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Nuevos servicios de la Real Academia Nacional de Medicina

10 julio 2012

La Real Academia Nacional de Medicina no deja de apuntarse tantos, que tienen más valor en el contexto angustioso y de desmotivación que estamos viviendo. En los ochenta, cuando tuve que estar largas temporadas en Madrid, su Biblioteca fue para mí un refugio mientras preparaba mi tesis de doctorado. En la actualidad sigo recurriendo a sus magníficos fondos y he de decir que el trato y el servicio que recibo son siempre insuperables.

Para un historiador de la medicina la Biblioteca de la Real Academia es imprescindible. Conservan en excelentes condiciones materiales que son difíciles de hallar en otras Bibliotecas, como folletos, discursos, monografías, reglamentos, etc.

La catalogación electrónica de sus fondos fue una buena noticia porque permite localizar lo que se busca desde cualquier lugar y ganar mucho tiempo para los que no residimos en Madrid. Haber iniciado el proyecto de un Museo históricomedico es una apuesta arriesgada, pero necesaria. Espero que llegue a buen puerto y que los profesionales médicos no dejen que personas ajenas a la profesión frivolicen con las fuentes materiales de la historia de la medicina. Al fin y al cabo los instrumentos son expresión de conocimientos y técnicas, de medios para el diagnóstico, la terapéutica y la prevención de la enfermedad, así como recursos para la enseñanza y la investigación. Fueron construidos con fines determinados que no son precisamente los estéticos. Es lamentable ver por el mundo exposiciones en las que los objetos médicos se muestran fuera de contexto y desde la total ignorancia.

La puesta en marcha ahora de un Archivo iconográfico o Banco de imágenes de la Medicina española es otro acierto. La iconografía es uno de los aspectos más descuidados, los fondos suelen estar dispersos, son inaccesibles y, en ocasiones, las instituciones los han perdido. Todos sabemos lo difícil que es a veces ponerle cara a una persona porque es imposible saber dónde encontrar alguna imagen de la misma. El hecho de que no se hayan puesto trabas para su uso (quizás se hubiera podido recurrir a licencias Creative Commons, como lo ha hecho la Wellcome con su Archivo de Imágenes), es muy importante tanto para la docencia como para la investigación. Este Banco podría absorber gran cantidad de imágenes en manos de particulares que, sin deshacerse de ellas, pueden contribuir con copias digitales de las mismas.

Otro de los logros recientes de la Academia es el Diccionario de Términos Médicos que sabemos ha recibido buenas críticas y ha sido bienvenido en la comunidad de médicos, estudiosos del lenguaje, historiadores, etc.

Por último, parece que está al llegar el Archivo digital. No es menester resaltar la importancia que tienen las fuentes de archivo para la historia.

Otro aspecto que cabe destacar es el intento de la Academia de utilizar las nuevas tecnologías y las redes sociales para llegar a un público más amplio. La Biblioteca Nacional lo está haciendo con gran éxito y acierto, aunque hay que tener en cuenta las diferencias entre las dos instituciones desde todos los puntos de vista, desde el de los recursos humanos y económicos, al tipo de destinatarios. De todas formas es un modelo a seguir. Como hacen las universidades más prestigiosas del mundo, para simplificar y abaratar costes, pueden utilizarse los recursos gratuitos de la red: un canal de Youtube; cursos, conferencias y podcasts en Itunes U; conferencias en streaming, etc. que llegan a millones de personas de todo el mundo.

En definitiva, creo que la Real Academia Nacional de Medicina está en la línea correcta. Hay “ir con los tiempos” y ahora es posible dar servicio no sólo a los profesionales sino a toda persona que quiera acercarse a la medicina española y a la labor que desempeña la propia Academia. Un ejemplo a imitar por otras instituciones similares.

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  1. 15 julio 2012 7:07 am

    A partir de 1792 otra vez disponemos del material de archivo que nos permite conocer mas al día la vida de la Academia. Así, en mayo de 1796 se sancionan nuevos Estatutos, que atañen principalmente a su propia constitución, y se establece un Plan de ocupación en que deberá emplearse la Real Academia Médica de Madrid, que supone una verdadera incorporación de la misma al pensamiento científico moderno europeo y un eficaz programa de actividades, que abarca desde las topografías médicas a la descripción de las enfermedades endémicas y epidémicas, sin eludir normas pedagógicas, cuidado de la bibliografía, medicina forense, organización hospitalaria, política médica, lucha contra el intrusismo y control de drogas y específicos terapéuticos. El afán borbónico de todo para el pueblo pero sin el pueblo, se pone así en marcha con el instrumento de la Academia Médica. Unas Memorias que sólo se publican en 1797, multitud de Disertaciones e Informes, obra de los más eminentes médicos de la época, van coronando la tarea de una impresionante nómina de Académicos, encabezados por Gimbernat, Mutis, Casal, Virgili, Virrey y Mange, Lacaba o Hipólito Ruiz, por no hacer la lista interminable.

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