Noticia del fallecimiento de Ehrlich en ‘Las Provincias’ (1915)

Recojo a continuación la noticia que el diario Las Provincias, de Valencia, publicó en portada en 1915, relativa al fallecimiento de Paul Ehrlich. En este caso está firmada por V. García Donato, quien, años antes, publicó en el mismo diario una serie de artículos sobre el “606” o salvarsán, después de su estancia en Alemania:

EHRLICH

El telégrafo nos ha dado conocimiento de una pérdida irreparable para el mundo: Ehrlich, el gran Ehrlich, uno de los colosos mantenedores de la ciencia, no alemana, sino universal, ha muerto.

En la memoria de todos está el clamoreo que en el universo se motivó cuando su célebre descubrimiento para la curación de la avariosis; ni aun cuando el descubrimiento del suero antidiftérico de Behring se despertó tanta expectación como cuando hace cinco o seis años se participó que un nuevo producto, el “606”, habíase hallado. La prensa de las cinco partes del mundo se encargó entonces de divulgar las maravillas que la nueva sustancia, resultado de las experiencias de un sabio modesto y tenaz, obraba en el tratamiento de la sífilis.

Francfort fue, durante un cierto tiempo, el centro de atracción adonde convergían las miradas, no solamente de los hombres de ciencia, sino de toda persona percatada de la transcendencia del descubrimiento.

Los que tuvimos ocasión por aquel entonces de conocer al bondadoso viejecillo, de ojos vivos y cara bíblica; los que después nos hemos podido honrar con el título de discípulos suyos, es preciso que hayamos leído con honda emoción y desconsuelo profundo la noticia de su muerte. ¡El que tanta vidas arrancó a la Insaciable, ha sido también víctima suya!

La vida de este grande hombre puede resumirse en una sola palabra: tenacidad. Él perseguía un fin, el “therapia sterilisans magna”, esto es: un tratamiento que destruyera totalmente los microbios enemigos de nuestro cuerpo sin detrimento para éste. ¿Lo consiguió? En gran parte sí: compárese el tratamiento rápido de la sífilis por el “606”, que en algunos meses deja, por regla general, limpio de gérmenes el organismo, con aquellos métodos anteriores compuestos  exclusivamente por curas mercuriales que precisaban años de molestia sin cuento, para obtener resultados a veces tan solo mediocres.

Y no sólamente en la sífilis es en la que se obtuvieron estos buenos resultados: en cierto número de enfermedades, sobre todo en las llamadas exóticas se lograron éxitos asombrosos. El paludismo; ciertos paludismos inveterados que resistían a la medicación clásica por la quinina, fueron vencidos por el salvarsán de Ehrlich; el pian, el botón de Oriente, la úlcera de Alepo, la misma lepra… Hasta la medicina veterinaria obtuvo beneficios del nuevo producto, la pulmonía infecciosa de los caballos ya no es epizootia que haga temblar a los ganaderos.

Antes del descubrimiento del “606”, Ehrlich era muy conocido entre los que cultivaban las ciencias médicas: su doctrina sobre la inmunidad, su teorías de las cadenas laterales, es acatada por todo el mundo médico: ésta explica muchos fenómenos biológicos que antes permanecían en la obscuridad o en la penumbra.

Colaborando con Wassermann dio un paso de gigante en el tratamiento de los cánceres, y últimamente aún trabajaba para perfeccionar su “606”, sin duda el éxito más completo de su vida grandiosa.

Dr. V. García Donato, 23 de Agosto de 1915.
Apareció el 24 de Agosto de 1915 en Portada.

[Proyecto HAR2008-04023]

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