child Health in Canada, que acaba de aparecer hace pocos días. Este informe, de medio centenar de páginas, se divide en dos partes. La primera reúne los comentarios del Health Council de Canada, con una introducción, observaciones finales y referencias, que trata de resumir las intervenciones que han dado los mejores resultados.  La segunda sintetiza las sesiones regionales a las que hemos hecho referencia: los contextos, lo que dijeron los participantes, y las aportaciones más importantes. Contiene además un apéndice consistente en un listado de prácticas prometedoras (modelo, enfoque, técnica o iniciativas inspiradas en las experiencias de los pueblos indígenas o autóctonos que son convenientes) y otro con los datos demográficos e indicadores de salud materno-infantil de los aborígenes.

Se trata, pues, de una experiencia que pretende tener un enfoque más práctico que tenga en consideración los temas desde una perspectiva más real. Dicho de otra manera, analizar los problemas desde una perspectiva holística o integral.

Este documento, aparte de la utilidad para Canadá, es muy interesante para los profesionales de la medicina en general y también para los que se están formando. Aunque no a fondo, nosotros abordamos este tema en los programas de las distintas asignaturas que impartimos en la Universidad de Valencia. Sin lugar a dudas nos servirá para su análisis como un estudio de caso.

Referencia:

Understanding and Improving Aboriginal Maternal and Child in Canada. Conversations about Promising Practices across Canada. Toronto, Health Council of Canada, 2011. [ISBN 978-1-926961-13-2 (PDF)] [También hay versión en francés]

Véase también: http://www.healthcouncilcanada.ca

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