Fosfo-Glico-Kola Doménech

Durante muchos años, en España uno de los medicamentos más populares fue la Fosfo-Glico-Kola Doménech. A principios del siglo XIX aparecía publicidad de este producto en la prensa diaria, como este que mostramos, que se publicaba con cierta frecuencia en Las Provincias (1907).

Este producto contenía, según el prospecto:

1) Fosfoglicerolato de cal. Allío se dice que “es un excitante poderoso de la nutrición general gracias al estímulo que ejerce sobre el sistema nervioso, usándose en la neurastenia, hipocondría y ciertas formas de histeria; en la clorosis, albuminuria, fosfaturia, ataxia locomotriz, hiperestesia gástrica, ciática aguda, convalecencia, etc.

Los glicerofosfatos fueron propuestos por A. Robin en 1894, según Peset Cervera, como más asimilables que los fosfatos. Los había de varios tipos y estaban ensayándose todavía a principios del siglo XX. El ácido glicerofosfórico fue estudiado por K. Bülow, G. Pascuali y A. Robin. El más utilizado era el glicerofosfato de cal, llamado también glycero-phosphas calci, fosfoglicerato cálcico y neurina de Prunier. Es un polvo blanco, ligero, soluble en agua, que se enturbia al hervir, y de reacción neutra. Se adulteraba mucho en los comercios. Igual que otros glicerofosfatos, se recomendaba para la tuberculosis, escrófula, neurastenia y diabetes fosfatúrica. Una fórmula estándar era: glicerofosfato de cal (5 gras.) y el Polvo de Kola (10 grs.).

En este periodo comenzaron a utilizarse también las lecitinas derivadas del ácido glicofosfórico por su papel desempeñado en la nutrición. Fueron encontradas en la yema por Gobley, y Hoppe-Seyle y otros las describieron también en productos animales (cerebro, sangre, leche, linfa, etc.) así como en vegetales. La investigación de la acción fisiológica de la lecitina fue desarrollada inicialmente por Danilewski en 1890.

Algunos productos actuales  siguen conteniendo glicerofosfato de cal, por ejemplo, algunos multivitamínicos.

2) Nuez de Kola, que “constituye un verdadero alimento de ahorro, es un tónico cardíaco preconizado en las fatigas musculares y admirable estimulante del sistema nervioso”.

“Asociadas como es debido” -se dice- ambas sustancias, al unir sus propiedades, constituyen una “excelente medicación tónica” y lo más indicado para las convalescencias.

Al hablar de las “Kolas africanas” en la época, ya se ponen entre paréntesis los principios activos: la cafeína y teobromina, así como el Rojo de Kola y el tanino). La fórmula era: Extracto de nuez de kola, glicerofosfato de cal, rojo de kola, alcoholaturo naranja, cacao y sacaruro vainilla.

Hay varias especies en África tropical cuyas “nueces” o semillas proporcionan la kola: la Cola nitida, la C. acuminata y la C. vertcillata. En África occidental se usan como estimulante al masticarse frescas. Contienen bases púricas, especialmente la cafeína con trazos de teobromina. Se siguen utilizando en farmacia para preparar estimulantes y, sobre todo, para la elaboración de bebidas sin alcohol.

La Fosfo-glico-kola Doménech se presentaba de tres formas: granulado o en comprimidos, en elixir e inyectable.

La publicidad de entonces ya incluía testimonios como la de ahora. Si alguien de prestigio usa un producto o lo recomienda…, ofrece seguridad o produce el deseo de imitación por parte de los posibles compradores.  Así, los médicos Tolosa Latour, Candela y Pla, Esquerdo y otros, conocidos en su época, aportan sus opiniones positivas. Por ejemplo, Candela y Pla señala: “Los excelentes resultados del Fosfo-Glico-Kola Doménech son debidos a la asociación de fármacos idóneos, que lejos de neutralizarse se coadyuvan a la obra de regeneración orgánica, dando fuerza a la sangre, energía a los tejidos y tono a la economía…”. Tolosa Latour dice: “He empleado el Fosfo-Glico-Kola y tengo la satisfacción de manifestarle que los resultados son excelentes”.

