Homenaje a Darwin de los estudiantes de medicina de Valencia (1909). Parte 20

Es continuación de la entrada número 19; segunda parte del artículo que apareció en El Pueblo el día 24 de Febrero de 1909, que hace referencia a la segunda conferencia que pronunció Unamuno en Valencia:

Aquí donde tanto se habla de personalismo y fulanismo, es donde menos se respeta la personalidad. Y como yo opino lo contrario y se que de mí se dice: “hombre, es un tío que me carga”, por eso acentúo más mi personalidad (Grandes aplausos).

Ved la literatura extranjera donde se escriben biografías tan completas como las de Darwin y recientemente la de Glasdtone. Existe un criterio exacto sobre la importancia de este aspecto de la literatura: se estudia a los hombres en su fisonomía moral, en la integridad de su carácter, al hombre, en fin. En cambio en España, citadme un ejemplo —yo no conozco ninguno—. Aquí mueren Cánovas, Sagasta, Campoamor, Núñez de Arce y sólo se conservan sus discursos, lo que constituye su vida política, lo que se recoge en el libro de la Historia. Pero su biografía, datos íntimos, él, su alma, no existen. Y es que no interesa la personalidad.

Habla de Mazzini que elevó el culto de la patria hasta el infinito. Cita un pasaje de las obras del gran patriota italiano en que le asalta la duda, la tempestad de la duda; que vacila ante aquellos hombres que por él, impulsados por él, fueron al sacrificio.

Lee un fragmento de las obras de Mazzini, en italiano, que luego traduce al español, para cohonestar el martirio de que es presa el gran revolucionario en lucha con su paciencia.

“Y, sin embargo, la paz es una de las cosas más terribles; yo no la quiero. Para evitarla anda el hombre en guerra con los demás hombres y hasta con Dios.

Decía Lessing: “Si Dios me pusiera en esta mano la verdad absoluta, pero impidiéndome  que yo inquiriera lo desconocido, lo absoluto, no la querría”.

Y yo mismo lo digo: luchar por desvanecer la duda, por luchar con la lucha misma, con la lucha que uno mismo se impone.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Se puede en este país pensar libremente sin ser hipócrita aún desempeñando cargos oficiales; hay quien cree o finge creer para que le crean, que para la conservación de los cargos o preeminencias es preciso desfigurar la verdad, mentirse uno a sí mismo mintiendo a los demás. Y yo digo en contra de cuanto se dice contra el Estado, que éste es más tolerante que la sociedad misma.”

Habla de la ciudad y de la exaltación que de la ciudad hacen los catalanes.

“Hasta la escriben con mayúscula, y creo que hacen bien.

Dicen que algunos que no es catalanismo, sino barcelonismo; como bizcaitarrismo es el bilbainismo. ¡Claro, que donde no hay ciudad no hay región!

Esta mañana viendo desde lo alto de vuestra magnífica torre esta ciudad como un rebaño, me hacían notar cómo el caserío se introduce en el campo. Y yo pensaba: si es que aquí viene el campo a la ciudad no hay cultura posible; que me perdonen si ofendo a los campesinos, pero no hay cultura posible, ni hay región posible ni la habrá.

Porque hay que desarraigar la incultura de la vida rural yendo la ciudad al campo, no viniendo éste a la ciudad.

Esta fábrica de licenciados en que nos hallamos ha de difundir fuera su cultura y su progreso, porque si no está perdida.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Siempre que visito una ciudad universitaria pregunto si es grande la venta de libros, no de los libros de texto: estos no son libros (Ruidosos aplausos).

Es preciso desarrollar el culto al libro. Saber leer y escribir no significa nada. Hay que desechar el horror al libro”.

Dirígese a la juventud que lee los libros que acaba de publicar el amiguito que reside en Madrid, del amigo que se sabe de memoria, porque posee su retrato en fuerza de conocer sus pensamientos. “En cambio, no conocen a Homero, Virgilio y el Dante. Hacen como yo digo: pasan la juventud comiendo aceitunas, entremeses, aperitivos y estropean el estómago, con lo que acaban por inutilizarse para recibir y digerir los alimentos fuertes.

