Evaluación de sitios web sobre salud. El caso de medicinas complementarias y cáncer de mama

En la actualidad en nuestra sociedad se tiende a evaluarlo todo. Las evaluaciones siempre se hacen con arreglo a una serie de criterios. Además, por muy “objetivas” que sean, no están exentas de mecanismos perversos. Desde que Internet y especialmente la World Wide Web, se han convertido en un medio de información, los profesionales de la salud están preocupados por la calidad de la que circula por estos canales sobre temas médicos. Estudios realizados en el Reino Unido muestran que entre el 36 y el 55 por cien de los usuarios de Internet acceden a temas de la salud en línea.

Pero esta característica no es privativa de Internet. Existía antes de su aparición. Es más, en temas de salud, existen gran cantidad de folletos, libros, artículos y prospectos publicitarios que abordan temas médicos sin ningún tipo de rigor. En las librerías llegan a compartir anaquel con textos rigurosamente científicos. Tampoco es éste un asunto del presente. Este tipo de publicaciones han existido desde que hay imprenta.

Los pacientes, sus familiares, sus cuidadores, tienen acceso también a la información que se transmite oralmente. Una  buena parte procede de la cultura en la que estamos inmersos. Otra puede tener orígenes distintos. Internet, por tanto, no es el único medio en el que se encuentra información de calidad, de poca calidad y totalmente carente de rigor.

Las nuevas tecnologías lo que facilitan es el acceso a una ingente cantidad de información. Con unos clics de ratón el usuario tiene a su alcance en un momento, sin moverse de su casa y con unos costos inapreciables, decenas de sitios web con contenidos sobre la salud.

Pero a los profesionales de la medicina les preocupa que sus pacientes accedan a datos erróneos o falsos o que malinterpreten contenidos, lo que en algunas ocasiones podría conducir a graves consecuencias. Esta postura es muy lícita y hay casos descritos de agravamiento de los síntomas y de intoxicaciones. Es normal que se publiquen trabajos al respecto y que se busquen fórmulas para encaminar a los usuarios a los llamados sitios web de calidad o a que aprendan a valorar si un sitio es fiable o no. No es tarea fácil; incluso un estudio llevado a cabo con estudiantes de medicina demostró que les costaba saber si los contenidos eran de calidad o no. Esto, sin embargo, no acabará con los sitios que ofrecen justo lo contrario de lo que aquí se discute.

Sobre este tema hay abundante literatura científica. Me ha llamado la atención el trabajo “What Do Evaluation Instruments Tell Us About the Quality of Complementary Medicine Information on the Internet?“, publicado en el Journal of Medical Internet Research. Parte de la idea de que los desarrolladores de sitios web sobre salud dirigidos al público en general necesitan métodos que les permitan saber si su sitio web es de calidad. Esto en el caso de las medicinas complementarias es más angustioso porque refleja una compleja realidad: grandes cantidades de información, muy diversificada, de mala calidad y nada ajena a intereses económicos.

El trabajo señala que se suelen utilizar dos métodos de evaluación o dos enfoques distintos: comparar los contenidos con unos estándares, por un lado, o medir los distintos aspectos del sitio con el uso de herramientas de evaluación, por otro. El trabajo pretende revisar los métodos de evaluación disponibles cuando se utilizan para evaluar los sitios que ofrecen información sobre las medicinas complementarias y el cáncer de mama. Se trata de ver si los instrumentos utilizan los mismos criterios, si están de acuerdo en el ranking de los websites, su facilidad de aplicación y si el uso de una sola herramienta es suficiente para valorar la calidad de un sitio.

Para los autores un instrumento de evaluación es algo que a un usuario de Internet le permite conocer la calidad de un sitio web que contiene información sobre salud. Para ello se recurrió a identificar instrumentos en trabajos previos a través de bases de datos como PubMed  AMED, BNI, CINAHL, EMBASE, etc. Hablan de los términos de búsqueda empleados así como de las altas cifras de resultados obtenidos. Se examinaron los primeros cien resultados de cada búsqueda y se seleccionaron aquellos que contenían instrucciones específicas para evaluar sitios web de información sobre salud. Incluyeron además los criterios usados por HONcode.

Para seleccionar los sitios web se hizo una búsqueda en Google con los términos ‘medicinas’ o ‘terapias’ ‘ complementarias’ y ‘cáncer de mama’. Esto arrojó 1.170.000 de hits. Se seleccionaron los seis primeros ya que la gente cuando busca algo se suele quedar en los primeros enlaces de la lista de resultados. Se incorporaron otros seis para poder incluir distintos orígenes y propósitos de los sitios: instituciones benéficas o sin ánimo de lucro, patrocinios, y sitios comerciales.

Los doce sitios se evaluaron utilizando cada uno de los doce instrumentos de evaluación. A cada sitio se le asignó un registro en función de cada sistema de evaluación empleado, que se convertía en un porcentaje. Algunos instrumentos dieron lugar a resultados negativos por no cumplir los criterios, por lo que era posible obtener una puntuación negativa. Sobre la base de los resultados los sitios se clasificaron del 1 al 12, siendo uno el mejor y 12 el peor.

El rango de criterios utilizados por los instrumentos se comparó con los nueve principales criterios identificados por el Health Improvement Institute and Consumer Reports WebWatch en 22 instrumentos de calificación de información sobre salud. Se aplicó una matriz de correlación.

En definitiva, sin referirnos al análisis de los resultados en toda su amplitud, se identificaron 39 instrumentos de evaluación de los cuales sólo 12 cumplieron los criterios de inclusión. Cuando se aplicaron se llegó a un acuerdo en el orden de los sitios con diez de ellos. Según los autores del trabajo al que nos estamos refiriendo, estos instrumentos son mejores para evaluar que la mera comparación con un estándar definido.

Por tanto, los desarrolladores de sitios web sobre salud así como los usuarios deben de disponer de herramientas que les permitan saber la calidad de la información. El término ‘calidad’, aunque puede ser confuso, hay que relacionarlo en el caso de la medicina con otro término no menos importante: “evidencia” y “disponible para su verificación”.

En el trabajo se encuentran desarrollados los aspectos comentados así como información detallada de los instrumentos empleados.

Sin lugar a dudas el tema preocupa, y esta preocupación se acrecienta cuando se trata de medicinas complementarias, por un lado, y enfermedades graves, como el cáncer de mama, por otro. Existen bastantes estudios que proporcionan información sobre la realidad de las medicinas complementarias en muchos países. En el nuestro, sin embargo, apenas tenemos datos.

Los autores del trabajo mencionado son: Matthew Breckons, BSc; Ray Jones, PhD; Jenny Morris, PhD; Janet Richardson, PhD (School of Nursing and Community Studies, University of Plymouth, Plymouth, UK).

Referencia: Breckons M, Jones R, Morris J, Richardson J, What Do Evaluation Instruments Tell Us About the Quality of Complementary Medicine Information on the Internet?, J Med Internet Res 2008;10(1):e3 <URL: http://www.jmir.org/2008/1/e3/>

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