Pablo Colvée (1849-1903), en ‘Las Provincias’ de 1898

Inserto un artículo que apareció en la portada de Las Provincias, el martes 25 de enero de 1898, en el que se habla de Pablo Colvée, uno de los científicos destacados de Valencia.

Valencianos sobresalientes. Nuestros médicos: El Dr. D. Pablo Colvée [Roura].

El Dr. Colvée es uno de los médicos de mejor clientela en Valencia. Serán bastantes los subscriptores de “Las Provincias” que al recibir hoy el periódico y ver en él dibujados los rasgos de su respetable y simpática fisonomía, exclamen: “¡Nuestro médico, nuestro excelente D. Pablo!. Muy merecido lo tiene”. Para la humanidad doliente es un bien este crédito obtenido por el sabio doctor: para la ciencia es un mal, pues le ha impedido continuar los trabajos micrográficos que eran su especialidad y que pusieron muy alto su nombre en los centros científicos de nuestra patria, y aun más en los del extranjero.

Pero en España es muy difícil vivir de la ciencia pura, y Pablo Colvée tuvo que sostener con sus propias fuerzas la tremenda lucha por la existencia. Sus comienzos fueron dificilísimos. Su abuelo materno era un catalán de ideas exaltadas, que sacrificó a ellas su fortuna. De Reus, donde vivía, marchó a la emigración llevándose su familia. Estableciose en Marsella, y una hija suya casó allí con un francés. De este matrimonio nació nuestro doctor en 1849. Murió el entusiasta reusense sin volver a su patria. Murió también Mr. Colvée, y su viuda quedó desamparada en tierra extraña, sin más patrimonio que algunos pleitos de dudoso éxito, a los que tuvo que renunciar. Volvió a España con un hijo de nueve años, y por tener algunos parientes en Valencia, se estableció aquí. Aquel hijo era su único porvenir, y ese hijo ejemplar se dedicó al estudio con tal ahínco, que aún muchacho, ganaba ya la vida para su madre dando lecciones de casa en casa. Aún vive esta respetable señora, para colmar de bendiciones a su querido Pablo.

En las Escuelas Pías, en el Instituto, en la Universidad obtuvo éste siempre las primeras notas. Cursó la Facultad de Ciencias físicas y naturales, y después la de Medicina. En aquella es licenciado, en ésta es doctor. Desde 1871 está dedicado a la enseñanza oficial. En virtud de oposición fue catedrático auxiliar, y ahora lo es supernumerario del Instituto provincial. Ha sido nombrado catedrático numerario de otros institutos, pero no ha querido salir de Valencia, en donde con el ejercicio de la Medicina se ha creado distinguida posición.

Siendo aún estudiante comenzó sus trabajos micrográficos en el laboratorio del inolvidable Dr. Monserrat, de quien era discípulo predilecto. El caso de la trichinosis de Villar del Arzobispo reveló su conocimiento y su espíritu de observación. Cuando todos dudaban de la causa de aquel envenenamiento, encontró la trichina  en las entrañas de las víctimas, y éste fue el primer caso comprobado en España. Prosiguiendo aquellos estudios, dedicose al examen de los insectos más diminutos que perjudicaban la agricultura, recorriendo para ello las provincias de este litoral. Sus monografías sobre varias especies  de la familia de los coccidos fueron recibidas con gran estimación por los naturalistas más eminentes del extranjero. En estas materias, aunque Colvée ha tenido que dejar su estudio minucioso, aún es él quien dice la última palabra en Valencia cuando se le consulta. Así ha sucedido al presentarse en nuestros naranjales la plaga de la “serpeta”.

Aunque su clientela reclama toda su actividad, su afán de investigación científica no le permite ser un mero médico práctico. Es uno de los que siguen con más atención los progresos de la ciencia, y en los periódicos profesionales publica concienzudos trabajos, mereciendo especial mención sus “Experimentos sobre el alcoholismo agudo”, resumen de centenares de pruebas hechas en conejos sobre el poder tóxico de alcoholes, éteres, aldehídos, acetonas, etc., etc. De reciente ha traducido y anotado la “Patología interna”, del ilustre profesor belga C. Vanclair. En resumen, es un sabio, un médico muy experto y una buenísima persona.

Pablo Colvée Roura

Pablo Colvée Roura fue, efectivamente, discípulo de Monserrat y Riutort, y compañero de Vicente Peset Cervera. Aclaró la causa de la epidemia de triquinosis que padeció Villar del Arzobispo.  Fue uno de los que contribuyó al desarrollo de la microbiología médica en Valencia. Junto con Peset impartió en el laboratorio de Monserrat uno de los primeros cursos de bacterilogía que tuvo lugar en Valencia y en España. Colvée publicó sobre los trabajos de Pasteur, como el origen microbiano de las fermentaciones y la vacuna del cólera de las gallinas, sobre los de Helmholtz, los de Lister, así como sobre sus experiencias personales como el oxígeno en el tratamiento de las infecciones por anaerobios. Se ocupó después de varios temas de parasitología y de la microbiología de las enfermedades de las plantas cultivadas. Consiguió descubrir el Aspiodus oleae (1880). También investigó la respiración de Cheyne-Stokes (1887), la semiología de la estenosis pulmonar (1888), la fatiga cardíaca (1888) y el alcoholismo agudo (1888). Murió de forma prematura en 1903 poco después de que apareciera su trabajo El Tratamiento de las cardiopatías por agentes físicos y mecánicos (1902).

Technorati Tags: , , ,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s