“Existe aquí una descentralización de la cultura. Los jóvenes intelectuales que valen o creen valer algo emigran a Madrid, y con el tiempo acaban por olvidar su tierra.

Es preciso evitar esa que yo llamo descentralización de la cultura. Así haréis región y antes que ésta, ciudad.

No puedo creer que aquíno existan seis o siete personas que puedan laborar, haciendo conciencia colectiva, por la cultura.

Porque yo no dudo que algún día el pueblo no irrumpa y desamortice la ciencia oficial.

A mí no me dolería”.

Termina con un brioso párrafo que tiene tanto de arenga como de exhortación a la juventud para que difunda la cultura por todos los ámbitos, descendiendo a la masa popular.

“Y si con estas ideas descosidas que os he servido, consigo que algunos de los que me oyen sigan camino que he trazado, haréis patria, que es región aquí, y más aún, ciudad”.

Una ovación ruidosísima siguió a la maravillosa oración del maestro.

El Sr Unamuno fue felicitadísimo por los concurrentes que se hallaban en el estrado.

Terminada la conferencia el director de ‘El Pueblo’ abrazó y felicitó al Sr. Unamuno rogándole que se dignara inaugurar la serie de conferencias de la Universidad Popular en el Centro de Unión Republicana de Libreros.

El Sr. Unamuno manifestó a D. Félix Azzati que le era preciso marchar esta tarde en el correo de Madrid, pero ante las reiteradas súplicas del diputado por Valencia, accedió a inaugurar la Universidad Popular.

El acto se celebrará esta noche, a las nueve, en el indicado Centro Republicano, en el cual pronunciará un discurso el sabio rector de la Universidad de Salamanca.

* * *

Ayer visitó el Sr. Unamuno los talleres de la importante Casa editorial de nuestro querido amigo y correligionario D. Francisco Sempere y Compañía.

El Sr. Sempere, con la amabilidad que le es habitual, enseñó al ilustre visitante todas las dependencias del establecimiento, del cual hizo el Sr. Unamuno halagadores elogios.

* * *

Ayer a mediodía se celebró en el Hotel de París el banquete organizado en honor al señor Unamuno, por la comisión organizadora del homenaje a Darwin-

Asistieron 60 comensales, y el presidente de la comisión de escolares, Sr. Luque, pronunció un brillante discurso felicitando al Sr. Unamuno, que al primer requerimiento de los estudiantes accedió gustoso a honrar con su presencia y su elocuente palabra el acto de glorificar la memoria de Darwin.

D. Miguel de Unamuno agradeció las muestras de cariño de los escolares y brindó por la juventud, ofreciéndose a tomar parte en cuantos actos de esta índole se organicen y se crea útil su concurso.

En un valiente apóstrofe calificó de cobardes, hipócritas y eunucos a todos los que ocupando altos cargos no han concurrido a la celebración del centenario de Darwin.

El Sr. Unamuno fue saludado con cariñosos y prolongados aplausos.

El Pueblo, 24 de Febrero de 1909

Félix Azzati, director de El Pueblo, en Valencia

Félix Azzati. Director de El Pueblo. Nació en Cádiz en 1847. Falleció en Valencia en 1929. Fue uno de los fundadores de El Pueblo. Miembro del Partido Republicano. Colaborador de Vicente Blasco Ibañez. Elegido diputado por Valencia en 1908, para sustituir al que fue catedrático de fisiología de la Universidad de Valencia,  Adolfo Gil y Morte. Fue reelegido en siete ocasiones hasta 1923. Profundamente anticlerical.

Seguirá el discurso íntegro que pronunció Unamuno.

Technorati Tags: Charles Darwin, Homenaje, Universidad de Valencia, Historia de la medicina

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