Reflexión sobre los museos de ciencias

Hace unos días, el pasado 13 de marzo, The New York Times, en su Arts Special, traía un artículo largo de Edward Rothstein sobre los Museos de ciencias, de lo más interesante: The Thrill of Science, Tamed by Agendas. Estas cosas dichas aquí, en un país con un alto grado de papanatismo, son tiltadas de rancias y antiguas. Esperemos que ahora que lo dice un norteamericano llame algo la atención y merezca algo de respeto.

El artículo habla de los actuales Museos de Ciencias que se han convertido en no se sabe muy bien qué. Las diferencias de enfoques son muy grandes igual que lo son sus planteamientos y la filosofía en la que se sustentan. Está claro que los museos actuales poco tienen que ver con aquéllos de hace más de un siglo, que eran colecciones de objetos.

Según el autor, durante las dos últimas generaciones, la historia, la política y la sociología se han adueñado de los museos y han desplazado a las disciplinas científicas. No le falta razón. Muchos museos exhiben colecciones utilizando criterios que poco tienen que ver con los objetos que muestran. La anécdota toma protagonismo frente a lo esencial. El autor explica varios ejemplos y pone de relieve, por ejemplo, que lo políticamente correcto se impone hoy a la realidad. Muchos museos creen que su misión es sorprender, influir en la acción política o crear nuevas vocaciones.

No se suele enseñar cómo se hace la ciencia, en qué circunstancias y en qué contextos. No se muestra cómo funcionan los objetos ni en qué principios se fundamentan. El autor espera, como en la Biblia, que alguien entre en el templo y arremeta con tanta extravagancia y tanta parafernalia, para restaurar la importancia de la ciencia, sus objetos y los principios.

Bien, quizás no tengamos que ser tan radicales, y entre el mero coleccionismo de objetos y la costosa parafernalia actual, se encuentren modelos más atenidos a la realidad, más asequibles para el visitante, mejor enmarcados en su contexto social y cultural, que se centren en la ciencia, en sus saberes y sus prácticas y “emocionen” sin adulteraciones.

El artículo merece la lectura y la reflexión.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s