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Noticia de la muerte de Koch en la prensa española (1910)

26 marzo 2010

En esta ocasión voy a reproducir la noticia del fallecimiento de Koch en varios diarios y revistas españolas de la época. Murió el 27 de mayo de 1910.

Las Provincias (Valencia):

Koch
Un telegrama de Berlín ha anunciado el fallecimiento del célebre bacteriólogo Robert Koch, a consecuencia de una angina de pecho.

Había nacido en Clausthal (Alemania), en 1843. Su notoriedad comenzó en 1872, al publicar sus primeros trabajos bacteriológicos acerca de las infecciones traumáticas.

Diez años más tarde dio a conocer el resultado de sus investigaciones sobre la tuberculosis, demostrando que las causas de la terrible enfermedad provenían de organismos microscópicos de la clase de las bacterias. Y no solo llegó a descubrir el bacilo de la tuberculosis, sino a cultivarlo para intentar combatirlo. A su regreso de la India y Egipto, adonde marchó en 1883 con objeto de estudiar el cólera, afirmó haber descubierto el “bacilus virgula”, vehículo de la enfermedad.; descubrimiento que fue vivamente discutido por el doctor Pettenkofer, de Munich.

Pero la celebridad universal de Koch no comenzó, en realidad, hasta 1890, fecha en que anunció haber descubierto después del bacilo de la tuberculosis un agente específico que detenía la acción de dicho bacilo y aseguraba la curación de la dolencia. Era la famosa linfa de Koch, que tantas controversias ha producido en el mundo médico, y cuya eficacia negaron al sabio Virchow y otros eminentes especialistas. Sin abandonar sus investigaciones sobre la tuberculosis, el profesor Koch dedicó largos años de estudio a esas enfermedades exóticas, conocidas con los nombres de ‘malaria’, enfermedad del sueño, peste bubónica, etc., obteniendo en algunas de ellas magníficos resultados. La Academia Nobel le había concedido en 1905 el premio de Medicina.

Entre las obras más notables de Koch, citaremos su ‘Etiología de la pústula maligna’, los ‘Ensayos sobre la etiología de las enfermedades infecciosas, la ‘Contribución a la etiología de la tuberculosis’ y la ‘Vacunación contra la pústula maligna’.

Las Provincias, 1 de Junio de 1910, Portada

En La Ilustración Artística (Barcelona)

Koch
Nacido en Clausthal el 11 de diciembre de 1843, había estudiado medicina en Gotinga y apenas terminada su carrera, entró de ayudante en el Hospital general de Hamburgo. Ejerció después su profesión en Hanover, en Langenhaven en Rackwitz, en Wallenstein y en Bomst sucesivamente, hasta 1880, y ya en este período de su vida mostró especial afición a las investigaciones bacteriológicas, realizando notables experimentos sobre la septicemia, la infección de las heridas y el carbunclo que llamaron la atención del ilustre Lister, quien hizo traducir los trabajos de Koch al inglés.

En 1880 fue nombrado miembro de la Real Comisión de Higiene, lo que le obligó a trasladarse a Berlín, y en 1882 descubrió el bacilo de la tuberculosis, que hoy lleva su nombre, descubrimiento que le conquistó fama imperecedera,

Nombrado en 1883 consejero íntimo y director de la comisión alemana para el estudio del cólera en las Indias y en Egipto, descubrió el bacilo del cólera, y este descubrimiento, no
menos trascendental que el anterior, acreció su renombre y le valió una dotación de 100.000 marcos (125.000 pesetas).

En 1885 fue nombrado profesor ordinario de la Facultad de Medicina de Berlín y director del Instituto higiénico que acababa de fundarse, y en 1890, en el décimo Congreso Internacional de Medicina, que se celebró en la capital de Alemania, leyó una memoria sobre el tratamiento de la tuberculosis por la tuberculina, de la que se desprendía el hallazgo del remedio específico contra la terrible enfermedad. Sus afirmaciones produjeron gran revuelo en el mundo médico y aunque la experiencia desgraciadamente no las ha confirmado, preciso es reconocer que el descubrimiento de la tuberculina ha prestado grandes servicios a la ciencia.

Posteriormente, dedicose al estudio de las enfermedades exóticas y, viejo ya, no vaciló en embarcarse para las posesiones alemanas de África, en donde estudió la malaria y la enfermedad del sueño.

En 1905 le fue adjudicado el premio Nobel de la Medicina.

La Ilustración Artística (Barcelona), 6 de junio de 1910, p. 370.

En La Época (Madrid)

Berlín
(De nuestro servicio particular).

Muerte del Doctor Koch

Acaba de fallecer en Baden-Baden, víctima de una afección cardíaca, el profesor de Medicina Roberto Koch.

La Prensa alemana le dedica extensos artículos necrológicos.

Al eminente doctor le fue adjudicado el premio Nobel hace dos años.

La Época (Madrid), 28 de Mayo de 1910, p. 2

En El País (Madrid)

La muerte de Koch

Roberto Koch acaba de morir en Baden-Baden. A los sesenta y siete años, dueño aún de sus poderosas facultades, era todavía una esperanza de la medicina, y positivamente, uno de los cerebros más poderosos del mundo. Ha muerto el profesor de la Universidad de Berlín, el director del Instituto de Higiene. Pero la Historia le había hecho ya inmortal, y su re- cuerdo pasará a los hombres venideros, con la aureola de su labor enorme y fecunda.

No es la presente ocasión de analizar ésta con la minucia de una tan vulgar crítica como la mía podía ser, sino de admirar rendida y fervorosamente ese nombre ilustre, que supo unirse tan estrechamente a todos los trabajos modernos de la tuberculosis, desde el descubrimiento de su etiología con el hallazgo del bacilo causal, hasta el no menos genial de las tuberculinas, como procedimiento de tratamiento curativo.

El prestigio de su figura, no igualado por ninguna contemporánea, hace a este suceso una de las más tristes efemérides de la ciencia médica. La humanidad entera debe sentir su duelo. Desde el aislado rincón de su laboratorio, este hombre notable ha hecho más por los hombres que muchas generaciones de sabios.

No caben elogios póstumos ante su tumba. Por grandes que fuesen resultarían mezquinos. Nuestra pluma, llena de una inmensa emoción, se resiste a emplear ninguno, reconociéndonos indignos hasta de admirar tanta grandeza. Como ante el recuerdo de Pasteur, nosotros no sabemos más que llorar de agradecimiento y de emoción.

Dr. Ramón Villegas. El País (Madrid), 31 de mayo de 1910, Portada.

[Proyecto HAR2008-04023]

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