El material publicitario era diverso y los motivos impresos variaban. Sin embargo, la imagen que más se repitió fue la de un hombre mayor con rostro y sonrisa extraños, que sostiene el producto en primer plano, y por detrás de su hombro asoma una dama bastante joven. Aquí un posavasos publicitario:

Y aquí publicidad con cola adhesiva por la parte posterior:

Aquí una tarjeta postal algo más antigua.

También se realizó publicidad con niños dirigida a este sector de la población.

Tubo de tabletas de Fosfo-Glico-Kola.

Albuminómetro de Esbach

El albuminómetro de Esbach y el procedimiento que tiene el mismo nombre, de medir la albúmina en sangre, fue ideado por Georges Hubert Esbach en 1874. Su fundamento es la precipitación de la albúmina con ácido pícrico y cítrico.

Georges H. Esbach nació en 1843, posiblemente en París. Fue jefe del Laboratorio químico biológico del Hospital Necker y más tarde del de la Facultad de Medicina de París. Antes de estudiar medicina, cuando tenía 29 años, se dedicó a los negocios. Tenía mucha habilidad para el trabajo manual; fue un excelente dibujante, escultor y pintor. También se interesó por la fotografía en color. En el campo de la medicina sintió atracción por la química y fisiología. Ideó varios procedimientos de laboratorio y él mismo construía sus aparatos. Escribió varios trabajos sobre el análisis de las leches, de la urea, de la albúmina, de los cálculos urinarios y biliares, etc. En 1885 publicó un estudio sobre el análisis de los cálculos (Les Calculs urinaires et biliaires, physiologie, analyse, thérapeutique), al que siguió, en 1886, un tratado sobre la diabetes (Le Diabète sucré ou névrose assimilatrice du foie, exposé théorique, traitement alimentaire, physique et moral). Murió de miocarditis el 13 de febrero de 1890 a la edad de 46 años.

Como hemos señalado, en 1874 ideó el albuminómetro que lleva su nombre, que fue modificado por él mismo en 1880.  Esta modificación —señala— “hace más fácil la elaboración del reactivo y aumenta la constancia de los resultados. La nueva fórmula entraña un cambio notable en la graduación de los tubos. Es por esto que los nuevos albuminómetros llevan las palabras: “MODÈLE 1880”, en el lugar y sitio de “1ere. MÉTHODE”.

El reactivo se preparaba de la siguiente forma: en 800 o 900 gramos de agua se disolvían en caliente 10 gramos de ácido pícrico y 20 gramos de ácido cítrico puro, secado simplemente al aire. Después la solución se completaba con agua hasta alcanzar los 1.000 cc. o un litro.

El instrumento es un tubo de cristal con fondo redondeado, como un tubo de ensayo, donde se han hecho unas marcas con números y otras dos con las letras U y R, respectivamente.
Se vierte la orina albuminosa hasta llegar a la marca U; después se echa el reactivo hasta la marca R. Se tapa y se invierte doce veces. Se deja a continuación sobre un soporte durante 23 o 24 horas. Transcurrido este tiempo se lee en la escala de números la altura del coágulo. La graduación del instrumento representa en gramos la cantidad de albúmina contenida en un litro de orina.

Esbach también indica que es necesario tener en cuenta una serie de aspectos. En primer lugar, que la orina debe ser ácida, lo que se comprueba con papel de tornasol. Muchas veces las orinas albuminosas son neutras o amoniacales. En este caso se toma la orina y se pone en un vaso cónico al que se le echa una gota de ácido acético. Se agita después con una varilla. Se echa una gota en papel de tornasol y si la mancha es de color rojo y no violeta, se deja como está. Si no es así, se echa otra gota de ácido. Se repite las veces que sea necesario.

En segundo lugar, que los resultados son más exactos y constantes cuando las cifras son menos altas. En consecuencia, si una orina desconocida parace cargada de albúmina, es mejor diluirla en uno o dos volúmenes de agua, de manera que no se sobrepasen los 4 gramos, por ejemplo. Después hay que tener en cuenta esta dilución ya que hay que doblar o triplicar el resultado final.

