Otra vez la evaluación de la actividad científica

El número de Nature correspondiente al 17 de junio de este año, es decir, de hace unos días, se ocupa, entre otros, del tema de la cienciometría. Desde hace algún tiempo se está criticando esta disciplina científica (?) que lleva ya varias décadas de desarrollo y que, el Instituto al que estoy vinculado, fue uno de los responsable de su introducción en España. Recordemos también que hace cincuenta años que Eugene Garfield comenzó la publicación del Science Citation Index.

Independientemente de sus bases y fundamentos, lo que está claro es que la cienciometría prácticamente se ha convertido en una poderosa herramienta de control en manos de burócratas, gestores y grupos de influencia y poder. En términos generales se puede afirmar que hay un acuerdo general en aceptar que estos métodos son inviables para evaluar la actividad de un científico. Quizás sirvan para informarse de lo que pasa en grupos, en las instituciones, en países determinados…, siempre que los indicadores se completen con otros procedentes de otros acercamientos.

Organismos de relevancia en el pasado ya pusieron de manifiesto estas críticas, como es el caso de la International Mathematical Union. Conscientes de que el tema preocupa, Nature ha reunido una serie de artículos que reúnen pros y contras, y lo hace de forma abierta para que quien quiera pueda aportar su contribución en línea.

Según se señala en Nature, las opiniones están divididas. Algunos defienden este tipo de medidas porque piensan que son objetivas. Otros creen que el uso de números puede perjudicar cuando se valora el curriculum de un científico para un proyecto, para un contrato o una selección; dicho de otra forma, los tribunales y evaluadores a veces utilizan estas cifras según les conviene.

En muchos lugares este hecho se tiene en cuenta y los tribunales matizan con otros datos las cifras, pero, como se señala, en nuestra cultura los números son muy ‘convincentes’ y muy ‘seductores’. En la actualidad se están desarrollando nuevas herramientas para medir de forma más eficaz y objetiva la actividad que despliegan los científicos.

Vale la pena una visita a estas páginas, aunque este tipo de temas cada vez se complica más y se les dedican baldíos esfuerzos humanos y económicos. Creo que no es más que un síntoma de la extraordinaria decadencia en la que se encuentra la sociedad occidental, ciencia incluida.

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