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¿Experiencias de telemedicina hace 81 años? (I)

2 agosto 2011

Hace 81 años se realizaron entre España y Argentina experiencias en el campo de lo que conocemos como telemedicina. En la actualidad lo relacionamos con Internet, igual que sucede con la enseñanza a distancia. Sin embargo, antes de la invención de la Red, se experimentó con otros medios como la telefonía, la radio, la televisión, etc., con fines clínicos.

Sin tener mucha información histórica sobre el tema concreto de la medicina, quiero traer un ejemplo muy significativo que atañe a Madrid y Buenos Aires y, en concreto, a los doctores Calandre y Montellano, respectivamente. El primero es Luis Calandre Ibañez (Cartagena, 1890 – Madrid, 1961), quien durante sus estudios de medicina entró en contacto con Cajal, Achúcarro y Madinaveitia, entre otros.  Se especializó en cardiología. Desde su creación entró en contacto con la Residencia de Estudiantes, de la que fue médico a su regreso de Berlín, donde amplió estudios. Fundó y dirigió el Laboratorio de anatomía microscópica de esta Institución. En 1925 fue nombrado Médico Consultor Especialista de Enfermedades del Corazón del Hospital Central de la Cruz Roja, más conocido como de San José y Santa Adela. Dos años más tarde fue médico de número en el Hospital-Escuela de la Cruz Roja de Madrid. En 1937 pasó a dirigir el Hospital de Guerra de Carabineros que pasó a ocupar las instalaciones de la Residencia de Estudiantes. Tras la guerra fue procesado por un Tribunal de Responsabilidades Políticas y sometido a dos consejos de guerra. Del primero fue absuelto. En el segundo fue condenado a doce años y un día, quedando la pena en seis años y un día. Fue inhabilitado por el Colegio de Médicos de Madrid para el ejercicio de la profesión por un periodo de cinco años. Del doctor Montellano, de Buenos Aires, no tengo de momento más información.

Dejemos que la prensa de la época cuente los acontecimientos a los que me he referido al inicio de este post.

Las maravillas de la Ciencia
El doctor Calandre diagnostica desde Madrid a unos enfermos de Buenos Aires
[Félix Herce. El Sol, jueves 26 de junio de 1930]

Ayer mañana, cuando se disponía a salir para pasar su consulta de la Cruz Roja, recibión un avido telefónico el doctor Calandre, por el que se le comunicaba que el doctor Montellano, de Buenos Aires, quería transmitirle una demostración de ruidos y tonos cardíacos desde la capital del Plata por medio de la radiotelefonía.

En la Comnañia Telefónica esperaban al doctor Calandre, con los directores y alto personal, los doctores Pulido, Cortezo (V.), Ubeda, Cerrero y los médicos de la Compañía.

Para poder trasmitir la interesante demostración científica cooperaba con la Compañía Telefónica Nacional la United River Plate Telephone Company.

El doctor Montellano explicó cómo trasmitía la auscultación, valiéndose de un amplificador y con un micrófono puesto sobre el pecho del paciente, utilizando la radiotelefonía para la trasmisión a distancia.

La emoción de todos al escuchar los ruidos del primer corazón fue intensa; se oían claros, precisos, como si se auscultara directamente, sin ningún ruido intermedio que lo desfigurara. Se trataba de un individuo normal, cuyo corazón mostraba una ligera taquicardia (velocidad en el ritmo, cien pulsaciones al minuto). Esta velocidad era debida al estado de emoción del sujeto con el que se hacía la experiencia.

Después el micrófono se apoyó sobre pechos enfermos. Los ruidos ya no eran normales. En unos, los latidos eran galopantes; en otros variaba la intensidad de unos a otros. Calandre fue escuchando atentamente los diversos enfermos, y pronunció el diagnóstico auscultatorio por el orden siguiente: insuficiencia aórtica, estrechez mitral, enfermedad de Hogdson e insuficiencia mitral. El asombro de todos fué grande cuando el doctor Montellano, con voz emocionada, conflrmó  en absoluto que los diagnósticos auscultatorios de Calandre correspondían con las fichas clínicas que leyó a continuación.

Seguidamente el doctor Montellano presentó varios enfermos de aparato respiratorio, oyéndose claramente los ruidos clásicos de una bronquitis crónica y varios casos más de lesiones típicas pulmonares.

Terminó el doctor argentino por pronunciar unas cariñosas frases de saludo hacia la Medicina española.

Antes de abandonar al doctor Calandre conversamos brevemente con él. Se mostraba entusiasmado de la experiencia, a la que daba más valor como experiencia científica que como adelanto clínico, pues es bien es sabido que para diagnosticar un proceso cardíaco no bastas sólo el oír los ruidos del corazón; son muchos los datos clínicos que se necesitan para un perfecto diagnóstico. Pero como experiencia científica es asombroso, y es la primera vez que se realiza en España.

Con este motivo nos recordó que la amplificación de los ruidos del corazón, con fines docentes, por medio de las lámparas de tres electrodos, es un hecho realizado hace tiempo en Bruselas por Philippson.

Ya Calandre, en una de sus últimas conferencias, hablaba de esta amplificación y aun de algo más positivo: registrar los ruidos cardíacos en película sonora, trabajo que piensa emprender el próximo otoño en el Hospital de la CruzRoja.

El suceso, aunque desconocido por el público, causó gran sensación en los que lo presenciaron, por lo que representa para la clase médica. Hemos  de manifestar que dentro de breves días se repetirá con la trasmisión de varios casos de enfermos cardíacos y respiratorios de una clínica de Buenos Aires explicando una lección el doctor Montellano.

Radiotelefonía. La Radio y la Medicina
[La Libertad, 27 de junio de 1930]

Una vez más la radio ha servido al médico para llevar sus auxilios a larga distancia; pero en esta ocasión concurren circunstancias especiales, que aumentan por modo extraordinario el interés del hecho.

El doctor Montellano, de Buenos Aires, ha celebrado una consulta con el doctor Calandre, de Madrid, valiéndose de una transmisión inalámbrica y utilizando además las líneas telefónicas ordinarias.

El doctor Calandre ‘auscultó’ desde Madrid a varios pacientes enfermos del corazón.

La transmisión de los ruidos y toses cardíacas fue hecha colocando un micrófono sobre el pecho del enfermo y empleando potentes amplificadores.

En Madrid, el doctor Calandre, en presencia de los doctores Pulido, Cortezo, Úbeda y de los médicos de la Compañía Telefónica, donde todos se hallaban, escuchaba emocionado los diversos ruidos y hacía sus diagnósticos, que inmediatamente fueron confirmados por el doctor Montellano.

Por modo análogo fueron examinados desde Madrid enfermos del aparato respiratorio.

Al final de estas experiencias tan interesantes, el doctor Montellano hizo grandes elogios de los médicos españoles, y el doctor Calandre hizo constar que la experiencia tenía gran valor como ensayo de orden científico, aunque en realidad no fuera suficiente la sola auscultación del corazón para fijar un diagnóstico preciso.

El doctor Calandre se propone registrar los ruidos del corazón por medio de películas sonoras.

Nos felicitamos de que en España se realicen estas experiencias, que marcan una aplicación interesantísima de la telefonía.

Edificio de la Telefónica, desde donde se efectuó la transmisión

One Comment leave one →
  1. Juan Quintana permalink
    3 agosto 2011 6:50 am

    ME ha encantado. Muchas gracias y enhorabuena por la labor de documentación.

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