Las dificultades económicas de los pacientes en EEUU

En el New York Times de hoy me ha llamado la atención la columna de Pauline W. Chen, médico, que lleva por título Doctor y paciente. Cuando el paciente no puede permitirse costear los cuidados (Doctor and Patient. When the Patient Can’t Afford the Care).

Debido a las complicaciones de la herida de un paciente operado  -se abrió una semana después de la intervención- percibió que la frecuencia con la que el enfermo y su familia debían realizar las curas en su casa se había reducido no por dejadez o incompetencia sino por problemas económicos. No podían costearse la totalidad del material y de los medicamentos necesarios. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había olvidado los aspectos sociales y económicos de la salud. Estaba claro que la cotidianidad del trabajo le había hecho perder el contacto con la realidad económica de los pacientes. Es como si la frialdad científica obligara a dejar de lado estos asuntos. Los aspectos orgánicos sí, poco los psicológicos, y nada los sociales.

El autor dice que estos aspectos sociales y económicos pueden tenerse en cuenta mientras se está inmerso en los detalles biológicos y terapéuticos. Recuerda que un estudio señala que los estudiantes de medicina de aquel país consideraron que no habían recibido suficiente formación en este tipo de temas. Esto es muy importante en los Estados Unidos, donde se encuentran con cientos de aseguradoras y miles de planes de seguros, así como con situaciones de total desasistencia.

En España, en muchas universidades, durante décadas los historiadores hemos impartido enseñanza en este sentido. Por supuesto no en lo que hace referencia a los seguros, pero sí en temas mucho más amplios, que son clásicos en la medicina y en nuestros programas. Con gran satisfacción he podido comprobar cómo en la práctica médica muchos profesionales también los tienen en cuenta. Los constantes logros tecnológicos y científicos no pueden obscurecer los contenidos sociales, económicos y culturales de la medicina.

Vale la pena leer este artículo, y si lo hacen los estudiantes, mucho mejor. No es un artículo de fondo, pero su contenido puede hacer reflexionar.

Vía: The New York Times Blog. Health

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