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De museos y exposiciones

26 enero 2011

A principios de mes tuve ocasión de visitar de nuevo el Museo Reina Sofía para ver la reordenación del segundo tramo de su colección (1945-1968), situado en la planta cuarta del edificio Sabatini. Corresponde a las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con el título ¿La guerra ha terminado?. Un año antes, en las mismas fechas, vi la del primer tramo. El pasado mes de noviembre el Museo celebró su vigésimo aniversario.

En los años ochenta una serie de documentales sobre arte que emitió alguna televisión, quizás Canal +, logró engancharme. Era la primera vez que alguien me explicaba con todo detalle movimientos como el expresionismo, el futurismo, el cubismo, el surrealismo, las vanguardias, el pop y un largo etcétera. Había estudiado un bachillerato técnico y mis conocimientos sobre arte eran decepcionantes. Combinaba las biografías con el contexto político, social, económico y cultural de cada época, así como con las correspondientes expresiones en otras ramas de las artes y de las ciencias. No tomé nota y nunca pude recuperar esa serie.

Una sensación parecida es la que tuve el año pasado y el actual con mis visitas a las zonas renovadas del Reina Sofía. Por fin se va más allá de exposiciones kilométricas de obras ordenadas de acuerdo con diversos criterios. El visitante que quiere hacer una lectura un poco más profunda que la que proporciona el simple paseo por las galerías, ahora puede hacerlo. No soy experto en arte, soy un mero consumidor, como se diría ahora, pero sí me gusta acercarme a las realidades del pasado de la forma más completa posible. El turista igual puede hacer su rápido recorrido y ver los grandes hitos, pero ahora quien quiere, obtiene una lectura más cabal. Es más, a medida que pasa el tiempo, lo que para ti fue presente va incorporándose al pasado en las salas de los museos. Las últimas incorporaciones me resultan ya más familiares; uno va envejeciendo.

El espacio se ha triplicado (más de 40.000 metros cuadrados) y da cabida a unas mil nuevas obras (un sesenta por cien que no se exhibía). Si en el 2007 tuvo un millón y medio de visitantes, ahora sobrepasa ya los dos millones.

Bienvenida sea esta nueva concepción, reordenación o como se quiera llamar. Creo que se sigue trabajando y en dos años su director, nuestro paisano Manuel Borja Villel, quiere tener todo el contenido replanteado. Seguiremos atentos.

También tuve ocasión de visitar la llamativa exposición que se muestra en los locales de la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos: La Cocina en su tinta. Se ha optado también por una ordenación cronológica: Antigüedad y Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea. Se ha añadido, además, con personalidad propia, ‘América’.

Dentro de la primera etapa, Antigüedad y Edad Media, podemos ver las secciones: Etiqueta, Medicina, Recetarios, Técnicas y utensilios. En la segunda, Edad Moderna, Medicina, Etiqueta y Recetarios. En Contemporánea, Cocineros, Recetarios, Publicidad, El hambre, Tratadistas, La mujer, y Medicina. Con acierto, tiene personalidad propia como hemos dicho el impacto de los nuevos productos americanos sobre la alimentación y la cocina europeas.

Abarca tanto contenido que muchas de las secciones se quedan cortas. Cuando se está visitando la exposición, percibiendo un cálido aroma a cacao, no se puede evitar pensar que falta esto y aquello, y lo otro. El tema tiene tantos aspectos que se podría llenar todo un museo. Quizás los aspectos relacionados con la medicina —los que más conozco— hubieran requerido una redacción algo diferente. La parte contemporánea es para mí, la más floja.

Hay que reconocer que la Biblioteca Nacional posee unas fuentes extraordinarias: manuscritos, revistas, libros, fotografías, carteles, etiquetas publicitarias, etc.  El vídeo que muestra en gran pantalla secuencias de películas españolas de todos los tiempos en los que la comida es uno de los protagonistas, me parece excelente. Siempre había pensado que sólo en el cine francés aparecían secuencias de personas comiendo o comprando en los mercados.

De cualquier forma es una Exposición estimulante y muy entretenida que merece ser visitada. Espero que algunos tomen nota para organizar otras que desarrollen cada uno de los aspectos tratados en ésta. Valdría la pena.

2 comentarios leave one →
  1. jesus armando haro permalink
    27 enero 2011 12:39 pm

    Lo felicito Maestro por sus brillantes aportaciones, de las cuales me entero gracias a Enrique, el gran Quique, Perdiguero. ¡Mi admiración a usted, y a Quique¡

  2. fresquet permalink*
    28 enero 2011 4:31 pm

    Muchas gracias,

    José L. Fresquet

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