En tercer lugar, que el procedimiento del ácido pícrico es adecuado en los casos de nefritis y enfermedades del corazón pero no para la albuminuria ligera y transitoria de la fiebre tifoidea.

Para reconocer la albúmina mediante ácido pícrico —señala Esbach— se pone un poco de reactivo en un tubo. Después se añade una gota de orina preferiblemente filtrada. Si se produce de forma inmediata un cambio o desorden, la orina es albuminosa.

A lo largo de los años quienes utilizaban la técnica fueron cambiándola en detalles. En España fue muy utilizada en el primer tercio del siglo XX y continuó empleándose hasta la década de los años setenta. Sus resultados no son exactos. Casadevante y Sanfeliu en su libro Técnicas de Laboratorio (1933) describe la técnica de esta manera:  disolvía 5 gramos de ácido pícrico en 100 centímetro cúbicos de agua destilada a calor moderado. Una vez disuelto, se añadían y disolvían 20 gr de ácido cítrico cristalizado, 250 centímetros cúbicos de alcohol de 95º y se completaba con agua destilada hasta llegar a los 500 centímetros cúbicos. Empleaba dos tubos en forma y dimensiones iguales al de un tubo de ensayo. Marcaba una división a 5 cm de la boca señalándola con una R. Otra se marcaba en la parte media con una U. A partir del fondo se hacían una serie de trazos marcados con números que corresponden a diferentes cantidades de albúmina.

Para llevar a cabo la determinación se acidulaba la orina filtrada, si ésta era alcalina, ya que la precipitación no se verifica de forma correcta mas que en medios ácidos. Si la densidad era mayor que 1,010 se diluía la orina con agua destilada a partes iguales, teniendo en cuenta esta dilución para duplicar después al final de la operación el resultado obtenido.

Cuando la orina estaba en condiciones adecuadas, se vertía hasta enrasar la parte inferior del menisco con la señal U del albuminómetro. Se añadía después el reactivo hasta el trazo superior. Se tapaba y se invertía el tubo unas doce veces, se colocaba sobre un pie de madera y se dejaba veinticuatro horas en reposo y a una temperatura de 15 º. Transcurrido este tiempo, se leía la altura que alcanza la albúmina precipitada, que se midía por las divisiones del instrumento. Esta cifra daba la cantidad por mil de albúmina contenida en la orina objeto de análisis. No había que olvidar el cálculo que se ha señalado anteriormente en el caso de que la orina se hubiera diluido.

E. Suárez Peregrín, en su Manual Técnico de Análisis clínicos (1941) dice que el fundamento del albuminómetro de Esbach es la precipitación de la albúmina en gruesos copos mediante el uso del reactivo del mismo nombre así como un tubo graduado especial ideado por el mismo autor.
Se emplea un tubo de fondo redondo o cónico convenientemente graduado, que lleva un trazo marcado con una U hasta donde se llena de orina acidificada con unas gotas de acético, y otro marcado con una R, hasta el cual se adiciona reactivo de Esbach. La fórmula de este reactivo es la siguiente:

Ácido pícrico………. 1 gr.
Ácido cítrico……….. 2 grs.
Agua destilada…….. 100 cc

Se tapa el tubo y se agita invirtiéndolo tres o cuatro veces. Después se deja en un soporte 24 horas a la temperatura del laboratorio. Transcurrido este tiepo se procede a hacer la lectura. El número marcado por la división que alcance el precipitado indica en gramos por 1.000 la cantidad de albúmina. Cuando la cifra es superior a 4 por 1000, para obtener resultados más exactos conviene diluir la orina a la mitad y tomar el doble de la cantidad señalada.

Bibliografía
—Casadevante y Sanfeliu (1933). Técnicas de Laboratorio. Análisis de alimentos. Análisis clínicos. Madrid, Morata., p. 227-228.
—Dall’Olio, G. (2005). La valutazione della strumentazione analitica nell’Ottocento. L’albuminometro di Esbach. RIMeL/IJLaM, 2005; 1: 218-220.
—Esbach, G.H. (1873). Uréomètre simplifié et baroscope à gaz. Paris, A. Michels.
—Esbach, G. (1874). Dosage de l’albumine, méthodes pratiques. Paris, O. Doin. [Publicado en Bulletin de thérapeutique médicale et chirurgicale el 15 de enero de 1874].
—Esbach, G.H. (1877). Des Procédés de dosage de l’acide urique. Procédé gazométrique. Paris, O. Doin.
—Esbach, G. (1880). Dosage clinique de l’albumine, modification du procédé de 1874. Paris, Brewer frères.
—Esbach, G.H.  (1883). Sur les albumines normales et anormales de l’urine. Paris. [Publicado en el Bulletin général de Thérapeutique].
—Esbach, G.H. (1885). Les Calculs urinaires et biliaires, physiologie, analyse, thérapeutique. Paris, G. Masson.
—Esbach, G.H. (1886). Le Diabète sucré ou névrose assimilatrice du foie, exposé théorique, traitement alimentaire, physique et moral. Paris, G. Masson.
—Obituary. Georges Hubert Esbach, M.D. Paris. The British Medical Journal, March 8, 1880, p. 577.
—Suárez Peregrín, E. (1941). Manual técnico de análisis clínicos. Granada, Editorial Librería Prieto.

Albuminómetro de Esbach

Hábitos de lectura en España (2009)

Se ha presentado el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros correspondiente a 2009, a cargo de la Federación de Gremios de Editores de España. A diferencia de lo que es habitual en otros países, este barómetro se elabora cada trimestre. Lo que primero llama la atención es una desigualdad por territorios.

Los determinantes del hábito de lectura son el sexo, la edad, el nivel de estudios, el hábitat y la ocupación. El índice de lectura se mantiene desde hace años en torno a una cifra con sus lógicas oscilaciones: el 55%. Un 41,3% asegura leer libros a diario o cada semana, son lo llamados “lectores frecuentes”, y otro 13,7% se les denomina “lectores ocasionales”, que declaran leer alguna vez al mes o al trimestre. El resto ha manifestado no leer nunca.

Los que más leen son los niños entre 10 y 13 años, seguidos por los jóvenes entre 14 y 24 años. Los que menos, los mayores de 65 años.

El perfil del lector español sigue siendo el de mujer, universitaria, joven y urbana que prefiere la novela, lee en castellano y en casa, y lo hace por entretenimiento.

El nivel de estudios es determinante en el hábito lector: a mayor nivel se detecta mayor porcentaje de lectores. La tasa se dispara al 82% entre los que tienen estudios universitarios, se sitúa en el 60,5% entre los que tienen estudios secundarios, y cae al 31,1% entre los que sólo tienen estudios primarios.

Por Comunidades Autónomas, Madrid se mantiene como la Comunidad con población más lectora (64,4%) y supera en casi diez puntos la media nacional. Le siguen La Rioja (58,4%), Aragón (58,3%), Cantabria (57,8%), Navarra (57,7%), Canarias (56,9%), Comunidad Autónoma Vasca (56,8%), Cataluña (55,6%) y Baleares (55,3%), que están por encima de la media.

Hay ocho Comunidades que no logran alcanzar el índice de lectura medio: Castilla y León (55,0%), Galicia (54,9%), Comunidad Valenciana (54,6%), Murcia (54,3%), Asturias (52,9%), Castilla – La Mancha (50,5%), Andalucía (50,2%) y Extremadura (49,4%).

El tamaño del lugar donde se vive también influye enormemente en la lectura; son las poblaciones de más de un millón de habitantes las que concentran mayor número de lectores (66,6%) y las de hasta 10.000 habitantes las que menos (45,7%).

Respecto a los contenidos o materia del último libro leído, los lectores se decantan por la literatura (81,2%), principalmente novela y cuento (94,3%), seguida a mucha distancia por los libros sobre humanidades y ciencias sociales (13,5%).

En lo que se refiere al idioma habitual de lectura, el informe revela que el 93,3% de los entrevistados leen habitualmente en castellano, seguido por un 4% de lectores lo hacen habitualmente en catalán, un 0,5% en gallego, un 0,3% en euskera y un 0,1% en valenciano. Además, el 1,1% lee en inglés y el 0,2% en francés.

El 48% de los lectores ha comprado el libro que está leyendo actualmente o el último que ha leído. El préstamo (21,1%) y el regalo (18,6%) presentan porcentajes similares.

Se suele comprar por consejo de amigos y de profesores, aunque Internet se está convirtiendo en un medio para obtener referencias e información. Casi un 25% de la población lee en Internet y el 28% acudió a una biblioteca.

Informe completo: Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros correspondiente al año 2009.

La British Library ofrecerá 65.000 libros gratuitos del siglo XIX para el Kindle

Mientras las grandes editoras buscan la manera de que paguemos más por los libros electrónicos, la British Library va a ofrecer más de 65.000 primeras ediciones del siglo XIX  para descargar gratuitamente. Podrán leerse en el Kindle de Amazon. Se ha optado por esta época porque los derechos de autor han caducado.

Si alguien quiere el libro impreso, también lo podrá adquirir en Amazón a un precio de unas 15 libras, según Telegraph.co.uk.

La digitalización ha sido realizada gracias a un acuerdo anterior de la British Library con Microsoft.  Muchas de las obras de esta etapa que están en esta gran biblioteca no están en otras; viene a ser un cuarenta por cien del total. Lo interesante es que se podrán leer en el Kindle con la tipografía original y con las correspondientes ilustraciones.

Todas estas iniciativas nos llevan a reflexionar sobre cómo las grandes bibliotecas se han abierto al mundo. ¿Cuántos lectores han ganado? Posiblemente millones. Por ejemplo soy un gran usuario de las obras médicas del siglo XIX francesas, disponibles a través de Gallica, de la Biblioteca Nacional y de la BIUM. La única manera de consultar estos libros hace apenas unos años era desplazarse a París, obtener el carnet de lector y pasar días y días consultando los fondos, con la consiguiente inversión de tiempo y dinero. Por suerte nuestra Biblioteca Nacional se ha subido también a este tren.

Vía: Telegraph.co.uk (7 de Febrero, 2010)

La situación de los derechos humanos en el mundo

En los últimos veinte años la organización independiente Human Rights Watch ha venido publicando informes sobre la situación de los derechos humanos en más de noventa países y zonas del planeta. Sus miembros trabajan conjuntamente con los activistas en pro de los derechos humanos de cada lugar con el fin de obtener una imagen más fidedigna de la situación.

Ya se puede descargar en formato pdf el Informe correspondiente a 2010, que recoge los datos de 2009. Con mucha frecuencia los gobiernos violan los derechos humanos y tratan de evitar que llegue a la opinión pública. Una manera de hacerlo es perseguir y es callar a los mensajeros que realizan las denuncias.

En la página web se muestra un mapa interactivo en el que podemos seleccionar el país. Se nos muestra entonces el informe correspondiente. En la misma página podemos encontrar también varios informes de tipo monográfico como Abusing Patients, donde se denuncia la colaboración de profesionales de la salud en torturas y tratos inhumanos y degradantes.

Desde el menú horizontal superior se accede a otras secciones. En una de ellas se habla al trabajo que realiza la organización; en otra de diversas publicaciones; otra da acceso a una serie de noticias. Asimismo hay una sección multimedia con reportajes fotográficos y de vídeo sobre la mortalidad materna en la India, la vida en las minas, el derecho al alivio: los cuidados paliativos en la India, la situación de los gays y lesbianas en Burundi, etc.

Enlace: Human Rights Watch. World Report 2010

‘Educar para fabricar ciudadanos’ en Redes

El pasado día 13 de diciembre se emitió el capítulo 49 de Redes. Su título: Educar para fabricar ciudadanos. El eje central es el debate Mind and Life XIX: Educating World Citizens for the 21st Century. Sin embargo el programa va más allá y se formulan varias cuestiones importantes para la reflexión.

Para profesores, estudiantes, padres, y… burócratas, políticos, etc.

Ver Educar para fabricar ciudadanos.

“El antiguo modelo de enseñanza ya no es válido en una sociedad basada en el conocimiento”

Linda Darling Hammond

Ciencia ‘cool’

Cool Science es un sitio web del Howard Hugues Medical Institute. ¿Qués es? Se puede decir que es un sitio que ofrece recursos de calidad relacionados con la ciencia. Se organiza en cuatro secciones:

A) Pregunta a un científico. Se trata de formular cuestiones a los mejores científicos del país.

B) Para niños curiosos: incitar a los jóvenes a que se ensucien las manos. Ofrecen una serie de propuestas dirigidas a los más pequeños. Por ejemplo, sumergirse en un mundo en miniatura; las mariposas no se parecen a las orugas, entonces ¿cuál es su conexión?; conocer el polvo y otras cosas extrañas del aire, etc. Todo ello con simpáticas ilustraciones y sorpresas.

C) Llegar a ser científico: qué se necesita para convertirse en un científico. Se presentan una serie de entrevistas en vídeo a importantes científicos que nos cuentan su experiencia. Sus respuestas pueden sorprender. La inteligencia no es suficiente -según dicen-, hacen falta otras cualidades. Para ver los vídeos es necesario RealPlayer.

D) Biointeractivo: nuevos enfoques de temas científicos para la escuela secundaria y la universidad. Se ofrecen muchos materiales, desde DVD que pueden pedirse, a resúmenes de reuniones científicas donde se abordan diversos temas. En estos momentos, por ejemplo, están disponibles los correspondientes a The 2009 Holidays Lectures on Science. El tema es “Explorar la biodiversidad. La búsqueda de nuevos medicamentos”.

E) Para los educadores: recursos innovadores para que los educadores los puedan utilizar. Se puede buscar por el tipo de recurso (desde software a animaciones); por el tema; y por el tipo de personas a los que van dirigidos (nivel educativo o grado). En la columna derecha de la página tenemos un pequeño directorio con los recursos ordenados por los criterios mencionados. A su lado figura un número que indica el número de recursos disponibles.

F) SEA Science Education Alliance: grupo de personas en red y de instituciones comprometidas con el progreso científico y la educación, ambos estrechamente unidos. Talleres, cursos, simposios… para difundir la innovación, la capacitación de los educadores, etc.

En la página principal también tenemos propuestas muy interesantes. Por ejemplo, cómo diseñar posters científicos. Se explica cómo hacerlos atractivos, lo que hay que incluir y lo que hay que omitir, incluso nos proporcionan plantillas.

Otra de las propuestas es el estudio de las técnicas sencillas y avanzadas de investigación a través de 19 módulos desarrollados por el Hunter College.

Otra sugerencia interesante: aprender a comunicar a través de imágenes científicas, basándose en un caso del Davidson College.

Además, ideas para organizar ferias de la ciencia, asesoramiento para confeccionar modelos 3D, etc.

En fin, un sitio web a tener en cuenta y a imitar.

Enlace: Cool Science

El vestido en la primera infancia (1935)

Los tratados populares de medicina son muy interesantes y sobre todo si se analizan desde una perspectiva histórica. Contienen en ocasiones ilustraciones magníficas que recogen el estilo y gustos de cada época.

Me ha llamado la atención del Tratado popular de medicina, dirigido por un tal doctor Saimbraum, que se tradujo al castellano y fue publicado en Barcelona por Ediciones Hymsa en 1935, cómo se explican las formas de vestir al recién nacido. El libro lo comentaremos en otra ocasión.

En el capítulo ‘Higiene de las edades’, parte consagrada al vestido en la primera infancia, habla de dos procedimientos para vestir a los niños. Lo que llama ‘Vestido a la francesa’ y ‘Vestido a la inglesa’.

El vestido a la francesa -dice- se llama también ‘mantillas’, y es conocido desde muy antiguo. Lo emplearon los romanos, que envolvían por completo al niño desde la cabeza a los pies con varias capas de tela, sujetas exteriormente por vendas, de modo que la criatura quedaba materialmente embutida entre ropa. Hoy -sigue diciendo-, el vestido a la francesa consiste en envolver únicamente la parte inferior del cuerpo en una mantilla de lana. En realidad, ésta es la mejor manera de mantener caliente al niño, principalmente hasta los dos o tres meses.

“En esta forma de vestido, la parte superior del cuerpo queda envuelta por tres juboncitos: el primero, llamado propiamente camisa, es de tela fina y queda en contacto inmediato con la piel; el segundo, que sirve de abrigo, es de franela o de punto, según la estación; y el tercero, que hace las veces de vestido exterior, es de algodón. Estos juboncitos no deben rebasar en longitud la región umbilical”.

Describe después de forma pormenorizada la forma de vestir al niño paso a paso. Finaliza señalando que el vestido a la española es prácticamente igual.

El vestido a la inglesa, que cada vez se extiende más por todo el mundo -señala-, es superior al francés, sobre todo a partir del tercer mes.

Para la parte superior se usan también los tres juboncitos descritos. Para la inferior también se emplea un pañal en forma triangular colocado ‘a guisa de pantalón’; pero los otros dos pañales se substituyen por unos pantalones de franela, que se cierran por delante del abdomen y por las partes laterales mediante botones, o con agujas imperdibles para que se ajusten mejor. Quedan así libres las piernecitas y el niño las puede mover.

Los pies se abrigan con unos calcetines y zapatitos de lana. Finalmente se recubre todo el cuerpo con un vestido largo de franela o de lana.

El vestido a la americana incluye ropas que dejan el cuello, los brazos y las piernas libres.

Las dificultades económicas de los pacientes en EEUU

En el New York Times de hoy me ha llamado la atención la columna de Pauline W. Chen, médico, que lleva por título Doctor y paciente. Cuando el paciente no puede permitirse costear los cuidados (Doctor and Patient. When the Patient Can’t Afford the Care).

Debido a las complicaciones de la herida de un paciente operado  -se abrió una semana después de la intervención- percibió que la frecuencia con la que el enfermo y su familia debían realizar las curas en su casa se había reducido no por dejadez o incompetencia sino por problemas económicos. No podían costearse la totalidad del material y de los medicamentos necesarios. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había olvidado los aspectos sociales y económicos de la salud. Estaba claro que la cotidianidad del trabajo le había hecho perder el contacto con la realidad económica de los pacientes. Es como si la frialdad científica obligara a dejar de lado estos asuntos. Los aspectos orgánicos sí, poco los psicológicos, y nada los sociales.

El autor dice que estos aspectos sociales y económicos pueden tenerse en cuenta mientras se está inmerso en los detalles biológicos y terapéuticos. Recuerda que un estudio señala que los estudiantes de medicina de aquel país consideraron que no habían recibido suficiente formación en este tipo de temas. Esto es muy importante en los Estados Unidos, donde se encuentran con cientos de aseguradoras y miles de planes de seguros, así como con situaciones de total desasistencia.

En España, en muchas universidades, durante décadas los historiadores hemos impartido enseñanza en este sentido. Por supuesto no en lo que hace referencia a los seguros, pero sí en temas mucho más amplios, que son clásicos en la medicina y en nuestros programas. Con gran satisfacción he podido comprobar cómo en la práctica médica muchos profesionales también los tienen en cuenta. Los constantes logros tecnológicos y científicos no pueden obscurecer los contenidos sociales, económicos y culturales de la medicina.

Vale la pena leer este artículo, y si lo hacen los estudiantes, mucho mejor. No es un artículo de fondo, pero su contenido puede hacer reflexionar.

Vía: The New York Times Blog. Health

Google reader sigue actualizaciones de cualquier web

Utilizo normalmente Google reader para centralizar los blogs que sigo de forma habitual. En este lector se pueden incorporar también páginas web que disponen de RSS. Ahora Google también permite añadir y seguir las páginas que no reúnen esta característica.

La verdad es que Google incorpora constantes mejoras a sus servicios, tantas, que a veces nos pasan desapercibidas. Pero la que comento vale la pena. La presencia de feeds hace que el seguimiento de cualquier tipo de páginas sea sencillo. Sin embargo, todavía hay muchas que no lo tienen. Con Google reader añadimos la URL de la página en el campo suscripción. Después hacemos clic en “Crear un feed”. Reader visitará la página periódicamente y nos avisará de los cambios.